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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

Una Filosofía del Éxito más Benévola y Moderada - Alain de Botton-

video: Alain de Botton

 
El Secreto del éxito

Hoy quise publicar, para compartir con ustedes, esta breve conferencia del divulgador de filosofía, suizo, Alain de Botton, porque me pareció que en ella aborda de manera sencilla un tema más que interesante y que afecta a un gran número de personas, más que nada en estos tiempos.
Luego de escucharla, me puse a pensar para elaborar, éste, mi comentario previo, en como entrarle a esta cuestión del éxito, que es de lo que trata. Por lo sospechosamente relativo del término decidí recurrir al diccionario de la RAE y comprobar qué tenían para decirme exactamente sus acepciones:
(Del latín éxitus, salida). Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. Buena aceptación que tiene alguien o algo. Fin o terminación de un negocio o asunto.
Veo que todo esto está relacionado directamente con la economía y la felicidad, con la aceptación y la popularidad, y también con algún finiquito. Nada dice sobre su significado en el aspecto biológico ¿Será que la salida o el finiquito del mismo -léase muerte- nada tiene que ver con la felicidad y mucho menos con la aceptación? ¿Será que si consideramos que el sólo hecho de nacer ya significa un éxito genético, alguien teme que nos quedemos cruzados de brazos el resto de la vida por aquello de crea fama y échate a dormir? ¿O tal vez no sea conveniente resaltar demasiado que el haber nacido es el mayor triunfo propio contra la improbabilidad, no sea cosa que valoremos la vida más de lo que a algunas instituciones les gustaría? Para nuestra biología sabemos que se considera exitoso llegar al mundo a través de un parto, crecer hasta alcanzar la madurez sexual, reproducirse transmitiendo los genes, sobrevivir unos años más para criar los hijos y ya. Tema resuelto. De hecho, nuestros antepasados no vivían muchos años más que los necesarios para alcanzar este objetivo.
Cualquiera que haya detectado una pincelada de ironía en el tinte las preguntas formuladas anteriormente podría decir que el acto del nacimiento biológico cuadra perfectamente con la primera acepción del término, tanto como con la segunda e incluso en algunos casos hasta con la tercera. Y tienen razón, se trata, sin dudas, de un éxito total para todos, bebé, madre, padre, familiares y amigos. Todos felices. Localidades agotadas en la nursery.
Entonces ¿Por qué la ironía? La ironía surge porque a partir del momento en que el bebé ve la luz, si éste es completamente sano, muchos padres, en cuanto a su biología, pareciera como si estuviesen programados para considerarla únicamente a la hora de alimentarlo y cambiarle los pañales. Por lo demás ya no es un ser biológico, es mucho más, algo muy especial, una criatura provista de alma, un milagro de dios con derecho a un lugar privilegiado en la naturaleza (siempre y cuando en el futuro siga determinadas reglas, claro)
En mi opinión este es punto de partida donde inicia el problema, ya que a partir de ahora es cuando el bebé empieza, como es lógico, a recibir cantidades enormes de información. Durante la niñez la recepción de datos se incrementa de manera vertiginosa, y más allá que las intenciones de los adultos responsables de prepararlo, para que el chico pueda desenvolverse de la mejor manera posible en el futuro y se convierta en una persona exitosa, sean buenas, sus resultados pueden terminar siendo contraproducentes.
¿Por qué?
Vaya pregunta, a muchos padres les suele fastidiar cuando su hijo atraviesa esa maravillosa etapa donde esta pregunta se repite a cada momento. Este fastidio se debe principalmente, en la mayoría de los casos, a una falta de conocimiento, y en otros, a la incomodidad en que los coloca la eventual pregunta. Entonces las reacciones, cuando no se sabe la respuesta, pueden ser variadas: Éstas van desde responder con una fantasía que esté en cierta medida aceptada socialmente, pasando por el clásico “todavía no tenés edad suficiente para saber eso”, hasta llegar al “No molestes con tus preguntas que hoy estoy cansado/a, andá a jugar y mañana preguntale a tu maestra y ahora dejame que quiero ver la tele”
Todo esto, sin duda alguna, resulta contraproducente. En primer lugar porque la fantasía, mas allá que es una herramienta excelente para estimular el cerebro de un chico y en ciertos casos sea muy útil, cuando ésta basada sobre una estructura muy sólida, en cuanto a su popularidad y aceptación, lo más probable es que continúe manteniéndola como real en su edad adulta, como es el caso de la religión y otras supersticiones no menos ficticias. En segundo término, el evadir la respuesta desalienta de manera devastadora la curiosidad del chico, echando por tierra toda expectativa de encontrar las respuestas que podía llegar a obtener éste, en la fuente más confiable con la que cuenta, que son sus padres. Todo esto constituye el preámbulo de lo que muy posiblemente terminará resultando en una persona adulta apagada, sin demasiadas expectativas, que se refugia en la seguridad de un camino ya trazado y cuyo objetivo a alcanzar es algo que ya está preestablecido sin hacerse planteos importantes. Lo podríamos llamar un auténtico ciudadano modelo.
Para los que gustan de las opiniones extremistas, aclaro que con esto no quiero decir que haya que descartar determinadas pautas establecidas en la educación para guiar a alguien a respetar las normas de convivencia en una sociedad. Simplemente quiero decir que no me parece nada bueno aplacar la curiosidad ni con mentiras ni con evasivas.
Para ir acercándome al destino donde quiero llegar, que es el concepto que puede llegar a tener un individuo de lo que significa alcanzar el éxito personal en lo que a lo sociocultural respecta, debo detenerme un momento en dos palabras que están incrustadas en una de las respuestas frecuentes que los padres suelen dar a sus hijos y que puse como ejemplo anteriormente, las cuales representan un punto fundamental para la conformación de un círculo vicioso del cual, en muchos casos, resulta casi imposible salir.
“Estoy cansado”
Estas dos simples palabras resumen varias cosas, tales como:”Estuve todo el día trabajando para que puedas comer, estudiar y comprarte ropa y tus juguetes, merezco un rato al día para poder distenderme (o distraerme) y no es justo sacrificarlo para ponerme a investigar y responder a tus ocurrencias”, “Tengo muchas líos o preocupaciones más importante en el trabajo y a esta hora no me da la cabeza para responder”, etc. Todo esto generalmente le sirve a uno para auto justificarse en el caso que se presenta dicha situación y no carece de lógica, ya que es parte de una realidad latente y generalizada. Definitivamente cuando hay razones válidas de ambos lados se conforma este círculo vicioso.
Si miramos desde fuera, parece increíble que con todo el desarrollo de la tecnología que contamos en la actualidad para satisfacer nuestras necesidades y simplificarnos las tareas, pareciera que cada vez contemos con menos tiempo libre para dedicar a la crianza de nuestros hijos o, si no los tenemos, para hacer lo que nos entre en gana.
Analizar esta cuestión es indudablemente entrar a deslizarse por terrenos bien resbaladizos, es como intentar distinguir si alguien es mediocremente conformista o simplemente carece de exceso de ambición. Tenemos la costumbre de hacer esta diferencia según pautas establecidas en la sociedad y que suelen expresarse mediante estereotipos. Para ser más claro, ves a un tipo sencillo que alcanzó determinada posición en la escalada social y ahí se plantó, no avanzó más. Lo primero que se suele pensar es, este tipo es un conformista, un mediocre. Y puede que lo sea, pero a casi nadie se le ocurre pensar que, tal vez, él mismo decidió llegar hasta ahí y no aceptar más responsabilidades que le representen una inversión mayor de tiempo o energía.
¿Cuál sería hoy el estereotipo que define a una mujer u hombre de éxito?
No hay que ser muy despierto para darse cuenta que el dinero y las pertenencias son el termómetro que mide el nivel de éxito que una persona alcanza en la vida. Cuanto más dinero y más pertenencias mayor éxito!! ¡Ahí esta el objetivo! ¡Adelante mis valientes!
¡¡Corran tras él!! En muchos casos hasta no importa el medio, lo que hay que alcanzar es el fin, así es que, uno se puede deshacer tranquilamente de sus escrúpulos, si es que en algún momento los tuvo. Sabemos que hay muchas personas que encajan perfectamente con este perfil y se lanzan en busca de este tipo de éxito con astucia, y me parece muy bien, pero ¿qué pasa con las otras tantas que al alcanzarlo se dan cuenta que no les satisface o es demasiado el costo que tienen que pagar y sufren? Y ¿qué pasa con las muchísimas más que no lo consiguen y se frustran en el intento?
El consumismo voraz y la excesiva necesidad de ser aceptado de estos tiempos tienen una gran responsabilidad en todo esto y considero, que está más que claro, que todo lo que mencioné sobre la cuestión de la infancia tiene una influencia directa, la cual predispone a mucha gente a que no tenga más elección que entrar en el círculo vicioso.
A mis amigos extremistas, si lo pensaron, les aclaro que no, no pienso en que haya que salir del sistema de manera abrupta y volver al taparrabos ni a vivir de la naturaleza. Aunque si pienso que es muy importante, como dije al principio, tener en cuenta nuestra biología, ya que sabemos que la economía en la naturaleza juega un rol crucial, sabemos también lo que significa el status y la competencia, sabemos que nuestra cultura es producto de nuestro cerebro y deberíamos aceptar de una vez por todas que éste es producto de la evolución darwiniana. Ya aprendimos que la selección natural es ciega y derrochona, sólo resta entender que nosotros vemos y tenemos medianamente la capacidad de controlar y regular los costos y beneficios. Si seguimos con la actitud necia e infantil de no querer ver la realidad. Estamos desaprovechando esta oportunidad única que tenemos como especie de alcanzar un éxito mayor al que ya alcanzamos. Debemos tener en cuenta que en tiempo evolutivo, estamos recién llegados y así como llegamos podemos desaparecer.
Para el bien del conjunto, es nuestra responsabilidad individual, intentar romper con este círculo ¿Cómo se puede hacer?
Pregúntense quién fue primero ¿El huevo o la gallina? Antes no teníamos respuesta. Hoy ya lo sabemos… y por ahí sospecho que pasa el secreto de la solución.
Para despedirme reivindico lo que dice de Botton en su discurso como ejemplo. Trabajar en una idea propia. No hagamos caso a falsos profetas con sus mentiras ni a los gurúes con sus recetas baratas basados en la motivación. El éxito así como la felicidad nunca pueden ser constantes por naturaleza, que esto nos sirva para encontrar el equilibrio.
No olvidemos que cuanta más gente frustrada, disconforme, triste, enojada y necesitada haya, más problemas tenemos todos y más se complica nuestra convivencia.

Saludos y éxitos!!
VER FUENTE:
 

Sobre la humanidad y la deshumanidad. Alain de Botton: Una filosofía del éxito más benévola y moderada.

Vía Pauiglesias.com me asombro de que todavía queden algunas personas con los pies en el suelo como Alain de Botton y su visión sobre el éxito y el fracaso, el reconocimiento social y sus distintas opiniones de la sociedad actual en la que estamos inmersos.

“Se nos dice a menudo que vivimos en una época muy materialista, que todos somos codiciosos, no creo que seamos particularmente materialistas. Creo que vivimos en una sociedad que sólo ha vinculado ciertas recompensas emocionales a la adquisición de bienes materiales. No son los bienes materiales lo que queremos, son las recompensas.”

Y puedo citar más, pero mejor ver el video y disfrutar de sus ideas y problemas en las que se encuentran diariamente las personas de esta globalizada esfera en la que habitamos.

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