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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

FILOSOFIA Y CINE

La banalidad del mal, Hannah Arendt

UN RETRATO PARA HANNAH, autora de la banalidad del mal

                            

   ENTREVISTA. La actriz, guionista y directora Margaretha von Trotta se tomó diez años para pensar y realizar Hannah Arendt, la película que sin eufemismos refiere a una de las pensadoras más revulsivas del siglo XX. Más precisamente, a los años que la ensayista pasó enfrentada a la pobre figura de Adolf Eichmann, el genocida nazi encerrado en una jaula de vidrio mientras era juzgado en Jerusalén por un tribunal y por el mundo entero, allí donde Arendt acuñó la idea de “la banalidad del mal”. Fue una idea arriesgada elegir de una vida que incluye el encierro, la fuga y la migración el tramo más reflexivo a la hora de llevarlo al cine. Pero Von Trotta quería conservar esa distancia, ese antagonismo entre la observadora y el juzgado y lo hace dejando en pantalla al Eichmann documental, comprometiendo a quien mira en esa observación, en ese intento de comprender de Arendt justo en un momento en que Europa –según la realizadora– los pueblos se enfrentan a la necesidad de volver a pensar por sí mismos por Esther Andradi

Desde Berlin
Un colectivo suburbano se acerca hasta el primer plano en la oscuridad de la pantalla. Es de noche. Un hombre desciende, y con una linterna alumbra el sendero al costado de la ruta. Tres segundos más tarde un camión se detiene y el hombre es secuestrado. Gritos, el vehículo acelera, la linterna queda sobre la ruta alumbrando la nada. Así comienza Hannah Arendt, el nuevo film de la cineasta alemana Margarethe von Trotta. Una película sobre la filósofa, la pensadora, la emigrante, la mujer que en 1961 presenció el juicio a Adolf Eichmann en Tel Aviv por encargo del The New Yorker y cuyo pensamiento acerca de la banalidad del mal iba a conmover el mundo. Un film que, más allá de la historia, ostenta una escalofriante actualidad.
El 30 de enero se proyecta Hannah Arendt en la Academia de Bellas Artes de Berlín, en una función especial con presencia de Margarethe von Trotta, su realizadora. Y coincidentemente es el 80º aniversario del día en que Hitler fue ungido canciller alemán: el 30 de enero de 1933. Es sólo una casualidad, explicó Jutta Brückner, también cineasta, y a cargo del Departamento de Film y Arte medial de la Academia. Cuando ingreso a la sala, una de las acomodadoras instruye a su compañera para que se ocupe de que no queden asientos vacíos en el medio de la sala. No hay peligro. Hace ya más de una semana que las entradas están totalmente agotadas. Hace frío en Berlín, aunque para las temperaturas a las que nos tiene acostumbrada la ciudad, se puede decir que es casi primaveral. No obstante, después de dos horas de proyección, comienza a penetrar en el cuerpo el frío de un ambiente donde falla la calefacción. Es lo primero que dirá Von Trotta: “Qué frío que hace acá”. Entonces el público que colma la sala la abraza en un sostenido aplauso.

La lengua

En Alemania todos los films se sincronizan. Pero en Hannah Arendt, Von Trotta convenció a la producción para que no se sincronizaran los diálogos en inglés y en hebreo, de esa forma se acentúa el tema de la lengua en exilio. Así esos textos, que no son muchos pero son, están con subtítulos. La lengua no es un tema menor. Hannah Arendt llegó a EE.UU. sin hablar inglés, estuvo tres meses viviendo con una familia para aprenderlo, pero no era una adolescente de quince años sino que tenía más de treinta y, con toda una carrera desarrollada, se vio de pronto otra vez como analfabeta, sin leer ni escribir. Es el drama de los refugiados de hoy y de siempre. No se puede hacer un film sobre la emigración sin tener en cuenta esta situación de exilio del lenguaje, dice Margarethe von Trotta. Thomas Mann hablaba un inglés pésimo. Y la intelectualidad europea de entonces sabía griego y latín y francés también, pero el inglés no estaba extendido como hoy.
La pregunta del idioma es la más importante en la emigración..., ¿también para usted, que fue extranjera en Berlín?
Margarethe von Trotta: Nací en Berlín, pero mi madre era una noble alemana nacida en Rusia, la familia Von Trotta, que tuvo que huir después de la Revolución Rusa. En 1922 perdieron su nacionalidad, no tenían pasaporte. Y sin pasaporte una no existe. Además ella era madre soltera, así que llevo su nombre, Von Trotta. Y aunque nací en Berlín, como mi madre era apátrida, automáticamente también yo lo era. Esto fue así hasta que la Convención de las Naciones Unidas reglamentó un pasaporte apátrida para gente como nosotras. Hasta mi primer matrimonio tuve un pasaporte así, porque intenté obtener la nacionalidad alemana a los dieciocho años, pero tenía que esperar a que ganase mi dinero. Era algo muy molesto, sobre todo en la infancia, cuando a una le preguntan de dónde viene y una dice apátrida, una siempre está marginada. Y encima sin padre..., yo estaba excluida, verdaderamente.

Paradójico que una apátrida se convierta en una directora cinematográfica alemana de culto...
–Es que nací en Berlín, acá fui a la escuela, mi cultura es alemana... pero también viví en Roma y ahora vivo en París. Me volví nómade, ya no estoy pegada a Alemania. Mi madre siempre decía que sólo podía vivir en París, ella adoraba Moscú y Berlín le gustaba, sí, pero aunque ella hubiera podido obtener la nacionalidad, por ser de familia alemana nacida en Moscú, y amaba Rusia y Moscú, Alemania no le gustaba, decía que los alemanes eran mezquinos. Aunque no teníamos ni un peso, éramos pobres como las ratas, ella tenía esa tolerancia y generosidad propia de la gente del Este. Y no sólo era un fastidio tener un pasaporte apátrida, sino que para cualquier viaje se necesitaban visas, hasta para atravesar los países, y esas cosas cuestan para una pobre estudiante como era yo. Iba a la Universidad en París y vivía en Dusseldorf, y una noche en Bélgica me bajaron del tren sólo porque no tenía una visa de tránsito.... aunque no puedo compararme con Hannah Arendt. Yo no tenía motivos políticos.

Hacer un film sobre una filósofa en estos tiempos más que un acto de coraje es una osadía. ¿Podría contarme cómo se originó esta idea?
–Necesité diez años para hacerla, con eso le digo todo. Nadie quería darnos dinero para una idea semejante. Y a decir verdad no fui yo la de la idea sino un amigo, redactor de TV, que durante años me ayudó muchísimo con coproducciones: con Rosa Luxemburgo (1986), con La promesa (1994), y cuando terminamos el último film, La calle de las rosas (2003) (Rosenstrasse, basada en la rebelión de las mujeres judías para salvar a sus hombres en 1943 en Berlín), él me dijo: “Ahora me gustaría que hicieras un film sobre Hannah Arendt”. “¿Te volviste loco? –le dije–. ¿Cómo puedo hacer semejante cosa? Eso supera mis posibilidades...”.

¿Qué relación tenía hasta ese momento con Hannah Arendt? ¿Era una heroína para usted?
–Para filmar La calle de la rosas investigué todo lo posible sobre la historia judía a través de los años, las persecuciones, el Holocausto... Lloré días seguidos... Ahí me encontré con Hannah Arendt y su libro Eichmann en Jerusalén, pero yo la conocía poco. Como toda la izquierda en Alemania no estaba muy entusiasmada con ella, porque ya en los años ’50 Arendt había definido el nacionalsocialismo y el estalinismo como totalitarismos y a nosotros no nos gustaba eso. Eramos la izquierda recién horneada y en el ’68 descubríamos el mundo. Recuerdo un libro grandioso de Mannes Sperber, Como una lágrima en el océano, donde cuenta su dolorosa ruptura con el comunismo, pero tampoco lo leíamos. Recién leí a Sperber con La calle de las rosas, ahí recuperé todo aquello que antes me había negado a leer. Y aunque al principio levanté las manos y dije: no puedo... Pero Rosa Luxemburgo tampoco había sido mi idea original, era para Fassbinder, pero él murió, y entonces el productor me buscó y me dijo que yo debía retomar la idea. Tú eres mujer y... me convenció.

Fue una suerte, ¿no?
–Sí, fue una suerte.

Para usted, y también para el público, porque a través de ese film Von Trotta traspasó las fronteras y se hizo internacional...
–Con Rosa Luxemburgo no tenía un rechazo político. Los del ’68 íbamos a las barricadas con pancartas de Lenin, Ho Chi Min, el Che, Karl Marx..., y de vez en cuando Rosa Luxemburgo...

Pero muy de vez en cuando...
–Sí, muy de vez en cuando... Rosa con ese rostro, esa expresión tan pensativa... y yo me decía, es extraño, pero esta mujer no encaja en este cuadro, con esas líneas tan suaves y tristes a la vez... A mí me interesaba ella, y había pensado que en algún momento iba a hacer una película pero no ahora, cuando recién había hecho cuatro películas... pensaba que tenía que hacer por lo menos diez películas para ser digna de ella, para animarme a acercarme a Rosa. En cambio fue así que tuve que hacerla en ese momento. Y ya que tenía que hacerla, pues entonces me puse a trabajar, hice mis propias investigaciones, escribí mi propio guión. No iba a tomar nada ya hecho, ¡de ninguna manera! Y durante dos años me encerré y trabajé con sus cartas y su vida y su forma de ser. Recién entonces supe lo que quería decir.

Pero como usted bien dice, Hannah Arendt no era Rosa Luxemburgo...
–¡Para nada! Rosa era pura acción, ideal para una película. Sus ideas, la prisión, su lucha, su asesinato... Hannah Arendt, en cambio, era muy diferente. Por eso al principio estaba convencida de que no era posible. Pero después le pregunté a mi amiga, la autora Pam Katz, que vive en Nueva York y que también había trabajado conmigo en el guión de La calle de las rosas, si podía imaginarse un film sobre Arendt. Ella estuvo inmediatamente convencida. Ah, bueno, si a vos te parece, entonces empezamos. Y comencé a leer mucho, pero mucho de Arendt, tomos y tomos de correspondencia, con la escritora Mary McCarthy, con Kurt Blumenfeld, con Karl Jaspers, naturalmente... con Martin Heidegger, por supuesto. Y después encontré a tres personas, que la acompañaron, que la conocieron en su vida cotidiana. Una de ellas, Lotte Köhler, que también aparece en la película y que murió en 2011, antes de que el film viera la luz, es la persona que más la ayudó y la conoció, también Elizabeth Young-Bruehl, su primera biógrafa, y su nieta que aún vive...

Toda una decisión para una película: palabras en vez de acción.
–Primero pensamos en comenzar con un seminario de Heidegger, y filmar la historia de amor de la joven alumna hacia el profesor –Hannah tenía entonces 18 años y Heidegger 35–, y que terminase con la huida de Hannah hacia Francia, su internación en un campo de refugiados... Entonces con seguridad habríamos obtenido rápida financiación. Pero no era lo que a mí me interesaba. Porque no habría podido mostrar el núcleo de su personalidad, ni profundizar en su pensamiento, porque en ese tiempo ella tampoco había escrito mucho. Su trabajo sobre los años oscuros recién pudo emprenderlo en la emigración, a partir de su residencia en Nueva York. Y después surgió la idea de filmar los cuatro años del proceso de Eichmann, que le permiten a Arendt reflexionar sobre la banalidad del mal en ese libro que es crucial para el desarrollo de su pensamiento. Y también es interesante para Alemania. Ya no es sólo la filosofía, sino el sumergirse en la historia alemana. Por supuesto que al principio quería filmar toda su vida, pero muy pronto me di cuenta de que había que concentrarse en un punto. Y para mí, como realizadora, era necesario encontrar una controversia. Porque en el cine, además de pensamientos, que son invisibles, se necesita un adversario. Y Eichmann, en esa cabina de cristal lo era. Cuando el espectador tiene delante a este hombre y después a ella, con sus pensamientos y sus impresiones...

Acá marca usted otro contraste, entre ficción y documentación. ¿Cómo llegó a la conclusión de que debía confrontar también dos formas de lenguaje cinematográfico?
–No podía poner un actor para ese papel, porque si bien un actor podría imitar muy bien a Eichmann, cómo habla, cómo se mueve, cómo se presenta, no tendría el mismo efecto para el espectador. Tengo que introducir el documento. En Israel había visto The spezialist, un documental sobre el proceso a Eichmann Y después, como la Arendt fumaba tanto –y en la sala del juicio estaba prohibido fumar–, supuse que ella tenía que haber pasado la mayor parte del tiempo en la sala de prensa, donde había monitores para seguir el juicio, y al mismo tiempo se podía fumar. Ese recurso me permitía armar un diálogo entre dos formas cinematográficas. Y lo más interesante fue cuando en un festival de cine en Israel se muestra el film, y un sobrino de Hannah Arendt –que yo ni sabía que existía– se acercó después de verlo y comentó como al pasar que ella fumaba mucho más que lo que muestra el film, y que por eso, durante el proceso, ¡se la pasó en la sala de prensa! Fue impresionante, confirmaba lo que habíamos imaginado.

Hannah Arendt dice que ella quiere comprender. Y que escribir forma parte de ese proceso de comprensión...
–...como para mí filmar, claro. Si hay una tesis con la que me identifico con el mismo ímpetu de Hannah Arendt es ésa: no quiero condenar... no quiero juzgar, quiero comprender. Lo que no significa que siempre pueda entender, que llegue a un entendimiento o a un conocimiento, pero lo intento.

¿Y cómo es ese proceso para M. v. T.?
–Escribir por supuesto, primero el libro, después las entrevistas, leer y pensar en torno de una persona; una comienza a ver, a sentir como esa persona. La idea surgió en 2002, y en 2004 ya teníamos la primera versión del guión, y después seguimos trabajando hasta 2011, en que comenzamos a rodar el film. No dependía de nosotros, sino de quienes lo financiaban, que dudaban de que una película de estas características pudiese funcionar. Fue un largo proceso, por suerte teníamos una productora que luchó y convenció como nadie. Hay que decir también que el tiempo nos permitió repensar muchas cosas. Esta es la razón por la que el film aparece recién ahora, lo que es una suerte, porque es como si el momento estuviera maduro para recibirlo. Tengo la impresión de que después de mucho tiempo las personas tienen la profunda necesidad de volver a pensar por sí mismas, fueron engañadas por los bancos, por inversores, por políticos, por la televisión, por esa máquina de estupidizar permanente..., y es como si hubieran despertado de pronto: si no comenzamos a pensar por nosotros mismos es el abismo, la catástrofe.

¿Entonces no era su intención hacer una película sobre el presente?
–No. para nada. A veces una tiene suerte, es todo. Diez años hablan de cómo el mundo del cine apuesta por una filósofa. Sabía que nadie iba a enloquecer por financiar este film. Pero Lotte (Köhler) me dijo algo que voy a conservar toda mi vida: Cuando no se da lo que deseas, seguro que te espera algo mucho mejor. En este caso, yo quería que las cosas salieran más rápido, que pudiese terminar ese film de una vez. Pero como no sucedió, el film llega ahora, en el momento adecuado.

Hannah Arendt acusa a Heidegger de no llegar más lejos en el pensamiento. El, que le había enseñado a pensar, se había dejado seducir por los verdugos.
–Heidegger fue una personalidad en su tiempo. El tenía toda otra forma de enseñar filosofía, sus clases generaban un atractivo especial para los estudiantes. Si se puede pensar, decía, se puede evitar la catástrofe. Pero él dejó de pensar en el momento que más lo hubiera necesitado. El trío Arendt, Eichmann, Heidegger. La maldad nunca es radical, es extrema, dice Arendt. Sólo lo bueno es radical. Pero Heidegger no leía a su alumna. Elfriede, su mujer, dijo en algún momento que cuando llegaban sus libros, Heidegger los ponía a un costado. Puede ser que haya sido por celos que lo dijo, pero lo cierto es que el maestro no leyó a su alumna. No aprendió de ella. Y sin embargo, ella lo visitaba una vez por año en Alemania, hasta la muerte del filósofo. Cuando le preguntaron por qué, ella dijo: “Hay cosas que son más fuertes que una persona”.

Usted ha retratado mujeres luchadoras en sus films, ¿se siente también una de ellas?
–Sí, soy una luchadora y he luchado mucho. Ahora con los años quizás un poco menos, pero para ser mujer y hacer películas hay que luchar, porque los hombres no le van a regalar ese espacio a las mujeres, no van a dejar el camino libre sin pelear..., de ninguna manera.

¿Qué aprendió usted de los hombres que estuvieron a su lado? ¿De Volker Schlöndorf que fue su marido? ¿De Fassbinder, que fue su amigo y actriz en cuatro de sus películas?
–Aprendí la técnica. Pero en realidad mi amor por el cine, por hacer cine, por ser directora de cine, lo que por aquellos años era tan poco probable, estoy hablando de comienzos de los ’60 en París, cuando yo estudiaba. Si tengo que decir que alguien me impresionó, y me introdujo en ese mundo, ése es Bergman.

¿Qué película de Bergman la impresionó más?
–El séptimo sello me cambió la vida, la mirada. Fue un shock cultural, porque en Alemania no había nada parecido. El nuevo cine alemán comenzó recién en 1965. Cuando a mis 18 años vi ese film se me abrieron mundos. Siempre me había interesado mucho el arte, intenté pintar, pero no tenía ningún talento, y de pronto aparecía una forma artística que lo contenía todo: pintura, música, poesía... Wagner siempre habló de una obra de arte completa, bueno: ahí está Bergman. Me conmovió tanto que llevé conmigo ese deseo en mi corazón, hasta 1977, en que realicé mi primer film... Necesité mucho tiempo para realizar ese sueño.

¿Fue muy difícil imponerse en ese medio masculino?
–Claro... inconscientemente comencé como actriz, haciendo un rodeo..., pero desde el momento en que comencé a dirigir dejé inmediatamente la actuación, es decir, que para mí fue el camino para llegar adonde yo quería. Y no era una mala actriz, pero yo quería dirigir. Lo mío era la dirección, la escritura del guión, el film de autoría, que va desde la concepción hasta la realización. Y quería plasmar mi conocimiento femenino, mi acercamiento al mundo, todo eso quería expresar y expresarme a través del film.

¿Se puede decir que hay una mirada de mujer en los films?
–Seguro que sí..., comenzando por el hecho de que hago films de mujeres, lo que se me suele reprochar desde el mundo masculino... Cuando era más joven y me preguntaban por qué siempre hacía films sobre mujeres, les respondía: “¿Alguna vez le preguntaron a Wim Wenders por qué hace films sobre hombres?   ¿No? Entonces no tienen ningún derecho a preguntarme a mí”.
   
   Hannah Arendt (Barbara Sukowa) habla con su mejor amiga, Mary McCarthy (Jannet McTeer). Copyright Veronique Kolber
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EL CINE COMO ESTRATEGIA DIDÁCTICA

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PELÍCULA: PREFIERO EL PARAISO

Nos llega del P. Antoni Serramona del Oratorio de San Felipe Neri de Barcelona está crónica sobre el estreno en sala de esta película sugerente para esta fechas.La película es una presentación amable, alegre y atractiva de la vida de San Felipe Neri. Este santo, caracterizado por su exagerada bondad, vivió desde los 18 años en Roma, que se nos presenta con una buena puesta en escena de la época de Cinquecento. Sus 80 años de vida le dieron ocasión a conocer 13 papas y a muchos santos desde San Carlos Borromeo hasta San Camilo o San Ignacio. La narración nos cuenta los comienzos del Oratorio con su cercanía a los jóvenes de la calle, a los enfermos y al pueblo de Roma.La dirección de Giacomo Campiotti está en la línea de las producciones de Lux Vide para la RAI. En esta ocasión con una banda sonora sobresaliente que hace de una canción “Prefiero el paraíso” el motivo central. San Felipe Neri es interpretado con simpatía y emotividad por el director, actor y cantante Gigi Proiettio. Los secundarios Francesco Salvi (Persiano Rosa), Roberto Citran (Cardenal Capurso), Sebastiano Lo Monaco (Príncipe Nerano), Francesca Chillemi (Hipólita), Josefat Vagni (Mezzapagnota), Francesca Antonelli (Zaira), Niccolò Senni (Pierotto) hacen un buen papel con una dirección de actores notable.“Prefiero el paraíso” es una parábola sobre la amabilidad de la fe, donde también se reflejan los conflictos de Neri con la Curia Romana en especial con el cardenal Capurso. Pero al final el Papa, a pesar del poder y la distancia, termina por conmoverse por la vida y la caridad del santo de los romanos. La narración se detiene en el seguimiento el grupo de jóvenes que acompañan la fundación del Oratorio, destacando especialmente el papel de los laicos. En este proceso cada uno va dado sus pasos y, por ejemplo, por allí recala el que luego será el cardenal Baronio.La figura de Felipe Neri destaca la simpatía y el sentido del humor. Recogiendo con sencillez los momentos centrales de su vida, en especial presenta su cercanía a las personas y momentos como la curación de un niño nacido muerto del que el Santo dirá que únicamente se ha despertado. También de forma curiosa muestra la circunstancia del reconocimiento papal de la regla que tendrá en la caridad la referencia esencial.El sentido del humor y la actuación se puede situar en la estela de la famosa serie de Don Camilo y Peponne escrita por Guareschi tanta veces llevada al cine con el protagonismo del cómico Fernandel. Esta película resultó un éxito de público en la VIII Muestra del Cine Espiritual de Barcelona y resulta muy recomendable para el público familiar en estas fechas de Semana Santa. La canción pegadiza termina por recordarse junto con las palabras más famosas de Neri: "Sed buenos, si podéis".

La conmovedora historia de “El Hombre Elefante”

VER FUENTE

Joseph Merrick

Joseph Merrick nació en Leicester, y en su primera infancia fue un niño normal;

"No se notaba cuando nací, pero comenzó a desarrollarse a la edad de 5 años. Fui a la escuela como cualquier niño hasta que tuve 11 ó 12 años, cuando me ocurrió el más grande infortunio de mi vida".

El infortunio al que se refiere Merrick, es la muerte por bronconeumonía de su querida madre, hecho que dio un giro radical a su vida. Para entonces su cuerpo ya había comenzado a deformarse a pasos agigantados.

Su vida se convirtió en un conjunto de maltratos y vejaciones por parte de la segunda esposa de su padre, que sumados al rechazo social que empezaba a padecer por culpa de su aspecto, hizo que se escapara de casa en varias ocasiones.

Es así como acabó exhibiéndose a si mismo en una feria de atrocidades exponiendo sobre el escenario toda su espantosa apariencia, y allí donde lo encontró el cirujano Frederick Treves, que decidió estudiar su caso además de ofrecerle cariño y protección.



Empezó la etapa más dulce en la vida de Merrick, que ciertamente cambió bajo los atentos cuidados de Treves: bien alimentado y atendido, comenzó a hacer vida social y su voz cultivada y sus buenas maneras cautivaron a todos los que lo conocieron.


Sir Frederick Treves

“Una cosa que siempre me entristeció de Merrick era el hecho de que no podía sonreír.
Fuera cual fuese su alegría, su rostro permanecía impasible. Podía llorar, pero no podía sonreír." 
-Sir Frederick Treves-

Su sensibilidad y habilidad también eran enormes, y armado de paciencia y con su única mano útil construyó en cartón, una maravillosa maqueta de la iglesia que veía desde su habitación de hospital. La bella pieza se encuentra hoy en el mismo museo del hospital donde se exhibe su esqueleto.


Las actividades más simples de la vida eran complicadísimas para el Hombre Elefante. Por ejemplo, echarse para dormir. Merrick no podía permanecer acostado, porque la deformidad de su cráneo hacía que éste se apoyara sobre el pecho y la espalda y su peso comprimía severamente la tráquea. Si se tendía para dormir como una persona normal, Joseph se ahogaba. Debía por lo tanto dormir sentado o agachado, con las manos juntas sobre las piernas y la cabeza apoyada en las rodillas.


Finalmente su enorme y pesada cabeza venció por fin la resistencia de su cuello y cayó hacia atrás, fracturándoselo. Así murió el infortunado Joseph Carey Merrick, como consecuencia de un dislocamiento cervical y asfixia provocada por el peso de su cráneo sobre la tráquea, después de haber vivido una vida de pesadilla que ni en nuestros más oscuros sueños seremos capaces de imaginar.


Joseph Merrick a la edad de 27 años

El investigador británico Pete Marsden, autor de uno de los mejores y más documentados sitios Web acerca de Merrick, intentó reconstruir su verdadero rostro utilizando el conocido sistema gráfico Photoshop. Dice Marsden:

"Observando la fotografía de Merrick de 1884, comencé a manipular la imagen para revelar lo que estaba escondido. El resultado es una fotografía de Joseph como debió haber sido. Descubrí que en el momento en que se tomó la fotografía Joseph había estado sonriendo de una manera cálida y afable... una amable sonrisa totalmente oculta por la deformidad".


Ojalá Joseph, hubiera visto su cara real, o mejor aún que supiera que la humanidad, pudo verle sonreír.

“Es cierto que mi forma es muy extraña,
pero culparme por ello es culpar a Dios;
si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo
me haría de modo que te gustase a ti.
Si yo fuera tan alto
que pudiese alcanzar el polo
o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma,
porque la verdadera medida del hombre es su mente”

(poema de Joseph Merrick)


The Elephant Man (1980)

En 1980 el director estadounidense David Lynch dirigió la película “The Elephant Man” y tuvo ocho nominaciones a los premios de la Academia, y nos muestra la historia de Joseph Merrick unos de los seres más desafortunados del mundo.




Trailer de “The Elephant Man”

BUEN CINE

http://scalisto.blogspot.com.es/

DOCUMENTAL ENTRE MAESTROS

http://vimeo.com/29948523

PELICULA PARA TRABAJAR: EL SEÑOR DE LAS MOSCAS

100 PELICULAS PARA PENSAR

100 peliculas para pensar

Hace años Televisión Española emitía precisamente un programa, “La Clave”, que seguía exactamente este modelo. Al programa de José Luis Balbín acudían unos invitados para hablar de un tema, se proyectaba una película ilustrativa del asunto a debatir, y al final venía el coloquio, con Balbín de moderador. La lista que presentamos quiere animar a los internautas a ver las películas con sentido crítico, con la familia, los amigos, en clase, de modo que se enriquezcan sus ideas con las tramas reales o imaginarias que constituyen su columna vertebral. Las películas permiten hablar de temas de siempre como dolor, familia y educación, y otros suscitados en los últimos tiempos, como el cambio climático, el derecho a la intimidad o la omnipresencia de los ordenadores.

 

1. El sentido del dolor. Tierras de penumbra

2. ¿Es posible un islamismo moderado? Le grand voyage (El largo viaje)

3. La eutanasia. Million Dollar Baby

4. Periodismo amarillo. El gran carnaval

5. El alcoholismo. Días de vino y rosas

6. La educación de los superdotados. En busca de Bobby Fischer

7. La educación de los disminuidos. Las llaves de casa

8. La inmigración. Cuando naces… ya no puedes esconderte

9. Disciplina y jerarquía: superiores y subordinados. Master and Commander. Al otro lado del mundo

10. Los reality shows. El show de Truman

11. Manipulación genética y clonación. Gattaca

12. Positivismo y ley natural. Vencedores o vencidos

13. El aborto. El amor imperfecto

14. El agostamiento del matrimonio. Dos en la carretera

15. El divorcio. Kramer contra Kramer

16. Las humanidades en la educación. La versión Browning

17. Relaciones profesor-alumno. El club de los poetas muertos

18. El apartheid. Llanto por la tierra amada

19. Ética empresarial. Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio)

20. La objeción de conciencia. Un hombre para la eternidad

21. El genocidio, crimen contra la humanidad. La lista de Schindler

22. ¿Qué es una guerra justa? Senderos de gloria

23. Moral y trabajo profesional. La conversación

24. La atención de los ancianos. Cuentos de Tokio

25. Fidelidad y matrimonio. Breve encuentro

26. Confianza padres-hijos. El caso Winslow

27. Paro y desempleo. Los lunes al sol

28. Soledad, incomunicación, atención del otro. Solas

29. La pena capital. Pena de muerte

30. Evasión de la realidad y paraísos artificiales. Matrix

31. La capacidad de perdonar y la sabiduría de la tercera edad. Una historia verdadera

32. La belleza interior y exterior. El hombre elefante

33. Los malos tratos a la infancia. El Bola

34. Amor humano y verdadero. El camino a casa

35. El compromiso matrimonial. Encuentros privados

36. El cambio climático. Una verdad incómoda

37. Capitalismo salvaje, el autoengaño. Muerte de un viajante

38. Trabajo y frustración. El pez gordo

39. La esclavitud de las drogas. Traffic

40. La solidaridad, un granito de arena para cambiar el mundo. Cadena de favores

41. La aceptación de la muerte de los seres queridos. La habitación del hijo

42. La fe. Señales

43. El trabajo como escape de las propias obligaciones. Deliciosa Martha

44. La crisis de los cuarenta. La curva de la felicidad

45. La jubilación. A propósito de Schmidt

46. Vivir la vida con sentido. Vidas contadas

47. Violencia en la escuela. Elephant

48. ¿Tienen los genios que ser necesariamente raros? El loco del pelo rojo

49. Tutela de menores. Evelyn

50. Periodismo comprometido. Veronica Guerin

51. Las servidumbres de la pobreza, el narcotráfico. María, llena eres de gracia

52. Las raíces grecolatinas y judeocristianas de Europa. Una película hablada

53. El terrorismo internacional y los miedos del tercer milenio. United 93

54. Fanatismo y terrorismo. Paradise Now

55. El deporte como escuela de virtudes. El milagro

56. Los chicos de la calle. Estación central de Brasil

57. Enfermos terminales. La habitación de Marvin

58. Saber envejecer, la sombra de los padres sobre los hijos. Rocky Balboa

59. La cultura del éxito a cualquier precio. Jerry Maguire

60. Feminismo y feminidad. Sentido y sensibilidad

61. Capacidad de redención del ser humano. Los miserables

62. Vivir una vida que valga la pena. Atrapado en el tiempo (1993)

63. ¿Una sociedad enferma? Crash

64. Una televisión responsable. Buenas noches, y buena suerte

65. Política y populismo. El político

66. Fanatismo deportivo. Fuera de juego

67. El bloqueo creativo. Barton Fink

68. Hastío y aburrimiento en la sociedad actual The Game

69. Veteranos y su reconocimiento por la sociedad civil. Los mejores años de nuestra vida

70. ¿El hombre es bueno por naturaleza? El señor de las moscas

71. El racismo. En el calor de la noche

72. La corrupción policial. Sérpico

73. El peligro nuclear. Trece días

74. ¿Qué hace caer a una civilización? Apocalypto

75. El mundo de las bambalinas. Eva al desnudo

76. La explotación obrera. Lloviendo piedras

77. La vida en los estados totalitarios. La vida de los otros

78. Derecho a la intimidad. La memoria de los muertos

79. Las mentiras piadosas. Good Bye, Lenin!

80. Hambruna y miseria en épocas de depresión. Las uvas de la ira

81. Movimientos civiles y resistencia pasiva frente a la tiranía. Sophie Scholl: Los últimos días

82. La vida en los barrios deprimidos. Una historia del Bronx

83. La muerte, el tiempo que se va. Dublineses

84. La amistad. Tomates verdes fritos

85. Las masas y el individuo. Furia

86. Furia, frustración y estrés en la sociedad urbana. Un día de furia

87. Adolescencia y despertar sexual. Verano en Louisiana

88. Trabajo y familia en la profesión artística. Descubriendo Nunca Jamás

89. Dificultades de adaptación a los nuevos tiempos. Vidas rebeldes

90. El problema de la vivienda. El pisito

91. Robots e inteligencia artificial. El origen del mundo. 2001: una odisea del espacio

92. Violencia y rehabilitación del violento. La naranja mecánica

93. Pandillas juveniles, los amigos de los hijos. Rebelde sin causa

94. Relación padres-hijos, las distancias artificiales, las envidias fraternales. Al este del edén

95. Saber mirar, las relaciones humanas cotidianas. Smoke

96. Ineficacia de la justicia, venganza por la propia mano. El justiciero de la ciudad

97. Cuando la afición se convierte en obsesión. Misery

98. Familia y paternidad. Hook

99. El valor de la lectura. Fahrenheit 451

100. Seguridad informática, la dependencia de las nuevas tecnologías. La jungla 4.0

PROGRAMA NOVA SCIENCE

http://www.pbs.org/wgbh/nova/sciencenow/

PROGRAMA PHILOSOPHIE -CADENA ARTE-

http://www.arte.tv/fr/philosophie-la-100e/2235124,CmC=7002528.html

 

http://videos.arte.tv/de/videos/sendungen/philosophie/index--3188728.html#/tv/videowall///1/25/

 

FILOSOFIA AQUI Y AHORA -5ª TEMPORADA-

Filosofía aquí y ahora - Temporada 5 - Canal Encuentro

Programa de TV conducido por el filósofo argentino José Pablo Feinmann. 13 capítulos. Falta el 2 y 3 (2- Satanás y los derechos humanos. 3-Teoría de la violencia. ). Esta temporada trata sobre "Filosofía y derechos humanos".

Sinópsis: José Pablo Feinmann despliega las propuestas de los grandes pensadores de todos los tiempos y presenta sus escritos esenciales para pensar la historia del mundo y de la actualidad desde un marco filosófico. El tipo de exposición, el uso de un lenguaje claro y un formato televisivo que ayuda a afianzar los conceptos e ideas más importantes proponen un abordaje didáctico y abierto, desde la particular mirada de este escritor, filósofo y guionista. En esta nueva temporada, Feinmann se detiene sobre la construcción de pensamiento en relación a los derechos humanos y la identidad.

Capítulo 1: Dios y los derechos humanos.

1.1 ¿Qué son los derechos humanos?
1.2 La declaración universal
1.3 La edad media y el poder pastoral
1.4 La promesa del reino de los cielos

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http://www.youtube.com/watch?v=uWXTf...ure=plpp_video

Capítulo 4, 5, 6 y 7:

Capítulo 4: Colonialismo y violencia

4.1 "La pesada carga del hombre blanco"
4.2 Sangre y lodo
4.3 La violencia colonial y el progreso
4.4 ¿Existe la violencia legítima?

Capítulo 5: El Antisemitismo - Minuto 0:26:00

5.1 El odio al otro
5.2 El racismo en el tercer Reich
5.3 La errancia y el dinero
5.4 La experiencia del sufrimiento

Capítulo 6: Pensar Auschwitz - Minuto 0:52:00

6.1 Lo humano y lo inhumano
6.2 "Josef K. fue detenido una mañana"
6.3 Después de Auschwitz
6.4 El piloto de Hiroshima

Capítulo 7: Los intelectuales y el poder - 1:19:00

7.1 El discurso del rectorado
7.2 La voluntad de poder: expandirse para vivir
7.3 ¿Es posible la disidencia en un régimen de terror?
7.4 El hombre como ser padeciente

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http://www.youtube.com/watch?v=suSQ-...ure=plpp_video

Capítulo 8, 9, 10 y 11:

Capítulo 8: Propaganda política y derechos humanos

8.1 Mil mentiras ¿Hacen una verdad?
8.2 El triunfo de la voluntad
8.3 La música durante la Alemania nazi
8.4 Respuesta creativa de un artista

Capítulo 9: Las revoluciones sociales en el siglo XX - Minuto 0:27:00

9.1 La revolución francesa y el terror
9.2 La revolución y la autoridad
9.3 Proletariado, conciencia de clase y vanguardia
9.4 La dictadura de lo uno

Capítulo 10: La doctrina de la seguridad nacional

10.1 La guerra moderna
10.2 La lucha contra el comunismo
10.3 Los "métodos"
10.4 La aplicación racional del dolor

Capítulo 11: Terrorismo de estado en la argentina

11.1 El proyecto económico
11.2 La teoría de los dos demonios
11.3 Los indiferentes y los tímidos
11.4 Estado y justicia: los delitos de lesa humanidad

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http://www.youtube.com/watch?v=Ww6SE...ure=plpp_video

Capítulo 12 y 13:

Capítulo 12: ESMA: Ontología del campo de concentración

12.1 Los campos de concentración en América Latina
12.2 La tortura como tarea de inteligencia
12.3 La desaparición
12.4 Terrorismo de estado y sociedad civil

Capítulo 13: Guerrilla, terrorismo y derechos humanos (Min 00:28:00)

13.1 Los rifles y las bombas
13.2 La neutralidad de dios
13.3 Justicia y derechos humanos
13.4 Un cuento lleno de estruendo y de furia

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PROGRAMA DE TV -DISENSO-

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