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ACTIVIDAD: ARBOL GENEALÓGICO

ACTIVIDAD: ARBOL GENEALÓGICO Dibuja el árbol genealógico de la especie humana; recogiendo todos los datos o descubrimientos citados en el siguiente texto:
" Los escépticos de la teoría de la evolución mencionaban, durante la vida de Darwin, el eslabón perdido de la cadena de la evolución humana. Si los antropoides y el hombre han evolucionado a partir de antepasados comunes, y si la evolución es un proceso gradual, tiene que haber existido, en el pasado, organismos intermedios entre el hombre y los antropoides. Los críticos preguntaban: ¿Dónde están los restos fósiles de tales eslabones de la cadena evolutiva? Hoy en día, el eslabón perdido ya ha sido encontrado; no uno, sino muchos eslabones fósiles -organismos intermedios entre los antropoides vivientes y el hombre- han sido descubiertos y se encuentran en las colecciones de museos y otros centros de investigación.

En 1848 se había ya encontrado en Gibraltar un cráneo humano con ciertos rasgos simiescos. Otro cráneo semejante fue descubierto en Alemania en 1856, que fue llamado Hombre de Neandertal, por el lugar, cercano a Düsseldorf, donde este segundo cráneo fue encontrado. Numerosos cráneos y esqueletos de Neandertal han sido descubiertos hasta el presente en un extenso territorio que va desde España, a través del centro y sur de Europa, hasta Palestina y Asia central. Al principio, algunos autores vieron en el hombre de Neandertal al escalón perdido, pero no se trata de un organismo intermedio entre el hombre y los simios, sino que es mucho más semejante al hombre. Los neandertales son restos fósiles de seres humanos, muy parecidos a nosotros pero con cabeza configurada de manera un tanto diferente, con frente baja e inclinada, cejas salientes y fuerte mandíbula. Los hombres de Neandertal son considerados como una subespecie o raza diferente -Homo sapiens neanderthalensis- de nuestra especie. Los hombres modernos pertenecen a la subespecie Homo sapiens sapiens.

Mucho más significativo como eslabón intermedio es el fósil descubierto en Java, entre 1891 y 1892, por un jóven médico holandés, Eugene Dubois. Dubois había abandonado su puesto universitario para dedicarse a buscar fósiles de los eslabones perdidos en las Indias Orientales. Siguiendo la opinión de Alfred Russell Wallace, co-descubridor de la teoría de la selección natural, Dubois creía que la transición del simio al hombre debía haber ocurrido en el clima cálido de los trópicos y no en clima frío y riguroso de Europa. Dubois no consiguió encontrar patrocinadores de una pretendida expedición, decidiendo entonces ingresar como médico en el ejército holandés, a fin de poder llegar así a las Indias. Allí fue destinado a la isla de Java, en donde tuvo la fortuna de encontrar la parte superior del cráneo y un fémur de un fósil, que fue llamado Hombre de Java o también Pithecanthropus, que significa "simio-hombre".
El hombre de Java dio lugar a polémicas considerables, entre quienes creían que se trataba en efecto de un eslabón intermedio en la evolución de los simios al hombre, y los que negaban tal posibilidad, proponiendo que se trataba de un antropoide extinguido y no de un antepasado humano. La controversia duró, en parte, hasta la década de 1920, en la que se descubrieron numerosos fósiles de una forma algo más avanzada que el hombre de Java en una cueva de Choukotien, cerca de Pekín. Estos restos de un nuevo Pitecanthropus, correspondientes a un total de 40 hombres, mujeres y niños, desaparecieron a principios de la segunda guerra mundial, cuando los japoneses ocuparon China. Afortunadamente, el estudio de estos fósiles ha podido continuarse debido a la existencia de moldes de escayola preparados antes de la desaparición de los huesos. Otros fósiles de Pithecanthropus fueron más tarde descubiertos en varias localidades de Asia, Africa y Europa.
Los fósiles que anteriormente se llamaban Pithecanthropus se clasifican ahora como Homo erectus, especie que vivió entre algo más de un millón y unos quinientos mil años. El Homo erectus de Java tenía una capacidad craneal de unos 900 cm3; en cualquier caso, se trata de un cerebro de tamaño casi exactamente intermedio entre el de gorila (500 cm3) y el del hombre moderno (1400 cm3). Homo erectus era bípedo -es decir, caminaba erguido, de ahí el nombre-, construía útiles de piedra y es el primer organismo del que se sabe que usara el fuego. La existencia de cráneos intencionadamente quebrados en Choukoutien, hace suponer la existencia de prácticas rituales, asociadas tal vez con la práctica del enterramiento.
En 1924, Raymond Dart, antropólogo sudafricano, descubrió en Taung, unos 120 Km. Al norte de Kimberley, en Sudáfrica, el cráneo de una criatura aún más primitiva que Homo erectus, que fue designado como Austrolopithecus africanus. Un segundo cráneo fue encontrado en 1936 en Sterkfontein, en el Transvaal, también en Sudáfrica, Muchos otros han sido descubiertos más recientemente en diversas localidades tropicales y subtropicales de África.
Los Austrolopitecus africanus eran también bípedos, con una capacidad craneal de unos 500 cm3, y sólo de algo más de un metro de altura y, por ello, más bajos que el Homo erectus. En su cabeza reunían una mezcla sorprendente de caracteres humanos y simiescos, la frente baja y la cara simiesca, pero con los dientes de proporciones semejantes a los del hombre moderno.
Un tipo distinto de australopitecino, Australapithecus robustos, fue descubierto en Epaf en el Transvaal, a kilometro y medio de la localidad de Sterkfontein, en donde dos años antes se había descubierto un Austrolopithecus africanus. Los individuos Austrolopithecus robustus eran de mayor tamaño y un tanto menos humanos, en apariencia, que A. Africanus, con dientes más grandes y mandíbulas más fuertes que éstos. Otra especie aún más robusta, Austrolopithecus boisei, fue más tarde descubierta en Africa oriental. Los austropitecinos vivieron en Africa desde hace unos 5 millones de años hasta hace cerca de un millón de años.
Una forma intermedia entre Austrolopithecus africanus y Homo erectus fue descubierta en 1961 en Olduvai Gorge, África Oriental, por Jonathan Leakey, hijo de Louis y Mary Leakey y hermano de Richard Leakey, todos ellos antropólogos famosos que han contribuido con descubrimientos importantes al estudio de la evolución humana. Se trataba en este caso de un cráneo de 1,8 millones de edad, que perteneció a un individuo de una especie, llamada Homo habilis, de individuos bípedos con dientes aún más humanos que los Austrolopithecus y un cerebro mayor -unos 700 cm3-, a medio camino entre los cerebros de A. Africanus y H. Erectus. Homo habilis (hombre hábil), construía útiles de piedra bastante avanzados y vivió desde hace dos millones hasta hace aproximadamente un millón de años.
EL LINAJE EVOLUTIVO DEL HOMBRE
La tasa de descubrimientos de eslabones perdidos entre los simios y el hombre moderno se ha acelerado en años recientes. De hecho, se han descubierto más fósiles de seres intermedios y hombres primitivos desde 1965 hasta el presente que en todos los años anteriores; y no hay duda de que los descubrimientos continuarán en años futuros. Se conocen, en efecto, yacimientos fósiles importantes para cuya investigación eficaz sólo se necesitan medios. Aún cuando muchos detalles de la evolución humana son todavía desconocidos o hipotéticos, los jalones principales de los últimos cinco o seis millones de años están bastante bien confirmados. De manera esquemática, tale jalones están representados por las transiciones Austrolopithecus africanus- Homo habilis- Homo erectus- Homo sapiens.
La situación es, sin embargo, más compleja de lo que el esquema indica. La evidencia presente sugiere que la evolución del linaje humano durante los últimos 6 millones de años empieza a partir del Australopithecus africanus. Entre hace tres y cuatro millones de años, evolucionan a partir de este linaje tres ramas diferentes, mientras que A. Africanus también continúa. Uno de los nuevos linajes representa evolución hacia cerebros mayores y rasgos cada vez más humanos; este linaje evoluciona primero hacia el Homo habilis, después hacia el homo erectus y, finalmente, hacia Homo sapiens. Es el único linaje que ha persistido hasta tiempos modernos. Los otros dos linajes representan evolución a partir de formas gráciles hacia las formas mayores y burdas que son A. Robustus y A. Bosei. Estos dos últimos linajes proceden, probablemente, de la escisión a partir de A. Africanus, en vez de tratarse de dos linajes independientemente derivados de tal estirpe.
Así pues, han existido cuatro linajes diferentes de homínidos en la evolución humana. (El género Australopithecus y el género Homo son los dos de que consta la familia Hominidae). Tres de los linajes se extinguieron, mientras que el cuarto dio origen al hombre moderno. Hubo una época en que coexistían, al mismo tiempo, cuatro especies diferentes de homínidos -Homo habilis, Australopithecus africanus, A. Robustus y boisei- aunque no todos vivían simpáticamente. A. Robustus y A. Bosei vivieron, al menos durante parte de su existencia, al mismo tiempo, pero en regiones diferentes: A. Robustus en el sur de África; A. Boisei en el este.
(Francisco J. Ayala: Origen y evolución del hombre. Madrid. Alianza Universidad)
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