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El maquillaje es un velo que el mercado impone a las mujeres

Fuente: Diario de León (León, España) - Por Ana Gaitero Alonso
La escritora egipcia Nawal al Saadawi, autora de «Las lágrimas de Hamida», asegura que el peor velo es el mental: «nos lo ponen para que no sepamos lo que pasa».

 

La escritora egipcia Nawal Al Saadawi confiesa su edad, 74 años, sin que la pregunten, defendiendo sus arrugas como parte de su vida. Es psiquiatra, pese a que reniega de ansiolíticos y de la medicina oficial y política por coherencia con su lucha. La Simone de Beauvoir del mundo árabe no cree que sea romántico reclamar que la medicina estudie las causas sociales y políticas de las enfermedades: «El 95% de las enfermedades tienen que ver la pobreza».

Después de una veintena de títulos, su último libro, aún sin traducir del árabe, se titula La novela y cuenta la historia de una mujer que emigra en patera de Egipto a Barcelona, donde «la explotan igual que en El Cairo», y regresa a su tierra tras ver que no puede escribir su novela aunque sí pudo poner a su hija el nombre de Nuria, catalán y árabe.

-Con diez años tenía claro que su destino no era un matrimonio de conveniencia y se las arregló para zafarse de ese destino (arrojando té caliente sobre su pretendiente). ¿De donde sacó la fuerza para rebelarse?

-No lo sé. Quizás de mi abuela, que era una campesina muy fuerte que luchó contra los ingleses y el rey... quizás de mi madre, que fue una mujer revolucionaria o de mi padre, que también lo era. Posiblemente, de una combinación de mi abuela, mi madre y mi padre. Y también creo que heredé a la diosa femenina Isis (risas).

-La situación de la mujer árabe aún es muy difícil.

-La situación de las mujeres en todo el mundo es muy difícil. El problema de las mujeres es universal; no tiene nada que ver con los árabes, con el Islam o con los africanos. Está relacionado con la esclavitud, con el sistema de clases patriarcal que empezó a existir hace seis mil años y todavía está presente bajo lo que se conoce como sistema capitalista internacional.

-La sociedad occidental e incluso las mujeres creen que hay que liberar a la mujer árabe del velo, entre otras cosas.

-Hay muchos tipos de velo. El velo religioso que empezó con el judaísmo, se extendió a la cristiandad y después al Islam. Después está el velo de la mente, que se ocupan de poner los medios de comunicación y los periodistas para que la gente no sepa lo que pasa. El tercer velo, que yo llamo el velo posmoderno, es el maquillaje. El más serio es el velo de la mente. Yo estoy en contra de todos los velos (Fundó una asociación de mujeres panarábica, prohibida en Egipto, cuyo objetivo es «quitar el velo de las mentes de las mujeres árabes»).

-El maquillaje es optativo, el velo es una imposición.

-No, no puedes elegir. Te lo impone la televisión y el libre mercado. Estamos presionados por los anuncios y el libre mercado, la globalización. En Estados Unidos me dicen que por qué no me maquillo. ¿Por qué voy a esconder mis arrugas? Estoy orgullosa de mis arrugas y de mi edad, porque mi edad es mi vida.

-¿No le parece importante verse bien a una misma?

-Sí, pero ¿cuál es la imagen que me gusta de mi misma? Es la que le gusta a la gente, no la que me gusta a mí. Le gente y especialmente los hombres, que tienen poder, quieren que seamos femeninas, con los pendientes, con los collares, los pechos, las pantorrillas. Esa es la moda, la moda capitalista. Yo estoy en contra incluso del anillo de matrimonio porque significa una prisión, estar atada a un hombre. Quiero ser libre, nadar en el mar... Nunca voy a la peluquería y nunca me maquillo. Nuestra belleza es nuestra salud, es nuestro valor para desafiar y la lucha por la justicia. Como mujeres tendríamos que ser conscientes de esto. Todo lo que es el adorno requiere mucho dinero y mucha energía, mucho tiempo. Los tacones son otra arma de la esclavitud porque te hacen caminar de forma insegura, no puedes correr, no puedes hacer ejercicio, te puedes romper el tobillo y, además, son caros.

-¿Cómo le fue en las elecciones en Egipto, donde está perseguida?

-Me presento contra Mubarak porque estoy en desacuerdo con él y con el gobierno, sometidos a Bush y a Sharon mientras los 70 millones de egipcios son pobres. No voy a ganar, nunca me permitirían ganar, pero los pongo al descubierto y demuestro que son unos embusteros.

-¿La mujer árabe puede enseñar a la occidental?

-Creo en el aprendizaje mutuo. Tenemos que visitarnos las unas a las otras, leernos y luchar juntas, solidariamente. Ese es el único camino.

-¿Asistimos a una nueva etapa en la humanidad en la que otras culturas fuera de la occidental tienen protagonismo?

-Los occidentales tienen que perder la hegemonía, ya tuvieron el colonialismo europeo, y el colonialismo americano y judío. Necesitamos que África, Asia, América y el mundo árabe emerjan.

-¿Qué opina del nombramiento de una ministra en Kuwait?

-Creo que es una capitalista. No es suficiente ser mujer. Condoleeza Rice, Margaret Thatcher son mujeres. Conozco muchos hombres que son mejor que ellas. No es lo que tienes entre las piernas, sino en la cabeza.

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