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PRINCIPALES TEMAS DE KAFKA

PRINCIPALES TEMAS DE KAFKA

Kafka extraía muchos temas del mundo que le rodeaba; familia, trabajo y lucha interior. Ya sea entre un padre y su hijo (en el libro “La condena”), entre un individuo y la autoridad (“El proceso”), la cuestión es siempre el pequeño frente al poderoso.

En sus historias aparecen continuamente los temas de la justicia, la culpa y la autoridad. Sus personajes se ven envueltos en absurdos viajes a través de un mundo incomprensible. Kafka tomaba elementos de su vida y los exageraba en sus novelas. Su obra es un viaje en busca del yo y del equilibrio.

TEMA DE LA JUSTICIA

Se crea en el lector un fuerte sentimiento de injusticia, un mundo severo e inflexible. En “El proceso”, por ejemplo, el concepto de justicia se muestra como algo intransigente:

“ …. Puesto que la justicia, una vez que ha dado forma a la acusación, está firmemente persuadida de la culpabilidad del acusado. Todo induce a creer que es sumamente arduo modificar esa concepción.

¿Qué es arduo? –pregunto el pintor levantando la mano-. Se ha quedado usted corto. Diga mejor que la justicia jamás renuncia a su concepción. Si yo retratase aquí sobre una tela a todos los jueces juntos, y si usted se defendiese delante de sus efigies, no conseguiría un resultado mejor que ante los jueces reales.”

Aquí vemos cómo para Kafka todo el mundo es culpable hasta que prueba su inocencia, y en El proceso es poco menos que imposible. El lector se encuentra con la pregunta de si la ley es o no realmente justa.

CULPABLE

Kafka da al sentido culpabilidad un matiz diferente. La culpabilidad es producto de una psique. Joseph K nunca llega a descubrir de qué se le acusa pero, sin embargo, está dispuesto a aceptar la culpa. El concepto culpa solo puede existir si se es consciente de haber hecho algo malo pero, en manos de Kafka, el mecanismo de culpa no funciona de este modo. No se trata de una consecuencia lógica. Se hace sentir culpables a los personajes, sin que hayan hecho nada malo, especialmente cuando se les repite desde un mundo exterior aparentemente indiferente.

La culpa aparece implícitamente en la escena de Joseph K con su tío en “El proceso”.

“ Debes pensar en ti, en el resto de la familia, en nuestro buen nombre. Siempre has constituido el orgullo  para todos nosotros, y no puedes ahora avergonzarnos. No me gusta tu postura –y contempló a K. moviendo la cabeza-. No debe ser así como actúa un acusado que es inocente, estando además en posesión de todos sus recursos”.

El sentimiento de culpa surge incluso de aquellos que sienten cierta simpatía por la causa del protagonista, lo que aumenta la sensación de aislamiento del personaje. Si todo el mundo a tu alrededor piensa que eres culpable, es muy difícil creer en tu inocencia. Por eso los personajes de Kafka adquieren un aire de de autoafirmación y lucha.

AUTORIDAD Y PODER

Existe una constante alusión y examen de la autoridad, a los poderes superiores e invisibles, que manipulan y coaccionan al individuo. Las situaciones son afrontadas como que parecen ineficaces, las situaciones sobrepasan a los personajes. La inutilidad de toda acción aparece claramente en ¡renuncia!. En el universo de Kafka el héroe no puede triunfar. A cada momento aumentan sus problemas, la incertidumbre y la frustración. El sentimiento de inutilidad es un tema constante.

El mundo de Kafka encaja en lo absurdo, absurdo es aquello desprovisto de propósito … el hombre, cortadas sus raíces religiosas, metafísicas y trascendentes está perdido; todos sus actos se transforman en algo falto de sentido, absurdo, inútil. Joseph K desea lavar su buen nombre, y se encuentra en el proceso de descifrar un sistema legal imposible, más que en descubrir qué crimen ha cometido.

Joseph K. pasa toda la novela intentando averiguar cuál es su verdadera situación, y buscando y rechazando ayudas ante su difícil posición. Comienza con su casera y su vecino, quienes huyen despavoridos ante sus apuros. Acude al abogado Huld, que le ha recomendado su tío. Huld parece ineficaz ante las coacciones de la ley y queda extenuado. Acude al pintor Titorelli, retratista oficial de la Corte, que parece ofrecer algún medio, pero se muestra tan inútil como Huld.

La parábola “Ante la ley”, la puerta ante la que ha llegado y el centinela ante el que se encuentra cerrará la puerta antes de que pueda traspasarla. Es libre  de entrar pero el sistema dificulta los medios para hacerlo hasta que es demasiado tarde, K. es obligado a permanecer ante las puertas de la ley hasta que su lucha termina enredándolo en un intrincado proceso.

Joseph K. no puede defenderse de cargos que desconoce, sus acusadores son anónimos por lo que no puede interpelarlos, y la severidad de la sentencia es imposible de determinar.

El viaje de Joseph K representa un viaje a través de la vida –nacimiento, estupefacción, aprendizaje, e inevitablemente la muerte. Al final parece como si aceptase la situación y admitiera, con vergüenza, su culpabilidad.

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