Oh Capitán, mi Capitán: nuestro azaroso viaje ha terminado. Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo, ya se oye la campana y ver se puede el pueblo que entre vítores, con la mirada sigue la nao soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón, cómo los hilos rojos van rodando sobre el puente en el cual mi Capitán permanece extendido, helado y muerto?
Oh Capitán, mi Capitán: levántate aguerrido y escucha cual te llaman tropeles de campanas. Por ti se izan banderas y los clarines claman. Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.
Por ti la multitud se arremolina, por ti llora, por ti su alma llamea y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.
Oh Capitán, ¡mi Padre amado! Voy mi brazo a poner sobre tu cuello. Es sólo una ilusión que en este puente te encuentres extendido, helado y muerto.
Mi padre no responde. Sus labios no se mueven. Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte. No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte. Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje. La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas en tanto que camino con paso triste, incierto, por el puente do está mi Capitán para siempre extendido, helado y muerto.
WALT WHITMAN
"No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida . Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos...Citando a Whitman:
"Oh mi yo, oh vida de sus preguntas que vuelven del desfile interminable de los desleales, de las ciudades llenas de necios ¿qué hay de bueno en estas cosas?"
Respuesta: "Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso... ¡que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso!"
La honestidadEs aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma). Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta. La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.
“La persona honesta es grata y estimada, es hermosa en su carácter y quien es honesto es bondadoso, amable, correcto, admite que está equivocado, cuando lo está; sus sentimientos son transparentes, su buena autoestima la motiva a ser mejor, no aparenta lo que no es, lo que proyecta a los demás es real”.La honestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y lo que se hace, conducta que se observa hacia los demás y se exige a cada quien lo que es debido.Para ser honesto es importante ser sincero con uno mismo, fiel a la promesa hecha con las personas con quienes convivimos o tratamos. Ser honesto es tener un comportamiento adecuado, correcto, justo y desinteresado.Si podemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría ver o mejor aún poseer, seguramente diremos que la honestidad garantiza confianza, seguridad, responsabilidad, confidencia, lealtad y en una palabra, integridad.Si eres honesto tendrás el reconocimiento de los demás, porque el interior y el exterior son el reflejo el uno del otro. No existen contradicciones entre los pensamientos, palabras o acciones. Ésta integración te proporciona claridad y ejemplo a los demás; ser interiormente de una forma y exteriormente de otra, ocasiona daño y conflictos, porque no se puede estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca de una persona que no es confiable o digna de confianza. El valor de la honestidad es visible en cada acción que se realiza.Cuando existe honestidad y limpieza en lo que se hace, hay cercanía y cariño; sin estos principios la sociedad no puede funcionar, esto significa nunca hacer un mal uso de lo que se nos confía, por ejemplo, usar los recursos de manera adecuada para las necesidades básicas, pues los recursos bien utilizados crean bienestar y se multiplican.
La persona comprometida con el desarrollo y el progreso mantiene una actitud honesta como un principio para construir un mundo de paz, sin desperdicios y con más esplendor.
Decálogo de la honestidad 1.La persona íntegra vive lo que predica y habla lo que piensa. 2.La honestidad consiste en decir toda la verdad a quien corresponde, de modo oportuno y en el lugar correspondiente. Decir la verdad no implica ser irrespetuoso con nadie. 3.La persona íntegra, además, es auténtica. Hay coherencia entre lo que hace y lo que debe hacer, de acuerdo a sus principios. Vive auténticamente como un ser humano. 4.La persona que miente (por engaño, exageración, precipitación al hablar, etc.) se hace un daño a sí misma. La mentira es auto-destructora; siempre se paga. 5.Mentir para dañar a alguien voluntariamente es una injusticia. 6.Ser justo es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde; derechos, reconocimiento y gratitud. 7.La falta de integridad se quiere justificar diciendo que todos actúan así, o que es la única forma de salir adelante, es necesario vivir según los principios, aunque esto suponga ir “contra corriente”. 8.Ser honesto es ser transparente; Es necesario desprenderse de las máscaras que el ser humano se pone para defenderse, para ocultar sus inseguridades o miedos. El recelo, la agresividad, las apariencias, son algunas de estas máscaras. 9.Una falta de honestidad, de veracidad, es aparentar una imagen que no corresponde con la realidad. Por ejemplo, aparentar virtudes que no se tienen.
10.Preocuparse excesivamente por “el qué dirán”, aparte de mostrar inseguridad en uno mismo, es una falta de sencillez. También lo es justificarse o excusarse.
Ser honesto es ser real, auténtico, genuino. Ser deshonesto es ser falso, ficticio, impostado. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás. La deshonestidad no respeta a la persona en si misma ni a los demás. La honestidad tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en la luz. La deshonestidad busca la sombra, el encubrimiento, el ocultamiento. Es una disposición a vivir en la oscuridad.
La deshonestidad no tendría ningún papel en un mundo en que imperara la realidad y estuviera habitado por seres humanos plenamente conscientes. Desgraciadamente, debemos de convivir con la deshonestidad. Los humanos, abrigamos una variedad de tendencias e impulsos que no armonizan espontáneamente con la razón. Los seres humanos necesitan práctica y estudio para convertirse en personas benévolas en las que retomar la chispa divina de la que emergimos. En ese intento hacen muchas cosas que la prudencia les aconseja ocultar. Mentir es una “fácil” herramienta de ocultamiento y, cuando se emplea a menudo, pronto degenera en un vicio que arrastra hacia lo contrario.
La honestidad es de suma importancia. Toda actividad social, toda empresa humana que requiera una acción concertada, se atasca cuando la gente no es franca. La honestidad no consiste sólo en la franqueza, la capacidad de decir la verdad, sino en la honestidad del trabajo honesto por una paga honesta.
¿Cómo se cultiva la honestidad? Como la mayoría de las virtudes, conviene desarrollarla y ejercitarla en armonía con las demás. Cuanto más se ejercita, más se convierte en una disposición afincada. Pero hay una respuesta rápida que se puede dar en tres palabras: tomarla en serio.
Se debe reconocer que la honestidad es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad, para la auténtica vida comunitaria. Pero se debe tomar en serio por sí misma, no “como la política más conveniente”.
Hay una gran diferencia entre tomar en serio la verdad y no dejarse pillar. Los padres a menudo decimos “que no te pille de nuevo”, y es comprensible, pero una vida buena y honesta es más que eso. El desarrollo moral no es un juego de “píllame si puedes”. Conviene concentrarse en lo que importa de verdad, la clase de persona que uno es, y la clase de persona que uno quiere ser.
No hay medias tintas con la honestidad.
BUSCA LA VERDAD EN TI MISMO ANTES DE BUSCARLA EN LOS DEMÁS.
Desde ahí, uno empieza a entender la realidad de la honestidad.
TEMA CENTRAL. PROYECTO: PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS DE LA INFANCIA EN EL MUNDO
Se busca comunicar inquietud y responsabilidad social a quienes vean la película.
Abrir los ojos a una realidad: En África el virus del SIDA amenaza la existencia de países enteros y se expande con enorme rapidez entre las mujeres y es transmitido a los hijos; los niños empiezan a ser huérfanos de padres con SIDA y enfermos. La epidemia también llega a países asiáticos, donde se desarrolla la película.
LA PELÍCULA DENUNCIA: El SIDA que como epidemia cada día afecta a 14000 personas lo que debería avergonzar a gobernantes, organismos internacionales, a la profesión médica y a todos los países desarrollados.
SE DESEA: Construir, entre todos, un mundo más justo y solidario. Contribuir desde el cine a una mayor sensibilización sobre los problemas de la infancia, que los derechos de los niños y niñas sean respetados. –RESPONSABILIDAD SOCIAL-. Reivindicar los derechos de un grupo especialmente indefenso como es la infancia, en los países más pobres. Hacer sentir la necesidad de ayudar de alguna manera.
DEBERIAMOS VALORAR: Lo que tenemos, un techo, comida, estudio, amigos que nos quieren, unos padres que nos apoyan …
¿DÓNDE SE DESARROLLA LA HISTORIA?
En la India, concretamente en Tamil Nadu –sur de la India-, uno de los estados del subcontinente con mayor índice de afectados, y mayor marginación hacia quienes se encuentran afectados por el SIDA. Aquí la directora encontró la realidad del país, la tragedia de la extensión de la enfermedad, el dolor de los enfermos y los afectados. La falta de mañana para estos niños.
La historia es real, nada es inventado, estos niños existen y viveny, quizá algún día cercano ya no vivirán. Ravi y Krishnaveni son nombres de niños que enfermaron de sida y murieron ya hace años, niños como los nuestros, que ven desmoronarse su entorno sin entender lo que pasa cuando la enfermedad, la marginación y, sobre todo, la pobreza se convierten en un cerco sin salida.
PERSONAJES
Ravi, abuela, Krishnaveni, maestra, madre de Krishnaveni, médico
LLUVIA o RECUERDO DE ESCENAS
-Ravi es un niño huérfano que vive con su abuela.
-Ravi recorre un largo camino hasta la escuela de otro pueblo aunque podría asistir a la de su propia aldea, pero en su pueblo no le quieren, aunque Ravi no entiende por qué –se muestra con claridad cuando va a por agua-. Ravi es feliz porque en la otra escuela es “aceptado” –aunque su maestra sabe exactamente lo que pasa-
-Solo su amiga Krishnaveni parece estar a gusto a su lado, aunque la madre de Krishnaveni no está muy contenta por esto –le recuerdan a su madre los dibujos en el suelo que está realizando Krishnaveni-.
-Krishnaveni le cuenta a Ravi que ella y su familia se van del pueblo, que sus padres pelean últimamente mucho, que su padre le recrimina a su padre y se toca el vientre diciendo: “pobre niño” y ella en realidad no entiende mucho. Se entiende al final al ver al padre de Krishnaveni infectado de SIDA, seco como un palo y la piel forrada de huesos, la madre solo llora y tiene una panza muy grande de lo avanzado de su estado de embarazo. Ahí se entiende lo que le pasó a Ravi –análisis de sangre y médico-.
-Espera con ilusión la celebración de un baile escolar –cosa que le entusiasma mucho-, pero necesita uniforme y para poderlo comprar necesita trabajar. El día del baile se entera que su amiga tiene que irse del pueblo, y los dos no entienden porqué.
EL FINAL:
“En el mundo, 15 millones de niños y niñas son huérfanos a causa del sida”
VALORACIÓN PERSONAL:
¿Cumple la finalidad, es adecuada, sensibiliza, la recomendarías…? ¿Los programas políticos tienen presentes estas realidades?
Yo, contestaría que lo primero, que sean buenas personas. A partir de ahí, lo mismo me da que prefieran ser fontaneros como ingenieros aeronáuticos.
Por eso, es importante inculcar valores a nuestros hijos (autoestima, cordialidad, compañerismo, capacidad de pedir perdón y perdonar ...). La tarea no es fácil, pero creo que merece la pena.
¿De qué valor podemos hablar hoy?
De la generosidad –del valor de no esperar nada a cambio-. En clase hemos visto la vida de Teresa de Calcuta, la cual ya anciana, se esforzaba por hacer la vida más agradable a moribundos despreciados por sus propias familias, un día un jovén le pregunto qué le movia a hacer semejante labor, sacrificando su vida con gente que no conocía de nada. Contestó: “El que no sirve para servir, no sirve para vivir”.
La tendencia natural cuando somos pequeños es desear convertirnos en el centro del universo familiar, y no resulta difícil puesto que al niño se le mima, luego viene alguna experiencia en convencernos que debemos compartir con el hermano el coche, o los lápices de colores con el compañero, nos somos fáciles de convencer.
La generosidad es la tendencia a ayudar a los demás y a dar las cosas propias sin esperar nada a cambio, gracias a ellas contamos con grandes obras que provienen de personas que desinteresadamente han ofrecido su inteligencia y esfuerzo a la humanidad. Educar la generosidad tiene una gran importancia, como habilidad para relacionarnos con los demás y obligarnos a entender qué deseos puedan los demás tener y facilitará realizar un mundo más humano.
Para enseñar a un niño a que sea generoso, lo más eficaz es nuestro ejemplo. Cuando el niño ve cómo su padre cede el sitio a un anciano, o cómo su madre ayuda a subir la bolsa de la compra a la vecina, está viendo algo más que buena educación. El chico comprende que sus padres están anteponiendo las necesidades y comodidades de los demás a su propio interés y, como segunda enseñanza, no piden nada a cambio. Si, tras llevar a cabo este tipo de acciones, las comentamos juntos, les daremos la oportunidad de que reflexionen e interioricen.
También podemos contar a los niños cuentos en los que los protagonistas lleven a cabo acciones de generosidad con las personas que le rodean. El niño escucha atento el relato que su padre le hace, y como consecuencia de los actos del protagonista, descubre que recibe el cariño y la admiración de los demás. Estamos educando valores, ya que el héroe de nuestro cuento no recibe algo material, y estamos haciéndole ver que existen otras cosas por las cuales puede apreciarse a los demás. EJEMPLO DE CUENTO
Como tercera estrategia debemos controlar nuestro propio comportamiento. Si un niño aprende que su padre va a concederle cada cosa que pida, estamos educando el egoísmo y dando a lo material un valor excesivo. Advertirle de que no está bien quitarle el columpio a otro niño son sencillas herramientas para el día a día.
Las alabanzas y las frases cariñosas de los padres ante un comportamiento desprendido del niño son la recompensa ideal. No debemos utilizar regalos u otras cosas materiales, tenemos que demostrar a nuestro hijo que, con su comportamiento, ha logrado el respeto de los que tiene alrededor.
ESTRATEGIAS PARA ESTIMULAR LA GENEROSIDAD
1.- Ayudo en las tareas de la cas, como sacar la basura, poner la mesa o recoger mi cuarto.
2.- Dejo mis juegos para ayudar a mamá cuando me necesite.
3.- Ayudo a mi hermano pequeño con las tareas del colegio.
4.- Pido perdón si me equivoco o he herido a alguien.
5.- Colaboro en clase en los trabajos de grupo.
6.- Comparto lo mío sin esperar nada a cambio.
7.- Me esfuerzo por los demás.
8.- Regalo cosas en buen estado.
9.- Empleo tiempo para hablar con mis abuelos o visitarlos.
10.- Ayudo sin esperar nada a cambio.
11.- Regalo la ropa que no necesito y que está en buenas condiciones.
12.- Dejo que mi hermano elija la película en el cine, mañana elegiré yo.
13.- Comparto mi merienda en el colegio o en el parque.
14.- Ayudo a mis compañeros de clase en las asignaturas que a ellos más les cuestan y a mí se me dan bien.
15.- Estoy pendiente de si alguien puede necesitar mi ayuda.
16.- En el autobús cedo mi asiento a las personas mayores.
Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.En el ambiente de ese verano de posguerra –tristísimo para unos y glorioso para otros–, se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.
Múnich, 1943. Durante la devastadora ocupación de Europa por Hitler, un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pasiva como única solución para paralizar a los nazis y a su inhumana máquina bélica. Así nace “La Rosa Blanca”, un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Sophie Scholl es la única mujer del grupo, una joven ingenua que no tardará en convertirse en una antinazi convencida e intrépida. El 18 de febrero de 1943 detienen a Sophie y a su hermano (Hans) mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr, no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico. La joven miente y desmiente, maniobra y le reta, parece rendirse antes de atacar de nuevo con renovadas fuerzas, y casi consigue derrotar a su oponente. Por fin, ante unas pruebas aplastantes, Sophie confiesa, aunque hace un último y desesperado intento para proteger a su hermano y a los otros miembros de “La Rosa Blanca”. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Robert Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales. Pero ella rechaza la oferta
CUESTIÓN
¿Cómo debería actuar un individuo bajo una dictadura?