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ANALOGÍA "IDEA DE BIEN CON EL SOL" -EN PLATÓN-

 

Platón introduce el tema de la Idea de Bien en la República dejando de lado lo que pueda ser el Bien en sí. Parece como si éste fuese un asunto demasiado elevado para el propósito de la obra. Platón prefiere abordar el Bien de forma indirecta, analógica, por comparación a algo que, por su gran semejanza al objeto supremo, podríamos llamarle perfectamente «vástago del Bien». Como toda analogía, su función es pedagógica. Se trata de facilitar el acceso a un dominio desconocido de la realidad mediante la consideración de otro dominio o modelo que nos resulta más familiar y entre los cuales existe una cierta relación de semejanza estructural y funcional. En particular, la analogía propuesta es considerar que el comportamiento o funciones del Bien en el mundo inteligible respecto del alma y las ideas, es similar al comportamiento del Sol respecto de la percepción visible y los objetos.

                Ahora bien, obsérvese que, tal como presenta Platón la analogía, ésta no es sólo un instrumento propedéutico para la aprehensión del estatuto ontológico del Bien, sino que presupone una tesis ontológica muy característica de la filosofía platónica: la isomorfía entre lo sensible y lo inteligible, entre lo creado y lo eterno. Así como es arriba, diríamos, es abajo, y viceversa. La verosimilitud de la comparación analógica estriba en el hecho de que lo eidético es el fundamento del ser y de la inteligibilidad de lo sensible. El cosmos noetós es paradigma o modelo del cosmos horatós. En consecuencia, es probable que las cosas de abajo sean como las cosas de arriba, y la comprensión de “lo de aquí” nos guíe en la comprensión de “lo de allí”.

La analogía no es, entonces, sólo una imagen que nos facilita la comprensión del modelo eterno, sino una imagen que nos indica el modo cómo hemos de mirar y organizar lo sensible, lo creado. Platón presenta la analogía resaltando en ella dos dimensiones: la epistemológica y la ontológica. Epistemológicamente, igual que el órgano de la visión necesita que la luz que emana del Sol irradie los objetos del mundo visible para ser percibidos, el alma necesita una cierta luz emanada del Bien para aprehender o concebir los objetos del mundo inteligible (República, 508a-b). Hay una oscuridad para los sentidos, en la que nos movemos torpemente y como a tientas cuando la luz del sol no ilumina el mundo físico de nuestra experiencia concreta. Pero existe, además, diría Platón, una oscuridad del alma por la que ignoramos o nos comportamos torpemente respecto de los objetos inteligibles, del modelo eterno, en ausencia de la luz irradiada por el Bien.

En el ámbito ontológico, la analogía presenta comparativamente los efectos o manifestaciones causales del Sol y del Bien. Como el sol “engendra”, así también el Bien es fuente de generación. Y de la misma forma que lo engendrado ha de guardar una cierta semejanza con lo que engendra, así el mundo sensible ha de asemejarse a la estructura del “logos” del que participa. Así, nos dice, mientras el Sol proporciona a los objetos del mundo sensible el hecho de poder ser percibidos, su generación o aparecer a la existencia espaciotemporal concreta y su crecimiento (sus cambios de estado o devenir (República, 509b)), el Bien proporciona a las ideas el hecho de ser inteligibles (o aprehensibles por el alma), el ser o existencia y su esencia (República, 509b):

 

MUNDO SENSIBLE

MUNDO INTELIGIBLE

(SOL)

(BIEN)

(Proporciona a las cosas)

(Proporciona a las ideas)

* Ser visibles

* Ser inteligibles

* Generación

* Ser (existencia)

* Crecimiento (devenir)

* Esencia

 

Esta filiación del sol al Bien no sólo se hace depender del hecho de que el Bien es fontanar de todo cuanto existe (sea inteligible o sensible), como se nos dice en otra parte; sino también en el sentido de que en la estructura óntica de los seres espacio-temporales (entre los que debe contarse el hombre y su consciencia) es el objeto que ocupa “el lugar más alto” en cuanto posibilita la existencia de la mayor dignidad (el ser de las cosas físicas, sus procesos, la vida y la consciencia). El sol es el “centro” del cosmos horatós, alrededor del cual todo gira y es, como el Bien es el “centro” del cosmos noetós, en cuya razón todo consiste y es.

Lo que proporciona verdad a los objetos de conocimiento, es decir, a las ideas, dice Platón, es el Bien. "Verdad" que, en este contexto, se refiere a objetos y no a juicios. No se trata, pues, de una "correspondencia" entre los contenidos mentales articulados lingüísticamente y la estructura de nuestra experiencia eidética. Al contrario, se trata de verdad en el sentido de "realidad" ontológica por oposición a lo que carece de estabilidad o ser (es decir, lo cambiante o aparente). Así, el Bien es causa de la verdad de los objetos de conocimiento porque la existencia y la esencia de las ideas (su verdad) han sido recibidas o causadas por el Bien. Y en virtud de este mismo hecho, esto es, al ser el Bien la condición de posibilidad y de la realidad efectiva de los objetos de conocimiento, es por ello mismo también condición de posibilidad y realidad efectiva del conocimiento ( República, 508e). Al ser el Bien el fundamento del modelo eterno (las ideas) lo es también de su conocimiento.

Sin embargo, precisamente por el hecho de que el Bien es el fundamento del conocimiento y de la verdad, hemos de tomar la precaución de no confundirlo con esto mismo. Por muy hermoso que puedan ser el conocimiento y la verdad, dice Platón, hemos de concebir al Bien como otra cosa distinta y más hermosa aún que ellos(República, 509a). Es cierto que el conocimiento y la verdad se asemejan al Bien, del mismo modo que la luz y la visión se asemejan al sol; en todo lo engendrado, diríamos, puede verse un reflejo de quien engendra, por muy débil que dicho reflejo pueda considerarse; de lo que es algo no puede producirse ni engendrarse otra cosa absolutamente distinta en naturaleza. Sin embargo, subraya Platón, es mucho mayor todavía la consideración que se debe a la naturaleza del Bien. Pues, se afirma, el Bien no es «esencia, sino algo que se eleva más allá de la esencia en cuanto a dignidad y potencia(República, 509b) ». Esta tesis, en efecto, es una consecuencia del modelo considerado por Platón. Así como el Sol es lo que dirige y posibilita el dinamismo de esa realidad de abajo (el cambio, la vida, el devenir) y, en consecuencia da el ser a lo espaciotemporalmente concreto siendo, con todo, algo que supera en dignidad y poder todo lo que deviene, Platón presenta al Bien como fuente y dueño de las cosas de arriba, productor y dueño del modelo eterno. Siendo esto así, es decir, aceptando que el Bien no es esencia, sólo impropiamente podemos considerarlo como una idea. Es "idea" pues forma parte de esa otra realidad inmutable y eterna, siendo la fuente de la misma. No es "eidos" en la medida en que su naturaleza no es esencial.

26/10/2011 19:41 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

LA VERDAD METAFÍSICA -PLATÓN POR EJEMPLO-

CUESTIONES QUE PUEDEN SERVIRNOS PARA UNA EXPLORACIÓN INICIAL

1.- Redacta un listado de expresiones del lenguaje coloquial relacionadas con la verdad como autenticidad (por ejemplo: “no te fíes de las apariencias”) y explica en qué radica esa relación.

2.- ¿Es lo mismo sinceridad que verdad?

3.- ¿Podemos conocer la verdad?

4.- ¿Qué significa ser manipulado?

5.- Presenta una lista de los interrogantes más importantes que debería explorar la comunidad científica.

6.- Explica qué es la realidad virtual. ¿Es posible conocerla?

-LA VERDAD METAFÍSICA- (Realidad vs. Apariencia)

Vamos a comenzar la Unidad 3 centrándonos en la pregunta: ¿Cómo conocer la realidad?. Contestaremos oponiendo “realidad” y “apariencia” (podemos buscar distinguir lo auténtico de lo que es mera imitación).

Podemos decir que será realidad, todo aquello que “no es aparente”, aunque la apariencia nos puede mostrar algo de la realidad de las cosas (aunque nuestro IPHONE sea chino nos muestra cómo puede ser un auténtico IPHONE).

 

Es decir, que la apariencia esconde u oculta el ser real de las cosas, en cuyo caso la realidad estaría más allá de lo que las cosas parecen ser. Por eso, podemos comentar que desde las apariencias podemos descubrir el ser real de las cosas. En el ejemplo puesto en clase es como si dijéramos que el haber tenido buenos, malos y regulares profesores nos posibilita para conocer el cómo debe ser el profesor perfecto –La esencia de ser profesor-.

Si profundizamos un poco más en el campo de las copias, te recomiendo la película de Orson Wells “F for Fake” (Specialty 1975), que aquí se conoció simplemente como “Fraude” (un enlace a una interesante página web sobre la película es el siguiente: http://www.miradas.net/0204/estudios/2002/08_owelles/fraude.html. En el mismo se nos ofrece una magnífica reflexión sobre uno de los temas que más insistentemente aparece a lo largo de su filmografía: la dualidad entre lo real y lo ficticio en la representación artística, a partir de una notable historia protagonizada por el pintor español Pablo Picasso.

Otras películas que te recomiendo para ver la dualidad entre lo real y lo ficticio, son "Matrix" y “La rosa púrpura del cairo”.

La película “Fraude” es una historia sobre engaños, uno detrás de otro: Elmyr de Hory, un notable falsificador de cuadros de autores contemporáneos (Modigliani, Matisse, Picasso…), es reclamado por la justicia de varios países. La corrupta trayectoria profesional de d’Hory salió a la luz, por cierto, a través de una biografía publicada por un escritor venido a menos, Clifford Irving, el cual fue acusado a su vez de la publicación de una autobiografía totalmente falsa sobre el multimillonario Howard Hughes. Afirma d’Hory que sus falsificaciones, extendidas por todo el mundo y que cuelgan de las paredes de reconocidos museos, se convierten en obras artísticas “en sí mismas” si son expuestas durante suficiente tiempo en un importante museo. La teoría de la “verdad metafísica” insiste en afirmar que algo es real cuando su “aspecto” (su “apariencia”) manifiesta realmente “lo que es” (su “esencia”), adecuación a la que damos el nombre de “autenticidad”. Así pues, un cuadro que parece pintado por Picasso pero que no “es” un Picasso, será falso… pero nada de esto parece claro.

Esta “dualidad” entre lo que es realmente cierto y la pura farsa fascinaba a Welles. No deja de sorprender, no obstante, que lo que esconde Welles bajo la chistera pueda ser en realidad una cruda reflexión existencialista sobre el sentido de la “identidad” en el ser humano. De hecho, la película no es un film montado, es en sí mismo un montaje. El cine es pues, a través del procedimiento de ensamblaje de planos, un fraude, ya que bajo la apariencia de realidad que muestra, se esconde la mayor mentira que un medio artístico pueda perpetrar: la “falsificación de la realidad”. Consideremos el famoso comentario del propio Picasso, cuando descubre que ninguna de las obras expuestas en una galería parisina son suyas: en vista de que “todos me copian”, voy a tomar una hoja y un carbón y voy a tratar de hacer lo mismo: “yo también puedo pintar un Picasso falso” (aunque es difícil imaginar como un “auténtico” cuadro pintado por Picasso podría ser falso).

Puedes ver en youtube la película:

 

 Segunda parte:

http://www.youtube.com/watch?v=Wa4-wigHzJ0&feature=player_embedded

Y tampoco te puedes perder para tu reflexión el cortometraje Copy Shop de poco más de 11 minutos del artista vienés Vigil Widrich que le valió la nominación al Oscar en 2002 y con el que se dio a conocer internacionalmente tras la buena acogida por la crítica. Cuenta la historia de un hombre empleado en una tienda de reprografía que, accidentalmente, hace un día una copia de su propia mano. Un simple error que conduce a que la fotocopiadora cobre vida propia y comience a crear de forma descontrolada copias de su propia persona, generando un caos a menudo divertido pero con implicaciones más profundas.

Además de una historia ingeniosa, el cortometraje posee unos increíbles efectos visuales logrados con un trabajo minucioso que duró 8 meses. Fueron 18.000 fotogramas rodados en video digital que posteriormente fotocopió, manipuló para crear los efectos visuales y volvió a filmar uno a uno con una cámara de 35 mm. Un trabajo experimental, de chinos, pero con un resultado excelente.

 

22/10/2011 16:29 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

INTRODUCCIÓN A PLATÓN -CONTEXTO POLÍTICO-

CONTEXTO POLÍTICO DE PLATÓN

Debilitado el poder de la aristocracia, y tras otras formas de gobierno como la monarquía o la oligarquía, desde finales del siglo VI a. C., la forma de gobierno de Atenas fue la democracia, fundada por Clístenes. La democracia es la forma de organización política del Estado en la que el pueblo o demos gobierna; supone además la igualdad de todos los ciuda­danos ante la ley e igual derecho de todos a participar en la Asamblea. La Asamblea es el órgano político más importante de la democracia atenien­se. Sus principales funciones eran discutir y aprobar las leyes de la ciudad, decidir sobre la paz y la guerra, y elegir a los magistrados. A diferencia de la democracia moderna —que es sólo indirecta y representativa—, la democracia ateniense era directa, por lo que todos los ciudadanos atenien­ses eran miembros de la Asamblea con derecho a voz y voto. Pero, a decir verdad, apenas un 25% de la población de Atenas tenía el rango de ciuda­dano, ya que las mujeres, los niños, los esclavos y los extranjeros no eran considerados como tales y, por tanto, carecían de derechos políticos.

Como la Asamblea no podía estar permanentemente reunida, había un Consejo o Bulé formado por 500 miembros. Cada uno de los 10 distritos en que estaba dividida Atenas elegía por sorteo 50 de esos miembros. El Consejo preparaba los proyectos de ley para ser discutidos y votados por la Asamblea. Además, existía un Consejo Ejecutivo formado por 50 magistrados, que desempeñaba la función de gobierno, ejecutando las decisiones tomadas por la Asamblea y ejerciendo el poder en su nombre. Cada mes, los 50 representantes de un distrito desempeñaban esta función, y cada día, un miembro distinto era el presidente del Consejo Ejecutivo.

Atenas y la democracia tuvieron sus años de esplendor en el siglo V a. C., bajo la dirección de Pendes (493-429 a. C.), algunos años antes del nacimiento de Platón. Sin embargo, el último cuarto del siglo V a. C., época que coincide con la infancia y la juventud de Platón, fue uno de los periodos más agitados y tristes de la historia de Atenas. Fue una época de

convulsiones políticas y de descomposición interna debido a la incompe­tencia de sus dirigentes y las luchas internas por el poder entre el bando democrático (partidario de la democracia) y el bando oligárquico (parti­dario del retorno a formas de gobierno tradicionales, como la oligarquía y la monarquía). En esta época tienen lugar las Guerras del Peloponeso, que enfrentaron a Atenas y Esparta, y que además culminaron con la humillan­te derrota de Atenas en el año 404 a. C., lo cual supuso el fin de su hege­monía política y militar en el mundo griego. Muchos atenienses de aquel entonces culparon a la democracia de semejante desastre y algunos —espe­cialmente entre los aristócratas— pensaron que un siglo de democracia tan sólo sirvió para llevar a Atenas al desastre y a la humillación.

Tras derrotarla militarmente, Esparta abolió la democracia en Atenas e impuso un gobierno formado por 30 miembros de la oligarguía ateniense (el llamado "Gobierno de los Treinta Tiranos"). Lejos de restaurar el orden, los Treinta Tiranos sembraron el terror y llevaron a cabo una feroz represión contra los demócratas, que se vieron obligados a exiliarse. Además, intenta­ron, aunque sin conseguirlo, implicar en sus crímenes a Sócrates, maestro de Platón. Este gobierno sólo duró algo más de un año, hasta que en el 403 a. C. Trasíbulo, líder del bando democrático, organizó una revuelta popular que derrocó a los Treinta Tiranos, acabó con la oligarquía y reinstauró la democracia en Atenas. Sin embargo, con el nuevo gobierno democrático tampoco acabaron las injusticias, pues se juzgó y condenó a muerte a Sócrates, el "más justo de los hombres" según Platón, acusándolo de delitos contra la religión y de corromper a la juventud con sus enseñanzas.

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

19/09/2011 19:07 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

COMENTARIO DE TEXTO: PARÁBOLA DEL BARCO -PLATÓN-

PARÁBOLA DEL BARCO –PLATÓN-

En este texto intentará Sócrates explicar a Adimanto comparando al patrón del barco con el filósofo y a los marineros con la muchedumbre, con el pueblo. Cómo los marineros piensan que la navegación no es un arte que requiera conocimientos ni teóricos ni prácticos, ni conocer las estrellas, los vientos etc., y la muchedumbre tampoco creerá que el gobernar sea un arte. Por eso el adjetivo de “inútiles” a los filósofos es puesto por los políticos actuales que piensan y actúan igual que los marineros del cuento.

TEXTO

En este punto intervino Adimanto.

-Nadie, oh Sócrates -dijo-, podría contradecirte. Pero a los que escuchan en cada ocasión lo que dices les pasan cosas como ésta: estiman que es por mi inexperiencia en interrogar y responder por lo que son desviados un poco por obra del argumento en cada pregunta, y, al acumularse al final de la discusión estos pequeños desvíos, el error llega a ser grande y aparece contradiciendo lo primero que se dijo. Y así como en el juego de fichas los expertos terminan por bloquear a los inexpertos, que no tienen dónde moverse, así también ellos acaban por quedar bloqueados, sin tener que decir, por obra de este otro juego de fichas que no se juega con guijarros sino con palabras, aunque la verdad no gane más de ese modo. Digo esto mirando al caso presente; pues ahora podría decirse que de palabra no se puede contradecirte en cada cosa que preguntas, pero que en los hechos se ve que cuantos se abocan a la filosofía, no adhiriéndose simplemente a ella con miras a estar educados completamente y abandonándola siendo aún jóvenes, sino prosiguiendo en su ejercicio largo tiempo, en su mayoría se convierten en individuos extraños, por no decir depravados, y los que parecen más tolerables, no obstante, por obra de esa ocupación que tú elogias, se vuelven inútiles para los listados.

Y una vez que lo escuché, dije:

 -¿Y piensas que los que hablan así mienten ?

-No sé, pero con gusto oiría tu opinión.

-Oirías, pues, que me parece que dicen la verdad.

-¿Cómo, entonces, ha de estar bien dicho que no cesarán los males para los listados antes de que en ellos gobiernen los filósofos, cuando venimos a reconocer que les son inútiles?

-Para contestar la pregunta que haces necesito de una comparación.

-¿Y claro, tú no acostumbras, creo, a hablar con imágenes?

 -Bueno, te burlas tras haberme arrojado en un asunto difícil de demostrar. Escucha ahora la imagen, para que puedas ver cuánto me cuesta hacer una comparación. Tan cruel es el trato que los Estados infligen a los hombres más razonables, que no hay ningún otro individuo que padezca algo semejante. Por eso, para poder compararlos y defenderlos, deben reunirse muchas cosas, a la manera en que los pintores ^mezclan para retratar ciervos-cabríos y otros de esa índole. Imagínale que respecto de muchas naves o bien de una sola sucede esto: hay un patrón, más alto y más fuerte que todos los que están en ella, pero algo sordo, del misino modo corto de vista y otro tanto de conocimientos náuticos, mientras los marineros están en disputa sobre el gobierno de la nave, cada uno pensando que debe pilotar él, aunque jamás haya aprendido el arte del timonel y no pueda mostrar cual fue su maestro ni el tiempo en que lo aprendió; declarando, además, que no es un arte que pueda enseñarse, e incluso están dispuestos a descuartizar al que diga que se puede enseñar; se amontonan siempre en derredor del patrón de la nave, rogándole y haciendo todo lo posible para que les ceda el timón. Y en ocasiones, si no lo persuaden ellos y otros sí, matan a éstos y los arrojan por la horda, en cuanto al noble patrón, lo encadenan por medio de la mandrágora, de la embriaguez o cualquier otra cosa y se ponen a gobernar la nave, echando mano a todo lo que hay en ella y, tras beber y celebrar, navegan del modo que es probable hagan semejantes individuos; y además de eso alaban y denominan «navegador», «piloto» y «entendido en náutica» al que sea hábil para ayudarlos a gobernar la nave, persuadiendo u obligando al patrón en tanto que al que no sea hábil para eso lo censuran como inútil. No perciben que el verdadero piloto necesariamente presta atención al momento del año, a las estacio­nes, al cielo, a los astros, a los vientos y a cuantas cosas conciernen a su arte, si es que realmente ha de ser soberano de su nave; y, respecto de cómo pilotar con el consentimiento de otros o sin él, piensan que no es posible adquirir el arte del timonel ni en cuanto a conocimientos técnicos ni en cuanto a la práctica. Si suceden tales cosas en la nave, ¿no estimas que el verdadero piloto será llamado «observador de las cosas que están en lo alto», «charlatán» e «inútil» por los tripulantes de una nave en tal estado.

- Ciertamente -respondió Adimanto.

- Y no pienso que debas escrutar mucho la comparación para ver que tal parece ser la disposición de los Estados hacia los verdaderos filósofos, ya que entiendes lo que digo.

- Así es

- Por lo tanto, has de enseñar la imagen a aquel que se asombraba de que los filósofos no sean honrados en los Estados, e intenta convencerlo de que mucho más asombroso sería que los honrasen.

- Se la enseñaré.

- Y también convéncelo de que dice la verdad al afirmar que los filósofos más razonables son inútiles a la muchedumbre, pero exhórtalo a que eche la culpa de eso no a los hombres razonables sino a quienes no recurren a ellos. Porque no es acorde a la naturaleza que el piloto ruegue a los marineros que se dejen gobernar por él, ni los sabios acudan a las puertas de los ricos. Miente aquel que idee tal ingeniosidad. Lo que verdaderamente corresponde por naturaleza al enfermo -sea rico o pobre- es que vaya a las puertas de los médicos, y a lodo el que tiene necesidad  de ser gobernado ir a las puertas del que es capaz de gobernar: no que el que gobierna a los gobernados para poder gobernar, si su gobierno es verdaderamente provechoso. Pero si comparas a los políticos que actualmente gobiernan con los de que acabamos de hablar, y a los que aquéllos decían «inútiles» y charlatanes de las cosas que están en lo alto» con los verdaderos pilotos, no te equivocarás.

- Correcto.

06/03/2011 18:42 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

COMENTARIO DE TEXTO -CARTA VII DE PLATÓN-

CARTA VII

“Siendo objeto de general censura el régimen político a la sazón imperante, se produjo una revolución; al frente de este movimiento revolucionario se instau­raron como caudillos cincuenta y un hombres, diez en el Pireo y once en la ca­pital, al cargo de los cuales estaba la administración pública en lo referente al ágora y a los asuntos municipales, mientras que treinta se instauraron con ple­nos poderes al frente del gobierno en general. Se daba la circunstancia de que algunos de éstos eran allegados y conocidos míos. y en consecuencia requirie­ron al punto mi colaboración, por entender que se trataba de actividades que me interesaban. La reacción mía no es de extrañar, dada mi juventud; yo pensé que ellos iban a gobernar la ciudad sacándola de un régimen de vida injusto y llevándola a un orden mejor, de suerte que les dediqué mi más apasionada atención, a ver lo que conseguían. Y vi que en poco tiempo, hicieron parecer bueno como una edad de oro el anterior régimen. Entre otras tropelías que co­metieron, estuvo la de enviar a mi amigo, el anciano Sócrates, de quien yo no tendría reparo en afirmar que fue el más justo de los hombres de su tiempo, a que. en unión de otras personas, prendiera a un ciudadano para conducirle por la fuerza a ser ejecutado: orden dada con el fin de que Sócrates quedara, de grado o por fuerza, complicado en sus crímenes; por cierto que él no obedeció. y se arriesgó a sufrir toda clase de castigos antes que hacerse cómplice de sus iniquidades. Viendo, digo. todas estas cosas y otras semejantes de la mayor gravedad, lleno de indignación me inhibí de las torpezas de aquel periodo, No mucho tiempo después cayó la Urania de los Treinta y todo el sistema político imperante. De nuevo, aunque ya menos impetuosamente, me arrastró el deseo de ocuparme de los asuntos públicos de la ciudad. Ocurrían desde luego tam­bién bajo aquel gobierno, por tratarse de un periodo turbulento, muchas cosas que podrían ser objeto de desaprobación; y nada tiene de extraño que, en me­dio de una revolución, ciertas gentes tomaran venganzas excesivas de algunos adversarios. No obstante los entonces repatriados observaron una considerable moderación. Pero dio también la casualidad de que algunos de los que estaban en el poder llevaron a los tribunales a mi amigo Sócrates, a quien acabo de re­ferirme, bajo la acusación más inicua y que menos le cuadraba: en efecto, unes acusaron de impiedad y otros condenaron y ejecutaron al hombre que un dia no consintió en ser cómplice del ilícito arresto de un partidario de los entonces proscritos, en ocasión en que ellos padecían las adversidades del destierro. Al observar yo cosas como éstas y a los hombres que ejercían los poderes públi­cos, así como las leyes y las costumbres, cuanto con mayor atención lo exami­naba, al mismo tiempo que mí edad iba adquiriendo madurez, tanto más difícil consideraba administrar los asuntos públicos con rectitud; no me parecía, en efecto, que fuera posible hacerlo sin contar con amigos y colaboradores dignos de confianza; encontrar quienes lo fueran no era fácil, pues ya la ciudad no se regia por las costumbres y prácticas de nuestros antepasados. y adquirir otros nuevos con alguna facilidad era imposible; por otra parte, tanto la letra como el espíritu de las leyes se iba corrompiendo y el número de ellas crecía con extra­ordinaria rapidez.

De esta suerte yo. que al principio estaba lleno de entusiasmo por dedicar­me a la política, al volver mi atención a la vida pública y verla arrastrada en to­das direcciones por toda clase de corrientes, terminé por yerme atacado de vér­tigo, y si bien no prescindí de reflexionar sobre la manera de poder introducir una mejora en ella, y en consecuencia en la totalidad del sistema político. sí de­jé, sin embargo, de esperar sucesivas oportunidades de intervenir activamente; y terminé por adquirir el convencimiento con respecto a todos los Estados ac­tuales de que están, sin excepción. mal gobernados; en efecto. lo referente a su legislación no tiene remedio sin una extraordinaria reforma, acompañada ade­más de suerte para implantarla. Y me vi obligado a reconocer, en honor a la verdadera filosofía, que de ella depende el obtener una visión perfecta y total de lo que es justo tanto en el terreno político como en el privado, y que no ce­sará en sus males el género humano hasta que los que son recta y verdadera­mente filósofos ocupen los cargos públicos. o bien los que ejercen el poder en los Estados lleguen, por especial favor divino, a ser filósofos en el auténtico sentido de la palabra”.

 

PLAT0N:     Carta VIL 324 c-326 a

 

 

09/03/2009 10:41 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

La teoría de las ideas y el mito de la caverna, por Eleonora Chakarova

 

El eje central de la filosofía platónica esta representado por el mundo de las ideas, y en este sentido el mito de la caverna no es más que una representación metafórica que a través de un lenguaje simbólico pretende ilustrar el camino a seguir hasta alcanzar el conocimiento de este mundo ideal y perfecto.

De esta manera el interior de la caverna representará la oscuridad , la ignorancia o en palabras de Platón el mundo sensible cambiante, finito que es una copia imperfecta del mundo perfecto de las ideas. Por otra parte los prisioneros de la caverna están encerrados en su ignorancia, su irracionalidad y lo único que pueden conocer de este mundo imperfecto son las sombras de los objetos, a los que son capaces de distinguir con gran maestría y profesionalidad. Y es tan solo la costumbre que los convierte en unos expertos en el mundo de lo opinable pero en cambio son plenos torpes en el conocimiento de lo verdadero, del auténtico ser de las cosas.

Así pues al liberar a uno de los prisioneros de las cadenas, este se encaminará dejando atrás el mundo de lo opinable por la senda que le llevará hasta el mundo inteligible o el mundo que representa el auténtico ser da las cosas. No se trata de nada fácil ya que el camino que ha de subir es una "áspera y escarpada subida" que requiere muchos esfuerzos porque supone dejar de lado los apetitos y las atracciones del mundo sensible caracterizado por su comodidad y confort.
En un sentido metafórico esta "subida" simboliza la propia educación que pretenderá de una manera correcta dirigir el alma, que es el la única capaz de contemplar las ideas, pues los sentidos son engañosos y deficientes no permiten alcanzar el verdadero conocimiento, hacía la contemplación del mundo de arriba o el mundo de las ideas que son perfectas, inmutables y ingénitas.
El hecho de calificar esta subida como áspera y dura se debe a que este proceso educativo tal como se dijo antes requerirá muchas fuerzas y voluntad por dejar el mundo sensible, de allí que establecemos como conclusión que no todos serán capacitados de subirlo, sino solo aquellas naturalezas en las que el alma racional domine y somete bajo su control a la parte irascible y apetitiva que la empujan hacia el mundo de "abajo" o el mundo sensible

Volviendo de nuevo al interior de la caverna y sin perder de vista al prisionero liberado que es metáfora del propio filósofo hay que analizar a continuación las cosas con las que se encontraría durante su subida, y lo primero que observaría sería de esta manera los objetos cuyas sombras veía antes, aquí sería conveniente recordar el símil de la línea según la cual los objetos materiales están en un escalón superior al de las sombras o las imágenes ,en un sentido ontológico claro, por tanto el prisionero liberado ya habrá dado un paso más y estará un poco más cerca del mundo ideal que desea alcanzar.
Ahora bien, a partir de allí la subida se vuelve aun más dura y áspera ya que el filósofo o el prisionero liberado tendrá que emprender el estudio de las matemáticas o los objetos reflejados en el agua que le permitirán iniciar el proceso de abstracción que le ayudará alejarse del mundo sensible. Y a posteriori, el estudio de la dialéctica que utilizando como únicos instrumentos la palabra y la razón, y estableciendo argumentos y contraargumentos permitirán al prisionero finalmente culminar su viaje con el conocimiento de la idea del Bien, la cima en la jerarquía de las ideas, y representada por el ser más luminoso en el exterior de la caverna o en el mundo de arriba, que es el Sol.


Una vez alcanzado el conocimiento de la verdad, entendiéndose como tal el conocimiento de las ideas, el filósofo deberá descender de nuevo a la caverna, este descenso en sentido metafórico simboliza (mejor: es lo que se conoce como) la dialéctica descendiente, es decir, el camino del conocimiento de las ideas a su aplicación práctica en el mundo sensible de los humanos. Ya que él mejor que nadie sabrá reconocer los objetos del mundo sensible que más se acercan o más se alejan de este mundo que copian.

Es por esta razón por la que Platón llega a la conclusión que el candidato ideal para gobernar el Estado es el filósofo ya que una vez haya alcanzado la idea del Bien se convierte en el experto de distinguir en el mundo imperfecto aquello que participa en mayor o menor grado de esta idea del "Bien".


Por tanto concluyendo la finalidad de subir por la "áspera" y "escarpada" subida y alcanzar el conocimiento de las ideas, es descender después de nuevo al mundo sensible y aplicar este conocimiento al mismo, poniéndose al frente del gobierno y encaminar a los "ignorantes" del mundo sensible hacia la felicidad y la virtud.

Eleonora Chakarova
02/12/2008 18:09 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

VER LA ESCUELA DE ATENAS DE RAFAEL

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http://www.wlym.com/~spanish/laescueladeatenas/La%20Escuela%20de%20Atenas-GR.jpg

La verdad

En la Escuela de Atenas se escenifica la verdad razonada en la escuela ateniense de filósofos que Rafael imaginó en medio de un marco arquitectónico con una profundidad y perspectivas asombrosas, lo que logra pintando arcos sostenidos sobre columnas (por aquello de que la verdad necesita apoyo) dando lugar en medio a un gran pasillo-galería donde vemos un numeroso grupo de filósofos antiguos.

La obra

La Escuela de Atenas la pintó Rafael Sanzio (1483-1520) en el Vaticano entre 1508 y 1511 por encargo del Papa Julio II. Está dentro de una grandiosa arquitectura renacentista, inspirada en el proyecto de Bramante de renovación de la basílica paleocristiana de San Pedro. Fresco gigantesco de 7,70 m. de La Estancia de la Signatura coge el nombre del más alto tribunal de la Santa Sede, la "Segnatura Gratiae et Iustitiae" (donde presidido por el pontífice se reunía a mediados del s. XVI el Tribunal en Derecho Canónico y Civil).
Originariamente la estancia fue destinada por Julio II (pontífice desde 1503 hasta 1513) como biblioteca y estudio privado.


El autor

Nació Rafael en 1483 en Urbino (Italia), fue pintor discípulo en el taller de Perugino, otro famoso Renacentista Italiano. En seguida se vio su gran talento para hacer obras miméticas de su maestro. Colaboró por esa época con otro famoso pintor renacentista, Pinturicchio, en la Biblioteca Piccolomini de la catedral de Siena. En 1504 se traslada Florencia donde estaban trabajando Leonardo da Vinci y Miguel Ángel para estudiar la obra y técnicas de ambos. Estuvo algunos años también dirigiendo las obras de San Pedro del Vaticano y falleció en 1520.


Su simbolismo

El programa iconográfico de los frescos fue establecido, sin lugar a dudas, por un teólogo y se propone representar las tres categorías máximas del espíritu humano: la Verdad, el Bien y la Belleza. La Verdad sobrenatural se describe en la Disputa del Santísimo Sacramento (o la teología), mientras que la racional en la Escuela de Atenas (o la filosofía); el Bien se expresa en la representación de las Virtudes Cardinales y Teologales y de la Ley, mientras que la Belleza en el Parnaso con Apolo y las Musas. Los frescos de la bóveda se unen a las escenas ubicadas abajo: las figuras alegóricas de la Teología, Filosofía, Justicia y Poesía aluden, en efecto, a las facultades del espíritu pintadas en las paredes correspondientes.

Los filósofos

Encontramos, a la izquierda, a un grupo de filósofos con Sócrates marcando con los dedos silogismos ante unos jóvenes, entre los que se distingue, con casco y armado, Alcibiades, o quizá sea Alejandro. El más próximo a Sócrates probablemente sea Jenofonte.

En el centro están Platón, el más viejo -el rostro de Leonardo da Vinci-, con el volumen del Timeo y señalando a lo alto, al mundo de las Ideas, y Aristóteles, que tiene el libro de la Ética apoyado sobre su pierna . El artista plasma los rasgos de los pintores-escultores de su tiempo personificando a los grandes filósofos.Toda la composición del fresco converge en el centro por donde caminan filosofando Platón y su discípulo Aristóteles. Hasta los peldaños y la arquitectura de los arcos del pasillo hacen que la mirada y la atención se centren plenamente en las figuras de ambos filósofos.

Más abajo, a la izquierda del todo, con corona vegetal y escribiendo está Epicuro. Al lado y más abajo encontramos otro hombre con barba marrón, acaso Pitágoras, que escribe números sobre un grueso volumen mientras un joven le ayuda sosteniendo ante el una tabla. Por encima de su hombro se asoma un filósofo árabe, Averroes.

Siguiendo hacia nuestra derecha, vemos a Heráclito sentado solo en el suelo en primera plana del cuadro, con el codo apoyado en un bloque de mármol, escribiendo (los rasgos faciales son los de Miguel Ángel).

A continuación, en el centro de la escalinata, Diógenes, calvo y con túnica azul, tendido sobre las gradas lee un papel.

Ya a la derecha del fresco, otro pensador, Euclides -o Arquímedes-, con la cara de Bramante, explica algo en una posición muy inclinada, marcando con un compás una figura. Sus discípulos siguen con mirada atenta la lección.También en este extremo inferior derecho tenemos a dos hombres: uno porta corona y sostiene la esfera terrestre y el otro la celeste. Éstos y los demás son difíciles de identificar. Se supone que el rey con corona es Ptolomeo porque se le confundía en aquella época con alguno de los últimos faraones de Egipto. El del globo celeste podría ser Zoroastro (Zaratustra).

Lo que sí es seguro es que Rafael pintó su autorretrato junto a ellos, se trata de la imagen del único personaje de la Escuela de Atenas que mira directamente de frente.

14/11/2008 16:41 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

El alma

La palabra alma (psique) significa, en los poemas homéricos, «vida». Vida como principio, como latido, como movimiento. Esta idea de que el cuerpo está recorrido por un soplo que lo alienta se encuentra ya en los primeros testimonios escritos de nuestra cultura. Pero estos comienzos de la terminología filosófica tienen lugar siempre en la observación de la naturaleza, del mundo que nos rodea. Por ello, alma tiene que ver con el verbo griego que significa «respirar». Ese movimiento que se percibe en nuestros pulmones es, pues, el signo que manifiesta, en el hombre, el proceso de vivir. Este hecho físico se expresó, al mismo tiempo, no ya en un verbo, sino en un sustantivo, psique, que significaba no solo el movimiento, sino su principio originador. Platón determinará ya con claridad este cambio e iniciará la descripción de lo que posteriormente habrá de llamarse psicología. El alma es, pues, el principio de la vida del cuerpo y, siguiendo con una cierta concepción dualista, el elemento opuesto a la corporeidad.

10/10/2008 21:41 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

INTRODUCCIÓN A PLATÓN

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Cronológicamente, LA REPUBLICA fué escrita durante el periodo interme­dio de la vida de Platón (probablemente entre el primer viaje a Sicilia y el segun­do); y nos va a mostrar el convencimiento de su autor en la existencia de una estrecha relación entre la teoría y la práctica, entre el conocimiento verdadero y la vida satisfactoria.

No debemos entender que LA REPUBLICA es fundamentalmente la elabo­ración ideal de la sociedad perfecta; sino más bien un tratamiento terapéutico de los regímenes políticos existentes en su tiempo; el pensamiento político de Platón surge ante la decepción profunda que le producen las teorías políticas vigentes.

El hombre griego del S. V ya había captado la diferencia entre la necesidad de las leyes físicas y la convención (nomos) de las leyes estatales. Es evidente que cuando el poder cambia de manos ya no puede creerse en su origen divino; pero esto encierra el peligro de que se deje el camino abierto a la ambición y a la teoría de la fuerza. Estas fueron las preocupaciones de nuestro autor que tan magníficamente nos expone en su CARTA VII.  En ella vemos como la lucha entre estados tomó el cariz de lucha de regímenes, de pugna entre demo­cracia y oligarquía, y acabó originando guerras civiles en las que la inhumani­dad llegaba a sus más altas cotas.

Es normal que en éstas épocas de crisis sucumba la moral del hombre medio y que los ambiciosos dicten las reglas del juego que permiten sus tropelias. Pero lo peor de todo fue que las que empezaron siendo normas de relaciones internacionales en periodo de guerra, se fueron convirtiendo en normas de comportamiento público, divulgadas y enseñadas por los sofistas. La enseñanza de estas pautas de conducta, basadas en el poder y la fuerzá, amenazaba con sofocar to­da doctrina ética. Y provocar, un estado anárquico en la sociedad. Ante este peli­gro se enfrentó Platón, convencido de que si los hombres se mueven por la bús­queda del poder y la riqueza terminarán en disputa unos contra otros, provo­cando el dcsordcn y la injusticia.

Pero Platón está convencido de que, la racionalidad es la facultad más impor­tante del hombre y de que la razón ordena el cosmos; de manera que la vida del hombre debe aspirar a la realización de la razón y no a la consecución del placer; y sólo los que crean en esta supremacía del orden racional podrán acabar con los abusos y las injusticias creando la armonía y el bienestar social.

Vemos, pues, que Platón tiene un triple objetivo al escribir LA REPÚBLICA:

1) Conocer los principios de la razón que regulan el universo, la estructura esencial de las  cosas, «lo que son».Objetivo ONTOLOGICO.

2) Educar al hombre para que viva según la razón y alcance su plenitud. Obje­tivo PAIDEUTICO.

3) Aplicar la racionalidad al orden social para conseguir el bien del individuo y de la comunidad. Objetivo POLITICO.

 

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

-          Biografía de Platón

-          La Atenas de Platón

- La guerra del Peloponeso  -VER MAPA-

21/09/2008 21:24 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

ENFOQUE RACIONALISTA –PLATÓN-

20060202102928-frontpage-image2.jpgHemos visto como Platón intenta poner en cuestión la idea de que nuestra experiencia nos da conocimiento del mundo. Platón sugiere que nuestra experiencia sólo nos da sombras apartadas de la realidad, por eso se plantea ¿Cómo logramos conocer el mundo tal y como realmente es?. Platón pone en cuestión el reino de la experiencia cotidiana, caracterizándolo como ilusión (apartado de la realidad), y se plantea ¿Cómo podemos trascender el mundo de la experiencia cotidiana para comprender el mundo tal y como es?.

 

Platón nos muestra que no son los sentidos la única fuente de conocimiento. Disponemos también de la razón (inteligencia o entendimiento) que, una vez dejadas al margen de distracciones de la experiencia sensorial, podemos utilizar para “ver”. Nuestros sentidos sólo nos dan cuenta de las sombras o apariencias; el intelecto nos permite comprender el verdadero mundo que subyace a esas apariencias.

 

Este modo de comprender la realidad lo llamamos “enfoque racionalista”. Según los racionalistas los sentidos sólo nos dan acceso a un mundo de cambiantes apariencias, mientras que el conocimiento tiene que ver con lo que no cambia y es eterno. Además, los sentidos sólo nos dan acceso a un mundo de cambiantes apariencias, mientras que el conocimiento tiene que ver con lo que no cambia y es eterno. Además, los sentidos son demasiado propensos al error, la ilusión y el engaño para proveer una información que sea segura. Para los racionalistas, sólo nuestra razón o intelecto puede suministrarnos un conocimiento genuino, conocimiento del mundo como realmente es , un conocimiento cierto que no puede pensarse en cuestión.

 

La imagen de la caverna incorpora la concepción racionalista del conocimiento. Según Platón, somos como los prisioneros de la caverna en cuanto confiamos en nuestra experiencia sensorial, tomando como realidad lo que son simplemente cambiantes apariencias, copias distantes o sombras de la realidad. El entrenamiento filosófico debe liberarnos de esas cadenas, escaparnos de la confianza en la experiencia sensorial, y aprender a utilizar la razón. El uso de la razón equivale a un proceso de recuerdo , en el que obtenemos conocimiento recordando la información, que ya está presente en nuestras mentes, adquirido antes del nacimiento, pero que hemos olvidado. Llegar a comprender la verdadera naturaleza de las cosas, es lo que identifica Platón con “Ideas”. Las Ideas son las esencias intemporales y no cambiantes de las cosas completamente existentes tras el mundo de la experiencia.

 

Por ejemplo el ser de un ente cualquiera sería el conjunto de rasgos o notas que le hacen ser precisamente eso que es y no otra cosa. El ser del vino podría concretarse en las siguientes características, tomadas del Diccionario de la lengua española de la Real Academia: Licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido naturalmente por la fermentación”. El conjunto d enotas constitutivas del ser de algo es denominado su esencia, que se traslada al lenguaje en forma de definición. La esencia del vino no se halla presente solo en este en concreto, sino en todos, los habidos, los que hay y los que habrá. Por estar presente en todos los casos, la esencia es universal.

 

¿Qué es la apariencia de un ente? En el término apariencia confluyen dos sentidos: apariencia como aspecto que tiene algo en virtud de sus notas y apariencia como falsedad. El primer significado no afecta a la verdad. El problema surge cuando, dado el aspecto de una realidad, la tomamos por lo que no es: esta agua tintada parece vino por su aspecto, pero no es más que agua tintada.

 

Se afirma que algo es verdaderamente lo que es cuando su aspecto (su apariencia) manifiesta lo que es (su esencia). A esta adecuación entre el ser de algo y su apariencia se le denomina autenticidad.

 

Para calibrar la autenticidad de algo, debe valorarse su apariencia desde su esencia, que se convierte así en el patrón de su autenticidad. Platón aporta esta idea fundamentalmente a la filosofía, Con Platón la esencia pasó a convertirse, no solo en el ser de las cosas, sino en su ideal, aquel conjunto de rasgos que la apariencia de las cosas debe manifestar. La esencia del gobernante, por ejemplo, es que sea honesto, ecuánime, justo …; esto es lo que el gobernante es, y su apariencia debería ser precisamente esta.

 

La esencia incluye aquellos rasgos que deberían resplandecer en la cosa por ser precisamente lo que es.

 

Como reacción contra el enfoque racionalista, encontramos a otro influyente enfoque del conocimiento en el pensamiento filosófico conocido como el enfoque empirista, La postura empirista afirma que obtenemos nuestro conocimiento principalmente a través de los sentidos, a través de la experiencia sensorial y observación.

 

Los empiristas ponen en duda la fe de los racionalistas en el poder de la razón. Según el empirismo, la que juega un papel secundario es la razón. La razón por si sola, independiente de la experiencia, no puede establecer ninguna verdad sobre el mundo.

 

Para los empiristas, el único modo de adquirir conocimiento del mundo es salir y observar realmente las cosas. Todo conocimiento del mundo, se deriva de la experiencia sensorial y la observación.

 

02/02/2006 10:28 dolphin Enlace permanente. PLATÓN

RESUMEN Y TERMINOLOGIA CAPS. 15-18

pensador.jpgCAP. XV
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
mentira involuntaria = la ignorancia. Al ignorar sobre una cuestión se miente acerca de ella.
la filosofia... al verla tan indignamente afrentada = los sofistas y sus discípulos.

ESQUEMA
- Pero también esos gobernantes que vayan a ser elegidos (escogidos por los fundadores) deberán tener ciertas condiciones: firmes, valientes, hermosos, generosos, viriles, capacidad de recibir educación, amor al trabajo y la verdad, vivacidad para el estudio, que no tengan dificultades en aprender... en una palabra: ¡Ser excelentes, los mejores!.
- Que es lo contrario de lo que (ahora) ocurre en la filosofía puesto que se ocupan de ella (se dedican a ella) los que no son dignos.
- Por eso mismo hay que tener mucho cuidado al elegir a los que vayan a ser educados para gobernantes.
- Si así hiciéramos iríamos hacia lo mejor y conseguiríamos un gobierno justo en la ciudad (polis).
- No sería conveniente elegir a ancianos para tales menesteres porque no tendrían capacidades.

RESUMEN:
¿Quiénes habrán de ser los educados en la dialéctica? Los más firmes, valientes, hermosos... Pero hay que ser cuidadoso y elegir a quienes amen el trabajo y el esfuerzo intelectual (cosa que ciertamente no ocurre, dedicándose a la filosofía quienes no debieran).
¡Los mejores! (aristocracia). Criterio de selección: personas sanas de cuerpo y alma, no sea que se eduque a quién no se deba. Excluir a los ancianos porque no tendrán capacidades de aprendizaje.

CAP. XVI
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• dialéctico es el que tiene visión de conjunto = la dialéctica, por derribar las hipó¬tesis de los otros conocimientos, ofrece necesariamente una visión de conjunto que engloba y supera a todos los demás saberes.
• poder dialéctico = encaminarse hacia el ser en compañía de la verdad y sin ayuda de los sentidos.

ESQUEMA
Los elegidos deben ser niños, a los que se les enseñará todo lo que ha sido señalado anteriormente y mediante una educación que se les imponga sin fuerza... ¡jugando!
Y los que demuestren las habilidades que deseamos, incluso después de haber asistido a la guerra, se les separará e incluirá en un grupo selecto.
Se iniciarán en el estudio después del período gimnástico y de haber presenciado batallas (aproximadamente hacia los 20 años).
Estudiarán de manera sinóptica las disciplinas aprendidas dispersamente en la infancia, las relaciones que mantienen entre sí y la naturaleza del ser.
Esto permitirá saber quién es proclive a la dialéctica al ver si tiene una visión de conjunto (que es una de las características de la dialéctica).
A los mejores de estos se les volverá a separar cuando tengan 30 años, aunque habrá que seguir tomando grandes precauciones.
Esbozo de un mal que afecta a la dialéctica.

RESUMEN:
Hay que elegir a niños, pero no obligándoles a aprender por la fuerza, sino jugando.
Se iniciarán después del período gimnástico y después de haber asistido a las guerras como espectadores, aproximadamente a la edad de veinte años, después de una selección, iniciándose en los estudios por medio de una síntesis de todos los conocimientos adquiridos anteriormente (lo cual será una prueba de sus capacidades didácticas) y a los mejores entre ellos se les volverá a separar a la edad de treinta años.
No obstante, hay un mal que aqueja a la dialéctica.

CAP. XVII
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
otros principios prometedores de placer = frente al alma, el cuerpo que, como el caballo malo, pretende desequilibrar el camino de la verdad.
que aquello no es más honroso que deshonroso = lo que era cierto se convierte en opinable y pierde la seguridad en lo aprendido.

ESQUEMA
Aun a pesar de la buena educación que puedan haber recibido, hay principios del placer (los instintos, los sentidos) que pretenden llevarnos por otros derroteros.
Y así puede ocurrir que si se enseña la dialéctica a los jovencitos que luego se vean contradichos en sus principios y se pongan a dudar de todo lo aprendido... y de esa manera, al quedarse sin argumentos, se iniciarán por la senda del placer .
Lo que les hará rebelarse con las leyes que antes se les enseñaban.
Por lo tanto, hay que tener mucha precaución al enseñar la dialéctica.
No habrán de estudiar la dialéctica siendo excesivamente jóvenes ya que la juventud juega con todo y acabarían burriéndose e inclinados al escepticismo.

RESUMEN:
El mal de la dialéctica es que si se enseña antes de los treinta, los alumnos, debido a su juventud e inexperiencia, pueden ser refutados, quedarse sin argumentos y dudar de lo que ya han aprendido, por lo que la aborrecerían, se convertirían en rebeldes y se sentirían inclinados hacia el escepticismo (lo cual es un gran perjuicio para la filosofía).

CAP. XVIII
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
cuando se intente arrastrarles en todas direcciones = serán aptos para resistir las tentaciones que se les presenten.

ESQUEMA
5 años más estudiando dialéctica...
Y luego habrán de bajar al mundo (el fondo de la caverna) para ocuparse de los asuntos mundanos...
Allí pasarán 15 años, siendo sometidos a pruebas... concluyendo esta fase cuando tengan unos 50 años...
Que es cuando empezarán a mirar de frente al bien; que es cuando estarán en disposición de legislar y de ocuparse de la educación de futuros gobernantes.
Y esto será indiferente para hombres como para mujeres elegidas.
Y aunque estos propósitos sean difíciles de realizar son posibles.
Los legisladores (primeros) el primer paso que deberán tomar es mandar fuera de la ciudad a los mayores de 10 años para que sean educados por ellos mismos del modo que se acaba de proponer.

RESUMEN:
Estudiarán dialéctica durante cinco años más, después de los cuales bajarán a la caverna (el mundo nuestro) y ocuparán puestos bajos e intermedios a fin de ser probados durante 15 años.
Luego, con cincuenta años, los mejores se ocuparán de los cargos políticos, pero no como un honra sino como una obligación. Al acabar su tarea, que incluirá la preparación de futuros gobernantes, se irán a vivir a la Isla de los Bienaventurados.
Tanto los hombres como las mujeres.
Y esto no es una utopía. Propuesta de iniciación del programa político.
17/01/2005 23:08 Enlace permanente. PLATÓN

RESUMEN Y TERMINOLOGIA CAPS. 13 Y 14

platon y aristo.jpgCAP. 13

PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN DEL TEXTO
• preludio de la melodía que hay que aprender = prólogo a la dialéctica (el conocimiento de las esencias), que es el conocimiento verdadero y lo que buscamos.
• quienes no son capaces de dar o pedir cuenta de nada = los que no saben explicar sus puntos de partida y los fundamentos de su conocer.
• la melodía en sí = el contenido y esencia de la dialéctica.
• la dialéctica = es el conocimiento que lleva a la verdad en sí, es decir a las esencias.
• soñar con lo que existe = no conocer realmente lo que existe (las esencias).

ESQUEMA
• Ahora hay que buscar las semejanzas de estas enseñanzas (artes y saberes) entre sí.
• La dialéctica es el proceso del pensamiento que va desde el mundo sensible, por grados, elevándose hasta el inteligible.
• Al igual que la vista de los prisioneros de la caverna que, poco a poco, gradualmente, va viendo más y más (mejor, adaptándose) hasta ver directamente el sol.
• Las ciencias señaladas ayuda (¡ayudan, pero sólo ayudan!) a ese proceso que lleva a descubrir la verdad y la esencia.
• Explicar la dialéctica va a ser una tarea difícil.
• La dialéctica es la única ciencia que nos va a llevar a descubrir la verdad y la esencia; las otras ciencias y conocimientos humanos se ocupan de objetos particulares... de lo que nace y de lo que muere...
• Incluso, las ciencias que describen algo del ser -como la geometría- tienen un problema: ¿Cómo podrán saber algo verdaderamente si desconocen su principio, su razón de ser, sabiéndose que la conclusión y las partes intermedias dependen de un principio de partida del cual no pueden dar cuenta? No pueden derribar las hipótesis de las que parten.

RESUMEN:
Si bien el estudio comparativo entre todo lo que ha sido señalado ha de conducirnos (dialécticamente) hacia el Bien, resulta ser sólo su preludio. La dialéctica es, como la vista que le imita cuando va mirando poco a poco las cosas (la caverna) hasta ver el sol, el proceso inteligible (sin ayuda de los sentidos) que se dirige hacia la esencia (cada cosa en sí).
Símil con la caverna: liberarse de las cadenas, ascender, mirar reflejos, etc. El mismo efecto producen en el alma los saberes enumerados: su elevación hasta la contemplación del mejor de todos los entes.
La dialéctica, aunque difícil, es el único método que alcanza la verdad (las esencias) porque las demás artes y ciencias se ocupan del devenir (lo perecedero). Este último estadio del conocimiento sólo podrá ser enseñado a quienes hayan seguido los estudios anteriores.

CAP. 14

PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• echando abajo las hipótesis = la misión de la dialéctica es derribar o superar los fundamentos parciales de las ciencias anteriores. O mejor, ascender paulatinamente y poder dar cuenta de conocimientos inferiores, cosa que no pueden hacer ellos mismos ya que se basan en supuestos que no pueden explicar.
• más claro que la opinión y más oscuro que el conocimiento = las ciencias intermedias, propedéuticas o matemáticas, que sin ser el conocimiento de la esencia, aunque hacia ella se encaminan, tampoco son conocimientos materiales y sensibles.

ESQUEMA
• La dialéctica, por tanto, es el método (camino) que lleva desde el bárbaro lodazal (el fondo de la caverna) hasta las alturas... usando como ayuda las artes/ciencias antes enumeradas.
• Repetición de la línea del conocimiento: conocimiento y pensamiento (ambos son: inteligencia/episteme), creencia y conjetura (ambas son: opinión/doxa).
• La dialéctica es el camino que nos conduce hacia la esencia y quién no usa la dialéctica ni alcanza la idea de bien pasa por la vida sin enterarse de nada.
• Por lo tanto, no hay que permitir que gobiernen quienes no hayan alcanzado la idea del bien.
• Por lo tanto, a quienes se aspira que gobiernen hay que educarlos en la dialéctica.
• La dialéctica es la ciencia y el conocimiento superior.

RESUMEN:
El método dialéctico es el único capaz de dar armonía a todo y de dirigirse hacia el fin previsto.
Las ciencias anteriores, sin ser conocimiento aún, son algo superior a la opinión (doxa).
Se hace un paralelismo y otorga nombre a las secciones de la línea del conocimiento: conocimiento (cosas en sí), pensamiento (ciencias del cálculo y entes matemáticos), creencia (objetos) e imaginación (sombras); y a las dos primeras: inteligencia (episteme), y a las dos últimas opinión (doxa).
Y quién no alcance el conocimiento por la dialéctica (quién no conozca la idea de bien no conocerá ninguna cosa buena) sólo tendrá opiniones y su paso por la vida habrá sido un sueño.
Y quién así viva no deberá ser gobernante.
Siendo la dialéctica el remate de los demás conocimientos.

SÍNTESIS DE LOS CAPS. 6-14
En las secciones que se acaban de leer se expone:
1. El proceso creciente de la educación dialéctica.
2. Cuáles habrían de ser las características y condiciones de los educandos.
3. Enumeración y definición, sucesivamente, las distintas materias.
4. Pero, siempre, mostrando que cada una de ellas tiene un aspecto aplicable (sensible-material) y otro que se ocupa de la esencia de su objeto.
5. Proceso de acumulación creciente: de esencias a esencias superiores y eso vendría a ser la intención de la dialéctica, que es la ciencia que ha derribado todas las hipótesis precedentes por ser la ciencia de los primeros principios de las cosas.
12/01/2005 22:09 Enlace permanente. PLATÓN

LAS 5 DISCIPLINAS MATEMÁTICAS SEGÚN PLATÓN

lechuza2.jpgCAP. VIII –LA ARITMÉTICA-
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• lo que es contradictorio despierta la inteligencia = porque obliga a pensar por qué ocurre esa contradicción, para lo cual es preciso elevarse para comprender el problema.
• no parezca más la unidad que lo opuesto a ésta = lo uno y lo múltiple a la vez.
• qué cosa es la unidad en sí = la esencia de la unidad.

ESQUEMA
• ¿Pertenece el número al conjunto de cosas que provocan a la inteligencia?
• Sí porque le obliga a distinguir entre lo uno y lo múltiple y a preguntarse qué es la unidad en sí (la esencia).
• Por lo tanto, la logística y la aritmética (que tienen como objeto al número en sí; la esencia del número) son conocimientos que provocan a la inteligencia y lo que nuestras enseñanzas buscan.
• Por lo tanto, es un conocimiento deseable para los que se vayan a ocupar de dirigir y gobernar la ciudad porque ayuda a comprender las esencias (aquí la esencia de los números) por medio de la inteligencia.
• Pero no para que la apliquen al comercio ni a objetos particulares (cuentas), sino haciéndolo de una manera profunda (discurrir sobre los números en sí y contemplar su esencia), y entonces es una ciencia pura y no aplicada, que es lo que interesa a los fines que se persiguen.
• Al ser una ciencia pura «obliga al alma a usar de la inteligencia para alcanzar la verdad».
• Por tanto, es un conocimiento necesario.
• Pero por otra parte, produce muchas bondades en quién la estudia: los hace más despiertos, si bien no es algo sencillo de aprender.
RESUMEN:
Puesto que las cosas pueden ser percibidas como una y como múltiple (vgr.: un ejército, un enjambre, una ciudad, ¿son una o una multitud? ¿nos lo dicen los sentidos o la inteligencia?), le corresponde al alma preguntarse qué es la unidad. Y si ocurre con la unidad, también ocurre con el resto de los números y, por lo tanto, la ciencia que se ocupa de ellos (aritmética) es de las que conducen hacia el conocimiento de las esencias (por encima de los meros sentidos) puesto que supera el devenir que captan los sentidos.
Por lo que hay que implantar esa enseñanza entre los que se vayan a dedicar a gobernar ya que les obliga a discurrir sobre los números en sí (sobre su esencia), lo cual, adicionalmente, produce muchas ventajas para otros conocimientos (despierta y ejercita al alma en el pensamiento en sí).

CAPÍTULO IX –LA GEOMETRIA PLANA-

PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• para tales cosas sería suficiente una pequeña parte = para la práctica no es
necesario interesarse por lo que la geometría significa.
• lo que siempre existe = es la eternidad otorgada a la esencias.
• dirigir hacia arriba, dirigir hacia abajo = metáfora del lugar que ocupan las esencias (arriba) y las cosas prácticas (abajo). No siempre se usa igual esta metáfora, lo que hará que Glaucón se equivoque (ver capítulo X)
ESQUEMA
• Y con la geometría ocurre lo mismo, aunque aparentemente su lenguaje parez¬ca como el de un conocimiento aplicado.
• Criterio general a utilizar al elegir las materias de estudio: si la disciplina en cuestión lleva hacia las esencias (y finalmente hacia la idea de bien), entonces conviene; y no conviene si no tiene esa finalidad.
• La aparente contradicción del lenguaje de los geómetras: parece que trabajan con cosas cuando en realidad se ocupan de conceptos.
• La geometría es el conocimiento de lo que siempre existe (esencia).
• Por lo que hay que incluirla entre las materias que deban estudiar los que se vayan a ocupar de gobernar la ciudad ya que está dirigida hacia la verdad y ser¬virá para formar filósofos.
RESUMEN:
Y si ya tenemos asentada la primera disciplina, tenemos otra relacionada que, superándola, produce aún mejores beneficios para captar la idea de bien: la geometría.
Aunque aparentemente tiene un uso práctico, en realidad se ocupa de lo que existe siempre (la esencia), por lo que se establece como segunda materia de estudio.

CAPÍTULO X- LA GEOMETRÍA DE VOLÚMENES-
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
el sólido que está en movimiento = astronomía. La astronomía se ocupa de los cuerpos celestes que para los griegos eran divinos y tenían movimientos circulares y uniformes.
estudio del desarrollo en profundidad = la profundidad o la tercera dimensión. Los
volúmenes.
sólo es ciencia lo que versa sobre lo existente e invisible = sólo hay ciencia de las esencias, que son eternas e inmateriales y que sólo el alma las alcanza.
ESQUEMA
• Se propone una nueva disciplina: la astronomía, que Glaucón alaba.
• Ironía de la «utilidad» propuesta.
• Nueva aproximación al concepto de filosofía: el diálogo con uno mismo.
• Hay que dar un paso atrás: la astronomía requiere de un conocimiento anterior, añadido al de la geometría: la geometría de los volúmenes.
• Reconocimiento de lo abandonado que se halla ese conocimiento por parte institucional. Ayuda pública al conocimiento y a la investigación.
• Pero esta ciencia espacial (la geometría de los volúmenes) por haber sido tan poco estudiada se abandona, aunque se establece que será un conocimiento que deberán estudiar los futuros gobernantes.
• Y se pasa definitivamente al análisis de la Astronomía, que mira «hacia arriba» y será el cuarto nivel de estudios.
• El criterio «mirar hacia arriba» hace que Sócrates se burle nuevamente de Glaucón porque los conocimientos verdaderos no tienen nada que ver con lo sensible aunque sea un «mirar hacia arriba» sino con lo invisible, que es un mirar con los ojos del alma.
• La única ciencia que mira verdaderamente hacia arriba es aquella que se ocupa de «lo que existe, pero es invisible». El conocimiento sensible, sea mirando hacia arriba o hacia abajo, nunca nos conduce hacia la verdad.
RESUMEN:
Después de advertir la simpleza utilitarista de Glaucón con respecto a la astronomía, le sugiere retroceder un poco y señalarle que entre ésta y la geometría queda un saber sobre el que no han discutido. Antes de llegar a la astronomía hay que considerar la geometría de los volúmenes (como un paso superior a la geometría plana, pero anterior a la astronomía).
Problemática de la geometría de los volúmenes, que ha sido poco estudiada y recibe pocas atenciones, pero en cualquier caso habría de ser el tercer conocimiento.
El cuarto nivel de estudio será la astronomía.
Glaucón vuelve a alabar la astronomía de una manera que a Sócrates le parece infantil y equivocada: porque obliga a mirar hacia arriba.
Sócrates se burla de Glaucón y afirma que lo suyo nada tiene que ver con el mirar de los ojos (los sentidos), sino con el comprender (el mirar del alma) y que le da igual que se haga mirando hacia arriba o hacia abajo porque lo suyo es el mundo de las esencias que es invisible.

CAPÍTULO XI –LA ASTRONOMÍA-
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• tracerías = decoración arquitectónica. Bordados celestes. Los griegos pensaban que los astros describían, en sus movimientos alrededor de la tierra, unas movimientos que tienen parecido con algunos decorados (o al revés: los decorados imitaban los movimientos celestes).
• labradas en materia visible = a fin de cuentas, aunque los astros sean divinos, si son visibles son materiales.
• desmerecen mucho de sus contrapartidas verdaderas = puesto que son imitaciones del movimiento en sí, que sólo es perceptible por la razón y el pensamiento, pero no por la vista.
• el artífice del cielo = el demiurgo. Dios creador de todo lo existente tomando materia y copiando de la ideas (Timeo).
• dejaremos las cosas del cielo = porque a fin de cuentas es visible para, a través de la astronomía, ascender a la esencia del movimiento.
ESQUEMA
• Si la astronomía no es válida porque sea útil, ¿por qué lo es?
• La astronomía es útil porque se refiere a los movimientos perfectos de los astros.
• Pero al igual que ocurre en la geometría, en la astronomía no hay que ocuparse de los fenómenos empíricos (de esta o de aquella figura en particular, ni de este o aquel astro) sino sólo de las relaciones abstractas que mantienen entre sí.
• Y esa misma idea (de abstracción genérica e ideal) es la que habrá de aplicarse a la educación del alma.
• Por ser esa su valía quedará prescrita como una enseñanza obligatoria. RESUMEN:
La astronomía, aunque todavía imperfecta porque también se ocupa de cuerpos visibles, es adecuada porque tiene por objeto la reproducción (la imitación) de los movimientos perfectos de los cielos, sólo perceptibles por la razón.
Aplicada se ocupa de lo más bello y perfecto que existe. En realidad, así entendida son el grado máximo de la perfección material.

CAPÍTULO XII –LA ARMONÍA-
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• movimiento armónico = el sonido equilibrado.

ESQUEMA
• Además, lo que es conveniente en la astronomía también lo es la música porque ambas buscan lo bello y la armonía.
• Seguimos a los pitagóricos y estamos de acuerdo con ellos.
• Y un nuevo rechazo a aquellos (músicos y astrónomos) que se detienen en los minúsculos detalles sensibles olvidándose de la esencia de sus saberes, haciéndose declaración de preferencia por la teoría (la visión intelectual) a lo que aportan los sentidos.

RESUMEN:
Hermanamiento entre las armonías celestial (astronomía) y auditiva (música), siendo ambas pitagóricas (numéricas). La música también ha de ser enseñada con perfección no sensible (no haciendo caso a determinados expertos que anteponen el oído -lo sensible- a la inteligencia), pues tanto la astronomía como la música tienen como objeto la armonía numérica y la razón de ello.
26/12/2004 20:19 Enlace permanente. PLATÓN

LA EDUCACIÓN MATEMÁTICA EN PLATÓN

santa140.jpgLAS MATEMÁTICAS: Platón da a las matemáticas una excepcional importancia. Los entes matemáticos son los intermediarios entre las formas y las cosas sensibles, en cuanto que son eternas e inmóviles. Las matemáticas no son un fin en sí mismo sino sólo el camino hacia el mundo de las ideas.
Nosotros decimos de algunos objetos materiales que son circulares, triangulares, esféricos o piramidales, si su forma se aproxima a la forma de círculo, triángulo, esfera o pirámide. Ahora bien, la forma circular de un objeto sensible p.e. un plato nunca corresponde a la definición que del círculo dan los geómetras. La forma circular de que hablan los geómetras no se encuentra entre los objetos sensibles. Tampoco se encuentra entre los objetos sensibles la forma perfecta de esfera, línea recta etc.., sólo aproximaciones.
La matemática constituye el más seguro de los saberes, y por tanto ha de tener objeto y su objeto ha de ser el más real de todos. Para Platón, la seguridad del saber depende de la realidad del objeto sobre el que versa. Por tanto han de existir las formas perfectas de círculo, esfera, pirámide, línea recta etc. Estas formas no son sensibles son inteligibles. La forma del círculo es inteligible, pero no visible, al menos en este mundo. Así pues, si queremos sostener que la geometría proporciona saber verdadero hemos de admitir la existencia de las formas geométricas, objetos inteligibles pero no sensibles, perfectos, eternos e inalterables.
Las matemáticas tienen, a su vez, diferentes grados de complejidad. La astronomía es el más alto porque, en la mentalidad griega los astros tenían características y propiedades divinas, pero tenía sus límites y condicionantes: los movimientos celestes (divinos) debían seguir alguna regularidad que los griegos todavía no habían descubierto ya que los movimientos de los dioses-astros no podían estar sujetos a cambios ni a alteraciones y, por lo tanto, debían expresarse de manera armónica: siguiendo un camino circular y uniforme. Tampoco es extraño, que a la armonía de los cielos la llamaran “música celestial” (que era el sonido producido por la fricción de las esferas celestes entre sí). Platón va colocando como escalones de mayor grado de abstracción, hasta alcanzar el mundo de las ideas: el tratamiento del número en sí (aritmética), de la distancia en sí (geometría), del volumen en sí ( estereogeometría) y del movimiento en sí (astronomía).
CONOCER ES RECORDAR: Platón pensaba que el saber geométrico consiste en un conocer las formas geométricas y, por tanto, implica una cierta experiencia o visión de dichas formas. Pero en este mundo no hay objetos que correspondan exactamente a las formas geométricas. Y a pesar de todo, a partir de meros parecidos, llegamos al conocimiento de las formas geométricas, ello es señal que tal conocimiento es un reconocimiento, una reminiscencia de la visión de las formas que tuvimos anteriormente. ¿Cuándo y dónde? En otra vida y en otro mundo. El alma es inmortal y transmigra de cuerpo en cuerpo. Entre encarnación y encarnación , el alma está en otro mundo no sensible ni mortal, el mundo de las formas inteligibles inmortales.
LA ACADEMIA: La matemática constituía la principal de las materias enseñadas en la Academia, en la que Platón había reunido como colegas suyos a los mejores matemáticos de su tiempo. El intento de fundamentar sobre una base sólida el saber matemático fue una de las motivaciones que le llevaron a desarrollar la teoría de la Ideas.
LOS PITAGÓRICOS: Otros factores que influyeron fue la filosofía pitagórica, que insistía que lo fundamental para comprender las cosas no es el conocimiento del material concreto de que están hechas, sino su estructura, el de su forma abstracta, el de las relaciones numéricas que ejemplifican.
12/12/2004 19:40 Enlace permanente. PLATÓN

LA TEORIA DE LAS FORMAS SEGÚN PLATÓN

parmeni41.jpgUna idea central de la filosofía de Platón es que el mundo ordinario que conocemos a través de nuestros cinco sentidos no puede ser totalmente real. Tenía la sensación de que es un mundo inestable e imperfecto, sujeto a cambio y decadencia. El conocimiento, en cambio, por poseer la certeza y no estar sujeto a error, debe ser conocimiento de algo estable y perfecto, pensaba Platón. Por lo tanto, a menos que creamos que el conocimiento es totalmente inalcanzable, debe haber un mundo de objetos estables y perfectos detrás de los objetos huidizos de los sentidos. Y la tarea final del filósofo es explorar este mundo. Muchos aspectos del pensamiento de Platón se vinculan con esta investigación.
El primer aspecto deriva de Sócrates y de su interés por las definiciones. En sus primeros diálogos, Platón probablemente siguió a Sócrates muy de cerca: estos diálogos se refieren principalmente a cuestiones éticas tales como "¿Qué es el coraje?". Pero el método utilizado, al estar centrado en la búsqueda de definiciones, condujo a Platón a otros campos. Nunca se pone en duda, en esos diálogos, que haya realmente algo -justicia, valor o virtud- que estamos tratando de definir y que sólo nuestra incapacidad nos impide alcanzar nuestro objetivo. No se necesitaba mucho para que Platón se interesara por el problema del conocimiento y sus objetos por sí mismo. La línea de pensamiento de Sócrates podía ser extendida fácilmente más allá de la esfera de la ética, Podemos, buscar una definición de cualquier cosa que mencionemos. Siempre que una palabra se aplica a una serie de cosas o situaciones diferentes, como cuando decimos que Penélope y Helena son ambas mujeres, o que este lápiz es igual a aquél y este bastón igual a este otro, podemos suponer que estas cosas o situaciones tienen algo en común y que es esto lo que queremos definir cuando definimos "mujer" o "igual".
Pero la extensión de la búsqueda de. definiciones no era el límite del pensamiento de Platón. No sólo quería abordar cuestiones del tipo "¿qué es X?", a las que se puede responder con una definición de X, sino también interrogantes de la forma "¿por qué es este X lo que es?", cuando "este X" se refiere a un objeto o acción particular, por ejemplo, "¿por qué es bella esta bella estatua?" Quizás este tipo de pregunta parezca extraño, pero está de acuerdo con la tendencia general de la filosofía griega. La pregunta "¿por qué lo que es lo que es?" estaba en la mente de la mayoría de los primeros filósofos, los físicos, y Platón planteaba el mismo tipo de pregunta; pero él buscaba un nuevo tipo de respuesta, cosa de la que era plenamente consciente.
Así, a la pregunta "¿por qué este X es X?", Platón respondía "este X es X porque participa de Xcidad"; por ejemplo, "esta flor blanca es blanca porque participa de la blancura" o "esta acción justa es justa porque participa de la justicia". De este modo, trataba las palabras como "justicia" y "blancura" como nombres de objetos, pero objetos de un orden diferente del de aquellos a los que se refieren expresiones como "esta flor blanca" o "esta acción justa".
Platón, pues, llega a la conclusión de que existen objetos como la justicia y la blancura. Pero si esto es así, podemos continuar haciendo preguntas y tratando de responderlas, no solamente acerca de la justicia y la blancura, sino también acerca de la clase de objetos a la cual pertenecen. Esta tesis de Platón es conocida, generalmente, como su "teoría de las formas o ideas". Esta "teoría" no se encuentra expuesta de manera completa en ningún pasaje de los diálogos, y en muchos aspectos los diálogos o no dan ninguna información o son incompatibles. Pero es posible reconstruir la teoría en sus aspectos esenciales, sin mucha dificultad. Las formas son universales, pero no solamente universales; son objetos inmutables que existen separadamente de este mundo y más reales que él, son cognoscibles por la mente y no por los sentidos, y fuente de la existencia de las cosas particulares de este mundo. Tal es la teoría en rasgos generales.
Destacamos lo que acontece en el diálogo el Menón, en el que Sócrates interroga a un joven esclavo ignorante acerca de un problema geométrico, trazando un diagrama para que el esclavo lo comprenda. Mediante la formulación de preguntas adecuadas, conduce al muchacho a la respuesta correcta sin sugerírsela en modo alguno. Así, demuestra que el joven posee un conocimiento de la geometría del cual no tenía conciencia. Nunca se le había enseñado geometría; por lo tanto, sugiere Platón, debe de haber adquirido ese conocimiento antes de nacer. Sócrates saca la conclusión de que los hombres (el alma) existen antes de nacer y que, en ese período, poseen un pleno conocimiento que pierden cuando nacen y que luego sólo pueden recordar dificultosamente. Este conocimiento es el de las formas, y su posesión explica nuestra capacidad, en circunstancias favorables, para resolver problemas matemáticos sin que se nos haya enseñado a hacerlo, como también nuestra capacidad para comprender expresiones como "línea perfectamente recta" y "belleza perfecta", aunque nunca hayamos encontrado ejemplos de ellas en este mundo. Pero al ver ejemplos imperfectos, recordamos los originales perfectos.
Lo anterior es un esbozo de cómo llegó Platón a la teoría de las formas. Una vez que la adoptó, Platón dedicó su vida a elaborar sus consecuencias en todos los campos: político, moral, religioso, educacional, artístico y científico. Sostenía que debemos considerar el mundo que conocemos a través de nuestros sentidos como un mundo de cambio e imperfección, que refleja oscuramente las formas eternas, perfectas e inmutables, únicos objetos verdaderos del conocimiento. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo: su cuerpo pertenece a este mundo, pero su alma tiene afinidad con las formas y es probable que también sea eterna, que haya existido antes del nacimiento y que exista después de la muerte.
08/12/2004 22:22 Enlace permanente. PLATÓN

VOCABULARIO PLATÓN -SEGUNDA PARTE-

partenon_1.jpgCONJETURA
Crítica platónica al relativismo sofista por sus implicaciones escépticas y absurdas y por ser inadecuado para la fundamentación última de la vida ética y política.
Cabe entender la filosofía platónica como uno de los más importantes y radicales intentos de superar el relativismo. El relativismo al que se va a enfrentar Platón (como antes su maestro Sócrates) es el de los sofistas, y fue precisamente uno de
estos filósofos, Protágoras, quien expresó gráficamente la esencia del relativismo con la frase "el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son".
Fueron varios los motivos que le llevaron a Platón a rechazar el relativismo; los siguientes son seguramente los más importantes:

I. Desde el punto de vista ético y político:
Platón creyó que sólo la existencia de valores morales absolutos puede permitir la vida buena y la acción política justa,, y precisamente el Mundo de las Ideas quiere ser ese marco de referencia absoluto "que es necesario tener en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público", como nos dice al final de la exposición del mito de la caverna en la "República".
II. Desde el punto de vista lógico y epistemológico:
A. Motivos epistemológicos:
Una de las críticas más razonadas y cuidadosas se refiere a las implicaciones del relativismo desde el punto de vista de la posibilidad del conocimiento: como en el caso anterior, sólo la existencia de un mundo de entidades absolutas -las Ideas- puede permitir la superación del relativismo y la instauración de la ciencia entendida como saber estricto.
B. Motivos lógicos:
En el "Teetetos" (obra en la que Platón analiza la esencia de la ciencia)
presenta los argumentos más precisos y rigurosos en contra del relativismo,
argumentos que se pueden resumir como sigue:
1. si el relativismo estuviese en lo cierto no tendría sentido la enseñanza y todos estarían ya en la verdad o el conocimiento si así les parece:
Con cierta ironía, Platón nos dice que si cuando a uno algo le parece verdadero, ese juicio ya es verdadero (tal y como afirma el relativismo), no se ve qué privilegio tiene el propio Protágoras "para creerse con derecho para enseñar a los demás y para poner sus lecciones a tan alto precio. Y nosotros, si fuéramos a su escuela ¿no seríamos unos necios, puesto que cada uno tiene en sí mismo la medida de su sabiduría? ... ¿no es una insigne extravagancia querer examinar y refutar mutuamente nuestras ideas y opiniones, mientras que todas ellas son verdaderas para cada uno, si la verdad es como la define Protágoras?"
2. si el relativismo fuese cierto entonces habría que aceptar que una opi¬nión propia es verdadera para uno y .falsa para otro:
si nos formamos un juicio sobre un objeto cualquiera, esta opinión nos parecerá verdadera, pero los demás también la pueden juzgar y en algunos casos la pueden juzgar falsa, con lo que es verdad que es falsa puesto que según el relativismo si a una persona una opinión le parece falsa -o verdadera- ésta es falsa -o verdadera-; de ese modo, tendríamos que la misma opinión puede ser verdadera y falsa. Este argumento se puede ilustrar con claridad si tomamos el siguiente ejemplo: para los creyentes la opinión (el juicio diríamos nosotros ahora) "Dios existe" es verdadera, luego es verdadera según el relativismo porque a algunas personas les parece verdadera; sin embargo el ateo considera que es falsa, luego es falsa según el relativismo porque a algunas personas les parece falsa. Esta conclusión parece atentar contra lo que ahora llamamos principio de no contradicción: no es posible que una proposición y su contradictoria sean ambas verdaderas; o dicho de otro forma: una misma proposición no puede ser verdadera y falsa.
3. si el relativismo fuese cierto también sería cierta la tesis contraria, luego el relativismo es falso:
dice Platón por boca de Sócrates: "... he aquí lo más gracioso. Protágoras, reconociendo que lo que parece a cada uno es verdadero, concede que la opinión de los que contradicen la suya, y a causa de la que creen ellos que él se engaña, es verdadera. ... Luego conviene en que su opinión es falsa, puesto que reconoce y tiene por verdadera la opinión de los que creen que él está en el error... Los otros, a su vez, no convienen ni confiesan que se engañan... Está pues obligado a tener también esta misma opinión por verdadera, conforme a su sistema... Así, puesto que es combatida por todo el mundo la verdad de Protágoras, no es verdadera para nadie, ni para él mismo..."; concluye Teodoro, seguidor de Protágoras: "Sócrates, tratamos muy mal a mi amigo".
Fijémonos en las siguientes proposiciones: a) "el relativismo es verdadero"
b) "el relativismo es falso"
a) y b) son proposiciones contradictorias; la primera le parece verdadera a Protágoras y a todos los relativistas; la segunda a Platón y a todos los que defienden el punto de vista objetivista. El objetivismo considera que no pueden ser ambas verdaderas, que la primera es falsa y la segunda verdadera. El relativismo, sin embargo, tiene que admitir que ambas son verdaderas puesto que la primera les parece verdadera a los relativistas y la segunda a los objetivistas (recordemos que para el relativismo una opinión es verdadera si así se lo parece a alguien). En definitiva, el argumento que presenta aquí Platón le llevaría a Protágoras a defender que su teoría es verdadera (pues así lo considera él mismo) y falsa (puesto que así lo consideran otras personas).

MUNDO INTELIGIBLE
El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas es la auténtica realidad, el ámbito en el que se sitúan las Ideas.
A este mundo no se puede acceder con el uso de los sentidos sino que se llega a él gracias al uso de la parte más excelente del alma, que para Platón es la razón. El Mundo Inteligible es la auténtica realidad, tiene para este autor un carácter religioso y consecuencias en el campo de la epistemología, la ética y la política. En el mito de la caverna la metáfora del Mundo Inteligible es el mundo exterior al que accede el prisionero cuando pierde las cadenas y sale de la caverna.
Platón establece una jerarquía en las entidades que pueblan este mundo: situándose por encima de todas las Ideas encontramos la Idea de Bien, que en ciertos textos parece identificar con Dios. Después la Idea de Belleza y la Idea de Verdad; tras estas, Ideas fundamentales como la de Unidad, Multiplicidad, Ser y No Ser; a continuación las Ideas matemáticas; finalmente, el resto de Ideas. Aunque la lógica que le lleva a Platón a postular la existencia de este mundo le tendría que obligar a admitir tantas Ideas como términos universales existan, su punto de vista esta influido por consideraciones valorativas y así, en el diálogo "Parménides", se niega a aceptar que puedan existir Ideas que correspondan a realidades con connotaciones negativas o referidas a realidades con escaso valor: Idea de pelo, de uña, ..., admitiendo tan sólo las Ideas matemáticas y las que tienen una connotación estético-moral.
Ver "dualismo ontológico" y "Mundo Sensible".

MUNDO SENSIBLE
El Mundo Sensible o Mundo Visible es el conjunto de todo aquello que se muestra a los sentidos, fundamentalmente las cosas físicas.
Las características de este mundo son su carácter temporal, espacial, cambiante y corruptible. Nuestro cuerpo se incluye en el Mundo Sensible. Del Mundo Sensible no cabe la ciencia sino la mera opinión. En el mito de la caverna, la metáfora del Mundo Sensible es el mundo del interior de la caverna.
Las cosas del Mundo Sensible tienen ser en la medida en que participan o imitan del mundo eterno de las Ideas. Este Mundo ha sido 'fabricado" (que no creado) por el Demiurgo a partir de la modificación y transformación que ejerce sobre la materia informe tomando como modelo el Mundo Inteligible.
Ver "dualismo ontológico", "Demiurgo", "Mundo Inteligible" y "participación".

OPINIÓN
La "opinión" o "doxa" es el título que da Platón a una de las formas de conocimiento. Este conocimiento se fundamenta en la percepción, se refiere al Mundo Sensible, es decir a las cosas espacio-temporales, a las entidades corporales, y, en la escala de los conocimientos, es el género de conocimiento inferior.
La opinión se divide a su vez en dos especies o tipos de conocimiento: la conjetura, que es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando vemos sus sombras o reflejos, y la creencia, que es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando las percibimos directamente y nos formamos un juicio de ellas.

PARTICIPACIÓN
Modo de vincularse el Mundo Sensible con el Mundo Inteligible gracias al cual las cosas físicas gozan de cierto ser e inteligibilidad.
Platón considera que el verdadero ser pertenece a las Ideas y en su conjunto al Mundo Inteligible. Sin embargo, a diferencia de lo que parece defender Parménides, no niega toda realidad a las cosas físicas o perceptibles ni al conjunto de ellas o Mundo Sensible. Las cosas visibles tienen ser pero no un ser perfecto ni genuino: son (así lo expresa metafóricamente en el Mito de la Caverna) como sombras de la auténtica realidad. Las cosas del mundo sensible 'tienen realidad en la medida en que en ellas de alguna manera se realizan o concretizan las entidades universales o Ideas. Esta vaga forma de hablar es intencionada y responde a la dificultad reconocida por el propio Platón para explicar el modo de vincularse las cosas físicas con las Ideas y de dar estas últimas ser e inteligibilidad a aquellas. Platón emplea dos expresiones para indicar este vínculo entre ambos mundos: en algunos textos nos dice que el Mundo Sensible "participa" del ser del Mundo Inteligible y en otros que "imita" dicho ser. Pero en varios diálogos, y en particular en el "Parménides", se lamenta de la inevitable y tal vez irresoluble oscuridad del problema.

TEORÍA DE LAS IDEAS
La teoría de las Ideas es la parte básica de la filosofía platónica. En lo fundamental consiste en defender la existencia de lo absoluto (las Ideas o Formas), frente al que se sitúa el mundo corpóreo, mortal y relativo.
A diferencia del pensamiento cristiano (que también acepta lo absoluto identificándolo con Dios) el absoluto al que se refiere Platón no tiene carácter personal. Platón consideró que la realidad se divide en dos grandes géneros: el Mundo Sensible (también emplea con frecuencia la expresión "mundo visible") y el Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas. Lo absoluto al que él se refiere es precisamente este último ámbito de realidad. El Mundo Sensible es el conjunto de entidades que se ofrecen a los sentidos, realidades particulares, cambiantes, múltiples, que nacen, duran y mueren y se captan con los sentidos. El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas está poblado por entidades absolutas, universales, independientes, eternas, inmutables; entidades que están más allá del tiempo y del espacio, y que se conocen mediante la parte más excelente del alma, la racional. En este segundo ámbito la realidad más valiosa la constituye la Idea del Bien (que para muchos autores Platón identifica con Dios).
La tarea de la filosofía consiste en ascender desde el Mundo Sensible al Mundo de las Ideas y en éste contemplar la Idea de Bien (por eso Platón define la filosofía como "una ascensión al ser"). Esta teoría es fundamentalmente una teoría ontológica pero tiene claras repercusiones en otros ámbitos como la antropología, la teoría del conocimiento, la ética y la política.
Aunque algunos autores señalan la influencia de elementos religiosos como los pitagóricos o la motivación política para explicar porqué Platón postuló dicha teoría, no hay que olvidar que la motivación más importante es de carácter filosófico y tiene que ver con, al menos, los siguientes argumentos:
1. La crítica al conocimiento sensible y al relativismo elaborada por Platón en el diálogo "Teetetos" .
En el este diálogo muestra que el conocimiento no puede referirse a lo que se ofrece a los sentidos o cosas sensibles pues dichas cosas conducen al relativismo y el relativismo al absurdo; por ello es preciso suponer que el conocimiento estricto o absoluto necesita referirse a entidades absolutas a las que llamará Ideas; en muchas ocasiones Platón dice que la única alternativa al relativismo es su Teoría de las Ideas.
II. El uso del lenguaje y el problema de la referencia de los términos universales.
Según Platón, términos universales como los nombres comunes ("mesa", "casa",...), los adjetivos ("bueno", "bello',...) o los sustantivos abstractos ("vir¬tud", "belleza", "bien.', ... ) no se refieren directamente a las cosas individuales que se ofrecen a los sentidos (esta mesa concreta, este hombre concreto, este cuadro bello concreto, ...) sino a entidades universales como la Belleza, el Bien, el Hombre, ... Estas entidades o Formas son lo que tradicionalmente se denominan esencias de las cosas pero, desde su punto de vista, separadas de las cosas individuales, las cuales participan o imitan a dichas Formas (la mesa concreta es mesa porque de algún modo participa de la Idea de Mesa, ...); Aristóteles llamará a esta prueba argumento del "uno sobre muchos".
III. La posibilidad del conocimiento científico.
En el diálogo "Crátilo" Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde "argumento desde las ciencias" a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:
A. las cosas sensibles están en continuo cambio;
B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que
no cambian (entidades que Platón llamará "Ideas o Formas").
Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que poseemos de hecho en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas."
06/12/2004 18:19 Enlace permanente. PLATÓN

PLATON Y WOODY ALLEN - LA ROSA PURPURA DEL CAIRO-

rosapurpura.jpgAutores: Grup Embolic

Cine y Filosofía
La rosa púrpura de El Cairo (Woody Allen) para el mito de la caverna de Platón

Ficha técnica y sinopsis

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La rosa púrpura de El Cairo (The Purple Rose of Caire), EUA, 1985. Dirección y guión: Woody Allen. Intérpretes: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello. Color, con fragmentos en B/N. 81 m. Gran Premio de la Crítica del Festival de Cannes (1985).

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Durante la crisis económica americana de los años treinta, Cecilia (Mia Farrow), que vive en una pequeña ciudad de New Jersey y trabaja precariamente en un bar o haciendo feinas domésticas, olvida su miseria cotidiana en la sala del cine. El contraste entre el glamour de las producciones de la época, sobre todo los musicales de la productora RKO-Radio Picture, y la explotación en su trabajo o los malos tratos en casa de su marido, Monk (Danny Aiello), la convierten en una soñadora, que conoce pormenorizadamente el mundo del star-system de Hollywood. De repente todo cambia: Tom Baxter (Jeff Daniels), "poeta, aventurero, explorador, de los Baxter de Chicago", el personaje interpretado por Gil Shepherd en la película La rosa púrpura de El Cairo -que reiteradamente contempla Cecilia-, huye de la pantalla y, aburrido de repetir su papel, se decide a conocer el mundo real. Es un acontecimiento inesperado. Entonces acuden al pueblo los productores y el actor, dispuestos a restablecer la situación anterior. El actor, casualmente, conoce a Cecilia. Encantando por la mujer, también se enamora de ella. A pesar de su confusión, Cecilia se decide a romper con su marido y abandonar la casa. El personaje descubre las diferencies entre el mundo real y el ficticio: pobres, dinero, embarazos, iglesias... todo lo sorprende. Además de enfrentarse con el actor que le ha dado vida y con el marido enfurecido de Cecilia. Cuando esta, enamorada, opta por el actor frente al personaje de ficción, Tom Baxter vuelve a la película. A pesar de que el encuentro de Cecilia ha sido un refuerzo psicológico, Gil Shepherd la abandona. Cecilia vuelve a la sala del cine, donde permanece encantada por otra película. En la pantalla, Fred Astaire i Ginger Rogers bailen Cheek to cheek, tal vez lo más emblemático de la época de la "fabrica de sueños" de Hollywood.

Análisis filosófico

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Si bien no puede hablarse rigurosamente de una defensa de la teoría de les ideas, la película de Woody Allen está rellena de platonismo. El mecanismo de la película es platónico: para analizar cualquiera de los temas de los que trata, es preciso recurrir a instancias o esquemes platónicos.

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a) El contexto de la crisis. La acción de la película transcurre en el centro de la crisis de los años treinta en los EEUU. Esta coyuntura presenta importantes elementos en común con la época en que Platón escribió sus Diálogos socráticos y La República: la renovación democrática de Trasíbulo después de la caída de los Treinta Tiranos y la crisis de confianza en el sistema como consecuencia de que Sócrates hubiera sido condenado a muerte. En todo caso, la crisis institucional y de valores puede explicar el hecho que entonces aparece un cierto recelo entre los personajes, que incluso creen encontrarse ante un complot extranjero (lo mismo que pensaron los atenienses ante la figura de Sócrates). La reflexión platónica, pues, parece arrancar como una defensa del maestro. La crisis general favorece también la aparición de dinámicas de huida hacia mundos ideales, como el que representa el cine en la película o, tal vez, como la misma filosofía platónica de las ideas.

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b) La mirada del filósofo. La película se abre y se cierra con Cecilia mirando atentamente; en el principio, incluso es una mirada que nos mira. Desde la antigüedad, los filósofos utilizan la metáfora de la mirada que ve el mundo de otra manera: ver es conocer y en el habla popular aún encontramos la identificación entre la mirada y el conocimiento ("no lo veo claro"). "Lo que la perplejidad filosófica nos puede enseñar -escribe Xavier Rubert de Ventós-, es que el problema frecuentemente es allí donde no se deja ver ni manipular. (...) La filosofía tiene que comenzar por encontrar problemático lo que para los otros es evidente, claro y transparente, ya que, por estraño que pueda parecer, frecuentemente el afán de la certeza y la búsqueda de la verdad se excluyen." [Xavier Rubert de Ventós, Per què filosofia?, Barcelona, Edicions 62, 1985, pp. 20-21, trad. nuestra] Tanto Tom como Cecilia problematizan lo evidente de sus respectivos mundos, y el afán por descubrir la verdad que se esconde detrás de las cotidianas certezas hace que ambos rompan este invisible muro que los separa, simbolizado por la pantalla cinematográfica; Tom per salir de la película, Cecilia para entrar en ella.

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c) La caverna. La disposición física del cine (o ante el aparato de TV) es un sucedáneo del agujero de la caverna que Platón dibuja en el mito mediático más conocido de toda la historia del pensamiento [Emilio Lledó, La memoria del Logos, Madrid, Taurus, 1984, p. 21]:

1. Hay un primer espacio, el más alejado de la salida, donde se encuentran unos personajes encadenados. Ante ellos, la pared de la cueva donde se reflejan las sombras: un patio de butaca y una pantalla.

2. Detrás de los prisioneros e invisible para ellos hay un segundo espacio, el de la simulación. Por el circulan unos personajes detrás de un muro de la misma altura que sus cabezas, y hacen desfilar por allí objetos, cuyas sombras verán los prisioneros: con el cine se ha conseguido fijar en el celuloide el teatro de las apariencias.

3. El tercer espacio lo ocupa una hoguera, la luz de la cual proyecta la sombra de los objetos sobre el muro de piedra del fondo de la caverna: el lugar de la proyección y el proyector.

4. El cuarto y último espacio en que se subdivide el agujero es el que representa la salida hacia la realidad iluminada: la salida del recinto cinematográfico.

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d) La liberación del prisionero. La película es susceptible de dos interpretaciones respecto del tema platónico de la liberación del prisionero. Una es la que considera que el personal que rompe su esclavitud es Tom Baxter, liberándose del mundo de sus propies sombras; la otra, que reserva al explorador el rango de arquetipo, presentaría a Cecilia com el personaje que puede liberarse de sus esclavitudes mediante la contemplación del ideal, representado por Tom Baxter. La primera posibilidad es, tal vez, más rica, yaa que recoge también el "retorno" a la caverna. Tom Baxter va descubriendo que vive en un mundo engañoso, porque en el mundo real las cosas son más auténticas, aunque menos perfectas. Se habla mucho de la preocupación de Tom Baxter por la vida, por su origen. Es preciso destacar también el papel del parque de atracciones como un lugar de tránsito entre el mundo de ficción y el real. De ambas posibilidades mencionadas, sin embargo, el elemento erótico es el desencadenante del proceso de liberación. En el Banquete platónico, Sócrates relata la historia del nacimiento de Eros, el amor, tal como dice haberla escuchado de los labios de una estranjera de Mantinea de nombre Diotima: Eros es hijo de la pobreza (Penia) y el atrevimiento o el recurso (Poros) y fue concebido en el convite que los dioses ofrecieron para celebrar el nacimiento de Afrodita. El amor, a mitad de camino entre la miseria materna y la búsqueda atrevida de la plenitud paterna, podría quedar cerrado en el saber cierto de la tiniebla acostumbrada; pero la fuerza de la eterna insatisfacción le hace interiorizar la libertad.

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e) La duplicidad ontológica. Toda la película está repleta de referencias dualistas (los personajes de la pantalla y los de fuera; New Jersey y la su miseria, y New York y el luje; Tom Baxter y Gil Shepherd. El director y el guionista, Woody Allen, parece disfrutar con este tema. Las dos veces que Cecilia se marcha, su marido li dice: "Ya verás cómo es el mundo real". Algunas secuencias se dedican a perfilar las diferencies entre ambos mundos. Un personaje llega a proponer que todo es una cuestión semántica. Otra, Rita, le propone a Cecilia que escoja Tom Baxter, que ha huido de la película, y no el actor, ya que el de la ficción es perfecto, a pesar de no existir (una curiosa refutación del argumento ontológico, de larga tradición filosófica).

Máximo Gorki, uno de los primeros espectadores del cinematógrafo Lumière, escribe en el verano de 1896 a propósito de una sesión del revolucionario invento: "La noche pasada estuve en el Reino de las Sombras. Si conocierais qué extraño es sentirse en él. Un mundo sin sonido, sin color. Todas las cosas -la tierra, los árboles, las gentes, el agua y el aire- allí están imbuidos de un gris monótono. Rayos grises del sol que atraviesan un cielo gris, grises ojos en medio de rostros grises, hojas de gris ceniza. No es la vida, sinó su sombra, no es el movimiento, sino su espectro silencioso". [citado por Alejandro Montiel, Teorías del cine. Un balance histórico, Barcelona, Montesinos, 1992, p. 16.] El realismo de las imágenes contrasta con la siniestra irrealidad del artificio; la veracidad de la ilusión con la falta de verdad del simulacro.

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f) La jerarquización de los seres. Podemos trenzar cadenas de imitación entre los mundos ficticio-ficticio y ficticio-real de la película. Un ejemplo: el cartel de la película es una copia de un beso entre Cecilia y Tom Baxter, el cual es una copia de Gil Shepherd, que al mismo tiempo es una imitación de un personaje creado en la ficción -por Irving Sax y Richard H. Lewin-, del actor real (Jeff Daniels) o del personaje inventado por Woody Allen. Incluso, la gradación entre la idea i la realidad engañosa apunta el tema de Dios, que el explorador identifica con los guionistas, apuntando los desarrollos neoplatónicos. No en vano la canción central, Cheek to cheek, comienza con un "Heaven, I'm in heaven...".

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Textos y actividades

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Platón. El mito de la caverna

Texto: Platón, La República, libro VII.

Cuestiones

1. Puedes establecer un paralelismo entre los protagonistas de la película y los personajes del mito platónico? En el mito de la caverna hay un prisionero que se libera y da el paso de abandonar el mundo de las tinieblas para acceder al de la luz e, incluso, a la luz misma. ¿Podríamos decir que en la película de Woody Allen sucede algo semejante? Explícalo.

2. La literatura filosófica nos ha proporcionado diferentes interpretaciones del mito de la caverna. Partiendo de la película, ¿qué interpretación te parecería más sugerente? Te dice algo el hecho de que el cinematógrafo también necesite la luz, aunque esta sea eléctrica, para producir la ficción de la imagen?

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El ámbito del engaño

Texto: Gustavo Bueno, ¿Qué significa "cine religioso"?, "El Basilisco", II época, 1r trimestre 1994, pp. 21-22.

Cuestiones

1. ¿Cómo se argumenta en el texto la tesis de que no es que Platón prefigure el cinema, sino que "el cinematógrafo ejecuta técnicamente una idea que encontramos ya configurada, con todos sus detalles, en el libro VII de La República"?

2. ¿Qué quiere decir Gustavo Bueno al afirmar que, respecto del origen del mito, y particularmente del de la caverna, es menester buscarlo "en situaciones que pudiesen prefigurarlo", en último extremo, en las "salas cuaternarias", en las "cavernas paleolíticas"? ¿Qué ventajas explicativas implicaría esta hipótesis, según la opinión del profesor Bueno?

3. Comenta la conclusión a la que llega el autor de este texto, en lo que respecta a la alegoría platónica.

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Los prisioneros de la caverna

Texto: Emilio Lledó, Sobre el tema de la caverna. Enseñados a hablar por imágenes, los prisioneros serán capaces de gritar pidiendo más sombras, "El País", 1-7-1993.

Cuestiones

1. Una lectura tan desesperanzada como la que Emilio Lledó hace en este articulo, ¿en qué elementos teóricos consideras que se basa?

2. En esta interpretación del mito de la caverna, los portadores establecen una identificación entre los "prisioneros" y sus "clientes". ¿Qué te sugiere esta metáfora del prisionero como consumidor de imágenes?

3. Comenta la frase: "mirar sólo en la oscuridad hace huir el horizonte de cualquier camino, vacía el ánimo para cualquier huida...".

4. ¿Cómo se puede integrar en una visión tan pesimista la afirmación de que "hay un prisionero que escapa" con la constatación que "nada vale ser solitario disfrutador de la luz"?

5. Como tema de redacción te sugerimos: la alienación en el mito de la caverna.

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Otras películas

El cine que hasta hace unos años se llamaba de "arte y ensayo" nos ha proporcionado un par de películas respecto de los cuales hay una infrecuente unanimidad respecto a su idoneidad para ilustrar las teorías de Platón.

La primera de ellas es El conformista, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1970, tomando como punto de partida la novela homónima de Alberto Moravia. La historia gira en torno a un viaje realizado en 1937 a París por un sicario fascista para matar a un viejo profesor de filosofía y líder antifascista exiliado. El joven fascista escucha de su antiguo profesor el mito platónico de la caverna, que deja translucir en aquella tensa situación toda su dimensión moral y política. Esta confrontación entre la dignidad del intelectual y la degradación del joven fascista se enmarca en una escena en la que el juego de luces, contraluces y penumbras le proporciona una fuerte carga semántica, que remite al contexto de luces y sombras descrito en el mito.

La segunda es una película de Marco Ferreri titulada El Banquete. Se trata de una dramatización del texto platónico del mismo nombre, que Ferreri rodó en 1988 para la RAI y protagonizaron Irene Papas y Philippe Leotard. en esta comedia filosófica, técnicamente muy semejante a la filmación de una representación teatral, el director italiano intenta humanizar los personajes del diálogo platónico, situándolos a su ambiente cotidiano. Al utilizar una estética naturalista los describe confrontando sus discursos y las distintas maneras de comportarse durante el banquete que tiene lugar en casa de Agatón.
05/12/2004 17:04 Enlace permanente. PLATÓN

EJERCICIO SELECTIVIDAD FILOSOFÍA PLATÓN

mondrian.jpgTEXTO
- Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la Idea del Bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.
-Pues bien -dije-, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos, antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado.
-Es natural, desde luego -dijo.
-¿Y qué? ¿Crees -dije yo- que haya que extrañarse de que, al pasar un hombre de las contemplaciones divinas a las miserias humanas, se muestre torpe y sumamente ridículo cuando, viendo todavía mal y no hallándose aún suficientemente acostumbrado a las tinieblas que le rodean, se ve obligado a discutir, en los tribunales o en otro lugar cualquiera, acerca de las sombras de lo justo o de las imágenes de que son ellas reflejo y a contender acerca del modo en que interpretan estas cosas los que jamás han visto la justicia en sí?
-No es nada extraño -dijo.
-Antes bien -dije-, toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de la tiniebla a la luz. Y una vez haya pensado que también le ocurre lo mismo al alma, no se reirá insensatamente cuando vea a alguna que, por estar ofuscada, no es capaz de discernir los objetos, sino que averiguará si es que, viniendo de una vida más luminosa, está cegada por falta de costumbre o si, al pa¬sar de una mayor ignorancia a una mayor luz, se ha deslumbrado por el exceso de ésta; y así considerará dichosa a la primera alma, que de tal manera se conduce y vive, y compadecerá a la otra, o bien, si quiere reírse de ella, esa risa será menos ridícula que si se burlara del alma que desciende de la luz.
-Es muy razonable- asintió -lo que dices.
-Es necesario, por tanto -dije-, que, si esto es verdad, nosotros consideremos lo siguiente acerca de ello: que la educación no es tal corno proclaman algunos que es. En efecto, dicen, según creo, que ellos proporcionan ciencia al alma que no la tiene del mismo modo que sí infundieran vista a unos ojos ciegos.
-En efecto, así lo dicen -convino.
-Ahora bien, la discusión de ahora -dije- muestra que esta facultad, existente en el alma de cada uno, y el órgano con que cada cual aprende, deben volverse, apartándose de lo que nace, con el alma entera -del mismo modo que el ojo no es capaz de volverse hacia la luz, dejando la tiniebla, sino en compañía del cuerpo entero-, hasta que se hallen en condiciones de afrontar la contemplación del ser, e incluso de la parte más brillante del ser, que es aquello a lo que llamamos bien. ¿No es eso?
- Eso es.

CUESTI0NES:
1. Analice el alumno el significado que tienen en el texto las nociones de "región inteligible” y "mundo visible".
2. Analice el alumno el argumento en virtud del cual afirma el texto que la facultad educativa "y el órgano con que cada cual aprende, deben volverse, apartándose de lo que nace ... hasta que se hallen en condiciones de afrontar la contemplación del ser".

REDACCIÓN:
Educación y conocimiento de la verdad en el pensamiento de Platón.

RESPUESTA CUESTIÓN - 1:

Al enfrentarte a un texto de selectividad en principio debes actuar como si se tratara de cualquier otro texto que te pidan para comentar en la clase. La idea es que debes conocer qué dice el texto, de qué habla, que cuenta. Para ello debes: 1) leerlo entero de una vez antes de subrayar nada; 2) en la segunda lectura debes subrayar aquello que te parece más importante; y 3) escribe en el primer resumen todo lo que se te ocurra y ya después irás eliminando. No debes subrayar sin haberlo leído entero porque entonces corres el riesgo de que todo te parezca importante y de que subrayes demasiado. Y luego, una vez subrayado cuando lo pases al papel, cuando hagas el resumen, veras que hay cosas que te sobran, algo completamente normal. Hecho esto, estarás en condiciones de enfrentarte a las preguntas. Además con esta breve introducción habrás ido haciendo algo similar a “calentar motores”, pues hasta que no lleves un poco de tiempo con el texto, o con cualquier otra actividad, no logras el mayor rendimiento. A medida que vayas trabajando verás que te vas acordando de más cosas y serás capaz de relacionarlas mejor. Es más, si te vas acordando de cosas que has de desarrollar posteriormente puedes ir haciéndote una especie de guión o esquema.

Análisis del contenido filosófico del texto
Para contestar a este punto, debes tener en cuenta dos cosas: una, detectar los temas o problemas tratados en el texto (puedes anotarlos al margen con lápiz) y otra contestar a ellos con lo que sabes del autor. Con la suma de estos dos elementos y enrollándote recordando todo lo que sabes puedes escribir tu respuesta. No te debes asustar sino intentar, te lo repito otra vez, detectar los temas o problemas del texto. Luego, tu puedes caminar en la elaboración de tu respuesta metiendo lo que sabes del autor de cada tema detectado. Esto es clave. Fíjate, que en este texto se detectan tres temas o conceptos de Platón: el tema de la realidad (división de ella), el del conocimiento y el papel de la idea de la bien. Yo voy a escribir sobre ellos por este orden. Tu puedes hacer lo mismo con tus palabras, aunque yo intentaré no irme mucho por las ramas (no es fácil). Recuerda que citar alguna frase entrecomillada del texto para apoyar tu comentario siempre luce.

Hay en el texto planteadas cuestiones filosóficas esenciales al pensamiento platónico. Una de ellas se relaciona con el aspecto ontológico, la teoría de la realidad. En este fragmento se ve claramente una división de la realidad entre los órdenes visible e inteligible, tal y como fue formulada por Platón. Cabe recordar que el filósofo estableció la existencia, por un lado, de un mundo inteligible, en el que se hallarían las ideas y también los conceptos matemáticos, y un mundo perceptible o visible formado por las cosas y todo aquello que captamos a través de los sentidos. Ambos ámbitos son completamente diferentes, existiendo entre ellos una relación de imitación o copia, donde el mundo visible, el de los sentidos o las cosas, imita o copia al mundo inteligible. Este dualismo ontológico, división de la realidad en dos, se concluye de su teoría de las ideas. En este dualismo, el mundo de los objetos que captamos con nuestros sentidos es un mundo de sombras, tal como se expresa en el fragmento comentado. Un mundo copiado pero que los prisioneros toman como realidad, sin percatarse que la realidad auténtica se encuentra tras ellos. Sin embargo, los prisioneros toman las sombras por realidad. De este modo, los objetos y las cosas que nos rodean serían para Platón un mundo de apariencias y de sombras y lo importante es alcanzar el mundo de la inteligencia y el pensamiento que nos llevará a las ideas. Podríamos decir, entre paréntesis, que hoy en día resulta curioso cómo a través de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, en cierto modo hay gente que toma por realidad lo que podemos considerar una realidad proyectada: lo que Platón llamaría el mundo de las sombras.

El segundo gran tema filosófico que se puede extraer del texto comentado, y que deriva de esa división de la realidad, es el problema del conocimiento. Si la realidad se halla escindida, dividida, en dos partes perfectamente diferenciadas, el modo de acceder a cada una de ellas, el modo de conocerlas, ha de ser forzosamente distinto. De una lado, el mundo de las cosas que nos rodean, es accesible a nosotros por medio de los sentidos y, según Platón, genera en nosotros opiniones (“doxa”), pero no ciencia. Es, por tanto un mundo del que cabe desconfiar. Frente a él se halla el mundo inteligible accesible únicamente mediante nuestra razón, y que nos produce el verdadero conocimiento, la ciencia (“episteme”). De este modo tenemos dos formas de conocimiento que se corresponden con las dos realidades existentes, opinión y ciencia. Ambos conocimientos poseen características distintas; así, mientras que las opiniones son inestables y susceptibles de error, la ciencia es por naturaleza segura y estable, al basarse en razones. Platón se refiere a esta distinción para señalar que muchos sofistas y políticos se mueven exclusivamente en el ámbito de la opinión. Y mientras que el objeto de la ciencia son las ideas, el de la opinión es el mundo físico o sensible. Para Platón el conocimiento auténtico lo constituye el relacionado con el mundo de las ideas, de ahí que encierre cierta dificultad alcanzarlo. Para lograrlo hay que ir ascendiendo desde el conocimiento matemático hasta las ideas en un proceso llamado dialéctico, el más elevado proceso de conocimiento para Platón y que da acceso a las ideas. Es a este proceso a lo que alude “al mundo de arriba” y la “ascensión del alma hasta la región inteligible”. En resumen, Platón distingue entre conocimiento intelectual, ligado a la razón y el mundo de las ideas y conocimiento sensible, relativo al mundo físico o de las cosas. Los sentidos nos proporcionan opinión y la razón verdadero saber o ciencia (“doxa” vs. “episteme”). De este modo se establece una correlación entre el dualismo ontológico (doble realidad), integrado por el mundo de las ideas y el de las cosas, y el dualismo epistemológico (dos modos de conocimiento), la razón (conocimiento intelectual) y los sentidos (conocimiento sensible).

Un tercer aspecto que puede verse en el texto se refiere a la importancia que en el ámbito de la ideas tiene la idea de Bien. Recordamos que Platón establecía una jerarquización entre las ideas, es decir, un orden o clasificación atendiendo a su importancia. Según esta clasificación de abajo arriba, en el nivel inferior estarían las ideas relativas al mundo físico (de mesa, por ejemplo), luego los objetos matemáticos, después los valores morales (la dignidad, por ejemplo) y en lo más alto, presidiendo y gobernando nuestras acciones estaría la idea de Bien. Con ello Platón nos da a entender que el bien, lo que es bueno para los seres humanos debe ser el valor que dirige y gobierna nuestro conocimiento y nuestro comportamiento. Esto significa que está por encima incluso de la idea de verdad. Lo que puede entenderse como que lo que nos hace buenos, lo que supone el bien para nosotros es más importante que la misma verdad. Hay aquí una sumisión del conocimiento a la moral, algo frecuente entre los griegos. Además, la idea de bien se identifica con la de belleza en la cúspide de las ideas. Lo que denota un concepto de belleza más ligado al alma que al cuerpo. Platón compara la idea de bien con el sol, en otro apartado de “La República”. Al igual que el sol ilumina nuestro conocimiento, el bien debe guiar y orientar nuestras actitudes y nuestros comportamientos tanto privados como públicos: tanto morales como políticos. Con toda claridad afirma Platón que “por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública”. Con ello nos está señalando el verdadero sentido de lo que habrá de ser el diseño de su estado ideal y que deberá se gobernado por el bien.

1/ Definir los conceptos de "lo visible" y "lo inteligible" según el texto.
Lo visible. La estructura de la realidad (ontología) platónica se compone de dos regiones perfectamente diferenciadas: mundo sensible y mundo inteligible. La primera integra los elementos perceptibles y la segunda, los inteligibles. A ellas corresponden dos facultades cognoscitivas, sentidos y razón. En el texto comentado Platón incluye en el reino de lo sensible, es decir, de lo visible, dos tipos de objetos, las imágenes y las cosas del mundo. Desde una vertiente epistemológica (del conocimiento) para alcanzar las imágenes debemos hacer conjeturas; mientras que de las cosas sólo podemos tener creencias. Esto demuestra la desconfianza hacia los sentidos que profesaba el filósofo, en línea con una amplia tradición filosófica que sitúa a la razón muy por encima de aquellos. En el texto queda patente esta desconfianza llegando Platón a referirse a lo visible como el reino de la “no verdad”. De él, seguirá afirmando, sólo se puede lograr opiniones (doxa) pero no ciencia (episteme). En el mito de la caverna el filósofo ateniense describe de manera gráfica ese ámbito de lo visible, presentándolo como lugar de oscuridad e incertidumbre, muy diferente al de lo inteligible, espacio de la luz. Los prisioneros están encerrados, encadenados, a sus opiniones, conjeturas y especulaciones. Es lo que da de sí el mundo de lo perceptible para un pensador idealista, que desconfía de los sentidos.
Lo inteligible. A diferencia de lo visible, esta región es fundamental en el pensamiento platónico. Se refiere a ella como la zona de la verdad, del conocimiento epistémico (ciencia). La validez de este conocimiento no reside en los sentidos, que sólo podrían proporcionarnos opiniones, sino en la propia razón humana. Ontológicamente lo inteligible es un ámbito compuesto de dos elementos, los objetos matemáticos y las ideas. A los objetos matemáticos se llega mediante el uso del pensamiento discursivo, que procede, a partir de unos supuestos dados, de manera deductiva para llegar a ciertas conclusiones. En este proceso es la propia razón humana la que interviene sin apelar a los sentidos. En lo más alto de este universo, constituido por aquello que sólo es accesible a nuestro intelecto, se hallan las ideas. Aquí se precisa el más alto grado de utilización de la razón para llegar hasta ellas, la inteligencia, que procederá dialécticamente. Retornando al mito de la caverna, Platón cree necesario liberar a los prisioneros de su error, alejarlos del mundo de los sentidos y de la oscuridad e introducirlos en el del conocimiento intelectual: en suma, en el bello mundo de las ideas."
01/12/2004 18:57 Enlace permanente. PLATÓN

REDACCIÓN FILOSÓFICA -ACLARACIONES-

1º) ACLARACIÓN ¿QUÉ ES UNA REDACCIÓN FILOSÓFICA?:
Aquí se busca valorar tu capacidad de argumentar con originalidad y creatividad. Para responder correctamente primero debes entender el tema propuesto, y a continuación realizar un breve esquema antes de empezar a escribir. Antes de redactar deberías saber cómo vas a introducir o plantear el tema, qué argumentos o tesis van a apoyar tus ideas, cómo vas a concluir. (Es lógico que se exige un conocimiento de la materia. Y que demuestres que lo has aprendido de un modo coherente y argumentado).

2º) EJEMPLO DE CÓMO EMPEZAR A REDACTAR
A continuación intentaré darte algunas orientaciones que pueden guiar la escritura de la redacción.

La introducción tiene la finalidad de interesar al lector, por lo tanto podemos contestar a cuestiones del siguiente tipo:
- Importancia del conocimiento para Platón, contextualizar "conocimiento y opinión" en el conjunto de la obra de Platón
- Relación entre ambos términos.
- Señalar la actualidad del problema.
- Puedes terminar estableciendo el plan el orden que vas a seguir en el desarrollo del tema.

El desarrollo debe llevarte a la conclusión que deseas establecer, pueden ser orientativos los siguientes puntos:.
- Si en la introducción te has propuesto una serie de puntos respeta el orden y no te olvides de tratar ninguno.
- Utiliza conectores argumentativos para indicar cada operación que estás llevando.
- Recuerda que aquí si puedes poner informaciones complementarias que ayudan a precisar y dar fuerza a tus argumentos. Debes realizar la exposición documentada y bien organizada.
- Conocimiento es recordar.
- La felicidad para Platón.
- Importancia de la educación
- Diferencia entre Opinión y Ciencia
- Dentro de la Opinión diferencia entre un conocimiento de conjeturas y un conocimiento de creencias.
- Hostilidad por Platón a los procedimientos democráticos atenienses de puro egoísmo personal, comodidad y ocio, y relativismo, convencionalismo de los sofistas.
- Descripción del conocimiento sensible
- Motor que impulsa al verdadero filósofo
- El tipo de saber que sería para Platón vulgar (el imitativo y el técnico o mecánico)
- Relación entre lo que nace, el cuerpo, el mundo sensible y la opinión.
- Esquema del conocimiento
- Participación de las sombras (cosas sensibles) con el mundo de las ideas.
- El liberar al alma de las cadenas corporales ......

La conclusión es donde se recogen los resultados de la exposición, y donde se puede dar algo por sentado, puede ser:
- Un breve resumen de lo desarrollado, es un recordatorio último.
Una serie de interrogantes que dan a entender que la problemática no tiene porqué estar cerrada, ni tener una solución definitiva.
29/11/2004 22:18 Enlace permanente. PLATÓN

CUESTIÓN DE ARGUMENTACIÓN -ACLARACIONES-

Se pide que el alumno demuestre sus destrezas en reconocer cómo ha sido elaborada una argumentación. Resaltar la estructura racional del pensamiento del autor señalando la manera cómo están vinculados entre sí un conjunto de presupuestos para llegar a la conclusión que se pretende afirmar.
Hay que detectar los puntos de partida, establecer y reconocer la conclusión, reconstruir los pasos intermedios que han llevado a esa conclusión y ver cómo se organizan y vinculan entre sí estos pasos intermedios. Se trata de encadenar causalmente las argumentaciones hasta llegar a lo que se quiere probar.
Aquí tampoco el alumno debe poner nada de su parte sino sólo que muestre si es capaz de reconocer la forma lógica y argumentativa del texto que se le propone. Por lo tanto, sólo hay que atender a la forma argumentativa y no a los contenidos, verdad o falsedad de las argumentaciones, y considerar que la aportación del alumno es la de descubrir o reconocer y no la de juzgar el contenido de los argumentos.
29/11/2004 22:14 Enlace permanente. PLATÓN

CUESTIÓN DE TERMINOLOGÍA -ACLARACIONES-

Es la cuestión que apunta al significado de alguna de las palabras contenidas en el texto.
El objetivo de la pregunta conceptual es que demuestres que eres capaz de entender los distintos lenguajes filosóficos. Ya que el buen conocimiento de los términos garantiza la posibilidad de la comprensión de la filosofía de ese autor.
Aquí, al responder, hay que ceñirse, como podría hacerlo un diccionario, exactamente a explicitar y hacer claro el significado que el autor le asigna.
Con las instrucciones que vienen a continuación pretendemos mostrarte cómo se puede extraer información sobre el significado de los términos a partir de un texto en el que éstos aparezcan.
Los textos contienen suficiente información como para realizar un análisis conceptual de manera satisfactoria.
Una vez hayas localizado los sujetos de la enunciación presentes en el texto, te proponemos llevar a cabo dos operaciones:

MARCAR PALABRAS
Es poder ver lo esencial. Es importante resaltar las palabras que conviene tener muy a la vista primero para el análisis y después para la redacción de la respuesta.
Nos interesa reconocer dos tipos de palabras:
Las palabras por cuyo significado se pregunta
Las palabras en las cuales nos vamos a apoyar para determinar el significado de un término.
Para reconocer estas palabras has de tener en cuenta los procedimientos mediante los cuales un filósofo intenta establecer el significado de una palabra o de una expresión:
Un procedimiento consiste en asociar a esas palabras otras que, según el filósofo, le convienen, produciendo así afinidades nuevas para el lector.
Palabras o expresiones que aportan parcialmente significado al término porque no le convienen, son de significado opuesto. Forman un campo de oposición alrededor del concepto cuyo significado buscamos, que puede ser inventado por el autor, o bien es el corriente para el sentido común o bien es utilizado por otros filósofos a los que se opone.
Palabras o expresiones que aluden recursos aclaratorios por parte del filósofo, los ejemplos, analogías, metáforas, comparaciones etc... en las que se apoya el filósofo para ilustrar el nuevo significado del concepto.
palabras (adjetivos, sustantivos y verbos) o expresiones breves que aportan parcialmente significado al término porque le convienen. Forman un campo de afinidad alrededor del concepto cuyo significado buscamos;
palabras (adjetivos, sustantivos y verbos) o expresiones breves que aportan parcialmente significado al término porque no le convienen. Forman un campo de oposición alrededor del concepto cuyo significado buscamos;
palabras o expresiones que aluden a imágenes, ejemplos, analogías, metáforas en las cuales se apoya el filósofo para ilustrar el significado de sus conceptos.

AGRUPAR LAS PALABRAS
Con las palabras marcadas, se trata de proceder a agrupaciones que nos muestren de forma clara y rápida cómo contestar a la cuestión. Aunque en cada caso las estrategias de agrupación de las palabras pueden ser diferentes, te proponemos tener presentes estas reglas:
Si es posible agrupación de palabras en dos campos opuestos, el de afinidad y el de oposición, ése ha de ser el primer paso.
Si en el texto hay más de un sujeto de la enunciación (porque el autor habla de otros o porque el autor mantiene varias posiciones), es muy probable que alguna de las agrupaciones de palabras deba de tener en cuenta los distintos puntos de vista de los diferentes sujetos de la enunciación.
29/11/2004 22:13 Enlace permanente. PLATÓN

PITAGORAS -EL PROFETA DEL NÚMERO-

pitagoras2A.jpgAutor: Francesc Casadesús Artículo perteneciente a la Revista Historia de National Geographic
La vida es como los juegos olímpicos: en ellos se reúnen los atletas que compiten por la gloria y el premio; los comerciantes que venden sus productos y van detrás del beneficio, y los espectadores que quieren contemplar juegos y competiciones. Así, unos viven en pos de la fama y otros, del dinero. Pero hay otros que, como los espectadores, se dedican a la pura contemplación de la naturaleza. Ésos son los verdaderos «amantes de la sabiduría», es decir, los filósofos... De este modo, con esta parábola, explicó Pitágoras a León, tirano de Fliunte, en qué consistía aquello a lo que había dedicado su vida, la filosofía, cuando éste, extrañado ante una palabra que no había escuchado nunca, le preguntó qué era eso de ser «filósofo».
Poseedor de múltiples y variados saberes matemáticos, geométricos, astronómicos, musicales y religiosos, Pitágoras se llamaba a sí mismo «filósofo». Pero las biografías de la Antigüedad dan de Pitágoras una imagen que va mucho más allá de la tradicional de alguien que se dedica a este arte. En ellas es fácil leer prodigios como su capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo, de atravesar los cielos montado en una flecha o de recordar hasta veinte reencarnaciones anteriores. Se cuenta que al observar un barco que entraba en el puerto vaticinó que transportaba un cadáver, o que predijo con acierto terremotos y epidemias. Tan grandes eran sus facultades que llegaría a ser identificado con un dios: Apolo Hiperbóreo.
No importa que todo esto fuese increíble; lo que importa es que tales relatos transmiten una imagen fuera de lo común. Sin embargo, sigue en pie un cúmulo de preguntas: ¿quién fue realmente Pitágoras? ¿Un matemático, un geómetra, un filósofo, un sacerdote, un mago, un taumaturgo, un chamán? ¿Qué se sabe de cierto acerca de su vida?.
Pitágoras, hijo de Mnesarco, un tallador de monedas y piedras preciosas, nació en la isla de Samos, próxima a las costas de Asia Menor, entre los años 585-565 a.C. Allí debió de haber vivido hasta los 35 o 40 años, época durante la cual habría visitado a egipcios, caldeos, fenicios y a los magos persas. Quizá también visitase a tracios, árabes, judíos e indios, lo que sugiere algún contac¬to con la cultura oriental. De ahí lo variopinto de sus saberes.
Este halo de sabiduría acabó resultándole muy provechoso, aunque ello resulte paradójico con su propia definición de la filosofía como una actividad desinteresada. En efecto, Pitágoras abandonó Sarros -quizás en desacuerdo con el tirano Polícrates- y se instaló definitivamente en el sur de Italia, en la ciudad de Crotona.
Este viaje trasladó sus conocimientos del extremo oriental de la cuenca mediterránea a Occidente, imprimiendo así un cambio radical en la orientación de los intereses de la filosofía griega y, por extensión, del pensamiento occidental. Se inauguró un modo distinto de hacer filosofía, más espiritual y abstracto que el de los primeros filósofos de la natu¬raleza, como Tales, Anaximandro o Anaxímenes, que vivieron en la ciu¬dad de Mileto, en Asia Menor.

PITÁGORAS EN ITALIA
La acogida de Pitágoras en el sur de Italia fue espectacular. Se presentó en Crotona como un cosmopolita, sabio y de carácter noble, con un gran encanto personal, y su primer discurso fascinó de tal modo a sus oyentes que muchos de ellos ya no retornaron a sus casas, sino que se dedicaron a construir recintos para celebrar reuniones con regularidad, que pronto fueron multitudinarias. Hasta los ancianos gobernantes de Crotona aconsejaban a todos a que asistieran a ellas. Surgió así la escuela pitagórica. A sus concurrentes se les impusieron estrictas condiciones, entre ellas una severa ley del silencio, debida tal vez al temor de Pitágoras a divulgar y perder el control de sus conocimientos.
El más importante de estos saberes fue la introducción de la noción de la inmortalidad del alma. Los griegos postulaban que, al morir, el alma se desvanece y se retira para siempre al mundo de los muertos, al Hades. En cambio, Pitágoras sostenía que el alma pervive tras morir y que transmigra a todo tipo de cuerpos, tanto humanos como animales; el propio filósofo recordaba sus veinte reencarnaciones anteriores, hasta llegar a uno de los héroes troyanos mencionados en la ilíada, Euforbo, que hiere a Patroclo y es muerto por Menelao.

CONOCIMIENTOS SOSPECHOSOS
En cierta ocasión, al observar que un perro era maltratado por su amo, Pitágoras ordenó a éste que no lo golpeara, puesto que había reconocido la voz del alma de un amigo suyo en los aullidos del can. Para asombro de sus contemporáneos, el filósofo también solía enumerar a quien se le acercaba las vidas anteriores que su alma había experimentado. ¿Se acompañaban estas afirmaciones con acciones asombrosas que las probaran? Posiblemente.
Heródoto, por ejemplo, dice que Pitágoras tuvo en Samos un esclavo que se llamaba Zalmoxis. Liberado por su amo, Zalmoxis volvió a su patria, Tracia, y allí puso en práctica alguno de los conocimientos que había adquirido, como los relativos a la inmortalidad del alma. Para convencer a sus compatriotas, se hizo construir una habitación subterránea en la que se encerró durante tres años. Al cuarto año, y cuando los tracios lo lloraban como a un muerto, salió de ella y se presentó ante ellos como «renacido». Algo semejante cuenta Porfirio, aunque describe el hecho como una astuta treta: al llegar al sur de Italia, Pitágoras habría construido una morada subterránea y ordenado a su madre que anotase todo cuanto acontecía en una tablilla. Pasado un tiempo, al salir de la habitación demacrado y esquelético, se presentó en el ágora y explicó que venía del Hades para, a continuación, leerles todo lo que había sucedido en su ausencia.
Esto despertó sospechas acerca de sus conocimientos. Heráclito de Éfeso manifestó su desconfianza. En dos de los fragmentos de este autor se lee: «La mucha erudición no enseña la inteligencia, pues, si así fuese, se la habría enseñado a Pitágoras», y «Pitágoras, hijo de Mnesarco, practicó la investigación más que los otros hombres, y tras haber realizado una selección de escritos, obtuvo para sí una sabiduría, una erudición y una mala técnica». Es evidente que Heráclito presenta a Pitágoras no como un sabio, sino como un erudito sabelotodo y un plagiador de conocimientos ajenos que recurría a triquiñuelas.

¿SECTA O ESCUELA?
La denominada «escuela pitagórica» se asemejaría a una secta que sigue a un líder carismático. De hecho, su organización estaba muy jerarquizada; con la frase «él lo ha dicho», referida a Pitágoras, se zanjaba cualquier discusión. Se aceptaba a jóvenes e, insólitamente, a mujeres, lo que garantizaba la perpetuación interna y «familiar» del grupo.
Sus miembros se mostraban muy hostiles contra los que los abandonaban o rompían la ley del silencio. Se estableció también una distinción entre los miembros: los «matemáticos» (o «conocedores»), más dotados para el aprendizaje, y los «acusmáticos» (u «oyentes»), que recibían conocimientos más simples. Para acceder a estas categorías había que someterse a duras pruebas, y se expulsaba de inmediato a quienes no las superaban. Todo ello conformó un estilo de vida alternativo («un modo de vida pitagórico», que diría Platón), sustentado en la vida en común y en la entrega de las propiedades a la comunidad. Un lema de Pitágoras resumía este deber: «Las cosas de los amigos son comunes».
Asimismo, Pitágoras impuso una dieta vegetariana que evitara el consumo de animales, consecuente, a su vez, con su creencia de que el alma inmortal emigra a otros seres vivos. Además, para asegurar la cohesión interna, impuso unos preceptos de obligado cumplimiento entre sus seguidores, expresados mediante symbola, es decir, simbólicamente.
Uno de ellos ordenaba «abstenerse de las habas», imposición interpretada de diversas maneras: bien debido a su aspecto, porque se asemejan a los genitales, a las puertas del Hades o a un feto humano; o bien por cuestiones de salud, porque resultan indigestas, flatulentas, o porque provocan favismo, enfermedad que habría afectado al mismo Pitágoras. Tal prohibición podría impedir participar en sorteos, ya que en ellos se utilizaban habas. Además, entre otros preceptos simbólicos, Pitágoras ordenó «no remover el fuego con un cuchillo», probable alusión a no excitar la ira de los poderosos; «hacer la cama al levantarse y no dejar en ella la marca del cuerpo», posible recordatorio a estar dispuesto siempre a viajar, o «no hablar sin luz», no decir nada sin conocimiento de causa.

LAS MATEMÁTICAS Y EL TEOREMA
Se sabe muy poco sobre los trabajos matemáticos de Pitágoras, ya que no dejó nada escrito y difundió en secreto su concepción más bien mística y religiosa de los números. Para él, aritmética, geometría, astronomía, música, armonía y teología formaban una amalgama difícil de explicar desde nuestra perspectiva.
En cualquier caso, consideraba el número como el principio y la esencia de todas las cosas, el garante de la armonía del cosmos. Contribuyó a ello la constatación de que todo podía ser reducido a figuras geométricas, puntos, líneas, triángulos y cuadrados, lo que permitía establecer relaciones y cálculos numéricos de la realidad estructurada geométricamente.
En tal sentido, y aunque existen dudas acerca de su autoría (se ha dicho que lo habría aprendido en Babilonia o en Egipto), el denominado «teorema de Pitágoras» refleja muy bien su conocimiento sobre la aplicación del cálculo matemático en la geometría.
Creyó, además, que el número es el responsable del orden cósmico y del movimiento armónico de los astros. Pensaba, en definitiva, en un cosmos limitado, sometido al cálculo, fuera del cual sólo existía lo ilimitado y el caos. Llegó a esta conclusión por su observación del movimiento periódico de los astros.
Muy particularmente estableció una analogía entre los tonos y sonidos de una lira de siete cuerdas y los movimientos de los siete astros o esferas conocidos alrededor de la Tierra, que, al desplazarse, producen un sonido o música con su roce en el aire. Realizó cálculos a partir de los que se demostraba que los intervalos básicos y los tonos musicales se reducían a proporciones en las que participaban únicamente los cuatro primeros números (1:2, 3:2 y 4:3).
A partir de la constatación de que las proporciones numéricas gobiernan la música y los movimientos celestes, y rigen los cálculos de las figuras geométricas a las que son reducibles todos los cuerpos, Pitágoras concluyó que el número es el principio rector de la naturaleza. Así propició un misticismo, una religión del número.
Esto explica, por ejemplo, que Pitágoras considerara sagrado el número 10, resultado de la suma de los primeros cuatro números enteros (1, 2, 3, 4) con los que había calculado las proporciones musicales y que representaba gráficamente mediante una figura geométrica a la que denominó tetractys. Por ella juraban los pitagóricos agradeciendo a su líder el haberla descubierto: «Por el que ha descubierto la tetractys de nuestra sabiduría, fuente que posee las raíces de la eterna naturaleza».

SACERDOTE Y MAESTRO
Pitágoras, en definitiva, fue tratado por sus seguidores como un maestro, pero también como un sacerdote que conocía la estructura divina que ordena el universo. El aceptó desempeñar el papel de profeta del número, incorporando elementos doctrinales y religiosos que había aprendido de los sacerdotes egipcios y de los magos persas. Asimismo, utilizó una terminología iniciática e impuso a sus discípulos prescripciones y purificaciones que procedían de los misterios órficos, dando lugar así a una identificación entre él mismo y Orfeo. Tal relación se vio facilitada por la creencia en la transmigración de las almas que ambos compartieron y que ha originado la expresión «órfico-pitagórico». Sin duda, a Pitágoras no le desagradó sentirse un émulo de Orfeo, adorado por el dominio que la música de su lira ejercía sobre la naturaleza.
Y como Orfeo a manos de las mujeres tracias, Pitágoras tendría una muerte trágica.

LA PERSECUCIÓN
Este seductor personaje llegó a gozar de una influencia inmensa, lo que le permitió mover los hilos políticos y económicos de la sociedad itálica, hasta el punto de que fue considerado el responsable de la primera acuñación de moneda en Crotona. Además, gracias a la proliferación de la secta, extendió su dominio a las ciudades vecinas y a Sicilia. De este modo muchos pitagóricos se hicieron con el control del poder en sus respectivas ciudades.
Pero este dominio acabó despertando muchas suspicacias y envidias entre las poderosas clases aristocráticas, que lo veían como una amenaza para sus intereses políticos. A ese malestar se sumaron pronto quienes habían sido excluidos o expulsados de la escuela.
Esto explica que un ciudadano de Crotona de clase alta, Cilón, incitara a sus conciudadanos a una revuelta contra Pitágoras y su grupo. Muchos pitagóricos murieron a causa de ella y el propio Pitágoras se vio forzado a huir a la cercana Metaponto, donde, refugiado en el templo de las Musas, habría muerto de hambre. Otras fuentes cuentan, sin embargo, que Pitágoras murió al ser atrapado cuando en su huida se topó con un campo de habas que no se atrevió a atravesar.
Su muerte representó un duro golpe para sus seguidores, muchos de los cuales emigraron a Grecia. No obstante, la férrea estructura familiar de la secta permitió a los supervivientes salvar la filosofía pitagórica de la catástrofe. Esa fidelidad al maestro, transmitida de padres a hijos, es la que, a través de más de 2.500 años, acabó conformando la fabulosa leyenda de Pitágoras que ha llegado hasta hoy.

ENSAYOS
• Vida de Pitágoras Porfirio. Editorial Gredos, Madrid, 1987
• Vida pitagórica lámblico.Editorial Gredos, 2003
• Historia de la filosofa griega W K. C. Guthrie. Editorial Gredos, Madrid, 1984

INTERNET
Pitágoras y los pitagóricos
Pitágoras
23/11/2004 00:19 Enlace permanente. PLATÓN

CUESTIONES PLATÓN CAPS. 1-5

parmeni4.jpg• ¿Cuál es nuestro estado de acuerdo al conocimiento o a la carencia de él?
• ¿Por qué Platón nos compara con prisioneros? ¿Prisioneros de qué?
• ¿Es la vida un conjunto de engaños, tal y como señala el mito de la caverna o tan solo un conjunto de prejuicios de Platón?
• ¿Dónde tendría que estar el criterio que estableciera la verdad del mundo? ¿Y quién sería el que tendría que decirlo?
• ¿Somos prisioneros de la ignorancia? ¿Cómo podemos saber que existe otro mundo diferente al de la ignorancia y que es el mundo de la verdad? ¿Por qué tiene que ser así?
• ¿Por qué el prisionero querría aferrarse a lo que ve en el fondo de la caverna y no mirar a los objetos que se le mostraban como más verdaderos?
• Si desde el origen de la humanidad los hombres han vivido en la ignorancia (fondo de la caverna), ¿cómo puede haberse producido que alguien haya tenido la curiosidad de salir a averiguar lo que había fuera? Y si hemos sido, desde niños, obligados a vivir en la caverna, ¿quién nos ha obligado a ello sin que nadie pueda resistirse a ese poder?
• ¿Qué simbolizan las sombras? ¿Qué el sol?
• ¿Por qué razones se creen los prisioneros que viven en la verdad?
• Intenta describir la relación que existe entre un objeto y su sombra.
• Explica la metáfora: «... una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas» (516a).
• ¿Qué significa que «el sol» es la causa de todo lo que se ve? (516b).
• El prisionero que sale de la caverna, ¿se convierte en filósofo? ¿Qué son, entonces, los que siguen encadenados? ¿Por qué un filósofo alcanza la felicidad? ¿Desprecia el filósofo a los demás hombres porque no son como él?
• ¿Es cierta la afirmación de que un filósofo tiene que figurar como un ser torpe frente a los asuntos humanos? ¿Serviría el criterio «torpeza» para saber si alguien es filósofo o no lo es?
• Haz una exposición del pensamiento de los educadores del siglo V a.C. (los sofistas) y compárala con la filosofía propuesta por Sócrates, maestro de Platón.
• ¿Qué significa que el «ojo ya tiene visión pero que no mira hacia donde debe»? (518d).
• Identifica en la sección IV el pasaje que hace referencia al innatismo.
• ¿Por qué razón «ni los ineducados y apartados de la verdad son jamás aptos para gobernar una ciudad»? (519c). ¿Se puede hoy gobernar una ciudad o una república si no se tiene educación?
• Parece que, según Platón, fa ¡:-:sticia de una ciudad es que todos los ciudadanos repartan sus beneficios entre sí (inicio de la sección V) y que nadie tiene que tener privilegios sobre los demás. ¿Es eso justo? ¿Aunque se tenga que hacer a la fuerza? ¿Puede haber justicia sin libertad?
• ¿Cuáles son las obligaciones de quien ya ha descubierto la verdad y conocido las ideas? ¿Por qué razón no puede eludir sus obligaciones?
• Haz una descripción de los intereses materiales de los filósofos una vez estuvieran instalados como gobernantes.
• Platón habla de que el gobernante gobernaría por obligación y no por gusto, ¿por qué ahora los políticos luchan tanto entre sí para llegar al poder pareciendo que más que una obligación es un gusto?
• Platón habla de que hay quienes van a la política aspirando a hacerse ricos. ¿Ocurre así en la actualidad?
• ¿Sirve..el conocimiento de la verdad para lograr la justicia? Si conocimiento y justicia se identifican, ¿entonces sin conocimiento verdadero no puede haber justicia?
• ¿Juega el filósofo actual algún papel político en la sociedad?
• ¿Cómo evaluarías la justicia en Platón, justa o injusta?
• ¿Qué crees que es la justicia? ¿Tenemos un sentimiento «natural» de justicia?
• ¿Es posible que la verdad y la justicia sean el objetivo del mundo político en el que vivimos?
• ¿Qué opinaría Platón de los partidos políticos y del parlamentarismo en general?
• ¿Son compatibles verdad y justicia en la política real de hoy día si ya no lo era en la época de Platón?
• ¿Tiene que ser un filósofo, o un intelectual, el dirigente de la sociedad o tiene que ser un técnico en cuestiones políticas?
• ¿Se puede juzgar con categorías y valores del siglo XX un pensamiento social con casi dos mil quinientos años de antigüedad?
• ¿Tiene influencia en el mundo actual la filosofía política de Platón?

TEMAS DE REDACCIÓN
• Señala la relación que existe entre el mundo de las ideas y el conocimiento verdadero.
• Explica el mito de la caverna en relación a la teoría de las ideas (ser y conocer).
• Según Platón, ¿qué es la verdad? Razona si su idea de verdad tiene sentido para nuestro mundo moderno. ¿Varían los conceptos de verdad de acuerdo con los tiempos y las modas intelectuales?
• Los móviles de la política.
• La misión del filósofo en relación a la vida.
• Mundo sensible y mundo inteligible.
• El estado justo y la educación.
• El conocimiento de la verdad y la justicia.
20/11/2004 20:53 Enlace permanente. PLATÓN

LA JUSTICIA SEGÚN PLATÓN

estatua.jpgAl presentar su programa político, Platón se interesa también por la vida de cada persona individual. Al principio de La república, el personaje de Sócrates se pregunta, “¿qué es la justicia?”. La palabra justicia es, sin embargo, una pobre traducción de la palabra griega dikaisuné. Esta palabra abarca, tanto la moral individual, como la colectiva y se refiere, en consecuencia, al modo más recto de vivir, tanto del individuo, como de la sociedad en su conjunto. Al preguntarse qué es la justicia, Sócrates trata de abordar la cuestión más amplia de los derechos y obligaciones, del papel del individuo en la sociedad. Se trata de preguntas muy profundas e importantes, tan vigentes hoy, como lo eran en la época de Platón ¿Por qué debo ser bueno? ¿Qué le debo al estado y qué me debe éste a mí? ¿Qué se entiende por buena conducta?. En La república, lo público y lo individual están fundidos, puesto que la mente del individuo se forma a través del sistema político. Simplemente, Platón conoce muy bien la importancia del entorno en la formación del carácter.
Polemarco y la justicia tradicional
En La república, Platón, a través del personaje de Sócrates, comienza preguntando a Polemarco qué es la justicia. Polemarco, hombre formado en las tradiciones y convencionalismos de su época, busca la respuesta en los textos tradicionales y en los venerados poetas de su tiempo. Cita al poeta Simónides, quien afirmaba que había que dar a cada hombre lo que se merece. Esto es, en esencia, el tradicional `ojo por ojo': si alguien nos hace bien, le devolveremos bien; si alguien nos hace mal, paguémosle con la misma moneda. Ésta es la respuesta de Sócrates:
• Sócrates se pregunta si puede ser bueno hacer daño a alguien. Mucho antes de que Gandhi afirmara que el ojo por ojo sólo serviría para dejar ciego al mundo, Platón ya se cuestionaba si se podría levantar alguna clase de moral sobre la base de la venganza. Desde luego, puede resultar útil, pero no por ello es moralmente correcto.
• Sócrates habla de que toda persona posee lo que él llamaba areté, que puede traducirse como 'virtud' o `cualidad'. Señalaba que, si herimos a un caballo le haremos menos precioso y esto puede aplicarse igualmente a las personas. Maltratar a alguien no le hará mejor persona, sino que, por el contrario, le hará ser peor.
• Sócrates establece entonces una acertada analogía. Compara al gobernante con un médico, un símil que Platón utiliza extensamente en La república. El médico hace un juramento hipocrático: no hacer mal' ¿No debería aplicarse también a los gobernantes?.
• Para que un estado sea moral, debe ser capaz de extraer las cualida¬des morales de cada individuo. Aquí, Platón nos presenta también su programa educativo: no se puede obligar a nadie a ser bueno, a ser virtuoso (arete); se debe enseñar, para sacar a la luz las cualidades individuales de cada uno. La enseñanza es un proceso, no algo que se impone al individuo, y esto se consigue esencialmente mediante el método socrático.
• En consecuencia, ¿Puede considerarse recto (es decir, justo) rebajar las virtudes específicas (arete) del individuo? El estado, en su papel de educador, tiene mucho que perder si intimida a sus ciudadanos para ser virtuosos.

Trasímaco y su cínica idea de justicia
Habiendo quedado Polemarco en silencio, el personaje de Trasímaco expone su radical y poco corriente idea de la justicia. Trasímaco, sofista y experimentado maestro, fue un personaje real. No creía en la existencia de verdades eternas, y consideraba que las creencias y los valores dependían del tiempo y del lugar en que nos tocara vivir. Como buen relativista, niega las tradiciones. En este sentido, Trasímaco puede considerarse el opuesto de Polemarco. La premisa de Trasímaco es: el poder es justicia. No hay un concepto eterno de la justicia, sólo la ley del poder. Son los gobernantes quienes definen la justicia, pues son ellos quienes detentan el poder. De hecho, Trasímaco va aún más lejos, al añadir una segunda premisa: el que es injusto, es más feliz. Trasímaco nos presenta la imagen de un `superhombre': una figura fuerte, que dicta sus normas, establece sus propios valores y desafía la moral establecida. En consecuencia, el hombre injusto no sólo es más feliz, sino que también tiene más éxito.
Este cínico concepto de la justicia es, sin embargo, muy atractivo, y era importante para Platón refutarlo, pues la consecuencia es una sociedad carente de normas morales e interesada, exclusivamente, en la búsqueda del poder y de la felicidad ¿Cómo responde el personaje de Sócrates?
• Sócrates vuelve a la analogía con el médico. El primer interés del médico es hacia su paciente. Admitido esto, el médico ejerce su autoridad sobre el cuerpo del paciente, la autoridad que le conceden sus conocimientos, pero no lo hace para su propio y exclusivo beneficio. Recordemos el juramento hipocrático: procurar el bien del paciente.
• ¿Por qué, se pregunta Sócrates, no ha de ser el político tan profesional como el médico? La medicina posee conocimientos, es una ciencia, y los médicos la practican por el interés común ¿Por qué no puede haber una ciencia política?
• Platón sugiere que es posible el mismo profesionalismo en la política que en la medicina. La política no sería sólo materia de opinión, sino de conocimiento. Es posible convertir la política en una profesión noble.
• Platón afirma sólo que los políticos podrían ser como los médicos, no que lo sean. Toda la argumentación de Platón se basa sobre la creencia en la existencia de modelos universales y eternos (las formas). La práctica política y, por tanto, el recto proceder, la justicia, puede basarse en el conocimiento, no en la opinión, y si los gobernantes poseen ese conocimiento, pueden usarlo sabiamente por el bien común. Platón hace referencia a la ciencia, o sabiduría del médico, mediante la palabra techné. De la misma forma que un médico posee una techné para sanar, o el carpintero para fabricar muebles, el político tiene techné para gobernar.

Glaucón y el mito de Giges
El siguiente en entrar en escena es Glaucón, uno de los hermanos de Platón. Glaucón también es sofista, aunque algo más moderado que Trasímaco. Siente cierta afinidad por los puntos de vista expuestos por Sócrates, pero no le parecen completamente satisfactorios. En vez de presentar un ataque frontal y dogmático contra Sócrates, tal como lo había hecho Trasímaco, prefiere adoptar el papel de abogado del diablo, con la intención de pulir los argumentos expuestos hasta ahora y hacer una serie de proposiciones. Glaucón afirma que, lo primero que debemos hacer es comprender los orígenes de la justicia, antes de intentar determinar su naturaleza.
Glaucón rechaza las afirmaciones de Polemarco; nuestra idea de la justicia no viene de los dioses o de un reino eterno. Por el contrario, nos presenta la idea de un contrato social: en sus orígenes, el hombre formó las primeras sociedades, y se llegó a un acuerdo para establecer normas morales como protección. Se buscaba la justicia, no porque fuera una verdad eterna, sino porque resultaba conveniente para el bien común; proporcionaba seguridad y protección. El individuo obedece las normas por miedo, pues sabe que, si no lo hace, puede ser perseguido y castigado. La justicia es, entonces, un compromiso entre lo que deseamos (incumplir la ley y eludir el castigo) y lo que no deseamos ( sufrir la injusticia, sin remedio posible).
Glaucón expone una opinión sobre la condición humana no muy diferente de la expresada por Trasímaco: está en la condición humana ser egoísta, y la buena conducta no es más que un acto egoísta, ya que somos conscientes de la conveniencia de mantener el orden social. Aunque esto nos pueda parecer un acto de altruismo, el individuo ¡obrará injustamente si puede salir impune!.
Ser bueno, según Glaucón, va contra la esencia de la naturaleza humana. Para demostrarlo, Glaucón apela al mito de Giges: un día, mientras Giges, pastor al servicio del rey de Lidia, cuidaba del rebaño, un terremoto abrió una profunda brecha en la tierra. El pastor descendió hasta lo profundo de la grieta, donde halló, entre otras muchas cosas, un cadáver, del que tomó un anillo que éste llevaba en un dedo. Al encontrarse con unos pastores, compañeros suyos, estaba jugueteando con el anillo en el dedo cuando, de pronto, se dio cuenta de que sus compañeros estaban hablando de él como si no estuviera allí presente. Finalmente, comprendió que, girando el anillo de determinado modo, se volvía invisible. Al darse cuenta del poder que esto le otorgaba, Giges lo utilizó para seducir a la reina, asesinar al rey y ocupar el trono.

Glaucón pide a Sócrates que imagine la existencia de dos anillos con tales propiedades; uno para un hombre que se comporta ilícitamente, y otro para un hombre que siempre obra con justicia. En este experimento, se pregunta Glaucón, ¿sería capaz el segundo de resistir la tentación de aprovecharse de las ventajas que le daría el anillo? ¿Si pudiera robar en el mercado, asesinar sin ser descubierto y actuar como un dios, no se comportaría igual que el hombre injusto y, por tanto, dejarían de distinguirse? El hombre justo descubrirá pronto que la injusticia es la opción más ventajosa.

EL ALMA DEL ESTADO
Platón debe demostrar ahora que es preferible la justicia; no porque nos pueda reportar beneficios, éxito y bienes materiales, sino porque es buena en sí misma. En otras palabras, la naturaleza del hombre, su verdadera alma, es ser justo. Llegados a este punto, Platón plantea su propuesta de un estado ideal, su `república'. Porque, afirma, para entender el alma individual debemos entender el alma del estado, que es su extensión jurídica. Como la justicia es una característica, tanto del individuo como de la sociedad, nos será de ayuda, sostiene Sócrates, mirar primero hacia el estado -lo que sería como mirar la justicia a través de una lente de aumento- y, después, buscar algo semejante a escala individual.
Sócrates coincide con Glaucón en que existe `algo de Giges' en todos nosotros, pero también una gran capacidad para la razón y la bondad. Si algunos individuos se comportan como Giges no es por su propia naturaleza, sino porque la sociedad les ha hecho ser así.
Lo que Platón trata de mostrar es que, para que el hombre sea fiel a sí mismo, para ser capaz de ejercer su verdadera areté, debe ser alentado por el estado, su educador. Lo que falla es la sociedad ateniense, por producir individuos que sólo persiguen su propio beneficio, mientras que el `estado natural' sería aquel que permitiera al hombre comportarse conforme a su naturaleza: autodisciplina por el dominio de la razón. Atenas es una ciudad corrupta y debe purificarse mediante tres olas de cambios que barran el viejo sistema.
17/11/2004 20:35 Enlace permanente. PLATÓN

EDUCAR A LA CLASE DIRIGENTE

puenteso.jpgAutor: David J. Melling Libro "Introducción a Platón" Págs. 130-145
Los ciudadanos del Estado ideal deberán distinguirse por sus capacidades y disposiciones naturales, y se especia¬lizarán en trabajos para los que están por naturaleza bien dotados. Los miembros de la clase de los guardianes necesitan un carácter dotado de especiales atributos si han de actuar eficientemente y han de mantener la estabilidad de la sociedad. Tanto los jefes como los ayudantes deben ser valientes y decididos, y desarrollar un compromiso de entrega total al bienestar de todos sus conciudadanos. Jefes y auxiliares por igual deben ser hombres y mujeres virtuosos. Para Platón, los hombres y las mujeres se hacen virtuosos sólo si tienen una visión correcta sobre qué es lo correcto y qué lo incorrecto, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo sabio y lo estúpido. Una conducta virtuosa existe sólo cuando se basa en un conocimiento verdadero o en una correcta opinión. La adquisición de unos puntos de vista honestos necesita un sistema educativo eficaz para inculcar y desarrollar esos puntos de vista.
El método educativo propuesto en la República se basa en la concepción que Platón tiene de la psicología humana y en su análisis de la estructura de la personalidad humana. El contenido del sistema educativo se deriva de su concepción teórica de la naturaleza última de la realidad y de la escala cognoscitiva por la que es posible ascender desde el mundo de la ilusión de las imágenes hasta la intuición del bien en sí mismo. El objetivo de la educación que prescriben los guardianes tiene dos caras: el desarrollo físico, moral e intelectual del individuo y la creación de una clase de jefes y auxiliares que posean las cualidades personales, las capacidades físicas y mentales, las actitudes y disposiciones las destrezas y el conocimiento que se requieren para ejecutar las órdenes de los guardianes. La educación de quienes han de gobernar y guardar el Estado es demasiado importante para dejarla, como en la Atenas de Platón, a la iniciativa privada y a una decisión personal; hay que establecer un sistema estatal. Un sistema estatal existía en Esparta y algunos detalles de dicho sistema encuentran eco en el sistema que se hace proponer a Sócrates: el sistema educativo en el Estado ideal mantiene, sin embargo, en su espíritu profundas diferencias con el sistema de Esparta.
Los niños de la clase de los guardianes siguen un curriculum de tres disciplinas, música, gimnasia y matemáticas. El éxito en el desarrollo del carácter del niño depende de que se mantenga el equilibrio entre estas tres disciplinas del currículo.

a) Mousiké: artes liberales

Platón pensaba que las artes literarias, visuales y musicales tienen un poder inmenso para configurar y formar el carácter. Tienen, en consecuencia, un importante papel que desempeñar en la educación. Los relatos, canciones, poemas, representaciones teatrales, la música instrumental, y las obras de arte visuales no son meros objetos de interés estético; están llenas de significación, expresan ideas, valores y emociones. Exponer a un niño a una colección de obras de arte literarias, musicales y visuales elegida al azar es una locura pedagógica; equivale a exponer la mente del niño a la influencia formativa de una serie desordenada de ideas, valores y emociones que resultan tanto más poderosos si tenemos en cuenta el atractivo y el encanto de las obras de arte. Un sistema educativo correcto implica seleccionar muy cuidadosa¬mente las obras de arte que habrán de exponerse a los niños.
Los relatos son de gran importancia para los niños. En época de Platón, los niños de Atenas habían de vérselas con un denso programa de mitos y leyendas, sobre todo de relatos basados en los poemas de Homero y de Hesíodo. El sistema educativo que se propone para los guardianes implica el rechazo de la práctica totalidad del corpus homérico y hesiódico: las mentiras sobre la divinidad no son aconsejables como material educativo.
Platón insiste en que los relatos sobre dioses y héroes deben ser verídicos: la divinidad es perfecta, inmutable, profundamente verídica. Los relatos sobre la inmoralidad de los dioses, sobre dioses que adoptan cambios de actitud y que son ladrones, mentirosos y adúlteros no tienen cabida en la educación. Al argumentar así, Platón está siguiendo los pasos de Jenófanes y Heráclito; ambos fueron sumamente críticos con los estúpidos relatos que se contaban sobre los dioses. Algunos intérpretes de mitos han intentado defenderse de estas críticas recurriendo a interpretarlos mediante elaboradas alegorías que les proporcionaban un significado aceptable. Platón rechaza aceptar que la existencia de tales interpretaciones justifique el empleo de los mitos y leyendas que él condena. El propio relato tiene el poder de influir sobre el niño, independientemente de la interpretación que se le dé.
Los relatos que se utilizan en la educación de los niños deben tener un apropiado contenido moral. No deben socavar el desarrollo moral del niño con representacio¬nes de dioses y héroes que dan rienda suelta a una conducta inmoral; no deben enseñar que el obrar mal sea una fuente de felicidad, ni que una conducta virtuosa conduzca a la desgracia. Deben alentar una conducta virtuosa. Los relatos en los que se estimula el fraude, la cobardía, la intemperancia o la injusticia deben ser eliminados junto con aquellos relatos que estimulan una excesiva frivolidad.
En el caso de las representaciones dramáticas se precisa la mayor cautela; malo es que al representar un papel se le pida a uno ser, por así decirlo, dos personas a la vez; pero si además el papel implica representar acciones moralmente indignas, con ello se pone en peligro la salud moral del actor. Es permisible representar el papel de un personaje moralmente superior y dramatizar sus buenas acciones; en caso contrario las representaciones no tienen valor educativo, y la narra¬ción deberá sustituir a la representación dramática en todos los demás casos.
La poesía, la canción y la música tienen también importancia en el desarrollo del carácter. La endecha y la elegía, sin embargo, carecen de valor educativo, ni tampoco lo tiene ninguna forma de música que conduz¬ca a la autocomplacencia, laxitud, holgazanería, o al ebrio abandono del autocontrol. Estamos educando a guerreros y gobernantes, no a gente sensual y voluptuosa. Debemos preferir los tonos más recatados y sobrios de la lira a las más salvajes emociones de la flauta. El vigor marcial del modo musical dorio y la austera belleza del frigio nos proporcionarán el conjun¬to total de melodías que necesitamos; son indeseables para el sistema educativo estos cuatro modos: las cualidades melancólicas del mixolidio e hiperlidio y la febril sensualidad del jonio y del lidio.
Durante su desarrollo el niño deberá estar rodeado de objetos que encarnen y expresen el orden, la armonía y la belleza. De esta manera, los propios sentidos se transforman en un medio de educación moral e intelectual. El joven aprendiz de guardián adquiere así un gusto por el orden, la armonía y la proporción. Una apreciación de la belleza suficientemente desarrollada es en sí misma moralmente bastante educativa. La bondad y la belleza son, en última instancia, una misma cosa.
Una educación basada en la verdad, el orden y la armonía no sólo contribuye al desarrollo de una conducta virtuosa, una apreciación estética y un pensamiento racional: también proporciona al futuro guardián la capacidad de discernir aquellas cualidades de la belleza física, moral e intelectual que hacen que otra persona le considere como un amigo valioso. La amistad es tanto una parte de la educación como uno de sus objetivos: «el amor superior es el amor por el orden y la belleza de una manera autocontrolada y civilizada» (403 a). La belleza de carácter nos atrae, incluso si va unida a defectos físicos. El amor que se basa en el discernimiento de las buenas cualidades de otras personas puede expresarse por sí, mismo mediante el afecto físico, pero no se le debe consentir que degenere en libertinaje sexual. El desenfreno sexual conduce a los excesos del sensualismo a un hedonismo desenfrenado absolutamente impropio de la formación del carácter de los jóvenes guerreros y gobernantes. La base de la auténtica amistad no es otra que aquel amor de la belleza que es el contenido y fin de una educación liberal.

b) Gymnastiké: entrenamiento físico

El carácter equilibrado que precisa un miembro de la clase de los guardianes no puede lograrse solamente con una educación literaria, musical y artística; también se necesita una educación física que actúe como contrapeso y equilibrio. Los jóvenes guardianes deben entrenarse para alcanzar un alto nivel de destreza atlética, y de modo específico deberán someterse a un entrenamiento que los prepare para la guerra.
El entrenamiento físico que se administre a los jóvenes guardianes deberá ser simple y directo, destinado a proporcionar un buen estado de salud física. No es necesaria una dieta refinada, ni suculentos alimentos, ni elegantes reposterías. Los jóvenes deben estar preparados para las privaciones que soportarán en el campo, y no habituarse al desenfreno y al escuchimizamiento.
Se hace a Sócrates defender que la función del doctor y del jurista debe ser promover y mantener la salud donde ya existe, no la de intentar crearla donde no hay.
La práctica médica y el sistema de justicia que debes establecer como leyes en los Estados procurarán tratamiento a quienes estén bien formados en cuerpo y alma; en cuanto al resto, a aquellos que tienen cuerpos que no están sanos se les dejará morir, y a aquellos cuyas almas no están sanas y sin posibilidad de cura se les condenará a morir (409e¬410).

La medicina y la justicia deberán promover la buena salud y prevenir la enfermedad. Al menos en lo que concierne a la clase de los guardianes ello debería ser posible, ya que el régimen educativo a que se someten se ha diseñado para evitar la enfermedad a la que con tanta facilidad conduce un tipo de vida de lujo. Su educación es catártica: los purga de la influencia que pudiera dejar sobre su carácter la visión de riquezas materiales.
Además de un régimen sencillo y un entrenamiento físico recio como medio de preparar a los jóvenes guardianes para la ejecución de sus cometidos, Sócrates añade un nuevo detalle: incluso mientras son niños deben habituarse a contemplar enfrentamientos militares cuando los hay y aprender mediante observación la realidad de su puesto en la sociedad.

c) Matemáticas

El estudio de las matemáticas proporciona a los guardianes las bases de su educación superior. Las matemáticas proporcionan un excelente entrenamiento al pensamiento racional; explora el modelo de las relaciones numérica y cuantitativamente inteligibles. Son la puerta de acceso para el mundo de las formas y del verdadero conocimiento.
Las ciencias matemáticas que los guardianes estudiarán son la aritmética, las geometrías plana y sólida, la astronomía y la armonía. La inclusión de las dos últimas no debe inducirnos a confusión: Platón se interesa por los aspectos abstractos y matemáticos de la astronomía y de la armonía, no por los de las ciencias experimentales.
Los primeros pasos de la educación matemática deben empezar en la niñez, no como obligación, sino por medio de juegos educativos. Cuando los jóvenes guardianes se dedican de lleno a un exigente programa de entrenamiento físico a los diecisiete o dieciocho años, los estudios matemáticos quedarán a un lado. A los veinte años los jóvenes guardianes pasarán unas pruebas para ver si poseen aptitudes para los niveles superiores de educación.
Los estudios de matemáticas del curriculum proporcionan al estudiante un conocimiento de las realidades eternas, de los modelos inalterables de las relaciones. Los estudios matemáticos que cursan los jóvenes guardianes pretenden conducirles mediante el uso de diagramas visibles a razonamientos puramente abstractos sobre los números, figuras, movimiento y proporción. Las matemáticas ponen en relación el mundo de los sentidos con el mundo de las formas: comenzamos estudiando diagramas y terminamos infiriendo la naturaleza de las relaciones matemáticas que nos proporcionan un conocimiento de las formas matemáticas. Tal conocimiento es válido por sí mismo, y el estudio de las matemáticas es un eficaz mecanismo educativo. Sócrates también subraya que las matemáticas son un estudio de importancia para el personal militar.
El modelo de educación que se hace a Sócrates prescribir para los jóvenes guardianes está diseñado específicamente para asegurarles que no van a sufrir la laxitud moral y la debilidad física endémica de un estado de lujo. Un rígido control de los relatos, de la poesía, de la música y de los aparatos que ejercen influencia sobre los jóvenes guardianes es totalmente esencial, en tanto que el estilo de vida de la tercera clase va a presentar serias tentaciones a cualquier guardián cuyo desarrollo moral se haya contaminado al exponerse a las corruptoras influencias de canciones melancólicas, leyendas estú¬pidas y mitos sobre la inmoralidad divina o la voluptuosa música de las flautas. Durante su niñez y su juventud los guardianes necesitan un programa educativo de los que propone Sócrates con vistas a protegerlos de los peligros inherentes al grado de lujo autorizado en el Estado ideal. El sistema educativo es un sistema estatal: lo han organizado y lo mantienen los gobernantes para servir a las necesidades políticas del Estado; es una parte del sistema de reproducción de clases de los guardianes. Cualquier interferencia con el sistema educativo sería de consecuencias desastrosas para la estabilidad constitucional del Estado.
La descripción de la educación general de la clase de los guardianes desarrolla la metáfora terapéutica descrita en el Gorgias. Platón se debate entre la visión del Estado ideal como una comunidad terapéutica que posee en su sistema legal y educativo los medios para inculcar la salud física y moral y el hecho que todos los estados existentes se veían envueltos por una deprimente diversidad de enfermedades morales y políticas. Tal y como existe, el Estado es una calamidad, pero debería y podría ser un campo de entrenamiento para la virtud; sus leyes, un sistema de educación moral, y su constitución, la expresión de la justicia en términos de orden social.
En los libros VIII y IX de la República, Platón presenta los modelos de degeneración que conducen a las formas degradadas de la constitución política: la timarquía, la oligocracia, la democracia y la tiranía. Resulta significativo que la descripción que nos proporciona de los orígenes de la timarquía, el primero y más benigno grado de degeneración política, se basa en un defecto de educación de la clase dirigente. Si la educación de los gobernantes concede excesiva importancia al entrenamiento físico e inculca en ellos una actitud demasiado belicista, entonces la clase dirigente se dividirá entre sí y el poder político irá a caer a manos de los grupos agresivos, amantes del honor. A medida que envejezcan, los gobernantes de un estado timocrático desarrollarán un gusto cada vez mayor por la riqueza y el lujo. Cuando las riquezas se convierten en el objeto del interés político, la timocracia viene a ser sustituida por una oligarquía de plutócratas. En la oligarquía ya se han esfumado los últimos vestigios del Estado real: la oligarquía no es un Estado sino dos: una ciudad de los ricos dominando a la ciudad de los pobres. Cuando una codicia desmesurada desestabiliza el estado oligárquico, surge la guerra entre las clases del Estado; cuando el pobre desbanca al rico, aparece la democracia. En una democracia cada ciudadano es su propio gobernante; el estado democrático no posee una política consistente, ni un sistema eficaz de leyes. Cuando surge un hombre capaz de persuadir a la masa del pueblo para que le elijan a él como líder contra las clases más adineradas que continuamente buscan el restablecimiento de la oligarquía y la clase de zánganos que emplean todo su tiempo jugando a la política, aparece la tiranía, que es la peor de todas las formas de gobierno que ahora afectan al Estado.
La descripción que hace Platón de la degeneración del Estado se basa en el daño psicológico que le infligen los defectos del sistema educativo. El sistema educativo es una parte esencial de la estructura constitucional del Estado ideal. Resulta esencial por razones psicológicas: una vez que se ha autorizado la presencia del lujo en el Estado, se hace esencial que un cuidadosísimo programa educativo asegure que la clase de los guardianes adquiera una estabilidad psicológica, una firmeza y un equilibrio de carácter y la correcta proporción entre los elementos de la personalidad.
El filósofo gobernante es un hombre o una mujer cuya personalidad se halla bajo el gobierno del intelecto (nous): el tirano, en cambio, se halla dominado no sólo por el apetito (epithymía), sino por el más abyecto y más ingobernable aspecto del apetito, el eros.
Los primeros niveles de educación pueden ser suficientes por sí mismos para proporcionar al Estado los guerreros en los que confiar, pero no serán adecuados para la educación de los gobernantes. El primer nivel educativo proporcionará una educación liberal básica, un sano entrenamiento físico y una educación matemática básica, y desarrollará el carácter de los jóvenes guardianes de manera que puedan desempeñar sus funciones. Los gobernantes necesitan ir más allá de la opinión acertada suficiente para practicar la virtud, hasta llegar al genuino conocimiento de la naturaleza de los valores: en el caso de los más altos gobernantes, al conocimiento del bien mismo, si es que se pretende mantener el orden social y la vigencia de unas leyes correctas. La educación básica matemática debe ampliarse y desarrollarse a fin de hacer capaces a los gobernantes de comprender algo de los últimos modelos de la realidad.
Quienes a los veinte años dan muestras de aptitud para continuar, emprenden estudios superiores. Tienen que estudiar la interconexión de las materias que estudiaron cuando eran niños. Han adquirido una visión amplia a partir de las informaciones de sus estudios literarios, culturales y matemáticos; el conjunto de elementos de información que poseen debe ahora ser sintetizado y puesto en orden, de suerte que puedan alcanzar una visión de conjunto del corpus de información con que cuentan. Sus estudios se extenderán más allá de las interrelaciones meramente horizontales de los diversos cuerpos de información que han adquirido para explorar la relación existente entre lo que ellos han aprendido y la realidad. El éxito o el fracaso de los estudiantes en estos estudios supondrán la comprobación de sus capacidades para el estudio de la dialéctica.
Platón no ofrece ninguna información de exactamente qué es lo que se incluye en este grado inicial de estudios superiores: será suficiente con ocupar a los jóvenes futuros gobernantes en un sólido curriculum de diez años. Tal vez tengamos que ver a los estudiantes aprendiendo con unos tutores que han progresado enormemente en el estudio de la dialéctica, que puedan explicarles sobre la estructura del mundo inteligible todo cuanto pueda ser asimilado por unos alumnos que aún no han adquirido las destrezas del razonamiento dialéctico que habrán de elevarlos al conocimiento de la idea del bien. Tal vez también desarrollen sus estudios de ciencias matemáticas hasta alcanzar un nivel cada vez superior. Presumiblemente, los niveles más elevados en ciencias matemáticas conducen a la contemplación de teoremas de carácter extremadamente general que capacitan a los estudiantes para abarcar amplios campos de conocimiento matemático. Sin duda, en este estadio inicial de educación superior los estudiantes serán «inducidos» a practicar formas de razonamiento totalmente desconocidas en los niveles inferiores de estudio.
Hemos de suponer que los estudiantes de provecho se ocuparán de asuntos prácticos al mismo tiempo que del estudio. A los treinta años tendrá lugar un posterior proceso de selección: quienes hayan sido más asiduos en el cumplimiento de sus obligaciones y se hayan dedicado con mayor afán a cursar sus estudios, quienes hayan llevado a cabo las mejores demostraciones en los enfrentamientos, serán elegidos para estudiar dialéctica.
Qué entiende Platón en la República por dialéctica es algo difícil de precisar. En los diálogos de primera época está claro que la dialéctica es idéntica formalmente a la erística. El empleo de preguntas continuas de modo sistemático para reducir al ponente de una tesis a caer en sus propias contradicciones se llama erística; los tediosos acróbatas de la palabra Eutidemo y Dionisiodoro proporcionan en el Eutidemo una penosa exhibición de erística en su especie más necia y vacua. El empleo de preguntas continuas de modo sistemático para someter una aseveración a una prueba de consistencia se llama dialéctica. El Sócrates de los diálogos de primera época muestra cuánta efectividad puede proporcionar este test de preguntas dialécticas, y qué amplitud de puntos de vista pueden generar estas preguntas dialécticas. Formalmente no se pueden distinguir los modelos de preguntas usados por Eutidemo y Dionisiodoro y por Sócrates.
El Menón, a ojos de Platón, ha demostrado que el método de preguntas sistemáticas puede conducir desde la más salvaje ignorancia a la correcta opinión, y finalmente al conocimiento. Sea cual sea la naturaleza de la dialéctica que estudian los gobernantes, no puede identificarse totalmente con la dialéctica de los diálogos de primera época ni con el método de preguntas del Menón. En la República, la dialéctica conduce al conocimiento de las formas, y en última instancia al conocimiento de la forma del bien, y de ahí a las conclusiones que pueden extraerse a la luz del conocimiento del bien que los gobernantes han adquirido. La dialéctica en los diálogos de primera época y el método de preguntas sistemáticas del Menón no desempeñan esa función.
No es probable, sin embargo, que la dialéctica que estudian los gobernantes carezca por completo de relación con la dialéctica de los diálogos de primera época. El comentario que Sócrates hace sobre los efectos no deseables que el estudio de la dialéctica puede ejercer sobre los jóvenes carece de objetivo si la dialéctica a la que se refiere no resulta familiar para los lectores de Platón.
El método de la dialéctica -viene a decir Sócrates ¬es cambiar las hipótesis o postulados. Emplea únicamente la razón, sin ayuda de los sentidos, y es la vía para alcanzar el conocimiento del bien mismo. Y como el bien mismo es el principio de la inteligibilidad en virtud de la cual se hacen cognoscibles las formas, el practicante del método dialéctico que alcanza éxito y logra el conocimiento del bien llega a ser tan sólo capaz de alcanzar una visión sinóptica del conjunto del reino de lo inteligible.
La dialéctica comienza donde acaban las matemáticas: comienza con unas tesis teóricas derivadas como conclu¬siones de un proceso de una deducción hipotética; las somete, pues, a preguntas de carácter sistemático en busca de los principios que las subrayan y que son su fundamento. Repetirá sistemáticamente estas preguntas de carácter intelectual, tratando los principios así descubiertos como hipótesis, y buscará el mayor número de principios básicos en los que a su vez aquellos se fundamentan. Continuará así hasta que el practicante del método dialéctico descubra los primeros principios que son la base de toda verdad, la idea del bien. Una vez que haya alcanzado intuir la naturaleza del bien mismo él o ella podrán inferir la naturaleza exacta de las demás formas y la estructura de las relaciones entre las formas.
La dialéctica culmina con la comprensión. Intuir la naturaleza del bien es la suprema experiencia cognosciti¬va a que puede aspirar el ser humano, y ello no reduce al practicante del método dialéctico a una ciencia ilumina¬da; antes bien, le da a él o a ella una comprensión teórica que puede ser expresada mediante palabras y compro¬bada:
Si una persona es incapaz de definir la idea del bien de tal manera que gracias al relato que proporciona lo distinga de todos los demás, y luego se abra camino entre todas las «refutaciones» --como si fuera en medio de un campo de batalla, refutándolas con decisión, basándose no en la opinión sino en la realidad, apoyando firmemente su relato a medida que avanza-, seguramente no podrías afirmar que tal persona conozca el bien tal y como realmente es (¡ni ningún otro bien, si a eso vamos!) (534 b-d).
Quien practica la dialéctica y ha alcanzado el conocimiento del bien debe ser capaz de mostrar qué es el bien, y de defender su exposición frente a todo intento de refutación. Probablemente esto es lo que nos da una descripción de la vitalidad intelectual de la clase dominante que concibe Platón: el resultado de quien aspira a dominar la dialéctica deberá ser contrastado con las preguntas de carácter sistemático con las que estamos familiarizados desde los diálogos de primera época. No sólo tienen que conocer el bien los filósofos-gobernantes, sino que tienen también que ser capaces de demos¬trar sus conocimientos ante sus iguales.
Una vez que el que practica la dialéctica ha alcanzado a comprender la naturaleza del bien, él o ella pueden estudiar la naturaleza de la formación global de las ideas que dependen del bien para su existencia y su inteligibilidad. Esta clase de estudio será una ciencia a priori de la naturaleza última de la realidad, una pura metafisica deductiva.
El poema de Parménides, El sendero de la verdad, pudo haber proporcionado perfectamente a Platón el modelo de la futura dialéctica. A partir del sencillo principio esti («es/existe»), Parménides deduce su descripción del ser: razona dialécticamente hasta concluir que la realidad es una esfera del ser simple, eterna e incambiable. Platón miraba a Parménides con una reverencia especial y conocía muy bien su poema; lo cita en varias ocasiones. Platón no acepta todas las conclusiones de Parménides, pero sí cree que Parménides ha hecho una gran contribu¬ción a la filosofa. Su método dialéctico de razonar parece lo suficientemente similar al proceso de razonar descrito por Platón para que se le pueda considerar cuando menos como su prototipo.
Quien practica la dialéctica, pues, es capaz de explorar la estructura última de la realidad, y de comprender los principios básicos de todos los campos del conocimiento. Ha adquirido un conocimiento a partir del cual puede, en principio, derivarse la solución para los problemas de la sociedad.
15/11/2004 20:51 Enlace permanente. PLATÓN

VOCABULARIO PLATÓN -PRIMERA PARTE-

ALMA
Platón interpreta el alma principalmente en dos sentidos: el alma como aquello que permite a los seres vivos realizar actividades vitales y, en el caso del alma humana, el principio divino e inmortal que nos faculta para el conocimiento y la vida buena.
Como todos los griegos, Platón consideró que el alma es el principio que anima los cuerpos de los seres vivos, que les da vida y movimiento. Pero lo peculiar de su concepción se muestra en su visión del alma como principio de racionalidad y dotada de carácter divino. Para este autor el alma es la parte más excelente del hombre, gracias a ella podemos alcanzar la ciencia y realizar acciones buenas; el alma -al menos la parte más excelente- nos vincula con el mundo divino y está dotada de un destino inmortal.

ALMA CONCUPISCIBLE
Parte mortal del alma humana responsable de las pasiones, placeres y deseos sensibles.
En el "mito del carro alado", Platón representa el alma concupiscible con la metáfora del caballo malo, poco dócil y que dirige al carro hacia el mundo sensible. Es la parte del alma humana más relacionada con el cuerpo y en ella se encuentran los placeres sensibles y los apetitos o deseos sensibles (deseos sexuales, apetitos por la comida, la fama, la riqueza,...). Por estar tan íntimamente ligada al cuerpo se destruye cuando éste muere. La sitúa en el abdomen (hígado).

ALMA IRASCIBLE
Parte del alma humana en donde se sitúan la voluntad y el valor.
El "mito del carro alado" representa el alma irascible con la metáfora del caballo bueno y dócil a las instrucciones del auriga. Gracias a esta parte el auriga puede seguir a los dioses hacia el mundo de las Ideas y la contemplación de la Idea de Bien. En el alma irascible se encuentra la voluntad, el valor y la fortaleza. Platón no defiende con claridad ni su mortalidad ni su inmortalidad. La sitúa en el pecho (el corazón).

ALMA RACIONAL
Parte superior del alma humana, inmortal y divina. Gracias a ella alcanzamos el conocimiento y la vida buena.
El "mito del carro alado" representa el alma racional con la metáfora del auriga. Es la parte más excelente del alma, se identifica con la razón y nos faculta para el conocimiento y la realización del bien y la justicia. Es un principio divino y dotado de inmortalidad. La sitúa en la cabeza (el cerebro).

DEMIURGO
El Demiurgo es el ser divino que, según la teología platónica, produce el Universo.
El Demiurgo produce las cosas naturales: contemplando las Ideas y utilizándolas como modelos intenta plasmarlas o realizarlas en la materia, del mismo modo que un artesano intenta fabricar una mesa viendo el dibujo de una mesa. La materia informe y las Ideas son, por tanto, anteriores a la acción del Demiurgo, lo que muestra la distancia de esta concepción respecto del punto de vista cristiano para el cual Dios crea el mundo de la nada. A pesar de todo el Demiurgo, igual que el Dios cristiano, tiene una dimensión providencial pues produce las cosas naturales introduciendo en éstas una finalidad, aspiración o apetito que les lleva a buscar siempre su propia perfección o bien.

DUALISMO ANTROPOLÓGICO
Doctrina filosófica según la cual en el hombre encontramos dos principios con características y destinos distintos, el alma y el cuerpo.
En correspondencia con su dualismo ontológico, Platón defiende un claro dualismo antropológico: creerá que en el hombre encontramos dos principios opuestos: el cuerpo que nos vincula con la realidad material y pertenece al Mundo Sensible, y el alma que es el principio inmaterial, divino e inmortal y que nos vincula con el Mundo de las Ideas.
Para Platón el hombre se identifica más con el alma que con el compuesto de alma y cuerpo por lo que creyó que la encarnación del alma es una situación transitoria y contraria a su destino. La idea del cuerpo como el origen del mal y la ignorancia, y del alma como lo bueno y la dimensión positiva del hombre se concreta en su concepción del cuerpo como cárcel del alma.

DUALISMO ONTOLÓGICO
Platón defiende un claro dualismo ontológico al afirmar que la realidad está dividida en dos ámbitos totalmente distintos: el conjunto de las cosas espacio-temporales, mutables y abocadas a la muerte, al que da el nombre de Mundo Sensible, y el conjunto de entidades no espaciales ni temporales, inmutables y eternas, al que da el nombre de Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas.
Aunque los dos mundos tienen existencia y realidad, es el Mundo Inteligible el fundamental y primero, mientras que el Mundo Sensible tiene ser e inteligibilidad en la medida en que participa o imita al Mundo de las Ideas. Platón utiliza en ocasiones la expresión "Mundo visible" para referirse al Mundo Sensible.

IDEA DEL BIEN
La Idea del Bien es la entidad más importante de todas las entidades que pueblan el Mundo Inteligible.
El rango y funciones que Platón le otorga en su filosofía es tal que muchos autores la han identificado con Dios. Este filósofo creyó que la Idea del Bien tiene dos papeles fundamentales:
• crea las Ideas y el Mundo Sensible;
• da inteligibilidad o racionalidad a las ideas y al mundo Sensible.
La consecuencia de ello es que todas las cosas -y mucho más el hombre- aspiran de un modo u otro al Bien. La filosofía es precisamente expresión del afán por la comprensión definitiva de dicha idea ("la ascensión al ser" dice Platón).
En el mito de la caverna la Idea del Bien se representa con la metáfora del Sol.

MITO DEL CARRO ALADO
Alegoría que utiliza Platón para describir las partes del alma y el afán humano por el conocimiento y el ser.
En el diálogo " Fedro" Platón trata la cuestión del la esencia y partes del alma. Comienza señalando que parece más adecuada, dada la dificultad del tema, la exposición alegórica que la investigación racional e inmediatamente nos presenta el mito del carro alado: el alma es como una fuerza natural que mantienen unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos; los de los hombres no. En nuestro caso, el auriga guía una pareja de caballos, uno hermoso y bueno, otro feo y malo, por lo que para nosotros la conducción resultará dura y difícil.
El alma tiene como tarea el cuidado de lo que es inanimado y recorre todo el cielo. Cuando es perfecta vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre. A causa de la fuerza del alma, este cuerpo parece moverse a sí mismo y ambos -cuerpo y alma- reciben el nombre de ser viviente.
La fuerza del ala consiste en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose hacia el lugar en donde habitan los dioses. Lo divino es hermoso, sabio y bueno y esto es lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio lo vergonzoso, lo malo y todas las demás cosas contrarias a aquellas las consume y las hace perecer. Dirigidas por Zeus, las almas de los dioses y las de los hombres marchan por el cielo ordenando y cuidando todo. Después de realizar su tarea van a buscar su alimento hacia el mundo supraceleste, hacia la realidad que se encuentra más allá de la bóveda del cielo. En ese lugar se halla la Justicia, la esencia cuyo ser es realmente ser, el ser incoloro, intangible, cuya esencia es sólo vista por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero Saber, pero no la ciencia de lo que nace y muere, de lo relativo, sino la ciencia de lo que es verdaderamente ser.
Las almas de los dioses, dado que son conducidas por dos caballos buenos y dóciles, ascienden sin problemas. La mente de los dioses se nutre de un saber y entender puro por lo que al ver lo que allí se encuentra, se alimenta, se llena de contento y descansa hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelve a su sitio. Las almas de los hombres suben con dificultad pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Así se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba.
De las almas humanas, la que mejor ha seguido al dios y más se le parece consigue ver algo, otras no pueden alcanzar la visión del ser, por lo que les queda la opinión por alimento, "el porqué de todo este empeño por divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que hace ligera al alma, de él se nutre." Las almas que no han podido vislumbrar nada de lo que allí se encuentra se van gravitando llenas de olvido y dejadez, pierden las alas y caen a tierra.
Las siguientes tesis resumen la interpretación más sencilla del mito:
• el alma es el principio de vida gracias al cual los seres vivos pueden realizar los movimientos que le son propios; las cosas naturales están dirigidas y controladas por la divinidad (hipótesis providencialista y teleológica que luego encontraremos en gran parte de la filosofía posterior);
• el alma humana participa de algún modo de la naturaleza divina, pero también de un principio opuesto que la pervierte y la hace caer al mundo de la finitud, contingencia y muerte;
• la parte más excelente del alma humana es semejante a la mente de los dioses y, como la de ellos, se nutre del conocimiento;
• frente a la realidad física, más allá de la Naturaleza, en el "ámbito supraceleste", se encuentra la auténtica realidad, el ser verdadero caracterizado como la esencia que permanece siempre idéntica a sí misma, que carece de propiedades físicas ("incolora e intangible") y se ofrece solo al entendimiento (dualismo ontológico);
• nuestro destino está en ese mundo perfecto, mundo al que se llega básicamente mediante la Ciencia de lo absoluto (la filosofía o dialéctica) no mediante el conocimiento de lo relativo y mudable (la opinión);
• cuando se encarna el alma olvida aquello que ha conseguido vislumbrar en el mundo supraceleste (rudimentos de la teoría de la reminiscencia);
• es habitual también buscar la correspondencia de las partes del alma con los elementos que aparecen en el mito del carro alado: el auriga representa la parte racional, destinada a la dirección de la vida humana, al conocimiento y lo más divino que se encuentra en nosotros; el caballo bueno representa la parte irascible, aquello que permite al alma la realización de acciones buenas y bellas; el caballo malo y rebelde representa la parte concupiscible, aquello que fomenta en nosotros deseos y pasiones y que nos impulsa hacia el ámbito de lo sensible.

Este mito resume perfectamente la propuesta que recorre la totalidad de la filosofía platónica: realizar en esta vida y de forma radical la belleza, verdad y bondad (dado que "lo divino es hermoso, sabio y bueno y esto es lo que más alimenta y hace crecer las alas ").

TEORÍA DE LA REMINISCENCIA
Concepción platónica según la cual conocer es recordar.
En el diálogo "Menón", y con ocasión del estudio de la virtud. Platón presenta la teoría de la reminiscencia -o anamnesia-. Esta teoría se resume en la idea de que conocer es recordar. Seguramente Platón no defendía este punto de vista respecto de los conocimientos particulares como los relativos a hechos concretos (el conocimiento perceptivo del tipo "mi mesa es negra", ...) sino respecto de los conocimientos estrictos dotados de universalidad y necesidad, conocimientos como los matemáticos y los que pueda descubrir la dialéctica.
Platón consideró que estos conocimientos tan excelentes no pueden explicarse a partir de la experiencia meramente empírica o perceptiva y defendió una peculiar visión innatista: cuando conocemos una verdad de este tipo en realidad no estamos aprendiendo algo nuevo sino que nuestra alma recuerda una verdad a la que tuvo acceso antes de encarnarse y vivir en este mundo material, nuestra alma recuerda algo que conoció cuando vivía en el mundo de las Ideas. Brevemente: la teoría de la reminiscencia defiende la extraña tesis de que el alma vive sin el cuerpo en el mundo de las Ideas, percibe las distintas Ideas y sus relaciones, se encarna, olvida dicho conocimiento, y, gracias a la intervención de un maestro, consigue rememorar ese conocimiento olvidado. Esto es lo que ocurre con el esclavo que en el diálogo "Menón" logra, gracias a las oportunas preguntas de Sócrates, demostrar un teorema matemático.
La teoría de la reminiscencia es el complemento de la teoría socrática del conocimiento y de la enseñanza: enseñar no es introducir un conocimiento en la mente de un sujeto sino incitar al alumno a que descubra en su interior una verdad.

VIRTUD
Perfección del alma.
El tema de la virtud en Platón incluye dos cuestiones fundamentales: la relativa al modo en que se puede poseer la virtud y la relativa a su esencia o naturaleza. En cuanto a la primera cuestión vemos en este filósofo la huella del punto de vista intelectualista de su maestro Sócrates: quien posee una virtud posee un cierto conocimiento: no se puede hacer el bien o la justicia si no se sabe qué es el bien y la justicia, del mismo modo que no se puede hacer un trabajo físico determinado, levantar un puente o construir una mesa si no se tiene un conocimiento de ello. En cuanto a la segunda cuestión, el tema de la esencia de la virtud, Platón la concibe como el estado que le corresponde al alma en función de su propia naturaleza. Como en el alma humana encontramos varias partes, a cada una de efas le convendrá un tipo de virtud determinado: así, la virtud de la parte racional es la sabiduría o prudencia que consiste en el conocimiento de los fines verdaderos de la conducta humana, en el conocimiento de lo que se debe hacer en cada ocasión particular; a la parte irascible le corresponderá la virtud de la fortaleza, disposición de la voluntad merced a la cual podemos realizar la conducta que la prudencia enseña como adecuada en cada momento, realización que pasa en muchas ocasiones por la renuncia a placeres y beneficios propios; finalmente, a la parte concupiscible le corresponderá la virtud de la templanza: disposición moderada de los apetitos que le permite al alma no ser perturbada continuamente por deseos abundantes y excesivamente intensos.
14/11/2004 20:10 Enlace permanente. PLATÓN

EL MUNDO DE LAS FORMAS SEGÚN PLATÓN

platon y aristo.jpgEl mito de la caverna, no sólo aborda la búsqueda del filósofo, sino que también es una explicación de la teoría de las formas de Platón ¿Qué son las formas? En su obra El principito, el escritor y poeta francés Antoine de Saint-Exupéry recuerda cómo, en su infancia, vivía en una casa que, se suponía, escondía un tesoro. Nunca se encontró el tesoro, pero la sola posibilidad de su existencia, le prestaba a la casa un encanto y una belleza especiales. Como decía Saint-Exupéry, `lo esencial es invisible a los ojos'. Miguel Ángel solía replicar, cuando recibía elogios a su obra, que él se limitaba a retirar el mármol sobrante del bloque inicial, para dejar al descubierto algo que, en realidad, ya estaba allí desde el principio. En cierto sentido, las formas son "lo que ya está ahí", pero habitualmente no somos capaces de ver, mientras nos ocupamos del "mármol sobrante".

En La república, el personaje de Sócrates afirma que su analogía es una representación de la condición humana. El hombre está atrapado por el ilusorio mundo de los sentidos; somos como los prisioneros de la caverna. Platón pensaba que la capacidad para percibir la verdad oculta tras esta ilusión residía en el espíritu. Las formas son el mundo más allá de las sombras. Tomamos a éstas por el mundo real, pero son reales sólo en apariencia. No es casual la semejanza entre el mundo de las formas de Platón y el concepto de cielo de los cristianos, ya que la filosofía platónica tuvo gran influencia en el pensamiento cristiano.

Para Platón, éste no es el mundo real. El mundo real es invisible y yace más allá de los sentidos del tacto, la vista, el gusto, el olfato o el oído. Pero, ¿qué llevó a Platón a creer en la existencia de un mundo más allá de éste?

La forma de la belleza
Podemos contemplar la belleza de, por ejemplo, una flor, una obra de arte, una mujer hermosa... Pero ¿qué es la belleza misma? En otras palabras, ¿cómo reconocemos en objetos tan diferentes un mismo atributo? Bien podríamos contestar que lo aprendemos con la experiencia. Sin embargo, Platón consideraba que nuestro conocimiento de la belleza es innato- no nacemos como una `tabla rasa' sin ninguna clase de conocimiento, sino que nuestra alma ya contiene en sí todo el conocimiento. La dificultad estriba en dirigirse hacia ese conocimiento.

Otras formas
De hecho, no sólo la belleza, sino todo, posee una forma. Por ejemplo, un objeto tal como una mesa, posee la forma de una mesa. Aunque las mesas difieran entre sí en su tamaño, color, textura o cualquier otra propiedad, todas ellas poseen el atributo `mesa'. Del mismo modo, cuando un buzón, un coche o una manzana son de color rojo, todos ellos comparten la forma `rojo'.

Intentemos dibujar un círculo ¿Qué tal nos ha salido? Dependiendo del pulso de nuestra mano, el círculo presentará más o menos imperfecciones; puede que nos salga con forma de pera. Pero, ¿cómo sabemos qué es un círculo perfecto? ¿Cómo sabremos, cada vez que tratemos de dibujar un círculo, que no nos ha salido `del todo bien'? Para Platón, la respuesta es que existe la forma círculo, y esto nos dice algo sobre las formas: que son perfección. Cuando contemplamos una flor, no es perfectamente bella, pero participa de esa perfección. De igual modo, una mesa puede ser funcional, pero bien podríamos concebir otra mejor aún; otra más robusta y duradera.
Si somos capaces de apreciar que un mueble es mejor que otro, Platón se pregunta cómo podemos saber que es mejor ¿En qué consiste ese `mejor', que advertimos en uno más que en otro? Veamos cómo afecta esto a muchos aspectos de nuestras vidas. Si decimos que la sociedad, la calidad de vida, la moralidad, etc., están progresando, damos por supuesto que existe algo hacia lo que progresar. Platón, al igual que Sócrates, creía en la existencia de la verdad moral; que la moralidad no es relativa, algo dependiente de la sociedad o del momento. Si una sociedad afirma ser moralmente superior a otra, es lo mismo que afirmar la existencia de reglas morales universales.

Si regresamos al mito de la caverna, podemos decir que el viaje de nuestro prisionero hacia la luz del día es un viaje hacia el conocimiento. Mediante la verdadera instrucción, esto es, la que le convierte en filósofo, adquirirá conocimiento de las formas y, como filósofo, es su deber regresar a la caverna e iluminar a sus compañeros. Al mismo tiempo, las formas no pueden enseñarse, sino que están ya en nosotros mismos, pero nos negamos a reconocerlas, ya que el proceso necesario para ello es doloroso e incierto; nos expulsa de la seguridad de nuestras ilusiones. Para Platón, los prisioneros de la caverna son los ciudadanos atenienses, sumidos en la ignorancia. Incluso los que ocupan los puestos más altos, los políticos y los educadores de la Atenas de Platón, no están más cerca del conocimiento que los `más bajos'.
La forma del bien
En el mito de la caverna, la forma del bien está representada por el Sol, fuente de todas las cosas. Proporciona la vida y la luz que nos permite percibir las cosas. El Sol es responsable de las estaciones, del clima y de los alimentos.

Platón pensaba que existía una jerarquía entre las formas. Si bien existen formas particulares para la belleza, la justicia, para una silla o una cama, hay otra forma por encima de todas ellas: la forma del bien. Toda existencia y toda perfección, fluyen desde la forma del bien que, al igual que el Sol, da la luz y la vida a las otras formas. Por tanto, cuando se alcanza el conocimiento de la forma del bien, se logra la verdadera sabiduría. Cuando los padres fundadores de la Iglesia desarrollaron la teología cristiana se basaron en las formas platónicas. En el cristianismo, la forma del bien se convierte en Dios: la fuente de todas las cosas, inmutable, eterno, perfecto e invisible.

A continuación, presentamos un resumen sobre las formas platónicas:

• Las formas representan la verdad o realidad. No pueden ser alcanzadas por los sentidos, sino por medio de la mente. Esto es, a través del intelecto. La palabra `forma' es la traducción más habitual, aunque en griego, el término 'eidos' puede traducirse mejor por `idea". Sin embargo, esto podría sugerir que las formas o ideas, están en nuestro intelecto, mientras que Platón sostenía que éstas eran independientes de la mente.

• El mundo sensible (es decir, el mundo que experimentamos con nuestros sentidos) participa de las formas que contienen las imágenes de, por ejemplo, la belleza, la bondad, el bien, lo rojo, etc. Cuando reconocemos en un objeto la forma de la belleza, es debido a que nuestro intelecto recuerda el conocimiento que de esa forma adquirió antes de nacer. En otras palabras, nuestro conocimiento de las formas es innato, nacemos con él y, mediante la educación, aprendemos a recordarlo.

Las formas son eternas e inmutables, mientras que el mundo sensible es temporal y cambiante. No podemos conocer aquello que está en constante cambio, pues no permanece para ser conocido.
12/11/2004 15:15 Enlace permanente. PLATÓN

LECTURA RECOMENDADA: LA CAVERNA DE LAS IDEAS

la caverna de las ideas.jpgUn joven y bello efebo aparece en el bosque aparentemente devorado por los lobos. Así arranca la intriga de La caverna de las ideas, sexta novela de José Carlos Somoza. Una intriga que se diluye dentro de otra intriga, la del traductor de la obra que, a pie página, crea otra trama que crece y se apodera de la novela. La caverna de las ideas (Alfaguara) es para su autor otro paso en su exploración del "juego textual, de la metaliteratura". José Carlos Somoza (La Habana, 1959) es autor de Cartas de un asesino insignificante (1999) y de Dafne desvanecida (finalista del Premio Nadal 2000), dos obras que, según explica el escritor, forman parte, junto a La caverna de las ideas, de una "especie de trilogía" en la que se explora e indaga en el aspecto lúdico de la literatura. "En aquellas obras anteriores el misterio era el misterio del autor; aquí, el misterio es el del traductor"."Yo", continúa Somoza, "me sentía incapaz de sentarme frente al ordenador a escribir un cuento. Me sentía incapaz de engañarme con una ficción". Para el autor, "la literatura no tiene nada que ver con la realidad. La supuesta novela realista es un gran embuste. Todas las grandes novelas realistas son tan fantásticas como las de Tolkien". "La realidad", añade, "es incomprensible e imposible de atrapar. Yo reniego de la novela realista. Por ello, para acercarme un poco a la realidad tenía que reflexionar sobre lo que estaba escribiendo. Y fue esa reflexión sobre el mecanismo de la novela, ironizar y reírme de ella, lo que me llevó a esta trilogía que ahora cierro".
Somoza ("ahora he recuperado la confianza en la literatura", dice) pide al lector "un juego con su propia fantasía. No me interesa el lector que busca en la narración una excusa para coger sueño, sino el que lee para implicarse en la trama. Me interesa implicarlo y desafiarlo, jugar con su fantasía". "Cuando se escribe", añade Somoza, " es cierto que es para los demás, pero yo creo que el primer lector es siempre el propio autor".
Músico y psiquiatra antes que escritor, Somoza cree que le mueve una "inagotable sed por saber cómo son los demás". "No investigamos marcianos, sino seres humanos. La sed por los demás es sólo una continuación de la sed en nosotros mismos".
La caverna de las ideas es una novela cuya trama se conoce a medida que el traductor ("él es el espejo que necesito") la va traduciendo, a medida que descubre que el mal acecha a sus protagonistas. El traductor va anotando sus impresiones y dificultades.
"Cuando se habla de este tipo de novelas se piensa que son dos a la vez, pero no es así", dice el escritor. "Se trata de una sola novela, de una sola cosa que no acaba de forma independiente. Aquí no se trata de conseguir una sorpresa pura, sino de buscar la sorpresa en relación con la trama".
Somoza habla de "la dura disciplina" de escribir, de las dificultades de "adquirir una responsabilidad en una sociedad en la que no nos han enseñado a no tener jefes". El escritor añade: "Conforme escribía La caverna de las ideas, notaba que había un personaje que quería aparecer, el del traductor. Los personajes siempre ganan al autor, y a mí éste me ganó".
Somoza explica que eligió la Grecia clásica ("por supuesto, se trata de un texto muy documentado") para esta novela negra porque es una época que le recuerda mucho "a la nuestra". "Me recuerda por su paz tensa, porque desde un punto de vista de contrastes es muy similar. Porque existen personajes que se mueven desde la cerrazón de su lógica a los que viven en la pura irracionalidad".
12/11/2004 11:37 Enlace permanente. PLATÓN

REDACCIÓN: EDUCACIÓN EN PLATÓN

desarrollado en un clima familiar 3.jpgAutor: Roy Jackson
Uno de los legados más duraderos de la filosofía de Platón, es la importancia que concedió a la educación. En la actualidad, la mayoría de nosotros considera la educación estatal como algo natural, pero en tiempos de Platón no se consideraba un deber del estado, y no era necesariamente algo estimable. La polis de Esparta, a la que muchos envidiaban por su estricta disciplina y su orden, era conocida por su renombrada estupidez. Aunque Esparta poseía un sistema educativo, el contenido y los métodos de enseñanza eran radicalmente diferentes de los que Platón proponía. Incluso en Atenas, los aristócratas eran los únicos que recibían una educación decente, y ésta se dejaba a la iniciativa de individuos y organizaciones privadas.

Platón no era tan radical como para proponer una educación igual para todos, sino que la educación que él describe se limita a la clase de los guardianes. Su polis ideal mantendría la esclavitud, mientras que la clase de los productores, probablemente, recibiría una instrucción limitada a lo necesario para realizar sus tareas adecuadamente. Sin embargo, consideraba de gran importancia una correcta formación para afrontar la responsabilidad de las tareas de gobierno, y pensaba que una buena educación favorecía los intereses del estado.

Uno de los aspectos importantes, es cómo pensaba Platón que debía enseñarse. Sus métodos educativos y su actitud respecto del proceso de aprendizaje, dice mucho sobre sus ideas en torno a la psicología humana y sobre su filosofía. Sócrates, claro está, pensaba que nada podía enseñarse, sino tan sólo encaminar a los demás en la buena dirección, y esta idea es la que Platón propone. No se puede obligar a nadie a aprender, ni podemos abrir las cabezas para meter los conocimientos en ellas. Sólo se puede mostrar el camino, para que cada cual piense por sí mismo.

LOS CUATRO ESTADOS DEL ENTENDIMIENTO
Las ideas de Platón sobre el proceso educativo van en la línea de sus convicciones metafísicas: la creencia en la existencia de una Verdad, una realidad, un mundo de las formas. La mejor educación posible es, por tanto, el acceso al conocimiento de las formas y, especialmente, a la forma del bien. El mito de la caverna es también una metáfora sobre el proceso educativo. Conforme el prisionero liberado realiza su particular viaje hacia la salida de la cueva y contempla por primera vez , con dolor, la luz del día, está llevando a cabo un proceso de aprendizaje. Otra forma de imaginárselo, es compararlo con el ascenso por una escalera, peldaño a peldaño, hasta llegar a lo más alto. Estos peldaños son los del entendimiento, y se dan cuatro pasos fundamentales:
Eikasia
La primera fase se encuentra al principio de la escalera, y es el punto en el que, a juicio de Platón, se encontraba la mayoría de los atenienses. En la caverna, está representado por los prisioneros atados al fondo de la cueva y, de igual forma, en el personaje de Polimarco, que rápidamente acepta la tradición y es incapaz de un pensamiento crítico. En un sentido metafísico, es la aceptación del mundo de lo aparente, que Platón lla¬maba eikasia, el mundo de las imágenes. Así, uno puede tenerse por persona moral, sólo porque los dioses lo ordenan.
Pistis
La segunda fase requiere un gran esfuerzo. Se necesita romper con la seguridad y comodidad de la creencia de que `Dios está en los cielos y todo está bien en la Tierra'. Es entonces cuando se empieza a desarrollar un pensamiento crítico, y se cuestionan por primera vez las convenciones. En La república, el personaje de Glaucón podría entrar en esta categoría. Platón llama a esto pistis o `confianza'. Se está ya en la fase de conocimiento, pero se siguen considerando válidas las creencias, aunque ahora es imposible justificarlas. Por ejemplo, se sigue pensando que, digamos, matar es un acto inmoral, pero no es posible sostener ni defender esta afirmación sustancialmente.
Dianoia
La tercera fase se encuentra mucho más arriba en la escalera del conocimiento. Platón la denominaba díanoia o `pensamiento'. En este punto se puede participar en un pensamiento razonado. No sólo se cree en las cosas, sino que se pueden defender mediante un discurso lógico y razonado. Aunque no se posee conocimiento perfecto, se ha llegado a la noción abstracta de realidad. A través del estudio de la ciencia, las matemáticas y la geometría, se traba conocimiento de los conceptos abstractos y universales. Como ejemplo un tanto burdo, consideremos un perro y un gato, y concentrémonos, no tanto en sus diferentes naturalezas (uno es un perro y el otro es un gato), sino en la unidad y la universalidad de la operación matemática, uno más uno son dos, para llegar a que un perro y un gato suman dos animales. Sí, evidentemente, ¡todos somos capaces de operaciones matemáticas más complejas que ésta!
Episteme y noesis
El cuarto y último escalón fue denominado por Platón episteme y noesis conocimiento e inteligencia, respectivamente. Éste es el estado verdaderamente filosófico, apartado por completo de lo aparente, y partícipe del mundo de las formas. Más que mediante el razonamiento a partir de unas premisas, se llega a las conclusiones mediante la aprehensión y la percepción de la estructura del conocimiento en su totalidad. Es el estado de iluminación, cuando el prisionero de la caverna es capaz de contemplar el Sol mismo. En un sentido algo más práctico, se puede llegar, mediante el método dialéctico de la conversación, hasta el verdadero significado de conceptos tales como la justicia.

EL CURRICULUM
Para ascender en la escala del conocimiento, los hijos de los guardianes, en la polis ideal de Platón, recibirían un estricto currículum educativo que consta de tres elementos:
• Mousike (artes liberales)
• Gymnastike (educación física)
• Matemáticas
Para ser buenos guardianes, es necesario mantener un buen equilibrio entre estos tres elementos.
Mousike (artes liberales)
Aunque mousike podría traducirse por `música', tenía un sentido más amplio en la época de Platón que en la actualidad, ya que cubría todas las artes liberales. Platón reconoce la gran influencia que la literatura, el teatro y la música tienen en la formación del carácter y es sabedor de su importancia como herramienta educativa. En nuestra sociedad, es bien conocido cómo los más pequeños aprenden nuevas ideas en las guarderías gracias a los juegos, los cuentos, la música y las canciones.
De igual forma, Platón pensaba que las artes podían tener una poderosa influencia negativa en el carácter. Los niños atenienses crecían a base de una abundante dieta de dramaturgos como Homero y Hesiodo. Platón los consideraba más perjudiciales que beneficiosos; el único resultado es un carácter como el de Polimarco, demasiado apegado a las creencias presentadas en sus obras. Como consecuencia de todo esto, Platón propone una revisión radical de la enseñanza de las artes:
• Prácticamente la totalidad de las obras de Homero y Hesiodo serían retiradas, ya que representan a los héroes y dioses tradicionales como consumados mentirosos, ladrones, impostores, adúlteros, etc.
• Sólo se promoverían aquellas historias que presenten a los dioses perfectos, honestos y veraces. Deben tener fuerte contenido moral, que aliente la conducta virtuosa, antes que predicar la inmoralidad.
• En los tiempos de Platón, los niños aprendían los mitos mediante la representación, lo que se denominaba mimesis ('imitación'). Platón pensaba que tales representaciones eran perjudiciales, ya que la interpretación de personajes inmorales podía dejar una marca indeleble en sus jóvenes espíritus. Por tanto, la representación se limitaría sólo a los personajes moralmente honestos. Los guardianes deben tener una unidad mental y no un carácter fragmentado.
También la música y las canciones deben ser limitadas. No puede permitirse ningún tipo de música que induzca a la ociosidad, la ligereza, la autoindulgencia o a una relajación del autocontrol. La música debería utilizarse sólo para expresar orden, armonía y belleza.
Gymnastike (educación física)
Un carácter equilibrado requiere también educación física o `gymnastike'.
• El entrenamiento físico ayuda a mejorar la salud y es una preparación para la guerra.
• La dieta será simple, con la exclusión de los manjares, como medida preventiva. p
• Los jóvenes guardianes visitarán los campos de batalla para presenciar las operaciones militares, como preparación para la edad adulta.

Matemáticas
Cuando Platón se refiere a que su polis ideal debe ser gobernada por reyes filósofos, a menudo se tiene en mente, erróneamente, al típico sabio `con la cabeza en las nubes'. Sin embargo, Platón imagina a su filósofo, no sólo con espíritu práctico, sino también experto en ciencias. Las matemáticas estimulan el razonamiento y debe favorecerse desde edades tempranas.
• Los niños más pequeños no deben ser forzados al estudio de las matemáticas, pero deben aprender sus técnicas mediante el juego.
• A una edad más madura, los jóvenes guardianes deben estudiar aritmética, geometría, astronomía y armonía.
El interés que Platón muestra por la moralidad de los héroes tiene un paralelismo con nuestra actual preocupación por la influencia de la cultura popular. Sin embargo, su afán censor es excesivo, y es discutible que la ignorancia de toda inmoralidad sea realmente beneficiosa. Platón fue el primer pensador que consideró la educación como algo importante en la formación del carácter, más que como mera instrucción o adquisición de conocimientos. No hizo ninguna mención a graduaciones, ni a exámenes, ni sobre la conveniencia de formar expertos en temas concretos.
El sistema educativo americano sigue las directrices platónicas, poniendo mayor énfasis en adquirir valores sociales y morales, y establecer vínculos con los demás, mientras que los objetivos académicos se reservan para la educación secundaria. También Platón hace un tratamiento especial de los más pequeños, cuya capacidad de razonamiento está aún limitada. Sin embargo, puede criticarse la imposición de la enseñanza de los valores sociales a una edad demasiado temprana, sin permitir al individuo que desarrolle la capacidad de discernir el bien del mal. Pese a esta concordancia, esta rigidez en la escolarización y censura excesiva, Platón consideraba que más adelante serían capaces de suficiente autonomía intelectual para investigar por sí mismos.
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11/11/2004 15:08 Enlace permanente. PLATÓN

MÉTODO SOCRÁTICO: MAYÉUTICA

socrates2.jpgLa sabiduría, como está dicho, empieza en la ignorancia. Platón nos lo enseña en el siguiente texto:

SÓCRATES: ¿Es que no has oído que soy hijo de una excelente y vigorosa partera llamada Fenáreta?
TEÉTETO: Sí, eso ya lo he oído.
SÓCRATES: ¿Y no has oído también que practico el mismo arte?
TEÉTETO: No, en absoluto.
SÓCRATES: Mi arte tiene las mismas características que el de ella, pero se diferencia en el hecho de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de los que dan a luz, pero no sus cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en el arte de ayudar a parir es la capacidad que se tiene de poner a prueba por todos los medios si lo que se engendra es algo imaginario y falso o fecundo y verdadero. (...) Los que tienen trato conmigo, aunque parecen algunos muy ignorantes al principio, en cuanto avanza nuestra relación, todos hacen admirables progresos. Y es evidente que no aprenden nunca nada de mí, pues son ellos mismos y por sí mismos los que descubren y engendran muchos bellos pensamientos. No obstante, los responsables del parto somos él, Dios y yo.

La imagen de la partera es realmente interesante y atractiva. Sócrates libera el pensamiento de la ignorancia del interlocutor poniéndolo de cara a ella. Es un maestro sabio que se limita a señalar el problema sin dar soluciones. Él sólo muestra el obstáculo y señala el sendero... El resultado de ese parto, como mínimo, es un buscador un poco más cerca de la sabiduría.

El famoso «método socrático» o mayéutica se basa en la interrogación que Sócrates dirige a sus interlocutores, confesando su ignorancia. De esta manera, él los obliga a responder a preguntas acerca del tema en discusión y luego muestra cómo esas respuestas son absurdas, ilógicas, contradictorias o, simplemente, no contestan la pregunta.

La mayéutica es el arte de parir aquellas ideas que ya estaban en la mente de sus interlocutores sin que éstos lo supieran, dar a luz unos conocimientos que éstos poseen virtualmente pero que no conocían.

Uno de mis maestros decía siempre:
«Yo soy un extractor de espinas y todo mi trabajo se parece a la siguiente descripción:
Tienes una espina en tu pie, yo traigo una aguja (que indudablemente se parece a otra espina) para sacar la espina que hiere tu pie. Eso es todo.
Pero ambos debemos permanecer alerta. La primera y la segunda espina son parecidas, no existe diferencia cua¬litativa. Cuando la primera espina esté fuera, ayudada por la segunda, hay que tirar las dos.
Cuando algo que digo o hago saca una de tus dudas, no debes poner mis respuestas en el lugar que han dejado vacío tus preguntas.
Cuando te olvides de lo que ha sido respondido, olvídate también de la respuesta. De lo contrario, te creará problemas.»

No te enamores de las palabras, ni dependas de las ideas; son sólo herramientas, espinas que pueden usarse para extraer otras espinas, antes de deshacerse de ambas...
08/11/2004 15:07 Enlace permanente. PLATÓN

ACLARACIÓNES AL EJERCICIO DE PLATÓN

untitled3A.jpgEN LA VALORACIÓN CRÍTICA Y OPINIÓN PERSONAL
En la última parte de la redacción, debes mostrar tu capacidad de análisis y tu madurez. No debemos reducir la conclusión a expresiones del tipo: “Me ha gustado mucho .... porque habla del tema ... “ o frases así.
Valorar el texto consiste en analizar desde un punto de vista crítico las ideas expuestas, reforzar las tesis expuestas con argumentos propios, relacionar el tema con otros temas o con otros autores, orientar la opinión en decir si el tema lo consideramos de actualidad o no, si es original en su punto de vista .....
CONSEJO al Redactar una crítica : Sé respetuoso con el autor. Suele ser una persona informada y que conoce bien el tema que trata. No intentes ser polémico. Matiza tus opiniones y coméntalas.

TE RECUERDO

* Que la República de Platón es como un tratado de medicina política con aplicación a regímenes existentes en los tiempos de Platón. Que la Polis Ateniense considera Platón se encuentra en crisis, y en esto tienen mucha culpa los sofistas, por sus violaciones a los fundamentos tradicionales de la religión y la moral.
* Es necesario que no olvides que entiende por filosofía Platón, que en algunas partes del texto considera como arte, como herramienta idónea para forjar un pensamiento crítico, y abierto que ayuda a pensar. El filósofo requiere de mucha vocación, debe ser capaz de provocar inquietud, asombro y deseos de saber.

(HOY a muchos políticos no les interesa una población capaz de pensar seriamente, los alumnos muchos están contaminados por el aburrimiento, falta de interés por lo que no es útil o práctico, un rechazo hacia lo que enriquece el espíritu. El profesorado desmotivado, se pregunta cómo hacer clases interactivas si alguien al otro lado no escucha. Intelectualidad suena a aburrimiento. ¿cómo se podría hacer un buen programa de filosofía? Algunos han experimentado con el libro “El mundo de Sofía”, con medios audiovisuales, teatro ... pero ....)

* Para Platón necesitamos como unos espejos interiores (esencias o ideas) con los que poder contemplar la realidad. Es necesario educarnos en la adquisición de estos logos sólidos y estables, lo bello en sí, lo justo en sí etc..., una realidad que rebasa lo sensible. Un mundo de objetos estables y perfectos detrás de los objetos huidizos de los sentidos. La tarea del filósofo es explorar, investigar ese mundo de las ideas, para su posterior aplicación en los campos político, moral, religioso, artístico, científico etc...

(IMPORTANTE las Ideas no son simplemente conceptos o representaciones mentales: son realidades que existen con independencia de las cosas. Son la realidad misma. Cada Idea es única, eterna, inmutable e inalterable, solo captable por la inteligencia. Son causa de las cosas. Una cosa es bella gracias a la Idea de Belleza, y por eso podemos decir que lo es. De este modo Platón realiza una duplicación del Mundo: el Mundo inteligible y plenamente real de las Ideas, y el mundo sensible de las cosas. La relación entre ambos es descrita por Platón como participación o imitación)

* Si al hombre le es posible ponerse en presencia de estas realidades formales, es que ellas ya han sido contempladas en una vida prenatal, por lo que todo conocimiento es una reminiscencia.

(REMINISCENCIA: La teoría de las Ideas planteaba a Platón un grave problema ¿Cómo nos es posible conocer las Ideas si pertenecen a otro mundo distinto del nuestro?. Platón contesta con la reminiscencia y la dialéctica.
La Idea es una realidad separada, que sólo puede ser conocida por contemplación directa en el mundo inteligible. Pero el alma humana ha morado en ese Mundo y ha contemplado allí las Ideas. Al entrar en el mundo sensible y unirse a un cuerpo, olvida las Ideas. Sin embargo, al contemplar las cosas puede recordarlas. El conocimiento de las Ideas es un recuerdo de lo que ya hay en el alma. El conocimiento sensible sirve de ocasión para el recuerdo)

* Para Platón el hombre es un compuesto de alma y cuerpo; su cuerpo pertenece a este mundo, pero su alma tiene afinidad con las formas y es probable que sea eterna, y haya existido antes del nacimiento y exista después de la muerte.
* Para Platón el Estado ideal debe situar a cada ciudadano por sus capacidades y disposiciones, trabajar en lo que por naturaleza está bien dotado. Los guardianes y gobernantes deben ser valientes y decididos, de entrega total al bienestar de todos sus conciudadanos. Ser virtuosos, pero ¿cómo se hacen virtuosos? Desde una visión correcta de lo que es bueno y malo, justo e injusto, sabio y estúpido ... es por ello necesario un buen sistema educativo.
* Para Platón la educación de quienes han de gobernar y guardar el Estado es demasiado importante para dejarla a la iniciativa privada. Hay que establecer un sistema estatal.
* Las tres disciplinas: música, gimnástica y matemática las recibirán los hijos de guardianes y se mantendrán en equilibrio para un buen desarrollo del carácter.
* MÚSICA: que al igual que la artes literarias, visuales y musicales tienen gran poder en configurar y formar el carácter. Deben expresar ideas, valores y emociones con un apropiado contenido moral. No deben enseñar que el obrar mal sea una fuente de felicidad, ni una conducta virtuosa lleve a la desgracia. Los relatos en los que se estimula el fraude, cobardía o injusticia deben ser eliminados. Debemos rodear al niño de objetos que encarnen y expresen orden, armonía y belleza. Los propios sentidos son medio de educación moral e intelectual. Una educación basada en la verdad, el orden y la armonía contribuye a una conducta virtuosa, apreciación estética y un pensamiento racional.
* GIMNÁSTICA: El entrenamiento físico les proporcionará un buen estado de salud. Incluso de niños deben habituarse a contemplar enfrentamientos militares para aprender mediante la observación su puesto en la sociedad.
* MATEMÁTICAS: Proporciona la educación superior, el entrenamiento al pensamiento racional, el acceso al mundo de las Ideas y al verdadero conocimiento. Las disciplinas que estudiarán son: aritmética, las geometrías plana y sólida, la astronomía y la armonía.

VOCABULARIO: Euritmia significa buena disposición y correspondencia de las diversas partes de una obra de arte.
08/11/2004 13:34 Enlace permanente. PLATÓN

DIÁLOGO RELACIONADO CON EL PENSAMIENTO DE PLATÓN

Platona.jpg- ¿Cuáles son en su opinión las ideas principales de Platón?

- Creo que hay que señalar dos sobre todo: una es la Teoría de las Ideas, la otra es la idea de que aprender es recordar, de que aprender algo es recuperar reservas de conocimiento que tuvimos en nuestra mente antes de nacer.

- Refirámonos a la segunda de ellas en primer lugar. A muchas personas les resultará extraña la creencia de que nazcamos sabiendo cosas. Pero en la cultura occidental son constantes las ideas relacionadas con ella. Los filósofos idealistas modernos han argumentado que ha de haber un conocimiento innato, o ideas innatas. En mi opinión, casi todas las grandes religiones creen algo parecido. ¿Cuál era la versión de Platón?

- La versión de Platón es que el conocimiento forma parte de la naturaleza esencial del alma. Es el conocimiento lo que el alma poseía antes de nacer. (Este es el periodo en el que empieza a creer que el alma existe antes del nacimiento, y su encarnación en nuestro mundo no es más que una dentro de una serie de reencarnaciones). Pero creo que para comprender la teoría del conocimiento es necesario volver a las primeras discusiones socráticas acerca de las definiciones de los conceptos morales.
Tomemos por ejemplo Laques, en donde se plantea la pregunta “¿Qué es el valor?”. Laques, el general a quien Sócrates ha pedido una definición del valor, sugiere que el valor es un tipo de resistencia. Sócrates le plantea algunas preguntas más, como hace siempre cuando le dan una definición. Pregunta «¿es indiscutiblemente una cualidad buena y admirable?». «Sí», responde Laques. A continuación Sócrates le va dando ejemplos de resistencia en los que Laques admite que la resistencia no es admirable en absoluto, como la temeridad...

- La testarudez, por ejemplo...

- Sí, la testarudez. O puede ser indiferente desde el punto de vista de la moralidad, como cuando un inversor gasta dinero, soportando las pérdidas porque sabe que al final obtendrá un beneficio. De modo que si la resistencia puede ser mala o indiferente moralmente, pero el valor siempre es bueno, entonces no es cierto que el valor sea igual a ésta; ni siquiera a la resistencia conducida por el conocimiento. Este es un modelo típico de discusión socrática.
Lógicamente, lo que ha ocurrido es que se le ha demostrado a Laques que sus creencias no son coherentes. Si reunimos todas sus respuestas, veremos que se contradicen entre sí. Esto significa que no todas pueden ser ciertas, pero no se indica cuáles son ciertas y cuáles no. Sin embargo, Sócrates, como siempre, presenta la situación de modo que la definición propuesta por su interlocutor -en este caso, la idea de que el valor sea un tipo de resistencia- se rebate y se demuestra que es falsa. Así pues, en la práctica interpreta las respuestas secundarias de Laques o bien como ciertas o bien como más cercanas a la verdad que la definición. Se convierten en la base para rebatir la definición diciendo «Esa es la respuesta que se debe descartar como falsa».

- Ha dicho algo que es de suma importancia para cualquier pensamiento serio. Todos tendemos a dar por sentado que mediante la discusión se puede alcanzar la verdad, sin embargo no hay nada especial en ella que indique que tenga que ser así necesariamente. La discusión más importante nos puede demostrar que nuestras conclusiones están o no conformes con nuestras premisas. Sin embargo, incluso si lo están, ello no implica que sean efectivamente ciertas.

- Supongo que estamos muy apegados a la idea de que mediante la discusión podemos alcanzar la verdad, a pesar de que si reflexionamos sobre ella, es bastante difícil de justificar. Sócrates no trata de justificarla. Se limita a hacer preguntas, reunir las respuestas para descubrir la contradicción y asegura haber rebatido la definición. Pero si uno se propone dar una teoría de lo que está haciendo, tendría que inventar algo como la idea que acabamos de señalar, que todos tenemos dentro de nosotros los medios para hacer que lo cierto venza a lo falso. Y eso es exactamente lo que hace Platón en Menón. Presenta, por decirlo de alguna manera, una teoría de la discusión socrática o filosófica según la cual todos tenemos en nuestras mentes el conocimiento de las respuestas a las preguntas «¿Qué es el valor?», «¿Qué es la justicia?» y las demás. Ese conocimiento, que está en nuestro interior, aunque no podamos acceder a él fácilmente, es lo que nos permite eliminar las respuestas falsas y demostrar que son incorrectas. Ese conocimiento es lo que va surgiendo en el transcurso de la discusión, en donde, como hemos visto, se utiliza una de las cosas que dice Laques para demostrar que otra de las cosas que dice Laques debe ser falsa.

- Por anteriores conversaciones con usted sé que, en su opinión, la teoría que acaba de exponer prepara el terreno para la otra de las dos teorías más importantes de Platón dentro del periodo medio, la Teoría de las Ideas. Esta es con mucho la más importante de las teorías de Platón; de hecho es lo que se ha llegado a entender por «platonismo». ¿Puede explicarla?

- Estas discusiones socráticas de las que hemos estado hablando se centran en la búsqueda de una definición: ¿Cuál es la definición del valor, o de la belleza, o de la justicia? Si está dentro de nosotros el conocimiento de las respuestas a estas preguntas, y poseemos ese conocimiento independientemente de nuestra experiencia del mundo en el que vivimos, el mundo en el que utilizamos nuestros sentidos y vamos de un sitio a otro; si nuestro conocimiento es anterior a todo ello e independiente de todo ello, entonces lo que conocemos -la justicia, la belleza, el valor- debe de ser independiente del mundo empírico en el que vivimos y anterior a él. Esta última tesis es la afirmación fundamental de la Teoría de las Ideas: la justicia, la belleza y otros conceptos semejantes existen anterior e independientemente de todas las acciones y personas justas, todos los objetos y personas bellas que podamos encontrar en el mundo sensible. La belleza y la justicia existen por sí mismas separadamente. Esta es la Teoría de las Ideas.

- La teoría de que hay otro mundo aparte de éste, un mundo ideal en el que existe todo lo que da valor y significado a nuestro mundo actual, ha tenido una gran influencia en toda nuestra cultura, ¿no es así?

- En el cristianismo, por citar el ejemplo más importante: la influencia del platonismo en el cristianismo ha sido enorme.

- Eso es cierto, sí. Pero creo que habría que andarse con cuidado a la hora de emplear frases como «el mundo de las Ideas» u «otro mundo». Platón las utiliza, pero el contraste al que se refiere no es, como podría imaginarse, un contraste entre un conjunto de cosas particulares y otro conjunto totalmente igual a él sólo que más perfecto, más abstracto y localizado en otro lugar, en algún cielo del más allá. El contraste al que se refiere es el contraste entre lo particular y lo general. Las preguntas, «Qué es la justicia?», «¿Qué es la belleza?», etc., son preguntas generales, preguntas acerca de la justicia y la belleza en general. No son preguntas acerca de lo que está aquí ahora... Es el contraste que debemos comprender.
Hay un párrafo en el Fedón en el que Sócrates sostiene que hacer filosofía es practicar para la muerte. En realidad es practicar el hecho de estar muerto [Risas]. ¿Por qué? Porque estar muerto supone que el alma se separa del cuerpo, precisamente porque no se piensa en el lugar ni el momento en el que el cuerpo está aquí y ahora. Porque si se pregunta «¿Qué es la justicia?», refiriéndose a la justicia en cualquier parte, en cualquier momento, la justicia en sí misma, no se está preguntando «¿Quién me ha hecho algún mal ayer u hoy?» Si se pregunta «¿Qué es la belleza?», no se está preguntando «¿Quién es la persona más hermosa de esta habitación?». Y si no se está pensando en el aquí ni en el ahora, entonces, en el sentido que le interesa a Platón, no se está ni aquí ni ahora. Se está donde está la mente, no porque se esté en un lugar concreto mejor, sino porque de ninguna manera estamos en ese sentido en el espacio. Estamos inmersos en generalidades. De modo que se puede emplear la expresión «mundo de las Ideas», siempre que se comprenda que su significado es el reino de las generalidades invariables.

- Las obras del periodo medio a las que nos estamos refiriendo ahora, Menón, Fedón, La República, El Banquete y Fedro, las escribió Platón en plena madurez, así que creo que es un buen momento para hacer una pausa y considerar su valor literario y otras cualidades estéticas. ¿Por qué se consideran obras maestras del arte literario?

- Son muy dinámicas y Platón posee una gran maestría y dominio del lenguaje, desde sus descripciones fluidas e imaginativas hasta el análisis austero, así como sus chistes y salidas ingeniosas. Señalemos además que tiene una gran capacidad para hacer que los pensamientos más complejos resulten claros como el agua. Y podría seguir añadiendo cualidades. En definitiva, sólo se puede decir que es un genio del arte así como de la filosofía.

- ¿Comparte usted la opinión general de que su obra maestra es La República?

- Sí.

- Creo que La República más que en ninguna otra obra donde Platón demuestra su creencia de que toda pregunta se relaciona con todas las demás; la investigación no debe detenerse jamás, porque cada «conclusión» conduce al siguiente problema. De este modo comienza con una pregunta directa, «¿Qué es la justicia», una pregunta típicamente socrática. Eso le conduce a la pregunta «¿Beneficia la justicia a su poseedor? El tema fundamental de La República es demostrar que, en efecto, la justicia es un beneficio para su poseedor; es lo que más necesitamos para ser felices, mientras que el hombre injusto es la más miserable de todas las criaturas.
Pero para demostrar todo esto se da cuenta de que tiene que exponer una teoría sobre la naturaleza humana. Divide el alma en tres partes: aquí es donde se aparta de la tesis de Sócrates de que la virtud es conocimiento. La virtud pasa a abarcar más que el conocimiento, a pesar de que el conocimiento sigue siendo su factor principal. Y la idea de que el conocimiento sea algo que pueda y deba controlar los factores no racionales del alma, también hace posible la idea de una sociedad ideal en la que gobierne el conocimiento. De este modo obtenemos una teoría política que describe un modo de vida mejor dentro de la sociedad. Al mismo tiempo, el énfasis que se pone en la idea de que sea el conocimiento el que gobierne, plantea la pregunta: «¿Qué conocimiento debe gobernar?; ¿qué es el conocimiento en cualquier caso, y por qué es mejor que la opinión?» De modo que se nos da una teoría del conocimiento, y la teoría del conocimiento a su vez se amplía hasta convertirse en una investigación sobre las ciencias. Hay una profunda discusión sobre la naturaleza del saber matemático. Se expone toda una visión de lo que supondría tener una total comprensión del mundo en el que vivimos con el fin de ratificar la afirmación de que esta comprensión debe correr de nuestra cuenta, tanto individualmente como en la sociedad; esta comprensión traerá los beneficios de la justicia, tanto para el alma individual como para la sociedad en conjunto.
Tras esta gran ampliación de la pregunta «¿Qué es la justicia?», la única conclusión natural es la visión de la vida después de la muerte y el mito de Er al final del libro. Puede decirse que La República hace posible la convicción de que la investigación no termina hasta la muerte.

- La República es un libro tan rico que no nos es posible seguir todas las ramificaciones que desarrolla, pero es indiscutiblemente uno de los libros más importantes de la historia de nuestra cultura, y espero que nuestra discusión anime a muchas personas a leer esta obra.
06/11/2004 13:34 Enlace permanente. PLATÓN

REDACCIÓN: POLÍTICA Y JUSTICIA EN PLATÓN

TheophanicLighmini.jpgSi la filosofía platónica ha dado pie a múltiples interpretaciones, no cabe duda en aceptar que la verdadera pasión de Platón fue la sociedad justa, tal y como él mismo confirma en la Carta VII, podemos decir que «El problema hacia el que se orienta desde el primer momento el pensamiento de Platón es el problema del Estado.».
Platón dedicó varios de sus diálogos al tema de la política. De hecho “La República”, para algunos la más importante y cuidada de sus obras, tiene como objeto el tema de la justicia y del buen gobierno. En esa obra Platón (libro IV) es muy cuidadoso al describir la correlación que existe entre la triple división del alma y las clases sociales, pues si la armonía entre las partes del alma es la justicia para los individuos, la armonía entre los tres estamentos sociales es la justicia en la sociedad ya que la sociedad es reflejo de los hombres que la forman.
También describió la forma de vida en común que habrían de llegar los gobernantes para despejar de sus intereses todo ánimo de lucro o de dirigirse al gobierno para el enriquecimiento personal (libro IV).
La teoría política -o ese deseo de lograr una sociedad justa- presupone otros elementos que también están presentes en la filosofía platónica:
1.- un conocimiento de la verdad (identificación entre el filósofo y el gobernante).
2.- una educación adecuada (para descubrir las ideas que inspirarán toda acción política).
Ahora bien, ¿qué es la política? Partiendo del gran presupuesto de toda la mentalidad helénica de que el hombre es un ser social y de que debe vivir con los demás a causa de sus limitaciones, la convivencia organizada se convierte en una necesidad. La convivencia de los hombres se organiza a través de la política (de polis = ciudad) que, como máxima característica, busca la justicia. Por lo tanto, sólo cuando podamos saber qué es la justicia (como cuando nos preguntábamos qué es la belleza) es cuando podremos ser justos; sólo entonces, también, es cuando podrá existir una sociedad justa. Por lo tanto, se hace preciso que haya unos profesionales (en este caso los filósofos) de la verdad que puedan alcanzar ese conocimiento (en realidad, que puedan descubrir ascendentemente la esencia de la justicia) y que luego se encarguen de dirigir la sociedad (actuando desde ese principio de justicia).
La dialéctica, por cuanto que es el conocimiento de la verdad a través de las esencias, es la condición de quien persiga una sociedad justa. De este modo, la dialéctica resulta ser:
1.- el último y más perfecto grado del conocimiento del ser.
2.- el mismo proceso de ascender (educación) de la ignorancia al conocimiento y luego aplicarlo a los asuntos humanos.
Ello hace que la política platónica -la propuesta de una sociedad justa tal y como se expone en la República, dependa de que haya unos ciudadanos dispuestos (y disponibles) a recibir una educación (un proceso educativo, que en el mito de la caverna es la ascención desde el mundo de las som¬bras al mundo de la luz) planificada por unos fundadores y que como fines tiene:
1.- descubrir el mundo de las ideas.
la.- por lo tanto, reconocer la verdad.
lb.- por lo tanto, reconocer los errores del mundo sensible.
2.- aplicarse posteriormente a la acción de gobernar.
3.- preparar a futuros gobernantes en el mismo proceso educativo que, repitiéndose, les llevará a descubrir las mismas verdades y actuar de la misma manera.
Parece un contrasentido que una sociedad no aspire a la justicia (Aquí, el problema estribaría en cómo cada grupo humano entiende la justicia, pero eso también justifica el empeño platónico de la inmutabilidad de las ideas), lo que hace de esta cualidad el contenido básico de la política. Precisamente para evitar las distintas concepciones sobre la justicia, Platón, como una idea más, la supone única e inmutable, instalada en el mundo de las ideas y que una vez descubierta a través de la educación guiará y regulará irremediablemente la acción entre los hombres. La esencia (idea) de justicia será el patrón que iluminará todos los actos de los políticos para conseguir el bien de la sociedad y la armonía entre sus partes. Aquí, por tanto, el aspirante a gobernante se identifica con el filósofo y ambos, que en realidad son lo mismo, buscan la verdad, la justicia y el bien.
La justicia, según Platón, es:
1.- El equilibrio entre todas las partes sociales. Armonía.
2.- Las partes sociales son los tres estamentos sociales.
3.- Esos estamentos o clases sociales responden a una clasificación de las almas. (en
los hombres hay tres clases de almas: sensitiva, irascible y racional).
4.- Hay, por tanto, tres clases sociales: pueblo, guerreros y gobernantes.
5.- La justicia (armonía) tanto en el hombre como en la sociedad es que cada componente se ocupe de sus menesteres.
6.- La misión de la clase del alma sensitiva (productores) es trabajar.
7.- La misión de la clase del alma irascible (guardianes) es vigilar, proteger y defender. 8.- La misión de la clase del alma racional (gobernantes) es dirigir la sociedad bajo la
idea de bien y justicia.
En lo expuesto se observa la idea de justicia en Platón (idea sometida a los mismos condicionantes ideológicos que tienen todas las ideas en todas las sociedades) refleja los valores de su ideología.
Por lo tanto, Platón, absolutamente interesado por la política y la justicia, se ocupa de planificar:
1.- La organización y la vida de la clase gobernante.
2.- Las enseñanzas que los futuros gobernantes habrán de seguir (lib. VII de la República).
Al objeto de:
1.- Gobernar bajo las ideas de bien y justicia, descubiertas como esencias y por medio
de la dialéctica.
2.- No codiciar nada y no tener nada en propiedad sino todo en común.
La aspiración de Platón es que el papel del gobernante se identifique con el del filósofo; filósofo (como su nombre indica: amante del saber) es aquel que ha descubierto la verdad (el saber verdadero) y sólo ése podrá ser gobernante porque sólo el filósofo es quien descubre el bien y la justicia en su forma esencial y se somete a ellas para dirigir su vida y la de la comunidad.
03/11/2004 20:23 Enlace permanente. PLATÓN

CAP. 5 LIBRO VII –LA REPÚBLICA-

recorte.jpgRESUMEN
Reflexión general sobre el bien común y sobre la justicia. Los que han sido elegidos y educados para el bien y para el buen gobierno deben, en justa reciprocidad con lo que han recibido, pasar a ocuparse de él, cosa a la que acce¬derán por ser hombres justos.
ESQUEMA CAP. 5
• La ley de la ciudad (polis; politeia; política) busca el bien y la felicidad para todos y no quiere ciudadanos privilegiados.
• La justicia es un equilibrio (Do ut des; Te doy para que me des).
• Los sabios han de entregarse a la ciudad (polis; politeia; política) en justa reci¬procidad.
• ¡Hay que persuadirlos con palabras razonables!
• Y cuando se ocupen de ella, entonces brillará la luz.
• Es imposible que se nieguen a hacerlo porque son justos.
• Ellos son los verdaderos ricos, yendo al gobierno por obligación y no por gusto.
• Se evitarían las luchas intestinas de quienes creen que en el gobierno es donde pueden enriquecerse.
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• ciudad/polis = para los griegos, en la época de Platón, la política está confinada a las ciudades-estado. No concebían estados grandes al estilo de los orientales.
• armonía = equilibrio, justicia
• unos hagan a otros... cada cual pueda ser útil a la comunidad = justicia con¬mutativa.
• reintegrar = justicia conmutativa.
• vivirá a la luz = guiada por la verdad y las ideas.
• filósofo = es el mejor gobernante por haber alcanzado el conocimiento de las ideas y además desprecia los bienes materiales.
MAPA CONCEPTUAL CAPS. 4-5
03/11/2004 23:29 Enlace permanente. PLATÓN

REDACCIÓN: La revolución educativa de los sofistas y la reacción platónica

democrito.jpgCon relación a la filosofía anterior, en el siglo V a. C. se observa un cambio absoluto en la temática que va desde lo material a lo espiritual, o de los problemas de la physis a los del anthropos. Las cuestiones en torno al ser humano adquieren en Grecia un prestigio hasta entonces desconocido, mientras que las corrientes en las que pervivió la filosofía natural decaen enormemente, perdidas sus ambiciones globalizadoras y pasando a ser saberes especializados, anunciando el origen de las ciencias naturales.
La renovación intelectual griega va de la mano de los sofistas, que aportaron aires nuevos a la sociedad helénica y consiguieron transformar las actitudes de la gente frente a la filosofía, logrando interesar al público. Mientras que los filósofos del siglo VI a.C. eran creadores solitarios que especulaban en sus alejadas colonias sobre los arjai o primeros principios del mundo físico, los sofistas son pensadores urbanos con una problemática que interesa a la mayoría de la gente porque se ocupa de la naturaleza humana. Se ponen de moda; interesan sus conocimientos (Aristófanes, el comediógrafo, se quejaba de que mientras los teatros estaban vacíos, los salones de los sofistas rebosaban de público), pero sobre todo interesan sus actitudes, estrechamente relacionadas con la renovación de la cultura y de la sociedad griega. Con ellos, aunque no sin dificultades y oposiciones, la filosofía gana prestigio social. Aparece el interés por los temas humanos: sociedad, política, gobierno, ley, comercio, etc. y a través de ellos, de sus enseñanzas, el demos ve la posibilidad de afianzarse en lo que antes era el privilegio de los aristócratas, pero que ya había sido revocado por medidas democráticas: el poder.
Si bien la problemática de la educación no era nueva en Grecia, remontándose en sus cánones clásicos a Homero y a los poemas aristocráticos de Teognis y Píndaro, es la actitud de los sofistas quien la plantea con formas e intereses diferentes, coincidiendo con el esplendor democrático de Atenas, aunque desde otra perspectiva también se la pueda interpretar como una continuación de los pasos iniciados por el pensamiento filosófico del siglo VI a.C.; continuación de la actitud porque si bien los primeros filósofos habían arrancado del mito el logos de la racionalidad, los sofistas, no preocupados básicamente por la problemática natural, hacen lo mismo con respecto al hombre: pretender eliminar los mitos de la condición humana. Y fue a través de la educación como los sofistas ejercieron su arte o técnica poniéndola a disposición de un público que no estaba atado a un pasado aristocrático.
La educación en manos de los sofistas capacitaba para la adquisición de determinadas artes (habilidades), destrezas y mañas, todas suficientes para alcanzar el triunfo en la vida social y pública, especialmente en las asambleas políticas (democracia). En este sentido sí que parece lícito afirmar que los sofistas fueron una revolución en Grecia: pusieron la educación al alcance de todas las clases sociales (algo que anteriormente estaba reservado a las aristocracias; uno de lo mitos derribados por los sofistas), aunque ese alcance estaba circunscrito a quienes lo pagaran (lo cual constituía otra piedra de escándalo para la tradición que nunca había concedido valor económico a las enseñanzas).
Es, por tanto, la creciente demanda social de educadores la que impone los servicios de los sofistas; éstos eran maestros ambulantes (otro escándalo ya que en Grecia el vivir de modo permanente en una misma ciudad era demostrar vinculaciones con una tradición) que estaban dispuestos tanto a enseñar conocimientos como a capacitar a cualquier joven para convertirlo en un hombre públicamente brillante. Los sofistas era educadores, portadores de una técnica (techné), capaces de infundir y desarrollar las virtudes (areté) y habilidades de sus alumnos.
Pero si por una parte compartían el problema de la educación con el pasado, se diferenciaban de él, al menos, en dos cosas: (1) sistematización del saber, como no había ocurrido en la educación anterior; (2) aportación de ideas críticas a los valores de la tradición, lo que les hizo entrar en sucesivos conflictos.
Sus enseñanzas abarcaron todos aquellos asuntos que podían constituir la preocupación por el hombre, la vida social y el interés político; especialmente daban clases de retórica, discutían sobre las costumbres de los pueblos, argumentaban sobre la justicia, daban enseñanzas sobre legislación y, sobre todo, enseñaban retórica, lenguaje y argumentación. O, en una palabra, mostraban los aspectos de la naturaleza humana en sustitución de la problemática natural. El hombre, pues, y todo lo que le circunda, se convierte en objeto de reflexión filosófica crítica y de docencia. Es el origen y los comienzos de la filosofía de la cultura. Sus enseñanzas afectaban, entre otras, las cuestiones sobre las relaciones entre las clases sociales, las relaciones entre los estados, entre los libres y los esclavos, el origen y el fundamento de las leyes, la religión, los dioses, etc., temáticas que fueron expuestas por los sofistas de un modo desgarrador y que conmovieron los cimientos de la tradicional educación griega, abriendo una brecha en el desarrollo de la filosofía: desde ellos la filosofía ya siempre fue algo distinto.
De entre sus múltiples enseñanzas lo que más interesó a los griegos fue su constante referencia al principio de la convención (nomos) que cobró una dimensión especial: la ley dejó de ser mostrada como algo inmutable, vinculada a determinados sectores aristocráticos y se la presentó como el resultado de un pacto entre los hombres que puede ser variado conforme las circunstancias lo prefieran. Por lo tanto, se podía decir, que la acción humana no era una y definitiva (como lo es la acción de la physis) sino que estaba sujeta a un evidente relativismo que refleja los intereses y valores sociales. De este modo, uno de los problemas que más interesó es, precisamente, el de las relaciones entre naturaleza y convención. Hubo sofistas que al distinguir entre ley natural y ley social hacían descansar el fundamento de la leyes sociales en las leyes naturales: la bondad de la primera dependía de lo que se acercara o se alejara de la segunda. La ley natural, decían, es inapelable y principio de todo, mientras que la ley social tiene que estarle sometida. De esta distinción se derivan dos posicionamientos antagónicos: (1) por naturaleza todos somos iguales, todos tenemos las mismas necesidades básicas, etc., lo cual, adicionalmente, des¬truía la supuesta prioridad que los ciudadanos se dan entre sí, pero también la primacía que los griegos creían tener sobre el resto de los pueblos (bárbaros). (2) La naturaleza nos ha hecho a unos más fuertes, más listos, etc. y a otros más débiles, menos inteligentes, por lo tanto la diferenciación social es reflejo de la naturaleza a la cual es preciso someterse. Estas dos posturas, una igualitaria y otra elitista, originadas dentro de los propios sofistas, se enfrentaron entre sí.
A fin de cuentas, la revolución de los sofistas consiste en una crítica a los valores que hace tambalear muchas creencias tradicionales de Grecia; y esa revolución en el pensamiento se asocia estrechamente con la revolución social de la democratización del país. El relativismo, reforzado al comparar países y constituciones de otros pueblos, como lo opuesto a la fijeza de las costumbres, se convirtió en el más importante caballo de batalla puesto que desde él se podía arrasar con todas las creencias morales al dejar de ser lícito que algo pudiera ser universalmente verdadero o que pudiera tener fuerza para ser impuesto sobre los demás hombres, con lo que dejaba de existir el punto de referencia para la verdad y los valores.
Ahí es donde Sócrates, ateniense, reacciona. Aunque no hay duda de que los sofistas eran la renovación en Grecia, especialmente en Atenas, el popular Sócrates se opuso a esos aires de novedad acudiendo a su mismo terreno. Sencillamente, a Sócrates le parecía inaudito que no pudiera existir un conocimiento definitivo, claro y verdadero sobre las virtudes morales de los hombres, lo que le llevó a rechazar los puntos de vista del relativismo de los sofistas convencido de la necesidad de que determinados principios y valores no podían ser resultado de la convención entre los hombres, sino una necesidad de la convivencia y de la naturaleza humana; pensaba, además, que la realización del mal era consecuencia del error pues nadie lo hace queriendo. Los males de Atenas eran consecuencia de los errores que le atacaban, por lo que optó por la tarea de educar a sus conciudadanos, mediante su muy especial método mayéutico (dialogar con alguien para hacerle sacar lo que ya estaba dentro de él) e irónico (Al afirmar que él no sabía nada y dejar derrotados a sus contrincantes les hacia ver que ellos, por mucho que creyeran saber sabían aún menos que él), para que alcanzaran la felicidad a través del bien.
Platón, siguiendo los pasos de su maestro, también reaccionó contra los sofistas y contra todas las enseñanzas de renovación que significaron los sofistas en el mundo helénico. La democracia ateniense, estrechamente asociada a los sofistas, después de haber mantenido intensas guerras con el resto de los griegos queriendo instalar la hegemonía de Atenas sobre el resto de los helenos, había degenerado en una sucesiva lucha entre partidos e intereses personales que la habían sumido en la decadencia. Reaccionando contra ese estado de cosas, Platón proyectó construir un modelo ideal de estado en el que los que tuvieran que gobernar fueran los mejores (aristocracia), pero sometidos a un proceso educativo que les hiciera ver las ideas de justicia y bien. Lo que Platón opina de los sofistas y de su educación conviene dejarlo sus mismas palabras en Menón 91.
Para Platón, después de todas sus experiencias políticas y sociales, no cabe duda de qué es la educación: la sucesiva elección de determinados individuos que van mostrando crecientes capacidades para elevarse a un grado de abstracción tal que les permita comprender y ver las realidades conceptuales. Sólo esos tienen que ser educados y no la totalidad de los individuos, pues para ser zapatero, comerciante o escultor no se necesita tener conocimientos superiores y basta con los tradicionales de la música y la gimnástica. ¿Para qué han de querer las clases inferiores tener conocimientos que no van a poder desarrollar? Por contra, los mejores, aristoi, que son los más capaces, son los que han de tener los mejores estudios. Si en los sofistas la educación pretendía ser democrática, aunque pagando, en Platón, siendo gratuita (o así se puede sospechar) sólo está dirigida a unos pocos elegidos.
Le educación en Platón está completamente al servicio de los fines del estado, que es quien organiza la vida de los hombres.
Es probable que los métodos adoptados entre los sofistas y Platón difieran (porque en rea¬lidad sabemos muy poco de las enseñanzas de la Academia y de las doctrinas no escritas de Platón), afirmándose que, de acuerdo con los primeros, el alumno «recibía» conocimientos. mientras que Platón buscaba que los «descubriera» por sí mismo, pero es que los fines perseguidos por unos y otro son bien distintos. Los sofistas nunca diseñaron una ciudad ideal a cuyos fines tenía que someterse todo, sino que enseñaban para que la gente actuara en la realidad en la que vivía, lo cual no es una diferencia pequeña, mientras que Platón inventó una forma de gobierno y pretendió diseñar una educación para unos ciudadanos a los que les presupone una transmigración del alma y que, por lo tanto, son porteadores de conocimientos innatos. De esa educación se obtiene una consecuencia: como todos los alumnos han contemplado lo mismo y como eso sólo es una cosa, las ideas, sólo hay una verdad y un método para conducir el alma y educar. Aquel que esté capacitado para recordar mejor las ideas será uno de los elegidos para la educación, el resto no.
Lo que más puede sorprender en la educación platónica, evidentemente reservada para los mejores (aristocracia, pero no una aristocracia de sangre sino de capacidades que por virtud de la eugenesia se podrían promocionar), es la unanimidad que tendrían los alumnos en sus opiniones y conocimientos. Platón nunca prevé la existencia de disidencias en el conocimiento. La verdad es una y una vez descubierta es inamovible. Es posible que, como se dice, la forma dialogante de Platón aparezca como abierta a la discusión, pero eso debe corresponder a determinadas etapas (quizá mientras se permanezca en la gruta o mientras se camina por las ciencias propedéuticas) cuando aún es posible rechazar, gracias a las sucesivas selecciones, al alumno que disiente o no actúa como se espera que lo haga, pero no en la etapa final del conocimiento. Aunque la justificación racional de ello parece evidente: si la verdad es una, toda discusión en torno a ella es vana. Sólo consiste en «ver» cual sea esa verdad y seguirla fielmente.
01/11/2004 17:47 Enlace permanente. PLATÓN

RESUMEN CAP. 4 LIBRO VII “LA REPÚBLICA”

platon.gifEn general, en este capítulo se habla del innatismo en el conocimiento, de la educación asociada a éste y de quiénes son buenos para gobernar y quiénes no.

• educación no es lo que algunos dicen (los sofistas) afirmando poder otorgar conocimiento a quién no lo tiene (símil con la visión otorgada a los ojos ciegos).
• Sino que, teniendo ya «algo» el alma (innatismo) sea dirigida (bien dirigida; bien educada) hacia el conocimiento.
• Pues resulta que las virtudes del conocimiento son diferentes a las del resto del alma (algunas de las cuales se parecen y desarrollan como las del cuerpo: la memoria).
• Lo que ya se tiene, se tiene, aunque uno esté mal-educado. Y así, el malo se hace peor y el bueno mejor.
• Y como ya hay algo, hay que educar desde niños para que las buenas naturalezas no se pierdan.
• No serán buenos para gobernar ni los ineducados (incapaces) ni los privilegiados que siguen estudiando eternamente.
• Es obligación nuestra (los fundadores de esta ciudad ideal) obligar a los mejores y no dejarles que permanezcan (inactivos)... ¡Han de bajar con los prisioneros! (que somos nosotros).

PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA LA INTERPRETACIÓN
• proporcionan ciencia al alma = los sofistas no creían en las ideas innatas y por eso pensaban que tenían que dotar de todos conocimientos, como quien cree que puede infundir la vista a los ojos ciegos.
• esa facultad, existente en el alma de cada uno = innatismo.
• volverse... = cambiar de dirección la mirada: desde lo cambiante a lo inmutable (esencias).
• la parte más brillante del ser = el bien.
• arte de descubrir... = educación dialéctica.
• más divino = el alma, según Platón, tiene un origen extraterreno, divino.
• que jamás pierde su poder = el alma es inmortal.
• excrecencias plúmbeas = los sentidos, asociados a lo cambiante.
• islas de los bienaventurados = paraíso intermedio entre tierra y cielo (Fedón 110A y ss.)
• fundadores = en el diálogo, los interlocutores figuran ser los fundadores de una ciudad perfecta, pero imaginaria.
01/11/2004 17:37 Enlace permanente. PLATÓN

ARTE, VIRTUD Y FELICIDAD EN PLATÓN

Arte. - Es sinónimo de técnica para orientar convenientemente la mirada, habilidad para enlazar con corrección las preguntas y dirigir el alma hacia el objeto del auténtico conocimiento. Con el arte el alma llegará a captar la verdad, apartándose de la doxa. Y cuando haya alcanzado el conocimiento de los valores éticos y políticos podrá conseguir la virtud o arete.
Virtud.- Es realizar la función propia; el valor en los soldados, autoridad en los políticos. La virtud hará posible el desarrollo del ser humano en una sociedad justa, donde los individuos puedan alcanzar los ideales de conocimiento y armonía.
La moral en los sofistas era convencional, se inculcaba un patrón de comportamiento útil. El hombre virtuoso era el prospero en la vida, quien conoce las reglas del juego y sabe utilizarlas en bien propio. Para Platón es necesario un canon universal de conducta basado en la razón. Platón contrapone a la moral convencional una moral racional.
Felicidad.- Para Platón el pensamiento ético se complementa con su pensamiento político. Bondad o maldad, de acciones individuales o políticas depende de que favorezcan o no la vida feliz. La felicidad es la armonía entre el individuo y la sociedad.
Para Platón felicidad es sinónimo del buen vivir, del desarrollo pleno de la personalidad del hombre como ser racional y moral, de relación armónica de las partes del alma. Para Platón el alma se compone de tres partes:
- Alma concupiscible, sede de impulsos y deseos desordenados.
- Alma irascible, sede del valor
- Alma inteligible, sede de la razón
Estas partes se hallan en relación de subordinación y las partes inferiores deben someterse a la parte superior, el alma racional debe moderar el deseo y templar la voluntad. Así se establecerá la armonía, ideal de vida feliz (dike) que sólo puede lograrse por la educación. Los distintos estamentos del estado: productores, guardianes-guerreros y regentes-filósofos se corresponden con las tres partes del alma. De este modo la felicidad individual tiene su proyección en el orden político.
Sin embargo, el hombre tiende a dejarse llevar por sus instintos, por lo que el acceso a la vida intelectual requiere esfuerzo y no se da de forma natural. El prisionero tiene que ser conducido hacia el conocimiento.
Para Platón siempre habrá hombres que crean en la supremacía de la razón y que con una educación adecuada podrán conducir a la comunidad hacia la búsqueda del orden justo y por tanto a la felicidad.
La filosofía aparece como pedagogía, y la preocupación del filósofo se centra en los que viven en su sociedad, la pedagogía es en definitiva política.
25/10/2004 20:48 Enlace permanente. PLATÓN

LO QUE NACE Y LO QUE ES

El objetivo fundamental para Platón de la educación consiste en apartar el alma de lo que nace y dirigirla hacia la contemplación del ser.
Para Platón el mundo fisico está constituido por las cosas particulares sometidas al cambio y la transformación; es el mundo de lo que nace, su conocimiento es problemático y expuesto a contradicción.
Para Platón debe aspirarse a lo universal y estable, a lo que es. Lo que posee rasgos de autenticidad y estabilidad.
Para compaginar la inestabilidad de lo fisico con la necesidad de la definición, constituyo la teoría de las ideas. Que viene a decir, que para alcanzar el auténtico conocimiento hay que penetrar más allá de lo mudable y captar el ideal que encarna.
La verdad aparece como desvelamiento del ser, de los particulares no podemos tener conocimiento, solo de los universales, de las ideas que encaman. Así llama Platón "Idea" a aquello que es objeto de auténtica definición.
25/10/2004 20:45 Enlace permanente. PLATÓN

EDUCACIÓN EN PLATÓN Y EN LOS SOFISTAS

part_friso.jpgCONCEPCIÓN PLATÓNICA DE EDUCACIÓN
En los capítulos IV y V se pregunta por aquello que puede proporcionar plenitud al ser humano, y la consecución de una sociedad justa, y su respuesta es la paideia (educación).
Su concepción de educación es opuesta a la de los sofistas. Para estos consistía en inculcar a los alumnos ciertos saberes necesarios para alcanzar el éxito y poder; para ellos el conocimiento tenía un valor utilitarista y convencional. Esta concepción haría imposible la búsqueda de lo desconocido por estar exento de toda inquietud investigadora. Platón entiende por educación el arte de conducir el alma hacia la verdad, de orientar la mirada hacia la contemplación del ser, apartándola de lo que cambia o nace. La diferencia entre Platón y los sofistas consiste en una educación mera instrucción, donde el profesor sólo inculca nociones y normas de comportamiento, un alumno pasivo; y una educación superior en donde se estimula la actividad investigadora.
"No se alcanza el saber enseñando a alguien, sino preguntándole, y sacándole la ciencia de sí mismo".
El saber es para Platón, una actividad de búsqueda que se basa en una asociación entre lo conocido y lo que no se conoce. Para Platón conocimiento es anamnesis en cuanto que poseemos una comprensión implícita de lo que alguna vez llegaremos a comprender. Es el diálogo entre profesor y alumno lo que hace posible el descubrimiento.
Los conocimientos geométricos del esclavo están en la herencia de conocimientos recibida a través del lenguaje. El lenguaje recoge y conserva la concepción extrasubjetiva del mundo de la comunidad lingüística, su experiencia colectiva e histórica. Por eso está implícito el saber dormido (anamnesis).
• Diametralmente opuesta a la de los sofistas
• Arte de conducir el alma hacia la verdad, de orientar la mirada hacia la contemplación del ser. Educación es el método (camino) que debe llevar al fin de conocer la verdad. (educación y verdad deben estar al servicio de la polis –ciudad- para hacer que la justicia resplandezca).
• El saber es, una actividad de búsqueda que no se basa en un proceso memorístico, sino una asociación entre lo conocido y lo que todavía no se conoce.
• El conocimiento es "anámnesis" (saber dormido - conocer es recordar-) y es el diálogo entre el profesor y el alumno lo que hace posible el descubrimiento. Es el preguntar lo que pone en movimiento el progreso del conocimiento. Todos los hombres todas las almas tienen en germen todas las ideas, las ideas son innatas.
• El profesor debe estimular la actividad investigadora del alumno. ("No se alcanza el saber enseñando a alguien, sino preguntándole, y sacándole la ciencia de sí mismo". MAYEUTICA
• Para Platón las leyes eran una prolongación de las leyes naturales, casi tan necesarias e inmutables como ellas.
• Platón está dispuesto a mantener el pasado. Conservadurismo de la nobleza, de la aristocracia.
• Para Platón la educación no puede dejarse a la iniciativa privada y a una decisión personal; hay que establecer un sistema estatal. Sirve a las necesidades políticas del Estado, que es quien organiza la vida de los hombres.
• La dialéctica es la visión de las ideas como consecuencia de la educación recibida.

CONCEPCIÓN SOFISTA DE EDUCACIÓN (sophistes-el que sabe (profesional que vive del saber)
• Hablarón mucho pero dejaron muy poco escrito
• Dan un auge a las cuestiones lingüísticas, a la oratoria, el derecho político, la sociología y la ética. Con ellos la filosofía gana prestigio social.
• Inculcar a los alumnos ciertos saberes necesarios para alcanzar el poder y el éxito, para triunfar en sociedad, aunque lo que defendieran fuera injusto, sólo perseguían el enriquecimiento personal.
• Fundan las primeras escuelas de pago. Son maestros vendedores ambulantes de ideas.
• Inculcan nociones y normas de comportamiento a un alumno pasivo.
• El conocimiento tiene para ellos un valor utilitarista, pragmático, convencional, relativo y arbitrario, limitado a situaciones concretas. Las leyes podían cambiarse tantas veces como conviniera.
• La educación en manos de los sofistas capacitaba para la adquisición de determinadas destrezas y mañas, suficientes para el triunfo en la vida social y pública.
• Carencia de inquietud investigadora.
• Educación de mera instrucción
• Para Platón aparentan ser filósofos sin serlo. Son demagogos, el cáncer de las democracias.
• Son para Platón los culpables de la crisis de la Polis por sus violaciones a los fundamentos tradicionales de la religión y la moral. Conmueven los cimientos de la tradicional educación griega. Hacen tambalear muchas creencias tradicionales griegas.
• Sistematizan el saber
• Nunca diseñan una ciudad ideal a cuyos fines debería someterse todo
25/10/2004 20:42 Enlace permanente. PLATÓN

CUERPO Y ALMA EN PLATÓN

ice.jpgEL CUERPO
• Es la cárcel del alma, como la concha lleva dentro la ostra
• Es un mal, por las necesidades que crea al alma y porque le impide buscar la verdad, como las enfermedades, deseos, temores, pasiones, sentidos etc.~
• Es una pesada carga de la que tiene que liberarse poco a poco, de la que tiene que purificarse, para poder acceder a la contemplación de las Ideas.
• Es el que le fuerza al alma a tener posesiones materiales, a ambicionar cosas de este mundo sensible, es el que impulsa al hombre a las guerras y a toda clase de violencias.
EL ALMA
• Es completamente superior al cuerpo
• Es lo que en definitiva constituye nuestro Yo
• Es el auténtico Hombre; el cuerpo es sólo una sombra, una apariencia; el alma lo es todo en el hombre, es el propio y verdadero ser de cada uno de nosotros.
• El alma racional ha sido creada directamente por el Demiurgo tomando como modelo las Ideas eternas.
• El alma toma todos los conocimientos, todas las Ideas de esta primera existencia.
• El alma es inmortal, y transmigra o peregrina en varios cuerpos, hasta llegar a la contemplación de la Verdad.
• Platón diferencia tres tipos de alma. La vegetativa, la sensitiva y la racional.

El alma para Platón ha sido creada directamente por los dioses. Para Platón el cuerpo pertenece a una naturaleza más o menos depravada; lo que vale es el alma. Lo que impide hacer llegar al alma a la verdad es el cuerpo. Ha abierto un abismo entre el mundo del espíritu y el mundo de los sentidos; materialismo y espiritualismo. Destrozando la visión unitaria del hombre.
25/10/2004 19:41 Enlace permanente. PLATÓN

REDACCIÓN: El alma y el conocimiento de la realidad según Platón

grados de conocimiento2.jpgHemos visto cómo el dualismo de Platón entre lo sensible y lo inteligible, entre lo material y espiritual, se manifiesta también en la naturaleza humana: el ser humano es un compendio de dos mundos, alma y cuerpo. El alma o psiqué es el principio que da vida al cuerpo, pero también es el principio racional que ordena la vida a través del conocimiento de lo universal y perfecto. El destino del hombre es «salir de la caverna» y vivir conforme al alma, es decir, conforme a lo perfecto, a lo racional, a las ideas. ¿Pero cómo es posible llegar a este conocimiento de las ideas?

Las clases de conocimiento
Platón distingue dos tipos de conocimiento: dóxa, o conocimiento sensible, y nóesis, o conocimiento intelectual.
La dóxa comienza en la sensación, en la percepción de las imágenes, eikasía, y nos permite forjarnos una creencia, pistis, sobre el mundo que tenemos ante nosotros. Esta visión del mundo es el resultado de la opinión sobre lo cambiante, de lo que nos parece que es, pero sólo refleja un mundo imperfecto. La dóxa no cumple las condiciones de un conocimiento universal que pueda guiar nuestra vida hacia lo perfecto.
El auténtico conocimiento, capaz de desvelarnos la verdad, alétheia, sólo puede ser un conocimiento intelectual, nóesis. Cuando somos capaces de «mirar» con la inteligencia prescindiendo de los sentidos descubrimos el mundo inteligible. Eso les ocurre a los geómetras, cuyo conocimiento, dianoia, toma las figuras sensibles como pretexto para pensar en aquello a lo que se parecen y que no puede percibirse, las figuras ii matemáticas. -
Finalmente, la epistéme es el verdadero conocimiento científico, universal y necesario, sin referencia alguna a lo sensible. La epistéme permite conocer los modelos racionales de la realidad, las ideas, y las relaciones entre éstas. A este conocimiento, que también llamará Platón «dialéctico», le corresponde la función ordenadora de la vida humana: sólo quien es capaz de remontarse por encima de lo particular y llegar a conocer perfectamente lo que es justo en sí puede vivir justamente.

Los objetos de conocimiento
Conocimiento y realidad están unidos en la filosofía platónica, a cada grado de conocimiento debe corresponder un objeto conocido. Será la necesidad de justificar un conocimiento de lo universal y perfecto la que conducirá a Platón a afirmar la existencia de una realidad universal y perfecta, las Ideas.
Siguiendo el símil de la línea del libro VI de la República, encontramos las diferentes clases de conocimiento y los objetos o realidades que corresponden a cada una de ellas.
El cuadro está organizado en torno a dos ejes: un eje vertical y un eje horizontal.
Si seguimos el eje vertical, encontramos a la izquierda los tipos de conocimiento y a la derecha los objetos conocidos. Podemos reproducir el camino de liberación y conocimiento del mito de la caverna si partiendo de la dóxa ascendemos desde el conocimiento de las imágenes y los objetos físicos hasta la nóesis o conocimiento inteligible que conoce las realidades inteligibles o noetá: los objetos de la matemática y las ideas o formas.
Si seguimos el eje horizontal, encontramos una división entre la parte superior, en la que aparece un mundo perfecto, auténtico e inteligible, y la parte inferior, donde está ubicado un mundo imperfecto, sensible e inestable, copia del mundo inteligible. Cada una de estas dos mitades, la de arriba y la de abajo, podría dividirse a su vez en otras dos; de ese modo comprobamos que las ideas son con respecto a los objetos de la matemática lo que los seres físicos son con respecto a las imágenes, es decir, los primeros son la causa del conocimiento de los últimos. El conocimiento de la realidad parece explicarse desde el mito de la caverna como el efecto de un juego de espejos.

Conocer es recordar. La reminiscencia
En el Menón la preocupación ética conduce a Platón a la preocupación epistemológica: ¿cómo es posible conocer lo universal, la esencia o el eidos de la virtud, aquello por lo que llamamos a las acciones o a las personas virtuosas?
La pregunta equivale a cuestionar cómo es posible el conocimiento de lo perfecto y universal teniendo en cuenta que el mundo que tenemos ante nosotros es un mundo del devenir, de lo particular e imperfecto.
La respuesta de Platón se presenta como «verdad de los sacerdotes y de los poetas». El alma es inmortal y en su existencia anterior a su encarnación en el cuerpo «ha visto tanto lo de aquí congo lo del Hades». Luego el alma conoce los modelos universales de la realidad, las ideas. El verdadero conocimiento o epistéme es el recuerdo o reminiscencia, anámnesis, de aquello que el alma ya ha conocido en una existencia anterior: «el aprender no es otra cosa que recordar [...] y esto no sería posible si nuestra alma no hubiera existido en otro lugar antes de llegar a ser en esta forma humana» (Fedón 72c). El conocimiento de las ideas no es, por tanto, el resultado de un proceso inductivo de lo particular, sensible e imperfecto a lo universal, inteligible y perfecto, sino el recuerdo de las ideas que nos permite comprender el mundo sensible como un reflejo del mundo de las ideas.
La verdad se encuentra dentro de cada ser humano y para recordarla hay que seguir el camino de la dialéctica. La función educadora del filósofo consiste en facilitar este aprendizaje que consiste en recordar; así lo había entendido Sócrates en la mayéutica.
VER MAPA CONCEPTUAL CAPS. 1, 2 Y 3
24/10/2004 12:43 Enlace permanente. PLATÓN

REPASO FINAL CAPS. I,II,III L. VII -LA REPÚBLICA-

MitodelacavernaPlatn.jpgLas primeras líneas del mito de la caverna advierten de que el relato esta relacionado con la naturaleza humana y con la importancia de la educación en este proceso de la vida humana hacia su destino: el conocimiento, la felicidad y la perfección.
El ser humano se encuentra entre el mundo de abajo y el mundo de arriba: su cuerpo pertenece al mundo físico, imperfecto, cambiante, perecedero, mientras que su alma pertenece al mundo inteligible, perfecto e inmutable. Por eso el mito presenta al hombre encadenado en el interior de la caverna, confundido en un mundo de apariencias, de sombras, que su ignorancia interpreta como la auténtica realidad.
Sin embargo, aunque esclavo de un cuerpo que le desvía de su auténtica naturaleza y de su destino, tiene como vocación salir de la caverna hacia la luz y conocer el verdadero mundo real, liberarse, en suma, de las cadenas de los prejuicios y la ignorancia. En esto consiste la felicidad humana, en vivir conforme a lo real, a lo perfecto, a lo racional.

El camino del conocimiento
Para conseguirlo el alma humana tiene una facultad natural, la inteligencia, que le permite ascender en el camino del conocimiento; aunque el camino que lleva a la luz, a la auténtica realidad, a la liberación es tortuoso. En primer lugar, porque, aunque el alma humana aspira a lo inteligible, el cuerpo se siente atraído por lo sensible y no puede por sí solo ascender. En segundo lugar, porque es costoso dudar de las seguridades de nuestras creencias, de nuestros prejuicios, que son cadenas que nos impiden mirar con los ojos de la inteligencia.
El propio Platón decía en el Fedón por boca de Sócrates que la plena realización de este destino, que exige la liberación de los prejuicios, no puede cumplirse hasta que se produzca la separación definitiva del alma, es decir, con la muerte. En este sentido define la filosofía como el «arte de saber morir».
El relato de la caverna presenta diferentes momentos que van marcando la secuencia de este proceso de liberación que Platón llama dialéctica: es un recorrido por diferentes fases del conocimiento que nos van situando ante los diferentes grados de perfección de lo que existe. Partiendo de la percepción de las sombras de los objetos encontramos al final del camino la verdadera realidad y la Idea de Bien, que, como el sol, ilumina todo el, conocimiento intelectual.

El papel del filósofo
El ser humano no se encuentra solo en este viaje. Al filósofo, que ha conseguido salir de la caverna y contemplar la luz, la auténtica realidad, como Sócrates, corresponde retornar y ayudar a otros en el difícil ascenso hacia el exterior de la caverna.
Sin embargo, el papel del filósofo es arriesgado: las cadenas de los prejuicios son fuertes e invisibles y mantienen al ser humano en la comodidad de la costumbre, incompatible con la verdad. El filósofo es una figura molesta para los ignorantes; por eso, como Sócrates, es incomprendido e incluso maltratado.

En síntesis, la condición humana aspira a lo inteligible y a lo perfecto. Pero el hombre tiene diferentes pulsiones: es atraído por el conocimiento, pero también por el placer, por el poder, por la comodidad o el miedo, que le pueden hacer aferrarse a la ignorancia. El ser humano tiene que armonizar todas las pulsiones desde la razón y para ello necesita de la educación. La finalidad de la educación es facilitar el proceso de realización de la virtud según la propia naturaleza humana. A los filósofos corresponde guiar al alma y a la ciudad hacia la armonía cuyo resultado es la justicia.
24/10/2004 09:45 Enlace permanente. PLATÓN

LOS SIGNIFICADOS DEL MITO DE LA CAVERNA

Aunque es el mismo Platón el que nos pone en las pistas de la interpretación del mito (según acabamos de ver en la sección III) no pareciendo querer dejar a otros su inter¬pretación, sí al menos, y siguiendo fielmente, la lectura platónica, al mito de la caverna se pueden asociar, al menos, las siguientes interpretaciones:
(1) La primera, indudablemente y siguiendo al propio Platón, es la de «con respecto a la educación o falta de ella, se halla nuestra naturalezas. Por lo tanto, la descripción de nuestro estado de ignorancia (con respecto a la verdad) en la que nos encontramos al estar encadenados en el fondo de la caverna frente al estado de conocimiento (haber alcanzado la verdad) después de haber salido de la caverna.
(2) También siguiendo a Platón, se expresa la relación que existe entre la verdad y la opinión; entre los mundos racional o inteligible (mundo ideal, representado por el exterior de la caverna) y sensible (mundo material, representado por el interior de la caverna). Y por la misma razón, la relación existente entre el conocimiento verdadero y el conocimiento sujeto a la opinión. Hay grados del ser (sombras, reflejos, cosas y sol) y, correspondientemente, grados del conocer.
(3) El proceso que lleva al prisionero liberado desde el fondo de la gruta a la contemplación de las cosas verdaderas es el proceso educativo o ascensión que debe seguirse (gradual y sucesivamente más complejo) para alcanzar la verdad.
(4) La relación que existe entre las enseñanzas de los sofistas (el engaño y la persuasión) frente al conocimiento del verdadero filósofo (Sócrates; la verdad y las esencias).
(5) Por otro lado es el proceso de liberación del alma desde el fondo de la caverna hasta la contemplación directa de las cosas y del sol (el bien), que es la causa de todo. Esta liberación es la purificación del alma desde el engaño a la verdad y, por lo tanto, su preparación para cuando tenga que abandonar el mundo.
(6) También es un símil con lo que debe ser la vida del gobernante: primero liberarse y ascender hasta la contemplación de la verdad, pero sin quedarse en ese lugar, sino que tiene que descender para enseñar la verdad a los que aún siguen encadenados: obligación de quien ha alcanzado la verdad de ocuparse como misión de los asuntos humanos.
20/10/2004 18:25 Enlace permanente. PLATÓN

CLAVES INTERPRETATIVAS CAPS I,II y III LIBRO VII -LA REPÚBLICA-

platon1.jpgCAPITULO I
Se inicia el mito de la caverna, describiendo la condición de los prisioneros y las extrañas ocurrencias que allí suceden que les llevan a creer que lo que sucede y lo que conocen es lo real, aunque el espectador de la escena capta todos los engaños que en ella se dan. Un prisionero (sin saberse por quién) es liberado y empieza a ascender, aunque siente grandes molestias porque tiene que ir adaptándose lentamente a la luz y si se le preguntara qué es la verdad contestaría que lo que veía en el fondo de la caverna.
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA INTERPRETAR EL TEXTO
• educación o falta de ella = el conocimiento de la verdad y las ideas.
• nuestra naturaleza = apresados por el cuerpo y los sentidos.
• ligaduras = lo que nos ata (la sensibilidad).
• luz de un fuego = causa de las sombras; luz que ilumina los objetos.
• plano superior = metáfora de que la verdad está por encima del mundo de los prisioneros.
• tabique, tabiquillo = artilugio para engañar, desconcertar.
• maravillas = trucos, engaños.
• iguales que nosotros = nosotros somos prisioneros de engaños.
• estar refiriéndose a las sombras = el mundo sensible es copia del mundo ideal, como una sombra lo es del objeto que la proyecta.
• eco = sonido distorsionado.
• liberados de sus cadenas = curados de su ignorancia.
• mover el cuello = cambiar los puntos de vista.
• sentir dolor = sentirse incómodo por tener que abandonar el mundo de los sentidos y no comprender lo que le pasa.
• más cerca de la realidad = la realidad son los objetos y no las sombras.
• visión más verdadera = estar cerca de la verdad y no como en el fondo de la gruta, donde sólo percibía sombras y no los objetos que las causan.
• lo que antes contemplaba le parecería más verdadero = le resultaba más fácil comprenderlo.
CAPITULO II
El prisionero liberado seguirá resistiéndose mientras se le arrastre deprisa hacia la sali¬da. Pero si se hace con pausa, por grados, la cosa será distinta. Tendría que acostum¬brarse y primero se le enseñarían los reflejos, luego los objetos y posteriormente vería las estrellas y la luna y finalmente la luz del sol directamente. Pero una vez contemplada la visión del sol (alcanzado el conocimiento y la verdad; la visión directa de las cosas) se daría cuenta de sus errores anteriores y de las equivocaciones del fondo de la caverna, comprendería qué es la causa de las cosas y se reiría y compa¬decería de la condición y honores que en la caverna se otorgaban entre sí los prisioneros, sin sentir ninguna nostalgia de aquél falso conocimiento.
Y si volviera al fondo de la caverna, al volver a ver mal otra vez, sería torpe y se bur¬larían de él y los prisioneros pensarían que había vuelto trastornado y que no había vali¬do la pena la ascensión. Y a quien quisiera liberarlos y hacerles subir le matarían.
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA INTERPRETAR EL TEXTO
• áspera y escarpada subida = símil de la educación, que no es algo cómodo.
• necesitaría acostumbrarse = tiene que haber un proceso gradual para adaptarse a la comprensión.
• cosas de arriba = los objetos reales, las ideas.
• sol = fuente de todas las cosas que se ven (el bien causa de todo lo que se comprende).
• ¿envidiaría a los que se dan honores sobre falsedades conociendo él ya la verdad? = una vez en posesión de la verdad no se puede tener envidia de nada ni de nadie.
• por discernir con mayor penetración sobre las sombras = el conocimiento en el fondo de la caverna no es verdadero; es opinable.
• competir = en el mundo de los prisioneros hay competencia por la interpretación (pues no conocen la verdad, que no es opinable).
• ha vuelto con los ojos estropeados = se ha trastornado.
• no vale la pena la ascensión = mucho esfuerzo para haber regresado más torpe de lo que se fue puesto que no puede ver (comprender) nada de lo que ocurre.
SÍMBOLOS DEL MITO DE LA CAVERNA
• prisioneros: nuestra condición al estar apresados por los sentidos; y además estamos inmovilizados y atados a ellos.
• la caverna: es el mundo de los sentidos y el de las cosas cambiantes. Lo que en la linea del conocimiento llamábamos «mundo sensible». Se corresponde, a nivel de episte¬mología o grados del conocimiento, con la doxa (opinión y conjeturas, pero no la ver¬dad)
• sombras: los reflejos de las cosas reales, que los prisioneros las consideran como lo real y verdadero y se atreven incluso a hacer especulaciones acerca de lo que son.
• liberación del prisionero: es liberado (por alguien) y de modo lento y gradual (como tiene que ser la educación) va ascendiendo, con dolor, sufrimientos y ofreciendo resis¬tencia, hasta la contemplación directa de las cosas reales (lo que es causa de las som¬bras).
• fuera de la caverna: es donde existe la realidad que es iluminada por el sol (la perfec¬ción; la idea de bien). Al llegar a ese punto el prisionero se dará cuenta de lo errores en los que vivía anteriormente (y en el que siguen viviendo los demás prisioneros). Es el mundo de las cosas inmutables; de las esencias captadas por la razón. Se corresponde, a nivel de epistemología o grados del conocimiento, con la episteme (cien¬cia o conocimiento veraz que está en contacto con las cosas verdaderas). Una vez contemplada la verdad, el prisionero se sentiría feliz y si se acordara de los que fueron sus compañeros los compadecería y no sentiría ninguna envidia de los honores que entre ellos se repartieran.
• el sol: que lo ilumina todo, es la idea de bien y además es causa de todo lo existente.
• regreso a la caverna: quien ha contemplado la verdad tiene que regresar para enseñarla a sus antiguos compañeros. En el proceso de bajada (al igual que le ocurrió al subir) tendrá que sufrir una paulatina adecuación de la vista (ahora a la oscuridad; al contrario de lo que había ocurrido al subir). Se muestra torpe y se burlan de él (piensan que no ha valido la pena tanto esfuerzo para regresar tan incompetente) y además creen que desvaría porque dice que la verdadera realidad se halla fuera de la caverna (cosa que ellos no comprenden).
CAPITULO 3
La escena anterior hay que aplicarla al conocimiento: el fondo de la caverna es el mundo de los sentidos y fuera de la caverna es el mundo de las ideas (de la verdad). Y la ascen¬sión es el descubrimiento de la verdad. En el mundo inteligible lo último que se descu¬bre es la idea de Bien, que una vez descubierta se comprende que es la causa de todo. Y no es de extrañar que los que hayan descubierto las ideas no quieran ya ocuparse de los asuntos humanos.
Los hombres que han visto la verdad se muestran torpes cuando han de volver a tratar con los asuntos humanos. Y a causa de eso hay que tener cuidado y no reírse de los torpes y averiguar si están subiendo o bajando.
PALABRAS Y TÉRMINOS CLAVE PARA INTERPRETAR EL TEXTO
• región revelada por la vista = fondo de la caverna = mundo de los sentidos.
• región de la luz = mundo de la verdad o de las ideas.
• ascensión = proceso de liberación del alma de sus ataduras sensibles = educación.
• tribunales = los asuntos humanos, cuestiones relativas a las sombras.
• interpretan esas cosas = los asuntos relativos a las sombras son opinables, frente a la verdad que no lo es, porque quien ha visto la justicia no discute sobre lo justo.
20/10/2004 18:23 Enlace permanente. PLATÓN

MATRIX Y PLATÓN

matrix.jpgThomas A. Anderson es un joven programador de software que cada mañana madruga para ir a la oficina a trabajar y ganarse la vida; es un empleado capaz y paga sus impuestos puntualmente. Pero por las noches el Sr. Anderson se trasforma en Neo, un hábil hacker que comete todo tipo de delitos informáticos. Neo espera delante de su ordenador, pasa largas noches insomnes de búsqueda, de desasosiego. Tiene el presentimiento de que algo va mal en todo lo que le rodea, hay algo en el mundo que lo incomoda, que lo atormenta.. Una doble vida. Una sola pregunta: ¿estoy viviendo en un sueño?
La primera parte de la película nos muestra al protagonista y sus incertidumbres. La expectativa que dirige la trama en esta parte del filme no es otra que hallar la respuesta a la inquietante pregunta ¿qué es Matrix? Para contestar a esto aparece Morfeo, un personaje enigmático que pone a Neo ante una difícil disyuntiva: por un lado, le propone mostrarle la dolorosa verdad, el mundo como realmente es, su vida auténtica; y por otro, devolverlo a su vida cotidiana, irreal, a la inconsciencia. Le ofrece dos píldoras: una roja, la verdad, y otra azul, regreso al sueño.
"El mundo puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad", eso es Matrix. Se trata de un mundo donde cada individuo tiene su vida, con sus sentimientos y sensaciones, pero todo es falso, aparente. Este entorno virtual es creado por Matrix, un potente ordenador encargado de esconder al ser humano su verdadera situación: es un esclavo.
¿Cómo ha llegado el hombre a tan penoso extremo? La humanidad libró una cruenta guerra contra las máquinas, de la que salió derrotada. La tecnología creada por el hombre fue capaz de vencer a su creador. Durante la contienda los hombres destruyeron el sol, creyendo que así las máquinas no tendrían energía para subsistir. No sólo se equivocaron, sino que las máquinas descubrieron que podían obtener más energía del ser humano que del astro rey. Pocos fueron los que consiguieron sobrevivir y pocos son los que escaparon al control de las máquinas y actualmente luchan contra ellas. Estos hombres forman la resistencia, de la que Morfeo es uno de sus líderes.
Morfeo explica toda esta trama a través de un interesante monólogo acompañado por un impresionante despliegue visual y sonoro. Durante la exposición nos habla del Elegido, una persona que está llamada a liberar al hombre de su oneroso yugo.
La siguiente parte de la cinta se ocupa de averiguar si Neo es el Elegido del que habla Morfeo. Para ello, nos desplazamos con los hermanos Wachowsky por una historia llena de inconvenientes, revelaciones y tensiones donde Neo se somete a un duro entrenamiento. La prueba demostrativa de su condición mesiánica llega cuando acude al rescate de Morfeo, después de que éste arriesgara su vida por él, el presunto Elegido. La comprensión de que está en un mundo virtual y no real -es decir, dotado de leyes físicas inalterables- será definitiva en el final de la cinta, donde Neo adquiere plena conciencia de que Matrix es una "simulación interactiva neural" y nos engaña para que no nos percatemos de nuestro verdadero estado; sin embargo, lo más importante es que se da cuenta de que las leyes del mundo fingido no son inquebrantables ("la gravedad es un parámetro") y se pueden vulnerar si se posee la capacidad necesaria, es decir, se pueden "hacer trampas".
13/10/2004 22:16 Enlace permanente. PLATÓN

COMENTARIO DE TEXTO -MITO DE LA CAVERNA-

700111_043.jpg«Hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si la comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin. he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la Idea del Bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas: que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública. »

Estamos ante el fragmento de un texto de Platón que hace referencia al conocido mito de la caverna, recogido en su obra La República. La idea principal alrededor de la cual gira el fragmento es la estructura de la realidad y el problema del conocimiento.
Contexto histórico y ubicación de la obra
Platón desarrolla su pensamiento filosófico en la Grecia clásica, concretamente en Atenas. Son acon¬tecimientos que enmarcan su pensamiento las Gue¬rras del Peloponeso, el gobierno de los Treinta Tira¬nos y la Liga de Delfos entre otros. Recibió una educación esmerada en el seno de una familia aristo¬crática. Se formó en música. aritmética y poesía de la mano de maestros insignes como Sócrates y Arqui¬tas.
El fragmento que nos ocupa pertenece a la época de madurez del autor, correspondiente al periodo que va desde la fundación de la Academia hasta su se¬gundo viaje a Italia. En dicha época, además de La República, escribió otros diálogos muy importantes, como El Banquete o Fedón.
Comentario
Podemos dividir el fragmento en las siguientes partes:
• —Hay que comparar (...) está en lo cierto» (líneas 1-8). donde se compara la ascensión del alma con la salida de la caverna.
• «En fin [ ...] privada o pública» (líneas 8-17). que trata de la Idea de Bien.

El mito de la caverna (libro VII de La República) es una alegoría que pretende representar simbólicamente la estructura de la realidad: los hombres que viven en este mundo son como prisioneros que nunca han visto la luz del Sol y que se hallan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran caverna, de espaldas a la única abertura que comunica con el exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una hoguera de la que les separa un muro, a lo largo del cual van pasando hombres portadores de figuras de cosas y animales. Los prisioneros solamente pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras que se proyectan sobre el fondo de la pared que tienen ante ellos. En este estado permanecen hasta que uno de ellos se libera de sus cadenas y sale de la cueva para contemplar la luz del Sol y las cosas reales.
Este mito puede interpretarse desde una perspectiva ontológica. Platón estructura la realidad en dos partes: el mundo sensible, el interior de la caverna «vivienda-prisión» y el mundo de las Ideas. la «región revelada».
El autor comienza refiriéndose a la ascensión del alma al «mundo de arriba», es decir, a la ascensión dialéctica desde el mundo sensible al Mundo Inteligible, que debe ser llevada a cabo por el alma humana. Platón considera al hombre como un compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo pertenece al mundo sensible. es material y perecedero. El alma pertenece al Mundo de las Ideas, es de naturaleza espiritual e inmortal. La unión de cuerpo y alma es accidental y transitoria. En este sentido, la teoría de Platón se puede considerar opuesta a la que luego desarrollaría Aristóteles, en la que afirmaría que el cuerpo y el alma están sustancialmente unidos, como la cara y la cruz de una misma moneda.
La aspiración del alma es, según Platón, separarse del cuerpo y ascender al Mundo de las Ideas. Este aspecto de la teoría platónica es una herencia directa de la doctrina pitagórica de la transmigración de las almas, y de su maestro Sócrates, ardiente defensor de la inmortalidad del alma.
El mundo ideal es simbolizado en el fragmento por los objetos que están en el exterior de la caverna, así como por las sombras que éstos proyectan. Las Ideas son definidas por el filósofo ateniense como entes metafísicos que encierran el verdadero valor de las cosas. Las Ideas son los modelos ejemplares de las cosas, son únicas, inalterables, eternas. sólo captables por la inteligencia, son, en una palabra, la realidad misma se puede decir que poseen las características del Ser de Parménides. Por el contrario, las cosas del mundo sensible son cambiantes y captables por los sentidos. La relación entre ambos mundos es la de la imitación o la participación, es decir. las cosas del mundo sensible imitan a las ideas, participan de su perfección, pues las Ideas son las causas ejemplares o modelos de las cosas que habitan el mundo sensible.
Pero el ascenso hacia el Mundo Inteligible tiene un segundo momento en el cual el alma debe ascender de idea en Idea hasta llegar a la cima. Tal y como se nos explica en el texto, el Mundo de las Ideas está jerárquicamente organizada y en la cúspide se encuentra la Idea de Bien: «en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo es la idea del Bien». El Bien es identificado por Platón con la verdad v la belleza. «es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas». Es la suprema realidad. gracias a la cual existen v son verdaderas las cosas del mundo sensible. Así pues. todos los seres poseerán realidad en tanto que participan de la Idea de Bien.
Cabe también comparar el texto con el símil de la línea que aparece en libro VI de La República. Si se proyectan sobre una recta, cada uno de los sectores en que se divide la caverna v su exterior se corresponderían con la representación de los distintos grados del ser. Desde el fondo de la caverna hasta el Sol, aparecería una gradación continua que iría desde la pura oscuridad del fondo de la caverna, que representa la materia, hasta la máxima luz representada por el Sol, y que simboliza la Idea de Bien. Esta línea es una representación de la gran cadena del ser. El escalonamiento de los diversos sectores de la caverna y salto» hasta el Sol muestra los grados del saber y de la realidad.
Así pues, para Platón. los grados del conocer se corresponden con los grados del ser. de forma que el puro conocimiento será el único capaz de captar la verdadera realidad (las Ideas), mientras que el no-ser es absolutamente incognoscible. Existen. pues. diversos grados de conocimiento:

Mundo Sensible ............. Mundo Inteligible
Sombras .... Cosas ............. Matemáticas ..... Ideas
........DOXA.......................................... EPISTEME
La opinión, o doxa, fundamentada en la percepción de las cosas del mundo sensible, es decir de las entidades corporales sometidas al devenir espacio-temporal. Es el grado inferior de conocimiento. A su vez, la opinión se divide en otros dos tipos:
• La imaginación o conjetura (eikasía, que es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando percibimos sus sombras o sus reflejos.
• La creencia (pistis), que es el conocimiento que surge de la percepción directa de las cosas.

La ciencia, o epistéme, es el conocimiento estricto. universal y necesario, cuyo objeto son las Ideas del Mundo Inteligible, el único real, y al que se llega por medio de la inteligencia. Platón divide también este conocimiento en otros dos:
• El pensamiento discursivo (dianoia).
• La inteligencia pura, el auténtico conocimiento (nóesis).

Así, a los objetos de la realidad puramente material le corresponderá un conocimiento sólo aparente la opinión. Sin embargo, cuando el alma logra liberarse de las cadenas del mundo sensible y elevarse al Mundo de las Ideas surge la posibilidad del conocimiento verdadero y absoluto, es decir, de la ciencia auténtica.
Así pues, vemos que la calidad del conocimiento depende de la calidad del objeto conocido, de ahí que siendo la Idea de Bien la suprema realidad, su conocimiento sea el conocimiento supremo, la suprema sabiduría. Asimismo, puesto que las cosas son en tanto que participan de la Idea de Bien, también serán conocidas en función del grado de participación, de manera que puede decirse que la Idea de Bien es también la causa del conocimiento cierto de todas las cosas.
Por otra parte, sólo quien llega al conocimiento de la Idea de Bien puede ser sabio y sólo el sabio puede obrar con sabiduría, es decir, sólo el sabio puede obrar bien. De aquí se deduce que el ignorante que no sabe qué es el Bien nunca podrá obrar con sabiduría. por lo que los más adecuados para gobernar la polis son, sin duda, los filósofos, pues son los únicos que, siendo capaces de elevarse hasta el conocimiento de la Idea de Bien, podrán ser guiados por éste para ser gobernantes buenos y justos.
En su concepción de la realidad Platón es heredero de otros autores. El cambiante mundo sensible es concebido de acuerdo con la idea de Heráclito de que toda la realidad está sometida a un incesante cambio. Parménides le inspira cuando caracteriza a las Ideas del Mundo Inteligible con las mismas características que el ser (inalterables, perfectas...). Pitágoras, con su teoría de la transmigración de las almas, es un claro precedente de la caracterización del alma como inmortal, concepción que también comparte con Sócrates.
13/10/2004 22:19 Enlace permanente. PLATÓN

LA LIBERACIÓN DEL PRISIONERO

bajaralacaverna.jpgPero el mito describe, además, un segundo estadio. En él se nos presenta la vida como un proceso de liberación y un camino que hay que andar en una dirección. Al final de ese recorrido se halla la salida y en ella aparece otro mundo —cosas reales, luz, aire— distinto de las simples «visiones» de imágenes y sombras a las que el prisionero estaba acostumbrado. El mito platónico marca un sendero desde la tiniebla a la luz, e índica, al mismo tiempo, que el camino está ahí para recorrerlo. Entre tantas enseñanzas de estas páginas platónicas se encuentra la de que el saber es siempre progreso, camino. (Tal vez por eso el término método quiere decir camino por recorrer.)
Todo conocer parece surgir de esa sombra inicial y su meta es, tras el recorrido de nuestros pasos «mentales», la inteligencia de la realidad, y la luz que nos lleva a descubrir el mundo, investigarlo y, en definitiva, hacerlo nuestro, convertirlo en nuestro lenguaje y, por supuesto, poderlo comunicar.
Pero hay un tercer acto en la «comedía» platónica. El prisionero que haya podido liberarse de sus ataduras y contemple, al fin, lo que hay al otro lado de la caverna, no se detiene en el gozo que, sin duda, le ofrece la realidad y la luz con la que ve la verdad. Se levanta en él un
sentimiento de solidaridad con los pobres encadenados que siguen en el fondo, y ese sentimiento le impulsa a comunicar a los antiguos compañeros su sorprendente descubrimiento. Un componente moral, una actitud de solidaridad parece encontrarse en todo proceso de conocimiento. El saber no es saber sí no se comunica, sí no se enseña, sí no sirve para sentir en él la necesidad de compartir y educar.
El mito platónico deja, sin embargo, un sabor pesimista. Los prisioneros, felices entre sus sombras, no quieren escapar de sus cadenas. Están cómodos allí, al abrigo de la costumbre, y se ríen de quien les habla de otro mundo verdadero y real; le toman por loco y sí le pudieran echar mano acabarían por matarlo. Sin embargo, entre esos dos mundos, el de la caverna y el de la luz, el de la libertad y el de la prisión, hay una frontera que representa el movimiento del primer liberado y su necesidad de liberar a los demás. Y esto nos lleva a otro de los grandes problemas del platonismo: la educación.
10/10/2004 23:27 Enlace permanente. PLATÓN

PRIMER ESTADIO DE REALIDAD: LAS SOMBRAS

prisioneros.jpgSegún el simbolismo platónico, podríamos pensar que los hombres nacen encadenados a determinados esquemas propios de la época en que viven y desde los que contemplan su vida. Esta interpretación plantea un problema de extraordinaria modernidad. Como si el pensamiento, lo que verdaderamente somos, dependiese de algo que está fuera de nosotros mismos y que nos condiciona y determina.
Para los prisioneros de la caverna, el mundo es lo que ven. La verdadera realidad está, sin embargo, en otra parte. Al menos, es lo que nos hace creer el narrador del mito. Los condenados a ver lo que otros les muestran sólo conocen el mundo por su apariencia. Una apariencia sin sustancia, sin cuerpo y reflejada en la sombra (sombras inanes).
En ese primer estadio, los hombres sólo ven imágenes; pero oyen también las palabras, las que ellos se dicen y las que vienen de las conversaciones detrás de la pared por donde pasan quienes transportan los objetos. Seguramente, personajes parecidos a éstos tendrán la misión de atizar el fuego para que no se acabe el tinglado de la engañadora iluminación y de las engañosas sombras. Sí traspasamos esta frontera del mito y de su simbolismo, podemos pensar que aquí se habla de conocimiento y de saber. Los encadenados son todos los seres humanos, sujetos a lo que sus sentidos filtran del mundo. Estamos, pues, atados a un momento del mundo y de la historia. Lo que vemos es lo que nuestro presente nos deja ver. Y eso que se nos deja ver, con independencia de las naturales limitaciones de nuestros sentidos, es, en buena parte, lo que el lenguaje en el que nacemos y las instituciones —familia, escuelas, centros docentes, etc.— nos enseñan. Ésa es, en cierto sentido, nuestra caverna. Una caverna que, en principio, no tiene que ser algo negativo, porque es el mundo en el que, queramos o no, nos encontramos.
La lengua que hablamos es un poco como las sombras de nuestra caverna personal desde la que vemos el mundo. Lo que sabemos y lo que podamos saber arranca del reflejo que es esa lengua en la que hemos nacido. Pero, al mismo tiempo, hay en nuestros días, por el desarrollo de los medíos de comunicación, una forma de experiencia que no tuvieron los hombres de otras épocas no muy lejanas. A través del cine y, sobre todo, de la televisión, los hombres de nuestro tiempo pueden «ver» lo que jamás pudieron imaginar las generaciones que nos precedieron.
Todavía no hace muchos años, nuestros ojos para ver tenían que mirar a donde les llevara nuestro cuerpo. Era un ver inmediato, natural, humano. Veíamos el mundo real; el mundo de las cosas. Pero hoy podemos ver, sin tener que estar allí donde vemos. La televisión nos hace ver, muchas veces, imágenes sin sustento en lo real, y sin que nuestro cuerpo tenga que moverse de donde está para percibir « visiones» . Una forma más refinada, y si no somos conscientes de su refinamiento, más insidiosa y cavernosa.
Es cierto, pues, que ya el lenguaje y el tiempo en que vivimos son una limitación; constituyen, en parte, una caverna. Pero una caverna de la que, aunque no podamos suprimirla, sí podemos escapar. Esa escapada es el proceso de conocimiento, la larga marcha de la curiosidad y el asombro que está puesto en la misma naturaleza humana como origen del progreso y del saber. Pero el reto que plantea la huida de la caverna se presenta también en nuestros días ante lo que, siendo un prodigioso invento, producto de la inteligencia y la creatividad, puede, a veces, convertirse en una caverna artificial dentro de la natural e indestructible caverna de nuestro mundo y de nuestra época.
10/10/2004 23:14 Enlace permanente. PLATÓN

ARTICULO: LA FILOSOFÍA AL PODER

Autor: Manuel Vicent (Fecha: 10-08-04 EL PAIS)

La brisa del Jónico agitaba las páginas de La República de Platón que yo leía a la sombra del sicomoro, mientras el personal del hotel arrastraba una y otra vez un carrito cargado de manteles, cubiertos y vajillas para montar en el fondo del jardín sobre el foso de la latomía los preparativos de una fiesta. "Esta noche vamos a tener una boda y el fin de semana habrá una convención de políticos. Unos policías ya han venido a revisar el nombre de los huéspedes. Han preguntado quién es usted", me dijo la chica de recepción. Por lo demás el hotel Villa Politi seguía deshabitado.

Arístocles de Atenas, conocido como Platón por sus anchos omoplatos, viajó tres veces de Grecia a Siracusa con el propósito de poner en práctica un experimento atrabiliario: quería convertir la filosofía idealista en una fuente de poder. La magnitud de esta locura se puede medir recordando que en Siracusa reinaba Dionisio I el Viejo, un tirano dispuesto a segar cualquier cabeza pensante por menos de nada y que la filosofía del ateniense no tenía más armas que las ideas sintéticas a priori y las sombras de la caverna. Platón llegó a Siracusa sin lanzas ni corazas, sólo con rollos de papiros bajo el brazo y uno de ellos, editado por Gredos, era el que yo ahora leía sentado en el sillón de mimbre con los pies en la barandilla del belvedere que daba al vacío de la latomía de Capuchinos.
Platón anduvo sobrado por la vida, no sin motivos. Venía de una familia de reyes por parte de padre, llamado Aristón, descendiente del monarca Codro y su madre, de nombre Perictiona, presumía de que el mítico Solón, el primer legislador de Grecia, era su antepasado. Cármides y Critias, dos de los Treinta Tiranos que protagonizaron el golpe oligárquico en el año 404 antes de Cristo, eran también tíos carnales del filósofo, quienes le invitaron a participar en el gobierno siendo todavía un jovenzuelo. Platón conoció a Sócrates cuando éste tenía 63 años. Desde el primer día fue su maestro y en el círculo del ágora, entre otros discípulos ensabanados, estaba Academos, un atleta que nunca había ganado ninguna hoja de acebuche en los juegos olímpicos. Platón también se hizo amigo de este perdedor nato y con el tiempo lo convirtió en un campeón idealista.
Por vocación y relaciones familiares Platón intentó varias veces entrar en política, pero su ideal dórico, basado en el orden antiguo, siempre chocó con la realidad. Sus parientes en el gobierno, Cármides y Critias, le dieron a probar el primer sapo: habían ordenado a su maestro Sócrates, que según Platón era el hombre más justo de su tiempo, que prendiera a León de Salamina, un demócrata exiliado, para darle muerte. Sócrates se negó. "Yo me había hecho muchas ilusiones que nada tenían de sorprendente a causa de mi juventud", se excusó el filósofo, pero muy pronto presenció algo mucho más ruin. Estos oligarcas fueron desbancados por los demócratas, quienes, al regresar del exilio, primero gobernaron con moderación y votaron una amnistía que puso fin a la guerra civil. Platón volvió a caer en la tentación de mezclarse en asuntos del Estado y bajo este gobierno democrático Sócrates fue procesado y condenado a muerte. Los mismos que él había salvado lo llevaron a los tribunales bajo la grave acusación de impiedad y corrupción de menores, entre ellos del propio Platón y del atleta Academos. En vez de arredrarle, estos avatares forzaron a Platón a imaginar un régimen sin los errores de la oligarquía ni de la democracia. Así comenzó la lucha por implantar su República con un orden justo y sólido. La filosofía al poder, hubiera escrito Platón en las paredes del teatro Odeón de París, en Mayo del 68. Lo dijo a su manera: "Así pues, no acabarán los males para el hombre hasta que llegue al gobierno la raza de los puros y auténticos filósofos o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, se pongan verdaderamente a filosofar".
En el año 399 tuvo lugar la condena y muerte de Sócrates. Platón se refugió primero en Megara; luego se fue a África y después de varios viajes por Italia se dirigió a Siracusa donde reinaba el griego Dionisio I el Viejo, un tirano que tenía en jaque a los cartagineses y se había apoderado de toda Sicilia. En Siracusa un admirador de Platón, de nombre Dión, que era cuñado del tirano, consiguió que éste le llamara para recibir lecciones de filosofía socrática con la promesa de aplicarlas a la política.
Tal vez el filósofo fustigó demasiado los desórdenes y placeres de la corte, de hecho Dionisio no tardó nada en sacudírselo de encima, lo expulsó de la ciudad, lo embarcó en una nave espartana que hizo escala en la isla de Egina, a la sazón en guerra con Atenas, y Platón fue hecho esclavo, luego rescatado por Anniceris, un pitagórico a quien había conocido en Cirene, regresó a Atenas en el 387 y fundó la Academia, la primera escuela universitaria cuyo nombre impuso como homenaje a su amigo, el atleta Academos, que acaba de ser derrotado de nuevo en los juegos olímpicos. Allí permaneció 20 años dedicado al estudio y la enseñanza, pero Platón no sentó la cabeza en política, porque a Dionisio I el Viejo le sucedió su hijo Dionisio II el Joven, al parecer más pastueño para la filosofía y Dión volvió a llamar a Platón, quien se embarcó en su segundo viaje a Siracusa.
Estas cosas leía yo cuando al atardecer la explanada del hotel Villa Politi comenzó a llenarse de coches cuyas puertas dejaban salir a señoras de seda muy sudada. Las risas se alternaban con el tintineo de los collares y las pulseras de oro; bajo los pinos algunas muchachas vestidas de largo por primera vez hacían equilibrios sobre las aguja de sus tacones y se asomaban al vacío de las latomías donde la oscuridad estaba llena de palomas y pájaros ya recogidos. Seguían llegando más coches y de ellos se apeaban caballeros encorbatados, de hombros cuadriculares, todos con gafas negras de espejo a pesar de ser ya de noche. Los hombres se daban muchas palmadas en la espalda y las mujeres acercaban levemente el pico de los labios a las mejillas de otras invitadas a la boda y cuando llegó el Cadillac rosa adornado con camelias, el gentío se fue abriendo hasta que los novios se apearon en medio de la fiesta y en ese momento en la doble escalinata de la entrada del hotel Villa Politi comenzaron a sonar violines y acordeones con una melodía que no era exactamente una tarantella, sino una tonada de mayor profundidad mediterránea y a continuación los camareros danzaron con las bandejas por debajo de las pamelas de las señoras y alrededor de las brillantes solapas de los caballeros. Ninguno de ellos se quitó las gafas negras durante banquete.
En su segundo viaje a Siracusa, Platón encontró la ciudad atiborrada de festines nada platónicos; según sus palabras "la gente se hinchaba de comer dos veces al día, sin que nadie durmiera solo por la noche, con todo lo que conlleva este género de vida". Naturalmente no había hombre bajo el cielo que, siguiendo estas costumbres, pudiera tener una naturaleza equilibrada para aceptar la filosofía. Siracusa no podía mantenerse tranquila bajo unas leyes, cualquiera que fueran éstas, con gentes que dilapidaban sus bienes siempre entre festines, excesos de bebidas y esfuerzos de placeres amorosos.
Probablemente esta soflama moral la repetía Platón en las sobremesas llenas de manjares exquisitos con que le obsequiaba el joven tirano, pero tal era el empacho de filosofía, de consejos y de advertencias que el ateniense, a medias con su amigo Dión, vertía en una y otra de sus orejas que un día se hartó, montó en cólera y creyendo que conspiraban contra él mandó a Dión al exilio y a Platón lo retuvo en Siracusa vigilado, unas veces en su propio palacio y otras prisionero en el fondo de una caverna, la misma o parecida que sirve de base a este hotel donde miles de años después se estaba celebrando una boda siciliana iluminada por antorchas de parafina que producían un resplandor semejante al que permitía llegar a las viandas en los nocturnos banquetes a los griegos antiguos.
Mientras estaba prisionero en este misma latomía de Capuchinos creó Platón el mito de la caverna. Unos hombres cautivos desde su nacimiento se hallaban atados de piernas y cuello en el interior de una gruta y tenían que mirar siempre adelante sin poder volver el rostro. La luz que iluminaba ese antro provenía de un fuego encendido detrás de ellos, distante y elevado. Entre el fuego y los prisioneros se había construido un camino por donde discurrían unos hombres transportando todo tipo de figuras humanas y de animales, de estatuas que hablaban o callaban. Los cautivos no habían visto nunca nada más que las sombras proyectadas en el fondo de la caverna y creían que esas sombras eran reales. Pero la realidad estaba fuera.
Dión eligió Olimpia para su exilio, mientras Dionisio celebraba sobre Platón una convulsa alternancia de admiración y sospecha, que unas veces le llevaba a darle un banquete y otras a atarlo con una correa de perro, hasta que finalmente decidió desterrarlo. Remontando el río Alfeo, que discurría sobre la mar, Platón fue en busca de Dión en el momento en que se estaban celebrando los juegos olímpicos. En una de las gradas de la palestra derramaba lágrimas Academos, ya metido en carnes, bajo el polvo que levantaban los caballos de las cuadrigas, feroces sin bocado ni herraduras. Los atletas corrían, lanzaban el disco y la jabalina y aunque el templo de Zeus estaba muy cerca en el bosque de Altis, Platón recordaba a sus amigos las enseñanzas que impartía Sócrates a los jóvenes burlándose de los dioses y del cuerpo heroico de los gimnastas para animarlos hacia la fortaleza del espíritu, mientras permanecía tumbado a la sombra de cualquier pórtico del ágora haciendo flotar sus huesos dentro de la sábana.
Después de un tiempo, Dionisio el Joven sintió otra vez la nostalgia de la filosofía y volvió a llamar a Platón, y aunque parezca increíble éste acudió a Siracusa rodeado de discípulos donde permaneció seis años y de nuevo el filósofo idealista iba de banquete en banquete hasta que de pronto el tirano se hartó del vuelo de las ideas puras y lo metió en el fondo de la caverna para que pudiera comprobar su teoría, esta vez en la llamada Oreja de Dionisio, una gruta en forma de oído gigantesco que era una mina de donde los griegos habían extraído la piedra para levantar los templos y dioses. El filósofo no fue decapitado con todos los saberes de la mente de puro milagro, ya que le salvó en última instancia un tal Arquitas, que al parecer tenía mano en la corte. Una vez libre Platón regresó a Atenas, pero Dión no cejó en su empeño. Reclutó un ejército formado por platónicos, esta vez cubiertos de bronces hasta más arriba de las cejas, venció a Dionisio, no mediante la filosofía sino con armas más modernas, y después de ejecutarlo instauró su propia dictadura, que sólo duró tres años, puesto que Dión fue asesinado por Calipo, discípulo de Platón y éste desde Atenas no hizo sino soñar el resto de su vida en la isla Ortigia de Siracusa, un sagrado lugar donde pudo arraigar el amor de la diosa Calipso pero no la filosofía idealista. Paseando un día por los jardines de la Academia, del brazo del viejo atleta Academos, que nunca ganó una corona de olivo en los juegos olímpicos, Platón vio pasar por el cielo de la Ática una bandada de ideas sintéticas a priori como aves azules, se fue detrás de ellas y finalmente murió a causa del mal de altura.
Ya de noche, cuando el sol ya se había ido por el mar Tirreno a mi espalda, los jardines del hotel Villa Politi estaban iluminados con antorchas de parafina y yo pensaba que aquella boda siciliana era la realidad que se proyectaba en forma de sombras en la pared interior de la caverna. Los invitados bailaban al son de violines y acordeones y entre los invitados se alternaban ancianos con bastón, niños de pecho que estaban siendo amamantados bajo la música, niños corriendo, niñas con muchos lazos, y hasta mí llegaba un vientecillo cargado de colonia espesa. Eran las grandes viandas y licores la única realidad que había entre el fuego y la oscuridad y la filosofía se derivaba de las carcajadas de los invitados, nada idealistas, puesto que significaban negocios cerrados.
Una vez apagadas las antorchas del jardín, la boda siciliana dejó de proyectarse en el fondo de la latomía de Capuchinos, pero al día siguiente, a media tarde, la explanada comenzó a llenarse de coches oficiales precedidos por tanquetas militares y furgones de policías. Medio centenar de políticos rodeados de secretarios con carpetas y expedientes tomaron el hotel Villa Politi. Durante el fin de semana había retenes de guardias armados, guardespaldas y pistolas en cada esquina. Tenía que abrirme paso bajo las miradas de los sabuesos y todo mi consuelo era pensar que estaba cautivo en el interior de la caverna del hotel y que aquellos seres sólo eran sombras que no existían en la realidad, aunque una de ellas había preguntado por mi nombre en conserjería. ¿Existía yo realmente? Mientras aún sonaba en mi mente la música de la boda siciliana vi pasar a un tipo cargando en el hombro una estatua de Apolo. Era de piedra caliza. Había sido extraída de esta caverna y su vaciado era la única realidad que llenaba todo aquel foso que estaba bajo mis pies. Como cualquier dios que haya sobrevivido a nuestra cultura este Apolo no tenía nariz y lucía el sexo roto.
09/10/2004 18:28 Enlace permanente. PLATÓN

LA FELICIDAD DEL SABER Y LA SOLIDARIDAD EN EL MITO DE LA CAVERNA

caverna4.jpgAutor: Emilio Lledó
Las dos aspiraciones fundamentales de la vida humana y por las que, tal vez, merezca que siga ésta fluyendo «entre el silencio de las esferas», son la inteligencia y el amor. Y ello es lo que motiva ese equilibrio que los griegos llamaron eudaimonía -felicidad-. Pero ambos términos han sufrido un deterioro tan creciente, y sus vetas se han cuarteado tanto en la costra de lo social, que el mencionarlas, arrastra inevitablemente, un regusto humanista y el aire de una consoladora y romántica utopía. Y sin embargo, el miedo a ciertas palabras, metido en las articulaciones de una sociedad deformada, ha de vencerse únicamente con la voluntad decidida de pronunciarlas y, por supuesto, con la de pensar y estructurar las otras que nos encarcelan y reprimen.
Pero esa felicidad del conocimiento que Platón expone, está enturbiada siempre, cuando sale del estrecho dominio de lo privado -del viejo símbolo de la torre de marfil. No hay conocimiento sin amor-. El amor irrumpe en el prisionero liberado, bajo la forma de recuerdo. «¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?» (516c).
Recuerdo, felicidad, compasión, solidaridad. Porque aquí, ante el silencio total de las interpretaciones que conozco, es donde comienza la parte esencial del mito platónico, que se integrará con la filosofía griega posterior y, a través de ella, con la fílosofía europea. El sentido de esta filosofia, ha sido, tácito o expreso, distinto del que se le atribuye: un saber basado en la especulación -un saber de espejos- y alejado de la realidad de la vida. Aunque, tal vez, con poco acierto por lo que se refiere a la praxis, los filósofos no se dedicaron sólo a interpretar el mundo; lo que realmente pretendieron fue cambiarlo y, en algunos pocos casos, evitar que cambiase. Lo difícil, sin embargo, eran los medios para ese cambio; el análisis de las fuerzas que lo harían posible. Basta repasar, no los manuales de historia de la Filosofía, sino las obras mismas de los filósofos y los fenómenos culturales o históricos a los que, de alguna forma, eran respuesta, para descubrir las mediaciones de todo gran pensamiento con la historia dentro de la que surge. Lo cual no quiere decir que la filosofía no tenga, en su propia tradición, problemas específicos, cuestiones fronterizas entre el sol que brilla fuera de la caverna y la hoguera encendida en ella. Pero nadie escribe por escribir. Nadie piensa por pensar. Toda mente es respuesta a estímulos; y el pensamiento se hace dentro de un entramado colectivo, cuyo centro emisor fundamental es el lenguaje y la vida real que lo ciñe, lo crea y lo articula. El pensamiento, la filosofía, nace de un complejo de instancias en las que lo llamado especulativo es meramente forma, o sea speculum, reflejo en cuyos límites se ajusta un mundo que, en ningún momento, se identifica con la tersa superficie en la que lo contemplamos.
Liberado de todas sus oscuridades, instalado en la felicidad del saber, el antiguo prisionero experimenta otra forma más sutil de encadenamiento. Siente que conocer no es contemplación y que el espejo solamente conserva imágenes. Tal vez por ello sea imposible la permanencia fuera de la caverna. Tal vez no exista, para el hombre, la visión de objetos bajo un sol limpio. Es cierto que aquel prisionero liberado percibe la inconsistencia del mundo en que vivió; el carácter sin sustancia de los espectros que veía. «Pero, ¿crees, Glaucón, que sentiría nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que prefiriría, decididamente, trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio, o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?» (516d). Cualquier otro destino preferiría el ex prisionero, antes de vivir entre sombras, aunque ello le reportara privilegios huecos y sombríos. Cualquier destino preferiría, menos el de renunciar a aquel que va implícito en la esencia misma de la vida intelectual: la comunicación de los conocimientos, la solidaridad.
El regreso del prisionero es aún más doloroso que el proceso de su liberación; precisamente, porque ha asimilado un saber que podría parecer una «razón sin esperanza», camino como va de la tiniebla. Pero el impulso que le empuja hacia la oscuridad no es ya Eros, sino Philia. No es pasión por el conocimiento, porque éste, de alguna manera, ya se posee. No es simple inteligencia lo que culmina el desarrollo de una vida humana; ni fruición por una sabiduría que no pudiera ser compartida; sino ampliar el dominio de lo inteligible, en una conciencia colectiva que le da realidad y sentido.
El liberador misterioso que desató al primer prisionero, cobra, en este momento del mito, corporeidad. Al entrar, de nuevo en la caverna, el peregrino de la luz es ya libertador. El símbolo del texto se va convirtiendo en historia. Pasado por la experiencia que el lenguaje describe, la palabra se hace compromiso, y la filosofía, ética.
El primer libertador no tenía otra misión que soltar, y empujar un poco en los momentos de desfallecimiento. Es el proceso limpio de la inteligencia que aporta, inicialmente, la esperanza de la razón. Pero convertido en historia, el liberador tiene que luchar también contra la historia misma. Desde el momento en que arrastra consigo la claridad aprendida, hasta el reino de la confusión y de la violencia, no puede ya sólo desatar, sino convencer. Porque no es contagiosa la sabiduría sino el deseo; pero el deseo es ya, en una sociedad corrompida, el deseo de la sombra, el espíritu de la ofuscación. Casi no sirven las palabras, porque el murmullo de la paredilla tras los prisioneros, la voz que llega de los paseantes de simulacros, sólo les ha estado instruyendo en la poderosa terminología de la falsedad: un lenguaje sin fundamento, una transformación de lo dicho, en un oído que no puede consonar con lo que el ojo ve y unos conocimientos partidos en dos campos distintos: la sombra y el eco, y que jamás podrán acompasar sus signos, ni casar sus significaciones. Y, sin embargo, hay que volver. La caverna es la historia, y nada es real ya fuera de ella.
«Y si tuviese que competir, de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando (gnomateúonta, la única vez que hallamos este término en griego clásico, como si Platón quisiera indicar la peculiaridad de este hecho) acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad... ¿No daría que reír y no se diría de él que por haber subido allá arriba, ha vuelto con los ojos estropeados y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? Y, ¿no le matarían, si encontraban manera de echarle mano?» (517a).
No es sólo el eco de la muerte de Sócrates lo que resuena en este olvidado texto. Aquí se cierra el ciclo del conocimiento. Un final melancólico para el ideal de progreso. La risa de los encadenados, es la primera defensa que esa historia, sustentada en la pseudo-naturaleza de lo social, hace de los privilegios oscuros de la estupidez.
Pero puede ocurrir que esas risas no basten para acallar a inseguridad que brota en la conciencia, ante las palabras del que viene de la luz; ni para denigrar a la voz que no cesa -como el rayo aquél del poeta- de clamar contra la instalación en la sombra. Puede ocurrir que la deformación que se transmiten los que no quieren ser liberados, los mensajes que comparten, los oscuros intereses que defienden, no puedan justificarse sólo en el desprecio al viejo compañero.
Entonces, como no pueden seguir oyéndolo más, porque se resquebrajarían las normas del juego, y porque, de algún modo, tendrían que hacerse cargo del nuevo lenguaje, acaban por matarlo. «La cólera de los imbéciles llena el mundo» habría de decir, siglos después, otro platónico. La violencia y la muerte han sido los dos únicos recursos de los sin recursos. Con ellas, enmudece la voz y parece extinguirse la claridad. Pero sólo momentáneamente. La vida humana es vida, porque siempre hay un prisionero liberado, y un sol esperando.
08/10/2004 23:42 Enlace permanente. PLATÓN

¿ES ANTINATURAL EL CONOCIMIENTO? (7-10-04)

75_mitodelacaverna.jpgACTIVIDAD ¿Crees que los hombres tienden por naturaleza a la búsqueda de la verdad o, por el contrario, a aferrarse a los prejuicios y a vivir en la ignorancia? Razona tu respuesta.

Es un viejo problema de la filosofía el de si la vida teórica, a pesar del lugar supremo que ha ocupado, desde las inolvidables descripciones de Aristóteles, no es, en el fondo, un acto antinatural. O sea, si el peso de la physis, y de sus instintos enmarca y constituye primordialmente a la existencia humana.
El hecho de que no baste la liberación del prisionero, sino que las etapas de esa liberación estén determinadas por el esfuerzo y el dolor, parece referirse a la antinaturalidad del conocimiento, a la no fluidez de la experiencia intelectual, en oposición al perfecto engranaje que la naturaleza presenta. Sin embargo, la lucha por vencer todo tipo de posible resistencia en el saber, ofrece el aliciente más intenso de la vida, su logro más importante. Nadie puede rechazar este proyecto de liberación; ningún hombre escapado ya de la propia caverna de su animalidad, en un nivel de evolución histórica, puede negarse a la ascensión.
El problema, sin embargo, consiste en que el dolor y las dificultades no son de índole individual o subjetivos. La salida de la caverna, de los marcos de la sensibilidad cerrada en sí misma, tropieza no con la oposición de la naturaleza, sino, sobre todo, con la de la sociedad. Tal vez, aleccionada la historia y los que la hacen, por la tendencia natural de poder y dominio -hay abundantes testimonios teóricos sobre este hecho- se calca el desarrollo humano sobre moldes de violencia y opresión. La interpretación de este acto individual, y del pequeño dolor privado de unos ojos que no pueden acostumbrarse, de pronto, a la paulatina luz, se enfrentan ante un medio mucho más complejo. Los supuestos actos de los habitantes de la caverna están chocando o engarzándose, continuamente, con los de los liberadores o los engañadores. El proceso subjetivo se diluye en el cauce de la objetividad, o sea, en el ámbito de la historia, de sus tensiones y luchas, de sus esperanzas y oprobios.
Una vez establecida la retícula social, por donde tiene que circular todo individuo, el conocimiento y la vida intelectual son una incesante batalla que hay que reñir contra la negatividad. La sociedad no deja fluir a los elementos que la componen, con la cálida suavidad con que, normalmente, fluye la sangre por nuestras venas, o con la precisión con que, sin saberlo, acomodamos la retina a la luz. La vida social, también como nosotros mismos, es ciudadana de dos mundos, de la naturaleza y de la libertad. Pero mientras en la individualidad, la naturaleza ha ido fraguándose lentamente con la libertad, con una posible racionalidad, en la historia, en la vida colectiva, ha surgido una nueva naturaleza social, un magma de presiones, falsedades, engaños e intereses, que pasean sus objetos por encima del tabique que separa los dos mundos de la caverna.
Entre la naturaleza que somos y la racionalidad y libertad a que aspiramos, hay un tercer mundo más poderoso, aunque no más real, que la mordiente utopía de la justicia y la perfección, y más inconstante y feroz que el lógico discurrir de la vida. Y este es el mundo humano. En él tiene que desarrollarse el aprendizaje y el progreso.

ACTIVIDAD
07/10/2004 17:37 Enlace permanente. PLATÓN

ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES EN EL MITO DE LA CAVERNA (5/10/04)

caverna.jpgAutor: Emilio Lledo (La memoria del logos)

SINOPSIS
Los planos de este rodaje lo constituyen un prisionero que escapa; la dificultad de la ascensión hacia la luz, hacia la puerta de la caverna; el dolor de los ojos acostumbrados a la oscuridad, fraternalmente hechos a las tinieblas; el asombro de ir descubriendo el montaje de la caverna; los deseos de volver al punto de partida, tan cómodo en el fondo; la duda de si es mejor la luz cegadora y dolorosa que la apacible oscuridad; el deslumbramiento y la imposibilidad de ver, una vez salido de la caverna y enfrentado con el sol que ilumina árboles y montañas y casas; los recuerdos de su prisión; la felicidad; el regreso; la discusión con los que no lograron liberarse, la muerte.

ESCENARIO
La caverna platónica aparece como una prisión. En ella no sólo hay ataduras que sujetan a los prisioneros, sino que hay, además, oscuridad, privación de movimientos, privación de luz. Un espacio cerrado para la vida, para el camino; incluso para la mirada. Pero sabernos que es prisión, que es clausura de la existencia, porque hemos leído el mito; porque se nos ha dicho que fuera está la luz.
Efectivamente el hueco de la caverna que Platón dibuja, podríamos subdividirlo en cuatro espacios:
a) Un primero, el más profundo, el más alejado de la salida y en donde hay unos personajes encadenados desde niños. Frente a ellos la pared de la gruta en la que se reflejan las sombras.
b) Detrás de los prisioneros e invisible para ellos un segundo espacio, el de la simulación y el engaño. Por él circulan unos personajes tras un muro de la misma altura que sus cabezas, y sobre el que hacen desfilar objetos, cuyas sombras verán los prisioneros.
c) Porque el tercer espacio lo ocupa una hoguera, cuya luz proyecta la sombra de los objetos sobre el telón final de la caverna, sobre la pared de piedra, a cuya inevitable visión se está condenado.
d) Por último, un cuarto espacio, el que representa la salida (Eisodos) hacia la realidad iluminada, hacia el mismo sol.
Estos serían los elementos primarios de la tramoya ideológica que va a representar, en este escenario, el drama de la existencia y un símbolo permanente y válido de nuestra modernidad.
PRISIONEROS
Se trata de unos hombres; de una existencia encadenada. Son los verdaderos protagonistas. Cuando alzamos, con la lectura, el telón del texto, están en silencio, absortos en el panorama de sombras que en el fondo de la caverna se divisa. Al mismo tiempo están oyendo un lenguaje, unas voces de otros personajes del drama que aún no hemos podido ver; pero las voces que oyen nuestros prisioneros, son voces sin rostro, sin labios. Como las sombras chinescas del fondo de la cueva, la voz que oyen es eco, sombra, pues, de palabras; comunicaciones sin contexto.
Debe ser algo así la vida: el nacimiento en una estructura férrea, en una sociedad no elegida, en unas ideologías heredadas, como la sangre o el lenguaje. Oyendo las voces-ecos, viviendo los objetos-sombras, sintiendo, de cuando en cuando, la oscuridad y el silencio; así debe ser el inicio de toda existencia. Pero el posible espectador fuera de la caverna, llegará a descubrir que no acaba aquí el juego. ¿O no hay espectadores posibles? Porque si no los hubiera, si no hubiera ojos que fuera del escenario-gruta, descubrieran otro espacio del drama, nadie podría quejarse de injusticia. Tal vez los prisioneros son felices, instalados en su original ignorancia, o mejor dicho, saturados de su sabiduría. Porque saber podría ser algo así como la conformidad entre la realidad y el deseo. Y ¿qué podría desear el prisionero, conforme con el eco y la sombra? ¿De dónde podría arrancar la duda? ¿De qué rincón de la oscuridad saldría la insatisfacción para sentir las cadenas como privación, la voz como eco, la realidad como sombra? Pero los mitos, las palabras, ruedan por la historia, y en ella aparece una mirada que descubre, detrás de los conformes prisioneros, el artilugio.
PORTEADORES
Hay una pared, para disimular el engaño, y hay unos engañadores. Unos hombrecillos que por un camino trazado de antemano hacen desfilar, incesantemente, objetos diversos que constituyen el mundo conocido por los prisioneros. Estos personajes del segundo espacio de la cueva, parecen más libres, caminan y llevan objetos, y hablan entre sí. Pero no sabemos a dónde van ni de dónde vienen. Sólo sabemos que su verdadera misión se cumple, cuando la luz del fuego que hay tras ellos convierta a los objetos en sombra, y los deslice hasta el fondo de la caverna, mientras estrella contra el muro infranqueable otras sombras, las de esos mismos portadores, que no pueden pasar al otro lado de su propio engaño.
Estos personajes tienen también sus cadenas: la ruta continua, su monótona misión de colaboradores, inconscientes quizá, de un engaño. Su existencia insensata entre el muro y el fuego les hace tan prisioneros como los encadenados contempladores. Porque éstos, al menos, miran, pueden adivinar y descubrir. Salen, a través de los ojos, del círculo cerrado de la subjetividad. Pero los habitantes de ese segundo estadio, no tienen otra misión que transportar los objetos del misterioso guiñol, y utilizar sus ojos para ver siempre la idéntica tierra del camino por donde tienen que circular sus pasos. Prisioneros de dos cautividades diferentes, estos hombres son los protagonistas presentes del teatro platónico.
ALIENADOR NO ALIENADO
Y en este punto aparecen los personajes que el mito no nombra; que están ausentes del tinglado; y que, sin embargo, descubre ese contemplador ideal, tal vez imposible. Porque tiene que haber otros engañadores, alguien que haya encadenado a esos prisioneros y que, sobre todo, haya establecido esa complicada noria de la mentira. ¿Quién ha ideado ese muro? ¿Quién ordena las secuencias de esos porteadores? ¿Quién ha organizado y con qué intención el múltiple engaño?
Los personajes que «hablando o callando», pasean los objetos ante el muro son engañadores-engañados. Ellos mismos forman los hilos de esta oscura trama. Pero hay un alienador no alienado, alguien fuera de la oscuridad, alguien que programó el absoluto engaño y mantuvo en sus manos el absoluto poder. Estos mismos personajes ausentes, alimentarán el fuego de la hoguera, que tiene que estar vivo siempre, para que no cese el embaucamiento, para que el ritmo de las sombras alimente un resquicio de esperanzas. El tiempo biológico de los latidos y las miradas de los prisioneros, se integra así en otro tiempo, en otro ritmo fuera de la naturaleza, y en las puertas mismas de la historia, que no puede, sin embargo, cuajar porque sólo se nutre de fantasmas. No es realidad, pues, lo que se ve en el fondo de la caverna, sino simulacro de realidad. No son de hombres, de animales vivos las sombras que se reflejan. Son objetos inanimados, figuras sin sustancia. Los hombres que las llevan tienen, incluso, bloqueadas sus sombras, la sombra de la vida que no podrá atravesar el muro donde, de hecho, esa sombra se extingue.
PRISIONERO LIBERADO
De pronto entran en escena otros nuevos personajes no incluidos en la nómina de Platón. «¿Qué pasaría si los prisioneros fueran liberados de sus cadenas?» (515b). Por lo visto hay también unos liberadores, alguien que desate y que obligue a emprender la ardua subida. Pero estos personajes no aparecen, no están encarnados en figura alguna, como la del prisionero o la del alienador-alienado. Los ojos del contemplador-histórico, que levanta el telón del mito, están fuera del tiempo que se agolpa en el texto, en el lenguaje del texto. La comunicación de la escritura, el sentido de lo dicho, se congrega en torno a unas ideas que se han convertido ya en historia, o sea, que han perdido compromiso y urgencia para ganar significación. Y, sobre todo, el bloque homogéneo y clausurado para siempre del mensaje escrito, arrastra consigo un tiempo perfecto y acabado ya. Entonces el lector efectúa la suprema tergiversación del texto:
Lo que es objeto se hace sujeto a través del puente del lenguaje. La experiencia ganada, las perspectivas entrevistas, los sueños realizados, inyectan una nueva forma de vida y circulan, a través de los ojos encadenados del lector, hacia el fondo de la caverna del texto. Pero esos ojos son ya liberadores. La conciencia histórica permite -tendría que permitir-, a todo lector, a todo hombre, descubrir en la voz escrita la sombra de un simulacro; pero no sólo del que Platón nos habla, sino de un simulacro pleno: aquel que en el telón de fondo de la caverna-texto, dejase reflejar la experiencia completa, sin el muro del engaño. Un reflejo sin muro, que dejase ver el movimiento de los personajes que transportan objetos simuladores de la vida; y que indicase, al par, que las palabras se transportan, a su vez, sobre el río de los hombres. Entonces, el fuego cercano de la realidad, las experiencias, las acciones, los sentimientos, las ideas que pueblan el mundo, serían capaz de convertir el sueño en vida, la ficción en historia.
No sabemos muy bien por qué; pero en la caverna andan juntos los fantasmas de la libertad y la mentira. No basta con soltar la cadena, con sentir la posibilidad de caminar. La libertad absoluta, vacía no existe. Sólo existe como liberación, como camino que asciende y que deja descubrir la trampa y la miseria. Pero aun así, el homo viator, el prisionero suelto, puede descubrir la falsedad, entrever la hoguera, los hombres ante ella, el desfile de las sombras inertes, y, con todo, aceptar esa media realidad. El estoicismo y el escepticismo fueron, en la filosofía helenística, ejemplos de esa sumisión lúcida a la sombra, ya conocida como sombra y reconocida como limitación.
05/10/2004 19:19 Enlace permanente. PLATÓN

EL PRISIONERO DE LA CAVERNA (5-10-04)

Desde el primer párrafo, Platón explicita que compara la educación que puede recibir un ser humano con la experiencia que va a narrar a continuación, de los que viven atados en una caverna desde niños. Y cualquier psicólogo o persona entrenada en descifrar metáforas, debería haber visto de lo que está hablando: en términos metafóricos habla de la educación en un ambiente cerrado, con un entorno falto de complejidad, sin estímulos culturales e imaginativos.
Comparando a los cautivos de la caverna, con las fanáticos del Islam, que ahora están tan de moda, que han crecido en ambientes segregados y con "orejeras". Y cualquiera que haya sido "condicionado" / adoctrinado / manipulado en las ideas de la cultura o de la religión en la región en la que se nace y crece y en la que no existe pluralidad ideológica, se convierte en un prisionero, cautivo, atado con cadenas (nacido y atado en caverna), que le impide moverse y ver a su alrededor, con la imaginación degradaba y sin posibilidad de razonar de forma lógica, e incapaz de ver otra realidad que no sea a través de sus condicionamientos mentales.
De forma que si un talibán crece condicionado, encerrado y atado en la caverna de los colegios de Afganistán, donde se le hace estudiar exclusivamente el Corán, y al que se le niega la posibilidad de ampliar sus fuentes de información, si sólo recibe refuerzos por actuar como sus maestros, crueles intérpretes del Corán, que ven en la mujer un ser de naturaleza inferior, a la que hay que encerrar y subordinar, ¡qué se puede esperar que aprenda!. ¿Por qué nos asombra que adopten el compromiso de permanecer ligadas a sus creencias y de defenderlas altruistamente hasta la muerte?
Cuando esa persona viaja, sale al exterior de su prisión, de su pequeño y cerrado mundo de ideas, lee libros "prohibidos", ve películas "malas", conoce costumbres "perniciosas",... (mira el sol), en principio tiene las estructuras cognoscitivas esclerotizas (a causa de encandilamiento no percibe nada) y no es capaz de admitir ni entender las nuevas ideas (no ve la realidad, y el sol le daña la vista). Por mucho librepensador o racionalista que le intente hacer ver otra realidad (la luz del sol) y le quiera cambiar su pensamiento y le diga que todas sus creencias son mitos, y que está muriendo y luchando por unos ideales falsos, pues no serviría de nada. Las palabras del racionalista, le ofendería (la luz del sol le dañaría la vista). Y mataría al racionalista por soliviantarlo o por blasfemar.
Pero si estuviese aún en edad de que, su mundo de ideas pudiese ser modificado fácilmente (hay una edad crítica, pasada la cual, los nuevos aprendizajes son más difíciles de implementar), cuando se introduce en ambientes abiertos y se acostumbra a las nuevas ideas (mira al sol), puede aprenderlas y preferir malvivir en este nuevo mundo, antes que en el anterior (de sombras y tinieblas). Pero en ese caso, al volver al mundo de los fanáticos e intentar mostrar su verdad a sus antiguos compañeros, ahora el masacrado sería él.
Las personas que han sufrido un condicionamiento desde la infancia (han estado en una caverna atados de pies y manos, y viendo una realidad de sombras), es muy difícil que cambien de ideas cuando salen y se exponen a otras (igual les pasa a los compañeros de bin Laden y a él mismo, que a pesar de estudiar en Europa y en Estados Unidos, lo han hecho a una edad en la que la exposición a las nuevas ideas, no les ha modificado en absoluto sus pensamientos fanáticos, y por tanto la luz del sol los ha dejado ciegos).
Y sólo se conseguirá modificar las creencias de cualquiera que haya estado en una caverna, gracias al refuerzo y a un fuerte aprendizaje que neutralice sus fuertes creencias, asentadas fuertemente en su consciencia.
04/10/2004 23:33 Enlace permanente. PLATÓN

MITO O ALEGORIA DE LA CAVERNA (04/08-10-04)

Mito con el que Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Solo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.
En el libro VII de la "República" (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora "de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación", es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas.
La descripción del mito tal y como lo narra Platón en la "República" se articula en varias partes:
1. Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.
2. Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.
3. Breve interpretación del mito.

1. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS
Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un »camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo solo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos.
En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.

II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CAUTIVO
A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.
1. En el mundo subterráneo.
Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, "de acuerdo con su naturaleza" le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.
2. En el mundo exterior.
Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.
B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.
1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna.
Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos -y que no vale la pena marchar hacia arriba.
2. Burla y persecución.
Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.
III. INTERPRETACIÓN
A. Comparación de las realidades.
Debemos compara la región visible con la morada-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol.
B. Comparación de los procesos.
El ascenso y contemplación de las cosas de arriba es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible.
C. Valor de la Idea del Bien.
Objeto último y más difícil del mundo cognoscible: la Idea del Bien.
Idea del Bien: causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al sol y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.
TEXTO DE PLATÓN
03/10/2004 22:45 Enlace permanente. PLATÓN

LA FORMA DEL DIÁLOGO EN PLATÓN (01/10/04)

Platón quiere adecuar su obra a una época en la que la filosofía aún no se ha sedimentado en sistemas y teorías, sino que es discusión que brota desde la raíz misma de la comunidad y de sus problemas como tal comunidad. Y la mejor manera de plasmar esta reflexión en común se la ofreció el estilo literario del diálogo.

Sólo mediante el diálogo es posible hacer compatibles diversas opiniones sobre un problema. En él se refleja el pensamiento vivo en el que las ideas se entrecruzan y se fecundan. En esto consistía la mayeútica socrática: la sucesión de preguntas y respuestas.

Pero únicamente se nos plantea una pregunta cuando surge la duda sobre si las cosas son tal y como creemos que son; por eso es más difícil preguntar que responder, puesto que el que pregunta para saber parte del reconocimiento de la propia ignorancia.

«... En los diálogos platónicos no es difícil descubrir la distinción crítica entre habla auténtica y habla inauténtica. El que en el hablar sólo busca tener razón, no darse cuenta de como son las cosas, considera lógicamente que es más fácil preguntar qué dar respuesta, entre otras cosas porque no se corre el peligro de dejar a deber una respuesta a alguna pregunta. Sin embargo, el fracaso del que se pone a preguntar con esta intención viene a demostrar que el que está seguro de saberlo todo no puede preguntar nada. Para poder preguntar hay que querer saber, esto es, saber que no se sabe».

Esta es la auténtica actitud filosófica. Pero muchas veces ocurre que, por la comodidad de aceptar la opinión de la mayoría, somos incapaces de reconocer nuestra ignorancia y de plantearnos preguntas; no en vano la palabra que entre los griegos designaba a la opinión (doxa), significa la decisión adoptada por la mayoría en la asamblea. Pero, ¿coincide el ser de las cosas con la opinión que en general se tiene de ellas?. Esta es la pregunta que se hace el que realmente quiere aspirar al saber; el filósofo.

Por eso el arte del diálogo no es el arte de ganar a los interlocutores en la argumentación, sino el arte de seguir preguntando, de buscar la verdad, es el arte de pensar. Para desarrollar este auténtico arte de la investigación se deben cumplir unas condiciones fundamentales:

- La auténtica pregunta debe ser formulada de forma clara y precisa; y debe estar abierta a respuestas diversas.
- Los interlocutores no deben pretender aplastar al otro con argumentos, sino comprender y valorar la opinión contraria.
- La conclusión del diálogo no debe preconcebirse de antemano, pues su auténtica productividad consiste en que lo que sale a la luz es algo que pertenece a todos. La forma literaria del diálogo devuelve el lenguaje al movimiento originario de la conversación y con ello la palabra se protege de cualquier abuso dogmático.

Platón revela en el mito de Theuth, que no tiene una buena opinión de la filosofía escrita, puesto que lo que está escrito, no puede ser modificado para encontrar lo que cada lector necesita encontrar: «En Naucratis de Egipto vivió uno de los antiguos dioses de allá, aquel cuya ave sagrada es la que llaman ibis y cuyo nombre es Theuth. Este fué el primero que, entre otras cosas inventó la escritura. Era entonces rey de todo Egipto Thamus, cuya corte estaba en Tebas. Theuth fué al rey y le mostró su arte, afirmando que debía ser comunicado a los demás egipcios. Thamus le preguntó entonces que utilidad tenía. Y Theuth le respondió: «Este conocimiento, ¡oh rey!, hará más sabios a los egipcios; es el elixir de la memoria y de la sabiduría lo que con él he descubierto». Entonces Thamus le dijo: «¡Oh Theuth!, por ser el padre de la escritura le atribuyes facultades contrarias a las que posee, pues ella producirá en el alma de los hombres el olvido de la sabiduría, ya que, fiándose en la escritura, recordarán de un modo externo, no desde su propio interior. Será, por tanto, la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que la escritura producirá en los hombres; y una vez que haya hecho en ellos eruditos sin verdadera instrucción, su compañia será difícil de soportar porque se creerán sabios en lugar de serlo»» (Fedro).

Es la articulación de preguntas y respuestas la que orienta al hombre hacia el conocimiento «de lo que es cada cosa en sí, la noción de su esencia». Cuando el diálogo alcanza este fin se convierte en auténtica dialéctica.

EL LENGUAJE DEL MITO
El mito, lejos de ser ajeno a nuestro pensamiento cotidiano forma parte integrante de nuestra conciencia colectiva: incluso no se opone al pensamiento científico. Mito y ciencia son dos formas de explicación de lo real que utilizan lenguajes distintos, metafórico e imaginativo uno, preciso y conceptual el otro.

El mito responde a una necesidad fundamental del espíritu humano y no puede ser considerado como un ensueño gratuito: más bien es una hipótesis de trabajo que el hombre utiliza para cuestionarse el presente y proyectar el futuro.

La grandeza del mito es que permite que nos reconozcamos en esas imágenes del pasado plasmando en ellas nuestras vivencias y limitaciones. Y al igual que la ciencia pretende ofrecer al hombre un modo de actuar sobre el mundo, asegurándole su posesión espiritual y material.

En el Mito de la Caverna, Platón nos propone un sistema de símbolos que nosotros vamos a intentar llenar de significado con nuestros problemas y aspiraciones.

DIÁLOGOS DE PLATÓN
Conjunto de escritos de Platón.
Sócrates no escribió nada pues creía que la escritura no era el lugar apropiado para la transmisión de la verdad y del conocimiento. Sabemos que su método de investigación y de enseñanza era la mayéutica y que el diálogo era una de sus partes fundamentales. Platón será fiel en gran medida a su maestro y también considerará que la verdad se muestra en el intercambio de ideas entre diversos interlocutores. Incluso definirá el pensamiento como "el diálogo que el alma mantiene consigo misma". En su juventud Platón escribió tragedias, pero, según cuenta la tradición, cuando conoció a Sócrates decidió quemar todos sus escritos y dedicarse a la filosofía. Estos dos hechos -la importancia que le dio al diálogo y su destreza literaria- se reúnen en el modo de escribir de este filósofo: sus obras están dotadas de una alta calidad estética y tienen la forma de diálogos, en su mayoría cortos: se reúnen varios amigos y entablan una conversación relativa a un tema de importancia filosófica (el conocimiento, el bien, la virtud, el amor, la belleza, el ser, ...); en casi todos los diálogos participa Sócrates como interlocutor principal y es quien habitualmente expresa las ideas del propio Platón.
Los diálogos de Platón se suelen dividir en grupos atendiendo al momento en que fueron escritos:
• diálogos de juventud (o diálogos socráticos): presentan las ideas de Sócrates y
una reivindicación de su figura; destacan "Apología de Sócrates "y Protágoras
• diálogos de transición: primeros esbozos de la Teoría de las Ideas y de la inmortalidad del alma; destacan "Menón"y "Crátilo";
• diálogos de madurez: en ellos presenta la Teoría de las Ideas ya desarrollada, sus implicaciones en antropología, ética y política, y los mitos más importantes; destacan "Banquete", "Fedón ", "República", "Fedro";
• diálogos de vejez: son los últimos escritos de Platón; aparecen algunas críticas a su propia teoría, preocupaciones por cuestiones lógicas y cosmológicas y en el campo de la filosofía política un mayor interés por la historia y las condiciones reales de la vida política; destacan "Teeteto ", "Parménides", "Sofista ", "Político", "Timeo " y 'Leyes"."
03/10/2004 22:47 Enlace permanente. PLATÓN

LA NATURALEZA HUMANA SEGÚN PLATÓN (1/10/04)

TEXTO "LIBRO VII" DE LA REPÚBLICA CAP.1
- Ya continuación -seguí- compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea ...."

EXPLICACIÓN DEL CONCEPTO "NUESTRA NATURALEZA"
El hombre pertenece, como ser natural, al mundo de la «physis», que para los griegos era el ámbito del orden y la necesidad. Pero el hombre es un ser imperfecto dentro de ese mundo de lo perfecto, biológicamente deficiente, que necesita del pensamiento y de la libertad para compensar su situación precaria. Podríamos decir, que es la propia naturaleza, incompleta del hombre, la que hace surgir en él el impulso erótico hacia la liberad intelectual. Y de esta manera el hombre irrumpe en el mundo de la cultura, donde su naturaleza original se verá modificada por el «nomos», la «techné» y la «politeia».

Platón nos expone de forma alegórica, en un mito contenido en el PROTAGORAS, su concepción del hombre como ser carencial, que ha tenido que crearse un medio propio para poder satisfacer sus necesidades no sólo básicas, sino también aquellas que trascienden al ámbito de la animalidad.

Nos cuenta este mito que los dioses decidieron formar en las entrañas de la tierra a los hombres mortales mezclando la tierra, el fuego y los otros dos elementos que entran en la composición de los dos primeros. Y antes de dejarlos salir a la luz, mandaron a los dioses Prometeo Y Epimeteo que les revistieran con todas las cualidades necesarias, repartiéndolas convenientemente entre ellos. Pero despistándose Epimeteo, repartió todas las cualidades entre los animales irracionales y dejó al hombre totalmente desprovisto. Cuando Prometeo encontró a la criatura humana desnuda, sin calzado y sin armas, no sabía que hacer para proporcionarle los medios de conservarse; decidiendo, por fin, robar a Hefestos y a Atenea el fuego v las ciencias para ofrecérselos al hombre.

De esta manera participó la humanidad de las cualidades divinas; siendo la única especie que creó una lengua, articuló sonidos y dió nombres a todas las cosas, construyó casas, hizo trajes, calzados, lechos y sacó sus alimentos de la tierra. A pesar de estos auxilios también necesitaron reunirse para su mutua conservación y construyeron ciudades. Pero como no tenían aún idea de la política no supieron vivir en paz y se causaron muchos males unos a otros. Ante esto, Zeus temió que la raza humana se viese exterminada y envió a Hermes con orden de dar a todos los hombres pudor y justicia.

Con esta alegoría expresa Platón su convencimiento de que la naturaleza del hombre no es algo hecho de forma definitiva, algo concluido e inalterable, sino algo que puede variar y por tanto puede ser completado. La educación será la que hará cambiar y perfeccionar la propia esencia del hombre, sacándolo de la animalidad. Esta idea se afirma de forma contundente al final del capítulo primero: al considerar la estancia en la caverna como un estado antinatural, en el cual, el hombre, en la medida en que está encarcelado en lo sensible y corporal, ve reducido su universo al ámbito de lo fenoménico. De manera que es la educación la que hará posible el retorno a la auténtica naturaleza del hombre proporcionándole el conocimiento de la verdad acerca de como debe vivir.

Vemos también que una característica esencial de la naturaleza humana es la sociabilidad. El individuo aislado no es autosuficiente y por ello es natural al hombre vivir en sociedad y comunicarse con sus semejantes. El lenguaje es, por tanto, algo ligado al hombre y a su hacer en el mundo; y es el uso adecuado del lenguaje, entendido como auténtica dialéctica, lo que le posibilitará una existencia plenamente humana.

EL MITO DE PROMETEO
"Hubo una vez un tiempo en que existían los dioses, pero no había razas mortales. Cuando también a éstos les llegó el tiempo destinado de su nacimiento, los forjaron los dioses dentro de la tierra con una mezcla de tierra y fuego (...) Y cuando iban a sacarlos a la luz ordenaron a Prometeo y a Epimeteo que (...) les distribuyeran las capacidades a cada uno de forma conveniente. Epimeteo pidió permiso a Prometeo para hacer él la distribución. "Después de hacer yo el reparto, dijo, tú lo inspeccionas". Así lo convenció, y hace la distribución. En ésta, a unos les concedía la fuerza sin la rapidez y a los más débiles, los dotaba con la velocidad. A unos los armaba y, a los que les daba una naturaleza inerme, les proveía de alguna otra capacidad para su salvación. A aquellos que envolvía en su pequeñez, les proporcionaba una fuga alada o un habitáculo subterráneo. Y a los que aumentó en tamaño, con esto mismo los ponía a salvo. Y así, equilibrando las demás cosas, hacía su reparto. Planeaba con la precaución de que ninguna especie fuera aniquilada. (...) A algunos les concedió que su alimento fuera devorar a otros animales, y les ofreció una exigua descendencia, y, en cambio, a los que eran consumidos por éstos, una descendencia numerosa, proporcionándoles una salvación a la especie. Pero, como no era del todo sabio Epimeteo, no se dio cuenta de que había gastado las capacidades en los animales; entonces todavía le quedaba sin dotar la especie humana, y no sabía qué hacer.

Mientras estaba perplejo, se le acerca Prometeo que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los demás animales que tenían cuidadosamente de todo, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin coberturas, inerme. Precisamente era ya el día destinado, en el que debía también el hombre surgir de la tierra hacia la luz. Así que Prometeo, apurado por la carencia de recursos, tratando de encontrar una protección para el hombre roba a Hefesto y a Atenea su sabiduría profesional, junto al fuego -ya que era imposible que sin el fuego aquélla pudiera adquirirse o ser de utilidad a alguien- y así, luego la ofrece como regalo al hombre. De este modo, pues, el hombre consiguió tal saber para su vida; pero carecía del saber político, pues éste dependía de Zeus. Ahora bien, a Prometeo no le daba ya tiempo de penetrar en la acrópolis en la que mora Zeus; además los centinelas de Zeus eran terribles. En cambio, en la vivienda común de Atenea y de Hefesto, en la que aquellos practicaban sus artes, podía entrar sin ser notado, y así robó la técnica de utilizar el fuego de Hefesto, y las otras que pertenecen a Atenea, y se las entregó al hombre. Y de aquí resulta la posibilidad de la vida para el hombre; aunque a Prometeo luego, a través de Epimeteo, según se cuenta, le llegó el castigo de su robo.

Puesto que el hombre tuvo participación en el dominio de lo divino a causa de su parentesco con la divinidad, fue, en primer lugar, el único entre los animales en creer en los dioses, e intentaba construirles altares y esculpir sus estatuas. Después, articuló rápidamente, con conocimiento, la voz y los nombres, e inventó sus casas, vestidos, calzados, coberturas y alimentos del campo. Una vez equipados de tal modo, en un principio habitaban los humanos en dispersión, y no existía ciudades. Así que se veían destruidos por las fieras, por ser generalmente más débiles que aquéllas; y su técnica manual resultaba un conocimiento suficiente como recurso para la nutrición, pero insuficiente para la lucha contra las fieras. Pues aún no poseían el arte de la política, a la que el arte bélico pertenece. Ya intentaban reunirse y ponerse a salvo con la fundación de ciudades. Pero, cuando se reunían, se atacaban unos a otros, al no poseer la ciencia política; de modo que de nuevo se dispersaban y perecían.
Zeus, entonces, temió que sucumbiera toda nuestra raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el sentido moral y la justicia, para que hubiera orden en las ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le preguntó, entonces, Hernies a Zeus de qué modo daría el sentido moral y la justicia a los hombres: "¿Las reparto como están repartidos los conocimientos? Están repartidos así: uno sólo que domine la medicina vale para muchos particulares, y lo mismo los otros profesionales. ¿También ahora la justicia y el sentido moral los infundiré así a los humanos o los reparto a todos?". "A todos, dijo Zeus, y que todos sean partícipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran, como de los otros conocimientos. Además, impón una ley de mi parte: que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad".
(Platón, Protágoras, Gredos, Madrid, 1985).

LAS RESPUESTAS MITOLÓGICAS

Los seres humanos comenzaron pronto a liberarse de la necesidad de dedicar todo su tiempo y energías a la satisfacción de sus necesidades materiales básicas de alimentación y defensa, como les ocurre a los animales. Utilizaron su inteligencia para descubrir y controlar cosas como el fuego, la ganadería y la agricultura, que les facilitaron la satisfacción de sus necesidades.

Resultado de todo ello es que, desde tiempos muy remotos, nuestros antepasados pudieron dedicar tiempo a la reflexión, a hacerse preguntas sobre el mundo que les rodeaba, sobre los fenómenos naturales y sobre ellos mismos. Y el fruto de todo ello ha sido la mitología, la filosofía y la ciencia, que después de todo son diferentes formas en que los seres humanos han dado respuestas a las preguntas que se han ido planteando.

Las respuestas mitológicas fueron las primeras respuestas que encontraron los seres humanos a sus preguntas más acuciantes: ¿De dónde procede el mundo?, ¿Cuál es la causa de los fenómenos naturales, de las tormentas, las tempestades, ...? ¿De dónde procedemos los seres humanos?, ¿Qué relación tenemos con los otros animales?, ¿Y con los dioses?, ¿Qué ocurre cuando nos morimos? ...

Se trata, como puedes ver, de preguntas importantes, de preguntas que aún siguen preocupándonos y cuyas primeras respuestas son de carácter mitológico. Los mitos son relatos fantásticos donde intervienen los dioses, dotados de poderes sobrenaturales, para explicar los principales fenómenos de la naturaleza y de la vida social humana. Los mitos dan muestra de que el ser humano se hace preguntas inteligentes sobre el mundo que le rodea y sobre él mismo. En el mito se ponen en juego importantes capacidades humanas, como el asombro y la curiosidad por el mundo que nos rodea, y la imaginación y la fantasía a la hora de buscar respuestas. Por ello sólo los seres humanos tienen mitos, y no los animales, los cuales ni siquiera hacen un problema del mundo que les rodea, simplemente viven en él y son parte de él. El ser humano, por el contrario, es capaz de distanciarse del mundo en el que vive, de situarse a cierta distancia para así problematizarlo, hacerse preguntas y buscar las respuestas.

Las primeras respuestas, como hemos señalado, requerían la intervención de los dioses: los fenómenos buenos, como el buen clima, las buenas cosechas o las victorias en las guerras se explicaban porque los dioses estaban contentos y favorecían a una comunidad humana, que a su vez tenía que mantenerlos contentos, dándoles todo tipo de ofrendas y cultos. Por contra, los fenómenos negativos, como las catástrofes naturales, las enfermedades o las derrotas bélicas se debían a la ira de los dioses contra la comunidad, que igualmente tenía que rendirles culto y ofrendas para calmar la ira divina y conseguir que los dioses fueran propicios en el futuro.

También el mito ofreció las primeras respuestas a los seres humanos sobre ellos mismos, sobre su origen, sus peculiaridades y su destino. Los seres humanos se sintieron pronto superiores al resto de animales, se dieron cuenta de que aunque estaban peor dotados por la naturaleza que otros animales, su inteligencia e ingenio eran superiores y habían conseguido el dominio sobre el resto del reino animal. Los relatos mitológicos ofrecieron explicaciones de todo ello. Como muestra tenemos un conocido mito de la tradición griega, el mito de Prometeo, que hemos recogido en el anterior apartado.

Este mito nos sitúa, como hemos visto, en un tiempo remoto en que los inmortales dioses van a hacer surgir en la tierra a los seres mortales (animales y humanos). El error de Epimeteo al dejar totalmente indefenso al hombre, hace que Prometeo robe para él el fuego y las artes a los dioses Hefesto y Atenea. Por cierto, ¿Sabes cual fue el castigo que Zeus impuso a Prometeo por su osadía al entrar en la morada de los dioses y robarles? Lo encadenó a una roca, y un águila le comía las entrañas. Pero la cosa no acaba aquí, porque la estupidez de Epimeteo (no en vano su nombre significa "el que reflexiona tarde") hizo caer un nuevo castigo de Zeus sobre los humanos: Estaba enfadado Zeus porque a instancias de Prometeo los humanos le habían engañado, y al matar un buey le habían ofrecido los huesos rodeados de grasa. Prometeo le había dicho a su hermano Epimeteo que no aceptara ningún regalo de Zeus porque podía ser una trampa. Pero Zeus le envió a una hermosa y seductora mujer llamada Pandora, y Epimeteo, sin poder resistir a sus encantos, se casó con ella. Entonces Pandora abrió su famosa caja, de la que salieron todos los males y se desperdigaron por la humanidad. Sólo la esperanza quedó atrapada en el fondo de la caja.

Puede observarse como la historia de Prometeo y Epimeteo da cuenta de los principales fenómenos de la vida humana: la posesión de habilidades muy diferentes a las de los animales, su superioridad sobre los animales a pesar de su menor dotación natural, la creencia en los dioses, la organización de las comunidades políticas y la posesión del sentido de la moral y de la justicia, la existencia de los males, etc."
03/10/2004 21:39 Enlace permanente. PLATÓN

PLATÓN Y SU MUNDO (27/28-09-04)

Grecia no era una única nación, sino una amalgama de “ciudades-estado”, más o menos autónomas, que recibían el nombre de “polis”, unidas por una misma lengua y una cultura común, así como por la necesidad de defenderse de los poderosos enemigos exteriores, especialmente Persia. A lo largo de su dilatada vida, Platón fue testigo del declive y posterior caída de la federación griega, y del desmoronamiento de la polis.

LA POLIS
La polis era mucho más que una institución estatal y jurídica. Ello nos será en parte comprensible si pensamos por un momento en un pueblo con pocos habitantes, donde funcione una democracia directa, en donde todos participan en la cosa pública. No existía la separación entre Estado y ciudadanos, ni existía la burocracia.

La época de Platón está llena de guerras y revueltas políticas, es un periodo de gran actividad cultural. El famoso Partenón, es un templo dedicado a la diosa Atenea, se construyó a mediado del s. V a. de C., y Platón pudo presenciar muchas de las grandes tragedias griegas que se representaban en las plazas y teatros de la ciudad. Sin embargo, la filosofía platónica, su fe en el orden y su desconfianza hacia la democracia, también fue modelada por el clima político de un pasado todavía reciente.
• Entre los s. VIII y VI a. de C. Atenas y Esparta fueron las ciudades-estado dominantes de Grecia. Ambas aglutinaron a sus vecinas, más débiles, en ligas bajo su dominio. Esparta, en estado que Platón admiraba por su orden y disciplina, estaba fuertemente militarizada y férreamente gobernada por la fuerza. Mientras que Esparta estableció sus alianzas principalmente por medio de las armas, Atenas basaba mayoritariamente la unificación en acuerdos mutuos logrados pacíficamente.
• Durante la primera parte del siglo VI a. de C., la monarquía ateniense fue sustituida por una forma limitada de democracia. Este momento marcó el comienzo del más importante periodo histórico de Atenas, tanto económica, como culturalmente. También tuvieron éxito rechazando las incursiones de la armada persa, pese a la aparente desigualdad de fuerzas. Como consecuencia, Atenas se convirtió en el estado más influyente de Grecia y se fundó la Liga de Delos, con Atenas a la cabeza. Sin embargo, conforme Atenas ganaba poder, éste se ejercía de forma más tiránica sobre los demás estados que conformaban la liga.
• Durante el siglo V a. de C., bajo el liderazgo de Pericles, Atenas vivió su época dorada. Fue en esta época cuando se erigió el Partenón, cuando triunfaron las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Se reformó la constitución para hacerla más democrática. Durante la segunda mitad de este siglo, sin embargo, Atenas se vio envuelta en constantes guerras contra Esparta. Lo más probable es que Platón hubiera luchado contra Esparta en la caballería.
• En el año 405 a. de C. Atenas fue derrotada por Esparta y los vencedores establecieron una oligarquía sobre la ciudad, conocida con el nombre de los `Treinta Tiranos'. Dos de estos `Tiranos' eran parientes cercanos de Platón. Este régimen, sin embargo, duró sólo un año, aproximadamente, hasta la recuperación de la independencia y la democracia, pero Atenas, al igual que el resto de Grecia, estaba en decadencia. Al norte, la vecina Macedonia, iniciaba una expansión que culminaría con la supremacía de los macedonios bajo el reinado de Alejandro Magno, a partir del año 336 a. de C.

ATENAS
La Grecia clásica se basa sobre un difícil equilibrio de fuerzas: deseo de libertad e independencia, frente a la pasión por la supremacía y el poder; igualdad de todos, frente a la admiración por el «hombre superior» (por tanto, democracia frente a oligarquía); sometimiento a las leyes (nómoi) y servicio a la ciudad, frente al individualismo y a la afirmación de que la protección del individuo es la finalidad de la ciudad. Cuando estas tendencias logran conjugarse armoniosamente se consigue el «equilibrio clásico», ideal de todo el sistema.
Pero, ante todo, la Grecia clásica es la ciudad –Polis- y es la democracia.
La ciudad –Polis- constituye el centro de un Estado independiente. Su territorio -en el que vive la población rural- es reducido, y el total de habitantes tampoco ha de ser muy grande, ya que todos deben poder conocerse (Platón propone unos 5.000, aunque Atenas tiene bastantes más). La ciudad ofrece refugio en caso de guerra y es el centro de toda actividad económica, social y política; en ella están los mercados, las escuelas y gimnasios, el teatro y los templos.
La democracia supone la fisonomía (todos son iguales ante la ley) y la isegoría (todos tienen derecho a hablar en la Asamblea). La Asamblea de ciudadanos es soberana; todos pueden participar en ella, de tal manera que la Grecia clásica ignora el sistema representativo: el ejercicio de la soberanía es directo. Sólo las oligarquías, cuando triunfan, limitan estos derechos. Pero además de la Asamblea existe un Consejo y numerosos magistrados, por lo que sobre estos últimos se ejerce todo tipo de controles para evitar su preponderancia.
Sin embargo, la ciudad griega se basa en gran parte sobre el trabajo de los esclavos, que no son maltratados, pero carecen de todos los derechos de los ciudadanos libres (25 % de la población únicamente). Éstos quedan separados de toda actividad económica: muchos son propietarios de tierras, pero el trabajo físico está mal considerado y no se ve con buenos ojos el dedicarse a una actividad remunerada. Muchos viven en la ociosidad, y la ciudad, además, entregan una cierta cantidad diaria (el misthos) a los magistrados, a los jurados de los tribunales, a los soldados e incluso -a partir del siglo IV- a todos los ciudadanos los días que participaban en la Asamblea. Esto explica que el ciudadano de Atenas se dedique, sobre todo, a la vida pública. La casa queda para la mujer, que no sale casi nunca y permanece marginada; cuando el varón regresa a casa, es frecuente que organice banquetes con sus amigos hasta altas horas de la noche: se come, se bebe, se escucha música, se habla de política y... de filosofía.
Atenas, es también puerto de mar. Impone su economía, sus productos, sus gustos y su estilo en toda Grecia. No es extraño, pues, que a ella afluyeran numerosos extranjeros, muchos de los cuales se quedan allí a vivir (son los metecos), hasta el punto de que llegan a constituir casi un tercio de la población. Excluidos de derechos políticos y de la propiedad inmobiliaria, son bien recibidos y se les asimila en todo lo demás a los ciudadanos. Se dedican al comercio, a los pequeños oficios o a las artes. De hecho, puede decirse que no hubo sabio, artista o literato griego que no pasase una época de su vida en Atenas.
Todos estos rasgos explican bastante bien por qué Atenas se convirtió en el centro del pensamiento filosófico. Las condiciones eran favorables: economía floreciente, libertades democráticas, contactos con otras culturas, afluencia de extranjeros, curiosidad por todo... Por lo demás, la religión clásica había perdido vitalidad: los mitos casi sólo servían de inspiración para el arte y la literatura, no existía un sacerdocio organizado ni había libros sagrados: el pensamiento estaba libre de dogmas.
En este ambiente se imagina uno muy bien a Sócrates dialogando en las calles con sus conciudadanos, encontrándose con filósofos extranjeros recién llegados a Atenas, participando en un banquete que deriva no en orgía, sino en discusión filosófica. Pero también se comprende el carácter de esta filosofía. Aristóteles señala que su grandeza radica en que «no es una ciencia práctica»; los que la buscan están «movidos sólo por el afán de conocer, y no por fin utilitario alguno», y por ello «sólo es posible en aquellos lugares en que los hombres pueden dedicarse al ocio» (Metailsica, 1, 1 y 2, passim). En cuanto que surge del ocio y de la desvalorización del trabajo productivo, esta filosofía es fundamentalmente teórica y contemplativa, actividad gratuita que prima el conocimiento y los valores teóricos, así como la construcción de modelos ideales (lo cual se observa también en la escultura y la arquitectura). En contrapartida, los pensadores griegos descuidan llamativamente el avance de la técnica, hasta el punto de que incluso los sabios alejandrinos no construyen máquinas sino como entretenimiento: puesto que hay esclavos, ¿qué mejor máquina se puede inventar?
La ciudad democrática hizo posible, pues, la eclosión de la filosofía. Pero he aquí la paradoja: en general, ni los filósofos ni los poetas sienten gran simpatía por la democracia.

Para Platón la democracia (estado gobernado por la mayoría) había devenido de demagogia, y las oligarquías (gobierno de unos pocos, que acceden al poder por sus riquezas) y tiranías (Estado regido por la fuerza, de un solo gobernante) eran cada vez más crueles. Todo esto indujo a Platón a esbozar su controvertida teoría del filósofo-rey, la alternativa platónica.
02/10/2004 22:42 Enlace permanente. PLATÓN

INTRODUCCIÓN A "LA REPÚBLICA" DE PLATÓN (1/10/04)

Ya sabemos que “La República” fue escrita durante el periodo de madurez de la vida de Platón (seguramente entre el primer viaje a Sicilia y el segundo); y nos va a mostrar el convencimiento en la existencia de una estrecha relación entre teoría y práctica.
No es “La República” una elaboración ideal de la sociedad perfecta; sino más bien un tratamiento terapéutico de los regímenes existentes en su tiempo; el pensamiento político de Platón surge ante la decepción que le producen las teorías políticas vigentes.
Si leemos su Carta VII vemos las preocupaciones de Platón,en la lucha entre estados la pugna entre democracia y oligarquía, que origino una guerra civil en las que la inhumanidad llegaba a sus más altas cotas.
En esta época de crisis la moral sucumbe, las normas en periodo de guerra, se convierten en normas de comportamiento público, divulgadas y enseñadas por los sofistas. La enseñanza de estas pautas de conducta, estarán basadas en el poder y la fuerza, amenazando toda doctrina ética y provocando un estado anárquico en la sociedad. Platón se enfrentó contra quienes se mueven por la búsqueda del poder y la riqueza culpándoles del desorden y la injusticia.
Platón está convencido que la racionalidad es la facultad más importante del hombre y la razón ordena el cosmos; de manera que la vida del hombre debe aspirar a la realización de la razón y no a la consecuencia del placer; y sólo los que crean en esa supremacía del orden racional podrán acabar con los abusos y las injusticias creando la armonía y el bienestar social.
Vemos que Platón tiene un triple objetivo al escribir “La República”
1) Conocer los principios de la razón que regulan el universo, la estructura esencial de las cosas, lo que son. Objetivo ONTOLÓGICO.
2) Educar al hombre para que vida según la razón y alcance su plenitud. Objetivo PAIDEUTICO.
3) Aplicar la racionalidad al orden social para conseguir el bien del individuo y de la comunidad. Objetivo POLITICO.
02/10/2004 19:28 Enlace permanente. PLATÓN

CUESTIONARIO: PRIMEROS FILÓSOFOS (24/09/04)

1.- La filosofía del mundo occidental tiene su comienzo en .......................... más
concretamente en la colonias griegas de la ........, en el siglo .......... a. de C. , los principales representantes en la ciudad de Mileto fueron ................., Anaximandro y Anaxímenes.
2.- Estos filósofos son los primeros en descubrir que con el pensamiento
es decir con el logos, se pueden explicar las cosas. Con anterioridad a ellos se explicaron los fenómenos de la naturaleza, de una manera imaginativa, usando narraciones míticas.
3.- Estos filósofos buscan el principio que explique todo lo existente, que explique la constitución de todo lo que encontramos en la naturaleza. Este conocimiento producido por el logos, pretende una cosmovisión racional. Para Tales el principio de todas las cosas es el ............... para Anaximandro es el infinito y para Anaxímenes es el aire.
4.- Los filósofos presocráticos se centraron fundamentalmente en problemas ................... (origen del universo, estudio de la naturaleza) Sócrates se oponía a ellos. Sostenía que lo que más necesitamos saber no es cómo funciona la naturaleza, sino cómo debemos vivir, y lo primero que debemos plantearnos son cuestiones morales.
5.- Con Pitágoras se va a producir el primer racionalismo, ya que trata de imponer a las cosas el orden de la razón. Las cosas del mundo sensible ofrecen multitud de cualidades y cantidades que la razón es capaz de unificar mediante relaciones. Lo esencial del pensamiento pitagórico, estriba en defender que la esencia de todas las cosas es el ...................................
6.- Para Heráclito todo en la naturaleza es devenir: "lo frío se hace caliente; lo caliente, frío; lo húmedo, seco ... Hay un paso continuo de contrarios. Celebre se ha hecho su frase " No puedes bañarte........................."
7.- Para Parménides la multiplicidad de los seres es pura apariencia. No puede haber dos seres, ni puede existir el cambio. Lo que verdaderamente son las cosas se conoce por la ..................... y no por los sentidos. Con ello se comienza a trascender el mundo de lo fenoménico sensible para dirigir la especulación al campo de la metafísica.
8.- Platón nace en Atenas en el año 428 a. C., conoció las diversas corrientes filosóficas de su época, pero se vinculó de modo especial a .................. del que se profesó siempre fiel discípulo.
9.- Realizó varios viajes, los más importantes al sur de Italia y Sicilia, donde tomó contacto con el .........................y en donde intentó poner en práctica su teoría política. Entre estos viajes fundó una escuela filosófica en Atenas, denominada ............................................. Murió en Atenas en el año 347 a.C., a los 81 años.
10.- Traduce los términos griegos: COSMOS y PHYSIS
11.- Diferencias entre el grupo de filósofos itálicos y el de los jónicos. ¿Con quien sintonizará más Platón?
12.- Según los pitagóricos el cuerpo era una especie de cárcel para el .......................
13.- Según los pitagóricos el alma es:
14.- Platón nace en ........................, en el año 427 a. de C.
15.- Su juventud estuvo marcada por la larga guerra entre ................... y .....................
16.- Las obras de Platón se encuentra escritas en forma de .......................
17.- El Libro de la República pertenece dentro de los cuatro períodos en los que se divide su obra al Período de ....................................."
02/10/2004 19:21 Enlace permanente. PLATÓN

LOS PRIMEROS FILÓSOFOS (20,24/09/04)

• La filosofía del mundo occidental tiene su comienzo en Grecia, más concretamente en la colonia griega de Mileto, ciudad jónica del Asia Menor,. La fecha del nacimiento del pensar filosófico en Mileto se calcula hacia los comienzos del s VII a. De C.. Los principales representantes son Tales, Anaximandro y Anaxímenes.
Estos filósofos son los primeros en descubrir que con el pensamiento racional, con el logos, se pueden explicar las cosas. Con anterioridad a ellos se explicaron los fenómenos de la naturaleza, de un modo imaginativo, usando narraciones míticas.
En el comienzo de la filosofía el conocimiento racional se limita al ámbito de la naturaleza mediante los sentidos. El campo de realidad queda limitado al ser físico (en griego naturaleza), esta doctrina recibe el nombre de fisicismo.
¿Por qué Mileto? La sociedad griega primitiva era rural y aristocrática: dominaba una nobleza de terratenientes que tenía todo el poder económico y político. Los pobres descontentos buscaron tierra libres para cultivar, y lo harán hacia las fértiles tierra de Asia Menor y del sur de Italia. La aventura colonizadora se dirige hacia la jonia, donde surgen ciudades prósperas con una brillante civilización: Mileto, Éfeso, Samos y otras muchas. En Mileto se funda casi un imperio marítimo orientado hacia el mar Negro. En estas ciudades confluyen: prosperidad económica, desarrollo artesanal y comercio marítimo floreciente; formas políticas más flexibles y tolerantes; ruptura con el pasado y apertura a otras civilizaciones que permiten relativizar las propias tradiciones. En Mileto todo se comenta y se discute. En un ambiente así surge la filosofía.
• La filosofía iniciada en Mileto había producido una cosmovisión racional, ahora se va a producir el primer racionalismo. Consistente en atribuir a todas las cosas que encuentra en el mundo real, el orden que la razón descubre en sus actos propios. Un conocimiento respetuoso con lo real sólo pretende comprende cómo son las cosas, el racionalismo pretende que las cosas sea según las concibe la razón. Se ha calificado el pitagorismo como el primer racionalismo, porque trata de imponer a las cosas el orden de la razón.
• La dominación persa y la destrucción de Mileto fue el fin de la escuela jónica. Pronto nació otra nueva escuela filosófica, esta vez en la Magna Grecia( en Metaponto, Trotona y Tarento), su fundador Pitágoras. Lo esencial del pensamiento pitagórico estriba en defender que la esencia de todas las cosas es el número. Así el número tres era considerado como representativo del matrimonio. ...
• Hay quien piensa que estamos dentro de nuestro cuerpo al modo de fantasmas encerrados en una especie de robots a los que debemos dirigir y mover. Hay místicos que piensan que el cuerpo es casi tan malo como una cárcel y que sin él nos moveríamos con mucha mayor ligereza. En la antigua Grecia, los órficos hacía un tenebroso juego de palabras: soma (el cuerpo) = sema (el sepulcro). ¡El alma está encerrada, en un cadáver viviente!. La muerte deja volar libremente el alma (la palabra griega psijé, significa mariposa).
• Cuando agonicen las colonias jónicas, la Grecia continental estará ya a punto para tomar el relevo. Atenas, que acogerá a numerosos emigrados, sustituirá a Mileto. Atenas se convertirá en el lugar adonde acuden todos los espíritus inquietos de la época.
02/10/2004 19:18 Enlace permanente. PLATÓN


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