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COMENTARIO DE TEXTO: LA VOLUNTAD DE PODER

COMENTARIO DE TEXTO: LA VOLUNTAD DE PODER
 La expresión de Nietzsche "voluntad de poder" encierra querer y poder al mis­mo tiempo. El poder se puede entender en este texto como una relación consi­go mismo, con otros seres humanos y con el mundo en general, ya que se considera que la vida misma es volun­tad de poder, una vida más grande y más potente que la vida de los humanos y dentro de cuyo movimiento estamos inmersos. Quien habla es Zaratustra, un personaje inventado por Nietzsche: encarna al profeta que anuncia un nue­vo tipo de humanidad.

 

TEXTO DE NIETZSCHE
Mas para que vosotros entendáis mi pala­bra acerca del bien y del mal: voy a deciros todavía mi palabra acerca de la vida y acer­ca de la índole de todo lo viviente.
Yo he seguido las huellas de lo vivo, he recorrido los caminos más grandes y los más pequeños, para conocer su índole.
Con centuplicado espejo he captado su mirada cuando tenía cerrada su boca: para que fuesen sus ojos los que me hablasen. Y sus ojos me han hablado.
Pero en todo lugar en que encontré seres vivientes oí el discurso de la obediencia. Todo ser viviente es un ser obediente.
Y esto es lo segundo: se le dan órdenes al que no sabe obedecerse a sí mismo. Así es la índole de los vivientes.
Pero esto es lo tercero que oí: que mandar es más difícil que obedecer. Y no sólo porque el que manda lleva el peso de todos los que obedecen, y ese peso fácilmente lo aplasta.
Una prueba y un riesgo advertí en todo mandar; y siempre que el ser vivo manda se arriesga a sí mismo al hacerlo.
Aún más, también cuando se manda a sí mismo tiene que pagar un precio su man­dar. Tiene que ser juez y vengador y vícti­ma de su propia ley.
¡Cómo ocurre esto! me preguntaba. ¿Qué es lo que persuade a lo viviente a obedecer y a mandar y a ejercer obediencia incluso cuando manda?
¡Escuchad, pues, mi palabra, sapientísi­mos! ¡Examinad seriamente si yo me he deslizado hasta el corazón de la vida y has­ta las raíces de su corazón!
En todos los lugares donde encontré seres vivos encontré voluntad de poder; e inclu­so en la voluntad del que sirve encontré voluntad de ser señor.
A servir al más fuerte, a eso persuádele al más débil su voluntad, la cual quiere ser dueña de lo que es más débil todavía: a ese solo placer no le gusta renunciar.
Y así como lo más pequeño se entrega a lo más grande, para disfrutar de placer y poder sobre lo más pequeño: así también lo más grande se entrega, y por amor al poder -arriesga la vida.
Ésta es la entrega de lo más grande, el ser temeridad y peligro y un juego de dados con la muerte.
Y donde hay sacrificio y servicios y mira­das de amor: allí hay también voluntad de ser señor. Por caminos tortuosos se desliza lo más débil hasta el castillo y hasta el corazón del más poderoso -y le roba poder.
Y este misterio me ha confiado la vida mis­ma. "Mira, dijo, yo soy lo que siempre tie­ne que dominarse a sí mismo.
En verdad, vosotros llamáis a esto voluntad de engendrar o instinto de finalidad, hacia algo más alto, más lejano, más complejo: pero todo eso es una única cosa y un único misterio.
Prefiero hundirme en mi ocaso antes que renunciar a esa única cosa; y, en verdad, donde hay ocaso y caer de hojas, mira, allí la vida se sacrifica a sí misma -¡por el poder!
Pues yo tengo que ser lucha y devenir y finalidad y contradicción de las finalidades: ¡ojalá adivine también mi voluntad por qué caminos torcidos tiene que cami­nar!
Sea lo que sea lo que yo cree, y el modo como lo ame, -pronto tengo que ser adversario de ello y de mi amor: así lo quiere mi voluntad.
Sólo donde hay vida hay también voluntad: pero no voluntad de vida, sino -así te lo enseño yo- ¡voluntad de poder!
Muchas cosas tiene el viviente en más alto aprecio que la vida misma; pero en el apre­ciar mismo habla -¡la voluntad de poder!"
Esto fue lo que en otro tiempo me enseñó la vida: y con ello os resuelvo yo, sapientí­simos, incluso el enigma de vuestro cora­zón.
En verdad, yo os digo: ¡Un bien y un mal que fuesen imperecederos -no existen! A partir de uno mismo, siempre y de nuevo, hay que dominarse a sí mismo.
Con vuestros valores y vuestras palabras del bien y del mal ejercéis violencia, valoradores: y ése es vuestro oculto amor, y el brillo, el temblor y el desbordamiento de vuestra propia alma.
Pero a partir de vuestros valores nacen y crecen una voluntad más poderosa y una nueva dominación: al chocar con ellas se rompen el huevo y la cáscara.
Y quien tiene que ser un creador en el bien y en el mal: en verdad, ése tiene que ser antes un negador y quebrantador de valo­res.
Por eso el mal sumo forma parte de la bon­dad suma: mas ésta es la bondad creadora.
Hablemos de esto, sapientísimos, aunque sea desagradable. Callar es peor; todas las verdades silenciadas se vuelven venenosas.
¡Y que caiga hecho pedazos todo lo que en nuestras verdades -pueda caer hecho pedazos! ¡Hay muchas casas que construir todavía!
Así habló Zaratustra.
ACTIVIDADES
1.-  En este texto hay todo un entramado de sujetos de la enunciación. Para empezar quien habla es Zaratustra. Extrae todos los personajes de este texto y establece qué punto de vis­ta sostienen.
2.-  ¿Qué es la voluntad de poder?
3.- Se trata de un texto con muy escasa argumentación. Para demostrarlo, señala todos los momentos en los que aparece algún conector argumentativo.
4.- ¿Cuál es el tema, la tesis y el problema del texto?
5.- Si la vida entera, el conjunto de las relaciones humanas, hasta la relación con uno mis­mo, como dice Nietzsche, es voluntad de poder, la voluntad de poder es algo que no puede ser condenado. ¿Cuáles son las características positivas de la voluntad de poder? ¿Qué es lo que en la voluntad de poder te gusta y qué es lo que no te gusta?
6.- Elijamos como ejemplo a un inequívoco creador: Picasso. Demuestra que su creación es obra de su voluntad de poder.
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