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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

EJERCICIOS SELECTIVIDAD: HUME -AÑOS 2003-2008-

EJERCICIO SELECTIVIDAD 2002-03 –HUME-

 

TEXTO

 

Es evidente que Adán con toda sus ciencia, no sería ca­paz nunca de demostrar que el curso de la naturaleza debe seguir uniformemente igual y que el futuro debe asemejarse al pasado. Lo que es posible nunca puede demostrarse como falso, y es posible que el curso de la naturaleza pueda cam­biar, ya que podemos concebir tal cambio. A pesar de todo, proseguiré afirmando que no podría llegar a probar por me­dio de ningún argumento probable que el futuro debe ase­mejarse al pasado. Todos los argumentos probables se cons­truyen sobre la suposición de que existe conformidad entre el pasado y el futuro y, por consiguiente, nada puede probar esto. Esta conformidad es una cuestión de hecho y si ha de ser probada no admitirá más prueba que la experiencia. Mas, nuestra experiencia en el pasado no puede ser prueba de nada en el futuro, si no es sobre la suposición de que existe una semejanza entre ellos. Por consiguiente, ésta es una cuestión que no admite prueba alguna y que damos por sentada sin pruebas.

Estamos impelidos sólo por la COSTUMBRE a su­poner que el futuro se asemeja al pasado. Cuando veo una bola de billar que se mueve hacia otra, mi mente es llevada inmediatamente por el hábito hasta el efecto corriente y se anticipa a mi vista concibiendo en movimiento la segunda bola. No hay nada en estos objetos considerados en abstracto, y en independencia de la experiencia, que me conduzca a es­tablecer una conclusión tal. E incluso después de haber teni­do experiencia de muchos efectos repetidos de esta clase, no hay ningún argumento que me empuje a suponer que el efecto se adecuará a la experiencia pasada. Los poderes por medio de los que operan los cuerpos nos son totalmente desconoci­dos. Sólo percibimos sus cualidades sensibles y ¿qué razón tenemos para pensar que los mismos poderes irán unidos siem­pre a las mismas cualidades sensibles?

Por consiguiente, no es la razón la guía de la vida sino la costumbre. Sólo ella mueve a la mente, en todos los casos, a suponer que el futuro se asemeja al pasado. Por muy fácil que pueda parecer este paso, la razón nunca sería capaz de darlo en toda la eternidad.

Este es un descubrimiento muy curioso, pero nos con­duce a otros que son aún más curiosos. Cuando veo una bola que se mueve en dirección a la otra, mi mente es conducida de modo inmediato por el hábito hasta el efecto corriente, y se anticipa a mi vista al concebir a la segunda bola en movi­miento." Pero ¿es esto todo? ¿No hago más que CONCEBIR el movimiento de la segunda bola? Seguramente no. Tam­bién CREO que se moverá. ¿Qué es, entonces, esta creencia? ¿Y cómo difiere de la simple concepción de cualquier cosa? Aquí tenemos una nueva pregunta no meditada por los filó­sofos.

 

CUESTIONES:
1. Analice el alumno/a el significado que tienen en el texto las nociones de "cuestión de hecho" y "argumentos probables".


2. Explique el alumno/a el razonamiento empleado por Hume para concluir: "No es, por lo tanto, la razón la que es la guía de la vida, sino la costumbre".


REDACCIÓN: Elementos del conocimiento humano según Hume.

 

 

 

EJERCICIO FILOSOFIA JUNIO 2008 –AUTOR: HUME-

 

Puede que agrade, tal vez, más al lector que se le informe de lo que nuestro autor dice sobre el libre albedrío. Los fundamentos de su doctrina quedaron sentados al tratar de la causa y el efecto, como anteriormente se ha explicado. "Es universalmente reconocido que las operaciones de los cuerpos externos son necesarias, y que en la comunicación de sus movimientos, en su atracción y mutua cohesión, no hay la menor traza de indiferencia o libertad" ... "Por tanto, todo lo que en este respecto esté en pie de igualdad con la materia, ha de reconocerse que es necesario. Con el fin de saber si tal es lo que sucede con las acciones de la mente, podemos examinar la materia, y considerar en qué se funda la idea de necesidad en sus operaciones, y por qué concluimos que un cuerpo o una acción es la causa infalible de otro u otra.

Ya se ha observado que no hay una sola instancia en la que sea susceptible de ser descubierta la conexión última de objeto alguno, o bien por nuestros sentidos o por la razón, y que jamás podemos penetrar tanto en la esencia y construcción de los cuerpos como para percibir el principio en que se funda su mutua influencia. Es sólo con su unión constante con lo que estamos familiarizados; y es de la unión constante de donde surge la necesidad, cuando la mente se determina a pasar de un objeto a su acompañante usual e infiere la existencia de uno a partir de la del otro. He aquí pues dos particulares que vamos a considerar como esenciales para la necesidad, a saber, la unión constante y la inferencia de la mente, y allí donde descubramos a éstos hemos de reconocer una necesidad". Ahora bien, nada es más evidente que la unión constante de acciones particulares con motivos particulares. Si todas las acciones no están constantemente unidas con sus propios motivos, esta incertidumbre no es distinta de la que puede observarse a diario en las acciones de la materia, en donde por razón de la diversidad e incertidumbre de las causas, el efecto es con frecuencia variable e incierto. Treinta granos de opio matarán a cualquier hombre que no esté acostumbrado a él; mientras que treinta granos de ruibarbo no siempre lo purgarán. De la misma manera, el temor a la muerte hará siempre que un hombre se aparte veinte pasos de su camino; mientras que no siempre le hará cometer una mala acción.

Y como se da con frecuencia una conjunción constante de las acciones de la voluntad con sus motivos, así la inferencia de las unas a los otros es a menudo tan cierta como cualquier razonamiento respecto a los cuerpos: y siempre hay una inferencia proporcionada a la constancia de la conjunción. En esto se funda nuestra creencia en testimonios, el crédito que damos a la historia, como también todos los géneros de evidencia moral, y casi la totalidad de nuestra conducta en la vida. (HUMU, Un compendio de un tratado de la naturaleza humana).

 

CUESTIONES:

1. Analiza el significado en el texto de los conceptos «causa» y «efecto» y defínelos.

 

2. Reconstruir el razonamiento que lleva a Hume a concluir: "En esto se funda nuestra creencia en testimonios, el crédito que damos a la historia, como también todos los géneros de evidencia moral, y casi la totalidad de nuestra conducta en la vida"

 

REDACCIÓN: La ciencia de la naturaleza humana.

 

 

 

 

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