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Felice Varini y la misteriosa segunda dimensión de la arquitectura
http://arkinetia.com/Articulos/art94.aspx
Leer el artículo de http://www.lapetiteclaudine.com/archives/012949.html
EL CINE EN EL "HABITAT DEL UNICORNIO"
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REFLEXIÓN: EL PORVENIR DE LA FILOSOFÍA
ARTÍCULO: REVOLUCIÓN EN LOS CENTROS DE JOSÉ ANTONIO MARINA
COMENTARIO DE TEXTO: CULTURA EN LOS ANIMALES
El fragmento seleccionado pertenece al capítulo que lleva por título "La cultura de los animales". Para que una pauta de conducta sea cultural, no natural, debe cumplir tres condiciones: ser una unidad de información (1), transmitida (2), por vía de aprendizaje social (3). Son muchos los comportamientos animales que satisfacen éstas condiciones.
«La cultura no es un fenómeno exclusivamente humano, sino que está bien documentada en muchas especies de animales superiores no humanos. Y el criterio para decidir hasta qué punto cierta pauta de comportamiento es natural o cultural no tiene nada que ver con el nivel de complejidad o de importancia de dicha conducta, sino sólo con el modo como se trasmite la información pertinente a su ejecución. […]
Los chimpancés son animales muy culturales. Aprenden a distinguir cientos de plantas y sustancias, y a conocer sus funciones alimentarias y astringentes. Así logran alimentarse y contrarrestar los efectos de los parásitos. Tienen muy poco comportamiento instintivo o congénito. No existe una ’cultura de los chimpancés’ común a la especie. Cada grupo tiene sus propias tradiciones sociales, venatorias, alimentarias, sexuales, instrumentales, etc. […]
La cultura es tan importante para los chimpancés, que todos los intentos de reintroducir en la selva a los chimpancés criados en cautividad fracasan lamentablemente. Los chimpancés no sobreviven. Les falta la cultura. No saben qué comer, cómo actuar, cómo interaccionar con los chimpancés silvestres, que los atacan y matan. Ni siquiera saben cómo hacer cada noche su alto nido-cama para dormir sin peligro en la copa de un árbol. Durante los cinco años que el pequeño chimpancé duerme con su madre tiene unas 2.000 oportunidades de observar cómo se hace el nido-cama. Los chimpancés hembras separados de su grupo y criados con biberón en el zoo ni siquiera saben cómo cuidar a sus propias crías, aunque lo aprenden si ven películas o vídeos de otros chimpancés criando.»
MOSTERIN, Jesús. ¡Vivan los animales! Madrid: Debate, 1998. (Págs. 146-7, 151-2)
NOTICIA: LA NUEVA SELECTIVIDAD
ENLACE INTERESANTE DEDICADO A PLATÓN
VER LA ESCUELA DE ATENAS DE RAFAEL
http://www.wlym.com/~spanish/laescueladeatenas/La%20Escuela%20de%20Atenas-GR.jpg
La verdad
En la Escuela de Atenas se escenifica la verdad razonada en la escuela ateniense de filósofos que Rafael imaginó en medio de un marco arquitectónico con una profundidad y perspectivas asombrosas, lo que logra pintando arcos sostenidos sobre columnas (por aquello de que la verdad necesita apoyo) dando lugar en medio a un gran pasillo-galería donde vemos un numeroso grupo de filósofos antiguos.
La obra
La Escuela de Atenas la pintó Rafael Sanzio (1483-1520) en el Vaticano entre 1508 y 1511 por encargo del Papa Julio II. Está dentro de una grandiosa arquitectura renacentista, inspirada en el proyecto de Bramante de renovación de la basílica paleocristiana de San Pedro. Fresco gigantesco de 7,70 m. de La Estancia de la Signatura coge el nombre del más alto tribunal de la Santa Sede, la "Segnatura Gratiae et Iustitiae" (donde presidido por el pontífice se reunía a mediados del s. XVI el Tribunal en Derecho Canónico y Civil).
Originariamente la estancia fue destinada por Julio II (pontífice desde 1503 hasta 1513) como biblioteca y estudio privado.
El autor
Nació Rafael en 1483 en Urbino (Italia), fue pintor discípulo en el taller de Perugino, otro famoso Renacentista Italiano. En seguida se vio su gran talento para hacer obras miméticas de su maestro. Colaboró por esa época con otro famoso pintor renacentista, Pinturicchio, en la Biblioteca Piccolomini de la catedral de Siena. En 1504 se traslada Florencia donde estaban trabajando Leonardo da Vinci y Miguel Ángel para estudiar la obra y técnicas de ambos. Estuvo algunos años también dirigiendo las obras de San Pedro del Vaticano y falleció en 1520.
Su simbolismo
El programa iconográfico de los frescos fue establecido, sin lugar a dudas, por un teólogo y se propone representar las tres categorías máximas del espíritu humano: la Verdad, el Bien y la Belleza. La Verdad sobrenatural se describe en la Disputa del Santísimo Sacramento (o la teología), mientras que la racional en la Escuela de Atenas (o la filosofía); el Bien se expresa en la representación de las Virtudes Cardinales y Teologales y de la Ley, mientras que la Belleza en el Parnaso con Apolo y las Musas. Los frescos de la bóveda se unen a las escenas ubicadas abajo: las figuras alegóricas de la Teología, Filosofía, Justicia y Poesía aluden, en efecto, a las facultades del espíritu pintadas en las paredes correspondientes.
Los filósofos
Encontramos, a la izquierda, a un grupo de filósofos con Sócrates marcando con los dedos silogismos ante unos jóvenes, entre los que se distingue, con casco y armado, Alcibiades, o quizá sea Alejandro. El más próximo a Sócrates probablemente sea Jenofonte.
En el centro están Platón, el más viejo -el rostro de Leonardo da Vinci-, con el volumen del Timeo y señalando a lo alto, al mundo de las Ideas, y Aristóteles, que tiene el libro de la Ética apoyado sobre su pierna . El artista plasma los rasgos de los pintores-escultores de su tiempo personificando a los grandes filósofos.Toda la composición del fresco converge en el centro por donde caminan filosofando Platón y su discípulo Aristóteles. Hasta los peldaños y la arquitectura de los arcos del pasillo hacen que la mirada y la atención se centren plenamente en las figuras de ambos filósofos.
Más abajo, a la izquierda del todo, con corona vegetal y escribiendo está Epicuro. Al lado y más abajo encontramos otro hombre con barba marrón, acaso Pitágoras, que escribe números sobre un grueso volumen mientras un joven le ayuda sosteniendo ante el una tabla. Por encima de su hombro se asoma un filósofo árabe, Averroes.
Siguiendo hacia nuestra derecha, vemos a Heráclito sentado solo en el suelo en primera plana del cuadro, con el codo apoyado en un bloque de mármol, escribiendo (los rasgos faciales son los de Miguel Ángel).
A continuación, en el centro de la escalinata, Diógenes, calvo y con túnica azul, tendido sobre las gradas lee un papel.
Ya a la derecha del fresco, otro pensador, Euclides -o Arquímedes-, con la cara de Bramante, explica algo en una posición muy inclinada, marcando con un compás una figura. Sus discípulos siguen con mirada atenta la lección.También en este extremo inferior derecho tenemos a dos hombres: uno porta corona y sostiene la esfera terrestre y el otro la celeste. Éstos y los demás son difíciles de identificar. Se supone que el rey con corona es Ptolomeo porque se le confundía en aquella época con alguno de los últimos faraones de Egipto. El del globo celeste podría ser Zoroastro (Zaratustra).
Lo que sí es seguro es que Rafael pintó su autorretrato junto a ellos, se trata de la imagen del único personaje de la Escuela de Atenas que mira directamente de frente.
