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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

DOCENCIA

LA FILOSOFÍA EN LA ESCUELA

ADELA CORTINA .- EL PAÍS - Opinión - 09-05-2005

El anteproyecto de Ley Orgánica de la Educación (LOE), presentado por la ministra de Educación y Ciencia, entre otros cambios, reduce la presencia de la filosofía en el bachillerato sustancialmente. La historia de la filosofía desaparece sin más, y la filosofía de 1º de bachillerato deja de ser obligatoria para los alumnos de letras y queda en un barniz de humanidades para los de ciencias. Si a ello se añade la anulación de la ética en 4º de la ESO -recordemos que la ética es filosofía moral- y la adscripción de la Educación para la Ciudadanía a diversas áreas, síntoma inequívoco del carácter de "maría" de una asignatura, es evidente que aquellos a quienes corresponde juzgan que la filosofía en la escuela, entendida ésta en los diversos niveles, casi está de más. Juicio del que discrepo, con todos mis respetos, y no sólo por razones gremiales, que al fin y al cabo tienen y exhiben todos los gremios, sino por razones públicas que quisiera exponer.

¿Tiene algún papel la filosofía en los tiempos que corren, cuando la imagen no vale más que mil palabras, por supuesto, pero tiene más influencia que ellas? ¿Es importante aprender a filosofar desde la escuela, dicho así, en esta forma de infinitivo que indica acción, ejercicio, actividad? A mi juicio, cuatro tareas, al menos, hacen a la filosofía imprescindible en el proceso de socialización y es de ellas de las que quisiera hablar.

Aprender a filosofar ayuda a las gentes -y ésta sería la primera tarea- a recuperar el pulso de la reflexión, haciendo un alto en el camino para llegar a saberse a sí mismas y apropiarse de sus mejores posibilidades vitales, que es, a fin de cuentas, en lo que consiste la libertad.

El esclavo -decía Hegel con razón- es esclavo porque no se sabe a sí mismo. Y es difícil saberse a sí misma en una civilización acelerada, vertida al exterior, cuando monopolizan nuestra vida el correo electrónico, el teléfono móvil, el contestador, las miríadas de exigencias burocráticas, las turbulencias del mundo económico, no digamos del teatro político, y así casi al infinito. Es difícil y, sin embargo, convertirse en artífice de la propia vida, anticiparse al futuro y ganarle la mano, elegir las mejores posibilidades con vistas a la felicidad, sigue exigiendo ese autoexamen del que ya hablaba Sócrates y que se ha hecho tan extraño en el mundo cotidiano.

Excitar la capacidad crítica es otra de las misiones de la filosofía desde sus orígenes, acostumbrarnos a discernir entre lo que pasa y lo que debería pasar, arrumbando los dogmatismos y fundamentalismos que se blindan ante la argumentación. Dogmatismos y fundamentalismos religiosos, sin duda, pero también los políticos y los económicos, el fundamentalismo de las gentes eternamente plegadas a los hechos ("las cosas son así y no pueden ser de otra manera"), de los insufribles beatos de lo "socialmente correcto", el maloliente dogmatismo de los poderosos en cada uno de los ámbitos de la realidad social y de sus cobistas y esquiroles.

Ejercer la capacidad crítica realmente desde convicciones racionales abiertas a la argumentación exige conocer esos criterios que el filosofar ha ido descubriendo a lo largo de su historia y que nos permiten distinguir entre lo que resulta inaceptable por no estar a la altura de la dignidad humana y lo necesario para proteger y fomentar esa misma dignidad. Forjarse el propio criterio exige conocer lo más granado de los existentes.

Para ello es imprescindible ejercitarse en esa tercera tarea de la filosofía que es el arte de la argumentación. En la costumbre, tan sana como poco usual, de apoyar las propias posiciones con argumentos, es decir, con razones que otras personas puedan comprender y aceptar o rechazar, asimismo, con argumentos. No parece haber otro modo de potenciar esa búsqueda desprevenida de lo verdadero y lo justo, que convierte a las masas en pueblos, preocupados por descubrir en serio lo mejor y por forjarse una cierta voluntad común a través del debate abierto y libre.

Fomentar una opinión pública razonante a través de la argumentación, la capacidad de deliberar en serio en comités, comisiones y en el espacio abierto por los medios de comunicación, es una de las misiones de la filosofía, indispensable para que una sociedad sea realmente pluralista y democrática.

Como lo es también para forjar ciudadanos que puedan saberse y sentirse como libres e iguales, siendo éste de la ciudadanía el hilo conductor por el que Occidente ha optado en los últimos tiempos para educar desde un punto de vista ético. El caso de España es un ejemplo claro.

En efecto, en el año 1978, cuando la Constitución Española reconoció expresamente que nuestra sociedad es moralmente pluralista y, por lo tanto, que el Estado debe ser laico, se planteó -entre otros- el problema de la educación moral en la escuela pública. ¿Era inaceptable seguir educando moralmente? Responder afirmativamente a esta pregunta era imposible, porque cualquier educación transmite siempre valores morales, sea explícitamente, sea implícitamente, a través de lo que se ha llamado "el currículum oculto", y no es de recibo que un país democrático transmita valores de tapadillo.

Por otra parte, educar en habilidades y conocimientos está muy bien, pero es esencial formar al que maneja unas y otros para que los emplee con buenos fines. Sin embargo, ¿qué son buenos fines en una sociedad moralmente pluralista?

A fines de los setenta y en los ochenta proliferaron las propuestas de educación moral, desde la clarificación de valores al procedimentalismo de Kohlberg, el "saco de virtudes" y tantas otras. Y poco a poco se fue conviniendo, al compás del mundo occidental, en que las comunidades políticas tienen la obligación de educar en los valores éticos propios de un ciudadano democrático, e incluso de articular la enseñanza en los centros públicos de forma que eduquen en los valores éticos de una ciudadanía democrática: desde ellos debería orientarse el ejercicio de los conocimientos y las habilidades.

Tal acuerdo no se produjo sin críticas, claro está. Existía el temor bien fundado desde algunos sectores de que educar en la ciudadanía se convirtiera en una "maría" llamada a formar ciudadanos domesticados, sabedores ahora de los valores de la Constitución, como antes se pretendió que lo fueran de los Principios del Movimiento a través de la Formación del Espíritu Nacional.

A fin de cuentas, todos los regímenes del mundo han dicho que el suyo es el mejor, pero la manera de lograr que lo sea es que los alumnos sepan por qué esos valores y no otros, que se ejerciten en la crítica, la argumentación y en el saberse a sí mismos. Que reciban el legado ético de esos valores con la libertad de saber que se los transmitimos porque creemos que son los mejores, pero son ellos quienes tienen que hacer autónomamente sus vidas.

Si ciudadano es quien hace su propia vida, el que no es vasallo ni siervo, aún menos esclavo, y la hace junto a los que son sus iguales, sus conciudadanos, en el seno de la comunidad política, más le vale degustar los valores de la ciudadanía sabiendo no sólo el "qué", sino también y sobre todo el "porqué". Más le vale no quedarse en aprender los valores de las constituciones, y espabilarse a saber "dar razón" de los que elige.

En caso contrario, por mucho que aprenda de biotecnologías, que habrán cambiado prodigiosamente en cuanto entre en la vida adulta, será incapaz de forjarse un criterio para discernir entre las que potencian la dignidad o la debilitan, porque al fin y al cabo, "crítica" significa "discernimiento". De todo esto se ocupa, amén de la filosofía, una asignatura de 4º de la ESO que llevaba por título Ética. Una asignatura que, aunque escasa de tiempo, tenía y sigue teniendo su pleno sentido.

Y, por último, la pregunta inevitable: ¿quiénes han de realizar en la escuela estas tareas de la filosofía? ¿De qué color es el caballo blanco de Santiago? Pues tan el caballo es blanco como esas tareas han de hacerlas los profesores de filosofía, que para eso han cursado los estudios que capacitan para ello, incluidas la ética y la filosofía política en lo que afecta a la Educación para la Ciudadanía y a la Ética; como son los profesores de matemáticas los que han de ocuparse de integrales y logaritmos, y del reinado de Isabel II, los de historia.

Fomentar la reflexión, la libertad, la crítica, el ejercicio de la razón pública y de la ciudadanía es, a mi juicio, la riqueza que hoy puede aportar ese añejo saber, al que desde Grecia se viene llamando "filo-sofía", "aspiración o amor a la sabiduría". En el proceso de formación es a todas luces imprescindible.

EL RETO DE ENFRENTARSE A UN EXAMEN

EL RETO DE ENFRENTARSE A UN EXAMEN Los expertos aconsejan cinco pasos a la hora de estudiar: lectura global, subrayado, comprensión, repaso y esquema definitivo

MARTA AGUIRREGÓMEZCORTA - Madrid

EL PAÍS - 14-02-2005
Entre el 15% y el 25% de los universitarios sufre una ansiedad ante los exámenes que merma su rendimiento académico, según un reciente estudio de la Universidad de Barcelona. Los especialistas advierten de que nadie enseña a los alumnos ni a estudiar ni a enfrentarse a los exámenes, lo que constituye una de las principales razones del fracaso académico.

"Los docentes deben tomar conciencia de que su primera misión es formar a sus estudiantes en cómo aprender", asegura el profesor de Evaluación Educativa y Promoción Escolar de la UNED Santiago Castillo, que acaba de publicar Enseña a estudiar... aprender a aprender (Pearson Educación). "Hay que desterrar esa desidia de pensar que ya aprenderán ellos solos", añade.

Un millón y medio de universitarios se examinan estos días de los parciales o finales de febrero en casi todas las facultades. La cuenta atrás ha comenzado. Los estudiantes apuran las horas para repasar apuntes y poner a prueba sus dotes memorísticas. Éstas son algunas de las claves para hacerlo bien.

- Planificación de asignaturas. Lo primero es tomar conciencia de las asignaturas a las que uno se puede presentar y después planificar el tiempo. El director del gabinete psicopedagógico de la Universidad de Granada, José Luis del Arco, propone que se haga en función de lo siguiente: si la materia es anual o cuatrimestral; si se han presentado trabajos; la asistencia a clase; el conocimiento de la propia materia; si la asignatura es de otros años ("es aconsejable ir aprobando materias de otros cursos").

- Estudio y esquemas. Castillo apunta cinco pasos a la hora de estudiar un tema. El primero consiste en hacer una lectura general de la lección para tener una visión global; el segundo, realizar otra lectura intentando hacer un esfuerzo de análisis y síntesis (subrayando y haciendo esquemas); el tercero, comprender y memorizar lo subrayado; el cuarto, repasar lo aprendido, y el quinto y último, realizar un esquema definitivo de la lección.

Castillo ejemplifica este método: de 30 páginas que se han de estudiar, subrayar lo importante, escribir lo subrayado y dejarlas en la mitad, en 15 hojas. Hacer un esquema con lo subrayado y, finalmente, un esquema definitivo en una sola hoja, donde pueda visualizarse el tema en su integridad.

- Horas de trabajo. En los días previos a los exámenes, se debe utilizar la "inteligencia estratégica" para rentabilizar el tiempo disponible. Los especialistas recomiendan hacer un parón de cinco minutos por cada hora estudiada. "Hay que levantarse de la silla, estirar las piernas, beber un vaso de agua...", señala el profesor de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad Autónoma de Madrid Jesús Asensi.

Después de tres horas de estudio es aconsejable hacer un descanso de al menos una hora, incluso para dar un paseo o quedar con algún amigo. Se debe intercalar el estudio de asignaturas fáciles y difíciles, porque al estar mucho tiempo con la misma materia aparecen problemas de atención.

José Luis del Arco aconseja no estudiar más de ocho horas diarias y "la ley de la abuela: empezar primero por lo que no te gusta y luego pasar a lo que más te motiva".

"Las palizas de estudiar a última hora no son nada buenas, se llega al examen muy nervioso", añade Asensi.

- Condiciones ambientales. Cada alumno debe contar con un lugar propio de estudio. Asensi subraya la importancia de una buena iluminación, una calefacción adecuada y de que haya el menor ruido posible. "Se debe tener todo el material que se va a utilizar (diccionarios y libros de consulta) a mano para perder el menor tiempo posible", asegura.

- Hábitos saludables. Los alumnos no deben alterar sus hábitos de comida o sueño los días previos al examen. "Eso lo único que les genera es dispersión", señala Castillo. "Lo mejor es alimentarse, vestirse y dormir como siempre", añade. José Luis del Arco aconseja alimentarse con comidas de cuchara, "pues una buena alimentación influye más de lo que se cree en el rendimiento". Hay que evitar el consumo abusivo de café o de cualquier otro estimulante, por aquello de mantenerse despejado, pues perjudica la concentración.

LA COMPRENSIÓN LECTORA PROBLEMA DE TODOS

La mejora de la educación exige, según la autora del texto, repensar los modelos de formación del profesorado y la colaboración de la sociedad fuera de la escuela.

ANNA CAMPS

EL PAÍS - Sociedad - 07-01-2005
Ante los resultados del Informe Pisa 2003 se hace necesario un debate sereno que aporte elementos para la reflexión.

Conviene ante todo formular algunas reservas sobre lo que subyace a estas evaluaciones. Si atendemos al organismo internacional que las promueve, a las características de las pruebas, a la falta de consideración de la diversidad de tradiciones culturales, a la idea de progreso individual, podemos pensar que responden a la necesidad de promover unas competencias que interesan para la implantación de un modelo económico y cultural único, al servicio de un concepto de progreso acorde con este modelo. Cabría considerar a este respecto que los géneros discursivos que sirven para comunicarse en una determinada cultura no son idénticos a los de otra y que la tradición cultural en que crecen y aprenden a comunicarse muchos niños y jóvenes difiere de la que se toma como referente para estas evaluaciones de modo que las comparaciones entre países parecen discutibles. Además los investigadores en ciencias sociales sabemos muy bien que este tipo de pruebas no miden algunas de las capacidades humanas fundamentales para el desarrollo de las personas. En algunos países, como México, los resultados dibujan el mapa de la pobreza, pero no conducen a sus gobiernos a abordar este tema, sólo a pensar en términos escolares.

A pesar de esta objeción general puede ser interesante debatir sobre las posibles causas de los éxitos y de los fracasos. Lo primero que destaca es la multiplicidad de factores que inciden en los resultados, de manera diversa según los países: inversión en educación, formación del profesorado, consideración social de la enseñanza y de los profesores, equidad y comprensividad del sistema, nivel cultural general... Algunos de los análisis introducen cierto optimismo al mostrar que un sistema educativo sólo puede ser de excelencia si tiende a mejorar las capacidades de todos los ciudadanos, que no puede haber excelencia para unos y fracaso para otros, y que esto sólo es posible con un esfuerzo importante en la enseñanza pública, que puede garantizar la equidad. Estas consideraciones generales son el contexto en el que quiero formular algunas reflexiones:

1. Los niños y jóvenes no desarrollan sus habilidades verbales sólo dentro de la escuela. Los entornos familiares, sociales, tienen en ellas una influencia decisiva. Se aprenden fuera de la escuela formas verbales que ésta no controla, pero que son modos de comunicar en la sociedad. Pensemos en algunos de ellos: Los reality shows que algunos niños ven durante horas, los debates públicos, en que no hay tiempo para argumentar y lo que cuenta es la capacidad del hablante de colocar una frase a modo de eslogan; la publicidad que vehicula modelos de persuasión que apelan a los instintos más bajos. Los héroes actuales (en general deportistas) tienen delante multitud de micrófonos para recoger cuatro palabras banales e incoherentes. ¿Sería mucho pedir que una sociedad preocupada por la educación de sus niños y jóvenes se planteara que la cultura es algo que no puede quedar encerrado en la escuela? El desarrollo de la capacidad de comprender textos escritos requiere indudablemente de conocimientos y habilidades específicas, pero no es independiente de la capacidad de comprensión del lenguaje oral ni del desarrollo de la capacidad de expresar con coherencia las ideas. La narración oral, la conversación detenida y la expresión razonada de opiniones son prácticas necesarias para el desarrollo de la capacidad de expresión y comprensión del lenguaje.

2. La escuela ha tenido desde siempre como objetivo enseñar a leer y a escribir. Este ha sido su origen y su justificación primera. Lo que ha cambiado es la concepción de lo que es leer, de lo que es comprender un texto. La LOGSE puso énfasis en la enseñanza de los usos verbales. Para avanzar en su dominio no basta con saber gramática, pero tampoco basta con leer en la creencia de que la comprensión del texto es inherente a la actividad lectora. La escuela tiene dos responsabilidades: fomentar la lectura de textos y ayudar a los alumnos (enseñar) a desentrañar textos progresivamente más complejos. Con este objetivo es necesario profundizar en los contenidos específicos sobre los textos que será necesario tomar como objetos de enseñanza y, sobre todo, en qué tipo de actividades escolares pueden facilitar la capacidad de comprensión lectora.

3. La escuela secundaria actual se ha hecho muy compleja. Lejos de una secundaria sólo para los que deseaban continuar estudios universitarios, de unos contenidos escolares indiscutibles, de una enseñanza basada en la palabra del profesor, se nos plantea ahora una escuela para todos, con alumnos con expectativas, niveles, e incluso lenguas, diversos, en que los contenidos parecen multiplicarse y hay que seleccionarlos. Esta situación hace más evidente que nunca la necesidad de una formación inicial del profesorado que no se puede limitar al conocimiento de unos contenidos disciplinares, sino que debe contemplar una formación para la enseñanza específica de las materias escolares. En nuestro país ésta es una asignatura pendiente. A ello habría que añadir la necesidad de repensar los modelos de formación permanente del profesorado que debería correr paralela a una consideración social más elevada de esta profesión. Parece que esto no es ajeno a los resultados que obtiene el país mejor situado en la evaluación que comentamos.

4. Social y académicamente la investigación sobre la enseñanza de la lengua tiene poco prestigio y se destinan a ella pocos recursos. Subyace a ello la idea de que la enseñanza no es más la aplicación práctica de conocimientos elaborados en otros ámbitos del saber. Quizás los momentos de crisis ayuden a reflexionar sobre la necesidad de investigación específica de los procesos de aprendizaje verbal. La urgencia de las actuaciones inmediatas no puede hacer olvidar que el conocimiento a medio y largo plazo es necesario para tomar decisiones fundamentadas.

El desarrollo de las capacidades de comprensión lectora de los niños y jóvenes implica al conjunto de la sociedad, a la escuela, a la universidad, a las administraciones educativas y las posibles soluciones nos responsabilizan a todos.

CLAVES PARA ESTUDIAR

CLAVES PARA ESTUDIAR No todos los estudiantes tienen la suerte de aprender la estrategias necesarias para estudiar. Éstas son algunas de las claves que señalan los expertos para el triunfo escolar: - Lugar de estudio. El lugar de estudio debe ser silencioso, luminoso, ventilado y tener una temperatura de 20º. La mesa de trabajo (amplia y con pocos motivos de distracción) ha de ser siempre la misma y utilizarse únicamente para esta función, de tal forma que el joven la asocie al trabajo. La silla debe tener la espalda recta y ser cómoda, pero no tanto como para que entre el sueño. Es importante prepararse de antemano los libros y objetos que se van a emplear para evitar distracciones con visitas inútiles. - Horario. El joven debe ponerse un horario diario de estudio. Debe ser un horario realista de acuerdo a las capacidades de cada uno. 'Más vale cumplirlo y tener la satisfacción de haberlo hecho que planificarse ocho horas diarias y fracasar', asegura la psicóloga Carmen Serrat, quien recuerda que los atracones no son buenos y que es mejor una constancia en el estudio para adquirir el hábito. - Organizarse el trabajo. Los escolares deben organizarse las tareas que tienen diariamente que hacer y planificar cuánto tiempo van a dedicarlas. Es bueno empezar por las tareas más arduas cuando todavía se está fresco, para pasar a las materias que son más gratificantes o requieren menos esfuerzo y concentración. Es bueno intercarlar tareas arduas con pequeños incentivos (hacer una pequeña pausa para desconectar, tomarse un café...) para aumentar la motivación. - Leer, subrayar, hacer esquemas y memorizar. Para afrontar el estudio, lo mejor es hacer un primer acercamiento a la materia de forma activa: echar un vistazo al índice preguntándose cosas como ¿qué me van a contar en este capítulo?, ¿cómo está estructurado este tema? Luego, volvérselo a leer de forma más pausada, subrayando las ideas fundamentales del texto. Y, finalmente, hacer esquemas, que son los que hay que memorizar.

REFLEXIÓN: CALIDAD DE LA ENSEÑANZA

Los alumnos españoles, a la cola de la OCDE en matemáticas, ciencia y lectura

Más del 20% de los estudiantes de 15 años 'suspende' en las grandes materias analizadas

GABRIELA CAÑAS - Bruselas

EL PAÍS - Sociedad - 07-12-2004
De mal en peor. Los resultados del segundo gran informe trienal de la OCDE sobre el nivel educativo de los estudiantes de secundaria (15 años) sitúa a España en el furgón de cola y con tendencia a empeorar, con un 23% y un 21% de estudiantes incapaces de alcanzar el nivel básico en matemáticas y lectura, respectivamente, y, además, con exiguos porcentajes de nivel de excelencia. Con un pobre gasto per cápita en educación, por debajo de la media de la OCDE (organización que integra a los 30 países más desarrollados), España ofrece, en contrapartida, una cierta igualdad de oportunidades y una actitud positiva de los chavales hacia la escuela.

El Informe PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, en sus siglas inglesas), que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) inauguró en 2000 con resultados publicados un año más tarde, ofrece la fotografía más completa y comparativa de los niveles educativos de los jóvenes de un total de 41 países (29 de la organización, pues los datos del Reino Unido no se aportan por considerarlos insuficientemente representativos, y 11 asociados). Es una fotografía fiel basada en los resultados de una serie de tests idénticos a los que se someten cada tres años más de 250.000 estudiantes.

Centrado esta vez en el conocimiento de las matemáticas (el primero se dedicó a la lectura), el resultado de España sigue siendo mediocre y con tendencia a empeorar. Si en 2000 el 20% de los chavales no alcanzaba el nivel mínimo en matemáticas, ese porcentaje se elevó el año pasado al 23%. En el caso español llama, además, poderosamente la atención el escaso nivel de excelencia: sólo el 1% de los estudiantes obtiene la mejor calificación, siendo la media de la OCDE el 4%.

En lectura ocurre algo similar. El 21% de los quinceañeros españoles no alcanza siquiera el nivel básico de lectura y compresión de textos escritos y ha perdido posiciones a nivel general respecto al año 2000. Entre los 29 países de la OCDE se sitúa en el lugar 22º y entre los 40 analizados está en el 27º. En ciencias, se ha perdido algo también en tres años, aunque la OCDE estima que tal pérdida es irrelevante estadísticamente.

Frente a la idea de que en tres años es difícil lograr variaciones importantes, el director de la División de Indicadores y Análisis Educativos de la OCDE, Andreas Schleicher, señala el avance de Polonia, que de los últimos puestos en 2000 ha pasado a colocarse en la media de la OCDE, muy por delante de España, gracias a la reforma educativa acometida por el Gobierno en 1999, tendente a recuperar sobre todo a los peores alumnos.

Finlandia, vuelve a situarse a la cabeza en todas las materias. "Es llamativo comprobar que, lejos de acomodarse", explica Schleicher, "en Finlandia hay una gran receptividad a escuchar los consejos y observar las buenas prácticas de los demás para mejorar sus resultados". Tras Finlandia se sitúan, junto a Japón y Corea, un buen puñado de países europeos, lo que promete un mejor futuro para Europa frente a la gran potencia estadounidense, que está perdiendo terreno en resultados educativos.

Así como en lectura destacan las chicas frente a los chicos, en matemáticas, en una menor proporción, obtienen mejores resultados los chicos, aunque en ambos casos parece deberse más a las motivaciones y el contexto en el que se enseñan ambas materias que a la capacidad de unos y otros. Así, los mejores resultados por países no indican una mayor inteligencia de unos sobre otros, sino que el sistema educativo de unos es capaz de desarrollar mejor que otros el potencial de sus alumnos.

En términos generales y, por tanto, con excepciones, la escuela privada prepara mejor a sus alumnos que la pública y los sistemas menos rígidos de enseñanza, la descentralización, la autonomía de los centros y una preparación no competitiva son factores que suelen lograr los mejores resultados.

Sin estar entre los mejores, España ofrece una cierta equidad, es decir, los resultados no dependen excesivamente de la extracción socioeconómica de los alumnos, y las diferencias entre los mejores y los peores no es tan elevada como en otros países, como Turquía, Hungría o Japón. A destacar también por parte de los quinceañeros españoles su actitud positiva hacia la escuela. De los 40 países estudiados, los españoles ocupan el 12º lugar en cuanto a actitud positiva hacia su centro de estudios y el 7º en sensación de pertenencia.