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FILOSOFIA

VISIONADO PROGRAMA REDES NRO. 337: COSAS QUE NUNCA DEBIMOS APRENDER

VISIONADO PROGRAMA REDES NRO. 337: COSAS QUE NUNCA DEBIMOS APRENDER A menudo pensamos que la mente más primitiva como la del hombre de la Edad de Piedra es primaria y simple; pero, en realidad, la mente humana de cualquier época y cultura es muy sofisticada. Está claro que hay diferencias entre las sociedades tecnológicamente avanzadas y la de los cazadores-recolectores, pero probablemente las habilidades mentales son las mismas en todas las culturas.

También se cree que el instinto es algo que sólo tienen los animales y que el aprendizaje es cosa de los seres humanos. Es erróneo. Un gusano aprende de la misma manera que una persona tiene instintos.

¿Qué es más importante: el entorno o los genes? Lo que es evidente es que los genes nos proporcionan la capacidad de reaccionar de forma inteligente a nuestro entorno de manera particular e individual. Asimismo la cultura afecta a las personas y se aprendre imitando a otras personas.

Los últimos avances en neurociencia demuestran que no se trata de que tengamos un cerebro sino que nosotros somos nuestro cerebro. Que todos los fenómenos que correspondían al alma –emociones, moral,....- se basan en actividades fisiológicas de los tejidos cerebrales.

REFLEXIÓN: ENRIQUE Y LOS SIMBOLOS

EL PAÍS - Opinión - 15-01-2005
El príncipe Enrique, segundo hijo de Carlos de Inglaterra y la fallecida princesa Diana, es un adolescente que no destaca por dar alegrías ni a su padre ni a la opinión pública británica. Cierto que su vida privada tiene escaso interés y que sólo la avidez de la prensa amarilla británica y las facilidades que da la Casa Real británica para producir escándalos explican que las gamberradas y cuitas de este niño cada vez menos niño sean con frecuencia noticia. Pero la aparición de fotografías del príncipe en una fiesta, disfrazado de oficial alemán nazi con el brazalete de la cruz gamada incluido, es mucho más que el escándalo de un joven que no es el referente social que debiera.

Es un hecho gravísimo que el príncipe haya ofendido profundamente a la sociedad británica que combatió con valentía y terribles sacrificios como líder de la civilización contra la barbarie nazi. Su suprema ignorancia sobre la sensibilidad de su pueblo supone una afrenta a todas las víctimas del nazismo, británicas o no, por involuntario que fuera el desprecio.

La ligereza de Enrique es, además, partiendo de quien habría de dar pruebas de excelsa educación y ejemplaridad, todo un paradigma de la falta de respeto que demuestran algunos sectores de las generaciones jóvenes en las sociedades ricas hacia las emociones, de adhesión o de rechazo, que despiertan algunos símbolos positivos o negativos. Pero cuando el próximo 27 de enero va a cumplirse el 60º aniversario de la liberación de Auschwitz, que convirtió a todo el mundo en testigo de lo que es capaz de hacer el ser humano movido por el odio y el desprecio al prójimo, hay que plantearse qué hemos hecho mal en las democracias para que aquella terrible lección a la humanidad sea ignorada o trivializada aunque sea por algunos jóvenes.

El príncipe Enrique, las bandas de skinheads, las multitudes en los estadios que corean lemas racistas o fascistas o quienes promueven actos y mensajes antisemitas son la prueba más contundente de que las sociedades que aspiramos a ser mejores y más compasivas no podemos dejar de mirarnos en el espejo de Auschwitz para no olvidar nunca lo peor de lo que somos capaces los seres humanos cuando despojamos de humanidad al prójimo.

REFLEXIONES: CARTA DEL JEFE SEATTLE

REFLEXIONES: CARTA DEL JEFE SEATTLE INTRODUCCIÓN
Cada día el planeta Tierra se puebla más y se hace más frágil y pequeño. La humanidad crece y crece poniendo en peligro su equilibrio y supervivencia de un modo casi inexorable. La Tierra es nuestra gran casa, porque todos vivimos en ella: sin embargo, algunos apenas si podemos verla ya que nuestras otras casas, las pequeñas, nos la ocultan. Hemos construido tantas ciudades colmenas y tan grandes que, a veces, no somos capaces de ver el paisaje en el que vivimos.
En cierta ocasión el hijo de un amigo que residía en Madrid nos sorprendió durante una excursión con este comentario: “Papá, me encanta esto por lo cerca que está el campo. Coges el coche Y en cinco minutos llegas... En cambio en Madrid..” y agitaba la mano arriba y abajo por delante de su rostro.
Es posible que nuestra cultura haya perdido mucho del sentido de la Tierra. Ya lo dice el refrán: "¡Ojos que no ven, corazón que no siente!". Otros pueblos que vivían más en contacto con ella, con sus elementos naturales, el río, los bosques, las montañas, las praderas, el mar, el viento, las estrellas... han sido capaces de sentirla con mucha más profundidad.
Lo que traernos hoy a comentar es un testimonio de un hombre que vivió así y que fue capaz de ofrecer una gran lección al todopoderoso Presidente de los Estados Unidos y a su gobierno. Una lección que nadie aprovechó, pero que está ahí como testimonio de una forma más primitiva de ver las cosas, pero también más profunda y más humana.
TIERRAS DE INDIOS AMERICANOS
El indio Seattle era el jefe de la tribu Suquamish, que vivía a orillas de la que hoy se llama Puget Sound, en el estado de Washington. Las tierras en las que vivía la tribu constituían un enclave maravilloso, entre un mar tranquilo, casi cerrado al océano Pacífico, y la mágica presencia de Mount Renier, la gran montaña a la que los indios llamaban Tacoma. Un lugar de gran belleza, lleno de bosques, lagos, praderas y montañas.
En los tiempos de Seattle comenzaban a acercarse los hombres blancos. Todos los indios del extremo Oeste de los Estados Unidos eran indios pacíficos, sedentarios, arraigados profundamente en su tierra y con un enorme sentido de la trascendencia. La carta de Seatle no es un documento único. Algunos años después, en 1876, otro jefe indio, Chiet Joseph, escribiría otra muy parecida al Presidente de los hombres blancos para defender el territorio de los Nez Perce, situado unos cientos de kilómetros al Este del Puget Sound.
Los indios Suquamish, vivían. como otros de la región, de la pesca del salmón, muy abundante en sus ríos y lagos, y de la caza. Los primeros exploradores que llegaron a aquellas hermosas tierras fueron españoles, a finales del Siglo XVI, explorando las costas. Por eso aun quedan nombres castellanos por la zona, estrecho de Juan de Fuca, en nombre del marino de origen griego, que mandaba el primer barco que lo cruzó, archipiélago de San Juan, Anacortes, etc.
El primer testimonio escrito sobre estas tierras se lo debemos al marino inglés Vancouver, que ancló en aquellas aguas en 1792 y escribió: 'La serenidad del clima, los innumerables hermosos paisajes y la abundante fertilidad que palpita en la naturaleza libre requiere solo ser enriquecida por la industria del hombre para convertir esta tierra en el entorno más maravilloso que se pueda imaginar".
Seattle no tuvo éxito en la defensa de su tierra. Un año antes de que él escribiera su carta se había creado el Territorio de Washington, en 1853, y se había fundado su capital en Olimpia. En 1889 se convertiría en un estado más de la Unión.

COMENTARIO DE TEXTO “CARTA DEL JEFE SEATTLE”
Carta que el jefe indio Seattle envió en 1854 al gran jefe blanco de Washington, en respuesta a la oferta de comprarle una gran extensión de tierras Indias, y crear una "reservación" para el pueblo indígena.
Todo está enlazado.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento ni aún el calor de la tierra?. Esta idea nos es desconocida.
Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿ cómo podrán ustedes comprarlos?.
Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas: en cam¬bio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos par¬te de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila, éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas. los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por todo ello, cuando el gran jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el gran jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. Él se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de com¬prar nuestras tierras. Pero ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.
El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fugaz en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed: son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si le vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un trozo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tam¬poco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colo¬res. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.
No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.
No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo. ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de ola charca?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque. así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira: como un mori¬bundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco puede saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.
Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hom¬bre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir.
¿Qué sería del hombre sin los animales?. Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo está enlazado.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a la familia. Todo está enlazado.
Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hito. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: Nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es así, El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propias secreciones.
Pero ustedes caminan hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de exuberantes colinas con cables parlantes.
¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. TERMINA LA VIDA Y EMPIEZA LA SUPERVIVENCIA.

REFLEXIONES
Esta carta del Jefe Seattle es. además de una joya literaria injustamente olvidada, una profesión de fe y un código ético de admirable profundidad. Por ello no merece convertirse en mero objeto de debate y discusión. Exige erigirse en tema de meditación y reflexión.
Algunas pistas para encauzar estos filones ricos de pensamiento pueden ser:
- La primera frase, que se reiterará en el texto, resume el principio fundamental. Todo está enlazado. La vida sobre la tierra forma una trama continua, en la que todo es interdependiente, nosotros también formamos parte de esta trama.
• La sola idea de comprar o vender la tierra resulta sorprendente ¿Cómo puede pertenecer a alguien lo que es de todos? No sólo de los vivos, también de los muertos. No sólo de los hombres, también de los demás seres vivientes. No sólo es de todos, sino que todos somos la Tierra.
- La tierra es sagrada, porque ella es la memoria de nuestros antepasados. Los hombres pasan, pero los lugares permanecen y fueron los testigos de sus hechos.
- Todos somos parte de lo mismo. Hay una hermandad universal entre los hombres, los seres vivos y los inanimados. Los ríos son nuestros hermanos ...
• El hombre blanco no lo siente así. Los reproches son contenidos y emocionados, pero certeros y terribles. Hay un premonición sorprendente para estar hecha en 1854, pero que hoy encuentra ya defensores abundantes: "Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.
- Las ciudades del hombre blanco no son envidiables, causan pena porque impiden vivir la vida.
El hombre blanco no puede apreciar lo mejor que ofrece la vida. No puede escuchar los pájaros; no es capaz de sentir el aire, el aire que es el aliento que todos los seres respiramos.
• Si les vendemos las tierras deben conservarlas como cosa aparte y sagrada. Deben respetar a los animales, deben respetar el suelo. La Tierra no' es del hombre. Es el hombre el que es de la Tierra.
- Todo está enlazado; el daño que hacemos a la Tierra nos lo hacemos a nosotros mismos.
• El final de la carta es estremecedor. Apela a un Dios que parece dominado por los blancos, pero que es el mismo Dios de todos, y castigará los excesos que se cometan con su mundo.
• Hay una profecía sobre el final de la civilización blanca hacia el que camina rodeada de gloria.
- El destino es misterio. Llegan malos tiempos. Se termina la vida, comienza la supervivencia.
- Hoy, los indios Suquamish han quedado reducidos a un recuerdo en medio de la prosperidad de una zona de riqueza emergente. Su concepción de la vida y de la Tierra en que vivimos se ha desvanecido con ellos, pero sus admoniciones pueden convertirse en profecías en cualquier momento. Quizá por eso los hombres blancos seamos capaces un siglo más tarde de comprenderles mejor y de alorar su pensamiento.

RELATIVISMO CULTURAL

RELATIVISMO CULTURAL Definición de Relativismo cultural Principio que afirma que todos los sistemas culturales son intrínsecamente iguales en valor, y que los rasgos característicos de cada uno tienen que ser evaluados y explicados dentro del sistema en el que aparecen. Según este principio, toda pauta cultural es intrínsecamente tan digna de respeto como las demás. Es imposible afirmar valores universales, porque cada cultura tiene su propio criterio sobre lo que es bueno o malo. Por lo tanto, pretender que en una comunidad campesina o un asentamiento humano se respeten los derechos humanos es simplemente imponer valores ajenos, desconociendo que los campesinos o los pobladores tienen su propia percepción de justicia.
OBJECIONES
¿Qué ocurre cuando la igualdad de valor de todas las culturas se entiende en el terreno de la ética?. Como es bien sabido a través de los informes periódicos de Amnistía Internacional; hay muchas culturas en las que la mutilación genital femenina es una pauta cultural normal. Los nativos de esas culturas consideran que esa práctica es una parte es una parte irrenunciable de su identidad cultural, y consideran que los intentos de ciertas organizaciones occidentales de combatir las mutilaciones sexuales son actos de imperialismo cultural destinados a destruir su identidad. De este modo 135 millones de mujeres de todo el mundo han sufrido la clirodectomía. Es frecuente que estas mujeres mutiladas hayan sufrido infecciones crónicas, hemorragias intermitentes, abscesos, trastornos renales, quistes, efectos dañinos sobre su sexualidad. Las razones que dan los nativos para justificar son muy variadas: que el clítoris es la parte masculina del cuerpo de la mujer y hay que extirparlo para que no se confundan con los hombres, que si el clítoris toca el pene del hombre éste morirá, que los genitales femeninos no mutilados son feos y voluminosos, que si la cabeza del niño toca el clítoris durante el parto el niño morirá, que las mujeres no mutiladas no son fértiles… Los principios éticos universales nos exigen tomar una posición intolerante en este asunto, de lo contrario estaríamos mirando a esos millones de mujeres como si no fuesen personas humanas, como si fuesen animales en una reserva.
Otras pautas culturales que chocan contra los derechos éticos elementales de toda persona humana son: deformaciones corporales dañinas, esclavitud culturalmente sancionada ….

CINE-NAVIDAD: EL CHICO -CHAPLIN-

CINE-NAVIDAD: EL CHICO -CHAPLIN- CHARLIE CHAPLIN, UNA VIDA DE VAGABUNDO
Charles Spencer Chaplin nació en Walworth (Londres) el 16 de abril de 1889. Hijo de una familia humilde de actores de music hall, debuta a los cinco años cantando "Jack Jones" sustituyendo a su madre enferma, Hannah Hill, conocida como Lily Harley. Charles Spencer, su padre, fallece en 1893 a causa del alcoholismo. Hannah su madre es hospitalizada por su locura.

Los hermanos Chaplin (Syd y Charles) tuvieron una infancia muy dura en el asilo de Hanwell, donde fueron internados. En 1898 ingresa en la compañía musical "The Eight Lancashire Lads", estudiando en la Hern Boy School, debutando en escena con "East Lynne School" (1901) y después en "Sherlock Holmes" (1902). Después siguieron "Jim, the Romance of a Cockney" (1902), "Peter Pan" (1904), "Clarice" (1905) y "The Painfull Predicament of Sherlock Holmes" (1905).

Con el grupo de music-hall de los hermanos Haydock, Charles interpretó "The Ten Looneys" (1906); "Sam Cohen, the Comic jew" (1906), "Turpin's Ride to York" (1906) y "Casey's Court Circus" (1906). En 1907, su hermano Syd le hizo entrar en la compañía de Fred Karno, debutando con "The Football Match" y "Mumming Birds", realizó varias giras por Europa y EE.UU. con obras como "Jail Birds", "Early Birds", "Hilarity", "Wow Wows" y "A Night in the London Club". Nueva gira en Canadá en 1911, y regreso a Inglaterra en 1912. A finales de este año vuelve a los Estados Unidos iniciando en 1914 su carrera legendaria. Crea su propia productora, la Chas. Chaplin Film Co. construyendo un estudio en Hollywood. En 1919 se asocia con David Wark Griffith, Douglas Fairbanks y Mary Pickford creando la United Artists. En 1921, viaja por Europa escribiendo el libro "My Trip Abroad".

Charles Spencer Chaplin encarnó el cine para millones de personas durante varias generaciones, proyectándose en la personalidad de Charlot. El personaje de Charlot con el tiempo Chaplin fue puliéndolo, liberándolo de la carga de vulgaridad (y también de los reflejos mecánicos heredados del slapstick) para elevarlo hasta la comicidad más noble. Al mismo tiempo que la profundización en el gag, si intentaba realzar a Charlot, conllevaba una disminución del ritmo (sensible sobre todo en La quimera del oro) los elementos sentimentales, desde el principio siempre presentes, se precisan y llegan hasta el romanticismo melodramático (Luces de la ciudad).

Durante este tiempo, el hombre Chaplin debe capear los primeros temporales de una vida privada que sus dos giras triunfales, en 1921 y 1932 por Europa y más tarde por el resto del mundo contribuyeron a hacer pública. Su primer matrimonio y su primer divorcio (Mildred Harris, 1918, 1920) pasó desapercibido. Pero no ocurriría lo mismo en el segundo (1927), con Lita Grey (casada en 1924) que le interpuso un proceso "escandaloso" haciendo de él el blanco de las ligas puritanas. Además, Chaplin debería afrontar las consecuencias del final del cine mudo, que sobrevino cuando su estilo visual había alcanzado la cumbre. Indiferente, incluso hostil, a la técnica, sólo produjo películas habladas con largos períodos de tiempo entre ellas: Luces de la ciudad es una película sonorizada. Si el matrimonio de Chaplin con Paulette Goddard (1933-1941) gozó de gran discreción, las películas de este período inquietaron al público: Tiempos modernos atacaba el trabajo en cadena, y El gran dictador anunciada abiertamente como panfleto ántihitleriano, le aportó a Chaplin los ataques de los medios aislacionistas. Durante la guerra, intervendría en favor de la apertura del "segundo frente" y, en 1947, sería acusado por la Comisión de Actividades Antiamericanas de simpatizar con el comunismo.

Más información:
http://www.biografiasyvidas.com/monografia/chaplin
http://personales.com/colombia/bucaramanga/charchap/
http://www.aulacreativa.org/cineducacion/temaschico.htm

AUDICIÓN: Puede Ser (Con Amaia Montero)

AUDICIÓN: Puede Ser (Con Amaia Montero) Artista El Canto del Loco
Título Puede Ser (Con Amaia Montero)
Album A contracorriente
Fecha 2003-08-03

LETRA
No sé si quedan amigos
Ni si existe el amor
Si puedo contar contigo
Para hablar de dolor
Si existe alguien que escuche
Cuando alzo la voz
Y no sentirme sóla

Puede ser que la vida me guíe hasta el sol
Puede ser que el mal domine tus horas
O que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser que lo malo sea hoy

Naces y vives solo (bis)

Voy haciendo mis planes
Voy sabiendo quien soy
Voy buscando mi parte
Voy logrando el control
Van jugando contigo
Van rompiendo tu amor
Van dejándote solo

Naces y vives solo (bis)

Algo puede mejorar
Algo que pueda encontrar
Algo que me dé ese aliento
Que me ayude a imaginar
Y yo lo quiero lograr
Y sólo quiero recordar
Y darle tiempo a este momento
Que me ayude a superar
Que me dé tu sentimiento

Puede ser que la vida me guíe hasta el sol
Puede ser que el mal domine tus horas
O que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser que lo malo sea hoy
(bis)

COMENTARIOS
¡Qué importante es para nosotros la música! La música es una fiel amiga, que nos acompaña en muchos momentos a lo largo de la semana. Nos acompaña en nuestro camino a clase, en nuestros ratos de estudio, en nuestros ratos de diversión, y también, en nuestros momentos de tristeza. Algunos incluso nos atrevemos a tocar algún instrumento y los más atrevidos hacen sus pinitos componiendo alguna canción.
Por eso pretendemos ahondar un poco en ella, y escarbar un poquito más allá de lo que solemos hacer al escucharla a diario.

En esta canción de El Canto del Loco colabora Amaia, la cantante de La Oreja de Van Gogh, y es uno de los más bellos cantos de soledad que se han escrito últimamente en nuestro país. ¿O es un canto de esperanza?

Junto a la cruda frase del estribillo, ”naces y vives solo”, se habla de llegar ”hasta el sol”, de que ”la risa gane ese pulso al dolor”... ¿Es una canción desesperanzada o esperanzada? ¿Por qué siendo una canción que habla de soledad la cantan dos personas?

La canción comienza describiéndonos una situación de total soledad: Amaia duda de la amistad, del amor, de si hay alguien a su lado, porque nadie parece querer escucharla o estar a su lado cuando lo pasa mal, y no cuando se trata de pasárselo bien una tarde cualquiera.

Y pensando en soledad, todo parece tan grande, que llega a las dos únicas alternativas, a la felicidad, al dolor, a que la vida la ”guíe hasta el sol”, o a que ”el mal domine sus horas”... Concluye en soledad, en que ”naces y vives solo”. Esta última frase, que resulta una preciosa y dura imagen poética, y que nos parece tan cierta cuando nos sentimos solos... ¿es verdad?

La canción continúa, y tras las dudas, tras las teorías, trata de tomar las riendas de la vida, tomar sus propias decisiones, y aparecen problemas, errores, otros que te destrozan los planes, que se aprovechan de ti... Y vuelves a sentirte solo, no hay esperanza...

Solo...

¿Algo puede mejorar? Cuando la vida se pone cuesta arriba, ¿puedes encontrar ese aliento que te ”ayude a imaginar”? ¿Puedes entonces ver algo de luz y sacar fuerzas cuando no las hay? ¿De dónde sacas las fuerzas? ¿Quién permanece a tu lado cuando tienes problemas, cuando estar a tu lado no es agradable? Y tú, ¿permaneces al lado de los otros cuando las cosas les van mal, cuando estar a su lado deja de ser fácil y divertido?

¿Qué opinas? ¿Hay o no hay esperanza? ¿Qué puede ser...?

REFLEXIÓN: ¿Y ESTO PARA QUÉ SIRVE?

REFLEXIÓN: ¿Y ESTO PARA QUÉ SIRVE? Hay una cuestión mágica, que mucha gente toma como la realidad más importante: «¿Para qué sirve?, ¿cuál es la utilidad de lo que me propones?».
Parece que triunfa lo práctico: un ingeniero optimiza una planta de envasado de cacahuetes con miel; un empresario vende teflón para grifos en el mercado de la fontanería; un biólogo nos limpia la alcachofa de bichitos haciéndola más sana, etc. En cambio, el historiador, el experto en música renacentista, el filósofo, o esa persona que se sonroja cuando confiesa que lo que más le gusta es escribir poemas sobre atardeceres, no sirven para nada. Un productor de cine por lo menos hace dinero, un humanista como mucho vende hamburguesas, o educa niños que se niegan a leer lo que les manda y quieren más marcianitos, o consigue becas europeas pagadas por los impuestos de todos, ¡y ya les basta, a ver si producen! Nos negamos a que nadie se dé el lujo de la contemplación: ¡qué trabajen, que la vida es dura y el dolor es bueno!.
Pero este planteamiento es falso como judas y más hueco que la risa sofocada de un tuberculoso. La misma pregunta «¿Para qué sirve?» parece improcedente: no nos importa que las cosas sirvan, sino que nos orienten para vivir mejor o no. En este sentido, volver a las preguntas esenciales se presenta en el fondo como la realidad más útil a la que se puede plantar cara, y eso precisamente por su aparente inutilidad. ¿En qué cosa consiste ser feliz?, ¿tengo amigos?, ¿tiene sentido trabajar?, ¿qué me espera tras la muerte?, ¿existe Dios y tiene algo que ver conmigo?.
Dedicar la vida a solucionar sólo problemas de tipo práctico lleva a una continua sensación de fracaso, de llegar siempre tarde, de regalar a la novia por error ramos de flores marchitas: la informática que se enseñaba en 1985 no sirve absolutamente para nada, las técnicas de comercio que se usan hoy pasarán de moda en seis meses. ¿Qué es lo útil? Y, desde aquí, me atrevo a pontificar, que es algo que tiene que ver con la producción, pero también con el dulce abandono de una existencia regalada. El hombre que no para, que no contempla, que es serio y carece de tiempo para reír, no se ha enterado de nada.

COMENTAR UN CUADRO

COMENTAR UN CUADRO Esopo

Francisco Calvo Serraller

BABELIA - 04-12-2004
"LA IMAGEN me impresionó sobremanera cuando la contemplé por primera vez", escribe John Berger en un artículo titulado Una historia para Esopo, incluido en su libro recopilatorio, traducido al castellano como Siempre bienvenidos (Huerga & Fierro). "Me impresionó, en el fondo, por familiar; como si de niño hubiese visto a aquel hombre en el umbral de mi puerta. El cuadro lo pintó Velázquez alrededor de 1640. Es un cuadro imaginario, casi de tamaño real, que representa a Esopo". En realidad, apenas sabemos nada de este antiguo escritor griego, al que se le atribuye una vida desdichada, pero, sobre todo, el ser el creador de las fábulas, un género que se hizo muy popular al establecer una analogía física y moral entre los hombres y los animales. El hecho de que hasta se dude de si tuvo una existencia real, no es ciertamente un inconveniente para un fabulador. Redundando en la incertidumbre, Camón Aznar se atrevió a dudar también acerca de que el tipo pintado por Velázquez fuera Esopo e, incluso, que el modelo fuera español, con lo que todo parece envuelto en sombras en este retrato, realizado con la técnica naturalista del claroscuro, que nos revela un cuerpo algo abatido por la edad y los sinsabores, vestido pobremente con un traje marrón, cerrado por una banda de un blanco sucio, portando como al desgaire un manido libro en bandolera, con ademán cansino, aunque con un no sé qué de altivo, y expresión, de escéptica adustez.
Todo invita, en suma, a pasar de largo frente a este cuadro si no fuera por el, pictóricamente, magistral rostro castigado que lo corona y el luminoso escote que descubre parte del pecho desnudo. Ante ese formidable prodigio de modelado facial, puede uno ahorrarse todos los prolijos comentarios eruditos de los especialistas, que interpretan simbólicamente hasta el menor detalle de esta figura y su parvo ajuar. Todo lo contrario de Berger, que no sólo lo interpela como si se tratase de un trotamundos, sino que lo mira tan hondo que, a través de su cara, adivina el peso de su espalda cargada y lo considera como el prototipo para entender el secreto de la pintura española, cuyos mejores maestros, según él, desconfían de las apariencias, porque la verdad está por doquier, en lo profundo, "bajo la superficie".
Emplazado originalmente en la Torre de la Parada, junto con los retratos de los filósofos griegos Menipo, también de mano velazqueña, y los rubensianos Demócrito y Heráclito, el imaginario morral que, según Berger, porta Esopo a la espalda no es otro que el muy gravoso de la experiencia vivida, el peso de la existencia, que refleja delante lo que se lleva detrás. ¿Es acaso una fábula calificar esta acumulación de vivencias como sabiduría? ¿Y a esta sabiduría, que está de vuelta, a la espalda, como escéptico descreimiento? ¿El de Esopo? ¿El de Velázquez? ¿El de ambos? Berger opina que las pinturas de Velázquez "nos llenan la mirada naturalmente, sin ningún esfuerzo. Y nos sentimos tan turbados como admirados. Las imágenes, de un magisterio supremo, son verosímiles, táctiles. Acaso porque hayan sido concebidas sobre la base de un total escepticismo". Ahora que Esopo está rodeado de otras muchas obras maestras del retrato español, en la exposición del Museo del Prado, es una buena ocasión para comprobarlo.

COMENTARIO DE TEXTO -EVALUACIÓN-

COMENTARIO DE TEXTO -EVALUACIÓN- "Cuando se me pregunta qué es un intelectual sólo se me ocurre una respuesta: considero intelectual a todo aquel que trata a los demás como si fueran intelectuales o para que lleguen a serlo. Es decir, quien se dirige a la capacidad de razonamiento abstracto que hay en los otros y la reclama frente a las urgencias sociales o políticas del momento. Será así intelectual el que no pretende hipnotizar a su público, ni intimidarlo, ni chocarle o desconcertarle, sino que aspira a hacerle pensar. Los que se comportan de este modo son intelectuales, aunque su profesión habitual sea la de payaso de circo, albañil o bombero. Y quienes sólo magnetizan o deslumbran no merecen ese nombre, por muchos títulos académicos que posean.
Una expresión española me parece convenir bien a este empeño intelectual, este empeño de quienes pueden ser considerados intelectuales "dar que pensar". Se dice que algo "da que pensar" cuando nos despierta sospecha o inquietud, cuando se convierte en un motivo de atención interesada que acaba con la rutina de lo aceptado sin examen. Pues bien, yo creo que hoy el intelectual debe precisamente señalar todo aquello que da que pensar en nuestro entorno. Tendría que ser capaz de suscitar preocupaciones racionales, zozobras que provienen de desajustes de ideas y no del mal funcionamiento de aparatos o instituciones. Sobre todo debe defender y comparar las ideas entre sí: nuestra cultura se basa en lo abstracto, en nociones -felicidad, democracia, violencia, legalidad, humanidad, …- que no pueden sustituirse por imágenes, que son pensables pero no visibles. Símbolos, no iconos. La invasión de lo audiovisual convierte en superfluo y desdeñable todo aquello que no logra ser "virtualizado" en tres dimensiones, mutilando así decisivamente la capacidad de deliberar a partir de conceptos sin la que puede haber vida instrumental, pero no reflexión sobre la vida.
El intelectual da que pensar sin pretender pensar por los demás ni pensar sin los demás. Su labor está marcada por la paradoja suicida que conoce muy bien cualquier educador: su éxito no estriba en hacerse insustituible, sino al contrario en lograr que aquellos a quienes se dirige puedan antes o después prescindir de él y continuar razonando sin su tutela. Es la levadura de un pan que nadie puede amasar solo ni comer sin compañía"
Fernando Savater, Dar que pensar El País Semanal
CUESTIONES
1) Explica con tus palabras qué entiende Fernando Savater por “intelectual”.

2) Explica qué significa la frase “Es la levadura de un pan que nadie puede amasar solo ni comer sin compañía”

CONTENIDOS PRIMERA EVALUACIÓN FILOSOFIA 1

CONTENIDOS PRIMERA EVALUACIÓN FILOSOFIA 1 - VIDEO-CLIPS: La letra E, El juego de los codazos, Placebo, El hombre verde, El pasajero negro (prejuicios), Publicidad anti-racista
- DOCUMENTALES: La Odisea de la especie. Comienzo de la película “Vida de Ana Frank” (1ºB), “¿Por qué luchamos?” (1ºA, 1º C)
- AUDICIÓN: Cuentos de Jorge Bucay: El buscador, El temido enemigo, El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda
- LECTURAS Y COMENTARIOS: Mito de Edipo, Mito de la caverna, El hombre demediado Autor: I. Calvino, ¿Qué es la Ilustración? Autor Kant
- CONTENIDOS UD. 1: Objetivo y utilidad de la filosofía, El término filosofía, Orígenes geohistóricos que favorecen la aparición de la filosofía en Grecia – los primeros filósofos reflexionan sobre la naturaleza-, Importancia de la curiosidad y del asombro en la filosofía, Explicación mitológica frente a explicación racional. El mito. Preguntas que trata de responder la filosofía –sus disciplinas-. Lo que la filosofía es – actitud racional-. Inconvenientes para filosofar (temores, prejuicios, estereotipos....)
- CONTENIDOS UD. 8: LA FILOGÉNESIS HUMANA (Austrolopithecus, Homo habilis, Homo Erectus, Homo Sapiens), HOMINIZACIÓN: El bipedismo y sus consecuencias. Neotenia, Encefalización, Plasticidad biológica. HUMANIZACIÓN: Utilización del fuego, Fabricación y utilización de herramientas, Lenguaje, Vivienda y vestido, Agricultura y ganadería, Desarrollo sociohistórico. LA ANTROPOGÉNESIS: El conocimento (la percepción humana, la inteligencia humana, la conciencia humana), El modo humano de obrar: la voluntad (la libertad del ser humano, la responsabilidad, el compromiso, errores de la libertad humana). El modo humano de sentir: el sentimiento. LA SOCIOGÉNESIS (La dimensión social del conocimiento, del comportamiento, de la sensibilidad. Individuo y sociedad).
- ACTIVIDADES Ud. 1 (Págs. 19-21) Ud. 8 ( Págs. 176-177)

Los criterios de evaluación en filosofía tendrán en cuenta lo siguiente:
1. La información relevante sobre un tema concreto deberá coincidir con los materiales utilizados en clase.
2. Se valorarán las destrezas de carácter general, como la observación y descripción, la clasificación y sistematización, la comparación y valoración etc., necesarias para la utilización crítica de dicha información.
3. Análisis de textos breves y sencillos de carácter filosófico atendiendo al contenido temático, explicación de términos específicos que aparecen en el texto y su relación con los conocimientos adquiridos.
4. Mostrar la capacidad en la identificación de las tesis fundamentales.
5. Componer textos que expresen de forma clara y coherente el resultado del trabajo de comprensión y reflexión.
6. Capacidad para expresar el pensamiento con claridad utilizando los términos específicos con propiedad, así como el progreso en la argumentación de las propias posiciones.

Es necesario repetir unas observaciones muy generales que nunca está de más recordar:
1.Procurar claridad expositiva:
a. Lenguaje sencillo.
b. Nunca frases rebuscadas.
c. Frases cortas que favorezcan la comprensión.
d. Párrafos no excesivamente largos.
e. No divagaciones, repeticiones, regresiones.
2. Mantener un orden coherente: lo que se dice debe estar relacionado con lo dicho anteriormente y lo que se va a decir a continuación.
3. Mostrar rigor y exactitud en los datos que se manejan.
4. Dar una presentación formal correcta:
a. Dejar márgenes.
b. Letra legible.
c. Cuidar ortografía.
d. Utilización correcta de los signos de puntuación.

ACTIVIDAD: EL AMOR

ACTIVIDAD: EL AMOR Explica con tus palabras y relacionándolo con lo estudiado lo que expresa desde el poder simbólico el siguiente texto de Anthony de Mello:

«Amar es como oír una sinfonía. Ser sensible a toda esa sinfonía. Significa tener un corazón sensible a todos y a todo. ¿Puedes imaginar que una persona oiga una sinfonía y sólo escuche los timbales? ¿O dar tanto valor a los timbales que los demás instrumentos queden casi apagados? Un buen músico, que ama la música, escucharía cada uno de los instrumentos. Puede tener su instrumento favorito, pero los escucha a todos. Cuando te apasionas, cuando tienes un sentimiento de apego, una obsesión, ¿sabes lo que sucede? El objeto de tu pasión se destaca y las demás personas se esfuman».

LA NOTICIA: Un instituto público de Madrid impone los vaqueros como uniforme

SUSANA HIDALGO - Fuenlabrada

EL PAÍS - Sociedad - 09-11-2004
Los alumnos de 1º a 3º de ESO del instituto público de secundaria Barrio Loranca, de Fuenlabrada (Madrid), están obligados por la dirección del centro a llevar un uniforme que consta de una sudadera y un pantalón vaquero sin marca, igual para todos, que deben adquirir en el propio centro por 90 euros. Alrededor de un centenar de padres de alumnos (hay 631 estudiantes en el centro) han rechazado esta norma, que ven "ilegal".

Sin embargo, la Consejería de Educación madrileña explica que "la implantación de uniforme se adopta por la autonomía de la que dispone el centro", a través del consejo escolar, formado por representantes del centro y padres de alumnos. Pero añaden que la normativa no contempla la posibilidad de sancionar al alumno que no vista la ropa designada. La dirección de este instituto ha explicado que el 52% de su alumnado procede de familias desfavorecidas, lo que provoca "que haya problemas porque unos llevan ropa de marca y otros no", llegándose a producir "robos de ropa" dentro del centro.

REFLEXIÓN: EL SUEÑO DEL PROFETA

REFLEXIÓN: EL SUEÑO DEL PROFETA Un antiguo cuento habla de un viejo profeta que había tenido un sueño ....
El sueño anticipaba que un día cercano iba a caer una lluvia contaminada. Como una revelación, el viejo veía en su sueño que la gente bebía de aquella agua e instantáneamente enloquecía, se volvía absolutamente loca. Entonces, cuando el sueño se repitió, el viejo profeta comenzó a pensar que se trataba de una revelación divina.
Como vivía en una ermita, apartado de la sociedad, bajó al pueblo, donde estaban muchos de sus amigos, a decirles lo que el sueño le había anticipado: que pronto caería una lluvia contaminada y que quien bebiera de ella caería víctima de la locura. Dicho esto, les pidió que por favor comenzaran a recoger agua para que el día que cayera la lluvia no tuvieran que beber el agua de los pozos ni de los ríos, pues si lo hicieran se contaminarían inmediatamente.
La gente pensó que el pobre viejo estaba delirando, que éste era otro de sus signos de senilidad, y le dijeron sí como a un loco. Pero él se fue tranquilo, creyendo que los había convencido.
En los días que siguieron soñó una y otra vez con la lluvia. Entonces bajó nuevamente al pueblo para ver si habían recogido el agua. Todos dijeron: «Sí, claro, por supuesto».
Finalmente, el día revelado llegó y la lluvia cayó. Tenía un color medio verdoso y el viejo supo en seguida que esa era la lluvia contaminada. Por supuesto, había almacenado cantidades de agua en barriles de toda clase, por si acaso. Así que dejó de beber agua de los pozos y de los ríos y sobrevivió con el agua que había atesorado en su casa.
Cuando dejó de llover, dos días después, el viejo bajó por tercera vez al pueblo. Algo raro había ocurrido: la gente se peleaba entre sí, nadie confiaba en los demás, todo el mundo discutía, todos querían ser los dueños de las cosas ajenas y apropiarse de los bienes comunes. La gente entraba en la casa del otro diciendo que era suya, algunos ocupaban las plazas, otros robaban objetos y todo el mundo reñía sin cesar. También se reían de cosas sin sentido y lloraban todo el tiempo comportándose como locos.
El viejo profeta se situó en el centro de la plaza y dijo:
-Escuchadme... ¿Veis cómo estáis? Estáis así porque seguramente no recogisteis el agua. Habéis estado bebiendo el agua contaminada. Pero yo he guardado para todos; no bebáis más de los ríos y los pozos porque puede dañaros si lo hacéis durante mucho tiempo. Aquí tengo agua; os traeré más después.
Los del pueblo le pusieron el barril de agua por sombrero y, diciéndole que estaba loco, lo empujaron de vuelta por el mismo camino por el que había llegado. Pero el viejo volvió a soñar esa noche. Solo en su ermita, pudo ver en su sueño que, si la gente bebía de aquel agua durante siete días, su locura sería permanente.
A la mañana siguiente bajó al pueblo por cuarta vez. Traía ahora varios barriles y dijo a los lugareños:
-No os cuesta nada escucharme. Estáis bebiendo del agua contaminada y eso os volverá locos cuando se cumplan siete días. Tomad de ésta, que yo tengo para todos.
Primero se rieron de él y luego lo apedrearon hasta que se fue. Pero el viejo insistió, y al día siguiente volvió a bajar.
Esta vez, los del pueblo lo cubrieron de brea y plumas, y después lo echaron a patadas.
Resignado, el viejo se quedó en su ermita durante muchos días sin volver a la ciudad, bebiendo exclusivamente del agua que tenía guardada, ya que, según su profecía, la de los pozos y los ríos seguiría contaminada durante un mes más.
Durante todo ese tiempo el viejo estuvo triste en su caverna. Pero, concluido el plazo, bajó al pueblo. La profecía se había cumplido: los hombres se habían vuelto locos de forma definitiva.
Se puso tan triste... Había perdido a todos sus amigos... Ya no podía conversar con nadie... Nadie lo entendía, todo el mundo le decía que estaba loco.
Entonces, el viejo entró a las casas de sus amigos, buscó los pozos que guardaban el agua todavía contaminada y, durante los siguientes siete días, sólo bebió de allí...

REFLEXIÓN: LA TRAMPA (un cuento de Sóren Kierkegaard)

REFLEXIÓN: LA TRAMPA (un cuento de Sóren Kierkegaard) Había una vez una paloma salvaje; tenía su nido en el bosque cerrado, allí donde el asombro habita junto al escalofrío entre los esbeltos troncos solitarios.
No muy lejos, donde el humo asciende en la casa del labrador, habitaban algunas de sus parientes lejanas: dos palomas domésticas.
Un día hablaban entre ellas de la situación de los tiempos y del sustento. La paloma salvaje decía:
-Soy rica e inmensamente feliz, unos días encuentro mucho alimento y otros, poco; pero siempre hay algo que comer. Hasta la fecha nunca he tenido problemas. Yo confío en la naturaleza y dejo que cada día me sorprenda con su providencia.
Las palomas domésticas levantaron un poco la cabeza y dijeron que «querían lo mejor» para su prima salvaje, y por ello le hicieron ver que en realidad era pobre, que no tenía nada y que vivía en la más absoluta inseguridad, dependiendo del día a día.
Una de ellas dijo:
-Nosotras sí que tenemos el porvenir asegurado junto al labriego con quien vivimos. Cuando realiza la recolección, nos sentamos en la cumbre del tejado y vemos al labriego acarrear un saco de grano detrás de otro hasta el pajar, y entonces sabemos que hay bastantes provisiones para largo tiempo.
Esa tarde, cuando la paloma salvaje volvió a su nido, pensó por primera vez que ella era pobre. Comenzó a mirarse de otro modo, con los ojos de los demás; comparó su modo de vida con el de sus parientes y se le ocurrió pensar que debía ser estupendo saberse asegurado el sustento. Y se lamentó de tener que vivir constantemente en la incertidumbre.
«De ahora en adelante -se dijo-, lo mejor será que vaya pensando en arreglármelas para lograr hacer aunque sea un pequeño acopio de provisiones, que podría ocultar en algún lugar muy seguro para vivir tranquila.»
Desde aquel momento, la paloma salvaje empezó a estar preocupada por el sustento y por el porvenir. Conoció una angustia que no conocía. Y, en lugar de más tranquilidad, cada día conquistaba mayor inquietud.
La realidad frustraba una y otra vez su empeño de amontonar bienestar, y la paloma no volvió a estar contenta; su plumaje empezó a perder colorido y su vuelo ligereza. Todos los días conseguía su sustento, su apetito de alimento se saciaba alguna vez, pero era como si no se saciase, porque su preocupación por el acopio seguía teniendo «hambre»... No podía dejar de pensar en lo que no tenía, hasta que terminó convirtiéndose en una envidiosa de las palomas ricas.

COMENTARIO: EL AMOR

COMENTARIO: EL AMOR ROSA MONTERO (EL PAIS 2-12-2003)

Leyendo La fabulosa historia de los Pelayos, en Plaza y Janés, un libro muy curioso pero bastante desperdiciado (el asunto daba para más) sobre las aventuras auténticas de una familia española que desarrolló un sistema para ganar en la ruleta y consiguió saltar la banca de los casinos más importantes del mundo, caí en un detalle minúsculo pero revelador. Resulta que los Pelayos, una extensa tribu de padres, hijos, primos y amigos que se instalaban en los casinos horas y horas, terminaron todos, o casi todos, enrollándose amorosamente o incluso casándose con crupieres. He aquí la prueba más evidente de lo que es el amor, me dije. Porque el amor es algo que llevamos todos dentro, es una necesidad esencial del ser humano, como el hambre o la sed. Y esa necesidad la saciamos con lo que nos cae más cerca, con lo que podemos. Es decir, a lo mejor lo que de verdad nos gusta comer es merluza a la vasca, pero si arrecia el apetito nos conformamos con un grasiento bocadillo de calamares. Y así, los médicos suelen enrollarse con compañeros del hospital; los oficinistas, con otros oficinistas, y los Pelayos, claro, con crupieres. No tenían tiempo para hablar ni tratar con nadie más en sus largas horas de duro trabajo ruletero.
Hasta aquí, todo perfecto. Incluso resulta de lo más consolador: esa capacidad para adaptarnos a lo que hay es uno de los grandes recursos de nuestra especie. Ahora bien, lo inquietante es el dolor que ese emparejamiento puramente casual puede llegar a provocarnos. El amor es un espejismo, una construcción imaginaria, y los primeros que nos mentimos somos nosotros. Queremos creer que hemos elegido libremente a la persona amada, y no admitimos la verdad, a saber, que hemos coincidido con ella por chiripa en el maldito casino en el que nos ha tocado jugar. Y, sin embargo, si ese amado nos desdeña, si el amor no va bien, ¡cómo lloramos! Sufrimos como perros porque creemos que estamos perdiendo al hombre o a la mujer de nuestra vida, al amor predestinado, único, perfecto. Pero no hay individuos únicos, sino simplemente gente que pasaba por ahí, que estaba a mano. Cada vez que se te hunda el mundo por la ruptura con un gran amor, piensa que en realidad no era más que un crupier de los Pelayos.

LO QUE DEFINE AL SER HUMANO ES LA LIBERTAD

LO QUE DEFINE AL SER HUMANO ES LA LIBERTAD NEOTENIA
Si la evolución va desde lo esbozado a lo preciso, desde lo indeterminado a la especialización eficaz, un chimpancé o un babuino están más evolucionados que un ser humano, no menos... En los hombres se mantienen constantemente rasgos fetales, una perpetua indeterminación pueril: somos una especie menos «crecida» que las demás, menos decidida en nuestro desarrollo. Nos han sacado del horno evolutivo demasiado pronto, estamos a medio cocer... Envejecemos sin perder nunca del todo nuestro aire de simple esbozo, de apunte inacabado, nuestra esencial adolescencia. A esta característica se la ha denominado «neotenia» y cabe suponer que de ella depende nuestro éxito como especie, si de «éxito» puede calificarse la historia humana y nuestra hegemonía sobre la mayoría de los demás seres naturales. Aunque... ¿puede haber un éxito con «por qué» pero sin «para qué»?
Indeterminados en lo referente a hocicos, músculos y zarpas, los seres humanos tenemos en cambio un órgano máximamente desarrollado y con múltiples prestaciones muy sofisticadas: el cerebro. Aunque mal dotados en lo que respecta a pautas de conducta instintivamente codificadas y en la adecuación a un medio ambiente concreto, estamos provistos del instrumento más apto para improvisar e inventar ante las urgencias de lo real. El cerebro es el órgano específico de la acción: conoce, delibera, valora y decide. Funciona acicateado por nuestras carencias e insuficiencias, para buscarles remedio y aprovecharlas a nuestro favor. Los seres vivos que más han evolucionado en el perfecto acomodo a un tipo de vida y a un nicho ecológico han avanzado tanto por un camino que ya no pueden cambiar de rumbo ni buscar vías alternativas. No necesitan reflexionar porque siempre aciertan automáticamente... hasta que cambian las circunstancias y entonces fallan del todo. El ser humano, desde su imprecisión, comete constantes errores pero aprende de ellos y va corrigiendo permanentemente sus derroteros vitales. Porque la otra función del cerebro es almacenar la información adquirida a partir de la experiencia, codificarla en símbolos abstractos y transmitirla por medio del lenguaje. La vida humana perpetúa el rasgo característico de la infancia: el aprendizaje, la educación permanente. No estamos determinados a vivir en ningún paisaje ni en ningún clima, pero sí a convivir con semejantes que nos enseñen y ayuden.
El medio ambiente natural específico de los seres humanos es la sociedad.

CONDENADOS A ELEGIR
Frank R. Stockton, escribe un relato titulado ¿La dama o el tigre? y tanto por su título como por su argumento (aunque no, ciertamente, por su estilo) podría haber sido escrito por Borges. Se dice que en la remota antigüedad vivió un rey semi-bárbaro que administraba justicia de un modo a la vez espectacular y caprichoso. Para castigar los delitos especialmente graves había imaginado una singular ordalía. El acusado era conducido cierto día señalado a la arena de un circo en cuyas gradas se apretaba todo el pueblo reunido. Ante él había dos puertas. Tras una de ellas aguardaba un tigre hambriento, el más fiero que se había podido conseguir para la ocasión; tras la otra estaba una hermosa doncella, atractiva y virginal. Sólo el rey conocía al inquilino que aguardaba en cada puerta. El reo debía elegir forzosa e inmediatamente una u otra de ellas: en ambos casos, su suerte estaba echada. Si aparecía la fiera, moría destrozado en pocos segundos; si salía la dama, debía desposarla sin dilación y con la mayor pompa, apadrinado por el propio monarca, derogándose cualquier matrimonio o compromiso que pudiera antes haber contraído. Queda a gusto de cada uno determinar cuál era el destino más cruel...
En cierta ocasión, el criminal estaba acusado de un delito especialmente grave. Siendo un simple plebeyo, se había atrevido a cortejar en secreto a la hija única del rey y ésta había correspondido apasionada y clandestinamente a su amor. Para su juicio en la arena fatídica, el bárbaro rey se esmeró especialmente en la búsqueda del más voraz de los tigres pero también seleccionó a la más deliciosa de las doncellas como alternativa. Convulsa, la princesa amante se vio lacerada por una doble angustia: a un lado, ver el cuerpo tan querido y acariciado despedazado a zarpazos; en el otro, contemplar a su enamorado unido conyugalmente con una señorita preciosa, a cuyos encantos ella sabía bien que el joven culpable no era precisamente indiferente. Con ardides de mujer y arrogancias de princesa, logró enterarse de cuál era la puerta que en la arena correspondía a cada uno de ambos indeseados destinos. El muchacho apareció sobrecogido en el circo, abrumado por la expectación de la multitud. También él conocía el íntimo dilema de su amada y desde el ruedo le lanzó una mirada de súplica: «¡Sólo tú puedes salvarme!» Con gesto discreto pero inequívoco, la princesa señaló la puerta de la derecha. Y por ella optó sin vacilar el condenado. Ahora transcribo cómo concluye su relato Stockton: «El problema de la decisión de la princesa no puede considerarse con ligereza, y yo no pretenderé ser la única persona capaz de resolverlo. Por lo tanto, dejo que respondan todos ustedes: ¿quién salió por la puerta abierta... la dama o el tigre?»
En efecto, tal es la acuciante cuestión para la princesa, para el joven amante y para cualquiera de nosotros, casi cada día y a cada paso, cuando guiados por oráculos ambiguos llegamos al momento incierto y fatal de la acción...

MOTIVOS DE LA ACCIÓN
Nuestros motivos de acción, es decir, las respuestas a la pregunta «¿por qué y para qué actuamos?, pueden ser:
a) Necesidades. Son necesarias en el sentido más básico del término aquellas demandas físicas cuyo incumplimiento pone en peligro la vida del sujeto: comer, beber, evitar temperaturas extremas y ciertas agresiones corporales, etc. También son necesidades, aunque sea en un sentido más secundario, las urgencias sociales cuya desatención nos expone a la insatisfacción de las necesidades básicas antes mencionadas o lesiona gravemente nuestra autoestima como miembros de una comunidad: por ejemplo, luchar contra la miseria extrema, contra la exclusión racial, sexual o ideológica, contra la privación de derechos políticos o garantías de protección social, etc. Seguramente existen también necesidades afectivas (especialmente en la infancia, que en los seres humanos dura casi toda la vida) cuya mutilación implica trastornos incurables en nuestra integridad personal. La mayoría de nuestros deseos provienen de nuestras necesidades... aunque no deseamos ni elegimos lo que nos es necesario. Por su parte, la razón reflexiona sobre lo que somos a partir de lo que necesitamos. Lo característico de las necesidades es su carácter negativo: son carencias a remediar, cuya privación se nos hace insoportable pero cuya satisfacción -cuando es habitual o fácil- apenas celebramos como una gran conquista.
b) Deleites. En gran medida, provienen de refinamientos culturales y enriquecimientos simbólicos en la satisfacción de nuestras necesidades. No son la necesidad convertida en virtud, sino en lujo. Más allá de remediar carencias y paliar formas de invalidez, aspiran a la jocundidad del derroche. Gastronomía, erotismo y confort en lo tocante a las urgencias físicas, cosmética y estilización estética que decora lo imprescindible y valora lo bello además de lo útil, reconocimiento de méritos y honores en el terreno de nuestra representación social. Elevan aspectos de lo irremediable a la suntuosidad del capricho... Para los humanos, las gratificaciones imaginarias son casi inseparables de los condicionamientos biológicos y a veces se imponen a ellos: no creo que haya animales capaces de morir de anorexia o de ambición despechada... La auténtica humanidad no comienza cuando los antropoides son capaces de fabricar un puchero de barro, sino cuando lo decoran con una cenefa geométrica que en nada mejora su utilidad pero realza su prestancia o cuando se adornan la frente con una diadema de flores.
c) Compromisos. Aquí podemos incluir todas las obligaciones racionales impuestas por nuestra reciprocidad de seres simbólicos, es decir (en expresión de Nietzsche) «capaces de prometer». En este apartado deben figurar los más propiamente racionales de nuestros motivos, aquellos menos ligados a deseos en el sentido estrecho e inmediato del término. Es mucho más la razón (la comprensión de nuestro ser social) lo que nos inclina a devolver los préstamos o a ayudar al semejante en peligro que el arrebato del deseo. Lo mismo vale para cumplir o reformar las leyes y para atender honradamente nuestros deberes familiares o laborales. Quizá la mayor parte de nuestros gestos cotidianos vienen motivados por nuestro compromiso con los demás y por nuestra capacidad de ponernos en su lugar y comprender sus intereses (la palabra «interés o interesse se refiere a esa ligazón que nos ata a los otros... y a veces nos enfrenta a ellos). Sin duda también la perversión de los compromisos, para utilizar la fuerza de las ventajas sociales en beneficio injusto nuestro, es una importante dinámica de motivación humana. La reflexión ética -y, en buena parte, política- se ocupa de esta cuestión, como tendremos ocasión de considerar más adelante.
d) Proyectos. Si en el apartado anterior incluimos las vinculaciones tradicionalmente adquiridas con nuestros semejantes, aquí nos referimos a la capacidad de innovar y transformar que también mueve las acciones humanas, desde los inventos y mejoras técnicas hasta las nuevas propuestas de interpretación de la realidad o de reforma de la convivencia, pasando por los modestos propósitos que elaboramos para nuestras vacaciones o nuestras ocupaciones laborales. Todos los hombres somos «hombres de empresa» y cada uno en la medida de nuestras fuerzas vivimos comprometidos con planes de futuro, que siempre encierran alguna mínima o ambiciosa modificación de la realidad que nos hemos encontrado y en la que nos encontramos. Ser conscientes del tiempo (ya dijimos que tal es el requisito de nuestra condición esencialmente práctica, activa) implica entender el porvenir al menos en parte como diseño propio, no sólo como repetición o como fatalidad. Lo cual es tan válido como motivación para el científico como para el revolucionario...
e) Experimentos. En este último grupo pretendo agrupar una serie de acciones humanas muy importantes aunque quizá no de las más frecuentes, las cuales pocas veces reciben atención específica por parte de los sutiles pero casi invariablemente pedestres analistas de estas cuestiones. Me refiero a las que son llevadas a cabo por quienes intentan explorar formas, colores, sonidos, imágenes o combinaciones de palabras, así como también las que expresan de modos persuasivamente no convencionales sentimientos, emociones, visiones o ideas. En resumen, los actos artísticos o poéticos en el más amplio sentido de dichos términos, que abarcan desde las más altas realizaciones estéticas a la chapuza del acuarelista dominguero, desde el hallazgo humorístico que cualquiera puede hacer al calor de una copa de vino en una reunión de amigos hasta el balbuceo del enamorado o del hijo que acaba de perder a su madre cuando tratan de hallar una voz inédita para expresar su gozo o su dolor tan usuales... Las intenciones de este apartado apenas saben lo que intentan, son proyectos de lo indefinido y deseos que rara vez logran de antemano dar cuenta clara de su afán. Me tienta decir que son las más característicamente humanas de las acciones humanas, porque dependen de impulsos que no surgen de nuestra naturaleza biológica ni siquiera meramente de nuestra condición social sino de nuestra personal idiosincrasia simbólica...

LECTURA RECOMENDADA: EL COMPRADOR DE ANIVERSARIOS

LECTURA RECOMENDADA: EL COMPRADOR DE ANIVERSARIOS Autor: Adolfo Garcia Ortega
La novela es la invención de la vida no vivida de un niño judío, de nombre Hurbinek, que muere en Auschwitz a la edad de tres años. Mencionado en La tregua de Primo Levi como alguién de quien no se sabe nada en absoluto, en esta novela de Adolfo García Ortega -la sexta de su obra- se hace una recreación de los años anteriores al nacimiento de Hurbinek y de los posteriores, en los que se cuenta cuál habría sido su vida, de haber sobrevivido. El comprador de aniversarios se convierte en una sobrecogedora fábula de todo lo que rodeó la funesta historia de Auschwitz y el Holocausto, y deja sin aliento al lector.

ACTIVIDAD: ¿QUÉ ES EL AMOR?

ACTIVIDAD: ¿QUÉ ES EL AMOR? Autor: Octavio Garcia Pereiro "¿Qué es el amor?"
Nuestros ojos pasan muchas horas del día abiertos, pero únicamente vemos una parte del torrencial acontecer de la existencia. En ese fluir inagotable e inevitable, nuestra percepción está influida por nuestra riqueza y amplitud consciente. En cuanto a la percepción, yo me atrevería a decir que el amor es un modo de ver y de tratar a la vida, aquel que revela la capacidad de destacar entre el fluir incesante, lo bueno y lo bello en cada hecho, en cada ser, en cada vida. En la tradición sufí del Islam cuentan que:
"Una vez caminaba por el desierto el Profeta con 40 de sus discípulos. Acercándose a un lugar todos se apartaron pues se dieron con los restos de un perro muerto en estado de descomposición. A diferencia de sus discípulos, el Profeta se acercó y mirándolo con ternura dijo: que dientes tan bonitos tiene."
Mi memoria no alcanza a recordar una forma más sencilla, profunda y hermosa de haber oído describir la manifestación del amor. El amor es una fuerza del ser espiritual que nos aproxima a lo bello y a lo bueno, que nos empuja a dar como una necesidad de su propia condición. El amor no es estrictamente un sentimiento, sino una fuerza, o una poderosa actitud del ser, que despierta sentimientos y moviliza acciones cuyas características son la entrega y la acción desinteresada. El amor regala, sacrifica, otorga bienes y presentes, no pide ni exige. Se manifiesta a través de la ternura, el cariño y el respeto.
Encuentra satisfacción mediante su propia existencia y expresión, cuya mirada beneficia, la libertad y el goce a quienes lo reciben. Es una virtud de la interioridad humana que busca hacer el bien y transmite la bondad del ser que lo refleja.
El ser amante, aquel cuya expresión, cuya acción, cuya mirada transmite amor, moviliza en los demás los mejores sentimientos, los más tiernos, aquellos que remiten a su naturaleza más sensible y humana. El amor es sensibilidad a la vida, a sus infinitas formas, a su belleza y a su necesidad.
Si se siente tocado por ella es porque es capaz de percibir la bondad inherente a toda manifestación. El amor es una potencia, una capacidad del espíritu humano, de aquella dimensión de lo humano que está más allá de los pensamientos y de las emociones, que trasciende tales límites pero a la vez necesita de ellos para expresarse. El amor despierta nuestros más hermosos sentimientos, las más delicadas emociones y los más nobles pensamientos. El ser humano que ama es sensible a cuanto se le aproxima, se enternecem se siente tocado en lo más profundo y tal ser despierta el amor en los otros.
El amor es la ausencia de desprecio, es la necesidad de proximidad de calor, de unión. El ser que ama abre sus brazos a la creación y sabe acoger y recibir, comunicar y compartir, tolerar y respetar, comprender y aceptar, actuar y esperar. No necesita ser perfecto, unicamente está abierto a su potencial de salir de sí mismo, de dar y de darse. Sea cuál sea su capacidad de amar, está abierto a ella y la transmite a través de sus gestos, de sus palabras, de sus acciones. No es forzosamente un semidios ni su conciencia toca la mística o la unidad, simplemente mira el mundo con cariño y acepta sin imponer, recibe sin pedir. Es un ser humano, y como amor da, pero como persona también necesita recibir. Por todo ello, los demás lo aman y desean de un modo especial.
ACTIVIDAD -EL ENAMORAMIENTO Y EL AMOR-
1) ¿Piensas que en el campo de los sentimientos, las personas que no los han vivido nunca lo pueden entender?
2)¿Qué diferencia el amor de la amistad, son esencias distintas? ¿El amor perfecto sería el que consistiera en una amistad con momentos eróticos? ¿Es la amistad una amor imperfecto por falta de erotismo? ¿El amor no tiene razones, es milagroso? ¿Estás de acuerdo que otorgar amistad a quien brinda su amor es como darle pan a quien tiene sed? ¿Qué decepciones duelen de un modo más hondo y persistente las de la amistad o las del amor? ¿Podemos comparar la amistad y el amor con una moneda, y situar el amor en la cruz y la amistad en la cara ? ¿Se pueden medir ambos sentimientos? ¿Qué entiendes por amor platónico? ¿El amor debe terminar en matrimonio?
3)Estás de acuerdo en lo que se ha dicho que la primera relación busca el sexo; en la segunda los hijos, y en la tercera la compañía. Se dice que la pasión intensa de los primeros momentos es intensa e inevitablemente frágil y da paso, a la seguridad del pacto o a la responsabilidad de la procreación. ¿Cómo de duradero puede ser un romance? ¿Por qué razones se puede desgastar? ¿Falta de imaginación, armonía, pretensiones, tesón ...?

REFLEXIÓN: TEMA VALORES

REFLEXIÓN: TEMA VALORES Había un señor que había llegado a su casa con muchas preocupaciones, tras una larga jornada en el trabajo. Lo esperaba su hijo, que lo recibió y le dijo:

-Papi me prometiste que cuando volvieras íbamos a jugar al truco.

- Sí -le dijo el padre- pero ahora estoy muy cansado.

- Pero vos me prometiste.

- Sí, pero ahora no puedo

- Pero eso es mentir.

- Dame diez minutos y jugamos -contestó el padre-.

El chico se fue y volvió a los diez minutos y dijo:

- Vamos a jugar

El padre, que no sabía como hacer para ganar más tiempo, vio en una revista, que tenía en el escritorio, una lámina con un planisferio. Lo recortó y le dijo al hijo:

- Esto es un rompecabezas del mundo. Armalo y cuando lo tengas armado, vamos a jugar al truco.

El chico nunca había visto un mapa del mundo. Pero, a los seis minutos el chico entró al cuarto con el rompecabezas del mundo armado.
El padre, sorprendido, dijo:

-Pero como puede ser que lo hayas armado tan rápido si vos no viste nunca un planisferio del mundo.

- Yo nunca vi un planisferio, pero cuando arrancaste la hoja vi que en su reverso tenía la figura de un hombre. Y yo sé armar un hombre. Así que, papá, cuando armé al hombre el mundo se armó sólo.

REFLEXIÓN: Los dos pueblos

REFLEXIÓN: Los dos pueblos Autor: Jorge Bucay
Un hombre joven, cargando una pesada maleta, llega caminando hasta la entrada de un pueblo. Allí, sentado en una roca, hay un anciano fumando su pipa.
-¿Cómo es la gente de este pueblo? -se anima a preguntarle.
-¿Cómo era la gente del pueblo del que vienes? -le responde el anciano.
-Aquella gente era muy desagradable: ladrones, aprovechados, malhumorados y tristes. Cada día trataban de aprovecharse y sacar un beneficio de su vecino. El chisme y el resentimiento eran moneda corriente allí. Por eso pregunto antes de entrar. ¿Cómo es aquí la gente?.
-Me temo -dijo el anciano- que no vas a encontrar mucha diferencia. Aquí la gente es igual a la del lugar de donde vienes. Lo siento.
-Entonces creo que seguiré hasta el próximo pueblo -dijo el joven antes de continuar su camino-. Adiós.
-Adiós -dijo el viejo mientras seguía fumando su pipa.
Pasaron unas horas y otro joven, muy parecido en su aspecto y actitud al anterior, se acercó al anciano.
-¿Cómo es la gente de este pueblo? -le preguntó también.
-¿Cómo era la gente del pueblo del que vienes? -res¬pondió nuevamente el anciano.
-Oh, mi gente era muy agradable. El lugar donde nací está poblado de gente maravillosa. Todos se ayudaban unos a otros. El amor y la compasión eran moneda corriente allí y uno siempre se encontraba en la calle o en el bar con alguien a quien contarle un problema o con quien compartir una alegría. Me dolió tener que irme. ¿Cómo es por aquí?.
-¿Aquí? -dijo el anciano-. Aquí no encontrarás mucha diferencia. En este pueblo la gente es igual a la del lugar de donde vienes. Bienvenido.
Y el joven entró en el pueblo.