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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

FILOSOFIA

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Coincidí hace unos pocos días, con una modelo española, muy cotizada a nivel mundial, espectacular, no sólo guapa y por el fachón que tiene, sino porque es una mujer inteligente, bien educada, culta, con una enorme sensibilidad hacia temas humanos y humanitarios. Es el colmo de la discreción, habla poco pero lo que dice, por lo general vale la pena. Estaba con nosotros una niña de 12 años que, como es natural, se quedó un buen rato mirándole entusiasmada. «¿Quieres que le pida un autógrafo?», le pregunté. La expresión de felicidad de aquella adolescente, en plena etapa de deslumbrarse ante un personaje famoso, es imposible de describir.
Alguien encontró un papel en forma de abanico y un bolígrafo. La modelo nos pidió que esperásemos un momento porque prefería sentarse para hacerlo mejor y pensar bien lo que quería decir. Cuando acabase de saludar a todos lo haría. Yo estaba segura de que se le iba a olvidar, cuando, de pronto le vi venir hacia mí y con enorme sencillez me dejó lo que acababa de escribir. Lo leí y no daba crédito. Sé por experiencia lo difícil que resulta improvisar y resumir, en pocas palabras, algo especial para una dedicatoria, por mucho que se quiera al destinatario. Y esta mujer en menos de un minuto decía a una admiradora suya, de pocos años, a la que no conocía pero que sin duda sospechaba que estaba superilusionada por la idea de tener ese recuerdo de una top-model. «Querida Sofía, no todo lo que brilla es maravilloso. Ahí estás tú para descubrir la reali¬dad. Primero ha de brillar uno. Con muchísimo cariño, Laura».

Cela, que además de Premio Nobel y Premio Cervantes, fue un trabajador incansable, dijo en cierta ocasión que «para el éxito sobra el talento; para la felicidad no basta». Sentencia que lleva a pensar que ese triunfar en la vida en parte nos viene dado y para colmo no debería ser el objetivo de quien se proponga ser feliz. Me gustaría discutirlo con don Camilo pero, por desgracia no es posible hacerlo. Hubiese querido matizar con él la primera premisa, y decirle que estoy plenamente de acuerdo en la segunda, pese a lo que se ha supervalorado al éxito en los últimos tiempos.

Me parece más objetivo analizar el éxito no como algo que se logra a base de zancadillas, corrupción, y malas artes en definitiva, sino como la consecuencia de la perseverancia en el trabajo y el empeño por lograr un fin en la vida. Quizás por enfocarlo desde este punto de vista, no puedo soportar el retintín -¿pura y simple envidia en muchos casos?- con el que se suele comentar de alguien que ha triun¬fado, en el deporte, en el arte, en los negocios, no en su vida personal, «que es un tío que ha nacido de pie»; «que todo le sale bien porque la vida se le da de cara» o «que tiene buena estrella».
¡Por supuesto que hay quien acierta en las quinielas! pero es tan rara avis, que es la noticia del día siguiente... y no es muy repetida. También existen afortunados a los que les toca el gordo de Navidad o, sin llegar a tanto, a algunos les caen unos cuantos millones. Quiero decir que gente con suerte la hay, como hay cenizos a puñados y, gentes que nacieron estrellados. Pero eso nada tiene que ver con el éxito o el fracaso.

Los tiros van en otra dirección. Exactamente en la contraria. Me gustaría hablar de una serie de personas, mujeres y hombres, que han logrado la antorcha del triunfo en los campos y categorías más dispares, y lo han hecho a base de codos, de horas extras, de un trabajo bien planteado, rematado tanto en las grandes líneas, como en los detalles más nimios, inverosímiles, fundamentales para ese buen hacer, componente fundamental del éxito.

Gracias a mi trabajo como periodista, he descubierto a lo largo del tiempo a muchos de estos personajes geniales. Unos famosos. Otros anónimos. Algunos que, pese a una apariencia de tenerlo todo a favor, han llegado a una cumbre determinada, como todo hijo de vecino, con esa misma dosis de esfuerzo y de lucha. Tengo que decir que, uno a uno, me han dejado asombrada. La mayoría por el ritmo incansable, de preparación por ejemplo en los deportistas, exigido por su oficio, si quieren subir a un podium. ¿Quién piensa que Indurain ganó cinco veces el Tour de Francia y otro montón de pruebas, sólo porque tenia un corazón a prueba de bombas en lo físico?. Podríamos repasar a todos los que han logrado ese tipo de éxitos olímpicos, en el fútbol, o en las carreras de caballos. Y que decir si pasamos al terreno de los negocios!. Cabe por supuesto un factor de mejor o peor suerte en la vida, pero en todo el que consigue unos objetivos se dan una serie de ingredientes básicos, que no pueden fallar. Honradez, laboriosidad, prudencia y suerte son cuatro elementos indispensables para conquistar ese triunfo serio y seguro cuando uno se propone sacar el máximo partido a la vida.

Una formula que todos deberíamos aplicar a nuestro núcleo familiar en el que tendríamos que aspirar al éxito a toda costa. Un éxito que tiene varios puntos de mira. El personal, es decir, el sentirse a gusto con uno mismo, y el más importante, que es conseguir que los demás, marido o mujer, hijos, padres, suegros, o hermanos, estén también a gusto en nuestro hogar y nuestro entorno. Ahí el éxito no se mide por titulares de los periódicos, sino por una mirada al fondo de uno mismo. Porque lograr la estabilidad y la unión entre padres e hijos, es una labor ardua, constante, cansada muchas veces, ingrata otras, y muy reconfortable cuando se les ve crecer a esos hijos sanos y nobles, 0, si pese a las tormentas, malentendidos, subidas y bajadas de humor entre la pareja, se mantiene una fidelidad sin asomo de ruptura. ¡Qué gran éxito vital conquistan quienes llegan a celebrar sus bodas de oro!. Sabemos que a lo largo de esos cincuenta años de vida en común habrá habido de todo un poco. Pero cuántos que tiraron la toalla al primer obstáculo, se mueren de envidia al ver a esa familia que ha culminado con éxito el Everest de las luces y las sombras de medio siglo de matrimonio. En este número dedicado a la belleza pienso que el consejo de nuestra top model viene a todos como anillo al dedo. No me importa repetirlo y brindarlo a todos los lectores para reflexionar sobre esa verdad rotunda de que no todo lo que brilla es maravilloso. Primero ha de brillar cada uno. Lo urgente es descubrir ese valor en lo hondo de nuestra vida.

LA DIGNIDAD HUMANA COMO VALOR UNIVERSAL

Autor: Salvador Cabedo Manuel

Todos los hombres deseamos conocernos a nosotros mismo, es el tema central de la historia de la humanidad: “Conócete a ti mismo” era el imperativo helénico, y a partir de la modernidad es una pregunta que surge constantemente (aun siendo nuestro mundo bastante deshumanizado), sin embargo, la pregunta por el ser humano ha sido una constante universal.
Nos planteamos desde la antigüedad ¿De dónde venismos, qué somos, a dónde vamos?. Necesitamos preguntarnos por nosotros mismos y por los demás, y encontramos dificultad en responder quizá por ser el ser humano bastante complicado como decía Erasmo de Rótterdam, somos una continua sorpresa y las respuestas son muy diferentes, Marx nos decía que el hombre es producto de la sociedad en la que vive, Sastre defiende la libertad del hombre... el ser humano ha sido interpretado desde muchos puntos de vista. No hay unanimidad en las respuestas de los filósofos, y tampoco entre los diferentes campos: científico, político o filosófico. Por eso el hombre es una gran enigma, una cuestión abierta, el hombre nos confunde, es como diría Kafka un castillo en el que tenemos que recorrer innumerables pasillos, que desconocemos dónde conducen. Es una situación de confusión y desorientación.
Aunque algunos lo desearían, no podemos renunciar a la exigencia de interpretar la existencia humana, interrogarnos por el mundo y nuestro entorno.
INTERPRETACIÓN MÍTICA
La mitología respondía desde el relato fantástico, personificaba las fuerzas naturales en entidades divinas, la suerte de los pueblos era beneplácitos de los dioses. La interpretación mítica está inmersa en la ficción, los mitos contienen lecciones políticas, advertencias, consejos para quienes saben leerlos.
INTERPRETACIÓN RELIGIOSA
En nuestra cultura judeo-cristiana el hombre posee un lugar preferente en el mundo. El ser humano a los ojos de la divinidad es el ser más excelso de toda la creación, el más noble de la creación, el que da sentido a la naturaleza. La doctrina del pecado original nace por abusar de la libertad, por su condición pecadora, es la referencia a su grandeza y su fragilidad.
PLANTEAMIENTO FILOSÓFICO
El paso del mito al logos consiste en dar un sentido a la naturaleza humana. En PLATÓN el núcleo básico de la naturaleza humana radica en su alma, el dualismo cuerpo-alma consiste en des-materializar al hombre y espiritualizar la vida corporal.
LOS SOFISTAS descubren las normas del comportamiento social, responden a la importancia de nuestra voluntad y toma de decisiones, y proclaman la igualdad de oportunidades para todos.
En ARISTÓTELES se inicia la interpretación del hombre como asociada al resto de los seres animales, que debe comportarse de modo racional. La racionalidad es lo específico del hombre. La racionalidad se convierte en imperativo moral que indica la meta hacia la que debe tender toda la actividad humana.
También es de Aristóteles el considerar al ser humano animal social por naturaleza, la dimensión comunitaria –política- es condición necesaria en la realización del hombre.
El ESTOICISMO mantuvo la condición racional del hombre, el dominio de la razón sobre las pasiones, considerando al ser humano vinculado a la humanidad entera, todos los seres humanos deben reconocerse como pertenecientes a la humanidad, es lo que se consolidará a partir del Renacimiento como la Edad moderna.
RENACIMIENTO .- En el Renacimiento se interpela al ser humano como poseedor de un don y de una tarea, se pretende comprender al ser humano dentro de la realidad histórica y autónoma. El hombre desea liberarse de las ataduras religiosas que imponía la cultura medieval, es el distanciamiento y ruptura con el planteamiento medieval, la emancipación de toda suerte de esclavitud cultural y social, es el rechazo del autoritarismo religioso.
PASCAL señala la capacidad del hombre de conocerse a sí mismo y conocer a los demás, considera al hombre como superior debido a su conocimiento...Las propuestas filosóficas de MAQUIAVELO, TOMAS MORO, ERASMO DE ROTERDAM y otros pensadores de la época tienen la preocupación del conocimiento de la vida real de los seres humanos con sus virtudes y defectos, al hombre se le busca en su interior, la conciencia la dignidad de la persona.
FILOSOFIA MODERNA caracterizada por la desacralización de lo humano y ene l deseo de conocer al hombre como una ciencia. La filosofía RACIONALISTA se propone acentuar el papel de la razón , HUME todo lo contrario considera que son las pasiones humanas las que debemos tener en consideración, la razón considera es esclava de las pasiones.
La ILUSTRACIÓN considerará la necesidad de liberarse del oscurantismo y ofrece los valores de la libertad, igualdad y fraternidad para la nueva configuración social. Es el ideal de conseguir la misma cultura para todos los pueblos.
El ROMANTICISMO propone con HERDER la tesis opuesta, el hecho de formar parte de un pueblo se considera sustancia, es buscar las peculiaridades de cada pueblo, y todas las culturas poseen el mismo rango y dignidad. Para Herder cada pueblo refleja a su modo la totalidad.
KANT supo plantear como nadie la cuestión antropológica, fue el primero en comprender y formular críticamente la necesidad de responder a la pregunta por el ser humano como núcleo central de la filosofía: ¿Qué puiedo saber? ¿Quçé debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? ¿Qué es el hombre?, las tres primeras preguntas se resumen en la cuarta.
Kant introduce un auténtico giro copernicano al proponer la prioridad de la conciencia humana. La dignidad humana se erige en el centro de todos los valores, el ser humano es un fin en sí mismo, la persona no tiene precio, posee valor por sí misma. Todo ser humano debe preservarse como autónomo, autolegislador.
FEUERBACH coincide con Kant en liberar al ser humano de la subordinación teológica y filosófica, y el estudio del hombre debe convertirse en objeto único y universal de la nueva filosofía.
MAX SCHELER pretende un estudio sobre la realidad humana que omita el planteamiento metafísico e incorpore los métodos científicos de las ciencias del hombre, desea elaborar una antropología filosófica, con plena base científica (esto lo escribe en el libro “El puesto del hombre en el cosmos” donde pretende aunar y superar planteamientos filosóficos anteriores con los resultados de las diversas antropologías de su tiempo.
Se desea superar el planteamiento que solo reconococe en el hombre la razón, despreciando los sentimientos, lo biológico y lo corporal. La persona es un valor por sí misma, está dotada de autoconciencia, libertad y constituye un valor único. La dignidad de la persona humana ocupa el grado supremo en la jerarquía de los valores y la comunidad es referencia obligada desde la que evaluar la naturaleza plena del ser humano. El ser humano es el único que tiene puesto y no simplemente lugar en el mundo.
En los tiempos actuales en donde parece imponerse el pensamiento único y la ley del mínimo esfuerzo, es conveniente volver la vista a los momentos más relevantes de la Historia del pensamiento humano, en la búsqueda de la dignidad humana a través de la razón. Reivindicar la dignidad humana ante la deshumanización que nos rodea.
La creencia en la unidad y la igualdad de la especie humana, la capacidad de decir no, de razonar y argumentar, comuinicarnos, dialogar, vivir en sociedad bajo un sistema de normas que limiten nuestro egoísmo, la capacidad de escoger caminos de virtud, de bien y de felicidad.
Que no se convierta el hombre en esclavo de sus obras que el uso perverso de los desarrollos tecnológicos no lo conviertan en algo más degradando la genuina dignidad humana.

LOS SOCRÁTICOS

LOS SOCRÁTICOS PINCELADAS PARA UN RETRATO
- La auténcica sabiduría consiste en conocer las verdades absolutas y eternas por medio de la inducción. Por ejemplo: si veo cosas bellas, hombres y mujeres guapos, llegar a la esencia, o sea conocer qué es la belleza.
- Las leyes de una polis son sagradas, divinas porque son manifestaciones de la justicia: “Yo digo que lo que es legal, es justo”. Por tanto, las leyes naturales y positivas están en el mismo plano.
- El valor de las leyes, pues, no proviene de los ciudadanos sino de ese carácter sagrado, divino, aceptado y reconocido por mi propia conciencia. La ley busca el bien general y cuando alguien viola esta ley, busca su bien particular: “violar una ley es siempre una injusticia” y la ley hayq ue cumplirla siempre, aunque nos cueste la vida, porque lo exige la razón.
- La virtud es la “perfección del espíritu hasta el máximo, no el logro de dinero o poder”. Reside dentro de uno mismo, por eso proclama la supremacía de los derechos y deberes de la conciencia.
- Quien obra según la luz de su conciencia, obra correctamente. La nitidez intelectual coincidía con la rectitud ética. “saber” equivale a ser bueno (intelectualismo socrático), por eso, acuñará la primera de todas las tesis optimistas: no hay hombres malos, sino simplemente ignorantes.
- Para encontrar esta verdad, que anida dentro de uno mismo desde el nacimiento –o desde antes...- hay que ayudar, no enseñar. Ayudar con la dialéctica, o método d e preguntas y respuestas, con las que el hombre no sabe “da a luz” (mayeútica) a la verdad dentro de sí, “ ¿no sabéis que mi oficio es ser comadrón como el de mi madre?”
- Así, el hombre se libera de sus malos deseos y pasa a ser un ciudadano respetuoso con las leyes de su Polis: La verdad como ley. La democracia como ideal asumido: “conocer la ciencia que nos hace buenos hombres y, por tanto, buenos ciudadanos”.

TEXTOS Y ACTIVIDADES
Sócrates no quiere huir de la cárcel
[Sócrates ha sido condenado a muerte y espera, durante un mes, la ejecución de la sentencia. Sus amigos, Platón y Critón sobre todo, le han preparado la huida. Son influyentes y pudientes. Sócrates les hace razonar con una bella personificación de las leyes.]
Si proyectando fugarnos de aquí, se nos acercasen las leyes y los responsables de la Polis y nos preguntasen:
-Dinos, Sócrates, qué piensas hacer. ¿Verdad que con lo que te propones intentas destruirnos a nosotras y a la ciudad entera en lo que a ti te concierne, o tal vez te parezca posible que siga existiendo, que no se venga abajo aquella ciudad en la que no tengan fuerza alguna las sentencias pronunciadas, sino que pierden su autoridad y son aniquiladas por otra de los particulares? ¿Diremos acaso que era la ciudad injusta con nosotros y que no sentenciaba con rectitud? ¿Diremos esto o no?
-Esto, por Zeus, amigo Sócrates, respondió Critón.
-Y que responderemos si las leyes dicen: «Sócrates, ¿es acaso el convenio estipulado entre tú y nosotras? ¿No te comprometiste a someterte a las sentencias que la ciudad pronunciase? (...) ¿Qué motivos de queja tienes con respecto a la ciudad y a nosotras? (...) Veamos, para empezar: ¿No te trajimos al mundo nosotras, ya que por nuestra mediación se casó tu padre con tu madre y te engendró?, o, ¿es que acaso tienes algún motivo de disgusto contra las leyes sobre el matrimonio? Y con las leyes concernientes a la crianza y educación del niño que tú también disfrutaste, ¿tal vez no eran buenas las prescripciones que ordenaban a tu pa¬dre que te hiciese instruir?»
-Sí, eran buenas, respondería yo.
-Pues bien, si naciste, fuiste criado y educado merced a nosotras, ¿puedes sostener que no eres nuestro hijo y nuestro esclavo, tú y tus antepasados? (...) ¿Tal vez eres tan sabio que se te oculta que la patria es más digna de respeto que la madre, el padre y los antepasados todos? ¿Qué responderemos a esto, Critón? ¿Que dicen verdad las leyes o no?
-Que dicen verdad.
PLATÓN: Gritón, 49.
Ejercicios
1. Compara el concepto de ley que aquí se expone con el de la sofística. Señala di¬ferencias.
2. Busca en el texto la frase que indica dónde basan las leyes su autoridad.
3. ¿Es razonable admitir las leyes sólo cuando nos favorecen? ¿Por qué?
4. ¿Por qué predica Sócrates la sumisión a las leyes? ¿Te parece correcto que por
cuestiones de gobernabilidad de un país o de un municipio aceptemos leyes en contra de nuestros intereses/opiniones? ¿Por qué?
5. Una cuestión comprometida: ¿Qué es mejor: que la ley, en caso de duda, tenga siempre la razón, caiga quien caiga, o que me la tome por mi cuenta, conforme a mis intereses? ¿Qué haría Sócrates?
6. Alejandro Casona en su obra “La barca sin pescador” plantea este caso: Un europeo está alborde de la bancarrota total. Se le aparece un ser misterioso que le propone la resolución de todos sus problemas a condición de que dé la orden para que un pescador, desconocido, que reside en China, muera.
El europeo no debe intervenir físicamente en esta muerte. Basta con un deseo, con una orden desde su propia conciencia, sin exteriorizarla.
Si tu fuera el europeo ¿qué?

Autojustifica tu respuesta.

¿QUIÉN ES SOFISTA?

PINCELADAS PARA UN RETRATO
- El punto de partida es el conflicto entre las leyes de la naturaleza y las leyes de cada Polis (Phycis versus nomos)
- La solución sofista es Relativista: hay cosas que son justas por naturaleza, y hay cosas que son justas por ley.
- Derecho, Estado, Sociedad, Ley, Moral ¿qué son? La respuesta es muy simple: un pacto entre ciudadanos, o sea: depende en qué Polis estés. Protágoras, sofista importante, acuñará el lema que les caracteriza: “El hombre es la medida de todas las cosas”. El hombre es la medida y de él depende toda moral: Homomensura.
- La virtud (areté) no es algo interior, sino la habilidad con que el sofista persuade a sus conciudadanos para que acepten unas razones que él sabe presentar como buenas para la Polis: la virtud es el éxito político o social.

SITUACIÓN SOCIAL, ECONÓMICA Y CULTURAL
La filosofía emigra de las colonias (Mileto, Éfeso) a Atenas. En este período los filósofos representan los intereses y preocupaciones de la democracia ateniense.
Coincidiendo con su preponderancia política -Atenas no tendrá más rival político que Esparta-, se convierte en la capital de la filosofía, donde Platón establece su Academia.

- El triunfo de la democracia coincide con un período de prosperidad económica y cultural. La democracia supone:
- Igualdad política, igualdad social y gobierno del pueblo (ciudadanos, no esclavos).
- Libertad personal respecto de personas y grupos; sólo sujeción a la ley.
- La ley es el único soberano permanente, y su valor es discutido y examinado a fondo.
- Contraponen los conceptos "ley" (convencional, arbitraria y provisional) y "naturaleza" (permanente, común y universal). También discuten sobre la ley moral.

ATENAS: Pequeña ciudad-estado, era una democracia radical: los ciudadanos adultos y varones –excluidos niños, mujeres y esclavos ...- no sólo tenían el derecho a hablar en la asamblea, sino que era para ellos un deber: discutir, escuchar y decidir. Incluso, ante los jueces, en caso de juicio, debían defenderse por sí mismos, jamás por boca de otros. El dominio de la palabra constituía la mejor garantía para vivir en comunidad, para defender derechos propios y extraños, para escalar, para medrar.

LOS SOFISTAS:
- Son, en su mayoría, extranjeros llegados a Atenas, muy cultos y conocedores, por sus viajes, de las formas de vivir y de pensar de los demás griegos.
- Sus nuevas ideas despiertan entusiasmo en los jóvenes y fuerte oposición entre los de mentalidad más tradicional. Ejercieron gran influencia en pensadores contemporáneos y posteriores.
- Sofista (sophistés) fue primero sinónimo de sabio (sophós). Pero después adquirió el sentido peyorativo de embaucador hábil y mentiroso (en los diálogos de Platón). Últimamente han merecido una mejor consideración: los sofistas crearon en Grecia un amplio movimiento de difusión cultural, conocido como «Ilustración griega»:
- Por ser extranjeros, no podían intervenir directamente en la política de Atenas, pero educaban a la mayoría de los políticos atenienses.
- Viajeros incansables, defendieron el ideal del panhelenismo: la unidad de todos los griegos, por su lengua común, que debería contribuir a mantener la paz y olvidar las diferencias.
- Fueron educadores a sueldo de los jóvenes «bien», con un modelo renovado de enseñanza muy amplia y puesta al día. Enfatizaban la oratoria y la erística, y enseñaban a convencer entre otras cosas para ganar pleitos en los tribunales.
- Fueron grandes oradores. Los ateniense preferían escucharles antes que asistir al teatro, y difundían sus ideas mediante sus discursos. Aunque escribieron también, apenas conservamos fragmentos suyos.
- No formaron escuela, ni tenían una doctrina común. Pero coincidían en:
o Atención a los problemas prácticos: política, moral, religión, educación, lenguaje, etc., los temas más urgentes en la reciente democracia. Dieron, por tanto, un notable giro filosófico.
o Actitud relativista e incluso escéptica. No sólo renunciaron a conocer la verdad sobre la naturaleza, sino también sobre los problemas del hombre y la sociedad. Sus viajes les enseñaron que no hay dos pueblos con las mismas leyes o costumbres. Por eso consideraban las leyes puramente convencionales, carentes de valor absoluto. Con ellos quedaron desfasadas las discusiones sobre los primeros principios de la naturaleza y centraron las discusiones en la oposición entre ley (convencional, arbitraria, provisional) y naturaleza (permanente, común y universal).
o No son pensadores sistemáticos, ni buscaban un sistema de pensamiento deducido de principios universales. Procedían inductivamente, acumulando informaciones y datos durante sus viajes, de los que procuraban derivar conclusiones de carácter práctico. Su sed de saber era inagotable, y llegaban a ser auténticas enciclopedias andantes (polimathía).
o Tuvieron un enorme influjo en la vida de Atenas. Llevaron a cabo una aguda crítica de las instituciones e ideas tradicionales, propiciando su renovación. Pero la oratoria y el arte de la persuasión eran técnicas muy manipulables, si las utilizaban ciudadanos ambiciosos y egoístas.

1. Protágoras (481-401): Natural de Abdera (paisano de Demócrito), se hizo famoso en Atenas, pero tuvo que escapar a Sicilia acusado de ateísmo y blasfemia. Respecto a los dioses afirmaba que «no es posible saber si existen, ni cuál es su forma ni su naturaleza». Y pensaba que la vida era muy breve para afrontar con éxito un problema tan oscuro. Se metió también contra los usos y ritos religiosos, y quizás por eso le consideraron peligroso.
• Su tesis más conocida: «el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son». Parecía defender, pues, un relativismo en cuestión de cualidades percibidas y valores.
• Puede considerarse un relativista cultural: cada pueblo tiene costumbres y leyes diferentes, y cree que las suyas son las mejores. La ley, por tanto, no es algo basado en la naturaleza, sino invención de los legisladores. Existe por convención, y es siempre modificable.
• Eso no significa que cualquiera pueda violar la ley cuando quiera, sino que debemos mantener en lo posible las leyes que poseemos, porque cualesquiera otras serán también convencionales.
• Defiende el valor de la cultura como algo que necesita el hombre para sobrevivir -es un ser desvalido- y que le diferencia de los animales. Pero se necesita además el sentido de la justicia y la virtud política, sin las cuales sería imposible la vida en la ciudad.

2. Gorgias (483-374): Natural de Leontinos (Sicilia), pronto abandonó la filosofía para dedicarse a la oratoria. En su tratado Acerca de la naturaleza o del no-ser, afirma:
Nada existe;
Si existiera algo, no podría ser conocido;
Si pudiera ser conocido, no podría ser comunicado ni explicado a los demás.
• Intenta demostrar que no coinciden la realidad, el pensamiento y la palabra, destruyendo así las tesis fundamentales de la filosofía eleata -la identidad entre el ser y el pensar-.
• Renunció al conocimiento objetivo para dedicarse a la oratoria, en la que destacó notablemente como maestro y teórico.
• Extiende su relativismo a la ética. Por eso piensa que la seducción, la ilusión y el engaño quedan justificados en la oratoria y en el teatro: actor y orador han de ser maestros de seducción.

3. Hipias de Elis (auténtica enciclopedia andante):
• Consideró la ley convencional y, además, contraria a la naturaleza.
• Defendió la autonomía y autarquía del individuo y su derecho a rebelarse contra las leyes, porque siempre oprimen a los más débiles.
• Recomendaba una vuelta a la naturaleza, pues la vida en sociedad va contra la naturaleza.
4. En la misma línea, Licofrón declaró la igualdad natural de todos los hombres, y consideraba injustificable la aristocracia de nacimiento.
5. Alcidamante sostuvo que la naturaleza no ha hecho a nadie esclavo, y parece que por entonces se inició un movimiento de emancipación cultural y social de la mujer.
6. Critias, discípulo de Sócrates y pariente de Platón, fue un enemigo acérrimo de la democracia -un tirano-. Elaboró una teoría personal sobre el origen de la religión, según la cual la religión surgió como «invento de un hombre astuto y prudente» para someter los hombres a las leyes por el temor.

TEXTOS Y ACTIVIDADES
¿Todas las cosas tienen dos caras?
Dos clases de discursos se hacen en Grecia por los filósofos en torno al bien y al mal.
En efecto, unos afirman que uno es el bien, otro es el mal y otros afirman que es la misma cosa y que ésta sería para unos bien, para otros mal e incluso, para un mismo hombre, ora es bien, ora es mal. Yo, por mi parte, me sumo a estos últimos. El mismo discurso se hace sobre lo bello y lo feo. Creo que si se mandara a todos los hombres reunir en un montón las cosas que cada uno de ellos considera feas y después viceversa, no sería dejada ni una, sino que entre todos las tomarían todas, porque no todos creen en las mismas cosas.
Nada es absolutamente bello, ni absolutamente feo, ni bueno ni malo, sino que, tomando ciertas cosas, las hace feas y cambiándose, bellas.

Escuela de Protágoras. Anónimo: Discursos dúplices.
Ejercicios
1. Intenta definir el relativismo entresacando frases del texto.
2. ¿Se puede admitir que una situación distinta hace cambiar los valores? ¿En todos los planos, el moral incluido?
3. Aquí se habla de valores estéticos (lo bello): las mo¬das cambian. ¿Sabrías explicar este cambio? Pero, la moral ¿es cuestión de modas?
4. Siguiendo el reto del texto, ¿podrías encontrar alguna cosa que fuera «absolutamente bella u horrible», pa¬ra todo el mundo?
5. Comenta «sobre gustos no hay nada escrito».
6. Los sofistas, ¿defienden una «doble moral»? ¿Es aceptable esta actitud?

Retrato de un chaquetero

- Philippe ha venido a buscarme. Hemos tomado una copa juntos.
- ¿Por qué no lo has traído aquí?
- Quería hablarme en privado, para que sea yo quien te lo transmita.
- ¿Qué es?
(¿Partía para el extranjero, muy lejos, por años?)
- No va a gustarte, pero es cosa hecha. Su suegro le ha encontrado una colocación. Lo hará entrar en el Ministerio de Cultura.
Me ha explicado que es un puesto magnífico.
- Es imposible. ¡Philippe! ¡Philippe!
Era imposible. Él compartía nuestras ideas. Había corrido grandes riesgos durante la guerra de Argelia -esa guerra que nos ha asolado y que ahora parecía no haber ocurrido nunca-; se había hecho apalear en manifestaciones antigaullistas, había votado igual que nosotros en las últimas elecciones...
- Ha dicho que ha evolucionado. Ha comprendido que el negativismo de la izquierda francesa no le llevaría a nada, que estaba acabada, que quería estar en la realidad, tener contacto con el mundo, obrar, construir.
- Entonces ¿qué? ¿Es un arribista? ¿Un chaquetero? Espero que le hayas echado una bronca.
- Le he dicho que lo desaprobaba.
- ¿No has intentado hacerle cambiar de opinión? -Por supuesto. Discutí.
- ¡Discutir! Hacía falta intimidarlo, decirle que no volveríamos a verle nunca más. Has sido demasiado blando, te conozco.
(...) He marcado el número de Philippe.
- Tu padre acaba de decirme que te incorporas al gabinete del Ministerio de Cultura. Felicidades.
- No tengo vergüenza en absoluto. Uno tiene derecho a corregir sus opiniones.
- ¿Corregir? Hace seis meses condenabas radicalmente la política del régimen.
- Y bien, justamente voy a intentar cambiarla.
- ¡Vamos! No tienes peso y lo sabes. Harás el juego prudentemente, te procurarás una hermosa carrera. Es la ambición la que te empuja, nada más.
He colgado, me he sentado bañada en sudor, temblando, las piernas flojas. Más de una vez nos hemos peleado, pero esta vez va en serio: no volveré a verle más. Su cambio de partido me asqueaba.
A los pocos días vino Irene, su mujer:
- Pero usted no se da cuenta; lo que papá logró para él es toda una proeza; a su edad, un puesto así, es algo completamente excepcional. Usted no puede exigir que él le sacrifique su porvenir. Se diría que se ha vuelto ladrón o falsificador.
- Dadas sus convicciones, no encuentro honorable su elección.
SIMONE DE BEAUVOIR: La mujer rota, Ed. Edhasa, 1985

Ejercicios
1. El cambio de actitud ¿es ser sofista? Los sofistas ¿eran unos chaqueteros? Razónalo.
2. Imagínate que debes acabar esta escena de otra manera: ¿sabrías poner un final más ético? ¿Cuál? ¿Por qué sería más ético?
3. ¿Qué son los chaqueteros políticos? ¿Son sofistas los que actúan así? ¿Es lícito cambiar de partido? ¿Es ético? ¿Por qué se ve mal?
4. ¿Sabrías hacer el retrato psicológico / moral de un chaquetero?

REFLEXIONANDO CON LEONARDO BOFF

REFLEXIONANDO CON LEONARDO BOFF "Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente. (…)

(...) Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una gran familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."

Visita la siguiente dirección de internet de Leonardo Boffhttp://www.leonardoboff.com/
Te recomiendo sus artículos, puedes leer este:

En la sala de la ex-Inquisición

Los hechos objetivos siempre vienen revestidos de los sentimientos de quienes los viven. ¿Cómo sentí yo los eventos de mi proceso en la ex-Inquisición de Roma en 1984?

Puntualmente a las 9.00, hora oficial del Vaticano, vinieron a buscarme. Antes de poder despedirme de mi Superior, me agarraron y me metieron dentro del coche, que salió disparado hacia el Vaticano, cerca de allí. Me sentí como alguien secuestrado por las "brigatte rosse".

Una escolta de guardias suizos me condujo al ascensor. En el piso de arriba, me esperaban otros dos guardias con el Cardenal Inquisidor, Joseph Ratzinger vestido con sus ropas de cardenal y yo con mi simple hábito. Le saludé en bávaro para aligerar la tension. Inmediatamente me condujeron a través de un salón de unos cien metros de largo, completamente alfombrado, con paredes repletas de cuadros renacentistas. Al final, una pequeñísima puerta, mal podía pasar por ella, y una sala rodeada de libros con un minúsculo podio donde se sientan inquisidor e inquisido. Abajo, el notario anota todo. Sin dilaciones, se comienza el trabajo. Yo corto al cardenal y le digo: Sr. Cardenal, en mi país somos aún cristianos; en cosas serias invocamos a Dios. Ante lo cual el cardenal, sorprendido, inicia ritualmente la recitación del Veni Sancte Spiritus. Para una visión jurídica de la Iglesia, Dios realmente sobra. Empecé a leer lo que había preparado. El cardenal hizo sólo dos interrupciones. Una para saber lo que era una Comunidad Eclesial de Base, que él imaginaba una célula comunista donde se preparaban los militantes porque en ella se habla siempre de lucha, y otra con la que estoy en disputa con él hasta el día de hoy. Afirma él: sólo en la Iglesia Católica se encuentra la Iglesia de Cristo. En las otras hay únicamente elementos, como puertas y paredes pero sin llegar a formar una casa. Por eso no son llamadas iglesias ni deben, en derecho, ser llamadas así. Cosa que considero ofensiva, arrogante y simplemente errónea según la Tradición.

Hubo pausa para café en el gran salón. De todos lados salían funcionarios con su ejemplar del libro condenado Igreja: carisma e poder pidiendo autógrafos, cosa que irritó sobremanera al cardenal. En todos escribí lo mismo: "Conserve la herencia de Jesús la libertad, conquistada no con palabras sino con su propia sangre". A solas, el cardenal y yo miramos las telas hasta pararnos delante de una enorme con un San Francisco, sufriendo mucho, pero transfigurado en lo alto. En tierra, de rodillas, el Papa con la triple corona en la cabeza. Dije al Cardenal: he aqui el símbolo de la Iglesia que defendemos, la de los pobres, representada por San Francisco y el Papa de rodillas a su servicio. Y el Cardenal: tú, teólogo de la liberación, politizas todo; aquí tenemos una obra de arte y no una pieza de teología. A lo cual le respondí señalando las grandes ventanas cuadriculadas de hierro: usted no tiene ojos para la teología de la liberación porque ve el mundo de los pobres por esas ventanas cuadradas por donde no llega su grito.

Tuvimos otra hora de trabajo. Al final, un encuentro con los dos cardenales brasileros Arns y Lorscheider que vinieron a apoyarme. Dom Arns fue directo al punto: Sr. Cardenal Ratzinger, no nos ha gustado su documento sobre la teología de la liberación. Pedimos otro que haga justicia a las iglesias que toman en serio la opción por los pobres y por su liberación. Al construir un puente usted no llamó a un ingeniero sino a un gramático. Invite a nuestros constructores y ellos le ayudarán a hacer una buena teología de la liberación, útil a toda la Iglesia.

HISTORIA Y CINE

Estamos trabajando a modo de introducción a la ética la vida de Tomas Moro desde la magnífica película "Un hombre para la eternidad", si deseamos comprender mejor la figura de Tomás Moro en relación a la historia en esta dirección puedes encontrar un magnífico trabajo elaborado en la Univ. de Alicante por José Uroz:
La dirección de internet es la siguiente: HISTORIA Y CINE

UNA CLASE MUY DIVERTIDA -POCOMAN-

Quizá relacionando la clase con la lógica o simplemente la necesidad de pensar, podemos dar una clase en el aula de informática donde instalaremos el siguiente juego, que hará pensar mucho, la dirección del juego es la siguiente:
JUEGO POCOMAN
Espero sea muy divertida.

REFLEXIÓN: LA ESTUPIDEZ

REFLEXIÓN: LA ESTUPIDEZ LAS LEYES FUNDAMENTALES DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

La Primera Ley Fundamental : " Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo".

La Segunda Ley Fundamental : " La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona".

La Tercera Ley Fundamental : " Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio".

La Cuarta Ley Fundamental : " Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos , en especial , olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar , y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error".

La Quinta Ley Fundamental: " La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado".

LA TERCERA LEY BÁSICA (LEY DE ORO)

La Tercera Ley Básica asume, aunque no lo afirma explícitamente, que los seres humanos se dividen en cuatro categorías elementales correspondientes a las cuatro áreas I, H, S, B del gráfico.

CATEGORÍA H (Helpless)= UNO PIERDE Y EL OTRO GANA. Si Tom realiza una acción con la cual él pierde pero con la cual gana Dick, entonces Tom cae en la categoría H: puede decirse que Tom actuó inútilmente.

CATEGORÍA I (Intelligent)= UNO GANA Y EL OTRO TAMBIÉN GANA. Si Tom realiza una acción en la que él gana y también gana Dick, Tom cae ahora en la categoría I: puede decirse que Tom actuó Inteligentemente.

CATEGORÍA B (Bandit)= UNO GANA Y EL OTRO PIERDE. Si Tom realiza una acción en la que él gana y Dick pierde, Tom cae en la categoría B: Tom actúa como un Bandido.

CATEGORÍA S (Stupid)= UNO PIERDE Y EL OTRO TAMBIÉN PIERDE. Tom realiza una acción en la que él pierde o no obtiene ganancia alguna, mientras que el otro también pierde.

Conclusión: Esta tercera ley establece que un estúpido es una persona que causa pérdidas a otra persona o a un grupo, mientras él no obtiene ganancia alguna o incluso sufre pérdidas.

Si deseas el texto completo puedes encontrarlo comprimido en la siguiente dirección:
http://www.mentat.com.ar/especial3.htm

Las leyes fundamentales de la estupidez humana de Carlo M. Cipolla
O puedes comprarte el libro: "ALLEGRO MA NON TROPPO" de Carlo M. Cipolla Editorial Grijalbo Mondadori.

BREVE RESUMEN

CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS

Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.

Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (és decisivo que sea él quién la inicie) , cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto.

Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente.
Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente ,la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.
En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.

Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.
Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás , esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoria de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura.

Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones.
Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura
hace lo que hace.En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo
hay una explicación : la persona en cuestión es estúpida.

La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones ,no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos.

EL PODER DE LA ESTUPIDEZ

Como ocurre con todas las criaturas humanas , también los estúpidos influyen sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Nos queda aún por explicar y entender qué es lo que basicamente vuelve peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el poder de la estupidez.
Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta dificil imaginar y entender un comportamiento estúpido.

Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. El malvado quiere añadir un "más" a su cuenta. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener un "más" para sí, procurando también al mismo tiempo un "más" para los demás, deberá obtener su "más" causando un "menos" a su prójimo.
Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preveerlo.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Una criatura estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué , una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido , uno está completamente desarmado.

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, de ello se deriva que:
a) generalmente el ataque nos coge por sorpresa
b) incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es posible organizar una defensa racional, porque el ataque, en sí mismo carece de cualquier tipo de estructura racional.

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática la defensa , sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque.

Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.
Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

No hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión . Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez.

Generalmente, se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con la candidez.

SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ

Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.

Un pais en ascenso tiene también un porcentaje insolitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de los estúpidos, y que, al mismo tiempo , producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.

En un país en decadencia , el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual; sin embargo , en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos.

"Tengo la firme convicción , avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son" (Carlo M. Cipolla).

VISIONADO: DOCE HOMBRES SIN PIEDAD

VISIONADO: DOCE HOMBRES SIN PIEDAD Cuatro paredes, 25 m2, doce hombres, una mesa, doce sillas; espacio reducido que hace presagiar, en teóricas posibilidades, una cadencia de repeticiones estériles. Un espacio absolutamente cerrado, estricto, en este sentido teatral, pero gracias a su proyección secuencial, alterable y ordenado a partir de una sintaxis compleja que alterna planos expresionistas al servicio de la degeneración psíquica del personaje encarnado por Lee. J. Cobb, y planos de profundidad envueltos por un ambiente cargado por el humo y por las sombras de la propia textura de la imagen en su independiente contexto cerrado.
12 Hombres sin piedad es un laberinto compuesto en consecuencia de la trama, un laberinto sí y no un camino, filmicamente hablando, edificado por y para múltiples directrices oculares. Toda imagen condiciona, en nuestra película, el universo dialogado.
El ámbito de la palabra se ve reducido a la constante consecuencia de la imagen y se convierte, por no decir que aclara, en el reducto mínimo, y no por ello prescindible, de la construcción del film, entendido esto como una expresión autónoma en el terreno de la incertidumbre icónica del movimiento.
Sin embargo, obviamente, la película posee un argumento estricto: un juicio, una más que posible condena a muerte y un jurado compuesto por doce hombres de los cuales uno se opone a la condena y once están a favor (de aquí que la traducción española del título sea, a mi juicio, equivocada, y prefiero la traducción argentina del mismo: 12 hombres sin piedad).

Siguiendo con el argumento, ”ese” único hombre, Henry Fonda –
Jurado Nº 8-, convence progresivamente a los once restantes de la posible inocencia del acusado. El veredicto final es ”inocente”. Fin de la historia.

Desde este punto de vista, la simpleza del film, del por entonces debutante Sidney Lumet, es aplastante, y en el mundo de las apariencias, carente de interés, porque argumentalmente es deducible sin interferencias, porque no posee inconvenientes de descodificación, porque carece de elipsis temporales, porque no gesticula a través de falsas puertas y porque no se esconde detrás del humo inconsciente de la palabra sin sentido.

Pero el cine no es una justificación, o en todo caso lo es de sí mismo, es decir, el cine no es un argumento, aunque cuente algo, que sostiene todo cuanto es representado, sino absolutamente todo lo contrario; la imagen construye su propia realidad, su marco dramático, sus leyes de representación y su proyección de entendimiento.
En la película protagonizada por Fonda, entre otros, nos encontramos ante una lección de arte fílmico, ante una catarata de planos que tienen como único hilo conductivo el eco constante de la imagen sin equivalente absoluto.

La cámara espía antes que nosotros una realidad que nos llega en múltiples miradas que no es más que una diversificada, consecuente con la catarsis, en sentido musical, que vive Lee J. Cobb -Jurado Nº 3- en su odisea del resentimiento sin retorno. Pero la cámara lo persigue, lo aterra con una sucesión implacable de primeros planos, lo degenera, lo convierte en otro estadio, el de la irremediable responsabilidad de asumir la decisión de condenar a ”un” alguien a la silla eléctrica.

Lumet entiende la sociedad en dos grandes bloques: el de la cordura impuesta por Fonda y el del resentimiento artificial de Cobb. Ambos, en apariencia, son hombres de bien, pero el cineasta reconoce al individuo a partir de su historia individual y sumergida en un tejido de relaciones sociales.

Así, Lumet, expone a la lacra de la sociedad en el rostro de Cobb, en lo que la cámara desgarra de éste. Su historia, ahora sí empírica, sale a luz y explota en la justificación de su impiadosa actitud hacia el reo ausente. Fonda es la otra cara social que Lumet expone en sus múltiples angulaciones: un hombre cauteloso, consciente de su responsabilidad y sin resentimientos.

En medio de ellos, todos los componentes de una sociedad heterogénea: viciosos, inseguros, de buen corazón, sin escrúpulos, silenciosos, inconscientes. Todos convergen en un mismo punto llevados por el protagonismo absoluto de la cámara, de ese ojo que condiciona lo que ve, que crea el casi difuso mecanismo de la recepción visual de una realidad estructurada, cómo no, en el cenáculo constante de la imagen.

Cuatro paredes, doce hombres, un lugar. La moral de la sociedad que los ampara deambula en cada cuadro de exposición móvil. Cada gesto, cada silencio, cada compenetración y dicotomía están dirigidas por la multiplicidad de las secuencias, por los planos que retratan el devenir de la progresión. Como un cáncer que se extirpa con el correr de las horas, la mirada de esta película extrae de la nada una memoria, una historia, un resentimiento, o la simple duda.
La cámara mira a los ojos de una sociedad insomne en la prepotencia del juicio moral que está dispuesto a quitar la vida de un individuo jamás aceptado en el paraíso de la norma. Todo y nada, simple perogrullo, se afirma en la negación de lo extraño: del miedo al reino de la duda. Y es la duda, expuesta en el péndulo del orden cinematográfico, lo que convence y distrae al ojo estricto del vidrio social.

VISIONADO GALILEO GALILEI de Liliana Cavani

VISIONADO GALILEO GALILEI de Liliana Cavani FORMULA DE ABJURACION

Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vicenzo Galilei, florentino, de setenta años de edad, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vosotros, eminentísimos y reverendísimos cardenales de la Iglesia Universal Cristiana, inquisidores generales contra la malicia herética, teniendo ante mis ojos los Santos y Sagrados Evangelios que toco con mis manos, juro que he creído siempre, y que creo ahora, y que, Dios mediante, creeré en el futuro, todo lo que sostiene, practica y enseña la santa Iglesia Católica Apostólica Romana. Pero en vista de que -después de haberme impuesto judicialmente este Santo Oficio el mandato de que yo debía abandonar por completo la falsa opinión de que el Sol es el centro del mundo y está inmóvil y de que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y de que yo no debía sostener, defender o enseñar de ninguna manera, verbalmente o por escrito, dicha falsa doctrina, y después de habérseme notificado que dicha doctrina era contraria a las Sagradas Escrituras¬ escribí y publiqué un -libro, en el cual discuto esta nueva doctrina ya condenada, y aduzco argumentos grandemente convincentes en favor de ella, sin dar ninguna solución de ellos, he sido juzgado, vehementemente, sospechoso de herejía, es decir, por haber sostenido y creído que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no era el centro y que se movía.
Por eso, hoy, queriendo borrar de las inteligencias de vuestras eminencias y de las de todo cristiano católico esta sospecha vehemente, justamente concebida contra mí, con sinceridad de corazón y fe no fingida abjuro, maldigo y detesto los antedichos errores y herejías y, en general, todo error, herejías y secta contrarios a la Santa Iglesia, y juro que en el porvenir nunca volveré a decir o a afirmar, verbalmente o por escrito, nada que pueda dar ocasión a parecidas sospechas, en cuanto me atañe; antes bien, si conociese a cualquier hereje o persona sospechosa de herejía, la denunciaré a este Santo Oficio o al inquisidor o al ordinario del lugar en que me encuentre. Además, juro y prometo que cumpliré y observaré íntegramente todas las penas que me han sido impuestas o que me imponga este Santo Oficio. Y, en el caso de transgredir cualquiera de éstas mis promesas y juramentos (que Dios no lo quiera), me someteré a todos los castigos y penas impuestos y promulgados en los cánones sagrados y en otras disposiciones, generales y particulares, contra tales delincuentes. Ayúdeme, pues, Dios y estos Santos Evangelios que toco con mis manos.»
Yo, el dicho Galileo Galilei, he adjurado, jurado, prometido y obligádome según he acabado de expresar; y en testimonio de cuya veracidad he suscrito de mi propia mano el presente documento de mi abjuración y recitádolo palabra por palabra, en Roma, en el convento de Minerva, este día 22 de junio de 1633.
Yo, Galileo Galilei, he abjurado con mi propia mano, según se expresa más arriba.

LAS ETAPAS DE LA VIDA

Lorena Sánchez y Ana Pérez. Revista QUO, Mayo 2001. Págs. 65-70
Hubo un instante mágico en nuestra biografía en el que la timidez comenzó a formar parte de nuestro carácter y quizá fue a los dos años cuando se incorporó a nuestro esquema mental el afán de superación y un impulso irreprimible por ayudar a los demás. Nuestra tendencia a estar tristes o nuestro espíritu aventurero; lo que hacemos y lo que somos comenzó a formar parte de nosotros, o quizás ya estaba ahí, y simplemente se exteriorizó en ese momento.
De lo que no hay duda en nuestro desarrollo como seres humanos es de que aproximadamente a los seis meses nos salen los dientes, que a los doce empezamos a andar y que hay que esperar a tener cerca de dos años para subir nuestra primera escalera o realizar otras habilidades similares. Está claro que nuestro proceso de aprendizaje motor es una evolución por etapas; lo que no está tan claro es si nuestro carácter o los `fallos' en nuestro sistema, los adquirimos en distintos momentos de nuestra vida que puedan precisarse y si, además, los compartimos con el resto de los seres de nuestra especie.
Cuando la Psicología trata de estudiar cómo evolucionan las distintas capacidades del hombre a lo largo de la existencia, lo hace desde una parcela de esta disciplina que se denomina Psicología Evolutiva. Esta corriente estudia cada una de las fases de la vida y hace especial hincapié en dos de ellas: la infancia y la adolescencia. Y es que es en éstas cuando se producen los procesos más complejos y determinantes para el futuro de la persona adulta.

Las edades sensibles del hombre
Conocer el proceso evolutivo es esencial para poder influir en él y evitar problemas posteriores. Tras años de investigaciones se ha llegado a un consenso relativo: admitir la existencia de condicionantes físicos y genéticos de nuestro comportamiento, que se moldea a lo largo de la vida gracias al ambiente y a la educación que recibimos. Ésta es la razón por la que la Psicología Evolutiva es parte esencial de la formación de maestros y pedagogos.
En este sentido, el neurólogo Jose M. Rodríguez Delgado dice en La Mente del niño. Cómo se forma y cómo hay que educarla que "el recién nacido tiene cabeza, cerebro, ojos, boca, corazón y toda una morfología muy diferente a la de un lagarto o un gato, pero le faltan aspectos y funciones que son privativas de la raza humana y que no aparecerán hasta meses o años más tarde. Estudios recientes demuestran que la mayoría de las neuronas del sistema límbico -fundamentales a la hora de determinar nuestro comportamiento- de la corteza cerebelosa y de otras regiones cerebrales se forman después del nacimiento, bajo la influencia de los estímulos sensoriales que se reciben del ambiente exterior a través de los sentidos".
Y es que, durante los tres primeros años, el niño crece más rápidamente de lo que lo hará en toda su vida. En su primer cumpleaños habrá triplicado su peso y habrá incrementado en un cincuenta por ciento su estatura. Así, parece lógico que también sea éste el momento en el que se adquieren los ingredientes más importantes que construirán nuestro carácter.

El niño 'visible'
Sin embargo, hasta el siglo XVIII no se consideró que los bebés tuvieran personalidad. El niño era `invisible' para la sociedad. Hasta los artistas lo representaban con proporciones y rasgos faciales similares a los de los adultos, con mirada de adulto. Un estudio titulado `Siglos de infancia' de Philippe Aries mantenía que la razón por la, que se ignoraron fue el alto índice de mortalidad infantil que existía y obligaba a no invertir esfuerzos hasta estar seguro de que el niño iba a sobrevivir. En el siglo XX, con la llegada del psicoanálisis -que incide en la influencia de la infancia en el comportamiento adulto- y el crecimiento de la esperanza de vida infantil, el estudio de las primeras etapas de nuestra vida se incrementa. La mayor parte de las teorías psicológicas actuales fijan el momento en que se moldea nuestra personalidad entre el nacimiento y los tres años. Igual que hay un instante en el que expresamos un primer 'porqué' o dejamos de creer en los Reyes Magos.
"En la etapa de los porqués", explica la psicoanalista Mari Luz Rubí, "el niño ha de tener sus respuestas. Si no es así, no se sentirá escuchado y se convertirá en un adulto incomprendido". Sobre los Reyes Magos, Jean Piaget explicaba que en la `edad de las operaciones concretas' el niño empieza a pensar lógicamente y no le queda más remedio que dejar de creer que tres hombres puedan dar regalos en una sola noche, a todos los niños del mundo. Según Rubí, la influencia de lo que vivimos en nuestra infancia es clara: "Un exceso de `narcisización' cuando eres niño, es decir, que tus padres valoren como algo extraordinario todo lo que haces, puede llevar a que el adulto sufra una importante falta de juicio sobre la realidad, ya que no concibe por qué para el resto del mundo no es igual que para sus padres. Por el contrario, la carencia de narcisización lo convertirá en un adulto inseguro".
Después, y una vez superada la infancia, estamos abocados a aterrizar en una nueva `etapa de crisis': la adolescencia.

La convulsión de la adolescencia
La tarea del adolescente es ímproba. Parece que en la segunda gran transformación de nuestras vidas, cuando aparece el vello del pubis, cambia nuestra voz o aumenta el volumen de nuestros senos, también varía la manera de entender el mundo y participar en él. Los psicólogos aseguran que es en esta etapa cuando el individuo consigue comprenderse a sí mismo y se adentra en la compleja tarea de tener sus primeras relaciones íntimas. Es el momento de la `madurez cognitiva' y la capacidad para pensar de forma abstracta. Algo que, según Piaget, se alcanza entre los once y los veinte años. El primer psicólogo que formuló una teoría sobre la adolescencia -G. Stanley Hall- sostuvo que los cambios fisiológicos en esta etapa llevan a complejas reacciones psicológicas y a un período de agitación y tensiones. Sin embargo, la antropóloga Margaret Mead dio al traste con esta teoría cuando, después de un viaje por los mares del Sur, observó que las chicas de Samoa no sufrían ninguna tensión ante la adolescencia, sino que la aceptaban con total normalidad. Experimentos actuales indican que comportamientos conflictivos como la delincuencia son más frecuentes en la adolescencia, incluso en Samoa.
Sigmund Freud aseguraba: "El adulto es el que ha desarrollado adecuadamente la capacidad para trabajar y amar". Pero, por si nos hemos dejado algo en el camino, los psicólogos aseguran que todavía estamos a tiempo de recuperarnos.

NUESTRA VIDA SEGÚN FREUD
El creador del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1939) explica la formación de la personalidad del individuo en lo que denomina 'Desarrollo psicosexual'. Éste está compuesto por cinco etapas cuyo punto de partida es la infancia. Cuatro de ellas reciben su nombre de partes del cuerpo que para él son las fuentes primarias de gratificación en cada fase. Una persona cuyas necesidades no fueron satisfechas en alguna etapa puede arrastrar esta deficiencia el resto de su vida. Para Freud, el instinto sexual es determinante en el comportamiento.
1. ETAPA ORAL (del nacimiento a los 12 ó 18 meses). El niño consigue placer a través de la boca, es decir, con la comida, chupando y mordiendo. Si una persona queda fijada en la etapa oral puede convertise en un adulto crédulo e ingenuo. Será una persona dependiente y sentirá el mismo placer en absorber conocimientos y adquirir posiciones que el que sentía de pequeño con la comida.
2 ETAPA ANAL (de 12-18 meses a los tres años). La zona erógena fundamental se traslada al ano a medida que se adquiere el control de esfínteres. El niño entrenado de forma estricta en esta habilidad llega a ser obsesivamente limpio, cruel, destructivo y obstinado. Sin embargo, el que es gratificado exageradamente aprenderá a ser productivo también en otros terrenos.
3 ETAPA FÁLICA (de los tres a los seis años). Es cuando el niño obtiene placer genital. Freud emplaza en este momento la aparición del complejo de Edipo -el niño compite con su padre por el amor de su madre- y el de Electra -la niña compite por el amor de su padre con su progenitora-. El exceso de virulencia de estos procesos puede producir adultos con problemas emocionales.
4 ETAPA DE LA LATENCIA (de los seis años a la pubertad). Es un período de relativa calma sexual. Los niños y niñas tratan de evitar al sexo opuesto. Es el momento en el que nos adentramos en la relación entre los del mismo sexo. Sin embargo, esta 'soledad' sirve para aprender a conocer nuestra propia sexualidad y de su desarrollo depende llegar a la etapa genital.
5 ETAPA GENITAL (de la pubertad en adelante). Tiene lugar por los cambios hormonales que acompañan a la pubertad y marcan la entrada en una sexualidad madura. La principal tarea es introducirse en las relaciones heterosexuales que marcarán el campo emocional del adulto. Desajustes en esta etapa producirán problemas sexuales graves en el futuro.

LAS FASES DE LA EVOLUCIÓN DE ERICK ERIKSON
El psicoanalista suizo Erick Erikson (1902¬1994) presentó la única teoría del desarrollo de los seres humanos que cubre todo el proceso de la vida. Para él, nuestro desarrollo emocional depende de lo que aportamos a este mundo y de lo que encontramos en él. Cada etapa o crisis debe ser resuelta con éxito para avanzar.
CRISIS 1 (desde el nacimiento a los 12-18 meses). Los niños basan sus conclusiones en cómo son cuidados, la satisfacción de sus necesidades, su alimentación y la forma en que son protegidos. El niño que confía en su madre permite que se aleje porque sabe que volverá.
CRISIS 2 (de los 18 meses a los 3 años). Apoyados en el sentido de la confianza, los niños exploran su entorno con habilidades recién estrenadas: moverse y hablar. Aprenden los límites de su independencia y comienzan a distinguir lo correcto de lo erróneo.
CRISIS 3 Iniciativa frente a la culpa (de los 3 a los 6 años). Aparecen la iniciativa de llevar a cabo actividades, así como los remordimientos que el niño siente por sus actos. Momento en el que se regula y desarrolla el sentido de la responsabilidad.
CRISIS 4 Laboriosidad frente a inferioridad (de 6 a 12 años). Aprende de la escuela y de los adultos las claves de la cultura. Desarrolla el sentido de la competencia. Además, el niño deja de creer en respuestas ilógicas como la existencia de los Reyes Magos.
CRISIS 5 Identidad frente a confusión (adolescencia). Búsqueda de su identidad y confusión al descubrirse a sí mismo. Si en este momento resuelve su identidad, especialmente sobre su futuro laboral, podrá tener relaciones intimas con otras personas.
CRISIS 6 Intimidad frente a aislamiento. El joven está preparado para una relación más íntima con los otros, arriesgándose a una pérdida temporal del 'yo'. El aislamiento es necesario para mantener la individualidad, pero en exceso impide encontrar pareja.
CRISIS 7 Generalidad versus estancamiento: En la edad adulta nos enfrentamos a la preocupación por establecer y guiar a las generaciones siguientes. Además, es el momento en el que nuestro desarrollo anterior influye en la educación de nuestros hijos.

EL APRENDIZAJE SEGÚN PIAGET
Jean Piaget (1896-1980) fue el pionero en el estudio del desarrollo cognoscitivo humano durante la infancia y la adolescencia. Hasta él, la Psicología había tratado al niño como un adulto menor sin prestar atención a que el hombre de hoy es el resultado de lo que se formó en el niño durante su infancia, niñez y adolescencia. Este biólogo y psicólogo suizo descubrió, mediante el estudio de sus propios hijos, la teoría -la del desarrollo cognitivo- que es la base de muchos estudios actuales. Para Piaget, los niños construyen de forma activa su propio desarrollo cognitivo, que tiene lugar de acuerdo a una secuencia invariable de cuatro períodos relacionados con la edad. Aunque luego se matizaron los tiempos propuestos por Piaget, sus teorías forman parte de los métodos pedagógicos del sistema educativo actual con el que se trata a los niños en las escuelas.
1 ETAPA SENSORIOMOTORA (desde el nacimiento a los 18 o 24 meses). Durante este período los niños aprenden que existe una relación entre sus acciones y el mundo externo. Descubren que pueden manipular los objetos y producir efectos. Aprenden a alcanzar objetos mientras los ven y a realizar movimientos básicos que inciden sobre el mundo físico, como tirar, pegar, balancear y frotar. Sin embargo, no han aprendido aún a utilizar símbolos o imágenes mentales para representar objetos o sucesos. Por ejemplo: si algo es ocultado, los niños de cuatro meses de edad no intentarán buscarlo; para ellos lo que está "fuera de su vista" está fuera de su mente.
2 ETAPA PREOPERACIONAL (de los 18 ó 24 meses hasta los siete años). El niño adquiere la capacidad para formar imágenes mentales de objetos y acontecimientos. Al mismo tiempo, el lenguaje se desarrolla y el pequeño empieza a pensar en términos de símbolos verbales: las palabras. Otra habilidad que adquieren los niños en esta etapa es la del juego simbólico, por el que imitan actividades familiares, como fingir que duermen o que comen. Para ello imaginan mentalmente estas acciones y las representan. Además se desarrolla el egocentrismo, es decir, al niño le resulta difícil comprender que los demás perciban el mundo de una manera distinta a la suya.
3 ETAPA DE LAS OPERACIONES CONCRETAS (desde los siete hasta los doce años). Éste es un importante punto de desarrollo en la vida de la persona, ya que es el momento en el que el niño comienza a pensar más como un adulto que como lo que fue. Los pequeños adquieren comprensión de los términos de relación y seriación u ordenamiento. Llegan a entender la reversibilidad, el hecho de que muchos cambios físicos están íntimamente relacionados con los cambios internos. Es el momento en el que se desarrolla el razonamiento hipotético deductivo, es decir, pueden razonar hasta llegar a resolver un determinado problema.
4 SURGIMIENTO DEL PENSAMIENTO ABSTRACTO (desde los doce años en adelante). Es el momento en el que se desarrolla la capacidad de pensar de forma abstracta. En este estadio, el individuo puede tratar problemas no presentes físicamente, realizar hipótesis e intentar comprobarlas sistemáticamente. Piaget creyó, en principio, que se llegaba a esta etapa sobre los once años. Sin embargo otros investigadores posteriores como Papalia y Tomlinson Keasey han demostrado que hay casos en los que el individuo nunca llega a esta etapa, o, al menos, no la desarrolla en su totalidad. Esto es lo que se denomina 'inmadurez cognitiva'.

CUENTO PARA PENSAR: LA ISLA DE LAS EMOCIONES

CUENTO PARA PENSAR: LA ISLA DE LAS EMOCIONES (Relato antiguo adaptado por Jorge Bucal y extraído del libro Todo (no) terminó, de Silva Salinas, publicado en Ed. RBA-Libros 2004)
Había una vez una isla en la que vivían todas las emociones y sentimientos humanos que existen. Estaban el miedo, el Amor, el Odio ... Un día el Conocimiento convocó una reunión inesperada.
-Tengo una mala noticia: la isla se hunde- dijo a todos.
-¡No puede ser! ¡Pero si vivimos aquí desde siempre! ¡Estás equivocado!- exclamaron las emociones al unísono.
-El Conocimiento casi nunca se equivoca -dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
-¿Pero qué vamos a hacer ahora?- se preguntaron.
-Por supuesto cada uno puede hacer lo que quiera, pero les sugiero que construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella. La Previsión y yo hemos construido un avión y volaremos hasta la isla más cercana.
Todas las emociones se dedicaron a construir un barco para irse. Todas salvo el Amor.
-¿Cómo podría dejar esta isla después de todo lo que viví aquí?. Compartimos tantas cosas ...Y el Amor se subió a cada árbol, a cada rosa. Se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacer en otros tiempos. Acarició cada rama... "Quizá la isla se hunda por un ratito y después resurja...", pensó.
A pesar de que la isla se hundía cada vez más, el Amor no podía pensar en construir un barco. Estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar. Se le ocurrió que podía refugiarse en la zona más alta de la isla. Cualquier cosa era mejor que irse. Hacer una pequeña renuncia nunca había sido problema para él.
La isla seguía hundiéndose. El Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño hasta que sólo quedó un trozo de suelo firme y el resto había sido completamente tapado por el agua.
Entonces comprendió que si no dejaba la isla, el Amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra. Pero ya no había posibilidad de construir una salida. Había perdido demasiado tiempo en llorar lo que desaparecía ante sus ojos. Así que se sentó a esperar el final en el último pedacito de isla que quedaba aún sin agua, cuando, de pronto, vio a un viejecito que le hacía señas desde un bote de remos.
-Ven. Sube y rema conmigo- le dijo el viejecito al Amor.
-Nunca volverá a existir una isla como ésta- se lamentaba el Amor mientras subía al bote.
-Como ésta nunca- dijo el viejo.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que gracias al viejecito estaba vivo e iba a poder seguir existiendo. Se giró para darle las gracias, pero éste se había marchado.
Entonces el Amor fue en busca de la Sabiduría. -¿Cómo puede ser?. Yo no lo conozco y él me salvó. ¿Quién es?.
La Sabiduría lo miró y le dijo: "Él es el único capaz de conseguir que el Amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. Él es el único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. Él te salvó, Amor, Él es el Tiempo".

CUENTO PARA PENSAR –LA PEQUEÑA LUCIERNAGA-

CUENTO PARA PENSAR –LA PEQUEÑA LUCIERNAGA- Había una vez una comunidad de luciérnagas que vivía en el interior del tronco de un altísimo lampati, uno de los árboles más majestuosos y viejos de Tailandia. Cada anochecer, cuando todo se quedaba a oscuras y sólo se oía el murmullo del cercano río, todas las luciérnagas abandonaban el árbol para llenar el cielo de destellos. Jugaban a hacer figuras con sus luces bailando en el aire para crear un sinfín de centelleos más brillantes y espectaculares que los de un castillo de fuegos artificiales. Pero entre todas las luciérnagas que vivían en el lampati, había una muy pequeñita a la que no le gustaba salir a volar. -No, no, hoy tampoco quiero salir a volar -decía todos los días la pequeña luciérnaga-.
Tanto sus abuelos como sus padres, hermanos y amigos esperaban con ansiedad a que llegara la noche para salir de casa y brillar en la oscuridad. Se lo pasaban tan bien que no comprendían cómo la pequeña luciérnaga no les acompañaba nunca. Le insistían para que fuera con ellas a volar, pero no había manera de convencerla. -¡Que no quiero salir a volar!- repetía la pequeña luciérnaga.
Toda la comunidad de luciérnagas estaba muy preocupada por la actitud de la pequeña. Pasaban los días y la pequeña seguía encerrada sin salir de casa.
Un anochecer, cuando todas las luciérnagas habían salido a volar, la abuela luciérnaga se acercó a la pequeña y le preguntó con delicadeza:
¿Qué te sucede, mi pequeña niña? ¿Por qué nunca quieres salir de casa? ¿Cuál es la razón por la que nunca quieres venir a volar e iluminar la noche con nosotros?.
-¡No me gusta volar! -respondió la pequeña luciérnaga.
-Pero, ¿por qué no te gusta ni volar ni mostrar tu luz? -Pues... -explicó por fin la luciérnaga-, ¿para qué he de salir si con la luz que tengo nunca podré brillar como la luna? La luna es grande y brillante y yo a su lado no soy nada. Soy tan pequeñita que a su lado no soy más que una ridícula chispita. Por eso nunca quiero salir de casa y volar, porque nunca brillaré como la luna. -¡Ay, mi niña! -sonrió la abuela-. Hay una cosa de la luna que has de saber y que desconoces. -¿Y qué es lo que debo saber? -Has de saber que la luna no tiene la misma luz todas las noches. La luna cambia todos los días. Hay noches en que está radiante. En cambio en otras se esconde, su brillo desaparece y deja al mundo sumido en la más profunda oscuridad.
-¿De veras que hay noches en que se esconde la luna?
¡Claro que sí, mi niña! Hay noches en que la luna es enorme y otras en que se hace invisible. La luna no siempre brilla con la misma intensidad. La luz de la luna depende del sol. En cambio tú, pequeña, siempre brillarás con la misma fuerza y lo harás con tu propia luz.
A partir de entonces la pequeña luciérnaga salió cada noche a volar con su familia. Y así fue como aprendió que cada uno ha de brillar con su propia luz.

UD. 3.- MATERIAL LÓGICA "SEGUNDA EVALUACIÓN"

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EL LUGAR DE LAS VICTIMAS

EL LUGAR DE LAS VICTIMAS REYES MATE

EL PAÍS - Opinión - 11-03-2005
Han pasado de invisibles a iconos. Las víctimas a las que hasta hace poco sólo veíamos en el día del funeral han sido revestidas de autoridad moral en la vida política. Los desacuerdos de la comisión parlamentaria del 11-M han preocupado a unos partidos y otros por lo que pudieran pensar o cómo lo pudieran interpretar las propias víctimas o sus allegados. Al hacerse tan visibles las víctimas, se han convertido en material político e informativo. Nada de particular entonces que la política y la información traten tan delicado asunto desde sus propios intereses y con sus propias lógicas. Ahora bien, con ser importante que saquen de sus interlocutores políticos y mediáticos lo mejor de sí, lo verdaderamente decisivo es lo que ellas puedan decir. Para eso tienen que conquistar su propio espacio.
Conocemos el alcance de la mirada del político y del periodista con sus luces y sus sombras. Lo que puede revolucionar el significado de la vida pública es saber cómo ven las cosas cotidianas los ojos de las víctimas, cómo valoran las prioridades de los demás, qué es lo importante y secundario, qué esperan de nosotros o, dicho en términos más sonoros, cómo se sitúan frente a la lógica de la historia. Que no piensen que va a ser fácil, porque esa mirada puede ser tan incómoda que ya hay quien se ha encargado de hablar por ellas. En torno al dolor de las víctimas se da una batalla hermenéutica tan vieja como el dolor mismo. En ese lance todo el mundo ha echado su cuarto a espadas porque lo que está en juego es el modo y manera de vivir de los vivos: las religiones hablan de consuelo; las filosofías, de que el progreso tiene sus riesgos y sus costos; la política, que no hay que dejarse condicionar por la violencia terrorista... A las víctimas las acompañamos en el sentimiento y, una vez acabado el duelo, esperamos de ellas que acepten las cosas tal y como se las explican los demás.
Tan cierta como la unanimidad sobre la inhumanidad del crimen es el despiadado enfrentamiento sobre su significación. Menos el criminal, todo ser humano invoca el "no matarás" ante un hombre o una mujer asesinados, pero a la hora de decidir qué significa ese crimen para los que quedan, las valoraciones son dispares. Lo estamos viendo en el País Vasco todos los días. Los partidos democráticos condenan el crimen sin reserva alguna, pero unos añaden a continuación que eso no debe condicionar la agenda política, mientras que para otros la lucha contra el crimen es el primer punto de la susodicha agenda porque la amenaza de muerte -que afecta a unos y no a otros- rompe la igualdad de los contendientes políticos en la defensa de sus propias posiciones. No hay igualdad en la contienda cuando la mitad está amenazada, de ahí que se interprete el crimen o la amenaza de muerte como el problema que condiciona el ser o no ser de la política democrática, de suerte que mientras no se restablezca la igualdad en la seguridad de la vida, todo plan soberanista está fuera de lugar. Todos condenan el hecho del crimen, pero unos jibarizan su significación política mientras que otros la elevan a centro de la estrategia.
Esa disparidad en la interpretación del sufrimiento de las víctimas divide a la humanidad en dos. Walter Benjamin lo explicó plásticamente comentando el cuadro del pintor expresionista Paul Klee titulado Angelus Novus. Representa a un ángel que vuela hacia adelante, aunque con la particularidad de tener el rostro vuelto hacia atrás. La cara está desencajada porque a sus horrorizados ojos no escapa el hecho de que el vuelo se hace sobre ruinas y cadáveres que se amontonan sin cesar a su paso. Como buen ángel quisiera detenerse, levantar a los caídos y recomponer las ruinas. Pero no hay manera: el mismo viento huracanado que le empuja hacia adelante le impide detenerse. Lo sorprendente del relato es el contraste entre esta mirada horrorizada del ángel y la nuestra, tan plácida: vemos lo mismo, pero lo que para el ángel de la historia es una catástrofe, son para nosotros, los hombres de nuestro tiempo, acontecimientos inevitables del progreso. Dos interpretaciones dispares de la misma historia.
La mirada lúcida del ángel es la de las víctimas y la otra es la nuestra, la propia de los espectadores supuestamente desapasionados y objetivos, aunque en realidad, indiferentes. Dos lecturas de la misma historia con la diferencia de que la mirada nuestra ha producido un sinfín de argumentos, teorías de la historia y consejas de la abuela, para desdramatizar la tensión y rebajar la importancia del sufrimiento que acarrea la marcha triunfal de la historia. Un día viene alguien y dice: "Para vivir hay que olvidar". Y nos lo creemos. Otro día es un pensador de campanillas que sentencia: "Es inevitable que el Espíritu del Mundo pise algunas florecillas situadas al borde del camino". Y lo elevamos a teoría filosófica. Y pasado mañana alguien vendrá y dirá a unos pistoleros: "Si dejáis de matar y nos dejáis vivir en paz, olvidaremos vuestros crímenes". Y lo votaremos en el Parlamento. La humanidad ha empleado demasiadas energías en frivolizar el sufrimiento como para aceptar fácilmente que ahora se le coloque en el centro de la escena. Demasiado bien sabían esos filósofos, teólogos, políticos y hombres de letras que la historia estaba empedrada de cadáveres, pero tenían que frivolizar su significado porque de lo contrario su concepto de verdad, de justicia o de bondad quedarían reducidos a su verdad, su justicia o su bondad.
Lo que esperamos de las víctimas es una mirada reparadora que, como la del niño en El traje nuevo del emperador, diga que el rey estaba desnudo. Naturalmente que las víctimas tienen derecho a indemnizaciones, ayudas materiales y psicológicas, respeto a su dolor, consideración social. Pero además tienen la llave hermenéutica con la que desmontar siglos de indiferencia y toneladas de ideologías justificadoras del sufrimiento. Nadie se lo puede exigir, pero lo pueden hacer. Pueden hacernos ver que las ruinas sobre las que cabalga el ángel de la historia o del progreso no son naturaleza muerta, sino historia de unos seres humanos que claman justicia. El día que la generación presente reconozca que lo que tiene se lo debe a unos antepasados que hacían historia con la lógica que denuncia el ángel, ese día pondremos en la bandera un crespón y haremos política reconociendo que estamos obligados al duelo por los aplastados sobre los que ha crecido nuestro bienestar.
Al exponer públicamente su dolor, obligan a la política a definirse como duelo. Las víctimas hacen público su duelo al decirnos que los daños que causa el terror son injustos. La justicia de las víctimas no tiene nada que ver con su moralidad individual, sino con la monstruosa explicación del crimen que da el terrorista. Nadie merece que, en una democracia como la nuestra, alguien recurra al crimen en Bilbao o en Madrid para conseguir un objetivo político. Lo injustificado de la violencia es lo que hace a las víctimas del terror inocentes. La inhumanidad de la violencia es la que coloca del cuello del asesinado el cartelón ecce homo, como antaño, y la que pone en las manos del moribundo un libro con el título Si esto es un hombre, como hogaño.
Estos días los belgas se están enterando, gracias a la exposición Memoria del Congo, que la imagen idílica de monjas en hospitales y misas nativas con Fabiola y Balduino era un montaje destinado a encubrir la dura realidad de una explotación de caucho que no se andaba con contemplaciones. Recientes investigaciones sobre el pasado colonial en el siglo XIX nos revelan que los Estados coloniales tenían dos varas de medir: Estado de derecho en la metrópoli y suspensión del derecho en las colonias. Todo el mundo trataba a esos Estados con el noble título de "de derecho", y al mal trato que daban a los nativos, de "excepcionalidad". Sólo las víctimas sabían, sin embargo, que la excepcionalidad, es decir, la suspensión del derecho para ellos era un estado permanente. Las víctimas tienen todo el derecho a esperar de los demás solidaridad, aunque quizá sea la solidaridad entre ellas lo que haga caer la venda que cubre nuestros ojos, hasta el punto de que podamos ver, como el ángel de Benjamin, que la historia se hace sobre cadáveres y escombros.

Merrick y el Dolor Por Rosa Montero

Merrick y el Dolor  Por Rosa Montero Leo en la prensa que están analizando los genes de una descendiente de John Merrick, el Hombre Elefante, para estudiar su extraña y horripilante enfermedad, que hace pocos años ha sido por fin diagnosticada como el síndrome de Proteus, una dolencia rarísima de la que sólo se conocen un centenar de casos. Ya saben que Merrick (1862-1890) fue ese hombre tan terriblemente deformado que causó sensación en el Londres victoriano. Vivió sus seis últimos años en el London Hospital bajo la tutela del doctor Treves, convertido en un especimen digno de estudio; y ésos fueron sin duda los mejores años de su vida, quizá incluso los únicos tolerables, porque Treves le trataba con respeto y afecto.
Merrick tal vez sea el ser humano más espantoso del que se guarda un testimonio gráfico; nació como un niño normal en una familia de clase baja, pero a los cinco años empezó a crecerle por el cuerpo una piel desordenada y asquerosa, una carne monumental de color grisáceo y con aspecto de excrecencia fúngica. Su brazo derecho era totalmente informe, enorme, parecido a una pata de elefante. Su cabeza era tan grande como su tronco. De la frente le colgaba una piltrafa de carne que le tapaba un ojo, y del labio superior pendía una trompa de dos kilos de peso que le amputaron en un hospital a los 19 años. Además, hedía; según Treves, su carne "exhalaba una peste difícilmente soportable". Las deformidades le impedían sonreír o expresar ningún tipo de emoción (aunque su único ojo al descubierto tenía la muy humana capacidad del llanto); se movía con grandes dificultades y sólo con la ayuda de un bastón, y apenas si se le entendía cuando hablaba.
La madre de John murió cuando éste tenía diez años y el padre echó al chico a la calle. Merrick intentó ganarse la vida como pudo y se contrató a los 12 años en una fábrica de cigarros, pero tuvo que dejar el puesto poco después porque ya no podía mover el brazo deforme. Terminó siendo exhibido en una barraca de atracciones de feria. Allí se lo encontró Treves; el médico relató en sus memorias que el feriante lo trataba como a un perro: "¡Levántate!", le ordenaba, y Merrick se alzaba dificultosamente, dejaba caer la manta que le tapaba la cabeza y se mostraba desnudo hasta la cintura. La gente gritaba, horrorizada. "Era el especimen humano más repugnante que nunca había visto", dijo Treves. El médico se lo llevó al hospital y le hizo un reconocimiento. No habló con John en todo el rato que duró la primera visita: Treves pensaba que el Hombre Elefante era subnormal. Y el pobre Merrick estaba tan acostumbrado a que lo consideraran un pedazo de carne sin sentimientos ni razón que no hizo nada por sacar al médico de su error. "Sí, al principio creí que era un idiota, una convicción sin duda alimentada por la esperanza de que lo fuera", confesó el médico: "Fue luego, al descubrir que poseía una gran inteligencia, una aguda sensibilidad y una imaginación romántica, cuando comprendí la espantosa tragedia de su vida".
Quienes lo trataron dijeron, en efecto, que era un hombre dulce y encantador. Tenía que ser por fuerza muy inteligente, puesto que fue capaz de enseñarse a sí mismo a leer y escribir, algo que, aparte de las dificultades de su enfermedad, casi nadie hacía en su clase social en aquellos tiempos. Instalado en su refugio del hospital, y espantado ante la idea de verse obligado a salir de nuevo al mundo exterior, pedía que, de ser trasladado a alguna parte, lo internaran en un recóndito faro o en un asilo de ciegos. Su cabeza era tan enorme que tenía que dormir sentado, abrazándose las piernas y apoyando la frente colosal sobre las rodillas. Hasta que un día se tumbó sobre la cama y se asfixió, porque el peso de su cabeza le dobló la tráquea. Los médicos supusieron que Merrick estaba simplemente intentando dormir como un ser normal; yo más bien creo que el Hombre Elefante decidió matarse. Tenía 28 años.
Todos los seres monstruosos son conmovedores, pero Merrick ha conseguido tocar de una manera especial el corazón de la gente: quizá porque fue el más horroroso, quizá porque fue tan inteligente, quizá porque fue tan inocente. Toda esa luz y esa belleza atrapadas ahí dentro. Sobre su vida se han hecho obras de teatro, y óperas, y películas; y en Internet se pueden encontrar páginas y páginas en su honor. Es el monstruo más conocido, más famoso. Un emblema perfecto del dolor humano.

ARTICULO REFLEXIÓN -EL VACIO

MANUEL VICENT

EL PAÍS - Última - 13-02-2005
Una pincelada de más acaba por estropear un cuadro, una sola palabra puede arruinar un poema y también puede destruir una historia de amor, si se convierte en una bala. Detenerse a tiempo, esa es la primera regla del arte y Matisse lo sabía cuando pintó su famosa composición La Danza, en la que cinco muchachas desnudas bailan agarradas de las manos formando un círculo con la guirnalda de sus brazos. La simple apariencia te hace creer que ese círculo es perfecto, que está totalmente cerrado, que en él ya no cabe nadie más, pero no es así. Dos bailarinas en primer plano no llegan a alcanzarse con las manos, el artista ha creado entre ellas un vacío que genera una tensión rítmica en todas las danzantes forzándolas a girar. Es difícil encontrar un cuadro que exprese mejor la dicha de vivir. Da la sensación de que al espectador le bastaría con agarrarse de esas manos libres aún para ensanchar el círculo y sumarse al baile. Ese vacío está formado por los momentos felices de la vida: la playa de la niñez llena de gritos y de cuerpos dorados persiguiendo la pelota de Nivea, las risas de tu juventud con los amigos a la sombra de los plátanos, el campari que iluminaba la terraza del café Rosati en Roma, todos los viajes al Sur, las dunas del desierto rayadas por los lagartos, aquellas hogazas de trigo candeal que tenían el color del románico, la lectura de los versos de Keats favorecida por una melodía de Grieg, aquella navegación por la costa de Turquía buscando recalar en Efeso. Basta con desnudar la memoria y aceptar como un don de los dioses la belleza que un día te fue regalada sin más, para que esas muchachas de Matisse te admitan con gusto en la danza. El pintor Miguel Ángel también conocía la carga magnética que contiene el vacío, por eso en lugar de unir los dedos de Adán y de Jehová en el techo de la Capilla Sixtina dejó sus yemas a punto de entrar en contacto, vibrando en el aire, sin llegar a rozarse. El vacío que existe entre esos dedos, de pronto, causó una detonación y su onda explosiva creó al primer hombre. En la plaza del poblado dos vaqueros se miran a los ojos con las manos en la culata del revólver: el vacío que existe entre ellos es absolutamente creativo; una pareja de adolescentes está a punto de besarse por primera vez: esa mariposa radioactiva que aletea entre sus labios podría levantar una montaña; unos amantes van a pronunciar la palabra maldita que destruirá una larga historia de amor: su silencio incluye la vida y la muerte. El arte consiste siempre en detenerse.

UN JUEGO DE LÓGICA

Comenzamos por el texto de un enigma:_
"Hoy, gran etapa: Concarneau-Chateaulin; en la costa Ménee Kerveyen, tenemos seis hombres a la cabeza. Son... "
Desgraciadamente, demasiado emocionado por el suspenso de la carrera, nuestro cronista se confunde y mezcla corredores, números distintivos, marcas y nacionalidades. ¿Quieren ayudarlo a terminar esta nota?
Sabemos que:
-este grupo comprende seis hombres, todos de nacionalidad diferente. Hay un alemán, un inglés, un belga, un español, un italiano y un francés.
-tres marcas patrocinan a los corredores, cada una de ellas a dos.
Así:
a) el nº 1 y el alemán son dos corredores que llevan los colores de la marca La Vie Claire;
b) el nº 5 y el belga llevan los dos los de la marca Sistéme U;
c) el español y el nº3 llevan los dos la marca Fagor;
Se sabe a continuación:
- los corredores nº 2 y nº 6 sacaron ventaja a la entrada del de L´Aulne mientras que el español se quedó;
- el italiano y el francés se adelantaron treinta segundos al nº3 en la tercera vuelta de este circuito de 5800 km a cubrir once veces;
- el nº2 y el alemán debieron, ambos, abandonar, después de una caída
- finalmente el nº1 ganó el sprint final, frente al italiano.

GANDHI, AHORA

GANDHI, AHORA Salman Rushdie Gandhi, ahora , EL PAÍS 21 abril 1998

Un indio delgado sin mucho pelo y mala dentadura está sentado solo en un suelo desnudo, con un taparrabos y unas gafas baratas como única indumentaria, estudiando el puñado de apuntes manuscritos que tiene en la mano. La fotografía en blanco y negro ocupa una página entera de un periódico británico. En la esquina superior izquierda de la página, a todo color, hay una pequeña manzana con las franjas del arco iris. Debajo de ella aparece el imperativo coloquial americano: «Piensa de otra manera». Así de grande es hoy el poder de las grandes empresas internacionales. Hasta los más grandes de entre los muertos pueden ser reclutados sumariamente para sus campañas de imagen. En su día, hace medio siglo, este hombre huesudo dio forma a la lucha de una nación por la libertad. Pero eso, como ellos dicen, es historia. Ahora, Gandhi hace de modelo para Apple. En esta nueva encarnación, sus pensamientos no cuentan. Lo que cuenta es que se le considera «un mensaje» en sintonía con la filosofía empresarial del Mac.

El anuncio es lo suficientemente curioso como para que merezca la pena desmenuzarlo. Evidentemente, es rico en comicidad no deliberada. M. K. Gandhi, como demuestra la fotografía, era un apasionado adversario de la modernidad y de la tecnología que prefería el lápiz a la máquina de escribir, el taparrabos al traje de ejecutivo, el campo arado a la fabricación en serie. Si el procesador de textos se hubiera inventado cuando él vivía, casi con seguridad le habría parecido abominable. Es poco probable que el término mismo «procesador de textos», con su tono excesivamente tecnológico, hubiera gozado de su favor.

«Piensa de otra manera». Es verdad que Gandhi, que en su juventud fue un abogado moderno y occidentalizado, tuvo un cambio en su forma de pensar más radical que el de la mayoría de la gente. Ghanshyam Das Birla, uno de los príncipes comerciantes que le apoyaban, dijo en una ocasión: «Gandhi era más moderno que yo, pero tomó la decisión consciente de regresar a la Edad Media». No parece presumible que ésta sea la nueva dirección revolucionaria del pensamiento que los buenos chicos de Apple pretenden fomentar.

No me cabe duda de que quienes han hecho el anuncio no se inmutarían ante esta mordacidad. Lo que ellos vieron fue un «icono», un hombre tan famoso que medio siglo después de su asesinato seguía siendo reconocible al instante. Haga doble click en este icono y habrá abierto un conjunto de «valores» con los que a Apple le gustaría asociarse con la esperanza de bruñirse: «moralidad», «liderazgo», «santidad», «éxito», etcétera. Vieron en Mahatma Gandhi la «gran alma», una personificación de la virtud para colocar, ¡oh!, al lado de la madre Teresa, el Dalai Lama y el Papa.

Puede que también descubriesen que se identificaban con un tipo menudo que derrotó a un gran imperio. Es cierto que el propio Gandhi consideraba el movimiento de la independencia como una especie de David indio que luchaba contra los filisteos del imperio_en_el_que_nunca_se_ pone_el_sol, y que lo calificó como «una batalla del Derecho contra la Fuerza». Puede que la luchadora empresa Apple, que se enfrenta a las cohortes del todopoderoso Bill Gates, quisiera consolarse con la idea de que si un «caballero medio desnudo» _como llamó una vez lord Wellington, un virrey británico, a Gandhi_ podía vencer a los británicos, quizá, sólo quizá, una manzana lanzada con tino podría todavía derribar al Goliat Microsoft. En otras palabras, Gandhi está hoy al alcance de la mano. Se ha vuelto abstracto, ahistórico y posmoderno, ya no es un hombre en su tiempo y de su tiempo, sino un concepto de libre circulación, una parte de la reserva de símbolos culturales, una imagen que se puede tomar prestada, que puede ser utilizada, distorsionada, reinventada, para que sea adaptada a muchos objetivos diferentes y al infierno con la historia o la verdad.

La película Gandhi, de Richard Attenborough, ganadora de tantos oscars, me impresionó cuando se estrenó como ejemplo de este tipo de santificación occidental no histórica. Ahí estaba Gandhi_como_ guru, suministrando ese producto de moda, la sabiduría oriental. Y Gandhi_como_ Cristo, muriendo (y, antes de eso, frecuentemente en huelga de hambre) para que otros puedan vivir. Su filosofía de la no violencia parecía funcionar porque avergonzaba tanto a los británicos que se marchaban; la película parecía insinuar que se podía ganar la libertad siendo más ético que el opresor, cuyo propio código moral le obligaría a retirarse.

Y la eficacia de este Gandhi simbólico es tal que la película, pese a todas sus simplificaciones y hollywoodizaciones, tuvo un efecto poderoso y positivo en muchas luchas por la libertad. Luchadores contra el apartheid en Suráfrica y portavoces democráticos de toda Suramérica me han hablado entusiasmados de los efectos electrizantes de la película. Este póstumo y ensalzado «Gandhi internacional» se ha convertido evidentemente en un tótem de fuerza real e inspiradora.

El problema del Gandhi idealizado es que es rematadamente soso, poco más que un dispensador de homilías y panaceas («el ojo por ojo hará que el mundo entero acabe ciego»), con esporádicos alardes de ingenio (cuando se le preguntó qué opinaba de la civilización occidental pronunció la famosa respuesta: «Creo que sería una buena idea»). El hombre real, si es posible utilizar ese término después de generaciones de hagiografía y reinvención, era infinitamente más interesante; era una de las personalidades más complejas y contradictorias del siglo. Su nombre completo, Mohandas Karamchand Gandhi, fue memorable y literalmente traducido al inglés por el novelista G. V. Desani como « Action_ Slave Fascination_Moon Grocer » (Esclavo de la Acción, Tendero de la Fascinación por la Luna), y era un personaje tan rico y astuto como sugiere ese glorioso nombre.

Aunque no sentía el menor temor ante los británicos, le daba miedo la oscuridad y siempre dormía con una luz encendida junto a la cama.

Creía apasionadamente en la unidad de todos los pueblos de la India, pero su fracaso a la hora de mantener dentro del Congreso al líder musulmán Jinnah llevó a la división del país. (Su oposición negó a Jinnah la presidencia del Congreso, lo que podría haber evitado que asumiese el liderazgo de la Liga Musulmana separatista; el que retirara, bajo la presión de Nehru y Patel, la oferta desesperada a Jinnah del cargo de primer ministro puso fin a la última y frágil oportunidad de evitar la división. Y, a pesar de su cacareado desinterés y modestia, no hizo ningún ademán para evitar que Jinnah fuera atacado durante una sesión del Congreso por llamarle «señor Gandhi», en lugar de utilizar el más honorable apelativo de Mahatma).

Estaba decidido a llevar la vida de un asceta, pero, como dijo bromeando el poeta Sarojini Naidu, a la nación le costó una fortuna mantener a Gandhi viviendo en la pobreza. Toda su filosofía se decantaba por la vida rural frente a la urbana. Sin embargo, siempre dependió económicamente del respaldo de industriales multimillonarios como Birla. Sus huelgas de hambre podían contener disturbios y masacres, pero también hizo una vez huelga de hambre para obligar a los empleados de su patrón capitalista a poner fin a la huelga que llevaban a cabo contra sus duras condiciones de trabajo.

Quería mejorar las condiciones de los intocables de la India. Sin embargo, en la India actual, esa gente, que ahora se llama a sí misma dalits y forma una agrupación política bien organizada y eficaz, se ha unido en torno a la memoria de su propio líder, el doctor Ambedkar, un viejo rival de Gandhi. A medida que la estrella de Ambedkar ha ido ascendiendo entre los dalits, la importancia de Gandhi ha ido disminuyendo.

El creador de la filosofía política de la resistencia pasiva y de la no violencia constructiva pasó buena parte de su vida lejos de la arena política refinando sus más excéntricas teorías acerca del vegetarianismo, los movimientos intestinales y las benéficas propiedades de los excrementos humanos.

Marcado por el hecho de que cuando era un joven de 16 años se encontraba haciendo el amor con su mujer, Kasturba, en el momento de la muerte de su padre, Gandhi renunció a las relaciones sexuales, pero siguió practicando hasta la vejez lo que denominaba «experimentos brahmacharya», durante los cuales pedía a jóvenes desnudas, a menudo esposas de amigos y compañeros, que yaciesen junto a él durante toda la noche para probar que tenía dominados sus apetitos físicos. (Creía que la conservación de sus «fluidos vitales» haría más profundo su conocimiento espiritual).

Él y sólo él fue el responsable de la transformación de la demanda de independencia en un movimiento de masas nacional que movilizó a todas las clases sociales contra los imperialistas. Sin embargo, la India libre que nació, dividida y comprometida con un programa de modernización e industrialización, no era la India de sus sueños. Jawaharlal Nehru, en su día discípulo suyo, fue el máximo defensor de la modernización y fue su visión, y no la de Gandhi, la que finalmente, y quizá inevitablemente, se prefirió.

Gandhi empezó creyendo que la política de la resistencia pasiva y la no violencia podría ser eficaz en cualquier situación, en cualquier momento, incluso contra una fuerza tan maligna como la Alemania nazi. Después se vio obligado a revisar su opinión y llegó a la conclusión de que, aunque los británicos habían respondido a esas técnicas debido a su naturaleza, otros opresores podían no hacerlo. Esta postura no difiere mucho de la que plantea la película de Attenborough y es, por supuesto, equivocada.

Es una idea extendida que la no violencia de Gandhi fue el método por el cual la India ganó la independencia. (Este punto de vista se defiende con asiduidad dentro y fuera de la India). Pero, en realidad, la revolución india se volvió violenta y esta violencia decepcionó tanto a Gandhi que, como protesta, se mantuvo al margen de los festejos por la independencia. Además, el devastador impacto económico de la II Guerra Mundial en el Reino Unido y _como dice el escritor británico Patrick French en un libro reciente_ el progresivo colapso del control burocrático del Raj en la India desde mediados de los años treinta contribuyeron tanto al establecimiento de la libertad como cualquier acción de Gandhi o del movimiento nacionalista en su conjunto. Es probable incluso que las técnicas de Gandhi no fuesen los determinantes clave de la llegada de la India a la libertad. Dieron a la independencia su carácter externo y fueron su causa aparente, pero hubo fuerzas históricas más oscuras y profundas que produjeron el efecto deseado.

En la actualidad, poca gente se para a pensar en el complejo carácter de la personalidad de Gandhi, en la ambigua naturaleza de sus logros y de su legado; ni siquiera en las verdaderas causas de la independencia de la India. Es ésta una época de prisas y eslóganes y no tenemos tiempo o, lo que es peor, ganas de asimilar verdades multifacéticas. La verdad más dura es que Gandhi es cada vez más irrelevante en el país del que fue el «pequeño padre», Bapu. Como indica el especialista Sunil Khilnani, la India nació como Estado secularizado, pero la visión de Gandhi era esencialmente religiosa. Sin embargo, «rechazaba» el nacionalismo hindú. Su solución era forjar una identidad india a partir del conjunto común de narraciones antiguas. «Recurría a leyendas e historias de las tradiciones religiosas populares de la India y prefería sus lecciones a las supuestas lecciones de la historia».

No funcionó. El último gandhiano eficaz en la política india fue J. P. Narayan, que dirigió el movimiento que derrocó a Indira Gandhi al final de su periodo de Gobierno de excepción (1974_1977). En la India actual, el nacionalismo hindú es desenfrenado, encarnado en el Partido Bharatiya Janata (BJP) y su violento adlátere el Shiv Sena. En las recientes elecciones, apenas se ha hecho mención de Gandhi y sus ideas. La mayoría de quienes no han sido seducidos por la política sectaria son esclavos de una fuerza igualmente potente y antigandhiana: el dinero. Y el crimen organizado ha llegado también a la esfera pública. En el querido corazón rural de Gandhi han salido elegidos auténticos gánsteres.

Hace 21 años, el escritor Ved Mehta habló a uno de los principales socios políticos de Gandhi, un ex gobernador general de la India independiente llamado C. Rajagopalachari. Su veredicto sobre el legado de Gandhi era desencantado, pero, en la India actual, en la vía rápida hacia el capitalismo de libre mercado, sigue pareciendo cierto: «El atractivo de la tecnología moderna, del dinero y del poder es tan seductor que nadie -y digo nadie- puede resistirse a él. El puñado de gandhianos que siguen creyendo en su filosofía de una vida sencilla en una sociedad sencilla son, en su mayoría, excéntricos».

Entonces, ¿cuál es la grandeza? ¿Dónde reside? Cuando el proyecto de un hombre fracasa, o sólo sobrevive de forma irremediablemente apagada, ¿puede la fuerza de su ejemplo seguir mereciendo el mayor de los honores? Para Jawaharlal Nehru, la imagen que definía a Gandhi era «cuando le vi caminando, bastón en mano, hacia Dandi en la Marcha de la Sal, en 1930. Allí estaba el peregrino en su búsqueda de la verdad, tranquilo, pacífico, decidido y sin miedo, que continuaría esa búsqueda y esa peregrinación, sin importarle las consecuencias». La hija de Nehru, Indira Gandhi, dijo después: «Más que sus palabras, su vida fue su mensaje». Pero se presta más atención a ese mensaje fuera de la India. Albert Einstein fue uno de los muchos que elogió el logro de Gandhi. Martin Luther King, el Dalai Lama y todos los movimientos mundiales por la paz han seguido sus pasos. Gandhi, que renunció al cosmopolitismo para ganar un país, se ha convertido, en su extraña vida después de la muerte, en un ciudadano del mundo. Puede que todavía su espíritu resulte ser lo suficientemente fuerte, inteligente, duro, astuto y , sí, ético como para evitar ser asimilado por la McCultura global (y también por la cultura Mac). Frente a este nuevo imperio, la inteligencia gandhiana es mejor arma que la piedad gandhiana. ¿Y la resistencia pasiva? Ya veremos.