Entre los cuerpos que adornan la Capela dos Ossos destacan dos cadáveres que cuelgan en una de las paredes. Aún tienen piel y ropa. Los encargados de la capilla desconocen si estas personas se han conservado de forma natural o si fueron embalsamadas.
Alrededor de ellos se narra una increíble leyenda:
Son los cuerpos de padre e hijo, que terminaron allí producto de una maldición. Ambos maltrataban constantemente a la que fuera su esposa y madre. Abusaban en extremo de la mujer, profundamente religiosa. Un día, el esposo entró en un ataque de ira y la golpeo hasta morir. Mientras agonizaba, la mujer maldijo a ambos diciéndoles que pronto la muerte iría tras ellos; y por ser tan malvados ni siquiera el infierno los querría.
Al poco tiempo, efectivamente padre e hijo perecieron. Al momento de ser enterrados, extrañamente, el suelo se puso más duro que una piedra. No encontraban lugar donde sepultarlos. Los monjes de la capilla decidieron tomar los cuerpos y colgarlos donde actualmente se encuentran, para mantener en el tiempo la advertencia para los que osen agredir a alguna mujer. Por eso se dice que los franciscanos fueron los primeros feministas de la época.
Página en la que destacamos el curso de Alfonso López Quintás, "La manipulación del hombre a través del lenguaje" , que puedes consultar también en la siguiente dirección:
Temo que no se entienda bien lo que para mí significa “salida”. Empleo la palabra en su sentido más preciso y más común. Intencionadamente no digo libertad. No hablo de esa gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos. Cuando era mono posiblemente la viví y he conocido hombres que la añoran.
En lo que a mí atañe, ni entonces ni ahora pedí libertad. Con la libertad –y esto lo digo al margen- uno se engaña demasiado entre los hombres, ya que si el sentimiento de libertad es uno de los más sublimes, así de sublimes son también los correspondientes engaños.
No, yo no quería libertad. Quería únicamente una salida: a derecha, a izquierda, adonde fuera. No aspiraba a más. Aunque la salida fuese tan solo un engaño: como mi pretensión era pequeña, el engaño no sería mayor. ¡Avanzar, avanzar! Con tal de no detenerse con los brazos en alto, apretado contra las tablas de un cajón.
Vemos a varios personajes en blanco y negro, todos ellos iguales, situados uno al lado del otro que se van dando codazos de manera regular, haciendo así “avanzar el codazo” a lo largo de la fila.
De repente, observamos la primera anomalía, a diferencia de los demás este personaje tiene color, él es diferente.
Esta diferencia es reforzada por otra; ya que al llegarle a él el turno de “pasar el codazo” en vez de hacer como todos los demás se pone a jugar con un yo-yo y rompe la cadena. Mientras, sus compañeros, los cuales no parecen apreciar lo que está haciendo, le observan. Finalmente, el personaje de color acaba haciendo lo que hacían todos: pasa el codazo, que sigue avanzando hacia el final de la fila y al llegar al último personaje, debido al codazo, este cae al vacío.
El codazo vuelve a avanzar desde el principio de la fila hasta llegar al personaje de color, quien vuelve a interrumpir la cadena, poniéndose a tocar la trompeta. Al cabo de un rato pasa el codazo y al llegar al final, el personaje que ahora era el último cae al vacío.
El codazo vuelve a empezar, avanza hasta llegar al personaje de color quien lo vuelve a parar, luego sigue avanzando ... y otro personaje cae al vacío.
La acción se repite, avanza el codazo, se detiene debido al personaje de color quien unas veces coge flores que se convierten en fuegos artificiales, otras juega al escondite ... pero el codazo poco a poco va avanzando, eliminando sucesivamente a los personajes sin que ninguno de ellos haga nada por evitarlo pese a saber lo que les espera.
Llega el turno del de color, es el último de la fila, cuando llega hasta él el codazo se aparta, evitando así caer al vacío.
La fila se detiene, él disimula, silba, toca el acordeón, hace malabares con su nariz .. y como cada vez, sus compañeros lo miran con aire de reproche.
De repente se empieza a oír el “tic-tac” de un reloj y después de lo que parece una cuenta atrás suena la alarma: riiiing.
El personaje de color lo mira, dice adiós a sus compañeros y en vez de saltar al vació empieza a bajar por el precipicio, andando, despacio, por su propia cuenta.
Su compañero al verlo se asombra, y le da un codazo al que tiene al otro lado, invirtiendo así el sentido de los codazos.
INTERPRETACIÓN
Los personajes de este video-clip podrían representar la sociedad. Al ser en blanco y negro no destacan, reflejan la monotonía, la seriedad, lo que es habitual, todos hacen lo mismo, lo más cómodo. Es más fácil hacer lo que hace todo el mundo, plantearse menos las cosas y seguir al “pelotón”. Aún sabiendo que habrá cosas que nos perjudicarán.
Pero hay un personaje diferente, él es de color parece más alegre y juguetón; se opone a los demás a través de juegos ... aunque acaba cediendo y los imita. Con sus juegos y accesorios muestra una cara diferente, más alegre más festiva: una trompeta, un acordeón, flores que se transforman en fuegos artificiales (aunque estos últimos también podrían se una señal de alarma, igual que los barcos antes de hundirse).
Llega su turno y él sigue actuando de manera diferente, empieza la cuenta atrás y a pesar de que “su tiempo ha acabado” él no se resigna a hacer lo que hacen todos y en vez de saltar al vacío baja a su manera.
La reacción que provoca viene a ser el cambiar el sentido de la acción, cambia lo que está previsto. Esto muestra que una pequeña acción puede cambiar muchas cosas, tener grandes consecuencias. Solo hay que desearlo, pararse a pensar y actuar, porque lo que hacen todos no siempre es lo correcto.
" Nuestros ojos pasan muchas horas del día abiertos, pero únicamente vemos una parte del torrencial acontecer de la existencia. En ese fluir inagotable e inevitable, nuestra percepción está influida por nuestra riqueza y amplitud consciente. En cuanto a la percepción, yo me atrevería a decir que el amor es un modo de ver y de tratar a la vida, aquel que revela la capacidad de destacar entre el fluir incesante, lo bueno y lo bello en cada hecho, en cada ser, en cada vida. En la tradición sufí del Islam cuentan que:"Una vez caminaba por el desierto el Profeta con 40 de sus discípulos. Acercándose a un lugar todos se apartaron pues se dieron con los restos de un perro muerto en estado de descomposición. A diferencia de sus discípulos, el Profeta se acercó y mirándolo con ternura dijo: que dientes tan bonitos tiene.
"Mi memoria no alcanza a recordar una forma más sencilla, profunda y hermosa de haber oído describir la manifestación del amor. El amor es una fuerza del ser espiritual que nos aproxima a lo bello y a lo bueno, que nos empuja a dar como una necesidad de su propia condición. El amor no es estrictamente un sentimiento, sino una fuerza, o una poderosa actitud del ser, que despierta sentimientos y moviliza acciones cuyas características son la entrega y la acción desinteresada. El amor regala, sacrifica, otorga bienes y presentes, no pide ni exige. Se manifiesta a través de la ternura, el cariño y el respeto.
Encuentra satisfacción mediante su propia existencia y expresión, cuya mirada beneficia, la libertad y el goce a quienes lo reciben. Es una virtud de la interioridad humana que busca hacer el bien y transmite la bondad del ser que lo refleja.
El ser amante, aquel cuya expresión, cuya acción, cuya mirada transmite amor, moviliza en los demás los mejores sentimientos, los más tiernos, aquellos que remiten a su naturaleza más sensible y humana. El amor es sensibilidad a la vida, a sus infinitas formas, a su belleza y a su necesidad.
Si se siente tocado por ella es porque es capaz de percibir la bondad inherente a toda manifestación. El amores una potencia, una capacidad del espíritu humano, de aquella dimensión de lo humano que está más allá de los pensamientos y de las emociones, que trasciende tales límites pero a la vez necesita de ellos para expresarse. El amor despierta nuestros más hermosos sentimientos, las más delicadas emociones y los más nobles pensamientos. El ser humano que ama es sensible a cuanto se le aproxima, se enternecem se siente tocado en lo más profundo y tal ser despierta el amor en los otros.
El amor es la ausencia de desprecio, es la necesidad de proximidad de calor, de unión. El ser que ama abre sus brazos a la creación y sabe acoger y recibir, comunicar y compartir, tolerar y respetar, comprender y aceptar, actuar y esperar. No necesita ser perfecto, unicamente está abierto a su potencial de salir de sí mismo, de dar y de darse. Sea cuál sea su capacidad de amar, está abierto a ella y la transmite a través de sus gestos, de sus palabras, de sus acciones. No es forzosamente un semidios ni su conciencia toca la mística o la unidad, simplemente mira el mundo con cariño y acepta sin imponer, recibe sin pedir. Es un ser humano, y como amor da, pero como persona también necesita recibir. Por todo ello, los demás lo aman y desean de un modo especial.
A veces las ideas son como esos zapatos viejos que nos resistimos a tirar porque resultan comodísimos. O como ese sillón en el que dormimos la siesta desde hace veinte años y del que no estamos dispuestos a desprendernos de ninguna manera. Hay ideas que de tanto usarlas han adquirido ya la forma de nuestro cuerpo, que se acoplan a nuestras necesidades como un útero. Dentro de ellas no nos puede pasar nada, y por eso las defendemos a muerte. Lo malo es que, en la misma medida que nos protegen del entorno hostil, nos limitan. Por ello, hay que tener el valor de cambiar de zapatos, de desprenderse del sillón, de poner en cuestión las opiniones que utilizamos como un dogma de fe para protegernos de la incertidumbre. (Juan José Millas)
Nos volvemos filósofos el día que descubrimos nuestra ignorancia y decidimos salir de esta ignorancia por el camino de la razón. Habíamos vivido de las opiniones recibidas, de la tradición, llevado por las modas, inmersos en los prejuicios ...
Pero un buen día las creencias se vuelven extrañas, no tan evidentes. Y deseamos respuestas satisfactorias, buscamos la verdad, la certeza.
¿Qué causas nos han llevado a realizarnos esas preguntas?. Unas veces se trata se factores ambientales (convulsiones sociales, crisis de valores), el amor, la adolescencia, la muerte, el encuentro fortuito con alguna persona....
EL PRIMER PASO PARA HACERSE FILÓSOFO. Es reconocer la propia ignorancia, no aceptar las cosas sin más, sino porque son convincentes. Es deseo nuestro salir de esa ignorancia, no fingir por más tiempo, salir de la mentira, deseamos saber el porqué de las cosas.
ADIVINARÁS que la tarea no es fácil, pero advertimos un cierto progreso. Ya no pertenecemos a los que llevan una existencia acrítica, nos asombramos de los montajes existentes a nuestro alrededor, descubrimos cómo nos quieren vender la moto.
NUESTRA HERRAMIENTA para conquistar la lucidez es la razón, los argumentos convincentes, necesitamos meditar, ver con nuestros propios ojos. Estamos dispuestos al diálogo con quienes piensan de otro modo, debemos tener coraje a poner en tela de juicio hasta nuestras convicciones más arraigadas; enfrentarnos a un medio social muchas veces adverso, que considera locos o malvados a quienes se atreven a criticar las evidencias en que se funda la existencia colectiva.
LA PERSEVERANCIA en el amor a la sabiduría se ve premiada por una honda experiencia de libertad. Y es que la verdadera libertad, es inseparable al conocimiento de la verdad. Sólo quien abre los ojos y cobra clara conciencia de su situación, es libre de verdad.
LAS GRANDES CUESTIONES DE LA VIDA –TEMARIO
1.- ¿Quiénes somos?.- Alma inmortal o pura mecánica. ¿Soy un alma encarcelada en un cuerpo? ¿Una máquina construida con materiales biológicos? ¿Si existe el alma es eterna e inmortal o se trata de una función cerebral como las demás?.
2.- ¿Es real lo que percibimos? ¿Existe algo de lo que no podemos dudar? ¿Cuántas veces hemos soñado cosas que creíamos reales? ¿Los sentidos son fiables?
3.- ¿A dónde vamos?. La certeza más angustiosa: la muerte. La muerte nos inquieta, nos obsesiona y nos atormenta. O bien nos aferramos a los postulados religiosos que ofrecen la esperanza en la existencia en el más allá; o bien se niega la vida de ultratumba y nos concentramos en el presente. ¿Es la angustia que nos produce la terrible certeza que algún día hemos de morir el ingrediente fundamental en el origen de las religiones?. Somos los únicos animales que entierran a sus muertos.
4.- ¿De dónde venimos? Para las religiones monoteístas, Dios es el origen de todo. En cambio, la ciencia nos lo explica desde la teoría del Big Bang. ¿cómo surgió el universo?
5.- ¿Qué hacemos?. La ética y la moral dependen de la libertad. Pero, ¿Somos libres o está escrito nuestro destino? ¿Cómo buscamos la felicidad? ¿Cuándo somos responsables de nuestros actos?
EXPLICACIÓN VIDEO-CLIP “LA LETRA E”
Este video-clip pretende ser una fábula que nos muestre o sugiera las diferentes actitudes que expresa la condición humana, ante la realidad.
Observamos al principio un helicóptero que lleva la letra E y la situará encima de un pedestal a modo de monumento.
La primera reacción que observamos es la de un Sr. que señalará la letra E y la mostrará a la persona que tiene a su lado, en la creencia que ve lo mismo que él, pero no sucede así y su respuesta es que no es la letra E sino la B.
Comienzan las primeras actitudes, en intentar convencer a esta persona que se equivoca:
-Escribir la letra E para que la pueda ver mejor.
-Gritar y deshacerse gritando E.
-Pedir ayuda a otras personas que también ven la letra E.
-Llamar al médico y sus ayudantes para ver que imposibilita que no vea la letra E. El médico actúa paralizando al ahora paciente, observando la lengua, tomando la temperatura escuchando el corazón y descubriendo un defecto visual que es solucionado con unas gafas.
-La actitud de los allí presentes es de alabanzas hacia el médico. Por fin, se consigue que vea la letra E.
Aquí observamos las ganas que ponemos en seducir a los demás para que vean lo que nosotros creemos como realidad, y cuando lo conseguimos la felicidad que mostramos.
A continuación aparece un coche con el Rey acompañado del mayordomo, y observamos:
-El Rey padece la misma enfermedad visual, mira al monumento y dice B en vez de E.
-La actitud del mayordomo viene a ser repetir lo mismo que el Rey, es la actitud de aceptar las cosas sin discusión, conformismo y ceguera, pues no se digna ni a mirar el monumento.
-La actitud del médico es digna de relevancia, puesto que no hace uso de sus ayudantes, mantiene cierta distancia con el rey y le hace toda una explicación ayudado del Sr. ya curado gracias a la gafas.
-El rey por fin se pone las gafas y pronuncia la letra E, y provoca la satisfacción de todos los presentes, que llegan a cantar el Aleluya.
Pero el Rey pide al mayordomo que llame a la policía. La policía golpeara las cabezas de los presentes consiguiendo gracias a estos artilugios (p.e. publicidad) producir un cambio de realidad, y conseguir que todo el mundo vea la letra B, de modo que nos recuerda el balido de las ovejas.
Todo esto nos debe hacer pensar ¿Es éste nuestro mundo?. Existe facilidad de manipular nuestras conciencias, inexistencia de diálogo racional, crisis en el conversar, en la reflexión y en la crítica. Muchas ideas las defendemos a muerte, muchos prejuicios los defendemos a muerte sin ponerlos nunca en cuestión.
ACTIVIDAD: Piensa prejuicios existentes a tu alrededor.
Contesta al siguiente interrogante: ¿Para qué “pensar”?
ACTIVIDAD:¿Aceptarías a un hombre como niñero de un hijo-a tuyo?. ¿Qué razones expones a tu respuesta?
POSIBLES REFLEXIONES AL INTERROGANTE ¿PARA QUÉ “PENSAR”?
-El dolor de muelas puede ser terrible, pero no es el único que sufre el hombre; hay otros que ninguna anestesia aplaca, como la ignorancia y la duda. Sobre esos dolores interviene la filosofía, no para calmarlos, sino para afrontarlos. Y en ocasiones no es nada consoladora más bien desagradable, aunque sirve para dar libertad.
-Nos preguntamos sobre nosotros mismos, el mundo en que vivimos, el futuro y las amenazas que nos acechan; desde sus interrogantes contribuye la filosofía a una comprensión mayor de nosotros mismos y del mundo. Y esto justifica esta disciplina.
-A la filosofía le interesan preguntas conectadas con los problemas que hoy tenemos, como si son legítimos la clonación, investigar con embriones y ayudar a morir.
REFLEXIÓN: ¿QUÉ TEATEMORIZA?
La siguiente escena ha sido repetida, con pocas variantes, en muchos lugares y épocas:Un niño está jugando tranquilamente con su tren de madera. En voz baja, canta aquello de “viajeros al tren”, mete a sus muñecos en los vagones, y empieza a hacer ruido de locomotora: “chu qu chu qu chu, chu qu chuqu chu...”...De repente, su padre le pega un bofetón. El niño no sabe lo que ha ocurrido: no puede saber que su padre está enfadado porque no le han ascendido en el trabajo y lo ha pagado con él. Por eso se le escapa una mirada que al padre se le antoja de rebelión. En realidad el niño está, sobre todo, sorprendido. Sabe que no ha molestado a nadie, que el ruido que hacía mientras jugaba no merecía violencia física. Pero su padre le castiga: tendrá que quedarse todo la noche en la habitación... sólo, a oscuras... y en silencio...Porque su padre le ha advertido: “Si haces el más mínimo ruido vendrá el hombre del saco”.El hombre del saco que viene a buscar al niño y se lo lleva a un lugar horrible. El sacamantecas, que lo ceba para luego matarlo y extraer su grasa. El payaso de la sonrisa torcida, que aprovecha sus trastadas para conducirlos por los senderos del mal. El vendedor de droga, que unta las calcamonías con LSD para que se hagan adictos. El traficante de órganos, que busca infantes escapados del hogar para extraer sus riñones... La infancia ha sido siempre un tiempo de miedos. El territorio de los niños es un lugar sitiado: además de los temores innatos, el crío recibe todos aquellos que los mayores queremos trasmitirle. A veces, los miedos que introducimos en los niños son aquellos que nosotros mismos tenemos: el miedo a la muerte, a las enfermedades, a las personas diferentes... Otras veces, contaminamos temores a los niños para poner en práctica una técnica eficaz pero dañina: crear seres monstruosos que les den miedo. Estos seres representan para el chaval amenazas indefinidas, y los padres las utilizan para transmitir normas sin necesidad de justificarlas. Cuando no podemos explicar a un niño por qué no puede hacer una cosa, inventamos un coco malo que le atemorice si lo intenta. Asustar es la técnica más socorrida para aquellos momentos en que andamos escasos de argumentos. Han sido muchas las personas que han sido introducidas en la cultura del miedo por culpa de esta táctica. Les han hablado de hombres del saco, de animales de rapiña y del sacauntos. Y cuando han sido mayores, han seguido teniendo miedo. Han sustituido los monstruos infantiles por otros......Y han seguido teniendo miedo.
REFLEXIÓN: ¿QUÉ TEMAS SON PARA TÍ TABÚES?
“Nunca podré olvidar aquella noche en que estábamos cenando y mi padre sufrió un espasmo repentino. Su mano cayó dentro del humeante plato de queso revuelto con huevo. Mi padre perdió entonces el conocimiento y todos permanecimos sentados, esperando que el mayordomo le acomodase de nuevo en su silla, le secara cuidadosamente la mano y le sirviera un nuevo plato......Al cabo de un rato, mi padre recuperó el conocimiento, y levantando los ojos nos miró desconcertado. Entonces reanudamos la conversación en el mismo punto en que la habíamos interrumpido. Cuando finalmente se dispuso a coger el cubierto de plata, se detuvo y miró fijamente la mano escaldada, sin comprender lo que había ocurrido”.La extraña escena me pareció un ejemplo muy didáctico de uno de los fenómenos más inquietantes que se producen en la educación de las personas: la creación de tabúes. La familia, además de trasmitirnos valores y enseñarnos conductas, nos dice qué es lo que podemos ver y qué es lo que no. Asimismo, nos enseña en qué cuestiones podemos fijarnos y sirven como posibles temas de conversación y cuáles es mejor no tocar. Es decir: la familia crea tabúes.
POSIBLES CUESTIONES
1)¿Es posible enseñar a filosofar, a principios del s. XXI, cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan incómodas?
2)¿Puede la educación prescindir de la inquietud?
3)¿Cuándo comprendiste la diferencia entre aprender o repetir pensamientos ajenos y tener un pensamiento verdaderamente propio?
4)¿Pueden nacer preguntas de la pura ignorancia?
5)¿Quiénes son adversarios de la razón?
ACLARACIONES
·Al ejercicio de buscar y sopesar argumentos antes de aceptar como bueno lo que creo saber es a lo que en términos generales se le suele llamar utilizar la razón.
·La razón no es algo que me cuentan los demás, ni el fruto de mis estudios o de mi experiencia, sino un procedimiento intelectual crítico que utilizo para organizar las noticias que recibo, los estudios que realizo o las experiencias que tengo, aceptando unas cosas y descartando otras.
·La razón nunca es exclusivamente mi razón, es universal, todos los hombres la poseen y puede servir de árbitro para zanjar muchas disputas entre los hombres.
·La filosofía busca la verdad por medio del examen racional de nuestros conocimientos y consiste en intentar aproximarnos más a lo real. Se cuestiona de vez en cuando nuestras creencias, y trata de sustituirlas por ideas argumentativamente sostenidas.
·El comienzo de la filosofía es el asombro, la capacidad de maravillarnos ante lo que todos a nuestro alrededor consideran obvio y seguro.
·Razonar no se aprende en soledad sino que se inventa al comunicarse y confrontarse, en la conversación. Por eso el hábito filosófico de razonar nace en Grecia junto con las instituciones políticas de la democracia.
·La disposición a filosofar consiste en decidirse a tratar a los demás como si fueran también filósofos: ofreciéndoles razones, escuchando las suyas y construyendo la verdad. Las opiniones de cada cual no son fortalezas o castillos donde encerrarse como forma de autoafirmación personal: tener una opinión no es tener una propiedad que nadie tiene derecho a arrebatar. No todas las opiniones son igualmente válidas: valen más las que tiene más argumentos a su favor y las que mejor resisten la prueba de fuego del debate con las objeciones que se les plantean.
Origen de la filosofía.La sociedad griega primitiva era rural y aristocrática: dominaba una nobleza de terratenientes que tenía todo el poder económico y político. Los pobres descontentos buscaron tierra libres para cultivar, y lo harán hacia las fértiles tierra de Asia Menor y del sur de Italia. La aventura colonizadora se dirige hacia la jonia, donde surgen ciudades prósperas con una brillante civilización: Mileto, Éfeso, Samos y otras muchas. En Mileto se funda casi un imperio marítimo orientado hacia el mar Negro. En estas ciudades confluyen: prosperidad económica, desarrollo artesanal y comercio marítimo floreciente; formas políticas más flexibles y tolerantes; ruptura con el pasado y apertura a otras civilizaciones que permiten relativizar las propias tradiciones. En Mileto todo se comenta y se discute. En un ambiente así surge la filosofía.
SON INCONVENIENTES PARA FILOSOFAR :
-La estrategia del miedo (recordemos el arma política de los secuestros a los extranjeros en IRAK –mediante la decapitación filmada- o los de ETA, todo el terrorismo en si), el no poseer coraje
-La inseguridad
-El fanatismo, ser excesivamente pasional, fundamentalista o integrista.
-La estupidez
-Los prejuicios y condicionamientos
-La ignorancia
-Complejos
-Timidez
-Poseer estereotipos
-Montajes, mentiras y falsedades
-No ser serios y rigurosos. Quedarse en opiniones infundadas.
-No promocionar la diversidad cultural. Actitud etnocéntrica.
-La falta de atención
-La censura
-El no enterarnos de las cosas
-La ingenuidad
-La tontería
-Los tópicos
-La inexistencia de debates
-Las costumbres (que asco por ejemplo el escupitajo)
-Carecer de curiosidad, admiración, asombro ante las cosas.
-Carecer de una actitud crítica, de apertura, humildad y respeto.....
«Y si la vida es de por sí buena y agradable (y así lo parece, ya que todos los hombres la desean, y especialmente los buenos y dichosos, pues la vida es más deseable para ellos y la vida más dichosa les pertenece); si el que ve se da cuenta de que ve, y el que oye de que oye, y el que anda de que anda e, igualmente, en los otros casos hay algo en nosotros que percibe que estamos actuando, de tal manera que nos damos cuenta, cuando sentimos, de que sentimos y, cuando pensamos, de que estamos pensando; y si percibir que sentimos o pensamos es percibir que existimos (puesto que ser era percibir o pensar); y si el darse uno cuenta de que vive es agradable por sí mismo (porque la vida es buena por naturaleza y el darse cuenta de que el bien pertenece a uno es agradable), y si la vida es deseable sobre todo para los buenos, porque la existencia es para ellos buena y agradable (ya que se complacen en ser conscientes de lo que es bueno por sí mismo), y si el hombre virtuoso está dispuesto para el amigo como para consigo mismo (porque el amigo es otro yo); entonces, así como la propia existencia es apetecible para cada uno, así lo será también la existencia del amigo, o poco más o menos. Pero el ser es deseable, porque uno es consciente de su propio bien, y tal consciencia es agradable por sí misma; luego debe también tener consciencia de que su amigo existe, y esto puede producirse en la convivencia y en la comunicación de palabras y de pensamientos, porque así podría definirse la convivencia humana, y no, como en el caso del ganado, por pacer en el mismo lugar» (1170a17-1170bl4).
Autor: Emilio Lledó Texto introducción al libro: «Los cinco sentidos y el arte, Museo del Prado, 1997. Realizar un mapa conceptual
El sentir que sentimos ha sido, tal vez, el primer paso con el que el ser humano ha comenzado a tomar consciencia de sí mismo y de su lugar en el mundo. Los sentidos que abren nuestro cuerpo han sido, paradójicamente, el principio de la reflexión. Un comienzo modesto, si se tiene en cuenta el desarrollo alcanzado por el lenguaje abstracto, por todos los lenguajes en los que hemos narrado nuestro estar en el mundo.
Un comienzo modesto, pero firme. Porque a través de los sentidos hemos asimilado el mundo y hemos iniciado el largo proceso de teorizar sobre él. La teoría que, originariamente, significa mirada, es el espejo fluyente en cuya misteriosa frontera, levantada por las sensaciones, nos reconocemos, nos hablamos y somos. Nos reconocemos porque el ejercicio continuo de sentir el mundo va formando ese espejo -cauce en el río del tiempo- donde se ilumina la memoria de nuestro propio ser. Nos hablamos, porque al sentir la presencia de algo que aparece en nuestra soledad, comenzamos a poner palabras a esas imprecisas imágenes y a iniciar, con ellas, la historia de la personal interpretación. Y por eso somos. Por las sutiles aberturas de las sensaciones se va construyendo el mundo de la intimidad. Un mundo cuyas fronteras oscilan entre la realidad en la que estamos y la idealidad, la teoría, el río de palabras que somos.
Uno de los libros fundamentales de la cultura occidental, al que, siglos después de haber sido escrito, se le dio el sorprendente nombre de Metafísica comienza declarando su entusiasmo por algo tan inmediato y real como los sentidos: «Todos los hombres tienen por naturaleza ansia de saber. Una prueba de ello es el gozo que nos dan los sentidos. Y ese gozo lo es por sí mismo, con independencia de su utilidad, sobre todo el que nos da la vista. En efecto, no sólo para hacer algo sino cuando nada nos pro-ponemos, preferimos, por así decirlo, sobre todos los sentidos, el de la vista. Y la causa es que la vista, mejor que cualquier otro sentido, nos permite conocer más y nos descubre muchas diferencias».
La palabra saber, que aparece en el texto, no hace referencia a abstracción alguna. Saber es una forma de sentir. El verbo que lo expresa puede traducirse exactamente por ver Todos los hombres desean ver el mundo que les rodea, y esa mirada es ya un saber, un ver reflejado en el espejo interior de la teoría en la que, en principio, descubrimos las primeras formas de interpretación del mundo y donde afirmamos nuestra distancia y, por supuesto, nuestra inevitable y cálida proximidad.
Lo que está fuera de nosotros se sumerge, así, en el fondo difuso de lo que los griegos llamaban éndothen, lo interior. Una forma de asimilación y pertenencia que teje entre lo exterior y esa supuesta interioridad de la consciencia, una red fraternal de entendimiento que nos sostiene, nos humaniza y nos reconforta. Por eso gozamos. El gozo de los sentidos es la medida con la que la naturaleza que somos y la naturaleza en la que estamos confirman, en la alegría del cuerpo, su amorosa complicidad.
Ese gozo de los sentidos recorre toda la literatura griega. El mismo Aristóteles, en un pasaje de la Ética Nicomáquea nos dice que «la benevolencia es el principio de la amistad, así como el gozo de la vista lo es del amor» y por eso, «para los amantes la vista es el sentido más precioso y prefieren este sentido a los demás, porque es él el que más contribuye a que el amor exista y nazca».
La pintura recogió los frutos de ese gozo y ese amor. Y fue la visión y la mirada lo que iba a producir ese ser sin estar, ese fenómeno o apariencia pura, sustentando en los ojos de un artista que inventa de nuevo el mundo y lo levanta en el inaprensible gozo de la creación. La mirada llegó así a transformarse ella misma en objeto de su propio mirar. Y como su conocimiento es más y muestra más diferencias imaginó cómo serian otros sentires. Quiso construir toda una simbología de sensaciones vistas; pero bajo una visión que iluminaba, además, con otra luz que la de los cielos.
El gozo de los ojos vislumbró entonces otros gozos, diseñó otras imágenes que sirviesen para representar el idilio de los sentidos desde el supremo privilegio de la mirada. Y así en el fondo de una visión iluminada por la memoria, las palabras y los deseos, el artista construyó cuerpos nuevos, originales materias en las que expresar, allí donde no alcanzaban las palabras, la callada victoria de los ojos.
Pues bien, dejadme que os cuente la historia de Aser. Un niño de pocas carnes y mucho corazón que tenía la desgracia de vivir con un hombre vago y egoísta llamado Abu Shador. Los padres de Aser habían muerto y el niño pasó al cuidado de Abu cuando apenas tenía tres años. La historia comenzó mucho antes, pero nosotros la comenzaremos. el día en el que Aser dijo a Abu. - Ya llevo dos días sin comer y tengo mucha hambre. A lo que su Abu le ordenó: - ¡Vete al mercado y descarga unas cuantas cajas!. Con lo que te paguen haces dos partes, una para mí y otra para tu bocadillo. Aser obedeció y así lo hizo entregando a su tutor la mitad de las monedas recibidas.
Enseguida llegó el invierno y Aser no tenía ropa para el frío. Se dirigió a Abu y le dijo: - Están llegando los fríos y no tengo ropa para protegerme. A lo que Abu le ordenó: -¡Vete a la estación y transporta los baúles de los pasajeros!. Con las propinas que te den haces dos partes, una para mí y otra para tu ropa.
Aser, después de transportar muchos baúles pudo comprarse su primera ropa de abrigo.
Pasado un tiempo, dijo Aser:
- Necesito unos zapatos. Los que tengo ya están completamente gastados. A lo que Abu le ordenó: - ¡Vete al Gran Hotel y limpia los botines de los clientes hasta dejarlos resplandecientes como el sol del mediodía! Y añadió: -Ah, y si lo haces bien, esa gente sabrá recompensarte, quizás con algún billete. Con todo lo que te den haces dos partes, una para mí y otra para tus zapatos. El pobre Aser no tenía cepillos ni cremas para dejar relucientes los zapatos. Así pues, decidió hacer recados por la ciudad para poder comprarlos. Con los recados pagaba las cremas y cepillos que limpiaban los botines de los clientes del Gran Hotel.
Con lo que pagaban los clientes del Gran Hotel pagaba sus zapatos. Con sus zapatos transportaba los baúles de los pasajeros. Con las propinas, compraba la ropa de abrigo que utilizaba para descargar cajas en el mercado. Y con la mitad de las monedas del mercado, compraba un bocadillo que compartía con su tutor y que le sabía al mejor de los manjares. Después del bocadillo, entregaba a Abu Shador la mitad de las monedas recibidas. Así pasó el invierno y la primavera. Al principio del verano, llegó al Gran Hotel una doctora que advirtió, mientras Aser lustraba sus zapatos, unos moretones en la espalda del niño. -¿Qué te ha pasado? Aser no contestó al principio. Pero, después de un tiempo, declaró que se lo había hecho su tutor. -¿Por qué? - preguntó de nuevo la doctora. Aser, se echó a llorar y entre gemidos le explicó que su tutor quería más-dinero, más de la mitad.
La doctora puso en conocimiento de las autoridades la situación y Abu Shador fue encarcelado. Hasta la cárcel llegaba todas las noches Aser para compartir el bocadillo con Abu, al que consideraba su padre, y darle un beso de buenas noches. Aquel beso que Aser nunca había recibido.
ACTIVIDADES
- Describir situaciones de abuso de menores: mendicidad, palizas, pederastia ...
- Aportar ideas para luchar contra esas situaciones
- Reflexionar acerca del posible "abuso" o fuerza que podemos ajercer sobre otros.
Definición de Relativismo cultural: Principio que afirma que todos los sistemas culturales son intrínsecamente iguales en valor, y que los rasgos característicos de cada uno tienen que ser evaluados y explicados dentro del sistema en el que aparecen. Según este principio, toda pauta cultural es intrínsecamente tan digna de respeto como las demás.
Definición de etnocentrismo: Creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, hermosas o importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera diferente, viven según patrones salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales.
OBJECIONES
¿Qué ocurre cuando la igualdad de valor de todas las culturas se entiende en el terreno de la ética?. Como es bien sabido a través de los informes periódicos de Amnistía Internacional; hay muchas culturas en las que la mutilación genital femenina es una pauta cultural normal. Los nativos de esas culturas consideran que esa práctica es una parte es una parte irrenunciable de su identidad cultural, y consideran que los intentos de ciertas organizaciones occidentales de combatir las mutilaciones sexuales son actos de imperialismo cultural destinados a destruir su identidad. De este modo 135 millones de mujeres de todo el mundo han sufrido la clirodectomía. Es frecuente que estas mujeres mutiladas hayan sufrido infecciones crónicas, hemorragias intermitentes, abscesos, trastornos renales, quistes, efectos dañinos sobre su sexualidad. Las razones que dan los nativos para justificar son muy variadas: que el clítoris es la parte masculina del cuerpo de la mujer y hay que extirparlo para que no se confundan con los hombres, que si el clítoris toca el pene del hombre éste morirá, que los genitales femeninos no mutilados son feos y voluminosos, que si la cabeza del niño toca el clítoris durante el parto el niño morirá, que las mujeres no mutiladas no son fértiles… Los principios éticos universales nos exigen tomar una posición intolerante en este asunto, de lo contrario estaríamos mirando a esos millones de mujeres como si no fuesen personas humanas, como si fuesen animales en una reserva.
Otras pautas culturalesque chocan contra los derechos éticos elementales de toda persona humana son: deformaciones corporales dañinas, esclavitud culturalmente sancionada ….
Un antiguo cuento habla de un viejo profeta que había tenido un sueño .... El sueño anticipaba que un día cercano iba a caer una lluvia contaminada. Como una revelación, el viejo veía en su sueño que la gente bebía de aquella agua e instantáneamente enloquecía, se volvía absolutamente loca. Entonces, cuando el sueño se repitió, el viejo profeta comenzó a pensar que se trataba de una revelación divina. Como vivía en una ermita, apartado de la sociedad, bajó al pueblo, donde estaban muchos de sus amigos, a decirles lo que el sueño le había anticipado: que pronto caería una lluvia contaminada y que quien bebiera de ella caería víctima de la locura. Dicho esto, les pidió que por favor comenzaran a recoger agua para que el día que cayera la lluvia no tuvieran que beber el agua de los pozos ni de los ríos, pues si lo hicieran se contaminarían inmediatamente. La gente pensó que el pobre viejo estaba delirando, que éste era otro de sus signos de senilidad, y le dijeron sí como a un loco. Pero él se fue tranquilo, creyendo que los había convencido. En los días que siguieron soñó una y otra vez con la lluvia. Entonces bajó nuevamente al pueblo para ver si habían recogido el agua. Todos dijeron: «Sí, claro, por supuesto». Finalmente, el día revelado llegó y la lluvia cayó. Tenía un color medio verdoso y el viejo supo en seguida que esa era la lluvia contaminada. Por supuesto, había almacenado cantidades de agua en barriles de toda clase, por si acaso. Así que dejó de beber agua de los pozos y de los ríos y sobrevivió con el agua que había atesorado en su casa. Cuando dejó de llover, dos días después, el viejo bajó por tercera vez al pueblo. Algo raro había ocurrido: la gente se peleaba entre sí, nadie confiaba en los demás, todo el mundo discutía, todos querían ser los dueños de las cosas ajenas y apropiarse de los bienes comunes. La gente entraba en la casa del otro diciendo que era suya, algunos ocupaban las plazas, otros robaban objetos y todo el mundo reñía sin cesar. También se reían de cosas sin sentido y lloraban todo el tiempo comportándose como locos. El viejo profeta se situó en el centro de la plaza y dijo: -Escuchadme... ¿Veis cómo estáis? Estáis así porque seguramente no recogisteis el agua. Habéis estado bebiendo el agua contaminada. Pero yo he guardado para todos; no bebáis más de los ríos y los pozos porque puede dañaros si lo hacéis durante mucho tiempo. Aquí tengo agua; os traeré más después. Los del pueblo le pusieron el barril de agua por sombrero y, diciéndole que estaba loco, lo empujaron de vuelta por el mismo camino por el que había llegado. Pero el viejo volvió a soñar esa noche. Solo en su ermita, pudo ver en su sueño que, si la gente bebía de aquel agua durante siete días, su locura sería permanente. A la mañana siguiente bajó al pueblo por cuarta vez. Traía ahora varios barriles y dijo a los lugareños: -No os cuesta nada escucharme. Estáis bebiendo del agua contaminada y eso os volverá locos cuando se cumplan siete días. Tomad de ésta, que yo tengo para todos. Primero se rieron de él y luego lo apedrearon hasta que se fue. Pero el viejo insistió, y al día siguiente volvió a bajar. Esta vez, los del pueblo lo cubrieron de brea y plumas, y después lo echaron a patadas. Resignado, el viejo se quedó en su ermita durante muchos días sin volver a la ciudad, bebiendo exclusivamente del agua que tenía guardada, ya que, según su profecía, la de los pozos y los ríos seguiría contaminada durante un mes más. Durante todo ese tiempo el viejo estuvo triste en su caverna. Pero, concluido el plazo, bajó al pueblo. La profecía se había cumplido: los hombres se habían vuelto locos de forma definitiva. Se puso tan triste... Había perdido a todos sus amigos... Ya no podía conversar con nadie... Nadie lo entendía, todo el mundo le decía que estaba loco. Entonces, el viejo entró a las casas de sus amigos, buscó los pozos que guardaban el agua todavía contaminada y, durante los siguientes siete días, sólo bebió de allí...
Había una vez una paloma salvaje; tenía su nido en el bosque cerrado, allí donde el asombro habita junto al escalofrío entre los esbeltos troncos solitarios. No muy lejos, donde el humo asciende en la casa del labrador, habitaban algunas de sus parientes lejanas: dos palomas domésticas. Un día hablaban entre ellas de la situación de los tiempos y del sustento. La paloma salvaje decía: -Soy rica e inmensamente feliz, unos días encuentro mucho alimento y otros, poco; pero siempre hay algo que comer. Hasta la fecha nunca he tenido problemas. Yo confío en la naturaleza y dejo que cada día me sorprenda con su providencia. Las palomas domésticas levantaron un poco la cabeza y dijeron que «querían lo mejor» para su prima salvaje, y por ello le hicieron ver que en realidad era pobre, que no tenía nada y que vivía en la más absoluta inseguridad, dependiendo del día a día. Una de ellas dijo: -Nosotras sí que tenemos el porvenir asegurado junto al labriego con quien vivimos. Cuando realiza la recolección, nos sentamos en la cumbre del tejado y vemos al labriego acarrear un saco de grano detrás de otro hasta el pajar, y entonces sabemos que hay bastantes provisiones para largo tiempo. Esa tarde, cuando la paloma salvaje volvió a su nido, pensó por primera vez que ella era pobre. Comenzó a mirarse de otro modo, con los ojos de los demás; comparó su modo de vida con el de sus parientes y se le ocurrió pensar que debía ser estupendo saberse asegurado el sustento. Y se lamentó de tener que vivir constantemente en la incertidumbre. «De ahora en adelante -se dijo-, lo mejor será que vaya pensando en arreglármelas para lograr hacer aunque sea un pequeño acopio de provisiones, que podría ocultar en algún lugar muy seguro para vivir tranquila.» Desde aquel momento, la paloma salvaje empezó a estar preocupada por el sustento y por el porvenir. Conoció una angustia que no conocía. Y, en lugar de más tranquilidad, cada día conquistaba mayor inquietud. La realidad frustraba una y otra vez su empeño de amontonar bienestar, y la paloma no volvió a estar contenta; su plumaje empezó a perder colorido y su vuelo ligereza. Todos los días conseguía su sustento, su apetito de alimento se saciaba alguna vez, pero era como si no se saciase, porque su preocupación por el acopio seguía teniendo «hambre»... No podía dejar de pensar en lo que no tenía, hasta que terminó convirtiéndose en una envidiosa de las palomas ricas.
Leyendo La fabulosa historia de los Pelayos, en Plaza y Janés, un libro muy curioso pero bastante desperdiciado (el asunto daba para más) sobre las aventuras auténticas de una familia española que desarrolló un sistema para ganar en la ruleta y consiguió saltar la banca de los casinos más importantes del mundo, caí en un detalle minúsculo pero revelador. Resulta que los Pelayos, una extensa tribu de padres, hijos, primos y amigos que se instalaban en los casinos horas y horas, terminaron todos, o casi todos, enrollándose amorosamente o incluso casándose con crupieres. He aquí la prueba más evidente de lo que es el amor, me dije. Porque el amor es algo que llevamos todos dentro, es una necesidad esencial del ser humano, como el hambre o la sed. Y esa necesidad la saciamos con lo que nos cae más cerca, con lo que podemos. Es decir, a lo mejor lo que de verdad nos gusta comer es merluza a la vasca, pero si arrecia el apetito nos conformamos con un grasiento bocadillo de calamares. Y así, los médicos suelen enrollarse con compañeros del hospital; los oficinistas, con otros oficinistas, y los Pelayos, claro, con crupieres. No tenían tiempo para hablar ni tratar con nadie más en sus largas horas de duro trabajo ruletero. Hasta aquí, todo perfecto. Incluso resulta de lo más consolador: esa capacidad para adaptarnos a lo que hay es uno de los grandes recursos de nuestra especie. Ahora bien, lo inquietante es el dolor que ese emparejamiento puramente casual puede llegar a provocarnos. El amor es un espejismo, una construcción imaginaria, y los primeros que nos mentimos somos nosotros. Queremos creer que hemos elegido libremente a la persona amada, y no admitimos la verdad, a saber, que hemos coincidido con ella por chiripa en el maldito casino en el que nos ha tocado jugar. Y, sin embargo, si ese amado nos desdeña, si el amor no va bien, ¡cómo lloramos! Sufrimos como perros porque creemos que estamos perdiendo al hombre o a la mujer de nuestra vida, al amor predestinado, único, perfecto. Pero no hay individuos únicos, sino simplemente gente que pasaba por ahí, que estaba a mano. Cada vez que se te hunda el mundo por la ruptura con un gran amor, piensa que en realidad no era más que un crupier de los Pelayos.
Existe un tópico según el cual uno no elige caer enamorado, sino que es algo que surge en nosotros espontáneamente, que nos llega fuera de la voluntad, como la imagen de las flechas del caprichoso cupido. Ahora bien cuando el amor se ha estabilizado, sometiéndose a las reglas sociales y a la institución (noviazgo, matrimonio, parejas de hecho etc.), la voluntad de los implicados y su esfuerzo son claves para mantener una situación que ya no es estrictamente personal, sino social. Desde la sociología o psicología se coincide que el supuesto flechazo estaba ya preparado. Nos enamoramos cuando estábamos predispuestos para ello. Sin el previo deseo y ofrecimiento no se produciría el enamoramiento. El enamoramiento piensan algunos, depende de la cultura en que ha crecido la persona y por una previa disposición del ánimo. La misma palabra enamoramiento es un producto cultural, de tal manera que ningún amor es original, sino podemos decir es contagio. Es clave en el enamoramiento el estado psicológico del individuo. Cuando estamos satisfechos con la propia vida no nos enamoramos fácilmente, pues el enamoramiento comporta el riesgo de la alteración de un mundo personal, de una forma de vida en la que estamos instalados. De ahí que en ciertas etapas vitales de inseguridad (juventud, final de la juventud o vejez) sean etapas abiertas donde consciente o inconscientemente, envidiamos. La mujer es educada muchas veces como ideal de amante, esposa, madre, responsable del hogar etc..., se siente mal cuando no lo cumple, y los otros se lo reprochan y la miran mal. Cuántas veces se oye decir: “ Pero cómo llevas así a tu marido, a tus hijos...”. Éste “así” puede ser sin planchar la ropa, despeinado, pelo largo o lo que sea. Parece ser que la pasión amorosa está vinculada a la voluntad: para sentir tal pasión hay que desearla.
ACTIVIDAD: Escribe un guión sobre el “ligue”. Dónde se produce, circunstancias personales de los protagonistas etc..
La socialización hace referencia al proceso que sigue todo individuo desde su nacimiento, y por el cual aprende e interioriza los requerimientos de la sociedad en la que vive. El niño aprende a convivir con otros, y va formando su personalidad. La socialización es un proceso que dura toda la vida del individuo. La socialización primaria es la más importante, tiene lugar en la infancia y en ella el niño aprende a “saber a qué atenerse”, a comportarse como hijo, como alumno, como amigo ... En esta etapa el individuo es completamente acrítico, recibe la información al mismo tiempo que va formándose se personalidad. La socialización secundaria se caracteriza por aprender aquellos valores que corresponden a las funciones que el individuo debe desarrollar en la vida adulta. Es la socialización profesional o política del individuo. La socialización terciaria parece como si el individuo tuviera un muy estrecho margen de elección frente a lo que la sociedad le impone. Los individuos deciden asumir o interiorizar las normas o valores de otra cultura o sociedad. Es cambiar de estilo de vida, asumir una nueva cultura por motivos religiosos, psicológicos o éticos. AGENTES DE SOCIALIZACIÓN Los agentes sociales transmiten una cultura social al individuo, intentan formar su personalidad social mediante la transmisión de valores, y concepciones de la cultura en la que viven. Cabe destacar entre los agentes sociales a: LA FAMILIA: En ella comienza y de forma más intensa el aprendizaje e interiorización de las pautas sociales. La familia no solo es el lugar en donde nace el niño, sino también el agente socializador en el que tienen lugar las relaciones sociales más profundas y persistentes. (cantidad de estudios relacionan las conductas violentas de un individuo con los malos tratos sufridos en su entorno familiar). En la familia se adquieren la mayor parte de las creencias, actitudes, valores, normas y prejuicios que configuran la personalidad social del individuo. LA ESCUELA: Es el complemento de del proceso socializador de la familia. El papel de la escuela no es solo transmitir unos conocimientos, sino valores y actitudes que se van inculcando en los niños. Así la disciplina adquiere una dimensión más amplia que la que rige en el entorno familiar: rigor en el trabajo, posturas ideológicas. HOY muchos padres desean que sea la escuela la encargada de socializar a sus hijos. Situación problemática que imposibilita que los padres puedan transmitírselos ellos solos a sus hijos. Lo padres no pueden delegar en la escuela la educación emocional del niño o la transmisión de valores éticos, que en gran medida configuran después un comportamiento social. RELACIONES ENTRE IGUALES: En la familia y en la escuela el niño no está en el mismo nivel que en los adultos. Con los niños de la misma edad, y que actúan fuera de la observación de los adultos. En ellos el niño aprende a desempeñar papeles distintos de los que viene presentando en la familia y en la escuela. Aprende a comportarse como amigo, compañero de juegos o deporte, líder. MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS: si la familia, la escuela y los grupos de iguales son los agentes socializadores de toda la vida, los medios de comunicación es un producto característico de las sociedades contemporáneas. Prensa, libros, radio y sobretodo la televisión son poderosísimos instrumentos de información, pero también de formación y como consecuencia de manipulación ideológica con una incidencia en ideas, costumbres y comportamientos de los individuos. Hoy en día es el agente socializador más eficaz.