El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C.
" Todavía, tengo un sueño. (...) Tengo un sueño de que, un día, esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales. (...) Tengo un sueño de que mis cuatro hijitos un día vivirán en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel, sino por su carácter.... Esta es nuestra esperanza. (...) Con esta fé podremos, de una montaña de desesperación, labrar una piedra de esperanza. Con ésta fé, podremos transformar el cencerreo discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con ésta fé, podremos trabajar juntos, orar juntos, luchar juntos, ir juntos a prisión, escalar en lo alto en busca de nuestra libertad, sabiendo que un día seremos libres."
Durante miles de años los hombres estuvieron oprimidos como lo están todavía algunos de nosotros por la idea de que el universo es una marioneta cuyos hilos manejan un dios o dioses, no vistos e inescrutables. Luego, hace 2500 años, hubo en Jonia un glorioso despertar: se produjo en Samos y en las demás colonias griegas cercanas que crecieron entre las islas y ensenadas del activo mar Egeo oriental. 1 Aparecieron de repente personas que creían que todo estaba hecho de átomos; que los seres humanos y los demás animales procedían de formas más simples; que las enfermedades no eran causadas por demonios o por dioses; que la Tierra no era más que un planeta que giraba alrededor del Sol. Y que las estrellas estaban muy lejos de nosotros.
Esta revolución creó el Cosmos del Caos. Los primitivos griegos habían creído que el primer ser fue el Caos, que corresponde a la expresión del Génesis, dentro del mismo contexto: sin forma . Caos creó una diosa llamada Noche y luego se unió con ella, y su descendencia produjo más tarde todos los dioses y los hombres. Un universo creado a partir de Caos concordaba perfectamente con la creencia griega en una naturaleza impredecible manejada por dioses caprichosos. Pero en el siglo sexto antes de Cristo, en Jonia, se desarrolló un nuevo concepto, una de las grandes ideas de la especie humana. El universo se puede conocer, afirmaban los antiguos jonios, porque presenta un orden interno: hay regularidades en la naturaleza que permiten revelar sus secretos. La naturaleza no es totalmente impredecible; hay reglas a las cuales ha de obedecer necesariamente. Este carácter ordenado y admirable del universo recibió el nombre de Cosmos.
Pero, ¿por qué todo esto en Jonia, en estos paisajes sin pretensiones, pastorales, en estas islas y ensenadas remotas del Mediterráneo oriental? ¿Por qué no en las grandes ciudades de la India o de Egipto, de Babilonia, de China o de Centroamérica? China tenía una tradición astronómico vieja de milenios; inventó el papel y la imprenta, cohetes, relojes, seda, porcelana y flotas oceánicas. Sin embargo, algunos historiadores atinan que era una sociedad demasiado tradicionalista, poco dispuesta a adoptar innovaciones. ¿Por qué no la India, una cultura muy rica y con dotes matemáticas? Debido según dicen algunos historiadores a una fascinación rígida con la idea de un universo infinitamente viejo condenado a un ciclo sin fin de muertes y nuevos nacimientos, de almas y de universos, en el cual no podía suceder nunca nada fundamentalmente nuevo. ¿Por qué no las sociedades mayas y aztecas, que eran expertas en astronomía y estaban fascinadas, como los indios, por los números grandes? Porque, declaran algunos historiadores, les faltaba la aptitud o el impulso para la invención mecánica. Los mayas y los aztecas no llegaron ni a inventar la rueda, excepto en juguetes infantiles.
Los jonios tenían varias ventajas. Jonia es un reino de islas. El aislamiento, aunque sea incompleto, genera la diversidad. En aquella multitud de islas diferentes había toda una variedad de sistemas políticos. Faltaba una única concentración de poder que pudiera imponer una conformidad social e intelectual en todas las islas. Aquello hizo posible el libre examen. La promoción de la superstición no se consideraba una necesidad política. Los jonios, al contrario que muchas otras culturas, estaban en una encrucijada de civilizaciones, y no en uno de los centros. Fue en Jonia donde se adaptó por primera vez el alfabeto fenicio al uso griego y donde fue posible una amplia alfabetización. La escritura dejó de ser un monopolio de sacerdotes y escribas.
Los pensamientos de muchos quedaron a disposición de ser considerados y debatidos. El poder político estaba en manos de mercaderes, que promovían activamente la tecnología sobre la cual descansaba la prosperidad. Fue en el Mediterráneo oriental donde las civilizaciones africana, asiática y europea, incluyendo a las grandes culturas de Egipto y de Mesopotamia, se encontraron y se fertilizaron mutuamente en una confrontación vigorosa y tenaz de prejuicios, lenguajes, ideas y dioses. ¿Qué hace uno cuando se ve enfrentado con varios dioses distintos, cada uno de los cuales reclama el mismo territorio? El Marduk babilonio y el Zeus griego eran considerados, cada uno por su parte, señores del cielo y reyes de los dioses. Uno podía llegar a la conclusión de que Marduk y Zeus eran de hecho el mismo dios. Uno podía llegar también a la conclusión, puesto que ambos tenían atributos muy distintos, que uno de los dos había sido inventado por los sacerdotes. Pero si inventaron uno, ¿por qué no los dos?.
Y así fue como nació la gran idea, la comprensión de que podía haber una manera de conocer el mundo sin la hipótesis de un dios; que podía haber principios, fuerzas, leyes de la naturaleza, que permitieran comprender el mundo sin atribuir la caída de cada gorrión a la intervención directa de Zeus.
Creo que China, la India y Centroamérica, de haber dispuesto de algo más de tiempo, habrían tropezado también con la ciencia. Las culturas no se desarrollan con ritmos idénticos ni evolucionan marcando el paso. Nacen en tiempos diferentes y progresan a ritmos distintos. La visión científica del mundo funciona tan bien, explica tantas cosas y resuena tan armoniosamente con las partes más avanzadas de nuestro cerebro que a su debido tiempo, según creo, casi todas las culturas de la Tierra, dejadas con sus propios recursos, habrían descubierto la ciencia. Alguna cultura tenía que llegar primero. Resultó que fue Jonia el lugar donde nació la ciencia.
Esta gran revolución en el pensamiento humano se inició entre los años 600 y 400 a. de C. La clave de esta revolución fue la mano. Algunos de los brillantes pensadores jonios eran hijos de marineros, de campesinos y de tejedores. Estaban acostumbrados a hurgar y a reparar, al contrario de los sacerdotes y de los escribas de otras naciones que, criados en el lujo, no estaban dispuestos a ensuciarse las manos. Rechazaron la superstición y elaboraron maravillas. En muchos casos sólo disponemos de relaciones secundarias o indirectas sobre lo sucedido. Las metáforas que se utilizaban entonces pueden ser oscuras para nosotros. Es casi seguro que hubo un esfuerzo consciente unos siglos después para eliminarlas nuevas concepciones. Las figuras señeras de esta revolución eran hombres de nombre griego, que en su mayor parte nos suenan extraños, pero que fueron los pioneros auténticos del desarrollo de nuestra civilización y de nuestra humanidad.
Autor: Ignacio RamonetLe Monde DiplomatiqueOctubre 2003
La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales -legislativo, ejecutivo y judicial- pueden fallar, confundirse y cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades.
Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto. Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos. -¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros. Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín. -¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo. -Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él. Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel: Prohibida la entrada. Los transgresores serán procesados judicialmente. Era un gigante muy egoísta. Los pobres niños no tenían ahora donde jugar. Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó. Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado. -¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros. Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno. Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir. Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo. -La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el añoLa Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó. Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas. -Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos. Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo. -No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará! Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno. -Es demasiado egoísta- se dijo. Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles. Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería el rey de los músicos que pasaba por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta. -Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio? Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños. Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él. -¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo. -¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre. Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho. Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín. Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno. Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó. Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos. -Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto. Durante todo el día estuvieron jugando y al atardecer fueron a despedirse del gigante. -Pero, ¿dónde está vuestro pequeño compañero, el niño que subí al árbol?- preguntó. El gigante era a este al que más quería, porque lo había besado. -No sabemos contestaron los niños- se ha marchado. -Debéis decirle que venga mañana sin falta- dijo el gigante. Pero los niños dijeron que no sabían donde vivía y nunca antes lo habían visto. El gigante se quedó muy triste. Todas las tardes, cuando terminaba la escuela, los niños iban y jugaban con el gigante. Pero al niño pequeño, que tanto quería el gigante, no se le volvió a ver. El gigante era muy bondadoso con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y a menudo hablaba de él. -¡Cuánto me gustaría verlo!- solía decir. Los años transcurrieron y el gigante envejeció mucho y cada vez estaba más débil. Ya no podía tomar parte en los juegos; sentado en un gran sillón veía jugar a los niños y admiraba su jardín. -Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas. Una mañana invernal miró por la ventana, mientras se estaba vistiendo. Ya no detestaba el invierno, pues sabía que no es sino la primavera adormecida y el reposo de las flores. De pronto se frotó los ojos atónito y miró y remiró. Verdaderamente era una visión maravillosa. En el más alejado rincón del jardín había un árbol completamente cubierto de hermosos capullos blancos. Sus ramas eran doradas, frutos de plata colgaban de ellas y debajo, de pie, estaba el pequeño al que tanto quiso. El gigante corrió escaleras abajo con gran alegría y salió al jardín. Corrió precipitadamente por el césped y llegó cerca del niño. Cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y exclamó: - ¿Quién se atrevió a herirte?- Pues en las palmas de sus manos se veían las señales de dos clavos, y las mismas señales se veían en los piececitos. -¿Quién se ha atrevido a herirte?- gritó el gigante. -Dímelo para que pueda coger mi espada y matarle. -No- replicó el niño, pues estas son las heridas del amor. -¿Quién eres?- dijo el gigante; y un extraño temor lo invadió, haciéndole caer de rodillas ante el pequeño. Y el niño sonrió al gigante y le dijo: -Una vez me dejaste jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso. Y cuando llegaron los niños aquella tarde, encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de capullos blancos.
Tentacular,sofocante,opresiva,lapublicidadno cesa de extender sus camposdeintervención.Vehículo de ideología y técnica depersuasiónalavez,lapublicidadsabe hacerse con los mejores atractivosdela seducción, movilizandotodoslosrecursos de la estrategia deldeseo, en todas sus formas. Su radiante apariencia y su simpático brío la hacen agradable, incluso aceptable, en los ámbitos más amplios. Y consigue que a veces pasen por aguafiestas los que recuerdan simplemente que, bajo sus apariencias excitantes, la publicidad no es con frecuencia más que mera propaganda, una verdadera máquina de guerra ideológica al servicio de un modelo de sociedad basado en el capital, el mercado, el comercio y el consumo.A causa de la publicidad, escribió Herbert Marcuse,'Loslujosseconvierten en necesidades que el individuo ,hombreomujer debe adquirir so pena deperder su "estatus"enel "mercado competitivo, en el trabajo y enelocio.A su vez, estoleconduce a perpetuar una existencia dedicada enteramenteadedicacionesalienantes,deshumanizadas;alaobligaciónde obtener un empleo que reproduce el servilismo”.
En el siglo XXI, con la multiplicación de los medios de comunicación eléctricos (cine, radio), electrónicos (televisión) y digitales (Internet), se ha vivido no sólo la explosión de la publicidad sino también su sofisticación. La ambición de manipular los espíritus, hasta en el interior mismo de las casas, casi ha alcanzado ya nivel de ciencia. Las técnicas de persuasión no han dejado de sofisticarse para vencer la barrera del sonido, superar nuestra desconfianza e incrustrar en nuestra mente un mensaje muy preciso.
¿Cómo actúa pues la publicidad para influirnos? Algunos han imaginado un mensaje reducido a una única imagen cuyo efecto sería considerable. Semejante procedimiento, llamado de imágenes subliminales, hace imperceptible la publicidad. Insertando una imagen parásita entre las 24 por segundo que desfilan en el cine (25 imágenes por segundo en televisión), no se produce su persistencia en la retina. El ojo ve y el cerebro se informa, pero por debajo del umbral de la consciencia. Se trata del efecto subliminal (del latín sub limen, bajo el límite).Al querer ser lapublicidadunartedepersuadir,cadamensajeestámuyelaborado.Lamiradadelosconsumidoreshasidoespecialmente estudiada.Por ejemplo, antes de su difusión, una imagenes sometidaauntestllamadode"eyecamera ": medianteuna cámara invisiblesé registran sobre unespectadorcobayaque la mira, los movimientos de ojos, laactividad de las pupilas. Multiplicandoesostestsepuededeterminar estadísticamenteelrecorrido del ojo; lo que havisto en primer término y lo que se le ha escapado. Todoestoprocede deun trabajode investigación considerable, frutode la colaboración de especialistas dediversasdisciplinas, sociólogos, semiólogos,lingüistas,grafistas y decoradores.Semejante conjunción de expertos -hizo decir a Marshall McLuhan: "No hay equipo de sociólogos capaz de rivalizar con los equipos publicitarios en la investigación y la utilización de datos sociales explotables. Lospublicitariosconsagran cada año miles de millones de dolares a la investigación y el examen de las reacciones del públicoysuproducciónenunaextraordinaria acumulacióndedatossobrela experiencia y los sentimientos comunes a toda lasociedad".LaPublicidad prometesiempre la misma cosa: el bienestar, el confort, laeficacia,lafelicidad y el éxito.Atrae con el señuelo de una promesa de satisfacción. Vendesueños,proponeatajossimbólicos para unaascensión socialrápida.Fabricadeseosypresentauninundoenperpetuasvacaciones,distendido,amable y despreocupado,pobladode personajes felicesyquefinalmenteposeen el productomilagroso que leshará, dichosos, limpios, simples, sanos, envidiados, modernos...La publicidad vende todo a todos indistintamente, como si la sociedad de masas fuese una sociedad sin clases. "Frente a un mundo angustioso, que la televisión hace presente a todos, ha afirmado. el semiólogo Louis Quesnel, la publicidad evoca un mundo ideal, purificado de cualquier tragedia, sin paísessubdesarrollados, sinbombas nucleares, sinexplosióndemográfica,y singuerras.Unmundoinocente,llenosdeluces y sonrisas, optimista v paradisíaco "Por acumulación, los publicitarios repiteny avalanlosgrandesmitos denuestra época:modernidad,juventud, felicidad, ocio, abundancia... La mujer, por ejemplo, continúa encerrada en un contextoque,generalmente, solo la reconoce como objeto de placer o como sujeto doméstico. Es acosada y culpabilizada, convertida en responsable de la suciedad de la casa o de laropa, del deterioro de su piel y de su cuerpo, de lasalud de los niños y de la limpieza desus"partesíntimas", del estómago de sumarido y de la economía del hogar.En la oficina o en la cocina, en una playaoen la ducha, el realcedesusosténoelcolordesusmedias.Estructuralmente reductora, la publicidadofreceunavisióncondensada, esquemática,simple,delavida.Recurrefácilmenteaestereotiposparadictarnosnuestrosdeseos. Y hacernosaceptarnuestra propia esclavitud.
Kapitaal (versión YouTube) es un video deStudio Smackque responde a esa pregunta creando una “branded city” en blanco y negro donde sólo los anuncios, signos y textos de todo tipo (desde un anuncio luminoso al teclado y pantalla de un teléfono móvil) permanecen. La gran profusión de publicidad estática que adorna nuestras ciudades.
Nos volvemos filósofos el día que descubrimos nuestra ignorancia y decidimos salir de esta ignorancia por el camino de la razón. Habíamos vivido de las opiniones recibidas, de la tradición, llevado por las modas, inmersos en los prejuicios ...
Pero un buen día las creencias se vuelven extrañas, no tan evidentes. Y deseamos respuestas satisfactorias, buscamos la verdad, la certeza.
¿Qué causas nos han llevado a realizarnos esas preguntas?. Unas veces se trata se factores ambientales (convulsiones sociales, crisis de valores), el amor, la adolescencia, la muerte, el encuentro fortuito con alguna persona....
EL PRIMER PASO PARA HACERSE FILÓSOFO. Es reconocer la propia ignorancia, no aceptar las cosas sin más, sino porque son convincentes. Es deseo nuestro salir de esa ignorancia, no fingir por más tiempo, salir de la mentira, deseamos saber el porqué de las cosas.
ADIVINARÁS que la tarea no es fácil, pero advertimos un cierto progreso. Ya no pertenecemos a los que llevan una existencia acrítica, nos asombramos de los montajes existentes a nuestro alrededor, descubrimos cómo nos quieren vender la moto.
NUESTRA HERRAMIENTA para conquistar la lucidez es la razón, los argumentos convincentes, necesitamos meditar, ver con nuestros propios ojos. Estamos dispuestos al diálogo con quienes piensan de otro modo, debemos tener coraje a poner en tela de juicio hasta nuestras convicciones más arraigadas; enfrentarnos a un medio social muchas veces adverso, que considera locos o malvados a quienes se atreven a criticar las evidencias en que se funda la existencia colectiva.
LA PERSEVERANCIA en el amor a la sabiduría se ve premiada por una honda experiencia de libertad. Y es que la verdadera libertad, es inseparable al conocimiento de la verdad. Sólo quien abre los ojos y cobra clara conciencia de su situación, es libre de verdad.
LAS GRANDES CUESTIONES DE LA VIDA –TEMARIO
1.- ¿Quiénes somos?.- Alma inmortal o pura mecánica. ¿Soy un alma encarcelada en un cuerpo? ¿Una máquina construida con materiales biológicos? ¿Si existe el alma es eterna e inmortal o se trata de una función cerebral como las demás?.
2.- ¿Es real lo que percibimos? ¿Existe algo de lo que no podemos dudar? ¿Cuántas veces hemos soñado cosas que creíamos reales? ¿Los sentidos son fiables?
3.- ¿A dónde vamos?. La certeza más angustiosa: la muerte. La muerte nos inquieta, nos obsesiona y nos atormenta. O bien nos aferramos a los postulados religiosos que ofrecen la esperanza en la existencia en el más allá; o bien se niega la vida de ultratumba y nos concentramos en el presente. ¿Es la angustia que nos produce la terrible certeza que algún día hemos de morir el ingrediente fundamental en el origen de las religiones?. Somos los únicos animales que entierran a sus muertos.
4.- ¿De dónde venimos? Para las religiones monoteístas, Dios es el origen de todo. En cambio, la ciencia nos lo explica desde la teoría del Big Bang. ¿cómo surgió el universo?
5.- ¿Qué hacemos?. La ética y la moral dependen de la libertad. Pero, ¿Somos libres o está escrito nuestro destino? ¿Cómo buscamos la felicidad? ¿Cuándo somos responsables de nuestros actos?
EXPLICACIÓN VIDEO-CLIP “LA LETRA E”
Este video-clip pretende ser una fábula que nos muestre o sugiera las diferentes actitudes que expresa la condición humana, ante la realidad.
Observamos al principio un helicóptero que lleva la letra E y la situará encima de un pedestal a modo de monumento.
La primera reacción que observamos es la de un Sr. que señalará la letra E y la mostrará a la persona que tiene a su lado, en la creencia que ve lo mismo que él, pero no sucede así y su respuesta es que no es la letra E sino la B.
Comienzan las primeras actitudes, en intentar convencer a esta persona que se equivoca:
-Escribir la letra E para que la pueda ver mejor.
-Gritar y deshacerse gritando E.
-Pedir ayuda a otras personas que también ven la letra E.
-Llamar al médico y sus ayudantes para ver que imposibilita que no vea la letra E. El médico actúa paralizando al ahora paciente, observando la lengua, tomando la temperatura escuchando el corazón y descubriendo un defecto visual que es solucionado con unas gafas.
-La actitud de los allí presentes es de alabanzas hacia el médico. Por fin, se consigue que vea la letra E.
Aquí observamos las ganas que ponemos en seducir a los demás para que vean lo que nosotros creemos como realidad, y cuando lo conseguimos la felicidad que mostramos.
A continuación aparece un coche con el Rey acompañado del mayordomo, y observamos:
-El Rey padece la misma enfermedad visual, mira al monumento y dice B en vez de E.
-La actitud del mayordomo viene a ser repetir lo mismo que el Rey, es la actitud de aceptar las cosas sin discusión, conformismo y ceguera, pues no se digna ni a mirar el monumento.
-La actitud del médico es digna de relevancia, puesto que no hace uso de sus ayudantes, mantiene cierta distancia con el rey y le hace toda una explicación ayudado del Sr. ya curado gracias a la gafas.
-El rey por fin se pone las gafas y pronuncia la letra E, y provoca la satisfacción de todos los presentes, que llegan a cantar el Aleluya.
Pero el Rey pide al mayordomo que llame a la policía. La policía golpeara las cabezas de los presentes consiguiendo gracias a estos artilugios (p.e. publicidad) producir un cambio de realidad, y conseguir que todo el mundo vea la letra B, de modo que nos recuerda el balido de las ovejas.
Todo esto nos debe hacer pensar ¿Es éste nuestro mundo?. Existe facilidad de manipular nuestras conciencias, inexistencia de diálogo racional, crisis en el conversar, en la reflexión y en la crítica. Muchas ideas las defendemos a muerte, muchos prejuicios los defendemos a muerte sin ponerlos nunca en cuestión.
ACTIVIDAD: Piensa prejuicios existentes a tu alrededor.
Contesta al siguiente interrogante: ¿Para qué “pensar”?
ACTIVIDAD:¿Aceptarías a un hombre como niñero de un hijo-a tuyo?. ¿Qué razones expones a tu respuesta?
POSIBLES REFLEXIONES AL INTERROGANTE ¿PARA QUÉ “PENSAR”?
-El dolor de muelas puede ser terrible, pero no es el único que sufre el hombre; hay otros que ninguna anestesia aplaca, como la ignorancia y la duda. Sobre esos dolores interviene la filosofía, no para calmarlos, sino para afrontarlos. Y en ocasiones no es nada consoladora más bien desagradable, aunque sirve para dar libertad.
-Nos preguntamos sobre nosotros mismos, el mundo en que vivimos, el futuro y las amenazas que nos acechan; desde sus interrogantes contribuye la filosofía a una comprensión mayor de nosotros mismos y del mundo. Y esto justifica esta disciplina.
-A la filosofía le interesan preguntas conectadas con los problemas que hoy tenemos, como si son legítimos la clonación, investigar con embriones y ayudar a morir.
REFLEXIÓN: ¿QUÉ TEATEMORIZA?
La siguiente escena ha sido repetida, con pocas variantes, en muchos lugares y épocas:Un niño está jugando tranquilamente con su tren de madera. En voz baja, canta aquello de “viajeros al tren”, mete a sus muñecos en los vagones, y empieza a hacer ruido de locomotora: “chu qu chu qu chu, chu qu chuqu chu...”...De repente, su padre le pega un bofetón. El niño no sabe lo que ha ocurrido: no puede saber que su padre está enfadado porque no le han ascendido en el trabajo y lo ha pagado con él. Por eso se le escapa una mirada que al padre se le antoja de rebelión. En realidad el niño está, sobre todo, sorprendido. Sabe que no ha molestado a nadie, que el ruido que hacía mientras jugaba no merecía violencia física. Pero su padre le castiga: tendrá que quedarse todo la noche en la habitación... sólo, a oscuras... y en silencio...Porque su padre le ha advertido: “Si haces el más mínimo ruido vendrá el hombre del saco”.El hombre del saco que viene a buscar al niño y se lo lleva a un lugar horrible. El sacamantecas, que lo ceba para luego matarlo y extraer su grasa. El payaso de la sonrisa torcida, que aprovecha sus trastadas para conducirlos por los senderos del mal. El vendedor de droga, que unta las calcamonías con LSD para que se hagan adictos. El traficante de órganos, que busca infantes escapados del hogar para extraer sus riñones... La infancia ha sido siempre un tiempo de miedos. El territorio de los niños es un lugar sitiado: además de los temores innatos, el crío recibe todos aquellos que los mayores queremos trasmitirle. A veces, los miedos que introducimos en los niños son aquellos que nosotros mismos tenemos: el miedo a la muerte, a las enfermedades, a las personas diferentes... Otras veces, contaminamos temores a los niños para poner en práctica una técnica eficaz pero dañina: crear seres monstruosos que les den miedo. Estos seres representan para el chaval amenazas indefinidas, y los padres las utilizan para transmitir normas sin necesidad de justificarlas. Cuando no podemos explicar a un niño por qué no puede hacer una cosa, inventamos un coco malo que le atemorice si lo intenta. Asustar es la técnica más socorrida para aquellos momentos en que andamos escasos de argumentos. Han sido muchas las personas que han sido introducidas en la cultura del miedo por culpa de esta táctica. Les han hablado de hombres del saco, de animales de rapiña y del sacauntos. Y cuando han sido mayores, han seguido teniendo miedo. Han sustituido los monstruos infantiles por otros......Y han seguido teniendo miedo.
REFLEXIÓN: ¿QUÉ TEMAS SON PARA TÍ TABÚES?
“Nunca podré olvidar aquella noche en que estábamos cenando y mi padre sufrió un espasmo repentino. Su mano cayó dentro del humeante plato de queso revuelto con huevo. Mi padre perdió entonces el conocimiento y todos permanecimos sentados, esperando que el mayordomo le acomodase de nuevo en su silla, le secara cuidadosamente la mano y le sirviera un nuevo plato......Al cabo de un rato, mi padre recuperó el conocimiento, y levantando los ojos nos miró desconcertado. Entonces reanudamos la conversación en el mismo punto en que la habíamos interrumpido. Cuando finalmente se dispuso a coger el cubierto de plata, se detuvo y miró fijamente la mano escaldada, sin comprender lo que había ocurrido”.La extraña escena me pareció un ejemplo muy didáctico de uno de los fenómenos más inquietantes que se producen en la educación de las personas: la creación de tabúes. La familia, además de trasmitirnos valores y enseñarnos conductas, nos dice qué es lo que podemos ver y qué es lo que no. Asimismo, nos enseña en qué cuestiones podemos fijarnos y sirven como posibles temas de conversación y cuáles es mejor no tocar. Es decir: la familia crea tabúes.
POSIBLES CUESTIONES
1)¿Es posible enseñar a filosofar, a principios del s. XXI, cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan incómodas?
2)¿Puede la educación prescindir de la inquietud?
3)¿Cuándo comprendiste la diferencia entre aprender o repetir pensamientos ajenos y tener un pensamiento verdaderamente propio?
4)¿Pueden nacer preguntas de la pura ignorancia?
5)¿Quiénes son adversarios de la razón?
ACLARACIONES
·Al ejercicio de buscar y sopesar argumentos antes de aceptar como bueno lo que creo saber es a lo que en términos generales se le suele llamar utilizar la razón.
·La razón no es algo que me cuentan los demás, ni el fruto de mis estudios o de mi experiencia, sino un procedimiento intelectual crítico que utilizo para organizar las noticias que recibo, los estudios que realizo o las experiencias que tengo, aceptando unas cosas y descartando otras.
·La razón nunca es exclusivamente mi razón, es universal, todos los hombres la poseen y puede servir de árbitro para zanjar muchas disputas entre los hombres.
·La filosofía busca la verdad por medio del examen racional de nuestros conocimientos y consiste en intentar aproximarnos más a lo real. Se cuestiona de vez en cuando nuestras creencias, y trata de sustituirlas por ideas argumentativamente sostenidas.
·El comienzo de la filosofía es el asombro, la capacidad de maravillarnos ante lo que todos a nuestro alrededor consideran obvio y seguro.
·Razonar no se aprende en soledad sino que se inventa al comunicarse y confrontarse, en la conversación. Por eso el hábito filosófico de razonar nace en Grecia junto con las instituciones políticas de la democracia.
·La disposición a filosofar consiste en decidirse a tratar a los demás como si fueran también filósofos: ofreciéndoles razones, escuchando las suyas y construyendo la verdad. Las opiniones de cada cual no son fortalezas o castillos donde encerrarse como forma de autoafirmación personal: tener una opinión no es tener una propiedad que nadie tiene derecho a arrebatar. No todas las opiniones son igualmente válidas: valen más las que tiene más argumentos a su favor y las que mejor resisten la prueba de fuego del debate con las objeciones que se les plantean.
Origen de la filosofía.La sociedad griega primitiva era rural y aristocrática: dominaba una nobleza de terratenientes que tenía todo el poder económico y político. Los pobres descontentos buscaron tierra libres para cultivar, y lo harán hacia las fértiles tierra de Asia Menor y del sur de Italia. La aventura colonizadora se dirige hacia la jonia, donde surgen ciudades prósperas con una brillante civilización: Mileto, Éfeso, Samos y otras muchas. En Mileto se funda casi un imperio marítimo orientado hacia el mar Negro. En estas ciudades confluyen: prosperidad económica, desarrollo artesanal y comercio marítimo floreciente; formas políticas más flexibles y tolerantes; ruptura con el pasado y apertura a otras civilizaciones que permiten relativizar las propias tradiciones. En Mileto todo se comenta y se discute. En un ambiente así surge la filosofía.
SON INCONVENIENTES PARA FILOSOFAR :
-La estrategia del miedo (recordemos el arma política de los secuestros a los extranjeros en IRAK –mediante la decapitación filmada- o los de ETA, todo el terrorismo en si), el no poseer coraje
-La inseguridad
-El fanatismo, ser excesivamente pasional, fundamentalista o integrista.
-La estupidez
-Los prejuicios y condicionamientos
-La ignorancia
-Complejos
-Timidez
-Poseer estereotipos
-Montajes, mentiras y falsedades
-No ser serios y rigurosos. Quedarse en opiniones infundadas.
-No promocionar la diversidad cultural. Actitud etnocéntrica.
-La falta de atención
-La censura
-El no enterarnos de las cosas
-La ingenuidad
-La tontería
-Los tópicos
-La inexistencia de debates
-Las costumbres (que asco por ejemplo el escupitajo)
-Carecer de curiosidad, admiración, asombro ante las cosas.
-Carecer de una actitud crítica, de apertura, humildad y respeto.....
Todos hemos tenido fracasos relacionados con errores, creíamos haber apagado la luz, y compruebo que no fue así. Confiaba en una persona y estaba equivocado. Reconocer la equivocación –darse cuenta de ella- y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad. Se cuenta que los técnicos de 3M estaban buscando un pegamento de gran resistencia. Fracasaron al conseguir uno debilísimo, hasta que alguien pensó que esa debilidad podía resultar una ventaja. Aparecieron las etiquetas de pegar y despegar. Habían conseguido aprovechar un error.Fracasamos si negamos la evidencia, cuando no nos apeamos del burro, cuando no se aprende de la experiencia, el blindaje contra las evidencias o contra los argumentos adversos. Vamos a estudiar el prejuicio, la superstición y el dogmatismo, y una mezcla de los tres que es el fanatismo.
EL PREJUICIO: Tener un prejuicio es estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe. Un racista sólo recordará del periódico la noticia de un asesinato cometido por un negro, pero olvidará los cometidos por los blancos. De esta manera se ha inmunizado contra toda posible crítica. La palabra “prejuicio” significa “juzgar anticipadamente un hecho”, es decir, antes que haya sucedido o antes de conocer realmente lo sucedido. Los prejuicios son peligrosos (se dan en todos los sectores sociales), y provocan daños inevitablemente. Timothy Beneke, en su libro Los hombres y la violación, enumera algunas de las ideas que los violadores tienen sobre sus víctimas:-A todas las mujeres les gusta ser violadas.-A las mujeres no hay que creerlas-Cuando una mujer dice “no” en realidad está diciendo “sí”-Ellas provocan, ellas se la buscanCreencias acerca de los hombres:-la sociedad marca cómo debe ser un hombre de verdad: debe hacer el amor muchas veces y debe ser agresivo con las mujeres.
-Nadie va a violar a una mujer que no lo haya provocado.
ACTIVIDAD: Realizar una lista de prejuicios relacionados con los INMIGRANTES
Un artista, famoso por la belleza de las esculturas que realizaba, tuvo un sueño. Soñó que salía de sus manos una escultura realmente extraordinaria; vio cómo transformaba un gran bloque de mármol en la imagen de un bebé que dormía plácidamente en los brazos de su madre.
Al despertarse, puso manos a la obra. Sus vecinos, al verle trabajar el mármol se atrevían a darle todo tipo de consejos:
- Podías hacer al niño como si estuviera despierto, quedaría mejor.
- Yo le cambiaría los rasgos de la cara a la madre.
- Creo que junto a la madre deberías tallar la imagen del padre.
- ¿Por qué no añades algún objeto que decore?
- ¿Y si hicieras la escultura un poco más pequeña?
El pobre artista estaba desesperado. Quería hacer caso a los consejos de sus vecinos y su obra no avanzaba, incluso algún día sentía que había estropeado el trabajo del día anterior. Se echó a llorar y decidió no continuar su obra.Su mujer le animó mucho a que continuara y le dijo:Cierra los ojos y recuerda lo que soñaste. Céntrate sólo en esa imagen, hasta que salga de tus manos la escultura que un día llenó de alegría tu corazón.Efectivamente, semanas después, de las manos del artista salió la imagen, tal como la había soñado. Todo el pueblo reconoció que era de una belleza extraordinaria.
Con sus manos, golpe a golpe, había logrado plasmar su sueño sobre un gran bloque de mármol.
"La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella. Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120 m2.
Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso. En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades de un peón de obra 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000 pts El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (14 anualidades!!!) de un ingeniero informático. 200.000 pts/mes x 175 meses = 35.000.000 pts Las jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80. 2.500.000 pts/mes x 14 meses = 35 Mill. de pts Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979
200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 pts No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 30 veces menos, de 35 a 3 millones. También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga.
Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo.
Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrá evitar lo siguiente:
1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 - 45 años, pero 5 años no suponen prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco o Fidel Castro sino La Caixa, BSCH, Banc de Sabadell o, en general, "la banca". Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador. 2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1). Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra , eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable , no era estéril (podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años). El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir y es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera... yo no los compraré... pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir".
Las desilusiones, los errores o los rechazos son la materia prima de eso que muchos llaman fracaso. Queremos evitarlo a toda costa porque es doloroso y porque tememos convertimos en `perdedores' para siempre. Pero las personas que consiguen lo que desean nos enseñan todo lo contrario, que eso sólo es posible tras una larga lista de intentos infructuosos. Y, sobre todo, tras reconocer y admitir el fracaso, y aprender de él para volver a intentarlo con deseos renovados.
Hace algunos años, vi una publicidad de una conocida marca de indumentaria deportiva que he recordado desde entonces. En ella se ve a Michael Jordan -seguramente el mejor jugador de baloncesto de la historia- caminando con lentitud por un corredor apenas iluminado. Viste con traje oscuro, lleva gafas negras y se le nota abatido. Mientras avanza, se escucha su voz que pausadamente dice: "He fallado 12.670 lanzamientos a canasta, he errado 980 tiros libres, he perdido 564 partidos, en 27 ocasiones me confiaron la jugada que decidía el partido y fallé... He fallado una y otra y otra vez. Y por eso... he triunfado".
Dos cosas me impactaron de aquella publicidad. En primer lugar, allí estaba un hombre a quien se podría considerar el arquetipo del éxito en su actividad, sin duda uno de los deportistas más admirados por toda una generación y, asociada a él, una enorme enumeración de fallos. No recuerdo los números exactos, pero ¡era abrumador!.
También Michael Jordan debía de haber pasado, todas y cada una de esas veces, por la experiencia de la frustración. En todas aquellas ocasiones, las cosas no salieron como él hubiera deseado. Pero lo que más me impresionó fue que él mismo afirmaba al final del anuncio: "Por eso... he triunfado".No era "a pesar de" haber fallado tantas veces por lo que había triunfado, sino justamente "por eso". Eran precisamente esas experiencias -no las otras, más alegres- las que lo habían convertido en uno de los deportistas más grandes de la historia.
Fallar, ser rechazados, fracasar... son los distintos nombres que le ponemos a la experiencia de que las cosas no resulten como habíamos pensado o deseado. Y pasar por esas experiencias es inevitable. Sólo un necio puede creer que siempre conseguirá lo que desea, que siempre acertará, que podrá vivir sin atravesar algo de frustración.....
(Extraido de la revista mente sana Artículo de Demián Bucay)
Por lo general, los niños comienzan a mentir a partir de los seis años, pues para que la mentira exista realmente es imprescindible que se produzca una cierta intencionalidad moral y ésta no surge hasta esa edad o quizá un poco más tarde.
Antes de dicha edad los niños tienden a fantasear pero el problema surge cuando esa actitud se convierte en un hábito y la mentira se instala en sus vidas como algo rutinario. A partir de los siete años las mentiras suelen estar ya vinculadas a otros factores, como, por ejemplo la necesidad de mantener la autoestima. En estos casos, el niño suele engañar, simplemente, para hacer frente a su inseguridad. Es decir: para quedar bien delante de sus compañeros y provocar su admiración.
Otras veces la mentira es el resultado de la imitación del comportamiento de los adultos. A menudo, casi sin darnos cuenta, mentimos delante de nuestros hijos en cosas que consideramos banales ("dile que no estoy..."). Y es que en esto -como en todo- nuestro ejemplo es fundamental, sobre todo en periodos del desarrollo en que los niños son "esponjas" que absorben todo.
A veces también los chicos de seis o siete años pueden mentir con el único fin de llamar la atención. Puede que nuestro hijo, por ejemplo, sea de los que simula de vez en cuando que le duele algo o que tiene algún problema grave... En efecto, los chicos pueden sentirse poco queridos o valorados en casa y eso les lleva a reclamar más atención de las formas más insospechadas.
Finalmente, puede que nuestro hijo mienta para conseguir algún beneficio o evitar situaciones desagradables. Así ante la amenaza de un castigo, sin ir más lejos, nuestro hijo procurará mentir de tal forma que consiga librarse de toda culpa. Evidentemente, si comprueba que esta artimaña surte efecto, lo más probable es que el chico "se abone" a ella y la utilice siempre en el futuro.
Del mismo modo, si descubre que mintiendo consigue algunos beneficios, habrá asimilado que la mentira es una buena forma de conseguir los fines deseados.
Si constatamos que nuestro hijo miente con frecuencia es, pues, importante descubrir los verdaderos motivos por los que lo hace. Sólo así podremos corregir el problema en su raíz.
Un chico dado a la exageración podría estar manifestando una falta de seguridad en sí mismo y un problema de autoestima que tendríamos que tratar de abordar cuanto antes. Habrá que corregir cada mentira pero, sobre todo, tendremos que centrarnos en prestar una mayor atención al chico valorando especialmente sus esfuerzos, logros y conductas positivas, con el fin de que, poco a poco, gane confianza en sí mismo.
Un chico, por el contrario, que utilice sus mentiras como sistema de "defensa" tendremos que intentar corregirle inmediatamente pues corre el peligro de adquirir un hábito que, sin lugar a dudas, será nefasto el día de mañana.
A los siete años, los hijos se encuentran en pleno periodo sensitivo y es el mejor momento para fomentarles la virtud de la sinceridad. Para ello, lo primordial es crear en nuestro hogar un ambiente propicio a la verdad, que nunca invite a la mentira.
Un buen método consiste en desarrollar un clima de confianza. Debemos estimular a nuestros hijos a que nos lo cuenten todo: lo bueno y lo malo que les ha ocurrido en el colegio, con los amigos... sólo así les estaremos acostumbrando a no ocultar nada y a confiar en nosotros.
Tendremos que tratar de inculcarles, además, una visión positiva de la sinceridad. Démosles mil oportunidades para que confirmen que decir la verdad es bueno e intentemos dejarles claro, en cada caso, que confiamos en ellos pero que esta confianza es un camino de doble dirección y por lo tanto es necesario que ellos sean sinceros siempre. Que el niño compruebe que si confiamos en él, si creemos que es sincero, podrá ir alcanzando más libertad y responsabilidad.
Asimismo, cuando diga la verdad arriesgándose a ser castigado, haremos, a ser posible en público, un especial hincapié en lo orgullosos que nos sentimos por el valor que ha demostrado al decir la verdad. Y eso no significa que no tengamos que corregir -o que castigar- acciones que no son admisibles, pero sí dejemos claro que a él se le perdona y se le valora aunque sea necesario mantener el castigo.
En esta misma línea, procuremos siempre que nuestras reacciones o los castigos sean proporcionales a la falta cometida y no a nuestro grado de irritación o enfado que a veces, además, tiene poco que ver con lo que ha hecho nuestro hijo. Si caemos en la tentación de exagerar o dramatizar más de la cuenta podemos ser nosotros, inconscientemente, los que estemos conduciendo al niño hacia el camino de la mentira. El miedo es enemigo de la verdad.
(Extractado, en versión libre, del artículo de Elena López y Teresa Artola "De 7 a 12. Mentiroso compulsivo. ¿Por qué miente tanto?", publicado en HACER FAMILIA, nº 64, junio 1999).
TEXTO:Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla a toda ella, ¡oh, amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mi me parece: en el mundo inteligible lo ultimo que se percibe, y con trabajo, es la idea de bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la productora y soberana de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.Platón. La República (libro VII)
CUESTIONES 1. Resumen breve del texto
2. Análisis del contenido filosófico del texto
3. Contextualización
RESPUESTA1) Resumen del texto Al enfrentarte a un texto de selectividad en principio debes actuar como si se tratara de cualquier otro texto que te pidan para comentar en la clase. La idea es que debes conocer qué dice el texto, de qué habla, que cuenta. Para ello debes: 1) leerlo entero de una vez antes de subrayar nada; 2) en la segunda lectura debes subrayar aquello que te parece más importante; y 3) escribe en el primer resumen todo lo que se te ocurra y ya después irás eliminando. No debes subrayar sin haberlo leído entero porque entonces corres el riesgo de que todo te parezca importante y de que subrayes demasiado. Y luego, una vez subrayado cuando lo pases al papel, cuando hagas el resumen, veras que hay cosas que te sobran, algo completamente normal. Hecho esto, estarás en condiciones de enfrentarte a las preguntas. Además con esta breve introducción habrás ido haciendo algo similar a “calentar motores”, pues hasta que no lleves un poco de tiempo con el texto, o con cualquier otra actividad, no logras el mayor rendimiento. A medida que vayas trabajando verás que te vas acordando de más cosas y serás capaz de relacionarlas mejor. Es más, si te vas acordando de cosas que has de desarrollar posteriormente puede ir haciendo una especie de guión o esquema.El texto comentado pertenece a una obra fundamental del autor, La República. En ella Platón desarrolla su pensamiento político desde el nivel teórico, en el que trata de definir la justicia, hasta el aspecto más práctico, referido al modo de llevarla a cabo mediante un modelo de estado apropiado. El filósofo se sirve con frecuencia de un lenguaje rico en imágenes y símbolos para ilustrar su pensamiento. Entre estas alegorías, junto a otras, como la de la línea o el sol, se encuentra la de la caverna. Es en el libro VII, al que pertenece el texto, donde desarrolla un aspecto fundamental, como es la necesidad de que el gobierno de su república ideal se halle gobernado por los filósofos, los más sabios. Puede decirse que texto vislumbre esta idea desde su primer momento, al anunciar la necesidad de que la idea de Bien gobierne y dirija el conocimiento y la conducta humana. Como afirma Platón la idea de bien “es la productora y soberana de verdad y conocimiento, (...) y tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública” El texto posee una estructura cuyos argumentos puedes ordenarse del siguiente modo: 1. Hace una comparación entre el mundo visible, el de la morada-prisión, y el inteligible expresado en el símil (metáfora) de la luz de la hoguera, a la que compara con el poder del sol. Es el sol una metáfora de la luz y del conocimiento. Por tanto, se vislumbra perfectamente las dos regiones, la visible, la que percibimos mediante los sentidos y que tomamos como verdad cuando es sólo una copia y la inteligible, el mundo verdadero. 2. Para alcanzar el mundo inteligible se ha de producir un ascenso que el alma inicia desde el escalón más bajo, el perceptible o visible y que culmina con la contemplación de las ideas. 3. De entre estas ideas, es la idea de bien la más importante, la que ocupa el nivel más alto en la jerarquía de la ideas platónicas. Para Platón es ella la que debe gobernar la belleza, el conocimiento y la verdad, la soberana que ha de alumbrar nuestra vida privada y pública.
2) Análisis del contenido filosófico del textoPara contestar a este punto, debes tener en cuenta dos cosas: una, detectar los temas o problemas tratados en el texto (puedes anotarlos al margen con lápiz) y otra contestar a ellos con lo que sabes del autor. Con la suma de estos dos elementos y enrollándote recordado todo lo que sabes puedes escribir tu respuesta. No te debes asustar sino intentar, te lo repito otra vez, detectar los temas o problemas del texto. Luego, tu puedes caminar en la elaboración de tu respuesta metiendo lo que sabes del autor de cada tema detectado. Esto es clave. Fíjate, que en este texto se detectan tres temas o conceptos de Platón: el tema de la realidad (división de ella), el del conocimiento y el papel de la idea de la bien. Yo voy a escribir sobre ellos por este orden. Tu puedes hacer lo mismo con tus palabras, aunque yo intentaré no irme mucho por las ramas (no es fácil). Recuerda que citar alguna frase entrecomillada del texto para apoyar tu comentario siempre luce. Hay en el texto planteadas cuestiones filosóficas esenciales al pensamiento platónico. Una de ellas se relaciona con el aspecto ontológico, la teoría de la realidad. En este fragmento se ve claramente una división de la realidad entre los órdenes visible e inteligible, tal y como fue formulada por Platón. Cabe recordar que el filósofo estableció la existencia, por un lado, de un mundo inteligible, en el que se hallarían las ideas y también los conceptos matemáticos, y un mundo perceptible o visible formado por las cosas y todo aquello que captamos a través de los sentidos. Ambos ámbitos son completamente diferentes, existiendo entre ellos una relación de imitación o copia, donde el mundo visible, el de los sentidos o las cosas, imita o copia al mundo inteligible. Este dualismo ontológico, división de la realidad en dos, se concluye de su teoría de las ideas. En este dualismo, el mundo de los objetos que captamos con nuestros sentidos es un mundo de sombras, tal como se expresa en el fragmento comentado. Un mundo copiado pero que los prisioneros toman como realidad, sin percatarse que la realidad auténtica se encuentra tras ellos. Sin embargo, los prisioneros toman las sombras por realidad. De este modo, los objetos y las cosas que nos rodean serían para Platón un mundo de apariencias y de sombras y lo importante es alcanzar el mundo de la inteligencia y el pensamiento que nos llevará a las ideas. Podríamos decir, entre paréntesis, que hoy en día resulta curioso cómo a través de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, en cierto modo hay gente que toma por realidad lo que podemos considerar una realidad proyectada: lo que Platón llamaría el mundo de las sombras. El segundo gran tema filosófico que se puede extraer del texto comentado, y que deriva de esa división de la realidad, es el problema del conocimiento. Si la realidad se halla escindida, dividida, en dos partes perfectamente diferenciadas, el modo de acceder a cada una de ellas, el modo de conocerlas, ha de ser forzosamente distinto. De una lado, el mundo de las cosas que nos rodean, es accesible a nosotros por medio de los sentidos y, según Platón, genera en nosotros opiniones (“doxa”), pero no ciencia. Es, por tanto un mundo del cabe desconfiar. Frente a él se halla el mundo de inteligeble accesible únicamente mediante nuestra razón, y que nos produce el verdadero conocimiento, la ciencia (“episteme”). De este modo tenemos dos formas de conocimiento que se corresponden con las dos realidades existentes, opinión y ciencia. Ambos conocimientos poseen características distintas; así, mientras que las opiniones son inestables y susceptibles de error, la ciencia es por naturaleza segura y estable, al basarse en razones. Platón se refiere a esta distinción para señalar que muchos sofistas y políticos se mueven exclusivamente en el ámbito de la opinión. Y mientras que el objeto de la ciencia son las ideas, el de la opinión es el mundo físico o sensible. Para Platón el conocimiento auténtico lo constituye el relacionado con el mundo de las ideas, de ahí que encierre cierta dificultad alcanzarlo. Para lograrlo hay que ir ascendiendo desde el conocimiento matemático hasta las ideas en un proceso llamado dialéctico, el más elevado proceso de conocimiento para Platón y que da acceso a las ideas. Es a este proceso a lo que alude “al mundo de arriba” y la “ascensión del alma hasta la región inteligible”. En resumen, Platón distingue entre conocimiento intelectual, ligado a la razón y el mundo de las ideas y conocimiento sensible, relativo al mundo físico o de las cosas. Los sentidos nos proporcionan opinión y la razón verdadero saber o ciencia (“doxa” vs. “episteme”). De este modo se establece una correlación entre el dualismo ontológico (doble realidad), integrado por el mundo de las ideas y el de las cosas, y el dualismo epistemológico (dos modos de conocimiento), la razón (conocimiento intelectual) y los sentidos (conocimiento sensible). Un tercer aspecto que puede verse en el texto se refiere a la importancia que en el ámbito de la ideas tiene la idea de Bien. Recordamos que Platón establecía una jerarquización entre las ideas, es decir, un orden o clasificación atendiendo a su importancia. Según esta clasificación de abajo arriba, en el nivel inferior estarían las ideas relativas al mundo físico (de mesa, por ejemplo), luego los objetos matemáticos, después los valores morales (la dignidad, por ejemplo) y en lo más alto, presidiendo y gobernando nuestras acciones estaría la idea de Bien. Con ello Platón nos da a entender que el bien, lo que es bueno para los seres humanos debe ser el valor que dirige y gobierna nuestro conocimiento y nuestro comportamiento. Esto significa que está por encima incluso de la idea de verdad. Lo que puede entenderse como que lo que nos hace buenos, lo que supone el bien para nosotros es más importante que la misma verdad. Hay aquí una sumisión del conocimiento a la moral, algo frecuente entre los griegos. Además, la idea de bien se identifica con la de belleza en la cúspide de las ideas. Lo que denota un concepto de belleza más ligado al alma que al cuerpo. Platón compara la idea de bien con el sol, en otro apartado de “La República”. Al igual que el sol ilumina nuestro conocimiento, el bien debe guiar y orientar nuestras actitudes y nuestros comportamientos tanto privados como públicos: tanto morales como políticos. Con toda claridad afirma Platón que “por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública”. Con ello nos está señalando el verdadero sentido de lo que habrá de ser el diseño de su estado ideal y que deberá se gobernado por el bien.
3/ Contextualización Qué te pide en esta pregunta? Pues una vez detectados los problemas que aborda el texto y que has explicado en el apartado anterior, trates de hallar sus raíces precedentes. Es decir, de qué modo esos problemas hallan solución en pensamientos anteriores y cómo se encuentra el problema al encontrarse el autor con ellos. De paso puedes hablar un poco del momento histórico en que el autor vive, pero siempre relacionándolo con los contenidos del texto. La idea es siempre la misma, de la mano del texto debes construir una respuesta que es la suma de lo que dice el texto y lo que tu sabes. Pero en este caso es algo similar a lo que los americanos llaman “background”, antecedentes o contexto. De todos modos si no sabes de esto siempre puedes recurrir al momento histórico, a lo que se llama el autor y su obra. De todos modos, esta es una pregunta donde los criterios de corrección son amplios y dependen de los correctores. Pero lo ideal es una combinación de contexto filosófico e histórico. Desarrolla lo que sabes. En el caso de abajo yo me dedicado más al filosófico, pero si no sabes tanto puedes hacerlo incidiendo más en el histórico (la muerte de Sócrates, etc). Los problemas planteados en el texto poseen una larga tradición en pensamiento griego. Puede decirse que dos son las raíces de los problemas que aborda Platón en el texto y, en general, en su pensamiento. De una parte en lo que se refiere al conocimiento son los presocráticos quienes sientan las bases de un problema que va a tener solución en Platón de un modo diferente. Haciendo un breve repaso, a los primeros filósofos les preocupó dar respuesta a la problemática del cambio, de aquello que, frente a los que vemos como cambiante, permanece como inalterado. Pero esta respuesta fue que lo que permanecía sin cambiar, lo esencial era algo material, un “arjé” o principio físico que para unos era un elemento, el agua, el aire, etc., y para otros eran varios. Pero todos compartían la idea de que lo que no cambiaba, lo que no fluía, era algo físico. Sin duda, los presocráticos eran científicos y con esta predisposición abordaban las explicación de los fenómenos naturales. El tema en Platón es diferente, porque estimaba que había, en efecto, algo que no cambiaba en medio de este espectáculo de la naturaleza siempre diversa, pero no podía ser algo físico, pues todo aquello que podemos observar y sentir en la naturaleza cambia y no permanece inalterado. No hay ningún “arjé” material, ninguna material primaria que permanezca en todo cambio, que sea la esencia de todo lo que fluye, sino que todo se disuelve. Todo lo que pertenece al mundo de los sentidos es algo material y se consume con el tiempo. Lo único que no cambia son esos moldes que hacen que las cosas existan, las ideas. Lo que permanece son las ideas, los elementos del mundo inteligible. Es decir, los objetos individuales (esta mesa, por ejemplo), cambian, pero la idea no cambia. Con ello enlaza Platón con un viejo problema desde los orígenes del pensamiento y le da su propia solución, vinculando, además, el aspecto de la realidad y de su conocimiento, problemas ambos abordados en el texto de este comentario. Sin embargo, en rigor habría que señalar que hay dos filósofos presocráticos que son los únicos que se acercan a este modo de solucionar el problema del cambio y que son Pitágoras y Parménides. Ambos son defensores de un planteamiento más cercano al que posteriormente dará Platón al hablar de la desconfianza hacia los sentidos en favor de la razón y de considerar las matemáticas y la razón como los verdaderos fundamentos y y las verdaderas fuentes del conocimiento. La segunda fuente del pensamiento platónico es, sin duda, su maestro Sócrates, quien junto a los sofistas inauguró una forma de pensar muy diferente a los presocráticos. Con la llegada de ambos, en el siglo V a.C., son otros los problemas que se plantean y otro el modo de acercarse a ellos. Como humanistas y hombres de letras se hallaban más interesados por las cuestiones de orden moral, social, político, lingüístico, etc. Precisamente los temas morales y políticos serán decisivos para crear un nuevo estilo de pensamiento. De este modo, surgen las cuestiones referidas a lo que hay de universal o de particular en los valores morales y el conocimiento, con la ya conocida posición de que los sofistas defienden el relativismo y Sócrates la existencia de valores universales o normas generales que nos indican lo que es bueno, justo, etc. Sin la existencia de principios o valores universales no sería posible la conocida posición de Sócrates de vincular el conocimiento y el comportamiento: aquel que sabe lo que es correcto hará lo correcto. Con ello se establece una distinción esencial entre la opinión (“doxa”) defendida por los sofistas y la ciencia (“episteme”) defendida por Sócrates. Para Sócrates, nuestra razón puede y debe establecer una ciencia de los conceptos morales de validez universal. Algo que servirá de base a Platón. En este empeño por un saber “científico” sobre cuestiones morales tiene bastante que ver el modelo de saber utilizado, el saber técnico. Igual que un arquitecto es un técnico en construir casas o un zapatero en hacer zapatos, el filósofo debía serlo en la definición rigurosa de los conceptos morales y en la utilización del pensamiento. Pero, ¿para qué es preciso definir con rigor qué es la justicia? Pues para poder aplicarla, sino no podemos ser justos. Para Sócrates sólo el que saberlo que es la justicia puede ser justo. El que sabe lo que es justo con precisión y rigor hará lo justo; el que sabe lo que es el bien, hará el bien. Y este es el camino que proseguirá Platón. Bien puede decirse que su estilo de pensar y su contenido debe a su maestro Sócrates lo fundamental. Precisamente el tema de la justicia es el núcleo de su obra “La república”, obra fundamental de Platón y donde enlaza las cuestiones teóricas referidas al conocimiento y la teorías de las ideas con la práctica, al diseñar un tipo de estado ideal en base a esa teoría. Y también aquí hay que señalar el modo en que otro evento relacionado con Sócrates influyó en él de modo decisivo: su condena a muerte. Esto dejó en él una huella indeleble, hasta el punto de que el impacto de este acontecimiento puede ser, en gran medida, la clave de buena parte de las cosas que habrán de suceder en la vida y la obra platónicas. Mucho tiempo después un Platón ya anciano, en una de sus cartas, reconocerá que fue este hecho, y lo que precedió al mismo, lo que le hizo desistir de su interés por la política profesional. Platón consideraba a Sócrates “el más justo de los hombres de su tiempo”, por lo que no es de extrañar su decisión de reorientar su vida hacia el pensamiento político más que a la actividad política práctica. El no creía poder encontrar la justicia en la vida pública de la sociedad de su tiempo. La justicia sólo podía llegar cuando los dirigentes políticos fueran filósofos o cuando los filósofos llegaran a gobernar. Sólo en el caso de coincidir en una misma persona el filósofo y el gobernante se podía llegar a conseguir un estado que encarnara la idea de justicia. Este pensamiento ya no abandonaría a Platón a lo largo de su vida .
Ahora llega el momento del estudio personal (también la clase o la toma de notas son parte del estudio): tienes en tu mesa de estudio el libro de texto, los apuntes y el material de trabajo y te dispones a estudiar, es decir a comprender y a memorizar los temas.
Como ya llevas unos años estudiando tienes con seguridad un método, un sistema de estudio que posiblemente te haya ido bien; pero también es posible que hayas utilizado sistemas de estudio totalmente inadecuados: leer y repetir la lectura hasta que te aprendes de memoria las respuestas, escribir nuevamente todo lo que lees, estudiar sólo en vísperas de examen, etc. Si este es tu caso no te extrañes de que el estudio te aburra.
Nosotros te vamos a proponer un método científico para estudiar, porque estudiar, como escribir a máquina o manejar un ordenador, tiene un método que lo hace mas atractivo y más eficaz.
El método se basa en un principio fundamental: SOLO SE APRENDE LO QUE SE HACE. Por eso se llama estudio activo.
Antes de iniciar tu estudio debes disponer de un material indispensable a tu alcance en la mesa de estudio: Diccionario (Lengua e idiomas), folios en blanco, lapicero y rotuladores de colores para subrayar, cuaderno de apuntes, etc.
El método se denomina L2SER. Se desarrolla en las fases siguientes:
-L: Leer rápidamente el bloque que vas a estudiar
-L: Leer atentamente párrafo a párrafo
-S: Subrayar las ideas principales
-E: Esquematizar
-R: Retener o aprender
En esta sesión te vamos a explicar las dos primeras fases que, como ves, se refieren a la lectura.
1ª) Leer rápidamente el bloque que vas a estudiar –Pre-lectura o lectura exploratoria-. Esta lectura tiene como finalidad situar las distintas partes del tema y conectarlo con los conocimientos que ya tienes. El objetivo consiste en formarte una idea global del tema, además de descubrir las partes de que consta. Una vez realizada debes ser capaz de responder a la pregunta:¿de qué se trata?
¿Cómo hacerlo?. Comienzas a leer los enunciados de todas las preguntas, las palabras y frases que el libro tenga subrayadas, algunas frases del comienzo de cada párrafo y vas mirando los dibujos que hacen referencia al tema. Es una lectura que debes hacer a la máxima velocidad de que seas capaz –no debes detenerte en cada palabra-. No importa no haber entendido algunas palabras o frases; lo importante es captar el sentido general de la pregunta.
No hay que memorizar, subrayar ni aprender nada en esta fase.
Recuerda que en la tipografía, el uso de la negrita, la cursiva o las mayúsculas reflejan el interés del autor por resaltar alguna palabra o frase relevante.
En primer lugar debes eliminar los defectos de lectura que impiden lograr mayor velocidad:
No leas en voz alta. No podemos pronunciar mas que 125 ppm. La voz frena la velocidad lectora. Por la misma razón anterior, no pronuncies por lo bajo (subvocalización). Este defecto es muy frecuente entre los que estudian de memoria. No leas moviendo la cabeza o señalando con el dedo. Mueve simplemente los ojos. Lee siempre con luz natural o una buena luz artificial.
¿Cuándo?. Esta lectura conviene hacerla antes de empezar el estudio, es conveniente dedicar unos minutos a explorar el material con el que se tiene que trabajar, sea un libro o los apuntes, y el mejor momento es antes de las explicaciones en clase si el profesor ha adelantado el tema que se va a tratar ese día.
2º) Leer atentamente párrafo a párrafo. –Lectura comprensiva-. Esta fase consiste en ir leyendo el tema despacio, párrafo a párrafo, comprendiendo lo que lees. Para esta comprensión debes utilizar el diccionario. De momento sólo es indispensable que entiendas lo que lees; no es necesario memorizar nada de forma expresa, aunque ya tu memoria ha empezado a trabajar.
Debes comprender todas las ideas contenidas en el texto, esto quiere decir comprender todas las palabras, comprender todo los términos técnicos, todas las frases, el sentido global de cada párrafo ...
La lectura comprensiva paso a paso:
-Al leer ve preguntándote mentalmente si entiendes cada palabra, frase o párrafo.
-Señala cada palabra que no estés seguro de haber entendido marcando a lápiz la palabra no comprendida o poniendo un signo de interrogación a lápiz en el margen de la línea correspondiente.
-Si es el sentido de una frase lo que no entiendes, encierra con un corchete la frase o pon un signo de interrogación al margen de la línea. Los signos de interrogación en los márgenes te permitirán posteriormente localizar con rapidez las palabras y frases no comprendidas.
-Aclara el significado de las palabras o frases marcadas. Para ello hay que: Borrar todos los signos de interrogación (una vez aclarado su significado, por supuesto). Para aclarar el significado de una palabra puedes:
oBuscar en el diccionario (que debe estar siempre a mano); también las enciclopedias, libros de consulta, atlas etc.. te pueden ayudar.
oIntentar deducir el significado a partir de las palabras adyacentes o el sentido de la frase.
oPreguntar a compañeros de clase (mejor si temerecen confianza), familiares u otras personas disponibles. Conviene acumular varias dudas antes de preguntar.
oPreguntar al profesor.
-Una vez aclarada la duda, borras el signo de interrogación y anotas en el margen (o sobre la palabra aclarada) una breve explicación del término con tus propias palabras, de forma que lo entiendas al releerlo en el futuro. Así, cada vez que leas la palabra o frase, leerás su significado y acabarás por aprenderlo de forma automática y sin ningún esfuerzo.
El intelecto, como un medio para la conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas capitales en la ficción; pues ésta es el medio por el cual se conservan los individuos más débiles y menos robustos, como aquellos a los que no se les ha concedido entablar la lucha por la existencia con cuernos o con la afilada dentadura de los animales carniceros.
Este arte de la ficción llega a su cima en el ser humano: aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, las habladurías, la hipocresía, el vivir de lustres heredados, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, el teatro ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante en torno a la llama de la vanidad es hasta tal punto la regla y la ley, que casi no hay nada más inconcebible que el modo en el que haya podido introducirse entre los hombres un impulso sincero y puro hacia la verdad.Están profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños, su ojo se desliza tan sólo sobre la superficie de las cosas y ve "formas" su sensación no conduce por ninguna parte a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos y, por así decirlo, jugar un juego de tanteo sobre el dorso de las cosas. Además, durante toda una vida el hombre se deja engañar por la noche en el sueño sin que su sentimiento moral haya tratado nunca de impedirlo: mientras parece ser que hay hombres que, a fuerza de voluntad, han eliminado los ronquidos.En realidad, ¡qué sabe de sí mismo el hombre! ¿Sería capaz de percibirse por completo, aunque sólo fuese por una vez, tendido como en una vitrina iluminada?. ¿Acaso no le oculta la naturaleza la mayor parte de las cosas, incluso sobre su propio cuerpo, para así, al margen de las circunvoluciones de los intestinos, del rápido flujo de las corrientes sanguíneas y de los intrincados estremecimientos de sus fibras, recluirle y encerrarle en una conciencia orgullosa y embaucadora?. Ella tiró la llave: y ¡ay de la funesta curiosidad que, por una vez, pudiese mirar desde el cuarto de la conciencia hacia fuera y hacia abajo a través de una hendidura, y entonces barruntase que el ser humano descansa sobre lo despiadado, lo codicioso, lo insaciable y lo asesino, en la indiferencia de su ignorancia y que, por así decirlo, está pendiente en sueños del lomo de un tigre! ¿De dónde procede en el mundo entero, en esta constelación, el impulso hacia la verdad?
CUESTIONES RELACIONADAS CON EL TEXTO
1)Busca sinónimos a las siguientes palabras: hipocresía, convencionalismo, tanteo y barruntase
2)Explica cómo nos presenta Nietzsche la naturaleza humana.
3)Explica qué función juega para Nietzsche, el intelecto en el conocimiento de la “verdad”.
4)Qué significa la frase “está pendiente en sueños del lomo de un tigre”
5)¿Con qué filósofo de los estudiados en clase concuerda este modo de entender la naturaleza humana?
6)Realiza una valoración personal a las ideas expuestas por Nietzsche. (argumentos a favor y en contra, interés o actualidad del tema, juicio personal ….)
Desde el famoso precepto de Gracián "lo bueno si breve dos veces bueno" hasta el imperativo periodístico de ser breve y directo, pasando por la fascinación de un Walter Benjamin por las obras de arte en miniatura, la brevedad y condensación han sido una virtud (por cierto, raramente presente entre los actuales literatos españoles). Un libro jamás será reemplazado por su resumen, desde luego, pero los resúmenes, al exigir condensación y brevedad, suponen ya, más allá de los usos didácticos o publicísticos, una interpretación, una indicación de lectura, un ejercicio de crítica que dice tanto sobre el libro resumido como sobre el autor del resumen. Ahora bien, ¿cómo resumir obras literarias que por definición no admiten resumen como Ulises de Joyce, La Divina Comedia de Dante o En Busca del Tiempo Perdido de Proust? Una prestigiosa publicación italiana planteó este desafío a Umberto Eco y a varios escritores -entre ellos Italo Calvino y Alberto Moravia- y estos respondieron al reto del resumen con los brillantes ejemplos que siguen.
Todos hemos padecido resúmenes mal hechos o hemos sufrido por haber llegado a ciertos textos solamente a través de un resumen. Y hemos odiado la escuela cuando, nos obligaban a hacer resúmenes. Sin embargo, los resúmenes son como el estudio de memoria: por sí solo no basta y molesta. ¡Pero cuidado con no aprender textos de memoria! Estudiar de memoria mantiene la memoria en ejercicio y permite que un texto que amamos nos acompañe durante largo tiempo. Más aún, nos permite también descubrir, años después: que un texto que nos hicieron estudiar de memoria podía y debía ser amado.
El resumen tiene dos funciones, una para quien lo hace y otra para quien lo lee. Pienso que hacerlo es mucho más importante que leerlo. El arte del resumen es importante y muy útil, y se aprende haciendo muchos resúmenes. Hacer resúmenes enseña a condensar las ideas. En otras palabras, enseña a escribir. Al terminar la universidad seguí un curso para comentaristas de televisión y nuestro monitor, Pier Emilio Gennarini, nos ponía frente a una pantalla en la que transcurría un trozo de noticiario mudo. Teníamos en las manos el texto de una agencia de noticias. Como primer ejercicio, suponiendo que el trozo filmado fuera de dos minutos, debíamos escribir un resumen dela noticia que durara un minuto y medio. El segundo ejercicio consistía en decir las mimas cosas en un minuto. Y en la tercera prueba no podíamos ir más allá del medio minuto. Algo se perdía, naturalmente, pero el arte del resumen consiste también en eso, en saber qué se puede pasar por alto y en reconocer que algo que se dice en medio minuto no es lo mismo que se ha dicho en dos minutos, por lo cual es necesario decidir qué lo que es lo verdaderamente importante, central.
Otro ejercicio que me ha servido de mucho consistió, en los años cincuenta, en escribir muchas y muy breves fichas bibliográficas para la “Revista de Estética". Hice centenares de ellas. Fue una experiencia que me sirve todavía hoy, incluso en este momento en el que se me pide que escriba una reflexión sobre el resumen en el espacio de dos cuartillas. Se podría escribir un tratado sobre el argumento. Pero es necesario escoger.
Un tipo especial de resumen es el de una novela. Es evidente que no se puede resumir toda la trama. Escoger no sólo significa seleccionar los hechos, sino también pronunciar implícitamente un juicio crítico. Por tanto, el resumen de una novela no es nunca un caso de simple información: es un acto crítico. Una vez Francis Fergusson dijo que el resumen de Edipo Rey era: "Busquen al culpable". No está mal, se sobreentiende hasta la interpretación freudiana.
De ello se deduce, para el lector de resúmenes, que el resumen de una novela no servirá jamás para saber algo sobre la novela, sino para saber algo sobre el crítico que la resume. Aunque a veces un buen resumen puede decir más sobre una novela que un libro de doscientas páginas. Depende.
Trataré de dar ejemplos de algunos resúmenes posibles del Ulises de Joyce. El primero es el que aparece, en dieciséis líneas mecanografiadas, como se había solicitado, entre las muestras que siguen a este artículo. Me he planteado el problema de decirle a alguien que no lo sepaen qué sentido el Ulises es una novela en la que la trama es en gran parte mero pretexto. Pero hubiera podido hacer un resumen totalmente distinto, con fines no didácticos. Por ejemplo: "Partido a la metafísica búsqueda de un hijo, judío dublinés sensual y bullanguero, mete un amante en la cama de su insatisfecha mujer”. O bien: 'La vida cotidiana en Dublín, ciudad-universo, vista en parte desde fuera y en parte desde dentro a través de la cabeza de tres personas".O este otro: 'El mito homérico revisitado en clave pequeño-burguesa, o sea que nuestra épica no puede vestir sino de chaqué y sombrero hongo, y no sabemos quién no espera en Itaca". Último: "Un joven que filosofa, un hombre que quisiera hacer el amor, una mujer que lo hará, pero mientras ellos piensan, quien de veras hace elamor es el lenguaje". Parecen reclamos, de, cartelera de películas con tres círculos y tres estrellas. Sin embargo, contienen una interpretación, una indicación de lectura, en absoluto frívola.
Éste es un razonamiento muy curioso, pero que nos conduce a otros que son más curiosos aún. Cuando veo una bola de billar moviéndose hacia otra, mi mente es inmediatamente llevada por el hábito al usual efecto, y anticipo mi visión al CONCEBIR la segunda bola en movimiento. Pero ¿es esto todo? ¿No hago nada sino concebir el movimiento de la segunda bola? No, a buen seguro. También CREO que se moverá. ¿Qué es, entonces, esta creencia? Y ¿en qué difiere de la simple concepción de cualquier cosa?. He aquí una nueva cuestión impensada por los filósofos.CUANDO una demostración me convence de una proposición, no sólo me hace concebir la proposición, sino que también me sensibiliza al hecho de que es imposible concebir una cosa contraria. Lo que es por demostración falso, implica una contradicción; y lo que implica una contradicción no puede ser concebido. Pero en lo que respecta a una cuestión de hecho, por rigurosa que pueda ser la prueba extraída de la experiencia, puedo siempre concebir lo contrario, aunque no siempre pueda creerlo. La creencia, por lo tanto, establece alguna diferencia entre la concepción a la cual asentimos y aquella a cual no asentimos.PARA dar cuenta de esto hay solamente dos hipótesis. Pudiera decirse que la creencia añade alguna idea nueva a las que podemos concebir sin prestarles nuestro asentimiento. Pero esta hipótesis es falsa. Primero, porque ninguna idea tal puede ser producida. Cuando concebimos simplemente un objeto, lo concebimos en todas sus partes. Lo concebimos tal como podría existir, aunque no creamos que exista. Nuestra creencia en él no descubriría nuevas cualidades. Podemos dibujar el objeto entero en nuestra imaginación sin creer en él. Podemos ponerlo, de cualquier manera, ante nuestros ojos, con toda circunstancia de tiempo y lugar. Éste es el verdadero objeto concebido tal como podría existir; y cuando creemos en él, nada más podemos hacer. En segundo lugar, la mente tiene la facultad de poner juntas todas las ideas que no envuelven una contradicción; y por lo tanto, si la creencia consistiese en alguna idea que añadiésemos a la simple concepción, estaría en el poder del hombre, mediante la adición de esta idea a la concepción, el creer cualquier cosa que él pudiera concebir.Puesto que, por lo tanto, la creencia implica una concepción, y sin embargo es algo más; y puesto que no añade ninguna nueva idea a la concepción; se sigue que es una diferente MANERA de concebir un objeto; algo que es distinguible por el sentimiento, y que no depende de nuestra voluntad, como dependen todas nuestras ideas. (D.Hume, Compendio de un tratado de la naturaleza humana).
CUESTIONES:
1.- Analice el alumno/a el significado que tiene en el texto la noción de “creencia”.
2.- Explique el alumno/a las razones en que se basa Hume para afirmar: “Puesto que, por lo tanto, la creencia implica una concepción, y sin embargo es algo más; y puesto que no añade ninguna nueva idea a la concepción; se sigue que es una diferente MANERA de concebir un objeto; algo que es distinguible por el sentimiento, y que no depende de nuestra voluntad, como dependen nuestras ideas”.
REDACCIÓN: La crítica de Hume al concepto de causalidad.
“La perfección se consigue no cuando ya no queda nada que añadir, sino cuando ya no queda nada que sacar”
En cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo (donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil con marca y la bolsa en la que colgaba, también) y su gomina en el pelo ( sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).
Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador que felizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba su pequeña barca. El ejecutivo se le acercó…
¡Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar el pescado… ¿No es muy temprano para volver de faenar?
El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes, le dijo:
¿Temprano? ¿Por qué lo dices? De hecho yo ya he terminado mi jornada de trabajo y he pescado lo que necesito.
¿Ya ha terminado hoy de trabajar? ¿A las dos de la tarde? ¿Cómo es eso posible? –dijo incrédulo, el ejecutivo.
El pescador, sorprendido por la pregunta, le respondió:
Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de las diez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horas y a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horas tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Luego voy a casa, como tranquilamente, hago la siesta, voy a recoger a los niños al colegio con mi mujer, paseamos y conversamos con los amigos, volvemos a casa, cenamos y nos metemos en la cama felices.
El ejecutivo intervino llevado por una irrefrenable necesidad de hacer de consultor del pescador:
Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo una grave error en la gestión de su negocio y que el “coste de oportunidad” que está pagando es, sin duda, excesivamente alto; está usted renunciando a un pay-back impresionante. ¡Su BAIT podría ser mucho mayor! Y su “umbral de máxima competencia” seguro que está muy lejos de ser alcanzado.
El pescador se lo miraba con cara de circunstancias, mostrando una sonrisa socarrona y sin entender exactamente adónde quería llegar aquel hombre de treinta y pico años ni por qué de repente utilizaba palabras que no había oído en su vida.
Y el ejecutivo siguió:
Podría sacar muchísimo más rendimiento de su barco si trabajara más horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.
El pescador entonces se encogió de hombros y le dijo:
Y eso, ¿para qué?
¡¿Cómo que para qué?! ¡Obtendría por lo menos el triple de pescado! ¡¿O es que no ha oído hablar de las economías de escala, del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividad ascendentes?! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podría comprar otro barco mucho más grande y contratar un patrón…
El pescador volvió a intervenir:
¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?
¿Que para qué lo quiere? ¡¿No lo ve?! ¿No se da cuenta de que con la suma de los dos barcos y doce horas de pesca por barco podría comprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamente corto? ¡Quizá dentro de dos años ya tendría cuatro barcos, mucho más pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas de su pesca diaria!
Y el pescador volvió a preguntar:
Pero todo eso ¿para qué?
¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! Porque entonces, en el plazo de unos veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido, tendría una flota de unos ochenta barcos, repito, ¡ochenta barcos! ¡Que además serían diez veces más grande que la barcucha que tiene actualmente!
Y de nuevo, riendo a carcajadas, el pescador volvió:
¿Y para qué quiero yo todo eso?
Y el ejecutivo, desconcertado por la pregunta y gesticulando exageradamente, le dijo:
¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial ni estratégica ni nada de nada! ¿No se da cuenta de que con todos esos barcos tendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como para levantarse tranquilamente por la mañana a eso de las nueve, desayunar con su mujer e hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar por placer a eso de las diez y sólo durante cuatro horas, volver a comer a casa, hacer la siesta…?
La naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en sus facultades de cuerpo y de alma, que aunque puede encontrarse en ocasiones a hombres físicamente más fuertes o mentalmente más ágiles que otros, cuando consideramos todo junto, la diferencia entre hombre y hombre no es tan apreciable como para justificar el que un individuo reclame para sí cualquier beneficio que otro individuo no pueda reclamar con igual derecho. Pues, en lo que se refiere a la fuerza corporal, el más débil tiene fuerza suficiente para matar al más fuerte, ya mediante maquinaciones secretas, o agrupado con otros que se ven en el mismo peligro que él.
En lo que se refiere a las facultades de la mente, [...], creo, sin embargo, que hay mayor igualdad entre los hombres que en lo referente a fuerza corporal. Porque la prudencia no es otra cosa que experiencia, la cual es dada igualitariamente a los hombres si viven el mismo lapso de tiempo, en esas cosas en las que se aplican igualmente. Lo que quizá pueda hacer esa igualdad increíble es la vanidad con que cada uno considera su propia sabiduría; pues casi todos los hombres piensan que la poseen en mayor grado que los vulgares, es decir, que todos los demás hombres excepto ellos mismo y unos pocos más que, por fama, o por estar de acuerdo con ellos, reciben su aprobación. Porque la naturaleza humana es tal, que por mucho que un hombre pueda reconocer que otros son más ingeniosos, o más elocuentes, o más instruidos, rara vez creerá que haya muchos tan sabios como él; pues ve su propio talento de cerca y el de los otros a distancia. Pero esto es una prueba más de los que los hombres son, en ese punto, más iguales que desiguales. Pues generalmente no hay mejor signo de la igual distribución de alguna cosa que el que cada hombre se contente con lo que le ha tocado.
De esta igualdad en las facultades surge una igualdad en la esperanza de conseguir nuestros fines. Y, por tanto, si dos hombres desean una misma cosa que no puede ser disfrutada por ambos, se convierten en enemigos; y, para lograr su fin, que es, principalmente, su propia conservación y, algunas veces sólo su deleite, se empeñan en destruirse y someterse mutuamente. De esto proviene el que allí donde una usurpación no tiene otra cosa que temer más que el poder de un solo hombre, es muy probable que una sus fuerzas con las de otrosy vaya contra el que ha conseguido sembrar, cultivar y hacerse una posición ventajosa. Y tratará, así, de desposeerlo, no sólo del fruto de su trabajo, sino también de su vida o de su libertad. Y, a su vez, el usurpador se verá después expuesto a la amenaza de otros. El modo más razonable de protegerse contra esa desconfianza que los hombres se inspiran mutuamente, es la previsión, esto es, controlar, ya sea por la fuerza, ya con estratagemas, a tantos hombres como sea posible, hasta lograr que nadie tenga poder suficiente para poner en peligro el poder propio. Esto no es más que procurar la autoconservación, y está generalmente permitido. Asimismo, como hay algunos que se complacen en la contemplación de su propio poder y realizan actos de conquista que van más allá de lo que es requerido para su seguridad, si quienes en principio estarían cómodos y satisfechos confinados dentro de sus modestos límites no aumentaran su fuerza invadiendo el terreno de otros, no podrían subsistir mucho tiempo dedicados solamente a mantener una actitud defensiva. Y, como consecuencia, ya que este poder es necesario para conservación de un hombre, debería también estarle permitido. Los hombres no encuentran placer, sino muy al contrario, un gran sufrimiento, al convivir con otros allí donde no hay un poder superior capaz de atemorizarlos a todos. Pues cada hombre quiere que su prójimo lo tenga en tan alta estima como él se tiene a sí mismo; y siempre que detecta alguna señal de desprecio o de menosprecio, trata naturalmente, hasta donde se atreve, de hacer daño a quienes lo desprecian para que éstos lo valoren más, y para así dar un ejemplo a los otros. De modo que, en la naturaleza del hombre, encontramos tres causas principales de discordia. La primera es la competencia, en segundo lugar, la desconfianza, y en tercer lugar , la gloria. La primera hace que los hombres invadan el terreno de otros para adquirir ganancia; la segunda, para lograr seguridad; y la tercera, para adquirir reputación. La primera hace uso de la violencia, para que así los hombres se hagan dueños de otros hombres, de sus esposas, de sus hijos y de su ganado. La segunda usa la violencia con un fin defensivo. Y la tercera, para reparar pequeñas ofensas, como una palabra, una sonrisa, una opinión diferente, o cualquier otra señal de desprecio dirigido hacia la propia persona o indirectamente, a los parientes, a los amigos, a la patria, a la profesión o al prestigio personal. De todo ello queda manifiesto que, mientras los hombres viven sin ser controlados por un poder común que los mantenga atemorizados a todos, están en esa condición llamada guerra, guerra de todos contra todos.
ACTIVIDADES
1)¿Qué significado da Hobbes al término “poder”? 2)Haz explícita la argumentación que se realiza en el texto 3)Realiza una síntesis del texto.