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UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

NIETZSCHE DESDE LA PELÍCULA \

NIETZSCHE DESDE LA PELÍCULA \

Nietzsche en el texto “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”, diferencia entre un mentir consciente y otro inconsciente. La persona que no sabe ella misma que está mintiendo, consigue mentir sin mover un músculo de la cara. Convencido de poseer la razón convierte toda cuestión en asunto personal, y confunde su palabra con la realidad. Nos encontramos ante un mentir borreguil.
Quien sabe perfectamente que nos engaña, a sabiendas, dependerá de su arte de mentir de su astucia e ingenio. Su reacción suele ser mostrar una cara de palo, no dar un paso atrás, intentar convencer con enojo, irritación e impaciencia. Y cómo no, implicar a otras personas con la mentira –en perfecta sintonía y coordinación- o trasladar la culpabilidad  hacia otros –sin escrúpulos-.
Para Nietzsche, el embuste pertenece a la misma miseria de la condición humana, la mentira circula como la misma vida, y reconocer si estamos ante una mentira u otra, no es tarea fácil. Asistimos a demasiados actos de cinismo y cobardía moral, nos  acostumbramos a mentir y a no tener vergüenza de hacerlo. Es una pena, que muchos niños para evitar el reproche o el castigo, aprendan antes a mentir que a decir la verdad. Incluso, ahora recuerdo un juego de dados que se llama el mentiroso. El primer jugador los lanza y mira su jugada oculta bajo el cubilete. A continuación dice: "tengo una pareja de ases" o "tengo un trío de reyes" o "tengo un póquer de rojos". Lo que dice puede ser verdad o mentira, y el segundo jugador puede creérselo o no. Si se lo cree está obligado a superarlo, sea verdad o mentira. Si no se lo cree, el primer jugador debe alzar el cubilete y descubrir los dados. Si es verdad, pierde el incrédulo; si es mentira, deja de jugar el mentiroso. Es una pena que el mentir forme parte de tantos juegos en nuestra vida, consciente o inconscientemente.
La película “Atrapado en el tiempo” protagonizada por Bill Murray y Andie MacDowell, nos permite adentrarnos en un tema central de Nietzsche: “engaño y  autoengaño”.
El argumento es el siguiente: un equipo de televisión, compuesto por el cámara, la productora Rita (MacDowell) y el locutor Phil (Murray), desembarca en un pueblecito norteamericano para grabar la fiesta del Día de la Marmota, una peculiar fiesta local en la que una marmota pronostica el fin o continuidad del invierno. Es el cuarto consecutivo que Phil, personaje soberbio, grosero, misántropo (“la gente es imbécil”, espeta al principio de la película), endiosado, que se tiene a sí mismo por una estrella de la televisión, cubre el reportaje. Sin embargo, esta vez es diferente, por cuanto, obligados a regresar al pueblo por una tormenta de nieve que Phil, hombre del tiempo de su emisora, no había previsto (“no escucha usted el tiempo”, le pregunta el policía que le ordena dar la vuelta ante la tormenta; “yo soy el que hace el tiempo”, responde él), Phil, solo él, quedará enganchado en el tiempo. Cada amanecer es el amanecer del Día de la Marmota y Phil se ve obligado a vivirlo una y otra vez. Es así como Phil ha de repetir un mismo día, ha de ver cómo se repiten los acontecimientos una y otra vez.
Phil está atrapado en el tiempo, no puede salir del Día de la Marmota, pero sí que puede afrontar el día, y sus diversos acontecimientos, desde diferentes perspectivas, mostrándonos que un mismo individuo puede ser afectado de manera diferente por un mismo objeto en dos momentos diferentes.
La película nos presenta, la repetición de una serie de acontecimientos. Pero el día no será igual, pues el protagonista lo abordará de diferentes modos. Podría decirse que Phil abordará el día de tres maneras diferentes, que van desde lo que en Nietzsche se puede denominar una moral del amo hasta finalizar en una moral de esclavo.
La primera reacción de Phil al apercibirse de que está atrapado en el tiempo, tras los momentos de perplejidad y desorientación, se explicita en la pregunta que presenta a dos compañeros de borrachera, a la que él mismo responde: “¿Y si no hubiera mañana? Podríamos hacer lo que quisiéramos”. El “si Dios ha muerto, todo está permitido”, pierde su dimensión trascendente para hacer referencia a las reglas y normas humanas: si la justicia ha desaparecido, todo está permitido. Si el mañana es abolido, no hay consecuencia de los propios actos. Es así como Phil decide vivir respecto a sus propias reglas, come y bebe cuando y como quiere, “saltándose todas las precauciones”; conduce temerariamente por las calles de la ciudad y sobre las vías del tren; golpea a un ex-compañero de colegio que le quiere vender todos los días una póliza de seguros; utiliza una argucia para acostarse con una chica del pueblo (le pregunta en un bar varias cuestiones en torno a su vida en el colegio y al día siguiente él se hace pasar por compañero suyo), a la que llega a prometer matrimonio, consciente que al día siguiente, no le reconocerá. Phil no teme al mañana. Y decidirá ligarse a Rita, para lo que traza un táctica que consiste en moldearse como el hombre que ella desea. En un primer diálogo, le pregunta cómo sería su hombre ideal. Ante cada uno de los diferentes calificativos expresados por Rita (humilde, listo, comprensivo, divertido, romántico, valiente, bueno, sencillo...), Phil responde siempre “yo,yo,yo”; pero el tipo expresado por Rita resulta excesivo para Phil. Poco a poco, y salvando meteduras de pata, Phil va moldeando los acontecimientos, plegándose tal como sabe que ella quiere, para conseguir su objetivo, acostarse con ella. Aprende sus gustos, sus inquietudes e ilusiones, pero ella no es mujer que se deje seducir en un solo día. Y una misma situación, que en un momento determinado había resultado mágica en otro momento falla. La subjetividad de Rita también entra en juego, y nos ofrece una metáfora de los problemas de la intersubjetividad. Y así termina la noche con una bofetada por parte de Rita. La construcción de subjetividad por parte de Phil –tierna, religiosa, amante de los niños- resulta poco consistente y creíble y su verdadero ser, egoísta, cínico, ávido sexualmente, queda descubierto fácilmente. Phil ha conseguido, técnicamente, plegar los acontecimientos en función de su proyecto pero no se ha mutado en el ser que aparenta ser – MENTIR CONSCIENTE-, el sujeto que finge ser lo que no es.
Phil se siente mal consigo mismo, y entra en una segunda fase, depresiva. Intentos de suicidio, siempre ineficaces, dejadez, desesperación. La repetición le conduce incluso a la sabiduría, cuando es capaz de contestar a las preguntas de un concurso, incluso antes de que se formulen. Ello le lleva incluso a la siguiente reflexión teológica: “Quizá Dios no sea sino alguien que lleva mucho tiempo aquí y ya sabe lo que va a suceder”. Pero lo que predomina es la desesperanza y el pesimismo, tal como deja patente su pronóstico del invierno que realiza en la Fiesta de la Marmota mirando fijamente a la cámara: “va a ser frío, va a seguir  y va a durarles el resto de su vida”. Resumen perfecto de su estado de ánimo y de la exacerbación de su misantropía.
Phil ante el cúmulo de acontecimientos vividos se ve obligado a cambiar de forma de vida. Finalmente se ha enamorado de Rita y es ese amor el que le hará cambiar su disposición ante la vida, pasando del señor al esclavo nietzscheano. Phil, aun intenta desde la sinceridad con Rita una solución técnica: le propone que le acompañe esa noche para intentar así romper el hechizo. Ella, aunque desconfiada acepta, pero no da resultado, ambos se duermen y el día de la marmota vuelve a comenzar. Es en ese momento cuando Phil realiza su mutación radical, se vuelve amable y servicial, ayuda a todo el mundo, intenta salvar la vida al pobre al que había negado la limosna  durante toda la película, realiza un discurso enternecedor en la fiesta de la marmota e incluso se introduce en el mundo de la cultura, aprendiendo a tocar el piano. En resumidas cuentas, todo el mundo le quiere por su bondad, porque Phil hace exactamente todo lo que de él se espera. Ello lleva a Rita a enamorarse de él, pues descubre a Phil a su tipo ideal de un modo sincero. Rita y Phil despertarán juntos al día siguiente pues el hechizo se ha roto. Y es que, vivir según las normas de la moral resulta agotador.
Hemos presenciado cómo somos moldeados por el otro, por la normalidad social, por el ser colectivo. Phil nos sirve de ejemplo para contemplar cómo la rebeldía es domesticada, una normalidad que se presenta no bajo la porra del poli, sino bajo el rostro angelical de Andie MacDowell. ¿No nos domestica nuestra sociedad a través de la publicidad, el consumismo .. el rebaño? ¿Cuántas veces gana Platón la partida?.

UN POST PARA LEER

http://cachetona277.blogspot.com/2006/01/que-me-suelten.html

RECURSOS EDUCATIVOS

 

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/recursos/index.php3

 

PARA UNA VIDA MEJOR

PARA UNA VIDA MEJOR

La Fundación para una Vida Mejor es una institución sin fines de lucro bajo la categoría 501(c)(3). Los programas y los proyectos de la Fundación no tienen fines de lucro y constituyen únicamente esfuerzos humanitarios; la Fundación no busca contribuciones ni donaciones de ningún tipo. La Fundación apoya la creencia de que todos los individuos tienen derecho a la dignidad y al amor propio y que la mayoría de los individuos están dispuestos, cuando se les da la oportunidad, a hacerse responsables de sus actos y de su bienestar. La Fundación también cree que las personas competentes también se benefician de los estímulos y los recordatorios ocasionales. Por lo general, las personas que tienen la oportunidad y la capacidad tomarán decisiones apropiadas en base al sentido común que tendrán un efecto positivo y edificante sobre si mismos, su comunidad y su país.

 

La misión de La Fundación para una Vida Mejor, a través de diversos medios, es fomentar la adhesión a un conjunto de valores cualitativos a través de la responsabilidad personal y la elevación del nivel de expectativas de rendimiento de todos los individuos, sin importar su religión o raza. A través de estos esfuerzos, la Fundación desea recordar a las personas que son responsables de y que tienen la capacidad para asumir la responsabilidad de sus propias vidas y para promover un conjunto de valores que los ayudarán a sobreponerse de sus fracasos y a sacar provecho de sus logros. La persona que asume la responsabilidad de sus actos, cuidará a su familia, trabajo, comunidad y país.

 

http://www.unavidamejor.org/main.asp?section=tvspots&language=esl

EL VERDADERO RETO

EL VERDADERO RETO

JOSEP VARELA I SERRA . EL PAÍS - 19-12-2005

 

El verdadero reto educativo ante el que nos encontramos no es el de conseguir la disciplina, un cierto orden y silencio en las aulas, para poder enseñar la asignatura. Ello es importante, desde luego, pero es más difícil y primordial vencer la alergia que demuestran los alumnos a todo lo que signifique esfuerzo. Siempre es peligroso e injusto generalizar, pero se puede observar en las aulas una considerable disminución del deseo de superación y, por tanto, de la constancia en el trabajo. La tan mencionada -y real- dimisión educativa de los padres no estriba en que se desentiendan de sus hijos sino en que los tratan con tanto mimo y protección que los convierten en seres antojadizos, poco resistentes psicológicamente. Cualquier contratiempo -no entender una cosa a la primera, por ejemplo- les frustra y ya no se esfuerzan por entender. Eso es lo realmente grave.

 

Los padres, al no establecer unas normas de conducta claras para sus hijos y, sobre todo, al no hacerlas cumplir, favorecen la existencia de pequeños tiranuelos que creen tener todos los derechos y ninguna obligación. Pequeños tiranos a los que no se prepara al esfuerzo puesto que todo se les otorga. ¡Cuán diferente sería si los padres hicieran cumplir a sus hijos, por ejemplo, la norma de tener ordenada la propia habitación o se negaran a satisfacer su pasión consumista! Pero, claro, el hacer cumplir esa norma es pesado. Es difícil enfrentarse a los hijos... Y es más cómodo que los mayores acaben ordenando la dichosa habitación o comprando aquel determinado artilugio.

 

En eso -y en ejemplos más graves- radica la dimisión educativa de los padres. En que sus hijos carecen de normas que adoptar realmente y, en consecuencia, no tienen la obligación de esforzarse para cumplirlas. Ahora sí son, realmente, los "reyes de la casa".

 

Estos jóvenes, al llegar al instituto, se encuentran con que aunque no estudien van pasando de un curso a otro. ¡Esto es Jauja, piensan! Oyen que padres y profesores repiten cansinamente aquello de "hay que esforzarse", "prepararse para el mañana", pero su realidad, la que ellos palpan es que sin trabajar, sin esforzarse, pueden acabar tranquilamente la ESO y, casi lo mismo, el bachillerato. La Administración educativa -y, ay, los profesores- aterrorizada por los titulares de fracaso escolar en los medios de comunicación mira por favorecer con diversas medidas que no haya suspensos ni repeticiones. De esta manera, seguimos entre todos llevando al niño entre algodones hacia el fracaso real que supondrá enfrentarse a la vida sin una preparación suficiente. Nuestro sistema educativo produce jóvenes flojos en conocimientos y, lo que es mucho peor, flojos en carácter.

 

Sonroja, por ejemplo, ver en las últimas pruebas de Selectividad que en un problema de trigonometría se advierte, entre paréntesis, a los alumnos: "Recuérdese que sin2 x + cos2 x =1". Eso es puro paternalismo educativo por parte de la Administración.

 

¿Nos preocupa realmente el futuro del país? Pues entonces es urgente cambiar esa dinámica perniciosa. Esa doble comodidad -en casa primero y en la escuela después- en la que nuestros jóvenes están inmersos y que tanto les perjudica. Los responsables políticos deben ser conscientes de que sin barreras que se obligue a superar a los alumnos, estos no aprenderán nunca a saltar. Deben también reconocer que no se disminuye el fracaso escolar disminuyendo artificiosamente los suspensos sino con medidas que permitan aumentar los conocimientos de los alumnos. Para ello es tan necesario que existan evaluaciones objetivas y externas al sistema educativo y no se debiera tener pavor a las mismas. El Informe PISA ha sido altamente beneficioso, pero no deberíamos esperar a que las evaluaciones nos las hagan siempre desde fuera. Implantémoslas nosotros, y pronto. Y, desde luego, no estoy nada de acuerdo con lo anunciado por la ministra, en debate sobre el drama que significa la actual promoción automática de los alumnos, en el Congreso de Diputados (30-11-04): "No sería adecuado sacralizar la repetición... ¿Es muy útil poner un número automático de materias? Creemos que no. Pensamos que tiene que ser una decisión colectiva...".

 

En esa actitud, complaciente, de la ministra de Educación nos encontramos otra vez con la alergia a poner normas, obligaciones.

 

Así es muy difícil -¿imposible?- que los alumnos aprendan el valor del esfuerzo, por muchos discursos moralizantes que se hagan. Es urgente recuperar, con medidas reales y no discursos, el valor de la exigencia. La necesidad de la exigencia.

Respuesta al meme de Rafa

Respuesta al meme de Rafa

Rafael Robles me pasa un meme, pero ¿qué es un meme?. Parece ser que un meme es un concepto o idea que tiende a propagarse con mucha rapidez, de una mente a otra. Los biólogos la comparan con los genes porque tienden a reproducirse o como los virus por su prodigiosa capacidad de contagio.

 

Frases célebres, tonadas musicales, ciertas melodías, algunas modas pueden ser ejemplos de memes. Los blogs son excelentes propagadores de memes entendidos como imágenes o frases que se divulgan con mucha rapidez por ser llamativas, las preguntas que me pide que responda Rafa son:

 

Una frase que defina tu Edublog:

Un lugar para aprender filosofía

Una palabra que te distinga como blogfesor/a:

Creatividad

El edublog que recomendarías:

El habitat del unicornio:

http://www.elhabitatdelunicornio.org/

Ahora debo pensar en tres personas a enviar este meme, pero todavía no las he pensado.

 

ENLACES QUE VALEN LA PENA

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http://www.monde-diplomatique.es

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

Página Personal de Mª Carmen Pereira Dominguez.
Profesora Titular de la Universidad de Vigo - Campus de Orense. España

http://webs.uvigo.es/consumoetico/carmenpereirappersonal.htm

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ValZam tiene de todo, desde humor hasta temas de formación, desde asuntos serios y técnicos hasta otros más especiales o sensibles…, en definitiva un buen compendio de lo que actualmente se desarrolla en “nuestras vidas”... Así definió una buena amiga de VALZAM este web site, y así queda definido

http://www.valzam.ya.st/

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

OPINIONES Y ARTÍCULOS DE SARAMAGO, Premio Nobel de Literatura 1998

El mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando imágenes y creyendo que son la realidad.

http://saramago.blogspot.com/2004/09/todas-las-opiniones-alfabtico.html

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

Excelente WEBLOG. de Luis Muiño - Psicólogo.

http://www.elhabitatdelunicornio.org/

RECURSOS EDUCATIVOS

RECURSOS EDUCATIVOS

Excelente página de recursos educativos del Ministerio de Educación y ciencia.

http://www.cnice.mecd.es/recursos/rec-psb.htm

REFLEXIÓN: ¿ESTÁ EN CRISIS NUESTRA SOCIEDAD?

REFLEXIÓN: ¿ESTÁ EN CRISIS NUESTRA SOCIEDAD?

La palabra «crisis» significa, según el Diccionario, «aquel momento en que se produce un cambio muy mar­cado en algo, por ejemplo, en una enfermedad o en la na­turaleza de una persona». En el caso de la enfermedad, entra en crisis cuando se decanta hacia la recuperación o hacia la muerte; en el caso de los valores personales, entran en crisis cuando alguien empieza a poner en cuestión sus convicciones, a dudar de que sean verdaderas, y se produce una situación de inquietud o de angustia porque no sabe si se reafirmará en ellas o acabará abandonándolas. De este tipo son las crisis de valores o las crisis de fe en el caso de las personas.

El momento crítico es, pues, aquel en que se está pro­duciendo un cambio muy marcado, cuyo desenlace todavía no se sospecha, pero que en el caso de la enfermedad es o bien la curación o bien la muerte, mientras que en el de las personas es o bien la confirmación en las convicciones o bien el abandono de las mismas. En cualquiera de estas opciones personales ha podido producirse o un crecimien­to o un deterioro. Por eso las crisis personales pueden lle­varnos a crecer o a deteriorarnos.

SOLOS ANTE LA ODISEA DE EDUCAR

SOLOS ANTE LA ODISEA DE EDUCAR

Afrontan el reto de educar a los adolescentes y sienten que la sociedad les ha dejado solos. Este es el testimonio de su combate contra la frustración.

Leer el artículo, resulta muy interesante:

http://www.magdabandera.com/es/hemeroteca/030405vanguardia_mag.htm

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

Da gusto conocer las historias que nos cuenta Paloma, en su WEBLOG:

Con los ojos en la calle.

http://www.baytex.cl/paloma/

 

 

ENSEÑAR A PENSAR

ENSEÑAR A PENSAR

«M. Immanuel Kant, Nachricht von der Einrichtung seiner Vorlesungen
in dem Winterhalbenjahre, von 1765-1766», Werke in sechs Brinden,
Herausgegeben von Wilhelm Weischedel, vol. 1, Vorkritische Schriften
bis 1768, Wiesbaden, Insel Verlag, 1960, pp. 907-9 10.

En Revista del conocimiento, 2, Homenaje a Antonio Tovar, Madrid, Cruz Roja, 1984.

COMENTARIO DE TEXTO

«Toda enseñanza de la juventud encierra una cierta dificultad en sí misma. Nos vemos forzados a adelantamos con la inteligencia a los años, y sin esperar a la madurez del entendimiento [Verstand], hay que dar conocimientos que, según el orden natural sólo pueden ser captados por una razón [Vernunft] ejercitada y avezada. De ahí brotan los inagotables prejuicios de las escuelas que son más obstinados e incluso más absur­dos que los del vulgo, y la precoz charlatanería de los jóvenes pensadores, mucho más ciega que cualquier otra presunción y más incurable que la ignorancia. Al mismo tiem­po, esta dificultad no puede evitarse completamente, porque en épocas de un estado burgués muy refinado las ideas más sutiles se vuelven medios de progreso, y acaban convirtiéndose en necesidades que, por naturaleza, sólo deben contarse entre los orna­mentos de la vida, y son también lo más bellamente superfluo de ella. Sin embargo, in­cluso en esto es posible acomodar mejor la enseñanza pública al natural desarrollo, y más en un dominio donde puede concordar plenamente con ella. Pues como el progre­so natural del conocimiento humano empieza formando, en primer lugar, al entendi­miento [Verstand], al llegarse por la experiencia a juicios intuitivos y, a través de ellos, a conceptos que, en relación con sus fundamentos y consecuencias pueden además ser conocidos por la razón y, finalmente por el bien organizado complejo de la ciencia, así también la enseñanza tiene que tomar el mismo camino. Lo que hay que esperar, pues, de un profesor es que en primer lugar, forme en sus oyentes al hombre de entendi­miento, después al de razón, y por último al sabio. Tal proceder tiene la ventaja de que si el alumno no llegase al último peldaño, como suele ocurrir normalmente, algo habrá ganado, sin embargo, de esta enseñanza y se habrá convertido, aunque no para la Aca­demia, sí al menos para la vida, en alguien más experimentado e inteligente.
»Si se invierte este método, ocurre como si el alumno "pescase" una especie de ra­zón, antes de que se le forme el entendimiento, y arrastrase una ciencia prestada, que encima está como pegada y no ha ido naciendo en él. De esta manera su capacidad inte­lectual se hace todavía mucho más estéril, y, al mismo tiempo, por la alucinación de poseer sabiduría, se corrompe todavía más. Ésta es la causa por la que, frecuentemen­te, se tropieza uno con estudiosos (más bien "estudiados"), qué muestran muy poco entendimiento, y por la que la Academia echa al mundo más cabezas disparatadas que cualquier otra institución de la sociedad.
La manera de proceder es, pues, la siguiente: Lo primero de todo es hacer madu­rar el entendimiento y acelerar su desarrollo ejercitándole en juicios de experiencia y llamando su atención sobre todo aquello que le puedan aportar las impresiones com­paradas de sus sentidos. De estos juicios o conceptos no debe atreverse a saltar a otros más elevados y distantes, sino que ha de llegar ahí a través del natural y desbrozado sendero de los conceptos más elementales que, paso a paso, le hacen progresar; pero todo de acuerdo con aquella capacidad del entendimiento que el previo ejercicio ha debido, necesariamente, producir en él y no según aquello que el profesor percibe en sí mismo o cree percibir y que, falsamente presupone en sus oyentes. En una palabra: No debe enseñar pensamientos sino enseñar a pensar; al alumno no hay que transportarle sino dirigirle, si es que tenemos la intención de que en el futuro sea capaz de caminar por sí mismo.
»La propia naturaleza de la filosofía requiere tal forma de enseñanza. Pero como la filosofía, efectivamente, sólo es una ocupación para la edad adulta, no es extraño que se presenten dificultades cuando quiere adaptársela a la más inexperta juventud. El estudiante que ha abandonado ya la enseñanza escolar estaba acostumbrado a apren­der. En lo sucesivo piensa que va a aprender filosofía, cosa que es desde luego imposible, pues ahora lo que debe es aprender a filosofar. Me explicaré mejor: Toda ciencia que, en sentido propio, puede aprenderse pueden clasificarse de dos maneras: las históricas y las matemáticas. A las primeras pertenecen, además de la historia propiamente dicha, la descripción de la naturaleza, la filología, el derecho positivo, etcétera. Puesto que en todo aquello que es histórico, la propia experiencia o el testimonio ajeno, y en lo que es matemático la evidencia de los conceptos y la seguridad de la demostración constituyen algo que, de hecho, está dado y que, por consiguiente, es disponible y no tiene sino que ser asimilado, es, en consecuencia, posible aprender en ambas, o sea, imprimir, bien en la memoria o en el entendimiento aquello que puede ser propuesto como una disci­plina ya acabada. De la misma manera, para aprender también filosofía, tendríamos que tener a mano una tal disciplina. Tendría que haber un libro y poderse decir: Mi­rad, aquí está el saber y el conocimiento seguro. Si aprendéis a entenderlo y a retener­lo, y si, en lo sucesivo, edificáis sobre él, seréis filósofos. Hasta tanto no se nos muestre tal libro de filosofía al que pueda remitirme, algo así como el Polibio, para explicar un hecho histórico, o el Euclides para una proposición de la geometría, permítaseme decir que se abusa de la confianza de la gente, cuando en lugar de ampliar la capacidad de en­tendimiento de la juventud que se ha puesto en nuestras manos y formarla para que en el futuro pueda madurar la propia inteligencia, se la embauca en una filosofía clausura­da y completa que ha sido elucubrada para ellos por otros. De aquí surge un espejismo de ciencia, que vale como una moneda verdadera sólo en determinado lugar y entre de­terminadas gentes; pero que está devaluada en todas partes. El auténtico método de en­señanza es zetético, como algunos antiguos le llamaban (de zetéin), o sea, investigador, y sólo en una razón ya experimentada se hace, en algunos dominios, dogmática, es decir, decisoria. También el autor filosófico, que se pone de libro de texto, debe considerárse­le no como el modelo de juicio, sino sólo como ocasión para juzgar sobre él o, incluso, contra él. El método de saber pensar por sí mismo y de saber sacar conclusiones, es aquel cuya posesión busca en realidad el alumno. Sólo a él, pues, le puede ser útil, y los conocimientos positivos que ha ido adquiriendo deben ser considerados como conse­cuencias casuales, para cuyo espléndido florecimiento sólo tiene que plantar en sí mis­mo las más fértiles raíces.
»Si se compara con esto el procedimiento vulgar, tan diferente por otra parte, es posible entender muchas cosas que de otra manera, nos parecen extrañas. Así, por ejemplo, uno se pregunta por qué no hay una especie de erudición, o "saber" de la ar­tesanía en donde, por cierto, tantos maestros pueden encontrarse como en la filosofía, y puesto que muchos de aquellos que han aprendido historia, derecho, matemáticas, etcétera, se dicen a sí mismos que, con todo, no han aprendido todavía bastante como para, a su vez, enseñarla, nos preguntamos también por qué raras veces hay alguien que no se haga seriamente a la idea de que además de sus ocupaciones comentes, po­dría muy bien dar clases de lógica o moral y cosas por el estilo, si es que se le ocurriera ocuparse de tales menudencias. La causa es que en aquellas ciencias existe una especie de medida común, pero en éstas cada uno tiene la suya propia. Al mismo tiempo, se verá claramente que no es natural en filosofía convenirse en una especie de arte de ga­narse el pan, porque esto contradice su más íntima naturaleza, acomodándose a la ma­nía de la demanda y a las leyes de la moda. Sólo la necesidad, cuyo poder es todavía superior a la filosofía, puede obligarla a doblegarse a esa forma que le impone el aplauso vulgar. »

 

 

LA MIRADA HACIA UNO MISMO

LA MIRADA HACIA UNO MISMO

AUTOR: ARISTÓTELES

OBRA: ÉTICA A NICÓMACO 

«Y si la vida es de por sí buena y agradable (y así lo parece, ya que todos los hombres la desean, y especialmente los buenos y dichosos, pues la vida es más deseable para ellos y la vida más dichosa les pertenece); si el que ve se da cuenta de que ve, y el que oye de que oye, y el que anda de que anda e, igualmente, en los otros casos hay algo en nosotros que percibe que estamos actuando, de tal manera que nos damos cuenta, cuando sentimos, de que sentimos y, cuando pensamos, de que estamos pensando; y si percibir que sentimos o pensamos es percibir que existimos (puesto que ser era percibir o pensar); y si el darse uno cuenta de que vive es agradable por sí mismo (porque la vida es buena por naturaleza y el darse cuenta de que el bien pertenece a uno es agradable), y si la vida es deseable sobre todo para los buenos, porque la existencia es para ellos buena y agradable (ya que se complacen en ser conscientes de lo que es bueno por sí mismo), y si el hombre virtuoso está dispuesto para el amigo como para consigo mismo (porque el amigo es otro yo); entonces, así como la propia existencia es apetecible para cada uno, así lo será también la existencia del amigo, o poco más o menos. Pero el ser es deseable, porque uno es consciente de su propio bien, y tal consciencia es agradable por sí misma; luego debe también tener consciencia de que su amigo existe, y esto puede producirse en la convivencia y en la comunicación de palabras y de pensamientos, porque así podría definirse la convivencia humana, y no, como en el caso del ganado, por pacer en el mismo lugar» (1170a17-1170bl4).

COMENTARIO DE TEXTO: “SENTIR QUE SENTIMOS”

COMENTARIO DE TEXTO: “SENTIR QUE SENTIMOS”

Autor: Emilio Lledó
Texto introducción al libro: «Los cinco sentidos y el arte, Museo del Prado, 1997.
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El sentir que sentimos ha sido, tal vez, el primer paso con el que el ser humano ha comenzado a tomar consciencia de sí mismo y de su lugar en el mundo. Los sentidos que abren nuestro cuerpo han sido, paradójica­mente, el principio de la reflexión. Un comienzo modesto, si se tiene en cuenta el desarrollo alcanzado por el lenguaje abstracto, por todos los lenguajes en los que hemos narrado nuestro estar en el mundo.

 

Un comienzo modesto, pero firme. Porque a través de los sentidos hemos asimilado el mundo y hemos iniciado el largo proceso de teorizar sobre él. La teoría que, originariamente, significa mirada, es el espejo fluyente en cuya mis­teriosa frontera, levantada por las sensaciones, nos reconocemos, nos habla­mos y somos. Nos reconocemos porque el ejercicio continuo de sentir el mun­do va formando ese espejo -cauce en el río del tiempo- donde se ilumina la memoria de nuestro propio ser. Nos hablamos, porque al sentir la presencia de algo que aparece en nuestra soledad, comenzamos a poner palabras a esas imprecisas imágenes y a iniciar, con ellas, la historia de la personal interpreta­ción. Y por eso somos. Por las sutiles aberturas de las sensaciones se va constru­yendo el mundo de la intimidad. Un mundo cuyas fronteras oscilan entre la realidad en la que estamos y la idealidad, la teoría, el río de palabras que somos.

 

Uno de los libros fundamentales de la cultura occidental, al que, siglos después de haber sido escrito, se le dio el sorprendente nombre de Meta­física comienza declarando su entusiasmo por algo tan inmediato y real como los sentidos: «Todos los hombres tienen por naturaleza ansia de sa­ber. Una prueba de ello es el gozo que nos dan los sentidos. Y ese gozo lo es por sí mismo, con independencia de su utilidad, sobre todo el que nos da la vista. En efecto, no sólo para hacer algo sino cuando nada nos pro-ponemos, preferimos, por así decirlo, sobre todos los sentidos, el de la vista. Y la causa es que la vista, mejor que cualquier otro sentido, nos permite conocer más y nos descubre muchas diferencias».

La palabra saber, que aparece en el texto, no hace referencia a abstrac­ción alguna. Saber es una forma de sentir. El verbo que lo expresa puede traducirse exactamente por ver Todos los hombres desean ver el mundo que les rodea, y esa mirada es ya un saber, un ver reflejado en el espejo interior de la teoría en la que, en principio, descubrimos las primeras for­mas de interpretación del mundo y donde afirmamos nuestra distancia y, por supuesto, nuestra inevitable y cálida proximidad.

Lo que está fuera de nosotros se sumerge, así, en el fondo difuso de lo que los griegos llamaban éndothen, lo interior. Una forma de asimilación y pertenencia que teje entre lo exterior y esa supuesta interioridad de la consciencia, una red fraternal de entendimiento que nos sostiene, nos humaniza y nos reconforta. Por eso gozamos. El gozo de los sentidos es la medida con la que la naturaleza que somos y la naturaleza en la que es­tamos confirman, en la alegría del cuerpo, su amorosa complicidad.

 

Ese gozo de los sentidos recorre toda la literatura griega. El mismo Aristó­teles, en un pasaje de la Ética Nicomáquea nos dice que «la benevolencia es el principio de la amistad, así como el gozo de la vista lo es del amor» y por eso, «para los amantes la vista es el sentido más precioso y prefieren este sentido a los demás, porque es él el que más contribuye a que el amor exista y nazca».

 

La pintura recogió los frutos de ese gozo y ese amor. Y fue la visión y la mirada lo que iba a producir ese ser sin estar, ese fenómeno o apariencia pura, sustentando en los ojos de un artista que inventa de nuevo el mun­do y lo levanta en el inaprensible gozo de la creación. La mirada llegó así a transformarse ella misma en objeto de su propio mirar. Y como su co­nocimiento es más y muestra más diferencias imaginó cómo serian otros sentires. Quiso construir toda una simbología de sensaciones vistas; pero bajo una visión que iluminaba, además, con otra luz que la de los cielos.

 

El gozo de los ojos vislumbró entonces otros gozos, diseñó otras imáge­nes que sirviesen para representar el idilio de los sentidos desde el supremo privilegio de la mirada. Y así en el fondo de una visión iluminada por la me­moria, las palabras y los deseos, el artista construyó cuerpos nuevos, origi­nales materias en las que expresar, allí donde no alcanzaban las palabras, la callada victoria de los ojos.

 

 

 


 

VIOLENCIA ESCOLAR

VIOLENCIA ESCOLAR

En realidad, la violencia es un fenómeno social que excede la problemática de los centros educativos. En las escuelas, pero también en las calles, en muchas familias, en los escenarios de la política, en los medios de comunicación; en general, estamos viviendo en una sociedad que se caracteriza por la manifestación constante de conductas agresivas en numerosos de sus ámbitos.....

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CÓMO NOS INCITAN AL CONSUMO Y CÓMO EVITARLO

CÓMO NOS INCITAN AL CONSUMO Y CÓMO EVITARLO

Las diez trampas de los hiper...
1.- Ofrecer carros de gran tamaño.
2.- Colocar los artículos de mayor venta en lugares distantes entre sí, para que haya que recorrer largos espacios.
3.- Tener pasillos kilométricos y rela­tivamente estrechos, para que sea difí­cil dar la vuelta con el carro y se reco­rra hasta el final.

4.- Colocar las ofertas en las cabece­ras, donde se retiene la marcha para salir de un pasillo y entrar en otro con el carro.

5.- Situar los artículos que se desean vender en los estantes intermedios, a la altura de los ojos.
6.- Colocar estos productos junto a otros más caros, para que parezcan rela­tivamente baratos.

7.- Utilizar atractivos carteles de ofer­tas para tentar a los consumidores, quienes realmente desconocen si se trata o no de una buena compra.

8.- Colocar al lado de las cajas artí­culos de capricho. Es más fácil que mientras se hace cola para pagar se compre por impulso.

9.- Emplear colores, luces y música ambiental para crear un ambiente agra­dable y retener al consumidor. Elimi­nar las referencias exteriores de espa­cio y tiempo (no hay ni relojes ni ventanas).

10.- Disponer de multitud de cajas de salida, pero sólo de un estrecho pasi­llo vigilado, para que los que no com­pran se sientan avergonzados.

... y diez trucos para sortearlas
1.- Antes de salir de compras, ela­bore una lista con lo que realmente necesita. Nunca recorra un estableci­miento para que las estanterías se lo recuerden.
2.- Cuando vea un artículo que no tenía previsto comprar y que parece interesarle, déjelo para una próxima ocasión.
3.- Evite comprar cuando cobre, tras haber pasado por dificultades econó­micas en los últimos días del mes. Tam­poco lo haga cuando se encuentre enfadado, deprimido o triste.
4.- Diversifique, tanto como le sea posible, los establecimientos de sus compras.
5.- No compre alimentos con el estó­mago vacío.
6.- Establezca un límite económico para los caprichos y aténgase a él.
7.- Apunte y sume lo que va com­prando.
8.- Antes de pasar por caja, com­pruebe todo lo que ha comprado y compárelo con lo que había presu­puestado. Si ha comprado de más, devuelva a los estantes los artículos menos necesarios.
9.- Tenga siempre envuelta su tar­jeta de crédito en un papel donde vaya apuntando cada gasto que realiza con ella.
10.- No tenga ningún reparo en salir de un establecimiento sin efectuar nin­guna compra.