Blogia

UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

CUENTO: LA HISTORIA DE ASER

CUENTO: LA HISTORIA DE ASER

Pues bien, dejadme que os cuente la historia de Aser. Un niño de pocas carnes y mucho corazón que tenía la desgracia de vivir con un hombre vago y egoísta llamado Abu Shador. Los padres de Aser habían muerto y el niño pasó al cuidado de Abu cuando apenas tenía tres años. La historia comenzó mucho antes, pero nosotros la comenzaremos. el día en el que Aser dijo a Abu. - Ya llevo dos días sin comer y tengo mucha hambre. A lo que su Abu le ordenó: - ¡Vete al mercado y descarga unas cuantas cajas!. Con lo que te paguen haces dos partes, una para mí y otra para tu bocadillo. Aser obedeció y así lo hizo entregan­do a su tutor la mitad de las monedas recibidas.

Enseguida llegó el invierno y Aser no tenía ropa para el frío. Se dirigió a Abu y le dijo: - Están llegando los fríos y no tengo ropa para protegerme. A lo que Abu le ordenó: -¡Vete a la estación y transporta los baúles de los pasajeros!. Con las propinas que te den haces dos partes, una para mí y otra para tu ropa.

Aser, después de transportar muchos baúles pudo comprarse su primera ropa de abrigo.

Pasado un tiempo, dijo Aser:

- Necesito unos zapatos. Los que tengo ya están completamente gasta­dos. A lo que Abu le ordenó: - ¡Vete al Gran Hotel y limpia los botines de los clientes hasta dejarlos resplande­cientes como el sol del mediodía! Y añadió: -Ah, y si lo haces bien, esa gente sabrá recompensarte, quizás con algún billete. Con todo lo que te den haces dos partes, una para mí y otra para tus zapatos. El pobre Aser no tenía cepillos ni cre­mas para dejar relucientes los zapa­tos. Así pues, decidió hacer recados por la ciudad para poder comprarlos. Con los recados pagaba las cremas y cepillos que limpiaban los botines de los clientes del Gran Hotel.

Con lo que pagaban los clientes del Gran Hotel pagaba sus zapatos. Con sus zapatos transportaba los baúles de los pasajeros. Con las propinas, compraba la ropa de abrigo que utilizaba para descar­gar cajas en el mercado. Y con la mitad de las monedas del mercado, compraba un bocadillo que compartía con su tutor y que le sabía al mejor de los manjares. Después del bocadillo, entregaba a Abu Shador la mitad de las monedas recibidas. Así pasó el invierno y la primavera. Al principio del verano, llegó al Gran Hotel una doctora que advirtió, mien­tras Aser lustraba sus zapatos, unos moretones en la espalda del niño. -¿Qué te ha pasado? Aser no contestó al principio. Pero, después de un tiem­po, declaró que se lo había hecho su tutor. -¿Por qué? - preguntó de nuevo la doctora. Aser, se echó a llorar y entre gemidos le explicó que su tutor quería más-dinero, más de la mitad.

La doctora puso en conocimiento de las autoridades la situación y Abu Shador fue encarcelado. Hasta la cár­cel llegaba todas las noches Aser para compartir el bocadillo con Abu, al que consideraba su padre, y darle un beso de buenas noches. Aquel beso que Aser nunca había recibido.

ACTIVIDADES

- Describir situaciones de abuso de menores: mendicidad, palizas, pederastia ...

- Aportar ideas para luchar contra esas situaciones

- Reflexionar acerca del posible "abuso" o fuerza que podemos ajercer sobre otros.

Cuento publicado en la revista Albedarán número 3

http://www.everesteduca.com/pdf/revistaaldebaran/200509.pdf

Texto de Julia González Blanco.

A LAS CINCO DE LA TARDE

A LAS CINCO DE LA TARDE

 http://www.conferenciaepiscopal.es/cine/detallecritica.asp?IdCritica=23
Director: S. MakhmalbafNacionalidad: IránAño: 2003Duración: 105 minutosGénero: DramaValoración: Adultos
Ganadora del premio del jurado en el pasado festival de Cannes, A las cinco de la tarde trata el espinoso tema de la represión de la mujer en Oriente Medio. Noqreh sueña con elevarse por encima de las convenciones sociales, asistir a la escuela y convertirse en presidenta de su país, Afganistán. Este ideal choca frontalmente con su autoritario padre, que toma cómo una blasfemia el mero hecho de que una mujer se levante el velo en público. El tono del relato se presenta como el de una odisea personal, en una sociedad en la que la ambición y la superación personal están abolidas. Sin embargo lo que podría haber sido una certera radiografía de una comunidad se ve lastrada por un ritmo que mas que irregular es inexistente, agravado por largas secuencias vacías de contenido que poco aportan al planteamiento inicial. Es cierto que cuenta con algún que otro recurso visual interesante, como los zapatos de tacón que se calza Noqreh para sentir que se convierte en otra mujer, y alguna esporádica (y agradecida) concesión al humor.

Pero estos detalles de interés se ven oscurecidos por el brutal pesimismo en el que se sumerge la película en su media hora final, infinitamente desoladora y deprimente. Esto unido al ya de por si renqueante desarrollo de la historia (si es que ésta existe) terminan de sentenciar una película ciertamente difícil de ver, aunque no sea precisamente por la crudeza de sus imágenes.

 

Daniel Oset

LA PESADILLA DE DARWIN

LA PESADILLA DE DARWIN

Director: H. Sauper
Nacionalidad: Francia, AustriaAño: 2004Duración: 107 minutosGénero: DocumentalValoración: Adultos 
Sobreviven los más fuertes. El pez grande se come al chico en la carrera por la supervivencia. Ésta era la teoría y la pesadilla de Darwin. Este magnífico documental es una historia sobre seres humanos del norte y del sur, sobre la globalización y sobre pescado. La idea surgió al realizar otro documental sobre los refugiados ruandeses en la rebelión congoleña, cuando Sauper conoció a pilotos rusos que transportaban comida de ida y vuelta, pero también armas. La retroalimentación cínica de este sistema en la región de los grandes lagos, rica en minerales y otras riquezas naturales alberga también mucha injusticia y oscuridad, desprotección, injusticia e incultura. Epidemias masivas, escasez de comida, guerras civiles, olvido moral, conflictos tribales, miseria, intereses de multinacionales y grandes potencias.

En los años 60, en Tanzania, Lago Victoria, una nueva especie animal fue introducida como un pequeño experimento científico, aunque de este no se tiene constancia, puesto que también pudo llegar desde el Nilo a aguas africanas. La tesis que apoya Sauper es que el nuevo pez, la Perca del Nilo, se multiplicó rápidamente, y hoy en día sus blancos filetes siguen siendo exportados alrededor del mundo, en nuestras pescaderías vendido como mero y a precios muy asequibles. El documental se transforma en denuncia de la cadena degenerada que provoca la producción de perca para la explotación, que ha comportado la extinción de centenares de especies de pescado que tradicionalmente servía para alimentar las poblaciones locales. Más del 90% de las extracciones pesqueras hoy en día se destinan a la explotación, lo que comporta enormes beneficios para los grandes inversores en esta industria. Mientras tanto, la desnutrición de las poblaciones locales es superior al 50% ya que no se pueden permitir ni tan siquiera comprar pescado que ellos mismos han pescado o que han ayudado a procesar: se limitan a consumir los desperdicios de la industria procesadora y las espinas. La cinta de Sauper refleja esta cara de la realidad, que resulta francamente cruda: la desproporción e injusticia social, la contaminación y el agotamiento de algunos recursos; pero también deja ver la mentalidad atávica sobre la guerra que tienen algunos africanos, o sobre la condición de la mujer a través de charlas filmadas con alguno de los protagonistas, con el calor y el afecto de la confidencia.

Esta explosiva industria multinacional de peces y armas ha creado una desoladora alianza globalizada a orillas del lago tropical más grande del mundo: un ejército de pescadores locales, ejecutivos financieros internacionales, niños sin casa, ministros africanos, comisarios de la Unión Europea, prostitutas tanzanesas y pilotos rusos. Verdaderamente resulta impactante el acercamiento a esas personas que hace Sauper, algo que hace de este documental un relato vibrante y lleno de humanidad. Rodar la parte más cruda de la realidad del Lago Victoria fue duro: "resultó fácil encontrar imágenes sorprendentes, porque estaba filmando una realidad sorprendente. Pero también resultó igual de fácil encontrar problemas". Pero al ver este documental que nos acerca a los protagonistas reales de la pesadilla, también uno se pregunta si falta alguna parte de realidad por reflejarse, por ejemplo, ¿cómo viven los trabajadores de la fábrica de congelados, que al menos tienen trabajo digno y remunerado?, ¿es mejor esta situación que la que se vivía hace 20 años en algunos aspectos? ¿existe un interés por culpar a la perca del Nilo y esas industrias generadas alrededor suya en beneficio de otros negocios que no prosperan por competencia?

María Molina

http://www.miradas.net/2005/n40/criticas/07_darwin.html
http://www.terra.org/articulos/art01230.html
http://www.filasiete.com/pesadilladarwin.htm
http://www.loquesomos.org/candilejas/nuestrocine/lapesadilladedarwin.htm

 

RELATIVISMO CULTURAL Y ETNOCENTRISMO

RELATIVISMO CULTURAL Y ETNOCENTRISMO

Definición de Relativismo cultural: Principio que afirma que todos los sistemas culturales son intrínsecamente iguales en valor, y que los rasgos característicos de cada uno tienen que ser evaluados y explicados dentro del sistema en el que aparecen. Según este principio, toda pauta cultural es intrínsecamente tan digna de respeto como las demás.

Definición de etnocentrismo: Creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, hermosas o importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera diferente, viven según patrones salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales.

OBJECIONES

¿Qué ocurre cuando la igualdad de valor de todas las culturas se entiende en el terreno de la ética?. Como es bien sabido a través de los informes periódicos de Amnistía Internacional; hay muchas culturas en las que la mutilación genital femenina es una pauta cultural normal. Los nativos de esas culturas consideran que esa práctica es una parte es una parte irrenunciable de su identidad cultural, y consideran que los intentos de ciertas organizaciones occidentales de combatir las mutilaciones sexuales son actos de imperialismo cultural destinados a destruir su identidad. De este modo 135 millones de mujeres de todo el mundo han sufrido la clirodectomía. Es frecuente que estas mujeres mutiladas hayan sufrido infecciones crónicas, hemorragias intermitentes, abscesos, trastornos renales, quistes, efectos dañinos sobre su sexualidad. Las razones que dan los nativos para justificar son muy variadas: que el clítoris es la parte masculina del cuerpo de la mujer y hay que extirparlo para que no se confundan con los hombres, que si el clítoris toca el pene del hombre éste morirá, que los genitales femeninos no mutilados son feos y voluminosos, que si la cabeza del niño toca el clítoris durante el parto el niño morirá, que las mujeres no mutiladas no son fértiles… Los principios éticos universales nos exigen tomar una posición intolerante en este asunto, de lo contrario estaríamos mirando a esos millones de mujeres como si no fuesen personas humanas, como si fuesen animales en una reserva.

Otras pautas culturales  que chocan contra los derechos éticos elementales de toda persona humana son: deformaciones corporales dañinas, esclavitud culturalmente sancionada ….

COMENTARIO DE TEXTO: LOS PARÁSITOS DEL PENSAMIENTO

COMENTARIO DE TEXTO: LOS PARÁSITOS DEL PENSAMIENTO

Autora: Rosa Montero
Grabado de Fray Bartolomé de las Casas realizado por A. Martinet hacia 1830
TEXTO
Los prejuicios son los parásitos del pensamien­to. Son unos invasores tan insidiosos y silenciosos como el cán­cer, porque el prejuicioso ignora que posee un prejuicio. Cosa por otra parte natural, puesto que el prejuicio supone una alteración fatal de la conciencia que se produce antes del juicio, esto es, an­tes de que nuestra razón se haya puesto en funcionamiento. El prejuicio es una especie de agujero negro que invalida o clausura una parte de nuestro cerebro. El prejuiciado cree que su visión sesgada es lo único auténtico, del mismo modo que el loco confunde sus delirios con  lo real. El prejuicio, pues, tiene mucho de locura parcial, y en ocasiones ha conducido a grandes orgías de criminal demencia, como el prejuicio anti­judío durante el Tercer Reich.
Los prejuicios siempre se disfrazan, para quien los padece, de una simple constatación de la realidad: las mujeres son inferiores, los gays son unos enfermos, los inmigrantes son sucios y peligrosos. Sí, sí, tú argumenta lo que quieras en contra de todo esto: no pienso ni si­quiera escucharte, porque yo sé que las cosas son así. El prejuicio establece una certidumbre enfermiza e inamovible, porque no se asienta en la razón o en la experiencia, sino en un apa­gón del pensamiento.
Es evidente que algunas personas están mucho más llenas de prejuicios que otras, pero en última instancia todos padecemos alguna de estas ofuscaciones idiotizantes. Ni siquiera las mejores cabezas se salvan de este oprobio; nuestros grandes escritores del Siglo de Oro, por ejemplo, atacaban implacablemente a los judíos, porque los prejuicios personales suelen coincidir con los sociales. Por no hablar de los prejuicios ma­chistas, que han sido (y aún son) tan extendidos y tan profundos que han originado perlas de una mentecatez extraordinaria. Por ejemplo, el gran Darwin, mi querido y admirado Darwin, padre de la teoría de la evolución, un intelectual radicalmente honesto que se esforzó en repensar la realidad más allá de los tópicos y las conveniencias, escribió sin embargo lo que sigue: "Se admite ge­neralmente que en la mujer los poderes de la intuición, la per­cepción y quizá la imitación son más señalados que en el hombre, pero algunas de estas facultades, al menos, son características de las razas inferiores y, por consiguiente, de un estado de civilización pasado y menos desarrollado". El formidable Kant, que no era precisamente un imbécil, dijo que "el estudio laborioso y las arduas reflexiones, incluso en el caso de que una mujer tenga éxi­to al respecto, destrozan los méritos propios de su sexo". Y Rous­seau llegó a asegurar que "una mujer sabia es un castigo para su esposo, sus hijos, para todo el mundo".
Pero uno de los ejemplos más espectaculares y conmovedores del destrozo que puede producir el prejuicio es la historia del pa­dre Bartolomé de las Casas (en la fotografía), el ardiente defensor de los indígenas frente a la brutalidad de los conquistadores españoles. Lo cuenta muy bien José Manuel Fajardo en su precioso libro Vidas exageradas (Ediciones B), un puñado de biografías sobre personajes extremos. Las Casas dedicó toda su vida a in­tentar proteger a los pobladores originarios de la brutalidad y la avaricia. Por desgracia, sus esfuerzos tuvieron escaso éxito. Y precisa­mente una de las pocas recomendaciones de Las Casas que salieron adelante fue algo que el clérigo aconsejó en su juventud: que, para li­berar a los indios, se llevaran esclavos negros africanos a América. Espeluzna comprobar que uno de los humanistas más admirables de la Historia fue incapaz de comprender que los negros también eran personas. Pero claro, Las Casas había visto esclavos negros en su niñez y se educó dentro del prejuicio racista.
Sin embargo, hay que decir a favor de Las Casas que creció por encima de su propio pre­juicio y acabó superándolo, lo cual es uno de los mayores logros intelectuales y morales que uno puede cumplir. A los 68 años, y hablando de sí mismo en tercera persona, escribió: "El clérigo ha visto des­pués y comprendido que reducir en esclavitud a los negros era tan injusto como en el caso de los indios... y no es seguro si la igno­rancia en la que se encontraba en esa materia y su buena fe le servirán como excusa delante del juicio de Dios". Atormentado por la culpa, Las Casas llama buena fe al prejuicio. Para mí, el padre Bartolomé se redimió al vencer su ceguera. Ahora habría que pensar qué es lo que estamos haciendo nosotros con nuestros pre­juicios, y, lo que es peor, qué indignidades nos estarán haciendo cometer esos sucios parásitos.

EL PADRE Y EL HIJO

EL PADRE Y EL HIJO

Había un señor que había llegado a su casa con muchas preocupaciones, tras una larga jornada en el trabajo. Lo esperaba su hijo, que lo recibió y le dijo:

-Papi me prometiste que cuando volvieras íbamos a jugar al truco.

- Sí -le dijo el padre- pero ahora estoy muy cansado.

- Pero vos me prometiste.

- Sí, pero ahora no puedo

- Pero eso es mentir.

- Dame diez minutos y jugamos -contestó el padre-.

El chico se fue y volvió a los diez minutos y dijo:

- Vamos a jugar

El padre, que no sabía como hacer para ganar más tiempo, vio en una revista, que tenía en el escritorio, una lámina con un planisferio. Lo recortó y le dijo al hijo:

- Esto es un rompecabezas del mundo. Armalo y cuando lo tengas armado, vamos a jugar al truco.

El chico nunca había visto un mapa del mundo. Pero, a los seis minutos el chico entró al cuarto con el rompecabezas del mundo armado.

El padre, sorprendido, dijo:

-Pero como puede ser que lo hayas armado tan rápido si vos no viste nunca un planisferio del mundo.

- Yo nunca vi un planisferio, pero cuando arrancaste la hoja vi que en su reverso tenía la figura de un hombre. Y yo sé armar un hombre. Así que, papá, cuando armé al hombre el mundo se armó sólo.

LA VALENTIA DE RECORDAR

LA VALENTIA DE RECORDAR

Esta dirección te hará recordar.

http://www.teacuerdas.com/

 

EL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA

EL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA

No es Don Quijote, pero como si lo fuese. Salió de la cabalgata de gigantes y cabezudos, pero probablemente traba­ja detrás del mostrador de algún bar o barre las calles al amanecer de la peque­ña ciudad. No cabalga un caballo real, ni siquiera a Rocinante. En vez de llevar­le el brioso corcel, es él quien arrastra colgado de sus hombros un gran caballo de cartón. Pero contribuye a la fiesta y al sueño de los niños, que lo ven pasar por la calle como un caballero, como un quijote del pueblo para alimentar ilusio­nes y desfacer entuertos de quimera. No somos lo que somos o lo que la gente cree que somos. Somos en realidad lo que nuestro corazón quiere ser y sobre todo quiere y sabe dar.

CUENTO PARA PENSAR –LA PEQUEÑA LUCIERNAGA-

CUENTO PARA PENSAR –LA PEQUEÑA LUCIERNAGA-


 Había una vez una comunidad de luciérnagas que vivía en el interior del tronco de un altísimo lampati, uno de los árboles más majestuosos y viejos de Tailandia. Cada anochecer, cuando todo se quedaba a oscuras y sólo se oía el murmullo del cercano río, to­das las luciérnagas abandona­ban el árbol para llenar el cielo de destellos. Jugaban a hacer fi­guras con sus luces bailando en el aire para crear un sinfín de centelleos más brillantes y es­pectaculares que los de un cas­tillo de fuegos artificiales. Pero entre todas las luciérnagas que vivían en el lampati, había una muy pequeñita a la que no le gustaba salir a volar. -No, no, hoy tampoco quiero sa­lir a volar -decía todos los días la pequeña luciérnaga-.
Tanto sus abuelos como sus padres, hermanos y amigos es­peraban con ansiedad a que lle­gara la noche para salir de casa y brillar en la oscuridad. Se lo pa­saban tan bien que no com­prendían cómo la pequeña lu­ciérnaga no les acompañaba nunca. Le insistían para que fue­ra con ellas a volar, pero no ha­bía manera de convencerla. -¡Que no quiero salir a volar!- repetía la pequeña luciérnaga.
Toda la comunidad de luciér­nagas estaba muy preocupada por la actitud de la pequeña. Pa­saban los días y la pequeña se­guía encerrada sin salir de casa.
Un anochecer, cuando todas las luciérnagas habían salido a volar, la abuela luciérnaga se acercó a la pequeña y le pre­guntó con delicadeza:
¿Qué te sucede, mi pequeña niña? ¿Por qué nunca quieres salir de casa? ¿Cuál es la razón por la que nunca quieres venir a volar e iluminar la noche con nosotros?.
-¡No me gusta volar! -respondió la pequeña luciérnaga.
-Pero, ¿por qué no te gusta ni volar ni mostrar tu luz? -Pues... -explicó por fin la luciérnaga-, ¿para qué he de sa­lir si con la luz que tengo nun­ca podré brillar como la luna? La luna es grande y brillante y yo a su lado no soy nada. Soy tan pequeñita que a su lado no soy más que una ridícula chis­pita. Por eso nunca quiero salir de casa y volar, porque nunca brillaré como la luna. -¡Ay, mi niña! -sonrió la abue­la-. Hay una cosa de la luna que has de saber y que desconoces. -¿Y qué es lo que debo saber? -Has de saber que la luna no tie­ne la misma luz todas las noches. La luna cambia todos los días. Hay noches en que está radian­te. En cambio en otras se escon­de, su brillo desaparece y deja al mundo sumido en la más pro­funda oscuridad.
-¿De veras que hay noches en que se esconde la luna?
¡Claro que sí, mi niña! Hay no­ches en que la luna es enorme y otras en que se hace invisible. La luna no siempre brilla con la mis­ma intensidad. La luz de la lu­na depende del sol. En cambio tú, pequeña, siempre brillarás con la misma fuerza y lo harás con tu propia luz.

A partir de entonces la pe­queña luciérnaga salió cada no­che a volar con su familia. Y así fue como aprendió que cada uno ha de brillar con su propia luz.

REFLEXIÓN: El sueño del profeta

REFLEXIÓN: El sueño del profeta

Un antiguo cuento habla de un viejo profeta que había tenido un sueño ....
El sueño anticipaba que un día cercano iba a caer una lluvia contaminada. Como una revelación, el viejo veía en su sue­ño que la gente bebía de aquella agua e instantáneamente enloquecía, se volvía absolutamente loca. Entonces, cuando el sueño se repitió, el viejo profeta comenzó a pensar que se trataba de una revelación divina.
Como vivía en una ermita, apartado de la sociedad, bajó al pueblo, donde estaban muchos de sus amigos, a decirles lo que el sueño le había anticipado: que pronto caería una llu­via contaminada y que quien bebiera de ella caería víctima de la locura. Dicho esto, les pidió que por favor comenzaran a recoger agua para que el día que cayera la lluvia no tuvie­ran que beber el agua de los pozos ni de los ríos, pues si lo hicieran se contaminarían inmediatamente.
La gente pensó que el pobre viejo estaba delirando, que éste era otro de sus signos de senilidad, y le dijeron sí como a un loco. Pero él se fue tranquilo, creyendo que los había convencido.
En los días que siguieron soñó una y otra vez con la llu­via. Entonces bajó nuevamente al pueblo para ver si habían recogido el agua. Todos dijeron: «Sí, claro, por supuesto».
Finalmente, el día revelado llegó y la lluvia cayó. Tenía un color medio verdoso y el viejo supo en seguida que esa era la lluvia contaminada. Por supuesto, había almacenado canti­dades de agua en barriles de toda clase, por si acaso. Así que dejó de beber agua de los pozos y de los ríos y sobrevivió con el agua que había atesorado en su casa.
Cuando dejó de llover, dos días después, el viejo bajó por tercera vez al pueblo. Algo raro había ocurrido: la gente se peleaba entre sí, nadie confiaba en los demás, todo el mun­do discutía, todos querían ser los dueños de las cosas ajenas y apropiarse de los bienes comunes. La gente entraba en la casa del otro diciendo que era suya, algunos ocupaban las plazas, otros robaban objetos y todo el mundo reñía sin cesar. También se reían de cosas sin sentido y lloraban todo el tiempo comportándose como locos.
El viejo profeta se situó en el centro de la plaza y dijo:
-Escuchadme... ¿Veis cómo estáis? Estáis así porque seguramente no recogisteis el agua. Habéis estado bebiendo el agua contaminada. Pero yo he guardado para todos; no bebáis más de los ríos y los pozos porque puede dañaros si lo hacéis durante mucho tiempo. Aquí tengo agua; os traeré más después.
Los del pueblo le pusieron el barril de agua por sombrero y, diciéndole que estaba loco, lo empujaron de vuelta por el mismo camino por el que había llegado. Pero el viejo volvió a soñar esa noche. Solo en su ermita, pudo ver en su sueño que, si la gente bebía de aquel agua durante siete días, su locura sería permanente.
A la mañana siguiente bajó al pueblo por cuarta vez. Tra­ía ahora varios barriles y dijo a los lugareños:
-No os cuesta nada escucharme. Estáis bebiendo del agua contaminada y eso os volverá locos cuando se cumplan siete días. Tomad de ésta, que yo tengo para todos.
Primero se rieron de él y luego lo apedrearon hasta que se fue. Pero el viejo insistió, y al día siguiente volvió a bajar.
Esta vez, los del pueblo lo cubrieron de brea y plumas, y des­pués lo echaron a patadas.
Resignado, el viejo se quedó en su ermita durante muchos días sin volver a la ciudad, bebiendo exclusivamente del agua que tenía guardada, ya que, según su profecía, la de los pozos y los ríos seguiría contaminada durante un mes más.
Durante todo ese tiempo el viejo estuvo triste en su caver­na. Pero, concluido el plazo, bajó al pueblo. La profecía se había cumplido: los hombres se habían vuelto locos de forma definitiva.
Se puso tan triste... Había perdido a todos sus amigos... Ya no podía conversar con nadie... Nadie lo entendía, todo el mundo le decía que estaba loco.
Entonces, el viejo entró a las casas de sus amigos, buscó los pozos que guardaban el agua todavía contaminada y, durante los siguientes siete días, sólo bebió de allí...

REFLEXIÓN: La trampa (un cuento de Sóren Kierkegaard)

REFLEXIÓN: La trampa (un cuento de Sóren Kierkegaard)

 Había una vez una paloma salvaje; tenía su nido en el bos­que cerrado, allí donde el asombro habita junto al escalofrío entre los esbeltos troncos solitarios.
No muy lejos, donde el humo asciende en la casa del labrador, habitaban algunas de sus parientes lejanas: dos palomas domésticas.
Un día hablaban entre ellas de la situación de los tiempos y del sustento. La paloma salvaje decía:
-Soy rica e inmensamente feliz, unos días encuentro mucho alimento y otros, poco; pero siempre hay algo que comer. Hasta la fecha nunca he tenido problemas. Yo confío en la naturaleza y dejo que cada día me sorprenda con su providencia.
Las palomas domésticas levantaron un poco la cabeza y dijeron que «querían lo mejor» para su prima salvaje, y por ello le hicieron ver que en realidad era pobre, que no tenía nada y que vivía en la más absoluta inseguridad, dependien­do del día a día.
Una de ellas dijo:
-Nosotras sí que tenemos el porvenir asegurado junto al labriego con quien vivimos. Cuando realiza la recolección, nos sentamos en la cumbre del tejado y vemos al labriego acarrear un saco de grano detrás de otro hasta el pajar, y entonces sabemos que hay bastantes provisiones para largo tiempo.
Esa tarde, cuando la paloma salvaje volvió a su nido, pen­só por primera vez que ella era pobre. Comenzó a mirarse de otro modo, con los ojos de los demás; comparó su modo de vida con el de sus parientes y se le ocurrió pensar que debía ser estupendo saberse asegurado el sustento. Y se lamentó de tener que vivir constantemente en la incertidumbre.
«De ahora en adelante -se dijo-, lo mejor será que vaya pensando en arreglármelas para lograr hacer aunque sea un pequeño acopio de provisiones, que podría ocultar en algún lugar muy seguro para vivir tranquila.»
Desde aquel momento, la paloma salvaje empezó a estar preocupada por el sustento y por el porvenir. Conoció una angustia que no conocía. Y, en lugar de más tranquilidad, cada día conquistaba mayor inquietud.
La realidad frustraba una y otra vez su empeño de amon­tonar bienestar, y la paloma no volvió a estar contenta; su plumaje empezó a perder colorido y su vuelo ligereza. Todos los días conseguía su sustento, su apetito de alimento se saciaba alguna vez, pero era como si no se saciase, porque su preocupación por el acopio seguía teniendo «hambre»... No podía dejar de pensar en lo que no tenía, hasta que terminó convirtiéndose en una envidiosa de las palomas ricas.

El amor

El amor

EL PAIS 2-12-2003

ROSA MONTERO

 

Leyendo La fabulosa historia de los Pelayos, en Plaza y Janés, un libro muy curioso pero bastante desperdi­ciado (el asunto daba para más) so­bre las aventuras auténticas de una familia española que desarrolló un sistema para ganar en la ruleta y consiguió saltar la banca de los casi­nos más importantes del mundo, caí en un detalle minúsculo pero revela­dor. Resulta que los Pelayos, una ex­tensa tribu de padres, hijos, primos y amigos que se instalaban en los casi­nos horas y horas, terminaron to­dos, o casi todos, enrollándose amo­rosamente o incluso casándose con crupieres. He aquí la prueba más evi­dente de lo que es el amor, me dije. Porque el amor es algo que llevamos todos dentro, es una necesidad esen­cial del ser humano, como el hambre o la sed. Y esa necesidad la saciamos con lo que nos cae más cerca, con lo que podemos. Es decir, a lo mejor lo que de verdad nos gusta comer es merluza a la vasca, pero si arrecia el apetito nos conformamos con un grasiento bocadillo de calamares. Y así, los médicos suelen enrollarse con compañeros del hospital; los ofi­cinistas, con otros oficinistas, y los Pelayos, claro, con crupieres. No te­nían tiempo para hablar ni tratar con nadie más en sus largas horas de duro trabajo ruletero.
Hasta aquí, todo perfecto. Inclu­so resulta de lo más consolador: esa capacidad para adaptarnos a lo que hay es uno de los grandes recursos de nuestra especie. Ahora bien, lo inquietante es el dolor que ese empa­rejamiento puramente casual puede llegar a provocarnos. El amor es un espejismo, una construcción imagi­naria, y los primeros que nos menti­mos somos nosotros. Queremos creer que hemos elegido libremente a la persona amada, y no admitimos la verdad, a saber, que hemos coinci­dido con ella por chiripa en el maldi­to casino en el que nos ha tocado jugar. Y, sin embargo, si ese amado nos desdeña, si el amor no va bien, ¡cómo lloramos! Sufrimos como pe­rros porque creemos que estamos perdiendo al hombre o a la mujer de nuestra vida, al amor predestinado, único, perfecto. Pero no hay indivi­duos únicos, sino simplemente gente que pasaba por ahí, que estaba a mano. Cada vez que se te hunda el mundo por la ruptura con un gran amor, piensa que en realidad no era más que un crupier de los Pelayos.

 

EL AMOR ES: ¿Flechazo (amor-sorpresa) o predisposición?

EL AMOR ES: ¿Flechazo (amor-sorpresa) o  predisposición?

Existe un tópico según el cual uno no elige caer enamorado, sino que es algo que surge en nosotros espontáneamente, que nos llega fuera de la voluntad, como la imagen de las flechas del caprichoso cupido. Ahora bien cuando el amor se ha estabilizado, sometiéndose a las reglas sociales y a la institución (noviazgo, matrimonio, parejas de hecho etc.), la voluntad de los implicados y su esfuerzo son claves para mantener una situación que ya no es estrictamente personal, sino social.
Desde la sociología o psicología se coincide que el supuesto flechazo estaba ya preparado. Nos enamoramos cuando estábamos predispuestos para ello. Sin el previo deseo y ofrecimiento no se produciría el enamoramiento.
El enamoramiento piensan algunos, depende de la cultura en que ha crecido la persona y por una previa disposición del ánimo. La misma palabra enamoramiento es un producto cultural, de tal manera que ningún amor es original, sino podemos decir es contagio.
Es clave en el enamoramiento el estado psicológico del individuo. Cuando estamos satisfechos con la propia vida no nos enamoramos fácilmente, pues el enamoramiento comporta el riesgo de la alteración de un mundo personal, de una forma de vida en la que estamos instalados. De ahí que en ciertas etapas vitales de inseguridad (juventud, final de la juventud o vejez) sean etapas abiertas donde consciente o inconscientemente, envidiamos.
La mujer es educada muchas veces como ideal de amante, esposa, madre, responsable del hogar etc..., se siente mal cuando no lo cumple, y los otros se lo reprochan y la miran mal. Cuántas veces se oye decir: “ Pero cómo llevas así a tu marido, a tus hijos...”. Éste “así” puede ser sin planchar la ropa, despeinado, pelo largo o lo que sea.
Parece ser que la pasión amorosa está vinculada a la voluntad: para sentir tal pasión hay que desearla.

ACTIVIDAD: Escribe un guión sobre el “ligue”. Dónde se produce, circunstancias personales de los protagonistas etc..

IDEAS MUY ORIGINALES -TALK TIME-

IDEAS MUY ORIGINALES -TALK TIME-

 Ver la pag. de internet:

http://www.talktime.com.ar/index.htm

Mientras que en Francia, donde surgen los Cafés Filosóficos a principios de los 90, se realizan semanalmente más de 100 Cafés a lo largo del país, en el presente la fórmula se extiende a otras naciones, transcurriendo los debates en el idioma nativo de los participantes.

TALK TIME, una "original propuesta argentina" tal como lo definió La Nación en su portada principal del 7 de octubre del 2002 (ver), es pionero en el sentido que los debates, contrariamente a lo que sucede en los otros países, se desenvuelven exclusivamente en idiomas extranjeros con la misión de aprender a cruzar puntos de vista en una lengua que no es la de nacimiento.

El interés que ofrece un talktime a diferencia de una "charla magistral" es que se permite una participación interactiva a los asistentes. En el transcurso del debate - dirigido por un moderador voluntaio - se entretejen y contrastan pensamientos en torno a un tema democráticamente elegido con el principal propósito de "soltar la lengua" y entrenarse a la comunicación en un idioma ajeno. De este modo aprendemos a escuchar, evaluar, formular y "vender" ideas en otra lengua, cualidades esenciales para interactuar en un mundo globalizado.

Una de las características primordiales de los talktimes es el tratamiento amplio con que se abordan los temas. Las premisas para el debate son: el expresarse en el idioma extranjero convenido, el uso de la razón y por supuesto el respeto mutuo que trasciende toda discrepancia. La intensidad de los talktimes depende en muchos casos del interés y el entusiasmo puestos por los participantes en defender una posición y la fuerza con que se opongan los contraargumentos a dicha teoría o posición. Los encuentros se desarrollan en un ambiente cordial en el cual todos se benefician, aún aquéllos que se limitan a escuchar.

PELÍCULA-DOCUMENTAL: \

PELÍCULA-DOCUMENTAL: \

Esta película documental titulada “EL viaje del emperador”, viene a ser Una epopeya natural basada en el amor de unos padres por sus crías. Cada año, los pingüinos Emperador recorren cientos de kilómetros de invierno y peligros en la Antártida, una epopeya por sobrevivir, criar y alimentar a sus retoños. "La marcha del Emperador" es un documental del director francés Luc Jacquet que narra esta epopeya en 80 minutos. El director y un equipo de cuatro personas permaneció 14 meses en la Antártida filmando. 
Hace millones de años, la Antártida era más habitable. A medida que empeoró el clima, huyeron muchos animales, pero el pingüino Emperador se quedó y se adaptó. En verano -con más luz y menos frío- los pingüinos encuentran pareja y viajan todos al mismo lugar donde nacieron, un lugar especial en la Antártida donde ponen sus huevos y los protegen del frío. Luego las madres regresan a su lugar de origen a alimentarse y guardar comida para sus crías. A continuación, las madres regresan y los que se van son los padres para buscar alimento. Las marchas son largas, algunos adultos no sobreviven el trayecto y hay crías que mueren si la comida se demora mucho.
El leit-motiv de la historia es el amor de los progenitores, la entrega a veces heróica generación tras generación. Los pingüinos son fieles a su pareja (del otro sexo, como es lógico) y monógamos mientras crían (podemos comparar los comportamientos de estos pingüinos con los de los humanos. Parece que cada pareja de pingüinos se profesan amor eterno, un amor incondicional, luchando para no dejar morir a su hijo).
Estéticamente el gozo visual del hielo y la nieve en todos sus tonos y colores, con sus amaneceres, ocasos y luces transportan al espectador a un mundo de sentidos depurados y prístinos.  
 
Si deseas saber más consulta las siguientes direcciones:
http://www.comohacercine.com/articulo.php?id_art=1305&id_cat=3

http://wip.warnerbros.com/marchofthepenguins/

PROCESO DE SOCIALIZACIÓN

PROCESO DE SOCIALIZACIÓN

La socialización hace referencia al proceso que sigue todo individuo desde su nacimiento, y por el cual aprende e interioriza los requerimientos de la sociedad en la que vive. El niño aprende a convivir con otros, y va formando su personalidad.
La socialización es un proceso que dura toda la vida del individuo.
La socialización primaria es la más importante, tiene lugar en la infancia y en ella el niño aprende a “saber a qué atenerse”, a comportarse como hijo, como alumno, como amigo ... En esta etapa el individuo es completamente acrítico, recibe la información al mismo tiempo que va formándose se personalidad.
La socialización secundaria se caracteriza por aprender aquellos valores que corresponden a las funciones que el individuo debe desarrollar en la vida adulta. Es la socialización profesional o política del individuo.
La socialización terciaria parece como si el individuo tuviera un muy estrecho margen de elección frente a lo que la sociedad le impone. Los individuos deciden asumir o interiorizar las normas o valores de otra cultura o sociedad. Es cambiar de estilo de vida, asumir una nueva cultura por motivos religiosos, psicológicos o éticos.
AGENTES DE SOCIALIZACIÓN
Los agentes sociales transmiten una cultura social al individuo, intentan formar su personalidad social mediante la transmisión de valores, y concepciones de la cultura en la que viven. Cabe destacar entre los agentes sociales a:
LA FAMILIA: En ella comienza y de forma más intensa el aprendizaje e interiorización de las pautas sociales. La familia no solo es el lugar en donde nace el niño, sino también el agente socializador en el que tienen lugar las relaciones sociales más profundas y persistentes. (cantidad de estudios relacionan las conductas violentas de un individuo con los malos tratos sufridos en su entorno familiar). En la familia se adquieren la mayor parte de las creencias, actitudes, valores, normas y prejuicios que configuran la personalidad social del individuo.
LA ESCUELA: Es el complemento de del proceso socializador de la familia. El papel de la escuela no es solo transmitir unos conocimientos, sino valores y actitudes que se van inculcando en los niños. Así la disciplina adquiere una dimensión más amplia que la que rige en el entorno familiar: rigor en el trabajo, posturas ideológicas.
HOY muchos padres desean que sea la escuela la encargada de socializar a sus hijos. Situación problemática que imposibilita que los padres puedan transmitírselos ellos solos a sus hijos. Lo padres no pueden delegar en la escuela la educación emocional del niño o la transmisión de valores éticos, que en gran medida configuran después un comportamiento social.
RELACIONES ENTRE IGUALES: En la familia y en la escuela el niño no está en el mismo nivel que en los adultos. Con los niños de la misma edad, y que actúan fuera de la observación de los adultos. En ellos el niño aprende a desempeñar papeles distintos de los que viene presentando en la familia y en la escuela. Aprende a comportarse como amigo, compañero de juegos o deporte, líder.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS: si la familia, la escuela y los grupos de iguales son los agentes socializadores de toda la vida, los medios de comunicación es un producto característico de las sociedades contemporáneas. Prensa, libros, radio y sobretodo la televisión son poderosísimos instrumentos de información, pero también de formación y como consecuencia de manipulación ideológica con una incidencia en ideas, costumbres y comportamientos de los individuos. Hoy en día es el agente socializador más eficaz.

ENLACES QUE VALEN LA PENA

ENLACES QUE VALEN LA PENA

Página WEB de  Ewa Marta Kulak
Recomiendo la música colombiana.

http://www.ewakulak.com/

CUENTO: LA FELICIDAD DEL PEREGRINO

CUENTO: LA FELICIDAD DEL PEREGRINO

Cuentan que un peregrino viajaba de ciudad en ciudad en busca de respuestas a sus preguntas. Había llegado a grandes ciudades que ocupaban extensas planicies, a pequeñas aldeas de pocas casas, a ciudades amuralladas y con castillos, monasterios y cuarteles. A ciudades con hermosos jardines colgantes, a otras construidas junto a cascadas, a ciudades flotantes que parecían crecer como nenúfares sobre lagos, a poblaciones levantadas en altas montañas y aun junto al mar. Conocía toda clase de ciudades, todas distintas, aunque todas tenían una característica en común: en ninguna de ellas encontró a gentes felices.

Y el peregrino buscaba el secreto de la felicidad, pues esa era para él la riqueza más valiosa, ese era el reconocimiento más preciado, el más valioso don.

Y por ello viajaba y viajaba. Llegó un día que ya no recordaba nada de su vida que no fuera viaje, e incluso esos recuerdos se confundían en su mente. Y ese día descubrió, en lo hondo de un valle, una nueva ciudad, una que nunca había visto. No era ni demasiado grande ni demasiado pequeña; sus casas no eran ni demasiado altas ni demasiado bajas y todo en ella denunciaba una ciudad normal. O eso le parecía.

No obstante, a medida que se acercaba a la ciudad descubrió que había algo extraño en ella. No la rodeaban murallas ni había guardias, las puertas estaban abiertas y los pobladores se movían de acá para allá apresurados y entre cantos y bromas. Cuando al fin entró en la ciudad se dirigió a un hombre que paseaba y le preguntó:

¿Qué ciudad es ésta? ¿Por qué hay tanta agitación? Y el paseante, muy amable, respondió: -Bien veo que sois extranjero. Ésta es la ciudad sin nombre y precisamente hoy celebramos la fiesta más importante del año, el día de nuestra independencia.

¿Y cómo lo celebráis? ¿Con bailes, con un gran banquete? No, mi amigo, respondió entre risas el ciudadano, lo celebramos con un gran entierro y plantando un jardín. ¿Os sorprende? Seguidme y lo entenderéis.

Y así vecino y peregrino recorrieron la ciudad, mientras el primero explicaba al segundo cómo se hacían las cosas en la ciudad.

¿Veis todos aquellos jardines, allí? Cada uno es recuerdo de un año de nuestra ciudad. Y ahora os mostraré el lugar en el que preparamos el de este año.

Caminaron hasta una plaza donde se había excavado una zanja de varios metros de profundidad. Apoyadas en las paredes de las casas había montones de flores y plantas, en macetas y jardineras.

El peregrino, no obstante, no acababa de entender cómo aquel profundo agujero podía transformarse en un jardín. ¿Por qué lo hacían tan hondo? ¿Cómo lo rellenarían? Y lo preguntó a su nuevo amigo.

Muy fácil, le respondió el vecino. Os dije que celebrábamos un entierro. Pues bien, se trata del entierro de los "Debería". Cada ciudadano trae hoy aquí todos los objetos que representan sus obligaciones, todos los elementos que ya no le son útiles, todo aquello que "debería hacer"…, "debería cambiar"…, "debería mejorar"… y lo arroja a la zanja. Cuando todos lo hemos hecho, lo cubrimos con tierra y nos despedimos de los "debería". Y encima plantamos una planta por cada nuevo propósito. Así plantamos "Yo podré"…, "Yo lograré"…, "Yo conseguiré… y, sobre todo, muchos "Yo deseo"… Así es como nacen nuestros maravillosos jardines.

El peregrino se quedó en silencio observando cómo las gentes del lugar se acercaban alegres cargadas de ropas, libros, utensilios y herramientas… Cómo niños y mayores se turnaban en ir llenando el vacío que se abría a sus pies con pensamientos y obligaciones que les impedían ser felices.

Y, aún en silencio, se acercó al borde de la zanja y él también lanzó su bastón y su bolsa, todo lo que le ataba a su pasado de búsqueda y viaje. Ya no "debería seguir viajando". Había aprendido que el secreto de la felicidad está en la libertad de seguir el dictado del propio corazón y no las leyes de la razón.

Y allí se quedó para siempre jamás. En la ciudad donde no existía el "debería" encontró la felicidad.

Nuestro ego es el eco de las voces de nuestro pasado.

CUENTO: LAS DOS RANAS Y EL BALDE DE LECHE

CUENTO: LAS DOS RANAS Y EL BALDE DE LECHE

Sucedió una vez que dos ranitas salieron a dar un paseo. Como hacían a menudo, recorrían los prados que rodeaban su charca saltando alegremente. Hasta que un día sucedió algo totalmente inesperado: tras un salto ni más ni menos largo cayeron dentro de un balde que el vaquero había olvidado cerca del establo y que aún guardaba bastante leche.

Al principio las ranitas no comprendían qué había sucedido, incluso encontraban divertida la situación. Pero pronto se dieron cuenta que aquello se estaba convirtiendo en una trampa: por mucho que se esforzaban por salir del cubo, las paredes metálicas eran demasiado lisas y el borde quedaba demasiado alto. Y así lo único que podían hacer era nadar y nadar para no ahogarse en la leche.

Pero el tiempo pasaba y el cansancio se apoderaba de ellas. ¿Te has dado cuenta de que nunca vamos a salir de aquí?, le dijo la ranita mayor a la más joven. Nuestras patitas no podrán soportarlo mucho tiempo y me temo que nunca saldremos de ésta. Moriremos aquí.

No importa, respondió la otra ranita. No podemos hacer otra cosa que nadar. Nada y no te lamentes. Conserva tus fuerzas.

Y las ranitas siguieron nadando y nadando y nadando sin descanso. Al cabo de unas horas, la ranita mayor volvió a quejarse: Nunca saldremos de aquí, éste será nuestro final. Me duelen las ancas y ya casi me es imposible seguir nadando. En verdad ha llegado nuestro fin. A lo que la ranita pequeña respondió: Nada y calla; no pierdas la esperanza. Simplemente confía y sigue luchando.

Y así siguieron, nadando y nadando; pero el tiempo pasaba y sus fuerzas menguaban, pues no paraban de dar vueltas, una detrás de la otra, concentradas en el movimiento de sus patitas y en mantener la cabeza fuera del líquido.

No puedo más, volvió a quejarse la ranita mayor, De verdad te digo que ya no puedo más. Ya no siento las ancas, ya no sé si las muevo o no. No veo bien y no sé hacia dónde me muevo. Ya no sé nada.

Continúa nadando, replicó la otra ranita. No importa cómo te sientas, no pienses siquiera en ello. Sigue adelante, continúa.

Sacaron fuerza de flaqueza y siguieron nadando y nadando. Por poco tiempo, pues la rana mayor pronto cejó en el empeño y con apenas un aliento de voz susurró:

Es inútil. No tiene ningún sentido seguir luchando. No entiendo qué estamos haciendo, por qué he de seguir nadando. Nunca podremos escapar.

¡Nada, nada! ¡Sigue nadando!

Y aún reunieron fuerzas para nadar unos instantes más…, hasta que la ranita mayor, extenuada, abandonó y murió ahogada. Y también la ranita más joven sintió la tentación de abandonar la lucha, de dejarse vencer y acabar con aquello, pero siguió nadando y nadando mientras se repetía a sí misma: Nada, nada. Un poco más, sólo un poco más. Continúa nadando. ¡Nada! ¡Nada!

Pero el tiempo pasaba y la ranita se sentía cada vez más débil. Le dolían las ancas, todo el cuerpo le dolía, pero ella seguía nadando, nadando, moviendo sin cesar sus pequeñas extremidades.

Y de pronto sucedió algo sorprendente. Bajo sus patitas empezó a notar algo de mayor consistencia que la leche, algo sólido, así que reunió las últimas fuerzas que le quedaban, se apoyó en aquella masa y saltó… justo por encima del borde del balde, para ir a parar a la seguridad del prado.

¡Con el movimiento continuo de sus patitas la leche había empezado a convertirse en mantequilla! Y la consistencia de la mantequilla le había ofrecido un punto de apoyo desde el que saltar.

Gracias a la perseverancia en su esfuerzo y a que no se había dejado derrotar por el cansancio o el sin sentido, había sido capaz de transformar una situación terrible en una ocasión de liberación.

En los momentos más difíciles lo único que no podemos perder es la esperanza.

Si pones tu corazón en tu propósito, ningún esfuerzo te parecerá difícil.

Amigos

Amigos

Autor: José Luis Borges

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá. Nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.

Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja mas felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.