VOCABULARIO PLATÓN -SEGUNDA PARTE-
CONJETURACrítica platónica al relativismo sofista por sus implicaciones escépticas y absurdas y por ser inadecuado para la fundamentación última de la vida ética y política.
Cabe entender la filosofía platónica como uno de los más importantes y radicales intentos de superar el relativismo. El relativismo al que se va a enfrentar Platón (como antes su maestro Sócrates) es el de los sofistas, y fue precisamente uno de
estos filósofos, Protágoras, quien expresó gráficamente la esencia del relativismo con la frase "el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son".
Fueron varios los motivos que le llevaron a Platón a rechazar el relativismo; los siguientes son seguramente los más importantes:
I. Desde el punto de vista ético y político:
Platón creyó que sólo la existencia de valores morales absolutos puede permitir la vida buena y la acción política justa,, y precisamente el Mundo de las Ideas quiere ser ese marco de referencia absoluto "que es necesario tener en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público", como nos dice al final de la exposición del mito de la caverna en la "República".
II. Desde el punto de vista lógico y epistemológico:
A. Motivos epistemológicos:
Una de las críticas más razonadas y cuidadosas se refiere a las implicaciones del relativismo desde el punto de vista de la posibilidad del conocimiento: como en el caso anterior, sólo la existencia de un mundo de entidades absolutas -las Ideas- puede permitir la superación del relativismo y la instauración de la ciencia entendida como saber estricto.
B. Motivos lógicos:
En el "Teetetos" (obra en la que Platón analiza la esencia de la ciencia)
presenta los argumentos más precisos y rigurosos en contra del relativismo,
argumentos que se pueden resumir como sigue:
1. si el relativismo estuviese en lo cierto no tendría sentido la enseñanza y todos estarían ya en la verdad o el conocimiento si así les parece:
Con cierta ironía, Platón nos dice que si cuando a uno algo le parece verdadero, ese juicio ya es verdadero (tal y como afirma el relativismo), no se ve qué privilegio tiene el propio Protágoras "para creerse con derecho para enseñar a los demás y para poner sus lecciones a tan alto precio. Y nosotros, si fuéramos a su escuela ¿no seríamos unos necios, puesto que cada uno tiene en sí mismo la medida de su sabiduría? ... ¿no es una insigne extravagancia querer examinar y refutar mutuamente nuestras ideas y opiniones, mientras que todas ellas son verdaderas para cada uno, si la verdad es como la define Protágoras?"
2. si el relativismo fuese cierto entonces habría que aceptar que una opi¬nión propia es verdadera para uno y .falsa para otro:
si nos formamos un juicio sobre un objeto cualquiera, esta opinión nos parecerá verdadera, pero los demás también la pueden juzgar y en algunos casos la pueden juzgar falsa, con lo que es verdad que es falsa puesto que según el relativismo si a una persona una opinión le parece falsa -o verdadera- ésta es falsa -o verdadera-; de ese modo, tendríamos que la misma opinión puede ser verdadera y falsa. Este argumento se puede ilustrar con claridad si tomamos el siguiente ejemplo: para los creyentes la opinión (el juicio diríamos nosotros ahora) "Dios existe" es verdadera, luego es verdadera según el relativismo porque a algunas personas les parece verdadera; sin embargo el ateo considera que es falsa, luego es falsa según el relativismo porque a algunas personas les parece falsa. Esta conclusión parece atentar contra lo que ahora llamamos principio de no contradicción: no es posible que una proposición y su contradictoria sean ambas verdaderas; o dicho de otro forma: una misma proposición no puede ser verdadera y falsa.
3. si el relativismo fuese cierto también sería cierta la tesis contraria, luego el relativismo es falso:
dice Platón por boca de Sócrates: "... he aquí lo más gracioso. Protágoras, reconociendo que lo que parece a cada uno es verdadero, concede que la opinión de los que contradicen la suya, y a causa de la que creen ellos que él se engaña, es verdadera. ... Luego conviene en que su opinión es falsa, puesto que reconoce y tiene por verdadera la opinión de los que creen que él está en el error... Los otros, a su vez, no convienen ni confiesan que se engañan... Está pues obligado a tener también esta misma opinión por verdadera, conforme a su sistema... Así, puesto que es combatida por todo el mundo la verdad de Protágoras, no es verdadera para nadie, ni para él mismo..."; concluye Teodoro, seguidor de Protágoras: "Sócrates, tratamos muy mal a mi amigo".
Fijémonos en las siguientes proposiciones: a) "el relativismo es verdadero"
b) "el relativismo es falso"
a) y b) son proposiciones contradictorias; la primera le parece verdadera a Protágoras y a todos los relativistas; la segunda a Platón y a todos los que defienden el punto de vista objetivista. El objetivismo considera que no pueden ser ambas verdaderas, que la primera es falsa y la segunda verdadera. El relativismo, sin embargo, tiene que admitir que ambas son verdaderas puesto que la primera les parece verdadera a los relativistas y la segunda a los objetivistas (recordemos que para el relativismo una opinión es verdadera si así se lo parece a alguien). En definitiva, el argumento que presenta aquí Platón le llevaría a Protágoras a defender que su teoría es verdadera (pues así lo considera él mismo) y falsa (puesto que así lo consideran otras personas).
MUNDO INTELIGIBLE
El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas es la auténtica realidad, el ámbito en el que se sitúan las Ideas.
A este mundo no se puede acceder con el uso de los sentidos sino que se llega a él gracias al uso de la parte más excelente del alma, que para Platón es la razón. El Mundo Inteligible es la auténtica realidad, tiene para este autor un carácter religioso y consecuencias en el campo de la epistemología, la ética y la política. En el mito de la caverna la metáfora del Mundo Inteligible es el mundo exterior al que accede el prisionero cuando pierde las cadenas y sale de la caverna.
Platón establece una jerarquía en las entidades que pueblan este mundo: situándose por encima de todas las Ideas encontramos la Idea de Bien, que en ciertos textos parece identificar con Dios. Después la Idea de Belleza y la Idea de Verdad; tras estas, Ideas fundamentales como la de Unidad, Multiplicidad, Ser y No Ser; a continuación las Ideas matemáticas; finalmente, el resto de Ideas. Aunque la lógica que le lleva a Platón a postular la existencia de este mundo le tendría que obligar a admitir tantas Ideas como términos universales existan, su punto de vista esta influido por consideraciones valorativas y así, en el diálogo "Parménides", se niega a aceptar que puedan existir Ideas que correspondan a realidades con connotaciones negativas o referidas a realidades con escaso valor: Idea de pelo, de uña, ..., admitiendo tan sólo las Ideas matemáticas y las que tienen una connotación estético-moral.
Ver "dualismo ontológico" y "Mundo Sensible".
MUNDO SENSIBLE
El Mundo Sensible o Mundo Visible es el conjunto de todo aquello que se muestra a los sentidos, fundamentalmente las cosas físicas.
Las características de este mundo son su carácter temporal, espacial, cambiante y corruptible. Nuestro cuerpo se incluye en el Mundo Sensible. Del Mundo Sensible no cabe la ciencia sino la mera opinión. En el mito de la caverna, la metáfora del Mundo Sensible es el mundo del interior de la caverna.
Las cosas del Mundo Sensible tienen ser en la medida en que participan o imitan del mundo eterno de las Ideas. Este Mundo ha sido 'fabricado" (que no creado) por el Demiurgo a partir de la modificación y transformación que ejerce sobre la materia informe tomando como modelo el Mundo Inteligible.
Ver "dualismo ontológico", "Demiurgo", "Mundo Inteligible" y "participación".
OPINIÓN
La "opinión" o "doxa" es el título que da Platón a una de las formas de conocimiento. Este conocimiento se fundamenta en la percepción, se refiere al Mundo Sensible, es decir a las cosas espacio-temporales, a las entidades corporales, y, en la escala de los conocimientos, es el género de conocimiento inferior.
La opinión se divide a su vez en dos especies o tipos de conocimiento: la conjetura, que es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando vemos sus sombras o reflejos, y la creencia, que es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando las percibimos directamente y nos formamos un juicio de ellas.
PARTICIPACIÓN
Modo de vincularse el Mundo Sensible con el Mundo Inteligible gracias al cual las cosas físicas gozan de cierto ser e inteligibilidad.
Platón considera que el verdadero ser pertenece a las Ideas y en su conjunto al Mundo Inteligible. Sin embargo, a diferencia de lo que parece defender Parménides, no niega toda realidad a las cosas físicas o perceptibles ni al conjunto de ellas o Mundo Sensible. Las cosas visibles tienen ser pero no un ser perfecto ni genuino: son (así lo expresa metafóricamente en el Mito de la Caverna) como sombras de la auténtica realidad. Las cosas del mundo sensible 'tienen realidad en la medida en que en ellas de alguna manera se realizan o concretizan las entidades universales o Ideas. Esta vaga forma de hablar es intencionada y responde a la dificultad reconocida por el propio Platón para explicar el modo de vincularse las cosas físicas con las Ideas y de dar estas últimas ser e inteligibilidad a aquellas. Platón emplea dos expresiones para indicar este vínculo entre ambos mundos: en algunos textos nos dice que el Mundo Sensible "participa" del ser del Mundo Inteligible y en otros que "imita" dicho ser. Pero en varios diálogos, y en particular en el "Parménides", se lamenta de la inevitable y tal vez irresoluble oscuridad del problema.
TEORÍA DE LAS IDEAS
La teoría de las Ideas es la parte básica de la filosofía platónica. En lo fundamental consiste en defender la existencia de lo absoluto (las Ideas o Formas), frente al que se sitúa el mundo corpóreo, mortal y relativo.
A diferencia del pensamiento cristiano (que también acepta lo absoluto identificándolo con Dios) el absoluto al que se refiere Platón no tiene carácter personal. Platón consideró que la realidad se divide en dos grandes géneros: el Mundo Sensible (también emplea con frecuencia la expresión "mundo visible") y el Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas. Lo absoluto al que él se refiere es precisamente este último ámbito de realidad. El Mundo Sensible es el conjunto de entidades que se ofrecen a los sentidos, realidades particulares, cambiantes, múltiples, que nacen, duran y mueren y se captan con los sentidos. El Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas está poblado por entidades absolutas, universales, independientes, eternas, inmutables; entidades que están más allá del tiempo y del espacio, y que se conocen mediante la parte más excelente del alma, la racional. En este segundo ámbito la realidad más valiosa la constituye la Idea del Bien (que para muchos autores Platón identifica con Dios).
La tarea de la filosofía consiste en ascender desde el Mundo Sensible al Mundo de las Ideas y en éste contemplar la Idea de Bien (por eso Platón define la filosofía como "una ascensión al ser"). Esta teoría es fundamentalmente una teoría ontológica pero tiene claras repercusiones en otros ámbitos como la antropología, la teoría del conocimiento, la ética y la política.
Aunque algunos autores señalan la influencia de elementos religiosos como los pitagóricos o la motivación política para explicar porqué Platón postuló dicha teoría, no hay que olvidar que la motivación más importante es de carácter filosófico y tiene que ver con, al menos, los siguientes argumentos:
1. La crítica al conocimiento sensible y al relativismo elaborada por Platón en el diálogo "Teetetos" .
En el este diálogo muestra que el conocimiento no puede referirse a lo que se ofrece a los sentidos o cosas sensibles pues dichas cosas conducen al relativismo y el relativismo al absurdo; por ello es preciso suponer que el conocimiento estricto o absoluto necesita referirse a entidades absolutas a las que llamará Ideas; en muchas ocasiones Platón dice que la única alternativa al relativismo es su Teoría de las Ideas.
II. El uso del lenguaje y el problema de la referencia de los términos universales.
Según Platón, términos universales como los nombres comunes ("mesa", "casa",...), los adjetivos ("bueno", "bello',...) o los sustantivos abstractos ("vir¬tud", "belleza", "bien.', ... ) no se refieren directamente a las cosas individuales que se ofrecen a los sentidos (esta mesa concreta, este hombre concreto, este cuadro bello concreto, ...) sino a entidades universales como la Belleza, el Bien, el Hombre, ... Estas entidades o Formas son lo que tradicionalmente se denominan esencias de las cosas pero, desde su punto de vista, separadas de las cosas individuales, las cuales participan o imitan a dichas Formas (la mesa concreta es mesa porque de algún modo participa de la Idea de Mesa, ...); Aristóteles llamará a esta prueba argumento del "uno sobre muchos".
III. La posibilidad del conocimiento científico.
En el diálogo "Crátilo" Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde "argumento desde las ciencias" a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:
A. las cosas sensibles están en continuo cambio;
B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que
no cambian (entidades que Platón llamará "Ideas o Formas").
Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que poseemos de hecho en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas."
TEXTO
¿Cuál es nuestro estado de acuerdo al conocimiento o a la carencia de él?
Al presentar su programa político, Platón se interesa también por la vida de cada persona individual. Al principio de La república, el personaje de Sócrates se pregunta, ¿qué es la justicia?. La palabra justicia es, sin embargo, una pobre traducción de la palabra griega dikaisuné. Esta palabra abarca, tanto la moral individual, como la colectiva y se refiere, en consecuencia, al modo más recto de vivir, tanto del individuo, como de la sociedad en su conjunto. Al preguntarse qué es la justicia, Sócrates trata de abordar la cuestión más amplia de los derechos y obligaciones, del papel del individuo en la sociedad. Se trata de preguntas muy profundas e importantes, tan vigentes hoy, como lo eran en la época de Platón ¿Por qué debo ser bueno? ¿Qué le debo al estado y qué me debe éste a mí? ¿Qué se entiende por buena conducta?. En La república, lo público y lo individual están fundidos, puesto que la mente del individuo se forma a través del sistema político. Simplemente, Platón conoce muy bien la importancia del entorno en la formación del carácter.
Autor: David J. Melling Libro "Introducción a Platón" Págs. 130-145
El mito de la caverna, no sólo aborda la búsqueda del filósofo, sino que también es una explicación de la teoría de las formas de Platón ¿Qué son las formas? En su obra El principito, el escritor y poeta francés Antoine de Saint-Exupéry recuerda cómo, en su infancia, vivía en una casa que, se suponía, escondía un tesoro. Nunca se encontró el tesoro, pero la sola posibilidad de su existencia, le prestaba a la casa un encanto y una belleza especiales. Como decía Saint-Exupéry, `lo esencial es invisible a los ojos'. Miguel Ángel solía replicar, cuando recibía elogios a su obra, que él se limitaba a retirar el mármol sobrante del bloque inicial, para dejar al descubierto algo que, en realidad, ya estaba allí desde el principio. En cierto sentido, las formas son "lo que ya está ahí", pero habitualmente no somos capaces de ver, mientras nos ocupamos del "mármol sobrante".
Un joven y bello efebo aparece en el bosque aparentemente devorado por los lobos. Así arranca la intriga de La caverna de las ideas, sexta novela de José Carlos Somoza. Una intriga que se diluye dentro de otra intriga, la del traductor de la obra que, a pie página, crea otra trama que crece y se apodera de la novela. La caverna de las ideas (Alfaguara) es para su autor otro paso en su exploración del "juego textual, de la metaliteratura". José Carlos Somoza (La Habana, 1959) es autor de Cartas de un asesino insignificante (1999) y de Dafne desvanecida (finalista del Premio Nadal 2000), dos obras que, según explica el escritor, forman parte, junto a La caverna de las ideas, de una "especie de trilogía" en la que se explora e indaga en el aspecto lúdico de la literatura. "En aquellas obras anteriores el misterio era el misterio del autor; aquí, el misterio es el del traductor"."Yo", continúa Somoza, "me sentía incapaz de sentarme frente al ordenador a escribir un cuento. Me sentía incapaz de engañarme con una ficción". Para el autor, "la literatura no tiene nada que ver con la realidad. La supuesta novela realista es un gran embuste. Todas las grandes novelas realistas son tan fantásticas como las de Tolkien". "La realidad", añade, "es incomprensible e imposible de atrapar. Yo reniego de la novela realista. Por ello, para acercarme un poco a la realidad tenía que reflexionar sobre lo que estaba escribiendo. Y fue esa reflexión sobre el mecanismo de la novela, ironizar y reírme de ella, lo que me llevó a esta trilogía que ahora cierro".
Autor: Roy Jackson
La sabiduría, como está dicho, empieza en la ignorancia. Platón nos lo enseña en el siguiente texto:
EN LA VALORACIÓN CRÍTICA Y OPINIÓN PERSONAL
- ¿Cuáles son en su opinión las ideas principales de Platón?
RESUMEN
Si la filosofía platónica ha dado pie a múltiples interpretaciones, no cabe duda en aceptar que la verdadera pasión de Platón fue la sociedad justa, tal y como él mismo confirma en la Carta VII, podemos decir que «El problema hacia el que se orienta desde el primer momento el pensamiento de Platón es el problema del Estado.».
Con relación a la filosofía anterior, en el siglo V a. C. se observa un cambio absoluto en la temática que va desde lo material a lo espiritual, o de los problemas de la physis a los del anthropos. Las cuestiones en torno al ser humano adquieren en Grecia un prestigio hasta entonces desconocido, mientras que las corrientes en las que pervivió la filosofía natural decaen enormemente, perdidas sus ambiciones globalizadoras y pasando a ser saberes especializados, anunciando el origen de las ciencias naturales.