Blogia

UN LUGAR PARA APRENDER FILOSOFÍA

NATURALEZA Y CULTURA

NATURALEZA Y CULTURA

Cuestionario inicial
Podemos empezar desde un cuestionario, que nos permita introducirnos al tema.
1) ¿Qué significan los términos “naturaleza” y “cultura”?
2) ¿Qué tenemos los hombres en común y qué nos diferencia de las otras especies?
3) ¿Existen diferencias entre pueblos primitivos y civilizados? ¿Cuáles?
4) ¿Existen diferencias entre los varones y las mujeres?, . Si existen ¿Son innatas o adquiridas?
5) Imagina un ser humano que ha sido abandonado al nacer y que, al no haber realizado ningún tipo de aprendizaje cultural, vive en estado salvaje, o lo que es lo mismo en estado de naturaleza ¿Cómo sería ese ser humano? Realiza una descripción.
6) Sabrías responder a la cuestión ¿Qué es el hombre?

Significados de naturaleza:
En filosofía el término naturaleza se usa de tres formas distintas:
1) Conjunto de seres del universo. En este sentido, los seres naturales son distintos de los artificiales
2) Lo que es innato ( también lo que es espontáneo). En este sentido lo innato se opone a lo adquirido y lo espontáneo a lo artificioso
3) Lo que es esencial. En este sentido, lo esencial se opone a lo accidental:

Actividad:
Indica cuál puede ser el significado de “naturaleza” en los siguientes textos (1,2 o 3):
a) Afirmo, pues, que nada existe en la naturaleza que sea contrario a sus leyes universales, nada que no esté de acuerdo con estas leyes y que no resulte de ellas.(Spinoza) significa:
b) Según Galileo: "Dios mismo ha escrito en términos geométricos el gran libro de la naturaleza" significa:
c) Conociendo la fuerza y la acción del fuego, el agua, las estrellas, los cielos y los demás cuerpos que nos rodean tan claramente como conocemos los diferentes oficios de nuestros artesanos, podemos emplearlos igualmente en todas las cosas para las que son adecuados y convertirnos así en señores y poseedores de la Naturaleza. (Descartes) significa:
d) En efecto, las disposiciones legales (Nomos) son artificiales, pero las de la naturaleza son necesarias. Las leyes existen por convención y no son naturales, pero los dictados de la naturaleza son naturales y no convencionales. (Antifonte el Sofista) significa:
e) Hay dos tipos de huellas en el cerebro. Unas son naturales o propias de la naturaleza humana; las otras son adquiridas. Las naturales son muy profundas, y es imposible borrarlas; las ad¬quiridas al contrario pueden perderse fácilmente, porque generalmente no son tan profundas. (Malebranche) significa:
f) La mayoría de los jóvenes creen ser naturales, cuando no son más que mal educados y groseros. (La Rochefoucauld) significa:
g) El médico se pregunta sobre la naturaleza de la enfermedad que sufre su paciente; el químico sobre la naturaleza del veneno que ha provocado una muerte; el moralista sobre la naturaleza de los móviles que determinan la actividad del hombre. (Dict. de la Langue Philosophique, P. Foulquié) significa:
h) Nosotros conocemos la existencia de lo infinito, pero ignoramos su naturaleza, porque tiene extensión como nosotros, pero no tiene límites como nosotros; más no conocemos ni la existencia ni la naturaleza de Dios, porque no tiene extensión ni límites. (Pascal) significa:
i) Sócrates. Pero, Menón, siguiendo con esta imagen del enjambre, si al preguntarte yo cuál es la naturaleza de la abeja, me dijeras que son muchas y de todas clases, ¿qué me responderías, si te preguntara: "¿Dices que son muchas, de todas clases y diferentes unas de otras por el hecho de ser abejas? ¿O por esto en nada se diferencian, sino por algún otro motivo, como por ejemplo, la belleza, el tamaño o cualquier otro aspecto semejante?" Dime, ¿qué me responderías si te preguntara esto?
Menón.-Yo, por mi parte, diría que no se diferencian nada la una de la otra, en cuanto que son abejas.
Sóc.- Por tanto, si después te dijera: "Pues bien, dime esto, Menón: aquello en que no se diferencian nada y son todas lo mismo, ¿qué dices que es?" ¿Podrías, supongo, responderme?
Men.- Sí
Sóc.- Esto también sucede con las virtudes. Aunque son muchas y de todas clases, todas ellas tienen una forma única e idéntica, por la que son virtudes. Es esta forma la que debe tener a la vista el que responde para mostrar al que le pregunta, qué es la virtud. (Platón) significa:

La naturaleza humana
Los sofistas defendían el carácter convencional no solamente de las instituciones políticas, sino también de las normas morales; lo que se considera bueno y malo, justo e injusto, loable y reprensible, no es"'fijo, absoluto, universalmente válido, inmutable. Para llegar a esta conclusión los sofistas contaban con un argumento doble: de una parte, la falta de unanimidad acerca de qué sea lo bueno, lo justo etc. (falta de unanimidad que salta a la vista, no solamente comparando unos pueblos con otros, sino comparando los criterios morales de individuos y grupos distintos dentro de una misma sociedad); de otra parte, los sofistas solían establecer una comparación entre las leyes y normas morales vigentes y la naturaleza humana.
... Lo único verdaderamente absoluto, inmutable (es decir, común a todos los hombres) es la naturaleza humana... entendida como lo que las cosas verdaderamente son. Y ...sólo será posible conocer la naturaleza humana observando cuál es el modo propio e intrínseco de comportarse los hombres.
La búsqueda del modo propio -natural- de comportarse los hombres no es nada fácil, ya que nuestro comportamiento está condicionado por el aprendizaje, por las normas y los hábitos que nos han sido inculcados a lo largo de nuestra vida. ¿Qué es, pues, lo natural en el hombre? De un modo general cabría contestar que es lo que quedaría si eliminamos todo aquello que hemos adquirido por las enseñanzas que nos han sido inculcadas. Los sofistas... como Calicles y Trasímaco, utilizan el niño y el animal como ejemplos de lo que es la naturaleza humana prescindiendo de los elementos culturales adquiridos. De estos dos modelos deducen que sólo hay dos normas naturales de comporta¬miento: la búsqueda del placer... y el dominio del más fuerte.
Al ir contra ambas normas, la moral vigente es antinatural. No es solamente convencional... sino que además es contraria a la naturaleza.
(Navarro Cordón y Calvo Martínez, Historia de la Filosofía, Anaya)

Actividades:
1.- ¿Qué significa "convencional"? ¿por qué dicen los sofistas que la moral es convencional? ¿por qué comparan las normas morales a la naturaleza humana?.
2.- ¿Cómo es la naturaleza humana?
3.-¿Qué es, según ellos, lo natural en el hombre? ¿qué es lo que oculta nuestra naturaleza?

Importancia del aprendizaje
Sucede que las especies que cuentan con un cerebro muy desarrollado se diferencian de las dotadas de un sistema nervioso más simple no tanto en las conductas que heredan, cuanto en los comportamientos que pueden adquirir. Son los aprendizajes posibles los que hacen distintas a las especies (e incluso a los individuos). La abeja ostenta unos comportamientos complejísimos, pero son los únicos que puede realizar. Prácticamente toda su conducta está determinada genéticamente. Está sometida al determinismo biológico. De hecho, cuantos más comportamientos hereda biológicamente una especie tantos .menos comportamientos puede aprender. En consecuencia, el desvalimiento del animal superior, del hombre,,en el momento de su nacimiento es un signo patente de lo mucho que puede aprender. Si contara ya con numerosas conductas al nacer, su comportamiento general ulterior estaría muy determinado. Así pues, el hombre hereda -eso sí- un cerebro que le permite realizar multitud de aprendizajes...
Para aprender no basta un sistema nervioso central complejo. Es ésta la cualidad necesaria, pero no suficiente. Además se precisa un ambiente que enseñe o que permita aprender... Ese ambiente es el constituido por los demás hombres. El medio social, actuando sobre cada individuo desde el mismo instante del nacimiento -e incluso antes-, es quien permite que ese ser, el hombre, biológicamente muy indeterminado en lo que a su conducta se refiere, llegue a comportarse de acuerdo con lo establecido en su grupo social. Las personas que constituyen ese grupo, asumiendo y resumiendo en sus comportamientos todos los aprendizajes históricamente transmitidos de generación en generación, consiguen que todo individuo llegue a comportarse como un miembro de su comunidad cultural. La cultura sustituye así, en el comportamiento humano, a los cromosomas.
(El comportamiento humano, Temas Clave n° 33, Salvat)

Actividades:
1.- ¿Qué significa "determinismo biológico"?
2.- ¿Está el ser humano determinado biológicamente?
3.- ¿Cuál es el papel de la cultura en relación al comportamiento humano?

¿Qué se transmite en la aculturación?
... en el siglo XX han aparecido otros problemas, suscitados a menudo por el desarrollo de las "ciencias humanas". Así, la etnografía nos ha familiarizado progresivamente con la diversidad realmente increíble de costumbres, hábitos, creencias en uso de las 2000 sociedades conocidas, presentes o pasadas. Tal diversidad pone de relieve el ámbito de la cultura, es decir de lo que se transmite por tradición de una generación a otra, y no el de los impulsos naturales, que serían idénticos en todos los hombres.
Algunos datos de la psicología son aún más claros. Al contrario de los animales la "cría humana" no es , según la expresión de Pieron, más que un "candidato a la humanidad". Sólo deviene hombre en la medida en que recibe del medio en el que vive, y en el momento oportuno, el aporte cultural indispensable al despertar de su inteligencia y de su sensibilidad. Esta aportación, constituida por los cuidados maternos, el lenguaje, los valores afectivos, morales y estéticos, es asimilada inconscientemente por cada uno en determinados momentos de su vida y nadie puede pretender que la ha creado por sí mismo. Así pues, el hombre es, en su nacimiento, una especie de prematuro. Como dice Malson, "Su personalidad se elabora... en una serie de matrices culturales que son para su desarrollo tan importantes como la matriz materna. Las relaciones emocionales que mantiene durante los dos primeros años con su madre condicionan toda su vida afectiva y el aprendizaje del lenguaje en el tiempo adecuado condiciona toda su vida intelectual". Los célebres "niños salvajes" educados por animales no son "hombres en estado de naturaleza", sino que adoptan las actitudes, los modos de andar, los gustos alimenticios... de las especies que les han adoptado; padeciendo, además de diversas enfermedades, un retraso mental aparentemente irreversible. (Heymann,G. Philosophie, Bordas, 1984)

Actividad: Si los impulsos naturales son idénticos en todos los hombres, significa que son innatos y universales, entonces ¿por qué no podemos hallar en ellos la naturaleza (esencia) humana?"

LA LIBERACIÓN DEL PRISIONERO

LA LIBERACIÓN DEL PRISIONERO

Pero el mito describe, además, un segundo estadio. En él se nos presenta la vida como un proceso de liberación y un camino que hay que andar en una dirección. Al final de ese recorrido se halla la salida y en ella aparece otro mundo —cosas reales, luz, aire— distinto de las simples «visiones» de imágenes y sombras a las que el prisionero estaba acostumbrado. El mito platónico marca un sendero desde la tiniebla a la luz, e índica, al mismo tiempo, que el camino está ahí para recorrerlo. Entre tantas enseñanzas de estas páginas platónicas se encuentra la de que el saber es siempre progreso, camino. (Tal vez por eso el término método quiere decir camino por recorrer.)
Todo conocer parece surgir de esa sombra inicial y su meta es, tras el recorrido de nuestros pasos «mentales», la inteligencia de la realidad, y la luz que nos lleva a descubrir el mundo, investigarlo y, en definitiva, hacerlo nuestro, convertirlo en nuestro lenguaje y, por supuesto, poderlo comunicar.
Pero hay un tercer acto en la «comedía» platónica. El prisionero que haya podido liberarse de sus ataduras y contemple, al fin, lo que hay al otro lado de la caverna, no se detiene en el gozo que, sin duda, le ofrece la realidad y la luz con la que ve la verdad. Se levanta en él un
sentimiento de solidaridad con los pobres encadenados que siguen en el fondo, y ese sentimiento le impulsa a comunicar a los antiguos compañeros su sorprendente descubrimiento. Un componente moral, una actitud de solidaridad parece encontrarse en todo proceso de conocimiento. El saber no es saber sí no se comunica, sí no se enseña, sí no sirve para sentir en él la necesidad de compartir y educar.
El mito platónico deja, sin embargo, un sabor pesimista. Los prisioneros, felices entre sus sombras, no quieren escapar de sus cadenas. Están cómodos allí, al abrigo de la costumbre, y se ríen de quien les habla de otro mundo verdadero y real; le toman por loco y sí le pudieran echar mano acabarían por matarlo. Sin embargo, entre esos dos mundos, el de la caverna y el de la luz, el de la libertad y el de la prisión, hay una frontera que representa el movimiento del primer liberado y su necesidad de liberar a los demás. Y esto nos lleva a otro de los grandes problemas del platonismo: la educación.

PRIMER ESTADIO DE REALIDAD: LAS SOMBRAS

PRIMER ESTADIO DE REALIDAD: LAS SOMBRAS

Según el simbolismo platónico, podríamos pensar que los hombres nacen encadenados a determinados esquemas propios de la época en que viven y desde los que contemplan su vida. Esta interpretación plantea un problema de extraordinaria modernidad. Como si el pensamiento, lo que verdaderamente somos, dependiese de algo que está fuera de nosotros mismos y que nos condiciona y determina.
Para los prisioneros de la caverna, el mundo es lo que ven. La verdadera realidad está, sin embargo, en otra parte. Al menos, es lo que nos hace creer el narrador del mito. Los condenados a ver lo que otros les muestran sólo conocen el mundo por su apariencia. Una apariencia sin sustancia, sin cuerpo y reflejada en la sombra (sombras inanes).
En ese primer estadio, los hombres sólo ven imágenes; pero oyen también las palabras, las que ellos se dicen y las que vienen de las conversaciones detrás de la pared por donde pasan quienes transportan los objetos. Seguramente, personajes parecidos a éstos tendrán la misión de atizar el fuego para que no se acabe el tinglado de la engañadora iluminación y de las engañosas sombras. Sí traspasamos esta frontera del mito y de su simbolismo, podemos pensar que aquí se habla de conocimiento y de saber. Los encadenados son todos los seres humanos, sujetos a lo que sus sentidos filtran del mundo. Estamos, pues, atados a un momento del mundo y de la historia. Lo que vemos es lo que nuestro presente nos deja ver. Y eso que se nos deja ver, con independencia de las naturales limitaciones de nuestros sentidos, es, en buena parte, lo que el lenguaje en el que nacemos y las instituciones —familia, escuelas, centros docentes, etc.— nos enseñan. Ésa es, en cierto sentido, nuestra caverna. Una caverna que, en principio, no tiene que ser algo negativo, porque es el mundo en el que, queramos o no, nos encontramos.
La lengua que hablamos es un poco como las sombras de nuestra caverna personal desde la que vemos el mundo. Lo que sabemos y lo que podamos saber arranca del reflejo que es esa lengua en la que hemos nacido. Pero, al mismo tiempo, hay en nuestros días, por el desarrollo de los medíos de comunicación, una forma de experiencia que no tuvieron los hombres de otras épocas no muy lejanas. A través del cine y, sobre todo, de la televisión, los hombres de nuestro tiempo pueden «ver» lo que jamás pudieron imaginar las generaciones que nos precedieron.
Todavía no hace muchos años, nuestros ojos para ver tenían que mirar a donde les llevara nuestro cuerpo. Era un ver inmediato, natural, humano. Veíamos el mundo real; el mundo de las cosas. Pero hoy podemos ver, sin tener que estar allí donde vemos. La televisión nos hace ver, muchas veces, imágenes sin sustento en lo real, y sin que nuestro cuerpo tenga que moverse de donde está para percibir « visiones» . Una forma más refinada, y si no somos conscientes de su refinamiento, más insidiosa y cavernosa.
Es cierto, pues, que ya el lenguaje y el tiempo en que vivimos son una limitación; constituyen, en parte, una caverna. Pero una caverna de la que, aunque no podamos suprimirla, sí podemos escapar. Esa escapada es el proceso de conocimiento, la larga marcha de la curiosidad y el asombro que está puesto en la misma naturaleza humana como origen del progreso y del saber. Pero el reto que plantea la huida de la caverna se presenta también en nuestros días ante lo que, siendo un prodigioso invento, producto de la inteligencia y la creatividad, puede, a veces, convertirse en una caverna artificial dentro de la natural e indestructible caverna de nuestro mundo y de nuestra época.

PREJUICIOS (8-10-04)

PREJUICIOS (8-10-04)

Autor: Juan José Millás
A veces las ideas son como esos zapatos viejos que nos resistimos a tirar porque resultan comodísimos. O como ese sillón en el que dormimos la siesta desde hace veinte años y del que no estamos dispuestos a desprendernos de ninguna manera. Hay ideas que de tanto usarlas han adquirido ya la forma de nuestro cuerpo, que se acoplan a nuestras necesidades como un útero. Dentro de ellas no nos puede pasar nada, y por eso las defendemos a muerte. Lo malo es que, en la misma medida que nos protegen del entorno hostil, nos limitan. Por ello, hay que tener el valor de cambiar de zapatos, de desprenderse del sillón, de poner en cuestión las opiniones que utilizamos como un dogma de fe para protegernos de la incertidumbre.

Autor: Esteban Tabares
Cuando los prejuicios se instalan en el imaginario social, difícilmente se pueden erradicar. Eso es lo que está sucediendo por desgracia en nuestro país con respecto a los inmigrantes: mucha gente los hace culpables de casi todo lo malo que pasa aquí. Son personas que casi siempre comienzan sus argumentos diciendo: «Yo no soy racista, pero es que... ». Y comienzan a lanzar un rosario de «peros» que sólo son estereotipos y frases hechas que repiten sin contrastar con la realidad y sin el sentido común más elemental.
También hay dirigentes políticos y del mismo Gobierno y escritores de reconocido nombre que repiten los mismos prejuicios, aunque de una manera más elaborada y con una clara intencionalidad contra la inmigración. Culpabilizar y criminalizar a los extranjeros pobres (les llaman «los ilegales») está en su discurso frecuentemente. Grave riesgo ese de hacer política con la inmigración en lugar de hacer una política de inmigración justa, solidaria y acorde con los Derechos Humanos de los que tanto nos vanagloriamos.

REFLEXIÓN: TELEVISIÓN Y EDUCACIÓN

Un alumno de entre 4 y 12 años consume unas 1.400 horas de televisión al año, frente a las 800 horas lectivas de un curso escolar. En la pantalla puede llegar a ver hasta 12.000 actos violentos entre asesinatos, suicidios, ataques con armas de fuego o secuestros.
La televisión se ha convertido en el principal medio de comprensión de la realidad de los niños españoles. Los niños, la parte más indefensa y acrítica de nuestra población es educada menos de la mitad del tiempo por el maestro que seleccionan con esmero sus padres que por el televisor, y lo que reciben a través de la pantalla se convierte en parte esencial de su representación de la realidad.
La televisión ha usurpado así a la escuela su tradicional papel de agente primordial en la socialización de niños y adolescentes. Las consecuencias de este cambio son evidentes: el televisor desplaza a otros medios de desarrollo de la personalidad infantil y, además, lo hace desde edades en que los individuos son, en buena medida, incapaces de distinguir entre fantasía y realidad, entre lo que ven y lo que viven.
Entre las cinco y las ocho de la tarde, han desaparecido programas como Barrio Sésamo, La cometa blanca o Los cinco, claramente dirigidos a niños y adolescentes a su vuelta del colegio.
¿Qué programas ven, entonces? A partir de las diez de la noche, más de un millón y medio de niños continúan frente al televisor, según el Gabinete de Estudios de Comunicación Audiovisual, y lo que ven es, lógicamente, programación para adultos. El horario considerado infantil, es decir, el que abarca las horas que transcurren desde el regreso de la escuela y la hora del reposo, se compone de una telenovela, tres reality shows, un concurso para adultos y, por supuesto, un par o más de los llamados programas rosas o del corazón.
El desprecio por los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la veracidad o la presunción de inocencia son, junto a las anteriores, asignaturas habituales de las televisiones en horario infantil. Todo ello transmitido a través de una didáctica que rezuma mal gusto, chabacanería y lenguaje soez. Sucede todos los días, ante la impotencia de los maestros, la indiferencia de muchos padres y la pasividad de las administraciones.
Mientras que el coste de un capítulo de una serie de producción española es de 6.000 euros por minuto, el coste de un reality-show o de un programa del corazón se mueve sobre los 300 euros por minuto. Un plató, un presentador y unos cuantos invitados sin mayor cualificación o talento aseguran una elevada audiencia durante hora y media por un presupuesto 20 veces menor que una serie de televisión.
Francia, Alemania, Reino Unido o Italia, aunque de manera desigual, tienen en cuenta a su público infantil y disponen en mayor o menor medida de una oferta de programas infantiles en la que destaca, desde luego, el Reino Unido, con más dos horas diarias por canal. ¿Qué ocurre en España? Muy simple: no se cumple la ley. De nada ha valido el Convenio de Autorregulación suscrito en 1993 por el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas con las cadenas de televisión. La ley de 1994 se ha convertido en papel mojado, a pesar de su contundencia: "La emisión de programas susceptibles de perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores sólo podrá realizarse entre las veintidós horas del día y las seis horas del siguiente, y deberá ser objeto de advertencia sobre su contenido por medios acústicos y ópticos”.

ARTICULO: LA FILOSOFÍA AL PODER

Autor: Manuel Vicent (Fecha: 10-08-04 EL PAIS)

La brisa del Jónico agitaba las páginas de La República de Platón que yo leía a la sombra del sicomoro, mientras el personal del hotel arrastraba una y otra vez un carrito cargado de manteles, cubiertos y vajillas para montar en el fondo del jardín sobre el foso de la latomía los preparativos de una fiesta. "Esta noche vamos a tener una boda y el fin de semana habrá una convención de políticos. Unos policías ya han venido a revisar el nombre de los huéspedes. Han preguntado quién es usted", me dijo la chica de recepción. Por lo demás el hotel Villa Politi seguía deshabitado.

Arístocles de Atenas, conocido como Platón por sus anchos omoplatos, viajó tres veces de Grecia a Siracusa con el propósito de poner en práctica un experimento atrabiliario: quería convertir la filosofía idealista en una fuente de poder. La magnitud de esta locura se puede medir recordando que en Siracusa reinaba Dionisio I el Viejo, un tirano dispuesto a segar cualquier cabeza pensante por menos de nada y que la filosofía del ateniense no tenía más armas que las ideas sintéticas a priori y las sombras de la caverna. Platón llegó a Siracusa sin lanzas ni corazas, sólo con rollos de papiros bajo el brazo y uno de ellos, editado por Gredos, era el que yo ahora leía sentado en el sillón de mimbre con los pies en la barandilla del belvedere que daba al vacío de la latomía de Capuchinos.
Platón anduvo sobrado por la vida, no sin motivos. Venía de una familia de reyes por parte de padre, llamado Aristón, descendiente del monarca Codro y su madre, de nombre Perictiona, presumía de que el mítico Solón, el primer legislador de Grecia, era su antepasado. Cármides y Critias, dos de los Treinta Tiranos que protagonizaron el golpe oligárquico en el año 404 antes de Cristo, eran también tíos carnales del filósofo, quienes le invitaron a participar en el gobierno siendo todavía un jovenzuelo. Platón conoció a Sócrates cuando éste tenía 63 años. Desde el primer día fue su maestro y en el círculo del ágora, entre otros discípulos ensabanados, estaba Academos, un atleta que nunca había ganado ninguna hoja de acebuche en los juegos olímpicos. Platón también se hizo amigo de este perdedor nato y con el tiempo lo convirtió en un campeón idealista.
Por vocación y relaciones familiares Platón intentó varias veces entrar en política, pero su ideal dórico, basado en el orden antiguo, siempre chocó con la realidad. Sus parientes en el gobierno, Cármides y Critias, le dieron a probar el primer sapo: habían ordenado a su maestro Sócrates, que según Platón era el hombre más justo de su tiempo, que prendiera a León de Salamina, un demócrata exiliado, para darle muerte. Sócrates se negó. "Yo me había hecho muchas ilusiones que nada tenían de sorprendente a causa de mi juventud", se excusó el filósofo, pero muy pronto presenció algo mucho más ruin. Estos oligarcas fueron desbancados por los demócratas, quienes, al regresar del exilio, primero gobernaron con moderación y votaron una amnistía que puso fin a la guerra civil. Platón volvió a caer en la tentación de mezclarse en asuntos del Estado y bajo este gobierno democrático Sócrates fue procesado y condenado a muerte. Los mismos que él había salvado lo llevaron a los tribunales bajo la grave acusación de impiedad y corrupción de menores, entre ellos del propio Platón y del atleta Academos. En vez de arredrarle, estos avatares forzaron a Platón a imaginar un régimen sin los errores de la oligarquía ni de la democracia. Así comenzó la lucha por implantar su República con un orden justo y sólido. La filosofía al poder, hubiera escrito Platón en las paredes del teatro Odeón de París, en Mayo del 68. Lo dijo a su manera: "Así pues, no acabarán los males para el hombre hasta que llegue al gobierno la raza de los puros y auténticos filósofos o hasta que los jefes de las ciudades, por una especial gracia de la divinidad, se pongan verdaderamente a filosofar".
En el año 399 tuvo lugar la condena y muerte de Sócrates. Platón se refugió primero en Megara; luego se fue a África y después de varios viajes por Italia se dirigió a Siracusa donde reinaba el griego Dionisio I el Viejo, un tirano que tenía en jaque a los cartagineses y se había apoderado de toda Sicilia. En Siracusa un admirador de Platón, de nombre Dión, que era cuñado del tirano, consiguió que éste le llamara para recibir lecciones de filosofía socrática con la promesa de aplicarlas a la política.
Tal vez el filósofo fustigó demasiado los desórdenes y placeres de la corte, de hecho Dionisio no tardó nada en sacudírselo de encima, lo expulsó de la ciudad, lo embarcó en una nave espartana que hizo escala en la isla de Egina, a la sazón en guerra con Atenas, y Platón fue hecho esclavo, luego rescatado por Anniceris, un pitagórico a quien había conocido en Cirene, regresó a Atenas en el 387 y fundó la Academia, la primera escuela universitaria cuyo nombre impuso como homenaje a su amigo, el atleta Academos, que acaba de ser derrotado de nuevo en los juegos olímpicos. Allí permaneció 20 años dedicado al estudio y la enseñanza, pero Platón no sentó la cabeza en política, porque a Dionisio I el Viejo le sucedió su hijo Dionisio II el Joven, al parecer más pastueño para la filosofía y Dión volvió a llamar a Platón, quien se embarcó en su segundo viaje a Siracusa.
Estas cosas leía yo cuando al atardecer la explanada del hotel Villa Politi comenzó a llenarse de coches cuyas puertas dejaban salir a señoras de seda muy sudada. Las risas se alternaban con el tintineo de los collares y las pulseras de oro; bajo los pinos algunas muchachas vestidas de largo por primera vez hacían equilibrios sobre las aguja de sus tacones y se asomaban al vacío de las latomías donde la oscuridad estaba llena de palomas y pájaros ya recogidos. Seguían llegando más coches y de ellos se apeaban caballeros encorbatados, de hombros cuadriculares, todos con gafas negras de espejo a pesar de ser ya de noche. Los hombres se daban muchas palmadas en la espalda y las mujeres acercaban levemente el pico de los labios a las mejillas de otras invitadas a la boda y cuando llegó el Cadillac rosa adornado con camelias, el gentío se fue abriendo hasta que los novios se apearon en medio de la fiesta y en ese momento en la doble escalinata de la entrada del hotel Villa Politi comenzaron a sonar violines y acordeones con una melodía que no era exactamente una tarantella, sino una tonada de mayor profundidad mediterránea y a continuación los camareros danzaron con las bandejas por debajo de las pamelas de las señoras y alrededor de las brillantes solapas de los caballeros. Ninguno de ellos se quitó las gafas negras durante banquete.
En su segundo viaje a Siracusa, Platón encontró la ciudad atiborrada de festines nada platónicos; según sus palabras "la gente se hinchaba de comer dos veces al día, sin que nadie durmiera solo por la noche, con todo lo que conlleva este género de vida". Naturalmente no había hombre bajo el cielo que, siguiendo estas costumbres, pudiera tener una naturaleza equilibrada para aceptar la filosofía. Siracusa no podía mantenerse tranquila bajo unas leyes, cualquiera que fueran éstas, con gentes que dilapidaban sus bienes siempre entre festines, excesos de bebidas y esfuerzos de placeres amorosos.
Probablemente esta soflama moral la repetía Platón en las sobremesas llenas de manjares exquisitos con que le obsequiaba el joven tirano, pero tal era el empacho de filosofía, de consejos y de advertencias que el ateniense, a medias con su amigo Dión, vertía en una y otra de sus orejas que un día se hartó, montó en cólera y creyendo que conspiraban contra él mandó a Dión al exilio y a Platón lo retuvo en Siracusa vigilado, unas veces en su propio palacio y otras prisionero en el fondo de una caverna, la misma o parecida que sirve de base a este hotel donde miles de años después se estaba celebrando una boda siciliana iluminada por antorchas de parafina que producían un resplandor semejante al que permitía llegar a las viandas en los nocturnos banquetes a los griegos antiguos.
Mientras estaba prisionero en este misma latomía de Capuchinos creó Platón el mito de la caverna. Unos hombres cautivos desde su nacimiento se hallaban atados de piernas y cuello en el interior de una gruta y tenían que mirar siempre adelante sin poder volver el rostro. La luz que iluminaba ese antro provenía de un fuego encendido detrás de ellos, distante y elevado. Entre el fuego y los prisioneros se había construido un camino por donde discurrían unos hombres transportando todo tipo de figuras humanas y de animales, de estatuas que hablaban o callaban. Los cautivos no habían visto nunca nada más que las sombras proyectadas en el fondo de la caverna y creían que esas sombras eran reales. Pero la realidad estaba fuera.
Dión eligió Olimpia para su exilio, mientras Dionisio celebraba sobre Platón una convulsa alternancia de admiración y sospecha, que unas veces le llevaba a darle un banquete y otras a atarlo con una correa de perro, hasta que finalmente decidió desterrarlo. Remontando el río Alfeo, que discurría sobre la mar, Platón fue en busca de Dión en el momento en que se estaban celebrando los juegos olímpicos. En una de las gradas de la palestra derramaba lágrimas Academos, ya metido en carnes, bajo el polvo que levantaban los caballos de las cuadrigas, feroces sin bocado ni herraduras. Los atletas corrían, lanzaban el disco y la jabalina y aunque el templo de Zeus estaba muy cerca en el bosque de Altis, Platón recordaba a sus amigos las enseñanzas que impartía Sócrates a los jóvenes burlándose de los dioses y del cuerpo heroico de los gimnastas para animarlos hacia la fortaleza del espíritu, mientras permanecía tumbado a la sombra de cualquier pórtico del ágora haciendo flotar sus huesos dentro de la sábana.
Después de un tiempo, Dionisio el Joven sintió otra vez la nostalgia de la filosofía y volvió a llamar a Platón, y aunque parezca increíble éste acudió a Siracusa rodeado de discípulos donde permaneció seis años y de nuevo el filósofo idealista iba de banquete en banquete hasta que de pronto el tirano se hartó del vuelo de las ideas puras y lo metió en el fondo de la caverna para que pudiera comprobar su teoría, esta vez en la llamada Oreja de Dionisio, una gruta en forma de oído gigantesco que era una mina de donde los griegos habían extraído la piedra para levantar los templos y dioses. El filósofo no fue decapitado con todos los saberes de la mente de puro milagro, ya que le salvó en última instancia un tal Arquitas, que al parecer tenía mano en la corte. Una vez libre Platón regresó a Atenas, pero Dión no cejó en su empeño. Reclutó un ejército formado por platónicos, esta vez cubiertos de bronces hasta más arriba de las cejas, venció a Dionisio, no mediante la filosofía sino con armas más modernas, y después de ejecutarlo instauró su propia dictadura, que sólo duró tres años, puesto que Dión fue asesinado por Calipo, discípulo de Platón y éste desde Atenas no hizo sino soñar el resto de su vida en la isla Ortigia de Siracusa, un sagrado lugar donde pudo arraigar el amor de la diosa Calipso pero no la filosofía idealista. Paseando un día por los jardines de la Academia, del brazo del viejo atleta Academos, que nunca ganó una corona de olivo en los juegos olímpicos, Platón vio pasar por el cielo de la Ática una bandada de ideas sintéticas a priori como aves azules, se fue detrás de ellas y finalmente murió a causa del mal de altura.
Ya de noche, cuando el sol ya se había ido por el mar Tirreno a mi espalda, los jardines del hotel Villa Politi estaban iluminados con antorchas de parafina y yo pensaba que aquella boda siciliana era la realidad que se proyectaba en forma de sombras en la pared interior de la caverna. Los invitados bailaban al son de violines y acordeones y entre los invitados se alternaban ancianos con bastón, niños de pecho que estaban siendo amamantados bajo la música, niños corriendo, niñas con muchos lazos, y hasta mí llegaba un vientecillo cargado de colonia espesa. Eran las grandes viandas y licores la única realidad que había entre el fuego y la oscuridad y la filosofía se derivaba de las carcajadas de los invitados, nada idealistas, puesto que significaban negocios cerrados.
Una vez apagadas las antorchas del jardín, la boda siciliana dejó de proyectarse en el fondo de la latomía de Capuchinos, pero al día siguiente, a media tarde, la explanada comenzó a llenarse de coches oficiales precedidos por tanquetas militares y furgones de policías. Medio centenar de políticos rodeados de secretarios con carpetas y expedientes tomaron el hotel Villa Politi. Durante el fin de semana había retenes de guardias armados, guardespaldas y pistolas en cada esquina. Tenía que abrirme paso bajo las miradas de los sabuesos y todo mi consuelo era pensar que estaba cautivo en el interior de la caverna del hotel y que aquellos seres sólo eran sombras que no existían en la realidad, aunque una de ellas había preguntado por mi nombre en conserjería. ¿Existía yo realmente? Mientras aún sonaba en mi mente la música de la boda siciliana vi pasar a un tipo cargando en el hombro una estatua de Apolo. Era de piedra caliza. Había sido extraída de esta caverna y su vaciado era la única realidad que llenaba todo aquel foso que estaba bajo mis pies. Como cualquier dios que haya sobrevivido a nuestra cultura este Apolo no tenía nariz y lucía el sexo roto.

LA FELICIDAD DEL SABER Y LA SOLIDARIDAD EN EL MITO DE LA CAVERNA

LA FELICIDAD DEL SABER Y LA SOLIDARIDAD EN EL MITO DE LA CAVERNA

Autor: Emilio Lledó
Las dos aspiraciones fundamentales de la vida humana y por las que, tal vez, merezca que siga ésta fluyendo «entre el silencio de las esferas», son la inteligencia y el amor. Y ello es lo que motiva ese equilibrio que los griegos llamaron eudaimonía -felicidad-. Pero ambos términos han sufrido un deterioro tan creciente, y sus vetas se han cuarteado tanto en la costra de lo social, que el mencionarlas, arrastra inevitablemente, un regusto humanista y el aire de una consoladora y romántica utopía. Y sin embargo, el miedo a ciertas palabras, metido en las articulaciones de una sociedad deformada, ha de vencerse únicamente con la voluntad decidida de pronunciarlas y, por supuesto, con la de pensar y estructurar las otras que nos encarcelan y reprimen.
Pero esa felicidad del conocimiento que Platón expone, está enturbiada siempre, cuando sale del estrecho dominio de lo privado -del viejo símbolo de la torre de marfil. No hay conocimiento sin amor-. El amor irrumpe en el prisionero liberado, bajo la forma de recuerdo. «¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?» (516c).
Recuerdo, felicidad, compasión, solidaridad. Porque aquí, ante el silencio total de las interpretaciones que conozco, es donde comienza la parte esencial del mito platónico, que se integrará con la filosofía griega posterior y, a través de ella, con la fílosofía europea. El sentido de esta filosofia, ha sido, tácito o expreso, distinto del que se le atribuye: un saber basado en la especulación -un saber de espejos- y alejado de la realidad de la vida. Aunque, tal vez, con poco acierto por lo que se refiere a la praxis, los filósofos no se dedicaron sólo a interpretar el mundo; lo que realmente pretendieron fue cambiarlo y, en algunos pocos casos, evitar que cambiase. Lo difícil, sin embargo, eran los medios para ese cambio; el análisis de las fuerzas que lo harían posible. Basta repasar, no los manuales de historia de la Filosofía, sino las obras mismas de los filósofos y los fenómenos culturales o históricos a los que, de alguna forma, eran respuesta, para descubrir las mediaciones de todo gran pensamiento con la historia dentro de la que surge. Lo cual no quiere decir que la filosofía no tenga, en su propia tradición, problemas específicos, cuestiones fronterizas entre el sol que brilla fuera de la caverna y la hoguera encendida en ella. Pero nadie escribe por escribir. Nadie piensa por pensar. Toda mente es respuesta a estímulos; y el pensamiento se hace dentro de un entramado colectivo, cuyo centro emisor fundamental es el lenguaje y la vida real que lo ciñe, lo crea y lo articula. El pensamiento, la filosofía, nace de un complejo de instancias en las que lo llamado especulativo es meramente forma, o sea speculum, reflejo en cuyos límites se ajusta un mundo que, en ningún momento, se identifica con la tersa superficie en la que lo contemplamos.
Liberado de todas sus oscuridades, instalado en la felicidad del saber, el antiguo prisionero experimenta otra forma más sutil de encadenamiento. Siente que conocer no es contemplación y que el espejo solamente conserva imágenes. Tal vez por ello sea imposible la permanencia fuera de la caverna. Tal vez no exista, para el hombre, la visión de objetos bajo un sol limpio. Es cierto que aquel prisionero liberado percibe la inconsistencia del mundo en que vivió; el carácter sin sustancia de los espectros que veía. «Pero, ¿crees, Glaucón, que sentiría nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que prefiriría, decididamente, trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio, o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?» (516d). Cualquier otro destino preferiría el ex prisionero, antes de vivir entre sombras, aunque ello le reportara privilegios huecos y sombríos. Cualquier destino preferiría, menos el de renunciar a aquel que va implícito en la esencia misma de la vida intelectual: la comunicación de los conocimientos, la solidaridad.
El regreso del prisionero es aún más doloroso que el proceso de su liberación; precisamente, porque ha asimilado un saber que podría parecer una «razón sin esperanza», camino como va de la tiniebla. Pero el impulso que le empuja hacia la oscuridad no es ya Eros, sino Philia. No es pasión por el conocimiento, porque éste, de alguna manera, ya se posee. No es simple inteligencia lo que culmina el desarrollo de una vida humana; ni fruición por una sabiduría que no pudiera ser compartida; sino ampliar el dominio de lo inteligible, en una conciencia colectiva que le da realidad y sentido.
El liberador misterioso que desató al primer prisionero, cobra, en este momento del mito, corporeidad. Al entrar, de nuevo en la caverna, el peregrino de la luz es ya libertador. El símbolo del texto se va convirtiendo en historia. Pasado por la experiencia que el lenguaje describe, la palabra se hace compromiso, y la filosofía, ética.
El primer libertador no tenía otra misión que soltar, y empujar un poco en los momentos de desfallecimiento. Es el proceso limpio de la inteligencia que aporta, inicialmente, la esperanza de la razón. Pero convertido en historia, el liberador tiene que luchar también contra la historia misma. Desde el momento en que arrastra consigo la claridad aprendida, hasta el reino de la confusión y de la violencia, no puede ya sólo desatar, sino convencer. Porque no es contagiosa la sabiduría sino el deseo; pero el deseo es ya, en una sociedad corrompida, el deseo de la sombra, el espíritu de la ofuscación. Casi no sirven las palabras, porque el murmullo de la paredilla tras los prisioneros, la voz que llega de los paseantes de simulacros, sólo les ha estado instruyendo en la poderosa terminología de la falsedad: un lenguaje sin fundamento, una transformación de lo dicho, en un oído que no puede consonar con lo que el ojo ve y unos conocimientos partidos en dos campos distintos: la sombra y el eco, y que jamás podrán acompasar sus signos, ni casar sus significaciones. Y, sin embargo, hay que volver. La caverna es la historia, y nada es real ya fuera de ella.
«Y si tuviese que competir, de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando (gnomateúonta, la única vez que hallamos este término en griego clásico, como si Platón quisiera indicar la peculiaridad de este hecho) acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad... ¿No daría que reír y no se diría de él que por haber subido allá arriba, ha vuelto con los ojos estropeados y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? Y, ¿no le matarían, si encontraban manera de echarle mano?» (517a).
No es sólo el eco de la muerte de Sócrates lo que resuena en este olvidado texto. Aquí se cierra el ciclo del conocimiento. Un final melancólico para el ideal de progreso. La risa de los encadenados, es la primera defensa que esa historia, sustentada en la pseudo-naturaleza de lo social, hace de los privilegios oscuros de la estupidez.
Pero puede ocurrir que esas risas no basten para acallar a inseguridad que brota en la conciencia, ante las palabras del que viene de la luz; ni para denigrar a la voz que no cesa -como el rayo aquél del poeta- de clamar contra la instalación en la sombra. Puede ocurrir que la deformación que se transmiten los que no quieren ser liberados, los mensajes que comparten, los oscuros intereses que defienden, no puedan justificarse sólo en el desprecio al viejo compañero.
Entonces, como no pueden seguir oyéndolo más, porque se resquebrajarían las normas del juego, y porque, de algún modo, tendrían que hacerse cargo del nuevo lenguaje, acaban por matarlo. «La cólera de los imbéciles llena el mundo» habría de decir, siglos después, otro platónico. La violencia y la muerte han sido los dos únicos recursos de los sin recursos. Con ellas, enmudece la voz y parece extinguirse la claridad. Pero sólo momentáneamente. La vida humana es vida, porque siempre hay un prisionero liberado, y un sol esperando.

BULLYING (8/10/04)

BULLYING (8/10/04)

NOTICIA
En la madrugada del pasado 21 de septiembre Jokin C decidió suicidarse saltando desde las murallas de Hondarribia. Jokin C. estudiaba 4º de ESO. Tenía 14 años.
El comienzo del fin para Jokin C llegó el 14 de septiembre del año pasado, cuando, a causa de un problema gástrico, se hizo sus necesidades encima estando en clase. Desde entonces sufrió burlas y vejaciones diarias (según fuentes cercanas a la familia, algunos de los alumnos implicados en el acoso sobre el joven eran hijos de profesores del centro).La situación se complicó aún más durante este verano, cuando Jokin C, en compañía de varios alumnos del mismo instituto, fue sorprendido fumando porros por un monitor del campamento en el cual estaban pasando unos días. El monitor decidió informar a las familias mediante sendas misivas, misivas que todos los alumnos consiguieron interceptar a excepción de Jokin C, que pasó desde entonces a ser considerado un chivato. De esta forma, a la vuelta de las vacaciones las palizas y los maltratos se añadieron a las ya dolorosas vejaciones y burlas hasta que, finalmente, llegó el 14 de septiembre y el tan aciago aniversario.
Varios compañeros de clase decidieron "celebrarlo" arrojando rollos de papel higiénico por clase. La profesora, en vez de ayudar a Jokin C, le obligó a recoger todos los rollos de papel, lo cual no sólo supuso una humillación para el joven, sino también una victoria para sus detractores. Entonces comenzó a faltar al instituto. La autopsia realizada a Jokin C confirmó que había sufrido palizas los días anteriores a dar el paso hacia la muerte. Mientras tanto, los ocho jóvenes implicados en el suicidio de Jokin C han abandonado las clases y recibirán, de forma cautelar, una educación individual y personalizada
COMENTARIOS
El suicidio de Jokin, un chaval de 14 años que ya no pudo aguantar más los malos tratos de sus compañeros del instituto de Hondarribia, y la reciente publicación del estudio elaborado por psicólogos de la Universidad Complutense sobre La prevención de la violencia y lucha contra la exclusión desde la adolescencia, evidencian que la violencia en las aulas, el bullying (que tiene su origen en bully, matón en inglés), existe y puede alcanzar límites estremecedores.
"En grupo se encubre la cobardía. En cada grupo hay uno o dos líderes, que son los más violentos. Ellos manejan al resto, y los unos se tapan a los otros", afirma Torrescasana. "El grupo también maltrata con el silencio, cuando deja hacer, cuando encubre", añade Nora Rodríguez, pedagoga, investigadora de conflictos sociales y autora del libro Guerra en las aulas. Cómo tratar a los chicos violentos y a los que sufren sus abusos (Temas de Hoy).
La crueldad de los niños es algo socialmente asumido, incluso forma parte del imaginario colectivo con chistes incluidos. Las mofas y burlas entre chavales siempre han existido. Averiguar el momento en que estas conductas, tildadas de chiquilladas, pasan de castaño oscuro requiere tiempo y atención para frenarlas a tiempo.
La violencia entre adolescentes "es un fenómeno complejo", explica Cruz. Tiene que ver con "un tipo de trastorno de personalidad patológico" que se traduce en baja autoestima, conflictos con la imagen, y existe el riesgo "de que esos sentimientos de inferioridad los proyecten sobre otros, aquellos que consideran más débiles".
Una característica esencial de ese trastorno de la conducta es "la falta de consideración y sensibilidad hacia los sentimientos de los demás. El niño y el adolescente no tienen en cuenta los deseos, emociones y necesidades de los otros; por el contrario, se muestran despreocupados y desaprensivos, sin sentimientos de culpa", explica la doctora María Jesús Mardomingo, psiquiatra infantil-juvenil.
Cruz va más allá, y vincula ese tipo de trastorno de conducta, en algunos casos grave, a la existencia de vínculos afectivos frágiles.
Los padres no transmiten valores, han perdido autoridad y no comparten tiempo con sus hijos. Ricard Pol, director del colegio Betania Pathmos, observa que "los adolescentes no están preparados para la frustración. No está bien visto que el crecimiento personal requiera la superación de dificultades, porque las dificultades provocan frustración y la cultura que hoy impera es la de la no frustración", argumentación a la que Josep M. Torrescasana agrega otro elemento que tener en cuenta: "Los padres suplen la mala conciencia no poniendo límites. Es una forma de evitar el conflicto con los hijos".
Nora Rodríguez apunta que "los padres delegamos la responsabilidad educativa en la escuela y, sin embargo, luego le quitamos autoridad a los maestros". A su juicio, esta "generación de bullyign está maltratada por el abandono. Los padres trabajamos muchas horas y nuestros hijos no tienen apego, por eso el bully (agresor) entiende la relación con el otro como superficial, por eso no le importa hacer daño".
Si la agresividad y la violencia está en todas partes, cómo no va a formar parte del mundo de los adolescentes. Directores de centros, pedagogos y psicólogos, aun considerando el problema "preocupante", destacan que ahora hay más mecanismos para controlar la violencia. Reconocen que hay que estar muy alerta para detectar cualquier inicio de conflicto. "Un chaval acosado se ve, está más solo, más triste. Se trata de estar atento, de prestar atención. A veces te ocupas de los que hacen más ruido y pasas por alto las patologías silenciosas, que son las más preocupantes", explica Cruz, quien valora en positivo el programa Salut i escola que pondrá en marcha el Govern a partir de enero.
Carles Mata, director del IES Salvador Espriu, afirma que los jóvenes tienen derecho a "acudir al centro tranquilos y a poder explicar si algo se lo impide. La convivencia en los centros debe ser algo sagrado, y los alumnos lo tienen que percibir". Apunta que es importante "enseñar a los chavales a resolver conflictos. Hay quien ante un problema esconde la cabeza y hay quien se crece. Los canales de diálogo deben ser estables porque la buena comunicación es básica".
Hay algo tan o más importante que el diálogo: "Padres y centro deben ir juntos. Si los dos coeducan, si no hay fisuras, es más fácil corregir conductas inadecuadas. Si se produce una fractura, el adolescente ganará esa batalla, pero el problema seguirá ahí", asevera Mata. Aunque cada centro puede decidir cómo lo hace, desde hace cinco años funciona el programa Mediació Escolar, que puso en marcha la Conselleria d´Educació. Pere Led, su responsable, señala que "en la mayoría de centros en los que se aplica -más de un centenar-, los conflictos han descendido".
Superar el terror que el agredido tiene a explicar lo que le sucede es otro reto. El chivato lo puede pasar muy mal, por ello es necesario darle armas para que hable, para que pierda el miedo. "Hay que enseñar que ayudar a una víctima no es sinónimo de maltrato. Hay que transmitir que explicarlo es bueno. ¿Por qué los colegios no montan una página web en la que los chavales, de forma anónima, puedan explicar lo que les pasa?", pregunta Nora Rodríguez.

¿ES ANTINATURAL EL CONOCIMIENTO? (7-10-04)

¿ES ANTINATURAL EL CONOCIMIENTO? (7-10-04)

ACTIVIDAD ¿Crees que los hombres tienden por naturaleza a la búsqueda de la verdad o, por el contrario, a aferrarse a los prejuicios y a vivir en la ignorancia? Razona tu respuesta.

Es un viejo problema de la filosofía el de si la vida teórica, a pesar del lugar supremo que ha ocupado, desde las inolvidables descripciones de Aristóteles, no es, en el fondo, un acto antinatural. O sea, si el peso de la physis, y de sus instintos enmarca y constituye primordialmente a la existencia humana.
El hecho de que no baste la liberación del prisionero, sino que las etapas de esa liberación estén determinadas por el esfuerzo y el dolor, parece referirse a la antinaturalidad del conocimiento, a la no fluidez de la experiencia intelectual, en oposición al perfecto engranaje que la naturaleza presenta. Sin embargo, la lucha por vencer todo tipo de posible resistencia en el saber, ofrece el aliciente más intenso de la vida, su logro más importante. Nadie puede rechazar este proyecto de liberación; ningún hombre escapado ya de la propia caverna de su animalidad, en un nivel de evolución histórica, puede negarse a la ascensión.
El problema, sin embargo, consiste en que el dolor y las dificultades no son de índole individual o subjetivos. La salida de la caverna, de los marcos de la sensibilidad cerrada en sí misma, tropieza no con la oposición de la naturaleza, sino, sobre todo, con la de la sociedad. Tal vez, aleccionada la historia y los que la hacen, por la tendencia natural de poder y dominio -hay abundantes testimonios teóricos sobre este hecho- se calca el desarrollo humano sobre moldes de violencia y opresión. La interpretación de este acto individual, y del pequeño dolor privado de unos ojos que no pueden acostumbrarse, de pronto, a la paulatina luz, se enfrentan ante un medio mucho más complejo. Los supuestos actos de los habitantes de la caverna están chocando o engarzándose, continuamente, con los de los liberadores o los engañadores. El proceso subjetivo se diluye en el cauce de la objetividad, o sea, en el ámbito de la historia, de sus tensiones y luchas, de sus esperanzas y oprobios.
Una vez establecida la retícula social, por donde tiene que circular todo individuo, el conocimiento y la vida intelectual son una incesante batalla que hay que reñir contra la negatividad. La sociedad no deja fluir a los elementos que la componen, con la cálida suavidad con que, normalmente, fluye la sangre por nuestras venas, o con la precisión con que, sin saberlo, acomodamos la retina a la luz. La vida social, también como nosotros mismos, es ciudadana de dos mundos, de la naturaleza y de la libertad. Pero mientras en la individualidad, la naturaleza ha ido fraguándose lentamente con la libertad, con una posible racionalidad, en la historia, en la vida colectiva, ha surgido una nueva naturaleza social, un magma de presiones, falsedades, engaños e intereses, que pasean sus objetos por encima del tabique que separa los dos mundos de la caverna.
Entre la naturaleza que somos y la racionalidad y libertad a que aspiramos, hay un tercer mundo más poderoso, aunque no más real, que la mordiente utopía de la justicia y la perfección, y más inconstante y feroz que el lógico discurrir de la vida. Y este es el mundo humano. En él tiene que desarrollarse el aprendizaje y el progreso.

ACTIVIDAD

CIRCUNSTANCIAS QUE FAVORECEN LA APARICIÓN DE LA FILOSOFÍA EN GRECIA

Son varias las condiciones de la antigua Grecia que favorecen la actitud filosófica:
a) El contacto con otros pueblos: geográficamente la filosofía se cultiva y desarrolla en la zona de expansión griega por el Mediterráneo, fundamentalmente en dos ámbitos: las colonias jónias (situadas en Asia menor, en la actual Turquía: ciudades como Mileto y Éfeso) y las colonias itálicas (la actual Sicilia). A partir del siglo VI a. n. e. los griegos incrementan su contactos comerciales con otros pueblos. Los viajes no sólo traen consigo nuevos conocimientos técnicos y geográficos sino que, fundamentalmente, suponen el conocimiento de otras civilizaciones y formas de vida que llevan a la convicción de que cada pueblo y cada etnia se representan a los “dioses” de una manera distinta. El comercio y los intercambios culturales favorecen la relativización de las visiones del mundo “locales” en favor de una visión “universal”: Grecia es un escenario abierto: la filosofía lo contrario de la mentalidad cerrada (“dogmática”)
b)La ausencia de textos sagrados en la religión griega, En aquellas sociedades donde hay libros sagrados y dogmas, la posibilidad de crítica a las doctrinas contenidas en éstos es escasa o nula.
c)La circunstancia política. A partir del siglo VI a. C. tiene lugar en todo el mundo griego una honda transformación social que culmina en los siglos V y IV a. C. La peculiar organización social de los pueblos griegos agrupados en Ciudades-Estado (Polis) que gozan de autonomía administrativa, permitirá la puesta en práctica de distintos modos de organizar la convivencia entre los cuales la mayor novedad es el sistema democrático. En la mitad del siglo V en Atenas nos encontramos con el apogeo de este sistema de gobierno que reconoce la igualdad de los ciudadanos ante la ley (Isonomía) y el derecho a hablar y ser escuchado en la Asamblea y a participar en el Consejo de Gobierno. En definitiva, la experiencia política de los griegos fue la que les capacitó para desarrollar “teorías” políticas, teorías encaminadas a dar respuesta a cuestiones acerca del origen y fundamentación de las costumbres y las leyes, acerca del mejor modo de vida asequible a los seres humanos... Las leyes y costumbres dejarán de ser comprendidas en el lenguaje mítico para requerir una justificación puramente racional, es decir, filosófica.

COMENTAR TEXTOS

“Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración: al principio, admirados por los fenómenos sorprendentes más comunes: luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la Luna y los relativos al Sol y a las estrellas, y la generación del Universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia. (Por eso también el que ama los mitos es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos.) De suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en vista del conocimiento, y no por utilidad alguna. Y así lo atestigua lo ocurrido. Pues esta disciplina comenzó a buscarse cuando ya existían casi todas las cosas necesarias y relativas al descanso y al ornato de la vida"
Aristóteles: Metafísica, 982 G 10-25

“Pues he aquí lo que sucede: ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio, porque ya lo es, ni filosofa todo aquel que sea sabio. Pero a su vez los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar”
Platón: Banquete, 203 D-204

“Se trata, en primer lugar, de la cuestión de la apreciación justa de todo afán filosófico en el transcurso de la historia. Con demasiada frecuencia se suele menospreciar su alcance: la filosofía, se afirma, no es más que un conglomerado de especulaciones abstractas sin significación alguna para la vida; lo que hace falta es estudiar las ciencias prácticas que nos suministran la base de la técnica en todos los campos (no sólo la técnica del ingeniero, sino la del pedagogo y la del psicólogo), también en la ciencia social, la economía y la política. Porque “Primum vivere, deinde philosophari” y el “philosophari” no tiene importancia mayor para la vida. Otros consideran en cambio que esta idea, hoy tan extendida, es fundamentalmente falsa y que, además, representa un error espiritual peligroso. Y defienden que si se pretende limitar el saber y el conocimiento a su aspecto técnico-práctico, entonces bastará con saber cada vez cómo hay que hacer esto o aquello. Pero con anterioridad a la cuestión del “cómo”, se plantea la cuestión del “Porqué”. Ahora bien, la respuesta al último porqué sólo la religión y la filosofía nos la pueden ofrecer. Como ya sabemos ambos son saberes muy distintos, el primero nos da una respuesta irracional mientras que el segundo nos da una respuesta racional. El hombre siempre utilizará su razón y, cuando no lo hace de forma consciente y filosófica, lo hace, sin duda, en forma inconsciente y con diletantismo. Esto se aplica también, sin excepción, a todos los que se creen emancipados de cualquier filosofía. La filosofía es un saber inevitable y necesario; las cuestiones filosóficas están muy ligadas a la existencia y a la vida del hombre”
L. Kolakovski: El hombre sin alternativa

“Alrededor de los catorce años mucha gente comienza a pensar por su cuenta en problemas filosóficos: sobre aquello que realmente existe, si podemos saber algo, si una cosa es realmente buena o mala, si la vida tiene algún significado, si la muerte es el final. Se ha escrito mucho sobre estos temas durante miles de años, pero la materia prima filosófica proviene directamente del mundo y de la relación que tenemos con él, no de los escritos del pasado. Esta es la razón de que estos problemas se los planteen aquellos que nunca han leído nada”
Thomas Ángel: ¿Qué significa todo esto?

“Todos los hombres y todas las mujeres son filósofos; o, permitirnos decir, si ellos no son conscientes de tener problemas filosóficos, tienen, en cualquier caso, prejuicios filosóficos. La mayor parte de estos prejuicios son teorías que inconscientemente dan por sentadas, o que han absorbido de su ambiente intelectual o de la tradición.
Puesto que pocas de estas teorías son conscientemente sostenidas, constituyen prejuicios en el sentido de que son sostenidas sin examen crítico, incluso a pesar de que puedan ser de gran importancia para las acciones prácticas de la gente y para su vida entera.
Una justificación de la existencia de la filosofía profesional reside en el hecho de que los hombres necesitan que haya quien examine críticamente estas extendidas e influyentes teorías.
Este es el inseguro punto de partida de toda ciencia y toda filosofía. Toda filosofía debe partir de las dudosas y a menudo perniciosas concepciones del sentido común acrítico.
Su objetivo es el sentido crítico e ilustrado: una concepción más próxima a la verdad y con una influencia menos perniciosa sobre la vida humana.
[…] Todos los seres humanos son filósofos porque, de una manera u otra, todos adoptan una actitud ante la vida y la muerte”
Karl R. Popper: Cómo veo la filosofía, Pág. 64

“La palabra griega filósofo (philosophos) se formó en oposición a sophos. Es decir, amante del conocimiento, a diferencia de quien, en posesión del conocimiento, se denominaba sabio. Este sentido de la palabra perdura hasta hoy: la búsqueda de la verdad -no la posesión de la verdad- es la esencia de la filosofía […] Filosofía quiere decir hacer camino. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y cada respuesta se convierte en una nueva pregunta”
Karl Jaspers: Introducción a la filosofía

“De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio, los objetos habituales no suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario, como hemos visto en nuestros primeros capítulos, que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar”
B. Russell: Los problemas de la filosofía

“Cuando se me pregunta qué es un intelectual sólo se me ocurre una respuesta: considero intelectual a todo aquel que trata a los demás como si fueran intelectuales o para que lleguen a serlo. Es decir, quien se dirige a la capacidad de razonamiento abstracto que hay en los otros y la reclama frente a las urgencias sociales o políticas del momento. Será así intelectual el que no pretende hipnotizar a su público, ni intimidarlo, ni chocarle o desconcertarle, sino que aspira a hacerle pensar. Los que se comportan de este modo son intelectuales, aunque su profesión habitual sea la de payaso de circo, albañil o bombero. Y quienes sólo magnetizan o deslumbran no merecen ese nombre, por muchos títulos académicos que posean
Una expresión española me parece convenir bien a este empeño intelectual, este empeño de quienes pueden ser considerados intelectuales "dar que pensar". Se dice que algo "da que pensar" cuando nos despierta sospecha o inquietud, cuando se convierte en un motivo de atención interesada que acaba con la rutina de lo aceptado sin examen. Pues bien, yo creo que hoy el intelectual debe precisamente señalar todo aquello que da que pensar en nuestro entorno. Tendría que ser capaz de suscitar preocupaciones racionales, zozobras que provienen de desajustes de ideas y no del mal funcionamiento de aparatos o instituciones. Sobre todo debe defender y comparar las ideas entre sí: nuestra cultura se basa en lo abstracto, en nociones -felicidad, democracia, violencia, legalidad, humanidad, …- que no pueden sustituirse por imágenes, que son pensables pero no visibles. Símbolos, no iconos. La invasión de lo audiovisual convierte en superfluo y desdeñable todo aquello que no logra ser "virtualizado" en tres dimensiones, mutilando así decisivamente la capacidad de deliberar a partir de conceptos sin la que puede haber vida instrumental, pero no reflexión sobre la vida
El intelectual da que pensar sin pretender pensar por los demás ni pensar sin los demás. Su labor está marcada por la paradoja suicida que conoce muy bien cualquier educador: su éxito no estriba en hacerse insustituible, sino al contrario en lograr que aquellos a quienes se dirige puedan antes o después prescindir de él y continuar razonando sin su tutela. Es la levadura de un pan que nadie puede amasar solo ni comer sin compañía
Fernando Savater, Dar que pensar El País Semanal

EXPLICACIÓN MITOLÓGICA FRENTE A EXPLICACIÓN RACIONAL (6-10-03)

EXPLICACIÓN MITOLÓGICA FRENTE A EXPLICACIÓN RACIONAL (6-10-03)

El mito trata de salvar distancia que separa al hombre frente a un mundo extraño y desconocido, y en consecuencia inmanejable, con el que no es posible convivir armoniosamente.
El hombre se halla como arrojado o perdido en el mundo, necesita darle orientación y sentido a su vida, no se puede vivir en la permanente inseguridad de un mundo extraño y hostil, el hombre necesita instalarse en el mundo y sentirse como en su propia casa. Este es el sentido de los mitos, la religión y la filosofía.
La filosofía a igual que el mito es un sistema de interpretación del mundo, de la naturaleza y del hombre que intenta ofrecer respuestas a las grandes cuestiones que afectan a la vida humana. En un determinado momento histórico s. VI a C. se produce una reacción contra el pensamiento mítico y se va imponiendo poco a poco la exigencia del logos.

ACTITUD MÍTICA
El rasgo peculiar de esta actitud consiste en utilizar mitos, relatos o leyendas para comprender y dominar el mundo, casi siempre apelando a la intervención de fuerzas mágicas o sobrenaturales.
Aunque la antropología no ha llegado a una conclusión unánimemente aceptada en cuanto al significado y valor de los mitos, las siguientes consideraciones parecen bastante obvias: todas las culturas tienen mitos, lo que muestra qué estos y la actitud vital fundamental que los genera deben descansar en cuestiones de absoluta necesidad para el hombre; y las necesidades básicas del hombre se refieren a dos géneros de problemas:
• problemas relativos a su vida práctica, tales como la obtención de alimentos, la victoria en la guerra, la cura de las enfermedades, la procreación,
• problemas teóricos en la comprensión del mundo: es común a todos los seres humanos la necesidad de comprender cómo es el mundo, de qué entidades está poblado, de dónde viene el grupo al que uno pertenece y en último término la es¬pecie humana misma, qué se sigue tras la enfermedad y la muerte todas las culturas han intentado dar soluciones teóricas a estas grandes cuestiones, y, hasta la aparición de la filosofía y la ciencia, las soluciones han tenido la forma de mitos o leyendas y de descripciones religiosas.
La cuestión fundamental en la que se resumen los dos géneros de problemas ante¬riores y en la que hay que situar una de las claves para la comprensión de la actitud mítica es la angustia ante el futuro y ante la ignorancia del entorno.
La actitud mítica genera mitos, ritos y fetiches como instrumentos fundamentales para la resolución de aquellos problemas básicos. La facultad que más interviene en la creación de mitos, ritos y fetiches es la imaginación.
Cabe destacar tres rasgos en la “lógica” de la actitud natural:
1. Personifica y diviniza las fuerzas naturales: la muerte, la vida, el amor, el trueno, la guerra, la fertilidad, la lluvia son dioses a los que se les puede pedir una inter¬vención beneficiosa para el individuo y el grupo mediante oraciones y plegarias.
2. Los sucesos del mundo se hacen depender de la voluntad de un dios: si no llueve -o si llueve en exceso- es porque no se ha rendido culto adecuadamente al dios de la lluvia; si una enfermedad diezma nuestro poblado es porque un dios está irritado con nosotros; si perdemos la guerra es porque el enemigo tenía dioses más poderosos que los nuestros;
3. Los objetos tienen propiedades distintas a las naturales: una piedra -tras el ritual correspondiente por el que se convierte en talismán-, es mágica, no posee sólo las propiedades naturales (peso, tamaño, dureza, ...), además con ella curamos enfer¬medades, convocamos a los dioses o a los espíritus...
Mediante los mitos el hombre conseguía dar una explicación a los distintos acontecimientos de su vida, tanto los relativos a cuestiones puntuales pero fundamentales de su existencia (el desenlace de una batalla, la muerte de un amigo, ..), como a los grandes problemas de la vida (el nacimiento, la muerte, el sufrimiento, el origen del mundo, (...), y mediante los ritos y los fetiches creía poder dominar las fuerzas de la naturaleza y de la vida social de acuerdo con sus propios intereses.
Estos tres elementos llevan a considerar que en el mundo reina el capricho, la ARBITRARIEDAD de los dioses, y, por lo tanto, que en la actitud mítica el mundo se presenta como siendo un CAOS más que un Cosmos. Los dioses son arbitrarios en su conducta, aunque no tanto como para que no se puedan controlar mediante ritos y plegarias (no es extraño que un elemento común en toda cultura que posea mitos sea el que los hombres pueden atraer la voluntad de sus dioses mediante algún tipo de práctica ritual).
El mundo griego anterior a la aparición de la filosofía vivía instalado en esta acti¬tud; el gran acontecimiento espiritual que inician los griegos en el siglo VI a.C. con¬siste precisamente en intentar superar esta forma de estar ante el mundo con otra forma revolucionaria que apuesta por la razón como el instrumento de conocimiento y de dominio de la realidad. Sin embargo no hay que creer que la actitud mítica desa¬parece completamente a partir de esta fecha, más bien ocurre que son unas pocas personas las que viven en el nuevo y revolucionario modo de pensar y que éste poco a poco se va haciendo más universal. Pero la actitud mítica todavía no ha desaparecido: en nuestra época muchos siguen confiando en explicaciones de este tipo y personas que definitivamente parecían haber conquistado este nuevo estado, caen en la actitud mítica cuando su vida se torna difícil o en ella hay imprevistos no solucionables con el ejercicio de la razón.
ACTITUD RACIONAL
Actitud consistente en utilizar la razón para la comprensión y dominio del mundo natural y humano.
Frente a la explicación mítica del mundo aparece en Grecia en el siglo VI a. C. la actitud racional, actitud en la que se debe englobar no sólo la filosofía sino también la ciencia pues en este momento no hay fronteras definidas entre ambas.
La categoría más importante de este nuevo estado mental es la de necesidad: las cosas suceden cuando, donde y como deben suceder. El griego descubre que las cosas del mundo están ordenadas siguiendo leves, descubren que el mundo es un COSMOS, no un Caos.
Además, los griegos desarrollaron otro concepto vinculado profundamente con el anterior: el concepto de permanencia o esencia. El que las cosas se comporten si¬guiendo leyes quiere decir que un cuerno no se manifiesta primero de una manera y luego de otra completamente distinta, sino que en su manifestación hay cierto orden, hay sólo un ámbito de posibilidades para la expresión de cada objeto y eso es así en virtud de lo que los griegos denominaron Esencia o Naturaleza de los objetos.
A partir de esta actitud racional los primeros pensadores griegos desarrollaron una serie de conceptos opuestos que han influido radicalmente en la filosofía posterior.

ANÁLISIS DEL CORTOMETRAJE “EL PASAJERO NEGRO” –RACISMO- (05/10/04)

ANÁLISIS DEL CORTOMETRAJE “EL PASAJERO NEGRO” –RACISMO- (05/10/04)

DIRECTOR: Pepe Danquart (Alemania, 1993)
Con Paul Outlaw, Andrea Katzenberge, Klaus Tilsner, Mark Tiedemann. (12 min.). Oscar al Mejor Cortometraje en 1994

SINOPSIS
Varias personas de diferentes nacionalidades, se suben a un tranvía. Durante el viaje, un hombre de color negro, posiblemente de descendencia africana, se sienta junto a una anciana alemana y frente a una mujer y un niño alemanes. Durante el viaje, la anciana agrede verbalmente al joven de color, degradando su persona y humillándolo públicamente. Frente a las acusaciones sin motivo personal, el joven de color, permanece callado masticando unos pequeños caramelos. Luego de un momento, la anciana ve que otro muchacho de aspecto polaco se sube al tranvía llevando un look particular. Al ver esto, comienza dirigir sus quejas e insultos hacia los negros, polacos, turcos e italianos.
En una de las paradas, mientras la anciana continuaba reprochando e insultando a los inmigrantes, un oficial sube al tranvía para revisar que nadie este viajando sin haber pagado el pasaje. La anciana, continuando con sus quejas, revisa su cartera y saca el boleto, sosteniéndolo en su mano. El joven de color, impulsado por todos aquellos insultos y la humillación que debió soportar por parte de aquella mujer, tomo con rapidez el boleto de la anciana y lo coloco en su boca, mezclándolo con los caramelos. Cuando el oficial le pidió el boleto, ella, sorprendida, le explico que aquel joven de color se lo había comido. El oficial miro al joven que se encontraba sentado junto a la anciana, mientras este le mostraba su boleto. El oficial decidió hacer descender a la mujer del tranvía, y permitir que todos continuasen con su viaje.

ANÁLISIS
El vagón del tren se presenta como una metáfora de la sociedad (no sólo la alemana) en la que la discriminación está siempre presente, y no sólo la racial sino también la de clase social. Cabe destacar la presencia de un niño de once o doce años aproximadamente, que se muestra muy simpático y se muestra hasta cómplice del muchacho africano. Para el niño el africano es alguien más que sube al tren. Y por el simple motivo de haber pagado boleto merece estar ahí. No lo percibe como alguien "extraño o ajeno" a su ámbito. El personaje del niño transmite la idea de la inocencia y la pureza. El niño se muestra ajeno a toda concepción, impuesta por una sociedad cerrada, de diferencias raciales y de superioridad de una raza u otra o diferencia de clases sociales. Ignora todo ese tipo de concepciones, tal vez por su edad o por su crianza, pero sin discusión su actitud es más sabia que la de la anciana.
La anciana le dice al negro en voz alta como si estuviera hablando a los otros pasajeros del tranvía, toda una serie de insultos como que es ilegal, se mete con su cultura y costumbres, le culpabiliza de las condiciones en que se encuentra en esos momentos Alemania. Con todo esto, el director quiere remarca la actitud racista, la tendencia a la intolerancia y esa actitud de xenofobia, de odio y antipatía hacia los extranjeros. Nadie en el tranvía, da importancia a lo que la mujer dice, es mas ella grita y molesta a unos pasajeros que viajan cansados y no quieren escuchar a la mujer.
Para cerrar mi análisis, creo que el tranvía es utilizado en metáfora de lo que es la vida misma. Hace referencia a que esto de que varias personas de diferentes nacionalidades se junten en un tranvía, puede pasar en cualquier parte, una calle, un negocio, una escuela e infinidades de lugares. El tranvía representa simplemente un día mas dentro de aquella ciudad, una situación común en la que encontramos: racismo, discriminación, xenofobia, intolerancia, barbarie....

ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES EN EL MITO DE LA CAVERNA (5/10/04)

ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES EN EL MITO DE LA CAVERNA (5/10/04)

Autor: Emilio Lledo (La memoria del logos)

SINOPSIS
Los planos de este rodaje lo constituyen un prisionero que escapa; la dificultad de la ascensión hacia la luz, hacia la puerta de la caverna; el dolor de los ojos acostumbrados a la oscuridad, fraternalmente hechos a las tinieblas; el asombro de ir descubriendo el montaje de la caverna; los deseos de volver al punto de partida, tan cómodo en el fondo; la duda de si es mejor la luz cegadora y dolorosa que la apacible oscuridad; el deslumbramiento y la imposibilidad de ver, una vez salido de la caverna y enfrentado con el sol que ilumina árboles y montañas y casas; los recuerdos de su prisión; la felicidad; el regreso; la discusión con los que no lograron liberarse, la muerte.

ESCENARIO
La caverna platónica aparece como una prisión. En ella no sólo hay ataduras que sujetan a los prisioneros, sino que hay, además, oscuridad, privación de movimientos, privación de luz. Un espacio cerrado para la vida, para el camino; incluso para la mirada. Pero sabernos que es prisión, que es clausura de la existencia, porque hemos leído el mito; porque se nos ha dicho que fuera está la luz.
Efectivamente el hueco de la caverna que Platón dibuja, podríamos subdividirlo en cuatro espacios:
a) Un primero, el más profundo, el más alejado de la salida y en donde hay unos personajes encadenados desde niños. Frente a ellos la pared de la gruta en la que se reflejan las sombras.
b) Detrás de los prisioneros e invisible para ellos un segundo espacio, el de la simulación y el engaño. Por él circulan unos personajes tras un muro de la misma altura que sus cabezas, y sobre el que hacen desfilar objetos, cuyas sombras verán los prisioneros.
c) Porque el tercer espacio lo ocupa una hoguera, cuya luz proyecta la sombra de los objetos sobre el telón final de la caverna, sobre la pared de piedra, a cuya inevitable visión se está condenado.
d) Por último, un cuarto espacio, el que representa la salida (Eisodos) hacia la realidad iluminada, hacia el mismo sol.
Estos serían los elementos primarios de la tramoya ideológica que va a representar, en este escenario, el drama de la existencia y un símbolo permanente y válido de nuestra modernidad.
PRISIONEROS
Se trata de unos hombres; de una existencia encadenada. Son los verdaderos protagonistas. Cuando alzamos, con la lectura, el telón del texto, están en silencio, absortos en el panorama de sombras que en el fondo de la caverna se divisa. Al mismo tiempo están oyendo un lenguaje, unas voces de otros personajes del drama que aún no hemos podido ver; pero las voces que oyen nuestros prisioneros, son voces sin rostro, sin labios. Como las sombras chinescas del fondo de la cueva, la voz que oyen es eco, sombra, pues, de palabras; comunicaciones sin contexto.
Debe ser algo así la vida: el nacimiento en una estructura férrea, en una sociedad no elegida, en unas ideologías heredadas, como la sangre o el lenguaje. Oyendo las voces-ecos, viviendo los objetos-sombras, sintiendo, de cuando en cuando, la oscuridad y el silencio; así debe ser el inicio de toda existencia. Pero el posible espectador fuera de la caverna, llegará a descubrir que no acaba aquí el juego. ¿O no hay espectadores posibles? Porque si no los hubiera, si no hubiera ojos que fuera del escenario-gruta, descubrieran otro espacio del drama, nadie podría quejarse de injusticia. Tal vez los prisioneros son felices, instalados en su original ignorancia, o mejor dicho, saturados de su sabiduría. Porque saber podría ser algo así como la conformidad entre la realidad y el deseo. Y ¿qué podría desear el prisionero, conforme con el eco y la sombra? ¿De dónde podría arrancar la duda? ¿De qué rincón de la oscuridad saldría la insatisfacción para sentir las cadenas como privación, la voz como eco, la realidad como sombra? Pero los mitos, las palabras, ruedan por la historia, y en ella aparece una mirada que descubre, detrás de los conformes prisioneros, el artilugio.
PORTEADORES
Hay una pared, para disimular el engaño, y hay unos engañadores. Unos hombrecillos que por un camino trazado de antemano hacen desfilar, incesantemente, objetos diversos que constituyen el mundo conocido por los prisioneros. Estos personajes del segundo espacio de la cueva, parecen más libres, caminan y llevan objetos, y hablan entre sí. Pero no sabemos a dónde van ni de dónde vienen. Sólo sabemos que su verdadera misión se cumple, cuando la luz del fuego que hay tras ellos convierta a los objetos en sombra, y los deslice hasta el fondo de la caverna, mientras estrella contra el muro infranqueable otras sombras, las de esos mismos portadores, que no pueden pasar al otro lado de su propio engaño.
Estos personajes tienen también sus cadenas: la ruta continua, su monótona misión de colaboradores, inconscientes quizá, de un engaño. Su existencia insensata entre el muro y el fuego les hace tan prisioneros como los encadenados contempladores. Porque éstos, al menos, miran, pueden adivinar y descubrir. Salen, a través de los ojos, del círculo cerrado de la subjetividad. Pero los habitantes de ese segundo estadio, no tienen otra misión que transportar los objetos del misterioso guiñol, y utilizar sus ojos para ver siempre la idéntica tierra del camino por donde tienen que circular sus pasos. Prisioneros de dos cautividades diferentes, estos hombres son los protagonistas presentes del teatro platónico.
ALIENADOR NO ALIENADO
Y en este punto aparecen los personajes que el mito no nombra; que están ausentes del tinglado; y que, sin embargo, descubre ese contemplador ideal, tal vez imposible. Porque tiene que haber otros engañadores, alguien que haya encadenado a esos prisioneros y que, sobre todo, haya establecido esa complicada noria de la mentira. ¿Quién ha ideado ese muro? ¿Quién ordena las secuencias de esos porteadores? ¿Quién ha organizado y con qué intención el múltiple engaño?
Los personajes que «hablando o callando», pasean los objetos ante el muro son engañadores-engañados. Ellos mismos forman los hilos de esta oscura trama. Pero hay un alienador no alienado, alguien fuera de la oscuridad, alguien que programó el absoluto engaño y mantuvo en sus manos el absoluto poder. Estos mismos personajes ausentes, alimentarán el fuego de la hoguera, que tiene que estar vivo siempre, para que no cese el embaucamiento, para que el ritmo de las sombras alimente un resquicio de esperanzas. El tiempo biológico de los latidos y las miradas de los prisioneros, se integra así en otro tiempo, en otro ritmo fuera de la naturaleza, y en las puertas mismas de la historia, que no puede, sin embargo, cuajar porque sólo se nutre de fantasmas. No es realidad, pues, lo que se ve en el fondo de la caverna, sino simulacro de realidad. No son de hombres, de animales vivos las sombras que se reflejan. Son objetos inanimados, figuras sin sustancia. Los hombres que las llevan tienen, incluso, bloqueadas sus sombras, la sombra de la vida que no podrá atravesar el muro donde, de hecho, esa sombra se extingue.
PRISIONERO LIBERADO
De pronto entran en escena otros nuevos personajes no incluidos en la nómina de Platón. «¿Qué pasaría si los prisioneros fueran liberados de sus cadenas?» (515b). Por lo visto hay también unos liberadores, alguien que desate y que obligue a emprender la ardua subida. Pero estos personajes no aparecen, no están encarnados en figura alguna, como la del prisionero o la del alienador-alienado. Los ojos del contemplador-histórico, que levanta el telón del mito, están fuera del tiempo que se agolpa en el texto, en el lenguaje del texto. La comunicación de la escritura, el sentido de lo dicho, se congrega en torno a unas ideas que se han convertido ya en historia, o sea, que han perdido compromiso y urgencia para ganar significación. Y, sobre todo, el bloque homogéneo y clausurado para siempre del mensaje escrito, arrastra consigo un tiempo perfecto y acabado ya. Entonces el lector efectúa la suprema tergiversación del texto:
Lo que es objeto se hace sujeto a través del puente del lenguaje. La experiencia ganada, las perspectivas entrevistas, los sueños realizados, inyectan una nueva forma de vida y circulan, a través de los ojos encadenados del lector, hacia el fondo de la caverna del texto. Pero esos ojos son ya liberadores. La conciencia histórica permite -tendría que permitir-, a todo lector, a todo hombre, descubrir en la voz escrita la sombra de un simulacro; pero no sólo del que Platón nos habla, sino de un simulacro pleno: aquel que en el telón de fondo de la caverna-texto, dejase reflejar la experiencia completa, sin el muro del engaño. Un reflejo sin muro, que dejase ver el movimiento de los personajes que transportan objetos simuladores de la vida; y que indicase, al par, que las palabras se transportan, a su vez, sobre el río de los hombres. Entonces, el fuego cercano de la realidad, las experiencias, las acciones, los sentimientos, las ideas que pueblan el mundo, serían capaz de convertir el sueño en vida, la ficción en historia.
No sabemos muy bien por qué; pero en la caverna andan juntos los fantasmas de la libertad y la mentira. No basta con soltar la cadena, con sentir la posibilidad de caminar. La libertad absoluta, vacía no existe. Sólo existe como liberación, como camino que asciende y que deja descubrir la trampa y la miseria. Pero aun así, el homo viator, el prisionero suelto, puede descubrir la falsedad, entrever la hoguera, los hombres ante ella, el desfile de las sombras inertes, y, con todo, aceptar esa media realidad. El estoicismo y el escepticismo fueron, en la filosofía helenística, ejemplos de esa sumisión lúcida a la sombra, ya conocida como sombra y reconocida como limitación.

EL PRISIONERO DE LA CAVERNA (5-10-04)

Desde el primer párrafo, Platón explicita que compara la educación que puede recibir un ser humano con la experiencia que va a narrar a continuación, de los que viven atados en una caverna desde niños. Y cualquier psicólogo o persona entrenada en descifrar metáforas, debería haber visto de lo que está hablando: en términos metafóricos habla de la educación en un ambiente cerrado, con un entorno falto de complejidad, sin estímulos culturales e imaginativos.
Comparando a los cautivos de la caverna, con las fanáticos del Islam, que ahora están tan de moda, que han crecido en ambientes segregados y con "orejeras". Y cualquiera que haya sido "condicionado" / adoctrinado / manipulado en las ideas de la cultura o de la religión en la región en la que se nace y crece y en la que no existe pluralidad ideológica, se convierte en un prisionero, cautivo, atado con cadenas (nacido y atado en caverna), que le impide moverse y ver a su alrededor, con la imaginación degradaba y sin posibilidad de razonar de forma lógica, e incapaz de ver otra realidad que no sea a través de sus condicionamientos mentales.
De forma que si un talibán crece condicionado, encerrado y atado en la caverna de los colegios de Afganistán, donde se le hace estudiar exclusivamente el Corán, y al que se le niega la posibilidad de ampliar sus fuentes de información, si sólo recibe refuerzos por actuar como sus maestros, crueles intérpretes del Corán, que ven en la mujer un ser de naturaleza inferior, a la que hay que encerrar y subordinar, ¡qué se puede esperar que aprenda!. ¿Por qué nos asombra que adopten el compromiso de permanecer ligadas a sus creencias y de defenderlas altruistamente hasta la muerte?
Cuando esa persona viaja, sale al exterior de su prisión, de su pequeño y cerrado mundo de ideas, lee libros "prohibidos", ve películas "malas", conoce costumbres "perniciosas",... (mira el sol), en principio tiene las estructuras cognoscitivas esclerotizas (a causa de encandilamiento no percibe nada) y no es capaz de admitir ni entender las nuevas ideas (no ve la realidad, y el sol le daña la vista). Por mucho librepensador o racionalista que le intente hacer ver otra realidad (la luz del sol) y le quiera cambiar su pensamiento y le diga que todas sus creencias son mitos, y que está muriendo y luchando por unos ideales falsos, pues no serviría de nada. Las palabras del racionalista, le ofendería (la luz del sol le dañaría la vista). Y mataría al racionalista por soliviantarlo o por blasfemar.
Pero si estuviese aún en edad de que, su mundo de ideas pudiese ser modificado fácilmente (hay una edad crítica, pasada la cual, los nuevos aprendizajes son más difíciles de implementar), cuando se introduce en ambientes abiertos y se acostumbra a las nuevas ideas (mira al sol), puede aprenderlas y preferir malvivir en este nuevo mundo, antes que en el anterior (de sombras y tinieblas). Pero en ese caso, al volver al mundo de los fanáticos e intentar mostrar su verdad a sus antiguos compañeros, ahora el masacrado sería él.
Las personas que han sufrido un condicionamiento desde la infancia (han estado en una caverna atados de pies y manos, y viendo una realidad de sombras), es muy difícil que cambien de ideas cuando salen y se exponen a otras (igual les pasa a los compañeros de bin Laden y a él mismo, que a pesar de estudiar en Europa y en Estados Unidos, lo han hecho a una edad en la que la exposición a las nuevas ideas, no les ha modificado en absoluto sus pensamientos fanáticos, y por tanto la luz del sol los ha dejado ciegos).
Y sólo se conseguirá modificar las creencias de cualquiera que haya estado en una caverna, gracias al refuerzo y a un fuerte aprendizaje que neutralice sus fuertes creencias, asentadas fuertemente en su consciencia.

ORIGENES GEOHISTÓRICOS DE LA FILOSOFÍA (5/6-10-04)

Tanto la geografía -un espacio o tópos, concreto -como la historia- un tiempo cualitativo o Kairós- condicionan los pensares humanos, posibilitándolos. Una breve incursión en el terreno de la historia y de la geografía griegas, en la época en que nació la filosofía, permite hacerse cargo mucho mejor de tan inquietante pensamiento.

Los tres primeros filósofos de los que tenemos noticia -Tales, Anaximandro y Anaxímenes- eran de Mileto -Miletos en griego-, población situada en Asia Menor -en la costa de la Turquía actual- junto a la desembocadura del río Meandro -Meiandros en griego-, corriente fluvial de unos 450 kilómetros. A lo largo del siglo VIII antes de Cristo se convirtió en la ciudad más importante de las doce jónicas, fundando 60 colonias en las costas septentrionales de Asia Menor. Comerciaban por todo el Mediterráneo. La vida de sus gentes adineradas era considerablemente refinada; sus prostitutas fueron famosas. En el año 546 cayó bajo el dominio persa.

Tales, según nos asegura Aristóteles, sostuvo dos cosas:
1. “Todo es en virtud del agua”
2. “Todo está lleno de dioses”

El primer aserto viene a decir que el arkhé - lo primero y lo rector- de cuanto hay es lo húmedo. La segunda afirmación sostiene que todo rebosa de vida, que ésta es la que hace nacer y crecer; es decir, que ésta es Physis, naturaleza.

Anaximandro, entre otros textos de que disponemos, dejó escrito uno que reza así:
"Lo primero y lo rector -arkhé- de cuanto hay es el ápeiron" -lo i-limitado, lo in-definido, lo in-finito”
El hontanar de toda determinación se substrae a cualquier tipo de determinación; no puede ser definito no se le pueden asignar fines o límites. Es invisible porque no tiene figura.

Anaxímenes dijo que "Lo primero y lo rector -arkhé- de todo es el aire", es decir, el aliento, el soplo, el alma.

Como acabamos de considerar, las primeras producciones filosóficas surgieron cabe al mar, elemento del comercio en aquellos siglos, y en una sociedad opulenta. No pueden perderse de vista este par de datos.

En la misma costa vivió Heráclito, concretamente en la ciudad de Efeso, entre el 576 y el 480 antes de Cristo. Efeso - Ephesos en griego - fue asimismo una colonia griega, que a lo largo del siglo VIII ya se convirtió en potencia comercial notable y con banqueros poderosos. El fragmento B-53, entre otros que poseemos de Heráclito, dice:

"La contradicción -pólemos- lo engendra todo y todo lo rige, y a unos hace aparecer como dioses, a otros como hombres; a unos hace esclavos, a otros libres".

Todo lo que se hace presente muestra contrariedad y es fruto de oposición. Lo uno nace pereciendo lo otro. Casi en el otro extremo del Mediterráneo, en el sur de Italia, vive Parménides desde el año 544 hasta el 450. Los griegos denominaron Magna Grecia al conjunto de colonias que fundaron en la Italia del Sur a partir del siglo VIII antes de Cristo. Elea, donde nació Parménides, fue fundada por griegos jonios de Focia - Phokaia en griego-, ciudad rica del Asia Menor, de donde partieron igualmente los fundadores de Marsella y de Empúries en Catalunya -España-. En el fragmento B-6 podemos leer parcialmente:

"Es preciso decir y pensar que el ser es; en cambio nada no es. Te ordeno que te apercibas de esto."

La charla cotidiana confunde es y no es hablando siempre a ojo de buen cubero, pero la verdad descansa sobre el principio de identidad: una cosa es siempre igual a sí misma.

Los primeros filósofos no cobraron conciencia de la especificidad de la filosofía y, por esto, no tuvieron necesidad de inventar una nueva forma literaria que expresara sus ocurrencias. Se contentaron con las for¬mas que les venían de la tradición. Homero -siglo IX antes de Cristo- y Hesiodo -siglos VIII-VII antes de Cristo- habían creado la forma poética y con ella habían educado a los griegos. La filosofía naciente adoptó el poema como manera de proponer sus refle¬xiones.

En cambio, con la llegada de Sócrates se inicia un estilo contrario al poético. La tarea filosófica se apercibe ya de su novedad y distinción. El diálogo platónico, no obstante, se sitúa todavía a medio camino entre la literatura y el escrito reflexivo filosófico. Aristóteles inaugura -a pesar de haber redactado también algunos diálogos que se han perdido - una filosofía académica, una filosofía para ser enseñada. La reflexión filosófica se ha convertido, así, en tarea de escuela. La filosofía se ha enterado, finalmente, de que constituye un pensar propio y específico. Deja de ser literatura. La filosofía nació cerca del mar, un mar que baña costas recortadas y que está repleto de islas, un piélago que facilitaba la navegación y, con ello, el comercio y así mismo el intercambio de ideas. Por otra parte, el mar -de modo especial en aquellos tiempos - exigía audacia y talante aventureros. Los navegantes establecieron contactos con usos y costumbres de otras tierras y con concepciones del mundo harto diferentes.

Como se indicó antes, el mar constituyó para los griegos el medio a través del cual se expansionaron como nación -y no, por cierto, como Estado-. Los pueblos griegos no se asentaron sobre un continente, sino sobre un piélago colocado en medio de tierras -Mediterráneo-. Se hicieron cargo de las costas y de las islas, desde Jonia, en Asia Menor, hasta Empúries -Emporion-, en la costa hispánica, pasando por la Italia meridional y por Sicilia. Los comerciantes no fueron los únicos viajeros, aunque sí los principales impulsores de aquellos trotes; además, se diferenciaron de los fenicios, a quienes interesó sobremanera el comercio.

Junto al elemento marino, está el sociohistórico. En el siglo VI antes de Cristo, en la parte oriental del Mediterráneo, la producción artesanal había alcanzado un grado de desarrollo lo suficientemente elevado como para que fuera ya posible una reflexión teórica. El trabajo de los esclavos, no sólo dejaba libres a los señores, sino que añadía el desdén ante las actividades productoras, despertando, en cambio, una actitud favorable a las tareas liberales, entre las cuales se contaban las ciencias y la filosofía. Aquellos griegos, liberados de las urgencias de la vida, pudieron vacar para lo innecesario.

Desde el latino otium -skholé en griego significó ocio, desocupación; skholé dio escuela-; a partir del asueto y de la disponibilidad se entregaron, algunos, a la contemplación intelectual, al theorein, de las cosas por sólo lo que ellas son, prescindiendo de su utilidad.

No obstante, las condiciones geográficas y sociohistóricas favorables para el discurso teorético-filosófico no pasan de ser simples posibilitadores de dicho discurso, pero jamás se mudan en factores determinantes del mismo. Muchos griegos disfrutaron del ocio, viviendo del trabajo de los esclavos; ahora bien, poquísimos griegos produjeron ciencia, técnica o filosofía. En este sentido, resulta correcto referirse al milagro griego como elemento de iniciativa que intervino también en el surgimiento de astronomía, física, geografía, matemáticas, filosofía... Ni la situación geográfica ni la producción social -división del trabajo, propiedad privada y lucha de clases - explican, por sí solas, por qué Aristóteles se dedicó a la filosofía, Aristarco de Samos a la astronomía y Arquímedes a la matemática y a la física, en vez de ocupar el tiempo de su vida, los tres, en tomar el sol, viviendo en un incesante dolce far niente, como la mayoría de la gente bien situada hizo sin duda. El desarrollo técnico tanto ha producido filosofía como la ha preterido. Aristóteles se dedicó a la filosofía, en parte por lo menos, porque quiso, porque así lo decidió, a partir, ciertamente de unas circunstancias geográficas y sociales favorables.

Condiciones posibilitadoras de la filosofía griega

1. Un mar que facilitó el comercio de la época y el intercambio entre civilizaciones.
2. Una producción artesanal desarrollada que ocupaba a los esclavos dejando libres a los demás.

Elementos decisivos de la filosofía griega
1. La decisión individual de algunos griegos.
2. La costumbre de discutir (dialéctica) entre dos o más personas.

Un factor muy importante en la creación de filosofía griega fue el arte de la discusión, tarea que ocupaba horas y más horas de no pocos ciudadanos, tanto en plazas y gimnasios como en banquetes y otras fiestas. Se dieron dos modalidades en tales discusiones: la dialéctica y la retórica.

La filosofía nació así mismo de la costumbre griega de la dialéctica o discurso colectivo en que el pensar se afina mediante las respuestas del interrogado hasta quedar sancionado, el discurso, por una conclusión última aceptada intelectualmente por cuantos habían intervenido. De no lograrse acuerdo, quedaba pendiente para otra ocasión el tema abordado. En la retórica, en cambio, el orador jugaba con la emoción de los oyentes a fin de persuadirlos. Más o menos como hacen en la actualidad los políticos.

LA FORMA DEL DIÁLOGO EN PLATÓN (01/10/04)

Platón quiere adecuar su obra a una época en la que la filosofía aún no se ha sedimentado en sistemas y teorías, sino que es discusión que brota desde la raíz misma de la comunidad y de sus problemas como tal comunidad. Y la mejor manera de plasmar esta reflexión en común se la ofreció el estilo literario del diálogo.

Sólo mediante el diálogo es posible hacer compatibles diversas opiniones sobre un problema. En él se refleja el pensamiento vivo en el que las ideas se entrecruzan y se fecundan. En esto consistía la mayeútica socrática: la sucesión de preguntas y respuestas.

Pero únicamente se nos plantea una pregunta cuando surge la duda sobre si las cosas son tal y como creemos que son; por eso es más difícil preguntar que responder, puesto que el que pregunta para saber parte del reconocimiento de la propia ignorancia.

«... En los diálogos platónicos no es difícil descubrir la distinción crítica entre habla auténtica y habla inauténtica. El que en el hablar sólo busca tener razón, no darse cuenta de como son las cosas, considera lógicamente que es más fácil preguntar qué dar respuesta, entre otras cosas porque no se corre el peligro de dejar a deber una respuesta a alguna pregunta. Sin embargo, el fracaso del que se pone a preguntar con esta intención viene a demostrar que el que está seguro de saberlo todo no puede preguntar nada. Para poder preguntar hay que querer saber, esto es, saber que no se sabe».

Esta es la auténtica actitud filosófica. Pero muchas veces ocurre que, por la comodidad de aceptar la opinión de la mayoría, somos incapaces de reconocer nuestra ignorancia y de plantearnos preguntas; no en vano la palabra que entre los griegos designaba a la opinión (doxa), significa la decisión adoptada por la mayoría en la asamblea. Pero, ¿coincide el ser de las cosas con la opinión que en general se tiene de ellas?. Esta es la pregunta que se hace el que realmente quiere aspirar al saber; el filósofo.

Por eso el arte del diálogo no es el arte de ganar a los interlocutores en la argumentación, sino el arte de seguir preguntando, de buscar la verdad, es el arte de pensar. Para desarrollar este auténtico arte de la investigación se deben cumplir unas condiciones fundamentales:

- La auténtica pregunta debe ser formulada de forma clara y precisa; y debe estar abierta a respuestas diversas.
- Los interlocutores no deben pretender aplastar al otro con argumentos, sino comprender y valorar la opinión contraria.
- La conclusión del diálogo no debe preconcebirse de antemano, pues su auténtica productividad consiste en que lo que sale a la luz es algo que pertenece a todos. La forma literaria del diálogo devuelve el lenguaje al movimiento originario de la conversación y con ello la palabra se protege de cualquier abuso dogmático.

Platón revela en el mito de Theuth, que no tiene una buena opinión de la filosofía escrita, puesto que lo que está escrito, no puede ser modificado para encontrar lo que cada lector necesita encontrar: «En Naucratis de Egipto vivió uno de los antiguos dioses de allá, aquel cuya ave sagrada es la que llaman ibis y cuyo nombre es Theuth. Este fué el primero que, entre otras cosas inventó la escritura. Era entonces rey de todo Egipto Thamus, cuya corte estaba en Tebas. Theuth fué al rey y le mostró su arte, afirmando que debía ser comunicado a los demás egipcios. Thamus le preguntó entonces que utilidad tenía. Y Theuth le respondió: «Este conocimiento, ¡oh rey!, hará más sabios a los egipcios; es el elixir de la memoria y de la sabiduría lo que con él he descubierto». Entonces Thamus le dijo: «¡Oh Theuth!, por ser el padre de la escritura le atribuyes facultades contrarias a las que posee, pues ella producirá en el alma de los hombres el olvido de la sabiduría, ya que, fiándose en la escritura, recordarán de un modo externo, no desde su propio interior. Será, por tanto, la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que la escritura producirá en los hombres; y una vez que haya hecho en ellos eruditos sin verdadera instrucción, su compañia será difícil de soportar porque se creerán sabios en lugar de serlo»» (Fedro).

Es la articulación de preguntas y respuestas la que orienta al hombre hacia el conocimiento «de lo que es cada cosa en sí, la noción de su esencia». Cuando el diálogo alcanza este fin se convierte en auténtica dialéctica.

EL LENGUAJE DEL MITO
El mito, lejos de ser ajeno a nuestro pensamiento cotidiano forma parte integrante de nuestra conciencia colectiva: incluso no se opone al pensamiento científico. Mito y ciencia son dos formas de explicación de lo real que utilizan lenguajes distintos, metafórico e imaginativo uno, preciso y conceptual el otro.

El mito responde a una necesidad fundamental del espíritu humano y no puede ser considerado como un ensueño gratuito: más bien es una hipótesis de trabajo que el hombre utiliza para cuestionarse el presente y proyectar el futuro.

La grandeza del mito es que permite que nos reconozcamos en esas imágenes del pasado plasmando en ellas nuestras vivencias y limitaciones. Y al igual que la ciencia pretende ofrecer al hombre un modo de actuar sobre el mundo, asegurándole su posesión espiritual y material.

En el Mito de la Caverna, Platón nos propone un sistema de símbolos que nosotros vamos a intentar llenar de significado con nuestros problemas y aspiraciones.

DIÁLOGOS DE PLATÓN
Conjunto de escritos de Platón.
Sócrates no escribió nada pues creía que la escritura no era el lugar apropiado para la transmisión de la verdad y del conocimiento. Sabemos que su método de investigación y de enseñanza era la mayéutica y que el diálogo era una de sus partes fundamentales. Platón será fiel en gran medida a su maestro y también considerará que la verdad se muestra en el intercambio de ideas entre diversos interlocutores. Incluso definirá el pensamiento como "el diálogo que el alma mantiene consigo misma". En su juventud Platón escribió tragedias, pero, según cuenta la tradición, cuando conoció a Sócrates decidió quemar todos sus escritos y dedicarse a la filosofía. Estos dos hechos -la importancia que le dio al diálogo y su destreza literaria- se reúnen en el modo de escribir de este filósofo: sus obras están dotadas de una alta calidad estética y tienen la forma de diálogos, en su mayoría cortos: se reúnen varios amigos y entablan una conversación relativa a un tema de importancia filosófica (el conocimiento, el bien, la virtud, el amor, la belleza, el ser, ...); en casi todos los diálogos participa Sócrates como interlocutor principal y es quien habitualmente expresa las ideas del propio Platón.
Los diálogos de Platón se suelen dividir en grupos atendiendo al momento en que fueron escritos:
• diálogos de juventud (o diálogos socráticos): presentan las ideas de Sócrates y
una reivindicación de su figura; destacan "Apología de Sócrates "y Protágoras
• diálogos de transición: primeros esbozos de la Teoría de las Ideas y de la inmortalidad del alma; destacan "Menón"y "Crátilo";
• diálogos de madurez: en ellos presenta la Teoría de las Ideas ya desarrollada, sus implicaciones en antropología, ética y política, y los mitos más importantes; destacan "Banquete", "Fedón ", "República", "Fedro";
• diálogos de vejez: son los últimos escritos de Platón; aparecen algunas críticas a su propia teoría, preocupaciones por cuestiones lógicas y cosmológicas y en el campo de la filosofía política un mayor interés por la historia y las condiciones reales de la vida política; destacan "Teeteto ", "Parménides", "Sofista ", "Político", "Timeo " y 'Leyes"."

MITO O ALEGORIA DE LA CAVERNA (04/08-10-04)

Mito con el que Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Solo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.
En el libro VII de la "República" (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora "de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación", es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas.
La descripción del mito tal y como lo narra Platón en la "República" se articula en varias partes:
1. Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.
2. Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.
3. Breve interpretación del mito.

1. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS
Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un »camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo solo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos.
En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.

II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CAUTIVO
A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.
1. En el mundo subterráneo.
Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, "de acuerdo con su naturaleza" le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.
2. En el mundo exterior.
Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.
B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.
1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna.
Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos -y que no vale la pena marchar hacia arriba.
2. Burla y persecución.
Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.
III. INTERPRETACIÓN
A. Comparación de las realidades.
Debemos compara la región visible con la morada-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol.
B. Comparación de los procesos.
El ascenso y contemplación de las cosas de arriba es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible.
C. Valor de la Idea del Bien.
Objeto último y más difícil del mundo cognoscible: la Idea del Bien.
Idea del Bien: causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al sol y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.
TEXTO DE PLATÓN

LA NATURALEZA HUMANA SEGÚN PLATÓN (1/10/04)

TEXTO "LIBRO VII" DE LA REPÚBLICA CAP.1
- Ya continuación -seguí- compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea ...."

EXPLICACIÓN DEL CONCEPTO "NUESTRA NATURALEZA"
El hombre pertenece, como ser natural, al mundo de la «physis», que para los griegos era el ámbito del orden y la necesidad. Pero el hombre es un ser imperfecto dentro de ese mundo de lo perfecto, biológicamente deficiente, que necesita del pensamiento y de la libertad para compensar su situación precaria. Podríamos decir, que es la propia naturaleza, incompleta del hombre, la que hace surgir en él el impulso erótico hacia la liberad intelectual. Y de esta manera el hombre irrumpe en el mundo de la cultura, donde su naturaleza original se verá modificada por el «nomos», la «techné» y la «politeia».

Platón nos expone de forma alegórica, en un mito contenido en el PROTAGORAS, su concepción del hombre como ser carencial, que ha tenido que crearse un medio propio para poder satisfacer sus necesidades no sólo básicas, sino también aquellas que trascienden al ámbito de la animalidad.

Nos cuenta este mito que los dioses decidieron formar en las entrañas de la tierra a los hombres mortales mezclando la tierra, el fuego y los otros dos elementos que entran en la composición de los dos primeros. Y antes de dejarlos salir a la luz, mandaron a los dioses Prometeo Y Epimeteo que les revistieran con todas las cualidades necesarias, repartiéndolas convenientemente entre ellos. Pero despistándose Epimeteo, repartió todas las cualidades entre los animales irracionales y dejó al hombre totalmente desprovisto. Cuando Prometeo encontró a la criatura humana desnuda, sin calzado y sin armas, no sabía que hacer para proporcionarle los medios de conservarse; decidiendo, por fin, robar a Hefestos y a Atenea el fuego v las ciencias para ofrecérselos al hombre.

De esta manera participó la humanidad de las cualidades divinas; siendo la única especie que creó una lengua, articuló sonidos y dió nombres a todas las cosas, construyó casas, hizo trajes, calzados, lechos y sacó sus alimentos de la tierra. A pesar de estos auxilios también necesitaron reunirse para su mutua conservación y construyeron ciudades. Pero como no tenían aún idea de la política no supieron vivir en paz y se causaron muchos males unos a otros. Ante esto, Zeus temió que la raza humana se viese exterminada y envió a Hermes con orden de dar a todos los hombres pudor y justicia.

Con esta alegoría expresa Platón su convencimiento de que la naturaleza del hombre no es algo hecho de forma definitiva, algo concluido e inalterable, sino algo que puede variar y por tanto puede ser completado. La educación será la que hará cambiar y perfeccionar la propia esencia del hombre, sacándolo de la animalidad. Esta idea se afirma de forma contundente al final del capítulo primero: al considerar la estancia en la caverna como un estado antinatural, en el cual, el hombre, en la medida en que está encarcelado en lo sensible y corporal, ve reducido su universo al ámbito de lo fenoménico. De manera que es la educación la que hará posible el retorno a la auténtica naturaleza del hombre proporcionándole el conocimiento de la verdad acerca de como debe vivir.

Vemos también que una característica esencial de la naturaleza humana es la sociabilidad. El individuo aislado no es autosuficiente y por ello es natural al hombre vivir en sociedad y comunicarse con sus semejantes. El lenguaje es, por tanto, algo ligado al hombre y a su hacer en el mundo; y es el uso adecuado del lenguaje, entendido como auténtica dialéctica, lo que le posibilitará una existencia plenamente humana.

EL MITO DE PROMETEO
"Hubo una vez un tiempo en que existían los dioses, pero no había razas mortales. Cuando también a éstos les llegó el tiempo destinado de su nacimiento, los forjaron los dioses dentro de la tierra con una mezcla de tierra y fuego (...) Y cuando iban a sacarlos a la luz ordenaron a Prometeo y a Epimeteo que (...) les distribuyeran las capacidades a cada uno de forma conveniente. Epimeteo pidió permiso a Prometeo para hacer él la distribución. "Después de hacer yo el reparto, dijo, tú lo inspeccionas". Así lo convenció, y hace la distribución. En ésta, a unos les concedía la fuerza sin la rapidez y a los más débiles, los dotaba con la velocidad. A unos los armaba y, a los que les daba una naturaleza inerme, les proveía de alguna otra capacidad para su salvación. A aquellos que envolvía en su pequeñez, les proporcionaba una fuga alada o un habitáculo subterráneo. Y a los que aumentó en tamaño, con esto mismo los ponía a salvo. Y así, equilibrando las demás cosas, hacía su reparto. Planeaba con la precaución de que ninguna especie fuera aniquilada. (...) A algunos les concedió que su alimento fuera devorar a otros animales, y les ofreció una exigua descendencia, y, en cambio, a los que eran consumidos por éstos, una descendencia numerosa, proporcionándoles una salvación a la especie. Pero, como no era del todo sabio Epimeteo, no se dio cuenta de que había gastado las capacidades en los animales; entonces todavía le quedaba sin dotar la especie humana, y no sabía qué hacer.

Mientras estaba perplejo, se le acerca Prometeo que venía a inspeccionar el reparto, y que ve a los demás animales que tenían cuidadosamente de todo, mientras el hombre estaba desnudo y descalzo y sin coberturas, inerme. Precisamente era ya el día destinado, en el que debía también el hombre surgir de la tierra hacia la luz. Así que Prometeo, apurado por la carencia de recursos, tratando de encontrar una protección para el hombre roba a Hefesto y a Atenea su sabiduría profesional, junto al fuego -ya que era imposible que sin el fuego aquélla pudiera adquirirse o ser de utilidad a alguien- y así, luego la ofrece como regalo al hombre. De este modo, pues, el hombre consiguió tal saber para su vida; pero carecía del saber político, pues éste dependía de Zeus. Ahora bien, a Prometeo no le daba ya tiempo de penetrar en la acrópolis en la que mora Zeus; además los centinelas de Zeus eran terribles. En cambio, en la vivienda común de Atenea y de Hefesto, en la que aquellos practicaban sus artes, podía entrar sin ser notado, y así robó la técnica de utilizar el fuego de Hefesto, y las otras que pertenecen a Atenea, y se las entregó al hombre. Y de aquí resulta la posibilidad de la vida para el hombre; aunque a Prometeo luego, a través de Epimeteo, según se cuenta, le llegó el castigo de su robo.

Puesto que el hombre tuvo participación en el dominio de lo divino a causa de su parentesco con la divinidad, fue, en primer lugar, el único entre los animales en creer en los dioses, e intentaba construirles altares y esculpir sus estatuas. Después, articuló rápidamente, con conocimiento, la voz y los nombres, e inventó sus casas, vestidos, calzados, coberturas y alimentos del campo. Una vez equipados de tal modo, en un principio habitaban los humanos en dispersión, y no existía ciudades. Así que se veían destruidos por las fieras, por ser generalmente más débiles que aquéllas; y su técnica manual resultaba un conocimiento suficiente como recurso para la nutrición, pero insuficiente para la lucha contra las fieras. Pues aún no poseían el arte de la política, a la que el arte bélico pertenece. Ya intentaban reunirse y ponerse a salvo con la fundación de ciudades. Pero, cuando se reunían, se atacaban unos a otros, al no poseer la ciencia política; de modo que de nuevo se dispersaban y perecían.
Zeus, entonces, temió que sucumbiera toda nuestra raza, y envió a Hermes que trajera a los hombres el sentido moral y la justicia, para que hubiera orden en las ciudades y ligaduras acordes de amistad. Le preguntó, entonces, Hernies a Zeus de qué modo daría el sentido moral y la justicia a los hombres: "¿Las reparto como están repartidos los conocimientos? Están repartidos así: uno sólo que domine la medicina vale para muchos particulares, y lo mismo los otros profesionales. ¿También ahora la justicia y el sentido moral los infundiré así a los humanos o los reparto a todos?". "A todos, dijo Zeus, y que todos sean partícipes. Pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran, como de los otros conocimientos. Además, impón una ley de mi parte: que al incapaz de participar del honor y la justicia lo eliminen como a una enfermedad de la ciudad".
(Platón, Protágoras, Gredos, Madrid, 1985).

LAS RESPUESTAS MITOLÓGICAS

Los seres humanos comenzaron pronto a liberarse de la necesidad de dedicar todo su tiempo y energías a la satisfacción de sus necesidades materiales básicas de alimentación y defensa, como les ocurre a los animales. Utilizaron su inteligencia para descubrir y controlar cosas como el fuego, la ganadería y la agricultura, que les facilitaron la satisfacción de sus necesidades.

Resultado de todo ello es que, desde tiempos muy remotos, nuestros antepasados pudieron dedicar tiempo a la reflexión, a hacerse preguntas sobre el mundo que les rodeaba, sobre los fenómenos naturales y sobre ellos mismos. Y el fruto de todo ello ha sido la mitología, la filosofía y la ciencia, que después de todo son diferentes formas en que los seres humanos han dado respuestas a las preguntas que se han ido planteando.

Las respuestas mitológicas fueron las primeras respuestas que encontraron los seres humanos a sus preguntas más acuciantes: ¿De dónde procede el mundo?, ¿Cuál es la causa de los fenómenos naturales, de las tormentas, las tempestades, ...? ¿De dónde procedemos los seres humanos?, ¿Qué relación tenemos con los otros animales?, ¿Y con los dioses?, ¿Qué ocurre cuando nos morimos? ...

Se trata, como puedes ver, de preguntas importantes, de preguntas que aún siguen preocupándonos y cuyas primeras respuestas son de carácter mitológico. Los mitos son relatos fantásticos donde intervienen los dioses, dotados de poderes sobrenaturales, para explicar los principales fenómenos de la naturaleza y de la vida social humana. Los mitos dan muestra de que el ser humano se hace preguntas inteligentes sobre el mundo que le rodea y sobre él mismo. En el mito se ponen en juego importantes capacidades humanas, como el asombro y la curiosidad por el mundo que nos rodea, y la imaginación y la fantasía a la hora de buscar respuestas. Por ello sólo los seres humanos tienen mitos, y no los animales, los cuales ni siquiera hacen un problema del mundo que les rodea, simplemente viven en él y son parte de él. El ser humano, por el contrario, es capaz de distanciarse del mundo en el que vive, de situarse a cierta distancia para así problematizarlo, hacerse preguntas y buscar las respuestas.

Las primeras respuestas, como hemos señalado, requerían la intervención de los dioses: los fenómenos buenos, como el buen clima, las buenas cosechas o las victorias en las guerras se explicaban porque los dioses estaban contentos y favorecían a una comunidad humana, que a su vez tenía que mantenerlos contentos, dándoles todo tipo de ofrendas y cultos. Por contra, los fenómenos negativos, como las catástrofes naturales, las enfermedades o las derrotas bélicas se debían a la ira de los dioses contra la comunidad, que igualmente tenía que rendirles culto y ofrendas para calmar la ira divina y conseguir que los dioses fueran propicios en el futuro.

También el mito ofreció las primeras respuestas a los seres humanos sobre ellos mismos, sobre su origen, sus peculiaridades y su destino. Los seres humanos se sintieron pronto superiores al resto de animales, se dieron cuenta de que aunque estaban peor dotados por la naturaleza que otros animales, su inteligencia e ingenio eran superiores y habían conseguido el dominio sobre el resto del reino animal. Los relatos mitológicos ofrecieron explicaciones de todo ello. Como muestra tenemos un conocido mito de la tradición griega, el mito de Prometeo, que hemos recogido en el anterior apartado.

Este mito nos sitúa, como hemos visto, en un tiempo remoto en que los inmortales dioses van a hacer surgir en la tierra a los seres mortales (animales y humanos). El error de Epimeteo al dejar totalmente indefenso al hombre, hace que Prometeo robe para él el fuego y las artes a los dioses Hefesto y Atenea. Por cierto, ¿Sabes cual fue el castigo que Zeus impuso a Prometeo por su osadía al entrar en la morada de los dioses y robarles? Lo encadenó a una roca, y un águila le comía las entrañas. Pero la cosa no acaba aquí, porque la estupidez de Epimeteo (no en vano su nombre significa "el que reflexiona tarde") hizo caer un nuevo castigo de Zeus sobre los humanos: Estaba enfadado Zeus porque a instancias de Prometeo los humanos le habían engañado, y al matar un buey le habían ofrecido los huesos rodeados de grasa. Prometeo le había dicho a su hermano Epimeteo que no aceptara ningún regalo de Zeus porque podía ser una trampa. Pero Zeus le envió a una hermosa y seductora mujer llamada Pandora, y Epimeteo, sin poder resistir a sus encantos, se casó con ella. Entonces Pandora abrió su famosa caja, de la que salieron todos los males y se desperdigaron por la humanidad. Sólo la esperanza quedó atrapada en el fondo de la caja.

Puede observarse como la historia de Prometeo y Epimeteo da cuenta de los principales fenómenos de la vida humana: la posesión de habilidades muy diferentes a las de los animales, su superioridad sobre los animales a pesar de su menor dotación natural, la creencia en los dioses, la organización de las comunidades políticas y la posesión del sentido de la moral y de la justicia, la existencia de los males, etc."

EL TÉRMINO FILOSOFÍA (1/10/04)

EL TÉRMINO FILOSOFÍA (1/10/04)

Filo-sofía es una expresión griega compuesta de philos -"el perteneciente a", "el que gusta de", "el aficionado a", "el enamorado de", "el aplicado a", "el que ama a", "el que anda perdido por", "el amigo de"- y de sophía, vocablo emparentado con sophós -"el diestro", "el hábil", "el competente", "el que sabe", "el entendido en algo"-; si sophós es "el-que-sabe", la sophía es el saber mismo, es la sabiduría, es un peculiar saber acerca de todo, a la vez teórico y práctico, un saber del universo y de la vida, tanto de la vida privada como de la ciudadana. La "filo-sofía" -philo-sophía fue, pues, algo así como una persecución de aquel conocer que llena, fue ganas de saber de una vez por todas. A tal conclusión se llegó en el interior del círculo socrático - Sócrates fue un ateniense que vivió entre el 470 y el 399 antes de Cristo-.

Obsérvese que se trata de philo-sophía y no, justamente, de philo-epistéme. La epistéme constituyó un conocimiento exclusivamente teórico. Tampoco es cuestión de philo-téckhne o de un "saber-hacer-cosas" -saber sólo práctico-, sino que nos referimos a la philosophía; la sophía, la sabiduría, era un saber a una teórico y práctico, fue un conocimiento de la realidad y a la par del saber vivir o saborear acertadamente la vida; fue conocer intelectual -theoría- con fines práxicos. La filosofía constituyó doctrina, pero sobre todo fue un talante, una actitud existencial.

Dentro de la literatura filosófica, de que disponemos, aparece antes que otras formas el nombre philósophos. Fue Heráclito -o Heracleitos-, un griego que vivió en Efeso, en la costa occidental de la actual Turquía, entre el 576 y el 480 antes de Cristo-, fue Heráclito el primero que se sirvió de la palabra filósofo. Se trata del fragmento B 35, de entre los 130 que se conocen de este pensador griego que habitó en la Jonia. En dicho fragmento utiliza el nombre philósophos al señalar que "Conviene que los hombres filósofos sean sabedores de muchas cosas".

De fiarnos de los datos de que se dispone, el historiador griego Herodoto - Hérodotos vivió entre el año 484 y el 425 antes de Cristo- fue quien, el primero, usó el verbo filosofar. Este verbo aparece en el pasaje en que Herodoto cuenta -1, 30- como Creso saluda a Solón con las palabras siguientes:

"Han llegado hasta nosotros muchas noticias tuyas, tanto de tu sabiduría como de tus viajes, y de que movido por el gusto del saber – filosofar has recorrido muchos países con ánimo de examinarlos".
Pitágoras -Puthagoras- fue un matemático y un filósofo que vivió durante el siglo VI antes de Cristo.Había nacido en la isla de Samos -en el mar Egeo, cerca de la actual costa turca-; se trasladó a Crotona, en el sur de Italia, donde fundó comunidades de "filósofos-matemáticos". Se atribuyen a estas comunidades: la tabla de multiplicar, el sistema decimal, el Teorema de Pitágoras... Se admite corrientemente que Pitágoras fue el primero en llamarse a sí mismo filósofo -philósophos-, en tanto que enamorado de la sabiduría, a diferencia de sophos -sabio-, que era quien la poseía ya.

Como se señaló antes, el substantivo filosofía adquiere fuerza y uso habitual en el círculo que se formó en la ciudad de Atenas alrededor del personaje Sócrates - Sókrates -, quien se dedicó a educar a la juventud de aquella hermosa población. Discutía en las calles, en las plazas, en los gimnasios, durante los banquetes..., despertando simpatías e igualmente hostilidades considerables. Sus enemigos lograron que se le condenara a muerte, acusado de impiedad y de corromper a los jóvenes. Sucedió esto en el año 399 antes de Cristo. En este ambiente, la palabra filosofía adquirió semánticamente un significado preciso, opuesto al de sophía. Frente al sophistés -sofista o sabedor de las cosas públicas- y frente a los sophoí -que pretenden poseerla sabiduría acerca de todo-, Sócrates y sus discípulos sostienen que la única sabiduría es la ignorancia -"Sé que no sé nada"-. La sophía deja de ser un saber que se sabe para mudarse en un saber que se busca; la sophía se convierte dentro del grupo socrático en philosophía. La decisión de tal saber está justamente en que sea buscado. La pregunta y la crítica inflexible son métodos de este conocer, tan aparentemente modesto -"Conócete a ti mismo"-.

Platón -que fue discípulo de Sócrates desde el año 408 hasta el 399- reforzó y modeló la concepción socrática de filosofía. El saber era uno, lo cual forzaba a superar la diferencia entre apariencia y realidad; el único saber válido es el de la realidad, el de las cosas mismas -ideas perfectas de las cosas- y su circunstancial y volandera aparición a los sentidos. Lo serio es la idea de triángulo y no los múltiples triángulos dibujados que asaltan a la vista. La filosofía es busca de la sabiduría -de aquello que vale siempre y autónomamente- por ella misma, al margen de su eventual utilización.

Se comprende ahora que Platón relacionara la filosofía con la muerte -Fedón; 64, a-. Filosofar es prepararse a morir, a fin de que, libres de los sentidos, podamos contemplar la Idea de Triángulo, y todas las restantes ideas, en vez de enredarnos con la visión ocular de incontables y mudables triángulos, todos ellos imperfectos.

Aristóteles fue un macedonio -del norte de Grecia-, que vivió entre los años 384 y 322, convertido totalmente a la cultura griega. Fue discípulo de Platón desde el 367 hasta el 347, por espacio, pues, de veinte años. Según Aristóteles, la sophía es en definitiva felicidad y la filosofía, por consiguiente, aspiración a la felicidad. Lo esencial del hombre es que puede ser feliz; dios, en cambio, no puede ser feliz porque ya lo es.

La felicidad reside, siguiendo a Aristóteles, en la vida filosófica, en el bíos theoretikós, en la vida consagrada a inspeccionar, no sólo las cosas tales como son, sino en tanto que son. La dicha suprema reside en el theorein o saber que sabe por saber y no a causa de su utilidad; el theorein sabe "lo que siempre es". Este modelo de saber le pertenece en propio al Theós -dios- mismo, cuya actividad consiste en saberse a sí mismo.

Escribe Aristóteles -Metafísica; 1177, b, 26- 1178, a, 8- las líneas siguientes:
"La vida teorética, si existe, es superior a lo humano, pues así no puede vivir el hombre en cuanto hombre, sino en cuanto hay en él algo divino... No hay que dar crédito a esas exhortaciones, según las cuales, siendo hombres, sólo podemos pensar cosas humanas..., sino que, en la medida en que nos es posible, hemos de inmortalizarnos... El Nous es lo mejor del hombre".

El filósofo aristotélico es el más feliz porque entiende lo que es ser o, mejor, se halla en camino de entenderlo aunque "sólo sea por corto tiempo" -Metafísica; 1072, b, 15-. La filosofía es eudairnonía, actividad felicitante.

Si en el comienzo, filosofar se entendió genéricamente en el sentido de estudiar teóricamente la realidad -lo cual contenía las actividades de historiadores, de físicos, de matemáticos, de astrónomos, de fisiólogos, de sabios, de sofistas... todos ellos llamados filósofos-, a partir de Sócrates, el significante filosofía adquirió un sentido más peculiar y menos preciso, según acabamos de ver.

Lo que queda fijado es que el quehacer filosófico es una peregrinación intelectual desde la oscuridad hasta la luz, desde la opinión hasta el conocimiento, desde lo sensorial hasta la intelección más abstracta, universal y necesaria. Las Ideas de Platón son las condiciones de posibilidad de todo conocimiento fiable; el estudio reflexivo-anamnético de aquellas Ideas constituye el desideratum de la filosofía, que no es otra cosa que la exigencia esencial de todo conocimiento que se respete a sí mismo.
La filosofía -según su origen semántico - carece de contenidos objetivables, consistiendo en una dinámica racional, basada en la negación, desde la cual se esbozan comprensiones del mundo. La reflexión filosófica posee función crítica, entendiéndose la verdad como la disolución del error. La verdad filosófica es el no-error; se trata de un concepto negativo y crítico de verdad. Lo verdadero, filosóficamente, tan sólo se intelige en su relación con lo erróneo, entendido, éste, como aquello que debe de ser suprimido.