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SOCIOLOGIA

LECTURA RECOMENDADA: EL LIBRERO DE KABUL

LECTURA RECOMENDADA: EL LIBRERO DE KABUL Kabul, primavera de 2002. Åsne Seierstad una joven corresponsal noruega, se instala en casa del librero Sultán Khan y se queda a vivir con su familia para conocer de primera mano lo que sucede en la sociedad afgana tras haber sido liberada del régimen de los talibanes, y poder relatarlo luego en un libro.
Encarcelado dos veces en nombre de la libertad intelectual, Sultán Khan, gran amante de la cultura y de los libros, incluso ha tenido que asistir a la quema de su propia biblioteca. Este hombre culto e inquieto conoce bien la literatura de su país y la situación de sus habitantes, ansiosos por salir adelante en un territorio azotado por la guerra y los conflictos durante más de veinte años. Por otro lado, Åsne Seierstad encuentra en la familia del librero de Kabul un microcosmo y claro reflejo de la actual sociedad afgana, en plena búsqueda de nuevas formas de supervivencia. Durante los meses que dura su estancia en casa de la familia del Sultán Khan, la periodista noruega se convierte en testigo directo de su vida cotidiana. Son los protagonistas de amores prohibidos, de matrimonios concertados, de actos de rebeldía juvenil... y víctimas todos ellos de la dureza con que la sociedad islámica sigue gobernando la vida de las personas en Afganistán; sobre todo la de las mujeres, quienes, a pesar de vivir muchas veces oprimidas y sometidas a las estrictas normas de su país, revelan una admirable dignidad y se muestran como incansables luchadoras en la búsqueda de su propia liberación.
El librero de Kabul es uno de los grandes bestsellers de Noruega, ha sido traducido a numerosos idiomas y un éxito total en todos los países dónde se ha publicado tanto de publico como de crítica.

LAS MUJERES INVISIBLES DE AFGANISTAN

LAS MUJERES INVISIBLES DE AFGANISTAN El País, martes 30 de octubre de 2001
Ramón Lobo, Enviado Especial

Las afganas también carecen de rostro y voz en las zonas del país controladas por la Alianza del Norte. Sin rostro. Sin apenas nombre ni voz. Las mujeres deambulan por ciudades y aldeas escondidas bajo una tela azul o blanca. Pesa siete kilos y se llama burka, la prenda ancestral de Afganistán que las cubre de la cabeza a los pies. Una redecilla a la altura de los ojos les permite ver y las protege de las miradas de los hombres. Las más jóvenes, al cruzarse con un extranjero, le observan descaradamente y se ríen, pero la mayoría lo esquiva, agacha la testa o le da la espalda. 'Los talibanes han convertido la tradición en ley, pero aquí, en el territorio controlado por la Alianza del Norte, esta tradición es mucho más fuerte que cualquier norma', afirma Sherine Zaghow, una egipcia que trabaja con una ONG francesa en la localidad de Golbahar.
Cuando las fuerzas talibanes conquistaron Kabul, en la madrugada de 27 de septiembre de 1996, desterraron a la mujer de la vida civil, expulsándola de la enseñanza y confinándola al hogar. El 65% del profesorado, el 40% de los escolares y casi la mitad de los 7.000 estudiantes de la Universidad de Kabul eran mujeres. Ninguna se atrevió a desafiar al mulá Mohamed Omar, el líder talibán. El golpe humano y cultural resultó brutal.
En el norte, la enseñanza es mixta, pero pocas alumnas logran terminar sus estudios secundarios. Las familias se convierten en el principal escollo al reclamar a las niñas para efectuar tareas en el hogar o para casarlas a edad muy temprana. En la escuela de Avegealalh, un caserón descascarillado en Charikar, a una docena de kilómetros del frente, niñas como Maree, de 11 años, juegan con sus amigas cubiertas con un chador.
Maree cursa tercer grado de primaria, aprende con pasión dari (la lengua de los tayikos), ciencias, aritmética, inglés y los principios del Corán.
Las clases se desarrollan de ocho a doce del mediodía seis días por semana en un recodo de un pasillo en penumbra. Maree es la primera de la clase, la más espabilada. Tiene unos hermosos ojos marrones claros y profundos. 'Me gustaría ser médico', musita. Es la séptima de ocho hermanos, la mayoría varones. 'Al llegar a casa estudio o ayudo a mi madre a limpiar y preparar la comida'.
Cuando se le pregunta por la burka esconde un poco el mentón en el hombro y responde ruborizada: 'No me gusta. No lo quiero llevar cuando tenga 16 años'. Después, tras meditarlo, añade: 'Bueno, si mi padre me lo ordena, lo tendré que llevar'.
Farzana trabaja en el hospital del Panchir. Es ayudante de enfermería y se mueve en la sala de las mujeres. Tiene 18 años, es menuda y algo tímida. 'Me casaré con quien mande mi padre', afirma. Farzana viste una bata de color verdoso, pero en cuanto sale del hospital se coloca encima la burka, una prenda que le agrada.
Todas sus respuestas concluyen en una misma justificación, 'lo manda mi padre', una figura que en la tradición afgana interpreta el rol del patriarca incontestable.
Karima, de 21 años, es celadora en el mismo hospital que Farzana, el único de la zona que cuenta con dos quirófanos, oxígeno y cirujanos italianos de la ONG Emergency. 'No llevo la burka en la calle. La detesto porque pesa demasiado; con ella no podría caminar', dice. Karima, como muchas mujeres afganas, es una mutilada. Hace diez años, cuando era una niña como Maree, una mina antipersona le destrozó ambas piernas. Hoy camina con dos prótesis, se siente útil, ayuda a su madre, refugiada en el Panchir como ella, y no quiere casarse.
Los matrimonios en Afganistán son de conveniencia y se arreglan entre las familias. El padre del chico visita al de la chica y mercadea la boda. No se trata de negociar una dote en dinero, pero sí en especias o animales. Son muy raros los casos en los que la hija se opone a la decisión del padre y los que éste acepta su opinión. 'Se trata de una sociedad cerrada y machista, en la que el hombre resulta la figura central.

La mujer apenas tiene derechos', sostiene Sherine Zaghow. 'El problema es inmenso; no existe inversión en educación y las tradiciones se mantienen inamovibles desde hace siglos... Pero este mundo también perjudica al hombre. Algunos de los que trabajan en nuestra organización no han visto el rostro de una mujer fuera de sus familias desde hace años, por eso se ponen como locos cuando hay que ir a Tayikistán para recoger un cargamento. Al menos allí pueden ver mujeres sin la burka', añade Zaghow.
En la escuela de Avegealalh, un muro y una verja de hierro separan la calle del colegio. Se trata de dos mundos. En el de fuera, las mujeres caminan tapadas, los niños persiguen al extranjero preguntándole en inglés How do you do? y los burros se mueven perezosos portando cargas excesivas de maderas o piedras. En el mundo de dentro, mujeres como Zarmina, Mariam y Royal cuelgan sus burkas en una taquilla de metal y se mueven por aulas y pasillos cubiertas con un chador. 'Me gusta la burka', afirma Zarmina, la profesora de Ciencias. 'Es una tradición nuestra y lo manda el islam', añade.
Mariam habla de los matrimonios de conveniencia y reconoce que, a veces, la chica puede ver a hurtadillas al chico antes del matrimonio. Royal, una profesora de inglés incomprensible, está de acuerdo con el sistema de boda arreglada por los padres. Las tres critican la política de los talibanes y su radicalismo. 'Cuando ocuparon Charikar nos prohibieron dar clase; el colegio tuvo que ser cerrado', dice Zarmina, pero ninguna de ellas discute unas costumbres que apenas dejan entrever diferencias entre un fanatismo por decreto y otro heredado.
La incipiente sociedad civil de las ciudades como Kabul, en la que la mujer comenzó a disfrutar de un papel social relevante, quedó borrada de un plumazo por los talibanes. El salto atrás fue colosal, del siglo XIX a la Edad Media.

LECTURA: NACER MUJER EN CHINA

LECTURA: NACER MUJER EN CHINA Xinran Xue –Nacer mujer en China –Las voces silenciadas- emecé editores

La muchacha que tenía una mosca como mascota

Desde luego, el viejo Chen y mi amigo de la universidad tenían razón en una cosa. Sería muy difícil encontrara mujeres dispuestas a hablar libremente conmigo. Para las mujeres chinas, el cuerpo desnudo es motivo de vergüenza, no de orgullo, no se considera bello. Lo mantienen tapado. Pedir a las mujeres que me permitieran entrevistarlas sería lo mismo que pedirles que se quitaran la ropa. Me di cuenta de que tendría que buscar formas más sutiles para investigar sus vidas.
Las cartas que recibía de mis oyentes, llenas de anhelos y de esperanza, se convirtieron en mi punto de partida. Pregunté a mi jefe si podía añadir una sección especial al final de mi programa, una especie de consultorio en el que poder discutir, o tal vez leer, algunas de las cartas recibidas. No se opuso a la idea; él también deseaba saber lo que pensaban las mujeres chinas y así buscar una solución a la tensa relación que mantenía con su esposa. Sin embargo, él no podía autorizar personalmente la sección: tendría que dirigir una solicitud a la oficina central. Yo ya estaba más que familiarizada con el procedimiento: las diferentes categorías de burócratas de la emisora no eran más que simples recaderos glorificados, sin poder ejecutivo. Los altos escalafones de la jerarquía eran los que tenían la última palabra.
Seis semanas más tarde me devolvieron la solicitud de la oficina central, engalanada con cuatro sellos de lacre rojo que confirmaban la aprobación. La duración de la sección propuesta había sido recortada a diez minutos. Aun así, sentí que me había llovido maná del cielo.
El impacto que tuvo mi consultorio femenino de diez minutos fue mucho mayor de lo que cabía esperar: el número de cartas de los oyentes se incrementó hasta tal punto que empecé a recibir más de cien al día. Tuve que solicitar la ayuda de seis estudiantes universitarios para poder leer todo el correo que me llegaba. También los asuntos tratados en las cartas empezaron a ser más variados. Los testimonios que leí provenían de todo el país, se habían desarrollado en muchos momentos distintos a lo largo de los últimos setenta años, y correspondían a mujeres de realidades sociales, culturales y profesionales muy diversas. Revelaban mundos que habían estado ocultos para la gran mayoría de la
población, incluida yo misma. Las cartas me conmovieron profundamente. Muchas de ellas llegaban acompañadas de detalles personales, como por ejemplo flores, hojas y cortezas prensadas y labores de ganchillo.
Una tarde, al volver al despacho, encontré un paquete y una nota del portero sobre mi mesa. Por lo visto, una mujer de unos cuarenta años había traído el paquete a la emisora y le había pedido al portero que me lo entregara a mí. No había dejado ni nombre ni dirección. Varios compañeros me recomendaron que entregara el paquete al departamento de seguridad para que lo examinaran antes de abrirlo, pero me resistí a hacerlo. Sentía que el destino no podía someterse a segundas consideraciones y un fuerte impulso me empujó a abrir el paquete de inmediato. Dentro encontré una vieja caja de zapatos, con un hermoso dibujo de una mosca humana en la tapa. Los colores casi se habían borrado. Alguien había escrito una frase junto a la boca de la mosca: «Sin primavera, las flores no pueden florecer; sin propietario, esta caja no podrá abrirse». La tapa estaba cerrada con un candado perfectamente colocado.
Vacilé. ¿Debía o no debía abrirla? Entonces descubrí una notita que sin duda había sido pegada hacía muy poco rato: «¡Xinran, por favor, abre esta caja!»
La caja estaba llena de hojas de papel amarillentas y descoloridas. Escritas de arriba abajo, las hojas no eran del mismo tamaño, forma ni color. La mayor parte eran pedazos de papel sueltos, del tipo que se utiliza para los historiales médicos. Parecía un diario. También había una gruesa nota de entrega certificada. Estaba dirigida a Yan Yulong, de un cier¬to equipo de producción de la provincia de Shandong, y el remitente era una tal Hongxue, que daba como dirección un hospital de la provincia de Henan. El sello de correos estaba fechado el 24 de agosto de 1975. Estaba abierta, y en la parte superior aparecían estas palabras: «Xinran, te ruego res¬petuosamente que leas cada palabra. Una fiel oyente.»
Puesto que no tenía tiempo para hojear las notas antes de iniciar la emisión, decidí leer primero la carta:
Querida Yulong:
¿Estás bien? Siento no haberte escrito antes, realmente no hay razón alguna para no haberlo hecho, pero es que tengo demasiadas cosas que contarte y no sé por dónde empezar. Espero que puedas perdonarme.
Ya es demasiado tarde para pedirte que perdones mi terrible e irrevocable error, pero sigo queriendo pedirte, querida Yulong, que me perdones.
En tu carta me planteaste dos preguntas: ¿por qué te muestras esquiva a ver a tu padre? y ¿qué te llevó a dibujar una mosca y por qué la hiciste tan bella?.
Querida Yulong, ambas preguntas me resultan muy, pero que muy dolorosas, pero intentaré contestarlas.
¿Qué muchacha no quiere a su padre? Un padre es un gran árbol que ofrece cobijo a la familia, la viga que soporta la estructura de una casa, el guardián de su esposa e hijos. Pero yo no quiero a mi padre. Lo odio.
En el día de Año Nuevo del año en que cumplí once me levanté de la cama muy temprano y descubrí que sangraba inexplicablemente. Me asusté tanto que empecé a llorar. Mi madre, que acudió a mi lado al oírme llorar, me dijo:
-Hongxue, ya eres una mujer.
Nadie -ni siquiera mi madre- me había hablado nunca de la condición femenina. En el colegio nadie había hecho preguntas tan vergonzosas. Aquel día, mamá me dio algunos consejos básicos para hacer frente a la hemorragia, pero, por lo demás, no me explicó nada. Yo estaba emocionada, ¡me había convertido en mujer! Estuve corriendo por el patio, dando brincos y bailando, durante tres horas. Incluso me olvidé por completo del almuerzo.
Un día del mes de febrero en el que nevaba con insistencia, mi madre había salido para hacerle una visita a una vecina. Mi padre había vuelto a casa de la base militar en una de sus escasas visitas. Me dijo:
-Tu madre me ha contado que te has hecho mayor. Ven, quítate la ropa y deja que papá vea si es verdad.
-Yo no sabía qué era lo que pretendía ver y hacía tanto frío que no quería desnudarme.
-¡Rápido! ¡Papá te ayudará! -me dijo, a la vez que me quitaba la ropa con gran destreza.
Su comportamiento era diametralmente opuesto a su habitual lentitud. Frotó todo mi cuerpo con sus manos mientras me preguntaba una y otra vez:
-¿Se han puesto duros esos pezoncillos? ¿De aquí te salió la sangre? ¿Esos labios van a besar a papá? ¿Te gusta que papá te toque así?
Me moría de vergüenza. Desde que tenía uso de razón no recordaba haber estado desnuda delante de nadie, salvo en los baños públicos para mujeres. Mi padre se dio cuenta de mis escalofríos. Me dijo que no tuviera miedo y me advirtió que no le contara nada a mamá.
-Nunca has gustado a tu madre -me dijo-. Si descubre que te quiero tanto, no querrá saber nada de ti.
Ésta fue mi primera «experiencia femenina». Luego sentí náuseas.
A partir de entonces, en cuanto mi madre salía de la habitación, mi padre me acorralaba detrás de la puerta y me toqueteaba todo el cuerpo. Cada día que pasaba tenía más miedo
de su «amor».
Más tarde trasladaron a mi padre a otra base militar. Mi madre no pudo acompañarlo debido a su trabajo. Dijo que estaba agotada tras haber tenido que criarnos a mí y a mi hermano, y que quería que mi padre se hiciera cargo de sus responsabilidades por un tiempo. Y así fue como mi hermano y yo fuimos a vivir con mi padre.
Había ido a parar a la guarida del lobo.
Cada mediodía, desde el día en que dejamos a mi madre, mi padre se metía en mi cama cuando estaba haciendo la siesta. Cada uno tenía su habitación en un dormitorio colectivo, y mi padre solía utilizar la excusa de que mi hermano pequeño no quería hacer la siesta y así dejarlo en la calle.
Durante los primeros días se limitó a toquetearme. Más tarde empezó a forzar su lengua dentro de mi boca. Luego empezó a aguijonearme con la parte dura de la parte inferior de su cuerpo. Solía meterse en mi cama como una serpiente, sin importarle que fuera de día o de noche. Usaba las manos para separar mis muslos y pasar el rato conmigo. Incluso me introducía los dedos.
Por entonces ya había dejado de pretender que se trataba de «amor paterno». Me amenazó diciéndome que si se lo decía a alguien, tendría que soportar el escarnio público y desfilar por las calles con paja sobre la cabeza, pues yo ya era lo que la gente solía llamar un «zapato usado».
Mi cuerpo, que maduraba a pasos forzados, lo excitaba aún más si cabe de día, mientras mi temor crecía. Instalé una cerradura en la puerta de mi dormitorio, pero a él poco le importaba despertar a todos los vecinos aporreando la puer¬ta hasta que yo la abría. A veces engañaba a los demás ocupantes del dormitorio para que lo ayudaran a forzar la puerta, o les contaba que tenía que entrar por la ventana para recoger alguna cosa porque mi sueño era muy profundo. A veces era mi hermano quien lo ayudaba, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo. Por tanto, sin reparar en si había cerrado la puerta con llave o no, se introducía en mi habitación a la vista de todo el mundo.
Cuando oía los golpes en la puerta, a menudo el miedo me paralizaba y no podía más que acurrucarme envuelta en mi edredón, temblando. Los vecinos me decían entonces:
-Dormías tan profundamente que tu padre ha tenido que meterse por la ventana para recoger sus cosas. ¡Pobre hombre!.
Tenía miedo de dormir en mi habitación, ni siquiera me atrevía a estar sola en ella. Mi padre se dio cuenta de que cada vez buscaba más excusas para salir, por lo que se inventó una norma: debía estar de vuelta en casa antes del almuerzo. Sin embargo, a menudo caía desplomada incluso antes de haber terminado de comer, porque mi padre metía pastillas de dormir en mi comida. No había manera de protegerme.
Muchas veces pensé en quitarme la vida, pero no podía soportar la idea de abandonar a mi hermanito, que no tenía a nadie a quien recurrir. Empecé a estar cada vez más delgada, y de pronto caí gravemente enferma.
La primera vez que ingresé en el hospital militar, la enfermera que estaba de servicio contó al especialista, el doctor Zhong, que mi sueño estaba muy alterado, que empezaba a temblar en cuanto escuchaba el más mínimo ruido. El doctor Zhong, que desconocía los hechos, dijo que se debía a la fiebre tan alta que tenía.
Sin embargo, aun estando peligrosamente enferma, mi padre acudió al hospital y se aprovechó de mí mientras llevaba el gota a gota puesto y no podía moverme. En una ocasión, al verlo entrar en la habitación, empecé a chillar descontroladamente, pero, cuando la enfermera acudió corrien¬do, mi padre se limitó a decirle que yo tenía un temperamento muy fiero. La primera vez sólo pasé dos semanas en el hospital. Cuando volví a casa, descubrí un morado en la cabeza de mi hermano y manchas de sangre en su abriguito. Me contó que mientras yo estuve ingresada en el hospital, papá estuvo de un humor de perros y le había pegado con cualquier excusa. ¡Aquel mismo día, la enfermiza bestia de mi padre apretó mi cuerpo -todavía desesperadamente endeble y débil- contra el suyo y me susurró que me había echado mucho de menos!.
No podía parar de llorar. ¿Éste era mi padre? ¿Sólo había tenido hijos para satisfacer sus deseos animales? ¿Por qué me había dado la vida?.
Mi experiencia en el hospital me había mostrado un camino para seguir viviendo. Por lo que a mí se refería, las inyecciones, las pastillas y los análisis de sangre eran preferibles a la vida al lado de mi padre. Así fue como empecé a autolesionarme, una y otra vez. En invierno solía remojarme en agua fría y luego salía a la nieve y al frío. En otoño tomaba comida caducada. Una vez, llevada por la desesperación, alargué el brazo para intentar que un pedazo de hierro que caía me seccionara la mano izquierda por la muñeca. (De no haber sido por un trozo de madera blanda que llevaba por debajo, sin duda hubiera perdido la mano.) En aquella ocasión me gané sesenta noches de seguridad. Entre las lesiones que me provocaba y las drogas que me hacían tomar crecí extremadamente delgada.
Más de dos años después mi madre consiguió un traslado y se vino a vivir con nosotros. Su llegada no afectó en lo más mínimo el deseo obsceno que mi padre sentía por mí. Decía que el cuerpo de mi madre estaba viejo y marchito y que yo era su concubina. Mi madre parecía desconocer la situación hasta que un día, a finales del mes de febrero, cuando mi padre me estaba azotando por no haberle comprado algo que quería, le grité por primera vez en mi vida, atrapada entre la tristeza y la ira:
-¿Quién te has creído que eres? ¡Pegas a quien te da la gana, maltratas a todo el mundo como quieres!.
Mi madre, que nos observaba desde un lado, me preguntó a qué me refería. En cuanto abrí la boca, mi padre dijo, mirándome fieramente:
-¡No digas tonterías!
Había llegado al límite y conté la verdad a mi madre. Vi que estaba terriblemente trastornada. Sin embargo, apenas unas horas más tarde, mi «razonable» madre me dijo:
-Tendrás que aguantarlo por la seguridad de toda la familia. Si no, ¿qué será de nosotros?
Mis esperanzas se vieron frustradas por completo. Mi propia madre me quería persuadir de que soportara los abusos de mi padre, su marido. ¿Dónde estaba la justicia en todo aquello?.
Aquella noche me subió la fiebre hasta los 40º Me volvieron a llevar al hospital, donde he permanecido hasta ahra. Esta vez no tuve que hacer nada por provocar la enfermedad. Sencillamente sufrí un colapso. Mi corazón se había colapsado. No tengo la menor intención de volver a lo que los demás llaman hogar.
Querida Yulong, ésta es la razón por la que no deseo ver a mi padre. ¿Qué clase de padre es? Mantengo la boca cerra¬da por mi hermano pequeño y mi madre (aunque ella no me quiere); sin mí siguen siendo la familia de antes.
¿Por qué dibujé una mosca, y por qué la hice tan bella? Porque echo de menos a una madre y a un padre de verdad; a una familia en la que poder ser niña y llorar en los brazos de mis progenitores; en la que poder dormir sana y salva en mi propia cama; en la que unas manos amorosas acaricien mi cabeza para consolarme después de una pesadilla. Desde mi más tierna infancia, jamás he sentido este amor. Lo esperaba y anhelaba con todas mis fuerzas, pero nunca lo tuve, y ya nunca lo tendré, pues tan sólo tenemos una madre y un padre.
Una vez, una pequeña y adorable mosca me enseñó el roce de unas manos cariñosas.
Querida Yulong, no sé qué haré después de esto. Tal vez iré a cuidarte, y a ayudarte como pueda. Sé hacer muchas cosas, y no tengo miedo a las privaciones, siempre y cuando pueda dormir tranquila. ¿Te importa que vaya a verte? Por favor, escríbeme y hazme saber tu decisión.
Me gustaría saber cómo estás. ¿Todavía practicas el ruso? ¿Tienes medicinas? Vuelve el invierno y tienes que cuidarte. Espero que me des una oportunidad de hacer las paces contigo y de hacer algo por ti. No tengo familia, pero espero poder ser una hermana pequeña para ti.
¡Te deseo felicidad y salud de todo corazón!
Te echo de menos.
Hongxue, 23 de agosto de 1975

Esta carta me conmovió profundamente y me resultó muy difícil mantener la compostura durante la emisión de la noche. Más tarde, muchos oyentes me escribieron preguntándome si había estado enferma.
Después de que hubiera finalizado mi programa, llamé a unos amigos para pedirles que pasaran por mi casa y vieron si mi hijo y su niñera estaban bien. Luego me acomodé en la oficina vacía y ordené los recortes. Y fue entonces cuando leí el diario de Hongxue.

JUEGO DE ROL SOCIAL: EL ALOJAMIENTO DE LOS MENDIGOS

JUEGO DE ROL SOCIAL: EL ALOJAMIENTO DE LOS MENDIGOS Situación
En una ciudad de un millón de habitantes y capital de provincia, el Ayuntamiento ha planeado abrir un local para alojamiento de mendigos y personas sin hogar, que podrán aprovechar esas instalaciones a condición de no pedir limosna en ninguna parte de la ciudad. Dicho local queda lejos del centro urbano pero muy cerca de una urbanización residencial de clase media-alta, los vecinos de dicha urbanización están protestando de mil maneras para evitar que los mendigos se instalen en aquel local. La Asociación de Vecinos ha movilizado a toda la urbanización para que finalmente se traslade el proyecto a otro barrio, pero el alcalde no cede. Para intentar alguna solución que permita recobrar la paz social, se reúnen en el Ayuntamiento algunas personas que el alcalde ha convocado.

Personajes
• Julián. Joven alcalde de la ciudad desde hace varios años. Muy respetado por la gente de todos los partidos. En las últimas elecciones prometió construir el local para los mendigos y avanzar en otras medidas de inserción social de los colectivos más desfavorecidos. En la filosofía de su partido está muy presente el planteamiento de la teoría rawlsiana de la justicia. No está dispuesto a renunciar al proyecto, pero podría replantearse la ubicación del local en cuestión. Sobre todo si llega a la conclusión de que puede perder muchos votos si no lo hace.
• Florinda. Es una mujer de cuarenta y cinco años que lleva sólo un año al frente de la Asociación de Vecinos de la Urbanización Los Yunques. Le preocupan dos cosas que la cercanía con el local de los mendigos provoque inseguridad ciudadana en la urbanización, con la consiguiente pérdida de valor de las viviendas, y que los vecinos se puedan llegar a exaltar demasiado y se produzcan situaciones de violencia contra el Ayuntamiento o contra los mendigos. Su filosofía utilitarista le lleva a pensar que tiene que haber una solución que beneficie a los mendigos sin perjudicar a la urbanización Cree que el traslado a otro barrio del local proyectado es la mejor solución para todos.
• Pablo. Tiene sesenta y dos años y es un mendigo muy conocido en la ciudad desde hace muchos años. Sus compañeros le han aclamado como representante en la reunión y le han pedido que el local se quede donde está y se inaugure lo antes posible. Su filosofía particular es que todos tendrían que ser escuchados en un diálogo de iguales, porque todos tenemos los mismos derechos como seres humanos, con independencia de los ingresos económicos o de la riqueza acumulada. Cree que no existe ningún peligro de inseguridad ni de ningún tipo para los habitantes de la urbanización, y que en realidad se están dejando llevar por sus prejuicios, basados en el desconocimiento de quiénes son los mendigos y cuáles son sus problemas y sus costumbres.
• Roberto. Es concejal de la oposición y tiene treinta años. Su partido cree que la gente tiene que ser libre para vivir donde quiera, pero que el Ayuntamiento no debe gastar el dinero de los contribuyentes en alojamientos para mendigos, y menos aún en un local que linda con una de las urbanizaciones en donde su partido consi¬gue casi siempre una amplia mayoría de votos. Su filosofía es que si los mendigos quieren prosperar, que primero trabajen o consigan legalmente el dinero necesario para comprarse una casa, y luego que cada uno se la compre donde quiera. Rechaza frontalmente la política de ayudas del Ayuntamiento a los mendigos, y no quiere la apertura de ese local en ningún sitio. Considera que esa política va a conducir a fomentar la dependencia de esas personas con respecto a la Institución, y que así no se logrará que lleguen a valerse por si mismos. Llama «paternalismo electoralista» a la política del alcalde, al que acusa de querer comprar los votos de los pobres.
• Manoli. Tiene cuarenta años y es trabajadora social en la plantilla del Ayuntamiento. Conoce muy bien a los mendigos que se proyecta alojar en el local que linda con la urbanización y no ve problema alguno en que finalmente se instalen allí. Su filosofía es que esas personas son víctimas de un sistema económico y político injusto, y que tienen derecho a recibir una compensación por el daño que el sistema les está causando. Considera a los vecinos de Los Yunques como un puñado de nuevos ricos que han explotado a mucha gente en la economía sumergida, unos insolidarios e ignorantes. Su filosofía está inspirada en la tradición socialista, pero no aspira a un Estado que imponga un nuevo sistema a golpe de decretos, sino a uno que controle eficazmente a los colectivos más ricos para evitar que se hagan con todos los privilegios y el poder.

CUESTIONES
1. ¿Con que personaje te has identificado más? ¿Por qué?
2. ¿Qué argumentos te han parecido mejores entre todos los que se han utilizado en la reunión del Ayuntamiento? ¿Por qué te parecen mejores tales argumentos?
3. ¿Crees que podría haber una solución que contentase a todos los personajes? ¿Cuál?

REFLEXIÓN ARTÍCULO: VAMPIROS

REFLEXIÓN ARTÍCULO: VAMPIROS Autora: ROSA MONTERO EL PAÍS - Última - 02-11-2004
Da vértigo pensar en esos tres miserables que, en mitad del dolor, de la urgencia y el caos de los primeros momentos tras el 11-M, tuvieron la descarnada e inclemente sangre fría de llevarse todo un equipo fotográfico para retratar a los gimientes heridos, a los muertos desmembrados, en una orgía de cuerpos destrozados de la que esperaban sacar pingües beneficios. Al parecer, ya lo habían hecho antes: ya habían robado instantáneas de un accidente de tráfico. Del cadáver mutilado de una niña. Supongo que estos carroñeros debieron de frotarse las manos cuando se enteraron del 11-M. Material de primera para la máquina del morbo.
Porque lo más terrible del asunto es que no se trata de un hecho aislado, de tres tarados que se solazan con las carnicerías, sino que eso es sólo el síntoma de una enfermedad social. Nuestro mundo está desarrollando una relación perversa con la violencia, una delectación en el sadismo. Saturados desde la infancia de sangre artificial con el cine y la televisión, entumecidas las conciencias por la contemplación de tantas salvajadas, los probos ciudadanos quieren más: descuartizamientos verdaderos, muertes reales. Lo malo no es que existan estos tres tipejos, sino que haya sitios de Internet en donde compran sus fotografías. Lo horrible es que haya un mercado floreciente del dolor y la casquería.
Hace un par de meses, el vídeo con la truculenta decapitación de un pobre rehén egipcio era la película más vendida en Bagdad. Y seguro que ya ha llegado al semiclandestino pero pujante mercado internacional. A esas mismas redes que comercian las repugnantes snuff movies, películas ilegales que muestran crímenes y suplicios verdaderos. De hecho, la incomprensible matanza de mujeres en Ciudad Juárez (México), en donde, a lo largo de una década, han sido torturadas y asesinadas cientos de muchachas, quizá tenga algo que ver con el negocio snuff. Y no se engañen: toda esta atrocidad no es una anomalía social, sino que tiene una continuidad en la vida llamada normal. ¡Pero si incluso los documentales de animales se centran ahora, en su gran mayoría, en mostrar cómo los bichos se devoran y mutilan unos a otros! Somos unos vampiros anhelantes de sangre.

CULTURA , PERSONA , SOCIEDAD

CULTURA , PERSONA , SOCIEDAD 1.Cultura y sociedad
Como ha señalado Herskovits, la “tendencia a desarrollar culturas consolida en un conjunto unificado todas las fuerzas que actúan en el hombre, integrando para el individuo el ambiente natural en que se encuentra el mismo, el pasado histórico de su grupo y las relaciones sociales que tiene que asumir. La cultura reúne todo esto y así aporta al hombre el medio de adaptarse a las complejidades del mundo en que nació, dándole el sentido, y algunas veces la realidad, de ser creador de ese mundo, al mismo tiempo que criatura de él, ... la cultura, concluirá, es la parte del ambiente hecha por el hombre“.
La socialización es el aprendizaje que capacita a un individuo para realizar roles sociales...., la cultura es lo que se aprende en la socialización, esta ha sido definida como “el proceso por medio del cual: a) los individuos desarrollan una personalidad como resultado del aprendizaje de los contenidos de una cultura dada y por medio del cual: b) una cultura es transmitida de una generación a otra“.
Cuando una persona ha sometido mucha de su autonomía fisiológica al dominio cultural, cuando se comporta la mayor parte del tiempo lo mismo que lo hacen los demás, en la ejecución de las rutinas culturales, está ya socializada. Los que conservan demasiada independencia necesariamente se encuentran recluidos en el manicomio o en la cárcel.
Los conceptos de cultura y sociedad deben considerarse como conceptos íntimamente imbricados, habiendo llegado a hablarse de ellos, incluso, como verdaderos términos.
2. El concepto de cultura
Un hito importante en el desarrollo del concepto de cultura lo encontramos en la obra de Malinowski, se referirá a la cultura como “el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de consumo, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres“. Entre los aspectos de esta definición general que Malinowski quiso subrayar, hay que referirse, en primer lugar, a su acento en que la teoría de la cultura debe basarse en los hechos biológicos en cuanto que los seres humanos constituyen una especie animal . En segundo lugar hay que precisar que, “con todo el equipo de artefactos, con su aptitud para producirlo y valorarlo, el hombre crea un ambiente secundario“, para mejor adaptarse al medio y para mejorar sus condiciones de vida y de ser.
En tercer lugar insistirá en que la definición de cultura ha de tener en cuenta otro concepto esencial, como es el de organización, ya que con el propósito de lograr cualquier objetivo o alcanzar un fin, los hombres deben organizarse. El rasgo esencial de la cultura, tal como lo vivimos y experimentamos, como lo podemos observar científicamente, es la organización de los seres humanos en grupos permanentes.
Ralph Linton, por su parte, propondrá definir la cultura de manera más elemental y sintética, como “la configuración de la conducta aprendida y de los resultados de la conducta, cuyos elementos comparten y transmiten los miembros de una sociedad”.
Herskovits, se referirá a la cultura como “ la parte del ambiente hecha por el hombre “ y proporcionará una definición simultánea y paralela de cultura y sociedad. “Una cultura –dirᖠes el modo de vida de un pueblo; en tanto que una sociedad es el agregado organizado de individuos que siguen un mismo modo de vida..; una sociedad está compuesta de gentes; el modo como se comportan en su cultura“.
Recapitulando, podemos decir que la cultura puede ser enmarcada a partir de los siguientes rasgos .
- La cultura es básicamente una característica específica de los seres humanos.
- La cultura es el factor fundamental de la sociabilidad humana, y sólo puede desarrollarse en sociedad.
- La cultura es una adquisición.
- La cultura está articulada institucionalmente, de forma que en toda sociedad existen determinados mecanismos institucionalizados de comportamiento -pautas culturales establecidas- que tienden a conformar la personalidad de los individuos.
- La cultura hace posible una mejor adaptación del hombre al medio físico.

Los componentes de una cultura pueden ser divididos en varios tipos de elementos diferentes. Por ejemplo, Linton se ha referido a los elementos materiales de la cultura (productos de artesanía, industria), a los elementos cinéticos (las conductas manifiestas ) y a los elementos psíquicos, es decir “los conocimientos, las aptitudes y los valores de que participan los miembros de una sociedad, lo que constituye el aspecto encubierto de la cultura “en oposición a los otros elementos que constituyen los aspectos manifiestos y tangibles“.
Johnson, refiriéndose a los elementos no materiales de la cultura, en una clasificación más amplia, hace mención a los elementos cognitivos (todos los conocimientos teóricos y prácticos sobre el mundo físico y social), las creencias (todo el cuerpo de convicciones que no pueden ser objeto de verificación), los valores y normas (los modelos de conducta pautados y los principios que los orientan), los signos (que incluyen las señales y símbolos que orientan las conductas y las que permiten la comunicación entre ellos y principalmente el lenguaje) y finalmente las formas de conducta no normativas (todas las formas de comportamiento que no son obligatorias y que generalmente se realizan de manera inconsciente, como ademanes, gestos, posturas).
3.Cultura y personalidad
Una dimensión importante es la consideración de la problemática de la cultura es la determinación del influjo real de lo socio–cultural en la personalidad. Es necesario empezar por precisar que el concepto de personalidad es más amplio y rico que el de individuo. En concreto el concepto de personalidad hace referencia específicamente a los contornos sociales estereotipados conformados por la cultura, tal como son asumidos por los individuos .
Con el concepto de personalidad, pues, se hace una referencia a las formas típicas de comportarse de una determinada cultura, toda cultura ejerce una fuerte presión en todos los individuos, que tienden a comportarse según unas determinadas personalidades, que reflejan las características propias de los contornos sociales estereotipados de dicha cultura esto es lo que los científicos sociales llaman personalidades básicas .
El famoso estudio de Riesman sobre las correspondencias entre determinados “caracteres sociales“ típicos y las distintas fases de evolución demográfica y el desarrollo económico de las sociedades; lo que llevó a distinguir entre “el tipo de personalidad dirigida por la tradición “propio de las sociedades agrarias y del alto potencial demográfico, “el tipo dirigido internamente“, por sus propios criterios, que se corresponde con las sociedades en fase de crecimiento industrial y con crecimiento demográfico tradicional , y el “tipo dirigido por los otros “orientado desde fuera por los demás, que se localiza principalmente en las sociedades terciarizadas, altamente industrializadas y en fase de declinación demográfica incipiente.
La idea de que existe una interdependencia entre los referentes de los conceptos de cultura y personalidad, y de que en toda cultura se plasman ciertas formas estandarizadas de comportamientos sociales, se basa en una serie de supuestos que es conveniente explicar .
Un primer punto de referencia lo constituye la convicción de que en toda sociedad existen determinadas experiencias y determinadas necesidades comunes a todos los hombres, y también determinadas formas institucionalizadas de enfrentarse con tales experiencias y de resolver tales necesidades. Las instituciones, es decir, las modalidades fijas y aceptadas para resolver tales necesidades en cada cultura fueron divididas por Kardiner en dos grandes grupos: las instituciones primarias ( organización de la familia , etc ) y las instituciones secundarias ( sistemas de tabús en general ) .
La experiencia, sin embargo demuestra , que aunque la mayor parte de los individuos de una sociedad se adaptan bastante bien a los tipos predominantes de personalidad, siempre hay grupos e individuos no adaptados, no integrados culturalmente estas faltas de adaptación revelan que la relación individuo-sociedad no es siempre una relación armónica , exenta de tensiones y conflictos. Lo que nos lleva a plantear dos cuestiones importantes y relacionadas.
En primer lugar, al hablar de las relaciones entre cultura y personalidad, es necesario precisar cuáles son los límites y el alcance de la capacidad conformadora de la cultura.
En segundo lugar, es necesario plantear cuáles son las consecuencias y cuáles los problemas que crean, o pueden crear, a los individuos los desajustes con los marcos institucionales de la cultura . En este sentido, la idea de desajuste cultural está abriendo en nuestros días nuevas y sugerentes perspectivas al campo de la enfermedad mental, a partir de la toma en consideración no sólo de los desajustes de los individuos respecto a la sociedad, sino también del mismo carácter perturbador que algunas formas sociales sumamente competitivas, agresivas o individualistas pueden tener en el propio desarrollo de la personalidad.
Posiblemente la emergencia de nuevos tipos de personalidades, muy dúctiles y “dirigidas por otros“, como aquellas de las que hablará Riesman, no obedece sino a una situación en la que se conjuga un fuerte deseo de conformismo y de adaptación a los criterios mayoritarios, con la búsqueda inmediata entre los seres circundantes de los criterio –y expectativas de conducta– a partir de los que poder actuar con cierta seguridad.
En las sociedades de nuestro tiempo se puede constatar también la existencia de importantes tendencias culturales grupales, a partir de la acentuación de las diferencias con el conjunto social en modos de vestir, de peinarse, de actuar, etc. Un ejemplo de estos procesos de diferenciación y de identificación socio–grupal se está dando a través de las llamadas “nuevas tribus urbanas juveniles“.
VISIONADO: Película “OSAMA”

LOS ROLES SOCIALES

LOS ROLES SOCIALES Las relaciones de los individuos en la sociedad no suele producirse de forma aleatoria y poco predecible. esto es lo que los sociólogos llaman rol . Todas las personas tienden a actuar en contextos sociales determinados de acuerdo a las pautas concretas y formas de comportarse propias del rol que desempeñan .
Cada rol social implica determinadas formas de comportarse y de actuar y todo el mundo espera que los individuos se adapten a las características de sus roles de la misma manera que los actores en una obra de teatro se atienen al papel escrito por el autor.
De esta manera , la sociedad puede ser vista como un conjunto de roles sociales que los individuos desempeñan en una forma que les orienta en su comportamiento y les permite prever el comportamiento que los otros tendrán de acuerdo al rol que desempeñan en cada momento concreto .
El concepto de rol ha sido definido por los sociólogos como “ un sector del sistema de orientación total de un actor individual que se organiza sobre las expectativas en relación con un contexto de interacción particular , el cual está integrado con una serie particular de criterios de valor que dirigen la interacción con un alter o más en los roles complementarios adecuados . Los roles están caracterizados básicamente por cinco rasgos : en primer lugar son modos de comportamiento estandarizados y socialmente establecidos que son transmitidos de generación en generación . En segundo lugar , los roles “ enmarcan una serie de normas “ . En tercer lugar , todo rol forma parte de un “ círculo o estructura social “ que supone un conjunto de relaciones de interacción concretas , en cuarto lugar , los roles sociales definen campos de acción legítima dentro de las competencias propias del rol . En quinto lugar , los roles forman parte del sistema de autoridad más amplio , e implican el cumplimiento de determinados deberes y obligaciones para uno mismo y para los demás.
El desempeño de los diferentes roles implica posiciones sociales diferentes . Lo que supone que cada rol lleva aparejado un status específico . Algunos sociólogos consideran que en realidad los conceptos de status y de rol son dos caras de la misma moneda . Con el concepto de rol se hace referencia a las obligaciones en el desempeño de un papel social y con el de status a los derechos y al honor o prestigio social que se atribuyen a los que desempeñan dicho papel.
Los grupos de status pueden llegar a ser tan numerosos como los roles sociales específicos que existan en una sociedad concreta . En las sociedades complejas , los actores sociales desempeñan un número apreciable de roles , cuya consideración social y status pueden ser diferentes , de forma que el status final dependa del rol predominante que tenga mayor impacto social , o bien de una influencia conjunta de todos ellos .
El hecho de que todo individuo tenga que desempeñar simultáneamente varios roles conlleva , en si mismo , un cierto germen potencial de conflictividad y de tensión entre los requisitos y características de los diferentes roles. Sobre todo , los conflictos de roles se producen en el desempeño de papeles que entran en colisión entre sí . Los conflictos de roles pueden dar lugar a distintos tipos de trastornos psicológicos y ciertas formas de perturbación de la personalidad , de anomia , de conductas desviadas , etc .
Conflicto intrarrólico
Cuando diversos grupos de personas tienen expectativas diferentes respecto al acto de un único rol. Por ejemplo el caso de un hombre casado y con hijos que tiene un trabajo que le exige viajar mucho; o el de un juez que quisiera afiliarse a un partido político... A veces estos conflictos pueden ser solucionados, pero en otras ocasiones resulta imposible.
Otros problemas surgen al cambiar de rol( por la edad, estado civil, cambio de trabajo), cuando se siente inseguro/a o fracasado/a, cuando un rol lo absorbe demasiado. O si los roles están predeterminados por la sociedad, pues entonces ¿Qué margen de libertad nos queda?. Los roles dejan cierto margen de elección, e incluso uno puede imprimirle su estilo personal. Y algunos roles no están del todo definidos o se encuentran en una evolución permanente. Es el caso del adolescente que a veces se le exige la responsabilidad del adulto y otras es tratado como un niño.
La socialización es un proceso en el que se aprenden e interiorizan los roles, valores y normas de la sociedad en que se vive.
VISIONADO PELICULA: AMANECE QUE NO ES POCO

EL DIOS UNIVERSAL Y LOS DERECHOS HUMANOS

EL DIOS UNIVERSAL Y LOS DERECHOS HUMANOS MARÍA JOSÉ FARIÑAS DULCE . EL PAÍS - Opinión - 25-10-2004
El proceso de universalización es algo que ha caracterizado a la cultura occidental moderna. Sólo en Occidente, podríamos decir con Max Weber, han aparecido fenómenos culturales que se insertan en una dirección evolutiva de alcance y validez universales. En la cultura occidental, si algo no es universal parece como no válido. Uno de esos fenómenos culturales fue el que dio lugar a la fundamentación laica y antropológica de los Derechos Humanos. Éstos se constituyeron en el código de justicia del mundo occidental moderno, pero con pretensiones de validez universal para todos. El ser humano y su razón se convirtieron en el centro del universo. La única fundamentación de los Derechos Humanos se encuentra en la racionalidad de los seres humanos: la razón es nuestra última instancia. Ahora bien, esta fundamentación racionalista de los Derechos Humanos acaba siendo una fundamentación metafísica, que presupone la existencia de individuos libres y propietarios de su propio ser, con derechos naturales anteriores a toda acción social y política. Se trata, en definitiva, del triunfo universal del ultraindividualismo ético burgués, respaldado por la moral cristiana más conservadora. El "dios universal" ahora tenía un nuevo nombre: "mercantilismo". Pero, como ocurre con todo fenómeno cultural, cuando se le saca de su contexto se niega su dimensión ideológica, su vinculación e implicación con intereses concretos y, finalmente, se universaliza. Como consecuencia de ello, se le niega la capacidad de transformar el mundo desde una posición que no sea la hegemónica. Por eso la filosofía de los Derechos Humanos ha pretendido siempre ejercer una hegemonía sobre todo el mundo e implantarse en todo tiempo y lugar.
El terreno para la pretensión occidental de la universalización estaba preparado ya por la religión y los imperios cristianos. Porque la idea que tiene cada religión o cada cultura de ser la mejor es diferente de la pretensión de ser además universal. El cristianismo ha tenido siempre también pretensión de validez universal, al igual que el sistema económico capitalista y la estructura política racional del Estado moderno como Estado democrático. El Dios cristiano de Occidente se convierte en el Dios Universal. Pero, en realidad, esta pretensión de universalidad, que comparten la religión cristiana, la filosofia universal de los Derechos Humanos, el conocimiento racional y el sistema económico de producción capitalista, no es más que un mito occidental, un a priori o una ficción legitimadora que encierra una pretensión de dominación y de hegemonía mundial. Ahora bien, resulta difícil desmitificar el mito en el que vivimos; siempre es más fácil desmitificar el mito de los demás. Por eso esta necesidad de universalización se sigue sintiendo especialmente hoy en los tiempos de la globalización neoliberal en que vivimos y en los tiempos de disponibilidad total de información y de comunicación en todo el planeta. Cuanto más conocemos del "otro" o de "otras" culturas y religiones, más necesidad sentimos de afianzar una "teoría universal" como mecanismo de identificación y de autoafirmación.
Por ello, nunca como ahora se ha insistido tanto en la necesidad de la universalidad de la teoría de los Derechos Humanos, aun partiendo del esfuerzo por comprender al "otro" o a las culturas y religiones "diferentes". La pretensión de universalidad sigue siendo la tendencia más poderosa del mundo actual. Mi duda está en si ésta ha de ser la mejor solución posible. Porque la naturaleza o razón humana universal no ha podido ser demostrada; antes al contrario, la racionalidad se manifiesta de muchas maneras. El problema no está tanto en el antropocentrismo, sino en cómo se mide éste, extrapolándolo de sus diferentes contextos espacio-temporales de referencia. Lo cierto es que la cultura occidental hasta ahora no ha tenido otro camino que reducir todo a la unidad, a un patrón único dotado ideológicamente de validez universal y absoluta. Pero también es cierto que hasta ahora no ha funcionado mundialmente, sino que ha provocado mucho sufrimiento humano, exclusión social, hambre, violencia, explotación de los seres humanos y de la naturaleza, colonización intelectual, degradación del medio ambiente, destrucción de la biodiversidad, etcétera.
En este contexto se nos plantea la duda de cómo compaginar la pretensión de universalidad de los Derechos Humanos con la polifonía de las diferentes culturas y éticas religiosas del mundo, sin caer de nuevo en un colonialismo intelectual. ¿Cómo hacer compatible la teoría universal de los Derechos Humanos con el pluralismo cultural sin caer en la trampa ideológica de la tolerancia? Porque no se trata sólo de tolerar o "soportar" una pluralidad de diversos sistemas religiosos o culturales bajo la síntesis del único sistema universal de los Derechos Humanos. Especialmente cuando este sistema se vincula con las reglas universales del mercado capitalista, donde los únicos derechos humanos defendibles son los "derechos del mercado" (seguridad, libertad contractual y propiedad privada) y no los derechos de los seres humanos concretos (vivienda, cultura, educación, sanidad, trabajo y condiciones del mismo, seguridad social, medio ambiente, desarrollo humano...). Si admitimos la trampa ideológica de la tolerancia, no estamos tomando en serio las pretensiones de otras religiones u otras culturas. Porque otras éticas religiosas como el catolicismo progresista y sus manifestaciones liberadoras de los pobres y excluidos (las teologías de la liberación), las religiones indígenas en América Latina, las religiones africanas, el hinduismo, el budismo o el islam, entre otras, son las que más distorsionan el funcionamiento absoluto y universal del mercado capitalista y los derechos a él vinculados, y las que más amenazan su estabilidad y desarrollo imperialista mundial. Ésta es la razón por la que estas otras éticas religiosas son con frecuencia criminalizadas y pasan a ser consideradas enemigos a eliminar, en cuanto que se conciben como enemigos del progreso universal de la civilización cristiana y mercantil occidental.
La teoría universal de los Derechos Humanos debería ser capaz de abrir vías críticas de diálogo y entendimiento, sin formular conclusiones definitivas. Para ello sería necesario reconocer que los Derechos Humanos no son previos a la acción social y política, ni son ideales dados de antemano al margen de los conflictos sociales y de los antagonismos reales, porque esta postura filosófica nos llevaría a una actitud política y económica muy conservadora. Plantear una teoría pura y universal de cualquier cosa es una contradictio in terminis. Es presuponer la existencia de una realidad metafísica que no podemos modificar. Es aceptar la falta de alternativas posibles. Los Derechos Humanos, por el contrario, han de entenderse como fruto de diferentes luchas sociales y de plurales procesos históricos, como resultado de una acción política y social, de un tiempo concreto y de una constante confrontación política de pluralidades y antagonismos.
Por su parte, la pluralidad de cosmovisiones religiosas o culturales ha de estar también abierta al diálogo y a la comunicación autocrítica, de lo contrario caeremos de nuevo en los antagonismos clásicos (reflejados hoy en la doctrina fundamentalista del choque de civilizaciones formulada por Samuel Huntington) o, en el mejor de los casos, en la trampa ideológica de la tolerancia, es decir, en tolerar el mal menor o en tolerar y/o soportar al que se supone que está equivocado. Si la teoría de los Derechos Humanos se sigue planteando, al igual que el cristianismo, como la "teoría universal" o como la "religión absoluta", esto impediría cualquier compatibilidad con otras posiciones éticas, religiosas o culturales. Es imposible alcanzar una única meta predefinida de antemano. Cualquier meta ha de ser siempre fruto de una tarea constante de diálogo y comprensión mutua que permita la construcción de un nuevo consenso universal para poder convivir en paz.

VISIONADO: ZELIG –ESTRUCTURAS SOCIALES-

VISIONADO: ZELIG –ESTRUCTURAS SOCIALES- En la concepción de nuestra identidad interviene de forma notoria el entorno, la llamada «mirada del otro». La concepción de nuestra propia identidad, y la identidad social se construyen afectándose de forma recíproca en nuestras relaciones sociales, y muy especialmente mediante la adscripción a grupos. La integración en un grupo supone la interiorización de los valores, actitudes y normas del mismo, lo cual nos conforma como miembros del grupo tanto individualmente como socialmente.
Leonard Zelig tenía autoconciencia, pero había perdido casi por completo la percepción de su propia identidad a causa de la adopción de los roles de las personas con las que se relacionaba en cada momento. «La mirada del otro» había tomado un papel tan prominente que anulaba los otros componentes de la personalidad: la narración de sí mismo, su role-playing, su pertenencia a grupos, e incluso, como muy bien nos muestra Wody Allen, su propio soma.
Solo bajo los efectos de la hipnosis, la doctora Eudora Fletcher encontró un rescoldo de identidad propia y una explicación de sí mismo, de su actitud camaleónica: necesitaba ser querido, protegerse, ser igual que los demás para gustar, o al menos para que no le hicieran daño. Esta es una actitud humana que todos compartimos.
La película nos muestra muchos más ejemplos de comportamientos grupales, que pueden no llamar la atención por lo cotidianos que resultan. El consumo masificado de todo tipo de productos alusivos al camaleón humano, el ridículo y divertido baile del camaleón del que todos disfrutaban, o la adhesión al régimen nazi en la etapa de preguerra de principios del siglo pasado, son algunos ejemplos de ellos.
El camaleonismo no es un fenómeno raro, todo lo contrario, casi podríamos decir que es una de las esencias del ser humano. Una estrategia de integración social, y por consiguiente de protección y supervivencia. Además es una de las identidades emergentes en la sociedad del cambio.
La identidad camaleónica lleva implícita una voluntad de simulación, de integración, de simpatía con el entorno y empatía formal con los otros. Es la típica del peloteo interno en la empresa para ascender o del peloteo fuera de ella para conseguir aceptación. El camaleón establece lazos cínicos con su entorno social, y más concretamente con su entorno laboral, pues la empresa es un sistema que le proporciona empleo, pero a la vez es vista también como potencial desempleadora. La insolidaridad dentro de la empresa es una característica que se deriva de lo anterior. Se busca encajar y hacerse imprescindible por encima de todo y de todos. La ética es también simulada y empleada como una cobertura para la aceptación social.
En el film Zelig nos hace una descripción de su niñez en un entorno de pulgas: «yo pegaba a mi hermana, mi madre me pegaban a mi y a mi hermana, (...) los vecinos pegaban a mi familia.» Esta es la descripción de lo más significativo de su infancia, es decir escasa integración grupal y nula capacidad de gestión no violenta de conflictos. La publicidad y los movimientos de masas y de opinión que se muestran en la película son también el resultado de la amplia implantación de personalidades creadas y manipuladas en serie. La falta de criterio y de sentido individual en combinación con la manipulación de masas, quedan también retratadas de forma sarcástica cuando se muestra la opinión de un ciudadano sobre que Zelig era un ejemplo a seguir, o cuando se le presenta sucesivamente como símbolo del conformismo, del capitalismo, de la esperanza en la mejora, y finalmente como símbolo del valor.
Vimos que Zelig no llegaba a ser un auténtico camaleón, pero como pertenece a cualquier grupo de personas con las que se relaciona, y su agencia queda anulada en la del grupo, ni pertenece a ningún grupo ni tiene agencia, por lo que este hombre, con realmente poca personalidad, tampoco tiene la personalidad pulga.
En la película se dice explícitamente que Zelig abraza el nacionalsocialismo buscando el anonimato, y en efecto, la personalidad hormiga se caracteriza esencialmente por la cesión de gran parte de su autonomía a una estructura grupal jerárquica y compleja. , el ejemplo que nos muestra la película es el del régimen nazi, en el que Zelig había llegado en poco menos de un año a situarse en plena cúpula, gracias sin duda a su perfecta adopción del rol de un miembro fiel de dicho movimiento. Era la perfecta hormiga en las filas del nazismo.
La primera referencia al sentido de la vida en la película aparece cuando Zelig nos narra la anécdota de que un día entró en una sinagoga y le preguntó al rabino por el sentido de la vida. Éste le respondió en hebreo, y como él no sabía hebreo no pudo conocer la respuesta a tan trascendental cuestión. Como solución, el rabino le propuso darle clases por 600$ al mes. ¿Es esto un chiste o es el sentido de la vida?, lo que perseguía el rabino era su fortaleza económica para asegurar su mejor supervivencia, la búsqueda de dinero en la que todos estamos necesariamente implicados.
En otra ocasión, Zelig nos dice que cuando su padre murió, le dijo que la vida era una pesadilla sin sentido, y le recomendó que se dedicara a coleccionar algo como cáscaras de naranja. Nuevamente podemos preguntarnos ¿bromea Allen? Y nuevamente podemos afirmar que no. La mente racional e instrumental que tiene el ser humano, como herramienta funcional para la supervivencia es la que nos impulsa a querer encontrar un sentido también a nuestra propia existencia. Pero esto todavía no justifica la respuesta del padre de Leonard, necesitamos implicar también el innato deseo de supervivencia, la autoconciencia de nuestra mortalidad, y finalmente la inmemorial promesa de las religiones sobre el «más allá». Ahora sí podemos imaginar el razonamiento del padre de Zelig: se me había prometido la inmortalidad que saciaba plenamente mis deseos intrínsecos de supervivencia, pero la crisis de religiosidad existente me desvela con nitidez la falacia de la vida eterna, de forma que me he quedado sin nada, sin sentido, esto es una pesadilla, una pesadilla sin sentido. El fallo de este argumento es un fallo de perspectiva, un fallo de magnitud en las unidades a comparar. En respuesta a nuestros deseos de trascendencia, teníamos al alcance de la mano algo tan grande como la salvación eterna en el cielo, y nos hemos quedado con algo tan pequeño a su lado como vivir tan solo unos años. Unos años frente a la eternidad es una nimiedad, un sin sentido.
Así fueron los años 20, nos dice el documental, en alusión a que las estructuras sociales y sus intrincados modos de funcionamiento se imponen a las voluntades individuales.

ViSIONADO PELÍCULA: CALLE MAYOR

ViSIONADO PELÍCULA: CALLE MAYOR Autor: Juan Antonio Rivera Libro “Lo que Sócrates diría a Woody Allen” Págs. 81-83
PRESENTACIÓN DE PERSONAJES
Los sucesos tienen lugar en una pequeña ciudad de provincias innominada de un país cualquiera que, algo más que por casualidad, ofrece todas las trazas de ser España. Juan es el protagonista masculino (José Suárez); Federico (Yves Massard) es su amigo, un intelectual afincado en Madrid, con el que Juan compartió estudios y ambiciones en la juventud, y que ahora está de paso por la capital de provincias en que su amigo Juan ha ido a caer como empleado de banca. Pasada la «alegre muchachada», en eso han acabado las aspiraciones con que estos dos amigos se deslumbraban a sí mismos y a los demás; aspiraciones que en su día ambos tuvieron en común, y que ahora solo Federico parece mantener en pie.
Aparte de por ver a su amigo, Federico está en la pequeña ciudad de provincias para obtener la firma, como colaborador en una revista cultural en la que él trabaja, de la lumbrera local: don Tomás, el presidente del Círculo Recreativo, Artístico y Cultural; sin mucho éxito, hay que decir. Precisamente el ilustrado don Tomás acaba de ser blanco de una broma de gusto dudoso (mejor dicho: nada dudoso), perpetrada por una camarilla de amigotes de mediana edad -en la que Juan se integró al poco de llegar al lugar-, que matan el mucho tiempo libre del que disponen jugando al billar en el casino y gastando burlas pesadas a la gente. Son «gente que se aburre», le dice don Tomás a Federico, en parte como explicación y en parte como disculpa.
Otro personaje central de Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem, es Isabel Castro (Betsy Blair), hija del difunto don Blas (coronel de Caballería), la solterona sobre la que se va a abatir una de esas sangrientas cuchufletas de señoritos de provincias sumidos en el pegajoso légamo del tedio. El caso es que Juan, su futuro verdugo sentimental, se la encuentra en el paseo ritual que da con su amigo Federico por la Calle Mayor. Isabel va acompañada de la esposa del jefe de Juan (le recuerdo que Juan está empleado en un banco). Sí, pasear por la Calle Mayor es un ritual del que nadie escapa en una pequeña ciudad provinciana.
Federico le pregunta a Juan, que también ha sido forastero en la villa pero que ya se ha aclimatado a sus usos, si sale con mujeres. Juan le aclara enseguida la situación. Solo hay dos posibilidades: o salir a la vista de todos con una misma chica dos veces, con lo que pasas de inmediato a ser tenido por su novio formal; o «tener un plan», actuar de tapadillo. Pero en una pequeña ciudad de provincias esos secretos no duran mucho: el galán afortunado no podrá evitar alardear de su conquista ante sus amigos, que se encargarán de difundir la sabrosa nueva entre la población. En un sitio en el que todos padecen ésa dolencia anímica que es el aburrimiento, noticias de ese calibre se extienden como el fuego entre la hojarasca seca. En condiciones así, es difícil «tener un plan», y no necesariamente porque las chicas del lugar sean decentes, como le explica Juan a su amigo: «No es eso; si tienes plan con una, todos tus amigos lo van a saber y todo el mundo también. Por eso, ellas se andan con mucho cuidado, porque luego, como no pesquen a un forastero...». Las mujeres que no observan el debido recato abandonan el club de las novias posibles, decentes, y solo pueden aspirar a pescar como marido a un incauto que esté de paso.
Por descontado queda una tercera posibilidad: el Café de Pepita en el barrio viejo, es decir, el trato con prostitutas; esto no compromete a los varones rijosos del lugar porque las chicas de alterne han quedado ya descartadas como parejas sentimentales estables, y también porque las esposas de estos encalabrinados varones conocen y consienten la situación; digamos que se resignan a que sus maridos den estas rudimentarias muestras de «hombría». Allí, en el Café de Pepita, los hombres descontentos de su vida marital consumen un sucedáneo de baja calidad de la pasión amorosa: el contacto carnal hay que comprarlo y la diversión tiene que ser forzada, y facilitada a la vez, por el consumo de alcohol. Por cierto, ha de saber que en el Café de Pepita trabaja Tonia (Dora Doll), una muchacha de la que Juan anda algo encaprichado; y parece que la cosa es mutua.
El amigo forastero de Juan se siente casi de inmediato incómodo con esa compañía de juerguistas insustanciales que Juan se ha buscado; Federico no tarda en olfatear la vaciedad y la condición mediocre de sus vidas, los simulacros de diversión a los que se entregan; y le duele que su amigo Juan, al que ha visto en mejores momentos, se haya dejado enredar por semejante chusma provinciana. Federico y, en otro sentido, Tonia (la chica de alterne del Café de Pepita) se van a convertir en altavoces de la conciencia moral de Juan, le van a recordar que él puede ser mejor de lo que muestra en su comportamiento durante esa noche de ronda que, como tantas otras previas, acaba de esa forma triste y abyecta que nos recuerda la canción.
Para Federico está claro que el problema de Juan, la fuente de ese incipiente olor a podrido que ventea en él, procede de su integración en esa tropilla de simios con gabán, ese grupo de guasones que se aburren mortalmente y en medio de los cuales Juan ha de mantener su reputación: la de que él no se achica ante las gamberradas que de forma periódica, y por turnos, van perpetrando los de la cuadrilla para matar el tedio. El que la hace más gorda es el que ocupa momentáneamente la cúspide en la jerarquía informal de dominancia dentro del grupo. Y no es otra cosa que el tedio el que los empuja a esas bajezas morales, unas iniquidades que sus encallecidas conciencias prefieren al horrible marasmo mental del hastío provinciano.
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SOCIALIZACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA

SOCIALIZACIÓN PRIMARIA Y SECUNDARIA SOCIALIZACIÓN PRIMARIA
Si la socialización es el proceso por el que se aprende e interiorizan los roles, valores y normas de la sociedad en que se vive. La socialización primaria se realiza en el período de la niñez y en el marco familiar (que se coma la papilla, que no manche la ropa, que bese a la abuelita, que se porte como los niños buenos) y después en los grupos de los amigos y en la escuela, donde se absorbe la cultura y aprenden los diversos roles.
Se realiza mediante dos procedimientos:
1) el aprendizaje observacional; el imitar a los mayores, repitiendo lo que ven hacer y decir, estimulados por premios y castigos.
2) Mediante el juego, a lo que hacen los adultos. El jugar con normas. Los deportes en equipo, lleva a internalizar todo el sistema de relaciones sociales.
El niño, a fuerza de hacer lo que se espera de él, empezará a verse como lo ven los otros.
AGENTES DE SOCIALIZACIÓN
La familia y la pandilla desempeñan una función decisiva por sus características peculiares. En la familia adquiere el lenguaje, los valores. La familia ejerce la mayor influencia socializadora.
En el grupo de amigos acentúa rasgos importantes de la propia personalidad, la capacidad de iniciativa o el sentido crítico. Adopta comportamientos que supone que los demás esperan de él.
La escuela supone la aceptación de un determinado orden y el reconocimiento de una autoridad del cuadro de profesores. Se encuentra relacionado con personas de la misma edad y colabora en tareas académicas y lúdicas.
Los medios de comunicación desempeñan fuerzas moldeadoras de la conducta social.El vestir de determinada forma, hábitos consumistas...
PERSONALIZACIÓN
Para Durkheim la personalidad es una respuesta a las presiones recibidas del medio social. Para G. Rocher pone de relieve que no existe oposición ni ruptura entre persona y sociedad, entre lo individual y lo colectivo, sino más bien continuidad e interpenetración; esto es, la mentalidad individual se desarrolla en la medida en que va recibiendo el influjo cultural de la sociedad.
SOCIALIZACIÓN SECUNDARIA
Uno debe superar los papeles asumidos en la familia o en el grupo de amigos, la socialización primaria. Aprender y desempeñar otros papeles, generalmente relacionados con el reparto del trabajo. El papel profesional representaría la socialización secundaria.
Ya no existe una motivación afectiva.

EL MENSAJE SUBLIMINAL

EL MENSAJE SUBLIMINAL ¿Pensabas que los mensajes subliminales que nos venden en las películas de espías funcionan? Pues no está tan claro.
Entre los experimentos más conocidos está el que realizó el sociólogo estadounidense James Vicary en 1957. Según él, en un cine de Nueva Jersey se puso de manifiesto el potencial publicitario del mensaje subliminal. Durante la proyección de una película, sólo durante una tres-milésima de segundo (pero repetidas veces), se insertaron fotogramas con los mensajes “¿Tienes hambre? Come palomitas.”
Según Vicary, al terminar la proyección, las ventas de palomitas aumentaron un 57,8%.
Años después Vicary confesó que lo había inventado, pero la llama ya estaba prendida: los mensajes subliminales tenían un potencial publicitario.
Para comprobar lo que hay de verdad en esta afirmación, en 1996, el equipo de Greenwald en la Universidad de Washington realizó un experimento. 300 voluntarios frente a otros tantos monitores tenían que identificar 500 palabras, que se mostraban durante 4 décimas de segundo. Las palabras se tenían que clasificar en series según su contenido: masculino o femenino; agradable o desagradable…
Lo que no sabían los voluntarios es que también se quería estudiar el efecto de un mensaje subliminal. Los investigadores insertaron antes de cada palabra, otra palabra pista camuflada. El ojo no puede percibir estas palabras, pero el inconsciente quizá sí. La trampa residía en que en algunos casos, el mensaje de la palabra coincidía con el significado de la palabra mostrada. En otros casos, deliberadamente, no se daba la coincidencia.

Cuando el mensaje subliminal difería de la palabra mostrada a continuación, los errores de los voluntarios eran superiores a las veces en que el mensaje subliminal coincidía con la palabra.
El equipo de Greenwald mostró de forma experimental que el mensaje subliminal sí influía en la percepción de la siguiente palabra analizada; pero solamente si la palabra se mostraba durante la siguiente décima de segundo y no después.
Es decir, que los mensajes publicitarios que presuntamente se emiten entre algunas películas o documentales para inducirnos a consumir una marca concreta o a votar a un determinado candidato no dejan de ser leyendas urbanas.

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PROCESO DE SOCIALIZACIÓN

PROCESO DE SOCIALIZACIÓN Hay un hecho biológico básico. El individuo, al nacer, se encuentra en total dependencia del grupo que le acoge; y para sobrevivir requiere una protección considerablemente más prolongada que cualquier otro animal. Sin ser acogido por el grupo, la vida humana cesaría de inmediato. Este aspecto constituye, sin duda, un hándicap para el individuo.
Pero esta insuficiencia está, con creces, compensada. A diferencia de otros animales -cuya vida social está basada en el instinto-, el individuo cuenta con capacidad de aprendizaje y, sobre todo, con capacidad de comunicar y transmitir lo que ha aprendido.
De ahí que el estado precario del individuo al nacer se convierta en decisivo para su propio futuro. Es decisivo, para el hecho de ser hombre, la circunstancia de que el hombre nace al mundo como una larva de hombre, en estado de larva. Por de pronto nos debe llevar a romper la imagen del nacimiento del individuo como un momento concreto, determinable en el tiempo. Se parece más bien a un proceso, en el cual, tras su nacimiento físico, debe continuar -por así decirlo- naciendo. Tiene que nacer también para el grupo; pues bien, en esta perspectiva se sitúa la socialización: socializar vale por personalizar.
Campo, S. del.: Tratado de Sociología, Taurus, Madrid, 1992, vol. 1, pág. 165.

EL SER HUMANO Y LA SOCIEDAD
El individuo aislado no puede existir. El ser humano siempre aparece relacionándose con otros seres humanos. Los modos de convivencia pueden adoptar innumerables modalidades; por ejemplo, ser pacíficos o conflictivos, interesados o altruistas, afectivos o racionales, etc.; pero, en cualquier caso, la sociedad y los individuos humanos no pueden ser concebidos sino en relación intrínseca entre ellos: resulta imposible imaginar la sociedad sin pensar en los seres humanos y, a la inversa, tampoco se puede pensar en los individuos sin considerar la sociedad. Allí donde encontremos seres humanos los hallaremos viviendo en sociedad.
En este sentido, incluso Robinson Crusoe, perdido en su isla, sin nadie a su alrededor y, antes de su encuentro con Viernes, continúa conviviendo cultural, espiritual y afectivamente con otras personas, pues resulta indudable que en su mente y en su comportamiento se mantenían presentes, por una parte, todo un inmenso caudal de técnicas, usos, habilidades, creencias, etc., aprendidas en su convivencia social y, por otra, la necesidad, el deseo y la esperanza de regresar junto a sus semejantes: en la soledad de su isla, Robinson Crusoe se construye una vivienda, cultiva los campos, cría ganado, se rodea de numerosas comodidades, recupera la fe religiosa y, tan pronto como se le presenta la ocasión, se esfuerza por asociarse con otras personas y por volver a la sociedad. Robinson Crusoe, pues, incluso en la soledad física o geográfica de su isla, continúa viviendo con su sociedad.
- EN CLASE RECORDAMOS UNA PARTE DE LA PELÍCULA "NAUFRAGO" -
Ahora bien, ¿son los individuos anteriores a la sociedad?; es decir, ¿los individuos, asociándose libre y conscientemente, dan lugar a la sociedad o, al contrario, es anterior la sociedad a los individuos?

Posición de los clásicos griegos
La organización político-social característica de la Grecia clásica fue la polis (o ciudad-Estado) compuesta, en general, por un núcleo de población urbana (de 50.000 a 100.000 habitantes) y varias aldeas vecinas.
Los ciudadanos griegos libres, próximos a sus gobernantes y con capacidad para participar activamente en las decisiones y en los asuntos sociales y políticos, se sentían profundamente vinculados a su comunidad y poseían una concepción positiva de sus instituciones. Debido a estos sentimientos llegaron a una concepción casi organicista de la sociedad, de acuerdo con la cual tendieron a opinar que la sociedad era anterior y superior a los individuos.
En este sentido, Platón pensaba que las virtudes y la felicidad de los individuos coinciden con las virtudes y la felicidad del Estado. Un Estado es justo cuando establece la debida relación entre las distintas clases sociales (es decir, entre los distintos estamentos: gobernantes o sabios, guerreros y productores) permitiendo la participación de todos los individuos en los bienes comunes, de acuerdo con sus "capacidades"; a su vez, el individuo debe ordenar adecuadamente su propia vida dentro del Estado, de tal manera que sus distintas inclinaciones y tendencias aparezcan ordenadas y dirigidas por la razón.
Aristóteles, por su parte, insistía en que la polis es, por su naturaleza, anterior al individuo, porque el todo (la sociedad) es necesariamente anterior a la parte (el individuo), de la misma manera que el cuerpo es anterior a la mano. De este modo, la polis es una sociedad perfecta que posee en sí las capacidades para satisfacer todas las necesidades, mientras que el individuo, separado, no se basta a sí mismo. Por tanto, "resulta manifiesto que la ciudad (polis) es una de las cosas naturales y que el hombre es por naturaleza un animal social y que el insocial por naturaleza y no por azar (por ejemplo, porque ha naufragado o se ha perdido) o bien es menos que hombre (un animal) o más que hombre (un dios)".

Posiciones individualistas
Estas posiciones tienden a resaltar la realidad y los derechos individuales en detrimento de los aspectos sociales y colectivos. De esta manera defienden que los individuos humanos son anteriores e independientes de la sociedad y, en consecuencia, la sociedad surgió en virtud de un acuerdo o pacto entre los seres humanos (pacto social).

En esta línea, el filósofo inglés Hobbes señaló que el ser humano es radicalmente egoísta y antisocial, "el hombre es un lobo para el hombre" (homo hómini lupus).
Por otra parte, aunque rechazando el egoísmo y las tendencias negativas del ser humano, otros filósofos británicos (Locke, Hume...) y franceses (Montesquieu, Rousseau...) mantuvieron posturas análogas e influyeron en el pensamiento liberal de los siglos XVIII y XIX, según el cual el individuo humano es anterior a toda forma de sociedad y, por tanto, toda organización social depende exclusivamente de las voluntades de los individuos.

Posiciones actuales
En la actualidad podemos distinguir una multitud de posiciones a este respecto, entre las que cabe destacar las dos siguientes:
a) Las tendencias organicistas y totalitarias. Estas concepciones propenden a defender la primacía de la sociedad sobre las personas; por ejemplo, los movimientos "nazis", fascistas o el socialismo comunista propugnan que la sociedad, encarnada en el espíritu de partido, del Estado o de la clase social, es la única razón de ser de los individuos; y así, de una manera o de otra, defienden la absorción de la persona por el todo, del individuo por la sociedad, por el Estado, por la nación, por la cultura, etc.
b) Posiciones humanistas. Estas posturas intentan establecer una adecuada armonía entre las personas y la sociedad, y defienden que el individuo sólo se desarrolla y adquiere sus cualidades propiamente humanas en la sociedad: las personas nacen entre personas y, en consecuencia, se encuentran necesariamente insertas en la sociedad, es decir, la sociedad es el medio esencial e imprescindible para la vida del ser humano.
Pero, por otra parte, insisten en que la sociedad no puede ignorar la realidad de las personas, pues todos los elementos que encontramos en ella, organizaciones, instituciones, creencias, costumbres, etc., proceden de los seres humanos. La sociedad, pues, está perfectamente insertada en las vidas personales que en ella se originan y en ella desembocan; es decir, los individuos humanos nacen y se forman en la sociedad, pero, a su vez, ellos crean y reforman continuamente la sociedad y la organizan de una u otra manera.
En definitiva, las personas poseen entidad o naturaleza propia y distinta a la de la sociedad; pero personas y sociedad son intrínsecamente inseparables: toda persona sólo puede desarrollarse en la sociedad y, a su vez, la sociedad se encuentra formada por personas.

Algunos datos empíricos
El carácter esencialmente social del ser humano resulta más patente presentando algunos datos empíricos que lo ratifican. A este respecto, poseemos el ejemplo de determinados hechos accidentales que han obligado a ciertos individuos humanos a vivir totalmente, o en parte, privados del contacto con la sociedad.
No se trata de héroes novelescos, como Tarzán o Mowgli, sino de ejemplos reales de "niños salvajes", cuyas vidas transcurrieron en hábitats ajenos a cualquier contacto humano o con contactos muy reducidos. Estos niños presentaban rasgos físicos y orgánicos humanos, pero su comportamiento distaba mucho de serlo.
Como uno de los ejemplos más significativos podemos citar el caso de dos niñas hindúes, de cinco y ocho años, que vivían entre lobos y se alimentaban como ellos, andaban exclusivamente a cuatro patas y su lenguaje se reducía a un número escaso de gruñidos. Encontradas y recogidas en 1920 por un misionero, una de ellas murió casi inmediatamente; pero la otra, a la que se le dio el nombre de Kamala, sobrevivió nueve años. Durante este período se la educó con sumo cuidado y, de esta manera, se logró que aprendiera a andar erguida y a pronunciar algunas palabras; no obstante, su integración humana fue mínima, pues la privación de la vida en sociedad durante su infancia le había limitado el desarrollo de las facultades y de las capacidades humanas y, además, casi le había impedido la posibilidad de una adecuada adaptación posterior; algo semejante pusieron de relieve otros casos análogos, relativamente bien estudiados, como el del joven alemán Kaspar Hauser (1828), el de una niña americana llamada Anna (1936), el del niño lobo de Hesse, o Genie, una "niña salvaje" de Los Ángeles, descubierta en 1970, y que actualmente tiene unos 40 años.

Kaspar Hauser (1812-1833). joven alemán que, tal vez por motivos políticos, desde su nacimiento fue recluido y tuvo unos contactos muy limitados con otras personas. En 1828 apareció deambulando por las calles de Nuremberg , portando una carta en la que se explicaban sus particulares circunstancias. Recogido por algunas personas, se intentó su reeducación, logrando algunos progresos. Constituye, quizá, el primer caso conocido y estudiado de persona educada al margen de la sociedad.
EL ENIGMA DE KASPAR HAUSER

REFLEXIÓN: EL MILAGRO DEL RUMOR

REFLEXIÓN: EL MILAGRO DEL RUMOR Autor: VICENTE VERDÚ EL PAÍS - Sociedad - 15-10-2004

La película se llama ¡Olvídate de mí! y hasta el momento en que almorzamos con Juanjo Millás no sabíamos nada de ella. Después, poco a poco, ha comenzado a oírse la recomendación y hoy empieza a ser chocante que el siguiente amigo no la haya visto o no piense verla. En Espasa se publicó hace un par de años un libro titulado La frontera del éxito o The Tipping Point donde se daba cuenta de un seleccionado número de explosivos fenómenos comerciales que habían provocado éxitos sorprendentes gracias al rumor. La marca de calzado Kikers que se encontraba agonizando a finales de los noventa, empezó a vender pares súbitamente hasta multiplicar por diez la cifra del año anterior y más tarde ascender hasta niveles de pandemia.
Ahora se habla de las zapatillas Pirelli. Quien no esté enterado de que Pirelli es cool no merece vivir en este mundo marcado. Las modas y sus fenómenos hay que experimentarlos en su hora inaugural, como revelaciones o mensajes predilectos que reciben sólo los elegidos. Pero, en estos momentos, ¿hacia dónde tirar? Las marcas han llegado a un convencimiento tan firme de que lo importante no es tanto la publicidad generalista como el consejo personal, el boca a boca, que algunas de ellas emplean ya a pandillas o, incluso, a actores, para que propaguen sus artículos, orientados por agencias de marketing crecientemente especializadas en la naturaleza del rumor.
Una empresa de este tipo para Internet es Electronic Artists que tiene contratados a varias decenas de tastemakers o creadores de gusto. Estos individuos pueden ser escogidos tanto entre los responsables de clubes de fans o disc-jockeys, como entre los editores de cartas de información on line, viciosos de los videojuegos, los chat, etcétera, porque la red se ha convertido, paradójicamente, en el medio más directo para influir sobre los otros. Precisamente, según un estudio de American On Line un 8% de los internautas inciden eficazmente sobre los gustos y hábitos del 92 % restantes. Hay que saber, efectivamente, quiénes son estos líderes y para ello Electronic Artist ha confeccionado una larga lista de 300.000 tipos susceptibles de llegar a unos 6 millones de usuarios.
Pero fuera de la red, en la supuesta realidad/real ocurre algo bastante parecido. De acuerdo a un estudio de McKinsey en 2001 el 67% de las ventas totales de consumo se producen gracias a los consejos transmitidos entre personas. La gente está harta del timo, la mentira y la martingala publicitaria y supone que el vecino o el amigo puede ser más fiable. De esta fe se valen agencias como Buzz Marketing o Big Fat usando como materia prima a las personas de referencia. Unas veces estas agencias siembran el rumor valiéndose de líderes adolescentes o de patrullas que frecuentan discotecas, centros comerciales o determinadas escuelas. Otras provocan el rumor haciendo que actores, modelos, productores de MTV, asistentes de estrellas o gentes con encanto, conduzcan un determinado coche, usen una nueva cámara fotográfica o empuñen un móvil de última generación en lugares clave. Las artes del teatro y de la interpretación tienen que ver con este efecto-verdad que se pretende puesto que si la publicidad ya no nos engatusa la verdad de segundo orden sí. De hecho, lo más peculiar de este fenómeno del rumor dirigido es que los jóvenes eventualmente encargados por las marcas de correr la voz no piden cobrar nada. Se conforman con unas entradas para el concierto o un par de zapatillas. Para ellos, el papel de pioneros les confiere una recompensa en sí porque la tarea que desempeñan, lejos de creerla subordina o banal, la consideran de un valor casi mesiánico, equivalente a la predicación de un nuevo mensaje dentro del universo donde la marca es Dios.
¿Algún problema? El problema con la estrategia del boca a boca es que cada vez más productores de artículos o servicios recurren a él y, como consecuencia, llegará a sentirse como un enjambre de mentiras. Por el momento, no obstante, funciona satisfactoriamente porque el prójimo que parece susurrarnos nuestro bien, constituye el máximo don, el medium ideal frente al recelo de los media.

ANOMIA

ANOMIA El concepto de desviación social se comprende mejor a partir del concepto de anomía acuñado por Emile Durkheim. La anomía, cuyo sentido literal sería el de «ausencia de ley», hace referencia en realidad a una situación en la que existe un conflicto de normas, de manera que el sujeto no sabe cómo actuar. Durkheim lo utilizó para referirse a la situación en la que se encuentran las sociedades modernas, en las que las normas y los valores tradicionales se ven socavados sin ser remplazados definitivamente por otros. Se da una situación anómica cuando no hay unos patrones claros que guíen el comportamiento social.

A la hora de decidir cómo organizar sus vidas, las personas cuentan con las posibilidades que la sociedad en la que viven les ofrece. Por ello, cuando los seres humanos se desarraigan de su cultura de origen, o en época de cambio o crisis sociales, pasan por períodos de desorientación acerca de lo que se puede o se debe hacer. Ante normas diferentes e incluso contradictorias, se encuentran en una situación de vacío normativo, porque no hay ninguna que establezca con precisión cómo actuar.

Los sujetos viven la anomía como una situación confusa, tanto moral como mentalmente: «Un estudiante, por ejemplo, ha de conducirse en un examen de acuerdo con las normas de su institución educativa y no comunicar con sus compañeros; las normas de su grupo primario de amigos, sin embargo, le exigen que les ayude, que pase información subrepticiamente a quienes no saben responder a las preguntas; en este caso el estudiante se encuentra en una situación anómica, de duda y de conflicto, y tiene que violar uno u otro código de conducta, el de la escuela o el del compañerismo» (S. GINER: Sociología. Pág. 233).

También se encuentran en una situación anómica los inmigrantes procedentes del ámbito rural que se instalan en un medio urbano y se encuentran con normas diferentes a las que están habituados, así como los extranjeros que emigran a otros países y se encuentran con normas que no comprenden, pero que tienen que cumplir. En ambos casos, los valores y las normas de la cultura de origen que daban sentido a la vida y permitían saber cómo actuar, no sirven en la nueva sociedad, y los de la nueva cultura se siguen viendo como algo ajeno. Es preciso tener en cuenta que el paso de una cultura a otra es algo costoso y, en los casos en los que las diferencias son importantes, es prácticamente imposible. Los vínculos con la cultura y la lengua familiar son muy fuertes y constituyen el fundamento de la identidad personal. Cuando el individuo se desarraiga de su cultura de origen, su propia identidad puede entrar en crisis. Como señala Rawls: «... abandonar el propio territorio es dar un paso muy grave: significa dejar atrás la sociedad y la cultura en las que hemos crecido, la sociedad y la cultura cuya lengua usamos al hablar y al pensar para expresarnos y entendernos a nosotros mismos, a nuestros objetivas, nuestras metas y nuestros valores; la sociedad y la cultura de cuya historia, de cuyas convenciones dependemos para encontrar nuestro lugar en el mundo social» (RAWLS «Political Liberalism». Publicado en el n.° 9 de la revista Isegoria).

REFLEXIÓN: HIPOCRESIA

REFLEXIÓN: HIPOCRESIA Autor: Fermín Bocos
Sabíamos que el mundo estaba un poco loco, pero no creíamos que fuera tanto. Resulta que según una encuesta que acaba de hacerse pública en los Estados Unidos, al 67 por ciento de los norteamericanos les gustaría que la televisión retransmitiera las ejecuciones de los reos condenados a pena de muerte. Les gustaría ver en directo cómo se achicharran en la silla eléctrica o cómo se retuercen por efecto de los estertores que provoca la inhalación de gas.
Noticias como está le dejan a uno perplejo; confundido ante un estado de opinión que a mi modo de ver delata carencias educativas esenciales en la que pasa por ser la sociedad más avanzada del mundo.
Que en esa misma Nación, siete de cada diez ciudadanos (que han sido preguntados) se declare escandalizado porque la cantante Janet Jackson mostró uno de sus senos en el transcurso de la actuación musical que acompañó la retransmisión de la final de la copa del campeonato de fútbol americano, aporta un chorro de luz sobre otro pliegue de la personalidad del ciudadano medio de aquel país.
Estoy seguro que los sociólogos encontrarán alguna explicación a semejante situación de anomia respecto de las pautas dominantes en el resto de los países occidentales y que los moralistas, podrían evocar la huella, la impronta indeleble que dejaron los puritanos (fanáticos religiosos) que en alguna medida son reconocidos como padres fundadores de la Nación.
Lo que está claro es que algo va mal en aquella sociedad. Algo muy profundo que tiene que ver con la idea del mundo, el valor de las cosas y del sentido mismo de la vida. Es terrible encontrar estas analogías, pero resulta que en el Afganistán de los talibanes, los varones se congregaban en las gradas del estadio de Kabul para ver cómo ahorcaban a los reos. Mientras, a las mujeres se las clausuraba en vida cubriéndolas de los pies a la cabeza con los `burka´. El régimen de los `talibanes´ cayó. Precisamente, en guerra contra los Estados Unidos. Lo que no ha caído, lo que quizá pervive con mucha más intensidad de lo que somos capaces de apreciar a simple vista es la semilla del fanatismo. A la vista está.

DOCUMENTAL: SER Y TENER (Être et avoir)

DOCUMENTAL: SER Y TENER (Être et avoir) FICHA TÉCNICA
País: Francia Dirección y Guión: Nicolas Philibert Fotografía: Katell Djian, Laurent Didier Montaje: Nicolas Philibert Música: Phillippe Hersant Intérpretes: El maestro, Georges López, y sus alumnos Distribuidora: Karma films
Ser y tener se ha estrenado en el 2004 en España y compartió cartelera con “La sonrisa de Mona Lisa” con Julia Roberts, esta vez metida a profesora. Sin embargo, entre la belleza postiza de la actriz estadounidense y la veracidad del verídico Georges López, la de éste último es más gratificante. Lástima que este cine inteligente no invada nuestros cines con el mismo fulgor que la cursilería. Pensamos que es un film aconsejable para todo el mundo sin distinción de edad.
COMENTARIOS
El largometraje documental que vamos a ver, viene a ser una "fábula" que "trata de narrar cómo aprendemos a aprender", deseamos que proyectes los recuerdos de la infancia, recordarte lo difícil que es aprender y crecer.
En un mundo en el que la población del planeta se aglomera en un 60 % en grandes ciudades, a veces los urbanos olvidamos el mundo rural. Un espacio humano conquistado a la naturaleza, pero en el cual la convivencia obliga a una relación no exenta de dureza. Ser y tener puede calificarse de un proyecto documental sobre la escuela rural, la escuela unitaria en la cual alumnos de diferentes edades conviven con su profesor. El film no tiene protagonistas de película, aunque sus protagonistas reales consiguen dar alma a un film lleno de humanidad. Niños de entre 4 y 10 años arropados por un ejemplar profesor vocacional con 35 años de experiencia y a punto de jubilarse. Un hombre que, más allá de recitar dictados, enseñar a dibujar o a aprender a leer y a escribir, todo en una misma aula, acompaña en estos primeros años de aventura vital a unos niños a los cuales la vida ha situado en un medio duro. Un medio en el cual con diez años un niño se maneja con soltura sobre el tractor. No es fácil asistir a un film de estas características.
Sin embargo, Ser y tener es también un homenaje a la naturaleza. Una naturaleza que acompaña en todo momento el ciclo vital de sus personajes. Empieza en el rigor del invierno y termina con el griterío estival de los vencejos sobre campos segados. El macizo central francés, en concreto el pueblo de St. Eitenne Aur Usson, de la comarca del Puy de Dôme ofrece una escenario rural puro y limpio. Un escenario en el cual sus habitantes no viven ajenos a la tecnología como el ordeño automático de las vacas. Pero, esencialmente, la vida transcurre al ritmo que marca la naturaleza. El director, el cineasta autodidáctica Nicolas Philibert crea un lenguaje rítmico, excelente y profundo que refuerza sin miedo con imágenes casi inmóviles oteando el exterior de la ecología en acción.
Ser y tener es también un paseo por el descubrir de la vida en la tierna infancia, tanto si se trata de la necesidad de lavarse bien las manos después de dibujar, como de la complejidad de enfrentarse a dejar el regazo de la escuela familiar para asistir a la escuela convencional. Mientras, los árboles se mecen cargados de nieve, los cereales bailan al son del viento y el sol de pone con magnificencia sobre un relieve dulce, pero inflexible. En definitiva, poesía cinematográfica sacada de la espontaneidad de una cámara metida en una aula pequeña como un puño. Sin embargo, en ella la vida bulle con intensidad contando las experiencias cotidianas a lo largo de un ciclo escolar. La fusión de los niños con la naturaleza tiene un poderoso simbolismo.
No es un film de ficción, porque muestra la vida de personajes reales que viven al compás de una cámara que parece inexistente, pero casi fabula al captar la esencia de cada personaje. Desde la mocosa Alizé, al despierto Jojo, a los rivales Olivier y Julien, pasando por la inquieta Marie, de origen asiàtico, a la compleja Natalie, por sólo citar algunos de los pequeños protagonistas. Pero, todos ellos caminan en terreno firme del positivismo de su profesor que siendo real parece angélico.

REFLEXIÓN: TELEVISIÓN Y EDUCACIÓN

Un alumno de entre 4 y 12 años consume unas 1.400 horas de televisión al año, frente a las 800 horas lectivas de un curso escolar. En la pantalla puede llegar a ver hasta 12.000 actos violentos entre asesinatos, suicidios, ataques con armas de fuego o secuestros.
La televisión se ha convertido en el principal medio de comprensión de la realidad de los niños españoles. Los niños, la parte más indefensa y acrítica de nuestra población es educada menos de la mitad del tiempo por el maestro que seleccionan con esmero sus padres que por el televisor, y lo que reciben a través de la pantalla se convierte en parte esencial de su representación de la realidad.
La televisión ha usurpado así a la escuela su tradicional papel de agente primordial en la socialización de niños y adolescentes. Las consecuencias de este cambio son evidentes: el televisor desplaza a otros medios de desarrollo de la personalidad infantil y, además, lo hace desde edades en que los individuos son, en buena medida, incapaces de distinguir entre fantasía y realidad, entre lo que ven y lo que viven.
Entre las cinco y las ocho de la tarde, han desaparecido programas como Barrio Sésamo, La cometa blanca o Los cinco, claramente dirigidos a niños y adolescentes a su vuelta del colegio.
¿Qué programas ven, entonces? A partir de las diez de la noche, más de un millón y medio de niños continúan frente al televisor, según el Gabinete de Estudios de Comunicación Audiovisual, y lo que ven es, lógicamente, programación para adultos. El horario considerado infantil, es decir, el que abarca las horas que transcurren desde el regreso de la escuela y la hora del reposo, se compone de una telenovela, tres reality shows, un concurso para adultos y, por supuesto, un par o más de los llamados programas rosas o del corazón.
El desprecio por los derechos fundamentales al honor, la intimidad, la veracidad o la presunción de inocencia son, junto a las anteriores, asignaturas habituales de las televisiones en horario infantil. Todo ello transmitido a través de una didáctica que rezuma mal gusto, chabacanería y lenguaje soez. Sucede todos los días, ante la impotencia de los maestros, la indiferencia de muchos padres y la pasividad de las administraciones.
Mientras que el coste de un capítulo de una serie de producción española es de 6.000 euros por minuto, el coste de un reality-show o de un programa del corazón se mueve sobre los 300 euros por minuto. Un plató, un presentador y unos cuantos invitados sin mayor cualificación o talento aseguran una elevada audiencia durante hora y media por un presupuesto 20 veces menor que una serie de televisión.
Francia, Alemania, Reino Unido o Italia, aunque de manera desigual, tienen en cuenta a su público infantil y disponen en mayor o menor medida de una oferta de programas infantiles en la que destaca, desde luego, el Reino Unido, con más dos horas diarias por canal. ¿Qué ocurre en España? Muy simple: no se cumple la ley. De nada ha valido el Convenio de Autorregulación suscrito en 1993 por el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas con las cadenas de televisión. La ley de 1994 se ha convertido en papel mojado, a pesar de su contundencia: "La emisión de programas susceptibles de perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores sólo podrá realizarse entre las veintidós horas del día y las seis horas del siguiente, y deberá ser objeto de advertencia sobre su contenido por medios acústicos y ópticos”.

BULLYING (8/10/04)

BULLYING (8/10/04) NOTICIA
En la madrugada del pasado 21 de septiembre Jokin C decidió suicidarse saltando desde las murallas de Hondarribia. Jokin C. estudiaba 4º de ESO. Tenía 14 años.
El comienzo del fin para Jokin C llegó el 14 de septiembre del año pasado, cuando, a causa de un problema gástrico, se hizo sus necesidades encima estando en clase. Desde entonces sufrió burlas y vejaciones diarias (según fuentes cercanas a la familia, algunos de los alumnos implicados en el acoso sobre el joven eran hijos de profesores del centro).La situación se complicó aún más durante este verano, cuando Jokin C, en compañía de varios alumnos del mismo instituto, fue sorprendido fumando porros por un monitor del campamento en el cual estaban pasando unos días. El monitor decidió informar a las familias mediante sendas misivas, misivas que todos los alumnos consiguieron interceptar a excepción de Jokin C, que pasó desde entonces a ser considerado un chivato. De esta forma, a la vuelta de las vacaciones las palizas y los maltratos se añadieron a las ya dolorosas vejaciones y burlas hasta que, finalmente, llegó el 14 de septiembre y el tan aciago aniversario.
Varios compañeros de clase decidieron "celebrarlo" arrojando rollos de papel higiénico por clase. La profesora, en vez de ayudar a Jokin C, le obligó a recoger todos los rollos de papel, lo cual no sólo supuso una humillación para el joven, sino también una victoria para sus detractores. Entonces comenzó a faltar al instituto. La autopsia realizada a Jokin C confirmó que había sufrido palizas los días anteriores a dar el paso hacia la muerte. Mientras tanto, los ocho jóvenes implicados en el suicidio de Jokin C han abandonado las clases y recibirán, de forma cautelar, una educación individual y personalizada
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El suicidio de Jokin, un chaval de 14 años que ya no pudo aguantar más los malos tratos de sus compañeros del instituto de Hondarribia, y la reciente publicación del estudio elaborado por psicólogos de la Universidad Complutense sobre La prevención de la violencia y lucha contra la exclusión desde la adolescencia, evidencian que la violencia en las aulas, el bullying (que tiene su origen en bully, matón en inglés), existe y puede alcanzar límites estremecedores.
"En grupo se encubre la cobardía. En cada grupo hay uno o dos líderes, que son los más violentos. Ellos manejan al resto, y los unos se tapan a los otros", afirma Torrescasana. "El grupo también maltrata con el silencio, cuando deja hacer, cuando encubre", añade Nora Rodríguez, pedagoga, investigadora de conflictos sociales y autora del libro Guerra en las aulas. Cómo tratar a los chicos violentos y a los que sufren sus abusos (Temas de Hoy).
La crueldad de los niños es algo socialmente asumido, incluso forma parte del imaginario colectivo con chistes incluidos. Las mofas y burlas entre chavales siempre han existido. Averiguar el momento en que estas conductas, tildadas de chiquilladas, pasan de castaño oscuro requiere tiempo y atención para frenarlas a tiempo.
La violencia entre adolescentes "es un fenómeno complejo", explica Cruz. Tiene que ver con "un tipo de trastorno de personalidad patológico" que se traduce en baja autoestima, conflictos con la imagen, y existe el riesgo "de que esos sentimientos de inferioridad los proyecten sobre otros, aquellos que consideran más débiles".
Una característica esencial de ese trastorno de la conducta es "la falta de consideración y sensibilidad hacia los sentimientos de los demás. El niño y el adolescente no tienen en cuenta los deseos, emociones y necesidades de los otros; por el contrario, se muestran despreocupados y desaprensivos, sin sentimientos de culpa", explica la doctora María Jesús Mardomingo, psiquiatra infantil-juvenil.
Cruz va más allá, y vincula ese tipo de trastorno de conducta, en algunos casos grave, a la existencia de vínculos afectivos frágiles.
Los padres no transmiten valores, han perdido autoridad y no comparten tiempo con sus hijos. Ricard Pol, director del colegio Betania Pathmos, observa que "los adolescentes no están preparados para la frustración. No está bien visto que el crecimiento personal requiera la superación de dificultades, porque las dificultades provocan frustración y la cultura que hoy impera es la de la no frustración", argumentación a la que Josep M. Torrescasana agrega otro elemento que tener en cuenta: "Los padres suplen la mala conciencia no poniendo límites. Es una forma de evitar el conflicto con los hijos".
Nora Rodríguez apunta que "los padres delegamos la responsabilidad educativa en la escuela y, sin embargo, luego le quitamos autoridad a los maestros". A su juicio, esta "generación de bullyign está maltratada por el abandono. Los padres trabajamos muchas horas y nuestros hijos no tienen apego, por eso el bully (agresor) entiende la relación con el otro como superficial, por eso no le importa hacer daño".
Si la agresividad y la violencia está en todas partes, cómo no va a formar parte del mundo de los adolescentes. Directores de centros, pedagogos y psicólogos, aun considerando el problema "preocupante", destacan que ahora hay más mecanismos para controlar la violencia. Reconocen que hay que estar muy alerta para detectar cualquier inicio de conflicto. "Un chaval acosado se ve, está más solo, más triste. Se trata de estar atento, de prestar atención. A veces te ocupas de los que hacen más ruido y pasas por alto las patologías silenciosas, que son las más preocupantes", explica Cruz, quien valora en positivo el programa Salut i escola que pondrá en marcha el Govern a partir de enero.
Carles Mata, director del IES Salvador Espriu, afirma que los jóvenes tienen derecho a "acudir al centro tranquilos y a poder explicar si algo se lo impide. La convivencia en los centros debe ser algo sagrado, y los alumnos lo tienen que percibir". Apunta que es importante "enseñar a los chavales a resolver conflictos. Hay quien ante un problema esconde la cabeza y hay quien se crece. Los canales de diálogo deben ser estables porque la buena comunicación es básica".
Hay algo tan o más importante que el diálogo: "Padres y centro deben ir juntos. Si los dos coeducan, si no hay fisuras, es más fácil corregir conductas inadecuadas. Si se produce una fractura, el adolescente ganará esa batalla, pero el problema seguirá ahí", asevera Mata. Aunque cada centro puede decidir cómo lo hace, desde hace cinco años funciona el programa Mediació Escolar, que puso en marcha la Conselleria d´Educació. Pere Led, su responsable, señala que "en la mayoría de centros en los que se aplica -más de un centenar-, los conflictos han descendido".
Superar el terror que el agredido tiene a explicar lo que le sucede es otro reto. El chivato lo puede pasar muy mal, por ello es necesario darle armas para que hable, para que pierda el miedo. "Hay que enseñar que ayudar a una víctima no es sinónimo de maltrato. Hay que transmitir que explicarlo es bueno. ¿Por qué los colegios no montan una página web en la que los chavales, de forma anónima, puedan explicar lo que les pasa?", pregunta Nora Rodríguez.

EL PRESTIGIO DE SER PERSONA (27/09/04)

AUTOR: VICENTE VERDÚ (EL PAIS 24/09/04)
COMENTARIO DE TEXTO
La última etapa del marketing siguen siendo los objetos personalizados. Body Shop vende ahora no ya un perfume determinado sino una paleta de esencias para que cada cual elabore su aroma. Kellogg's permite diseñar a cada cliente una receta con los componentes de cereales elegidos a su antojo tanto en denominaciones como en proporciones. Nike o Adidas permiten en Internet la adquisición de modelos singularizados de zapatillas con los elementos de diseño escogidos por el consumidor. A esta moda, el informe Popcorn de hace unos años lo llamaba egotismo, término que hacía referencia a la ansiedad por ser único, distinto, singular, dentro de una sociedad que igualaba hasta las funerarias. Aspirar a ser uno se convirtió así, progresivamente, en un gran fenómeno de masas.
Ahora sólo los más rezagados continúan con esta pretensión que también se prolonga en la afición por el tatuaje obsesionado, a ras de piel, por conseguir un cuerpo marcado por nosotros. Tener, en definitiva, una marca de cuerpo que nadie más posee. La tarea de la distinción se ha hecho, no hace falta decirlo, tan agotadora que el paso siguiente no es ser tan distinto de los demás sino albergar a cuantos más otros mejor.
La felicidad de la especie humana no correlaciona con la edad, ni con la riqueza, la etnia, la inteligencia, la cultura o el sexo: sólo correlaciona, y estrechamente, con el contacto y la mayor comunicación interpersonal. Lo nuevo, pues, a estas alturas, cuando se ha saldado la deuda con la cantidad, es la directa conquista de la felicidad. ¿Felicidad siendo rico? ¿Felicidad viajando más? ¿Felicidad sabiendo más? Ninguna de las opciones alcanza sentido sin la relación con los demás. Ninguna prosperidad es completa sin buena compañía. Para esto, sin embargo, no basta con ser una gran individualidad, es preciso absolutamente ser persona.
En el pasado se habló del esclavo, después del trabajador, del ciudadano, del proletario, del consumidor, del televidente, del individuo posmoderno. Agotadas las salidas narcisistas, el camino conducido hoy a la oportunidad de hacerse persona. El individuo -lo último de lo divisible- hace referencia a una unidad estanca que choca más que se compenetra, que se protege en su caparazón y celebra sus defectos en defecto de los otros. O también: los demás aparecen como estorbos para una intimidad abastecida con segmentos endulzados de la propia vida y la fantasía aplicada a los objetos como prolongaciones del yo. De esta concupiscencia procede un deleite que, durante parte de los años ochenta y noventa, fue fermentando hasta la actual descomposición y el mundo que ha brotado de este estiércol viene a ser, justamente, de lo más natural. El reestrenado amor por la vida simple se corresponde con la demanda de productos biorgánicos y, entre ellos, la demanda por saborear personalmente a parte de los demás.
Los más jóvenes han empezado ya a desarrollar esta nueva degustación persona a persona, peer to peer. Fuera y dentro de la red cunden las comunidades donde se intercambian sentimientos, ayudas morales y materiales, secretos, músicas o miserias. De estos vínculos nace día a día una solidaridad, más o menos flexible, que se expresa en el repetido activismo social de los "no" a la guerra, no a la OMC, no a la contaminación, no a la publicidad, el consumo o a los guardias.
En todas partes se registra el descrédito de la política, la inmoralidad de las Iglesias, el deterioro sindical, la disgregación colectiva, la ausencia de movimientos ideológicos articulados. Pero basta fijarse un poco más para descubrir que si las instituciones tradicionales se desmoronan y no atraen más adeptos, miles de individuos van transformándose en personas activas a través de agrupaciones cívicas (dentro y fuera de la pantalla) y gracias a comunicaciones sentimentales, ideológicas o no, en los mundos sin fronteras de la ONG, en los voluntariados nacionales, en las manifestaciones callejeras, en la recompensa persona-persona que está creando una posible sociedad paralela aún no censada y cansada del "yo".